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jueves, 16 de julio de 2009

Un pastor contra la corrupción

Por. José de Segovia, España*
Acostumbrados a que Hollywood nos presente siempre a los predicadores como auténticos sinvergüenzas, uno no sale de su sorpresa ante la admirable figura que nos presenta el actor John Malkovich en el papel de un pastor presbiteriano que habla por la radio, en la última película de Clint Eastwood, El Intercambio, que ahora aparece en DVD. Protagonizada por Angelina Jolie, se basa en una historia real que nos presenta el drama de una madre que se enfrenta con la ayuda de este pastor, a un terrible caso de corrupción policial en los años veinte. La cinta parece destinada a ser todo un clásico. Puesto que demuestra la maestría de un director, considerado ya por todos como el último de los grandes cineastas americanos.
En 1928 desapareció un niño de nueve años en Los Ángeles llamado Walter Collins. Su caso conmovió el sistema legal de una ciudad llena de corrupción. Su historia había sido olvidada, hasta que al ir a quemar los viejos archivos del ayuntamiento, un empleado contactó con un antiguo periodista llamado Michael Straczyinski. Los papeles conservaban la transcripción de una audiencia con esta mujer llamada Christine Collins, que decía que el chico que le había devuelto la policía, tras su desaparición, no era su hijo. La historia es tan increíble que Straczynski se dedicó un año a investigar el caso, hasta que escribió el guión de esta película, que primero iba a hacer Ron Howard, pero finalmente ha dirigido Clint Eastwood.
El intercambio es un relato magistral, que combina el drama criminal con una reflexión sobre la naturaleza del mal. Aunque no tiene la dimensión trágica de Mystic River y carece de un final tan devastador como Million Dollar Baby, es un claro ejemplo de cómo una obra menor de Eastwood es mayor que las mejores producciones actuales que se hacen hoy en el cine americano. Con narraciones paralelas, que no parecen serlo, y poca acción para su larga duración, el director mantiene sin embargo la incertidumbre y el interés sobre el desarrollo de unos acontecimientos que se van complicando de forma casi absurda, pero fatal. Estamos ante una “historia real” que nos deja por una vez la impresión de haber sido efectivamente real.
EL CASO COLLINS
Las historias de desaparecidos están llenas de extraños casos, pero pocas hay tan increíbles como la de Walter Collins. Aquella tarde soleada de marzo, la madre le dio a su hijo una moneda para ir al cine, antes de ir a su trabajo como operadora telefónica. Su desaparición conmovió una ciudad, donde tres meses antes un psicópata había secuestrado una chica de doce años, dejando su cuerpo descuartizado. Las pistas sobre Walter no iban a ningún sitio. Unos decían haberle visto en San Francisco, Oakland, o envuelto en periódicos en la parte de atrás de un coche, conducido por un italiano en una gasolinera de Glendale. El padre, que estaba en prisión, creía que era una venganza de algunos antiguos convictos. Cuando en agosto aparece un niño que dice ser Walter
Aunque tenía un cierto parecido, la madre dice que no era su hijo. Los registros dentales y los testimonios de muchos que le conocían, así lo aseguraban. La policía sin embargo la hace pasar por loca para que deje de incordiar, siendo ingresada en un hospital psiquiátrico, hasta ser liberada por la ayuda del pastor presbiteriano Gustav Briegleb, que es presentado en la película como alguien que tiene un programa de radio. En realidad era un amigo suyo, el pastor metodista R. P. Schuler, quien hablaba por la radio. Ambos colaboraron en las denuncias contra el vicio y el crimen de una ciudad con una policía totalmente corrompida.
La tragedia de los Collins fue seguida por la prensa de forma intensiva. Straczynski ha estudiado toda la documentación médica, pero ha tenido que imaginar cómo fue su estancia en el sanatorio mental. Tal vez por eso, los pasajes en el manicomio tienen algo de exagerado. Es la única impostación, en una interpretación generalmente sobria. No hay duda que Angelina Jolie hace aquí su mejor papel. Eastwood parece que la eligió porque su físico le recordaba a una mujer de los años veinte. Su personaje hace que verdaderamente nos identifiquemos con el amor de una madre angustiada e impotente, ante un sistema que le niega todo derecho.
EL PASTOR BRIEGLEB

