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lunes, 4 de octubre de 2010

¿QUE IMPORTANCIA TIENE LA MEMORIA HISTORICA EN LA CONSTRUCCION DE UNA NUEVA HISTORIA CRISTIANA EVANGELICA?

Por Luis Eduardo Cantero, Argentina*

El hecho de hacer memoria de los acontecimientos ocurrido en un determinado lugar, nos lleva a pensar, sentir y hacer algo desde nuestros roles que ejercemos en el tejido social de un barrio, nación, pueblo o grupo religioso. En nuestro caso, como pueblo evangélico latinoamericano, tenemos un gran número de ejemplos de personajes que hicieron memoria de su propia historia para cambiarla o mantener la doctrina de su propio grupo cristiano: Bautista, Presbiteriano, Pentecostal, etc. Mi pregunta en este artículo es ¿Qué importancia tiene la memoria en la construcción de una historia cristiana?, ¿qué nos exige el hacer memoria?
1. HACER MEMORIA ES CONSTRUIR FUTURO
El recordar el pasado nos lleva a un proceso de enseñanza – aprendizaje, donde una persona trata de aprender y comprender a un grupo social religioso determinado, en nuestro caso evangélico cristiano. “La importancia fundamental del recuerdo radica en su poder para definir la identidad y la conducta del grupo evangélico”. (1) Gabriela Alegre, agrega: “La memoria tiene efectos actuales y determina la relación con el futuro. Recordar es necesario.”(2)
Desde que Cristo sentó las bases fundamentales de la doctrina cristiana ha sido cuestionada por el ser humano que ha tratado de justificar sus pecadillos, ajustándose a principios sociales y no bíblicos. La historia esta llena de hombres que murieron por defender el verdadero evangelio y los principios bíblicos que regulan las normas éticas cristianas del creyente. Otros, en cambio, han tratado de modificarlos y ajustándolos a los procesos culturales, sociales, políticos y religiosos de la época. Un ejemplo, es la reforma de la iglesia católica propuesta por el monje Martín Lutero de romper el muro del condicionamiento de la fe a una iglesia católica romana. Este rompimiento se debió a la memoria del evangelio que hizo que la gente volviera a recordar las enseñanzas de Jesús, recordar que el ser humano es justificado por la fe en Cristo. Lutero como enviado por Dios, luchó por este verdadero evangelio, que ser salvo no dependía de ningún grupo religioso, en este caso de la iglesia católica romana, sino de la fe puesta en Jesús, este fue su caballito de batalla, que logró separar la iglesia católica romana a una iglesia católica alemana como una verdadera institución que velaba por el verdadero evangelio y normas enseñadas por Jesús.
Pero, el tiempo transcurrió, Lutero murió, quedaron sus seguidores, ellos no conforme con algunos principios de su fundador, que mantenía su lazo con la doctrina de la iglesia católica romana como el bautismo de niño, la penitencia, la cena, entre otros aspectos. Terminaron abriendo la brecha entre los seguidores de la fe católica luterana y los de la fe evangélica, de este grupo surgieron los anabaptistas, los pietistas, metodistas, bautistas, entre otros, dos bandos que se mantienen hasta hoy. Un primer bando, los que creen en el bautismo de infantes, y un segundo que cree en el bautismo de adulto; en fin la brecha es larga, pero, ante tanta diversidad de grupos cristianos evangélicos de diferentes tendencias liberales, liberacionistas, puritanos, conservadores, neortodoxos, pentecostales, etc. Y los nuevos que tratan de justificar la iglesia del otro redil (los homosexuales, lesbianas, transexuales, bisexuales), sincretismo religioso: la iglesia cristiana de las comunidades indígenas, afrocaribeñas, que junto con la iglesia del otro redil la llamo: la iglesia del coctel, es una ensalada de frutas: Creencias indígenas como la pachamana, el culto a los ancestros, conjuros guiados por un gurú (Chaman), negras: budo, espiritismo con principios de doctrina cristiana evangélica. Ante esto cobra relevancia mi preocupación, por la memoria histórica de nuestras creencias en la fe del verdadero evangelio, enseñado por Jesús a sus apóstoles, asimilado y defendido por el apóstol Pablo en todas sus cartas, como aconseja al joven Timoteo de no tener en poco su juventud sino se ejemplo a los demás.
Haciendo memoria histórica de nuestros principios bíblicos, doctrinales y teológicos nos permitirá levantar una voz de alerta de lo que estamos dejando de lado, si miramos nuestras iglesias, los creyentes jóvenes, adultos y viejos, vemos que los valores se han perdido, hemos dejado de lado nuestros valores y principios denominacionales, en especial como pueblo escogido por Dios, que se encuentra en Su Palabra. En ella encontramos testimonios de hombres y mujeres que defendieron a muerte las enseñanzas de Jesús.
Hacer memoria nos llevará a reflexionar sobre nuestro caminar con Cristo, con la denominación que comulgamos y hacer un pare para mirar que hemos dejado a un lado por el concepto de libre albedrío, solidaridad y justicia por los otros. Concepto que son interesante, que además nos ayuda al respeto por el prójimo, terminan siendo caldo de cultivo de falsas creencias, etc. Como sucede con algunas iglesias evangélicas en Bolivia, Argentina entre otros, que mezclan en sus cultos ritos y creencias indígenas con la doctrina cristiana, sin una base bíblica que justifique tal acto. Sucede también cuando tratamos en algunas iglesias enseñar ciertos textos bíblicos en clave homosexual, con el objetivo de justificar su orientación sexual como algo normal, cosa que contradice la Biblia y la historia misma del cristianismo desde su génesis.
Por eso hacer memoria histórica nos permitirá construir un futuro por las nuevas generaciones consagradas al Dios de la vida, donde los valores y los principios que nos diferencia entre grupos evangélicos de “sana doctrina” de las “doctrinas Light”, sigan siendo caballito de batalla y defensa de nuestras creencias cristianas basada en la Palabra de Dios y por ende, debemos respetar al otro. Pero, este otro esta llamado a respetar nuestra postura, nuestra vereda del enfrente, que a pesar que dialoguemos somos diferentes, porque esa diferencia surge desde que ellos determinaron cambiar el sentido normal del verdadero evangelio enseñado por Jesús. Si alguien no se ajusta a las normas mínimas del evangelio enseñado por Jesús, sea considerado un anticristo y anatema, porque conociéndolo no quiere ajustarse, decide entregarse a pasiones profana, etc. Quiero con este ensayo unir fuerzas por conservar nuestra razón de ser evangélicos conservadores, puritanos y renovados para que las generaciones de hoy como del futuro tomen conciencia de la necesidad de velar por la unidad y la diferencia entre evangélicos (conservadores, puritanos y renovados) y católicos: ecumenismo... Continue leyendo en Revista sobre Arte y literatura Latinoamericana: Caña Santa
Fuente: Revista CAÑA SANTA

1 comentario:

Roca Viva dijo...

Tengo su mismo sentir pienso eso es coinonía.
Anhelo que los paradigmas sobre los que están edificados mi amor al Señor sean conservados para las siguientes generaciones.