Briegleb era un ministro presbiteriano que predicó en Los Ángeles veinte años, la última época de su ministerio, que acaba con su muerte en 1943. Había sido ordenado primero en una iglesia congregacional en 1905. No se sabe muy bien cuándo se hizo presbiteriano. Puede que fuera en su época en Filadelfia, o al llegar a la iglesia presbiteriana de Westlake (Los Ángeles) en 1917. Eastwood, que se crió en la ciudad en los años treinta, recuerda que tenía la iglesia cerca del estadio olímpico.
Su primera aparición en la prensa es por una campaña en contra de un club de baile llamado La Rata Rosa. Junto con el pastor Schuler, se enfrenta también a un negocio de juego, que había en una tienda de circo. Ambos fueron testigos en muchos juicios por este tipo de causas. Schuler fue demandado incluso por sus críticas a un juez en un programa de radio, llegando a entrar en prisión. Briegleb era un gran enemigo de Hollywood. En 1921 acusó a un actor que hacía de vaquero por ridiculizar a pastores que apoyaban la censura. Ya que William Hart, había hecho una película en que un pastor roba una diligencia para construir una iglesia.
No todas las campañas de Briegleb tienen justificación hoy en día. Por ejemplo, su ofensiva contra Hollywood tenía algo de antisemita. Ya que resaltaba que los judíos dominaban la industria. Sin embargo tenía sermones, como el que hizo un domingo por la noche en 1926 que defendía a la mujer y denunciaba el machismo, bajo el sugerente titulo de Tres mujeres sabias y sus tontos amigos. Briegleb tomó también partido en la división que hubo en la Iglesia Presbiteriana en los años treinta, oponiéndose a la junta misionera independiente de Gresham Machen, antes de fundar la Iglesia Ortodoxa Presbiteriana. Murió a los 61 años en Los Ángeles, donde está ahora enterrado.
Un nieto de Briegleb todavía vive. Aunque desconoce los detalles de la historia, le extraña que Malkovich le interprete con bigote, ya que nunca lo llevó. En la película se le ve predicando en la Iglesia Presbiteriana de San Pablo. La mención que hace en el sermón del caso viene de los registros de sus mensajes los domingos por la noche, cuando solía comentar actos criminales actuales como ilustraciones de sus predicaciones, aunque no se retransmitían por radio (¡y menos aún se daban aplausos!).
PREDICACIÓN PROFÉTICA
El desafío de Briegleb a un sistema corrupto recuerda la denuncia profética del Antiguo Testamento. Hombres como Jeremías, denuncian a los gobernantes de su tiempo, defendiendo con valor la verdad y la justicia. En la película Briegleb no habla de la verdad de Jesucristo, pero muestra su preocupación por el débil, el oprimido y el marginado. En ese sentido no está lejos del corazón de Dios (Jer. 22:16). Briegleb tiene tanta autoridad en Los Ángeles como el capitán de policía Jones, pero su diferencia es enorme. Uno basa su autoridad en su propia versión de la verdad, independientemente de la evidencia; el otro fundamenta su autoridad en su servicio a la verdad. Uno busca desvelarla, el otro encubrirla.
La corrupción que hay hoy en día no es menor que la de los años veinte. El hombre no cambia. Y la verdad tampoco. El intercambio nos recuerda nuestra necesidad de la verdad, y cómo no nos debemos dejar cegar por nuestros prejuicios. Debemos seguir la verdad, cueste lo que cueste. Y proclamarla con valor.
MULTIMEDIA
Puede escuchar aquí una entrevista en audio a José de Segovia sobre “El intercambio” de Daniel Oval, en eMision (6 Mb). http://www.emision.net/new/descargaaudio.php?audios/090106josedesegovia.mp3
También le ofrecemos ver o descargarse el trailer de la película de Clint Eastwood "El intercambio", en español (5 Mb). http://www.emision.net/new/descargavideo.php?videos/ElIntercambio.wmv

*José de Segovia es periodista, teólogo y pastor en Madrid

Fuente: © J. de Segovia. ProtestanteDigital.com (España, 2009).

miércoles, 15 de julio de 2009

Cuando Pasares por las Aguas….

Por Francisco Rodés, Cuba*

El autor ha seleccionado para titular su obra un verso del Antiguo Testamento, del conocido como II Isaías (cap. 43.2), texto enmarcado en el período en que el pueblo Judío está en el exilio babilónico, y en el que los profetas realizan una función pastoral de animar al pueblo a pensar en un futuro retorno a la tierra prometida, “Cuando pasares por las aguas estas no te anegarán, si por el fuero este no te quemará, porque yo estaré contigo”, son palabras de confianza, de seguridad para aquellos que enfrentaban un nuevo éxodo hacia la tierra prometida, para aquellos que vivirían nuevamente en su historia el desierto, la incertidumbre y el desaliento.
El libro del Rev. Raúl Suárez es también la historia de un peregrinaje, en el que también hay conmovedores relatos de desiertos y mares turbulentos. Es un testimonio biográfico que transcurre en diversos escenarios. Cual policromado mosaico, nos introduce en diferentes ambientes, desde el típico hogar campesino pobre de los años 50, colmado de vicisitudes, al de las clases del seminario bautista, luego las aulas universitarias, las arenas de Playa Girón, hasta el púlpito de una iglesia evangélica. Parecieran mundos diferentes, como son los que atraviesa un auténtico peregrino, de una vida intensa en la convulsa Cuba de la segunda mitad del siglo XX. Sin embargo hay un hilo que atraviesa toda esta historia, anudando experiencias y creando un bello y único tapiz, llegando a la culminación de una vida que ha logrado armonizar todos sus componentes, sin dicotomías ni contradicciones, un hombre de una sola pieza. No puede negarse que Suárez es un pastor genuino, tanto cuando habla desde el púlpito como cuando levanta su voz en el parlamento o en una conferencia internacional. Su visión del mundo y de la vida se ha agigantado, abarcando toda la realidad, y como los profetas de antaño, no rehúsa entrar en los terrenos de la política cuando la justicia lo demanda. Suárez es un rellollo cubano, amante de sus palmas y su cielo.
Él me ha hecho el honor de presentar su libro en esta tarde. Su libro es también la historia de nuestra generación. Una generación de jóvenes cristianos llenos de puros ideales, deseosos de servir a la iglesia y a nuestro pueblo. Que nos vimos inmersos en medio de la década heroica del 60, pero que para nosotros fueron tiempos complejos, de desencuentros e incomprensiones. Un mar de dudas y contradicciones nos envolvía, debido a los aires dogmáticos y sectarios introducidos por los manuales de adoctrinamiento de confección soviética, en que se ponían en inevitable contradicción al religioso con la ideología revolucionaria. Fueron los años de la UMAP, que dejó traumas insuperables en algunos, aunque para otros como Raúl, fue una escuela más de experiencias humanas. Quién iba a decir que uno que fue a Playa Girón ofreciéndose voluntariamente para sacar heridos y que él mismo alcanzado por la metralla enemiga, pocos años después fuera separado de su familia para ser llevado con otros considerados vagos y antisociales a supuestamente reformarse en los campos de caña de Camagüey?
Les aseguro que reí y llore leyendo sus historias, nuestras historias. No hay detalle que escape a su recuerdo, pareciera que algunas partes del libro las fuera escribiendo en el transcurso de los acontecimientos; insisto, son un testimonio vivo, sin adornos ni artificios literarios. Algunos de los escenarios pudieran ser extraños para el lector no familiarizado con el tema de las iglesias protestantes cubanas. En su arbitrio está dejar de lado las referencias a detalles específicos y particularidades de personas e instituciones que poco dicen al público en general. Hay, por cierto, un capítulo que pudiera aparecer un tanto especializado, cuando describe la influencia ideológica en las iglesias protestantes del llamado cinturón bíblico del Sur de los Estados Unidos, del conservadurismo a ultranza, con sus vetas de fundamentalismo, que fue trasplantada a nuestro suelo. Sin embargo, lo que pudiera ser considerado un inocente provincialismo religioso, tiene hoy un peso específico nada despreciable en el diseño de la ideología dominante del gobierno de ese país. No olvidemos que el fundamentalista Bush dijo que Dios le había mandado a bombardear a Irak. Raúl expone las raíces de lo que es hoy la derecha religiosa de los Estados Unidos, lo que ha significado de apoyo a la política de agresividad imperial de la presente administración. Esto es digno de la mayor atención. Porque en el fondo no hay apoliticismo, ni aún en aquellos que proclaman que la religión y la política han de ir por caminos separados y que no se tienen que tocar. Si se tocan, si se atraviesan, si se influyen.
Si importante fue para el autor el imán orientador que fueron sus propias raíces campesinas, sus vivencias de la alienación, analfabetismo en que se vió inmerso hasta los 17 años, fue asimismo importante la influencia en su concientización de los ejemplos de la vida y muerte de pastor Martín Luther King.. También en este mismo sentido fue el encuentro con una reflexión teológica a partir de una lectura de la Biblia desde la realidad cubana, sin los espejuelos del conservadurismo, que se nutrió de la historia de la liberación de Israel, de los profetas del Antiguo Testamento y del ejemplo de Jesús de Nazareth, quien asumió la misión, como él dijo, de “dar buenas nuevas a los pobres, me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón, a pregonar libertad a los cautivos y vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos”(Lucas 4.18).
Finales de los 60 y principios de los 70 fueron los tiempos no menos heroicos de Camilo Torres, de la teología latinoamericana, teología que el autor estudió en un semestre de profundización en la Comunidad Teológica de México, todo esto ayudó a redescubrir su auténtica conciencia social, su vocación profética de talante progresista y comprometida. Todo esto se da en el marco de un creciente despertar de movimientos y sectores ecuménicos y progresistas dentro de las iglesias cubanas, entre estos movimientos es digno de recordación la Coordinación Obrero Estudiantil Bautista de Cuba (COEBAC), que agrupaba a la nueva generación de jóvenes cristianos bautistas preocupados por un testimonio eficaz en la Cuba de hoy. Este grupo se vió de pronto fuertemente respaldado por nuestro autor, que aún perdiendo sus posiciones de liderazgo en la institución a nivel nacional, no dudó en unirse a la minoría profética y visionaria. Es pues que con basamento sólido tanto en la experiencia de vida como en los estudios que se enraízan convicciones que en nada tienen que ver con el oportunismo politiquero. Un hombre que no se calla cuando su conciencia le impone hablar de su perspectiva cristiana ante problemas abordados desde otra óptica en el parlamento cubano hay que respetar aunque no se tenga el mismo criterio. “Cuando pasares por las aguas”, es un desafío a la reflexión sobre una época, vista desde la subjetividad y conflictividad de los protagonistas, en cuya perspectiva todavía la historia no se ha enfocado lo suficiente. Esta es la riqueza de una lectura de esta naturaleza. Es un libro de inspiración, que bien merece un lugar en nuestras bibliotecas. Gracias, Raúl, por el testimonio reconfortante de tu vida. Muchas gracias a todos y todas.
Fuente: *Rev. Francisco Rodes, DMin. Pastor bautista y profesor del Seminario Evangélico de Matanza, Cuba.

martes, 14 de julio de 2009

Ocúpate en la lectura

Por. Luis Eduardo Canterio, Argentina.

Hace dos semanas dialogaba con un colega de nuestra Denominación Bautista de Argentina, sobre la crisis de las iglesias evangélicas bautistas. Analizábamos la liturgia, que incluye la predicación y los estudios bíblicos de los miércoles. Decíamos que hoy en día falta profundidad y dedicación en la preparación del sermón dominical, esos mensajes del pasado nos dejaban perplejos y con ganas de volver a la iglesia, había una seriedad y honestidad en la preparación y presentación del mensaje, eran pastores apasionados, mantenían una vida de oración y lectura de la Palabra de Dios, llevaban un devocional diarios con el Señor. Podemos sostener que reflejaban su vida íntima con Dios, como dice un texto bíblico de “la abundancia del corazón habla la boca”. Pero hoy ni lo uno ni lo otro, percibo que el pastor de hoy esta por ocasión, por no saber hacer otra cosa, se vuelve superfluo, deshonesto e ingenuo delante de sus consiervos (…). Todas estas acciones mencionadas se refleja en la baja asistencia en los cultos, la iglesia se asemeja a un colectivo, sube y baja, pero no se mantienen. Esas personas nuevas no se quedan porque, no encuentran alimento fresco, delicioso (…) La gente desea llenar su vida espiritual, saben que el siervo de Dios ha sido llamado para eso, pero lo que ven no es más que “un metal que resuena y hace mucho ruido”. Algunos se mantienen porque aman la iglesia, otros en cambio, se van a otro lugar donde realmente perciban la imagen de un siervo que refleje consagración y pasión por el Señor de la vida.
Esto me hizo pensar y me acordé de otro profesor de teología pastoral, que tenía los lunes de descanso y solía visitar las librerías cristianas católica y evangélicas de Cali, Colombia (Hoy en Costa Rica, lo sigue haciendo) para ver que cosa nuevas había para leer, ese pastor todos lo conocemos se llama Harold Segura, es un hombre apasionado a la lectura tanto la Biblia como los libros. Su vida como pastor siempre ha sido una bendición y escucharlo en sus presentaciones, nos deja atónito y con deseo de leer más, es un buen exponente de la Palabra de Dios. Lo mismo acontece con Salvador Dellutri, Anacondia, Dante Gebel, sin ser expertos, sin haber pasado por un seminario teológico como el nuestro, nos dejan también perplejos. Hay una lista para seguir mencionando entre ellos pentecostales, asambleistas de Dios, presbiterianos y bautistas renovados, sencillos nos dejan perplejos por su profunda consagración y entrega a la obra de Dios, son personas que se ocupan de la lectura y a la oración.
Hermanos preocupados por eso, ven que su iglesia no crece, solo hay bautismos esporádicos, si hay bautismo es bautismo biológico y no del nivel de la iglesia de Antioquia. Estos hermanos hacen comentarios en lugares equivocados, eso se debe cuando el pastor no esta asumiendo sus roles administrativos, no hay un espacio para un diálogo amenos e enriquecedor. Si alguien le hace un comentario para bien, siempre están a la defensiva justificando sus acciones, parecen neófitos, se creen que se la saben toda, pero, sus acciones demuestran lo contrario, en vez de ser proactivos son reactivos, en vez de oír la voz de Dios en sus consiervos son esquizofrénicos, en fin se les olvida que el dueño de la grey lo esta observando y tarde o temprano El les dará en el caño y lo mandará a fregar platos, afirmaba otro profesor que tuve en el Seminario Bautista. Nos desafiaba a cuidarnos; creo que la mejor acción es orar por ellos, que Dios es quien pone y quita, nosotros debemos orar para que el Señor les devuelva el gozo, el amor y la entrega por servirle en la grey. Después de todo esto, me puse a mirar libros de algunas librerías y encontré el libro de Howard Rice y quiero compartir un resumen de su libro El pastor como guía espiritual de la editorial Portavoz.
Rice en su libro realiza un análisis de la crisis que atraviesan muchas congregaciones de las principales denominaciones en cuanto a pérdida de número de miembros, disminución de ingresos y un desalentador sentido de fracaso. Este autor expresa que la población mundial tiene mayor acceso a la cultura, lo que produce una interpretación cada vez más secular de lo que ocurre en nuestro entorno. Han pasado los tiempos en los cuales la predicación del evangelio, especialmente en el día del Señor, marcaba las pautas para explicar lo que ocurría en el mundo. Años atrás, la gente se agolpaba en las iglesias para escuchar la Palabra de Dios, pero hoy ha sido sustituida por la información accesible de Internet, editoriales de periódicos, radio, o televisión que llegan a todos los hogares.
Se está perdiendo la confianza en el mensaje de las Escrituras, y con ello en el presente siglo asistimos de una forma más global a las críticas más voraces hacia los líderes de las iglesias y sus ministerios. Muchos pastores han optado por recurrir al valor de una formación secular que nos lleve a ser cristianos más profesionalizados, creyendo encontrar en el cambio de las estructuras y de las formas la pauta a seguir para ser aceptados, y alcanzar logros cuantificables que declaren el éxito como en cualquier empresa de negocios. Sin embargo, con el paso de los años, van surgiendo voces que denuncian la dependencia de planes, habilidades, medios y técnicas, que en muchas ocasiones arrinconan la autenticidad de una fe genuina en el Dios que da sentido a lo que somos, porque Él es el único que nos contempla desde su posición de Redentor y Creador.
Conviene recordar que una de las principales ocupaciones que Pablo encarga a Timoteo es la lectura pública de la Palabra escrita, precisamente la Sana Palabra que podía hacerle sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús (1 Ti. 4:13; 2 Ti. 3:15). Timoteo tendría que realizar también obra de evangelista y utilizar todos los dones, medios y oportunidades que Dios le había dado, porque la cultura bien empleada por el hombre maduro nunca ha estado en contraposición con la Biblia. Dios no prefiere a los hombres indoctos, y la pérdida de la referencia esencial para ser sabios e interpretar la realidad, conlleva que otras voces puedan engullirnos, y sumirnos en un mar de confusión e ignorancia, propias de los que profesando ser sabios, se hacen necios (Ro. 1:22). Por tal motivo, desde nuestro blog "queremo transmitir nuestra preocupación por lo que vemos. Es el momento de que como creyentes tomemos cartas en el asunto para que las Escrituras tengan un papel crucial en nuestras vidas a fin de conocer a Dios." Es por ello que el blog lleva su mensaje transformandovida, esperamos que el mismo cumpla su objetivo en su vida.

lunes, 13 de julio de 2009

Canadá: polémica pública tras participar el primer ministro –protestante- en una comunión católica

Un vídeo del primer ministro canadiense causa gran polémica. En el vídeo se ve a Stephen Harper recibiendo la comunión católica en un funeral de Estado. La polémica viene porque el político es de fe protestante y, además, no se ve cómo la ingiere. Integrantes de la Iglesia católica canadiense han denunciado la actuación de Harper, y a los evangélicos tampoco les ha parecido nada bien lo que ha hecho el primer ministro.
Un vídeo que muestra al primer ministro canadiense, Stephen Harper, recibiendo la comunión católica en un funeral de Estado ha abierto una polémica intensa y pública en ese país porque el político es protestante y, además, no se ve cómo la ingiere. En respuesta, un portavoz de Harper ha negado este miércoles que el político haya guardado la hostia y fingido recibir la comunión, como se ha criticado en las últimas horas. La cámara muestra al primer ministro, el pasado 3 de julio, recibiendo la comunión durante el funeral del ex gobernador general (cargo equivalente al de Jefe de Estado) Romeo LeBlanc, que era de fe católica. En el vídeo se ve a Stephen Harper, que es protestante, recoger la hostia con su mano y ocultarla detrás del programa de la ceremonia. La grabación se centra durante unos breves instantes en Harper, antes de que la transmisión se corte, pero en ningún momento se observa al primer ministro canadiense consumir la hostia, mientras sí lo hacen sus compañeros de banco. El vídeo se ha convertido en pocas horas en uno de los temas de discusión más animados en las páginas de internet de los medios de comunicación canadienses.
CRÍTICAS DE LA IGLESIA CATÓLICA
Monseñor Brian Henneberry, vicario general de la diócesis católica de San Juan en la provincia de Nueva Brunswick, ha solicitado a Harper explicaciones sobre lo sucedido. "Si yo fuera el primer ministro, al menos ofrecería una explicación para decir que no quería ofender a nadie y clarificar lo que sucedió a la hostia consagrada", ha declarado Henneberry en el periódico Telegraph Journal. Otros integrantes de la Iglesia católica canadiense han denunciado en distintos medios de comunicación del país la decisión de Harper de participar en la eucaristía, dado que es un devoto protestante. "En la fe católica romana decimos que los católicos romanos son los únicos que deberían presentarse para comulgar porque creemos que estamos consumiendo el cuerpo y la sangre de Jesucristo", ha afirmado el portavoz de la archidiócesis de Toronto, Neil MacCarthy, al periódico The Toronto Star. Por su parte, el arzobispo de Moncton, monseñor André Richard, también ha declarado a la televisión pública canadiense CBC que Harper nunca debería haber aceptado la hostia consagrada. "Solo los católicos pueden recibir la comunión. La ley de la Iglesia (católica) es la ley de la Iglesia (católica)", ha afirmado.
EXCUSAS OFICIALES POCO CONVINCENTES
Dimitri Soudas, portavoz del primer ministro canadiense, se ha escudado en que la imagen solo muestra durante unos segundos lo que pasó después de que Harper recibiera la comunión y ha asegurado que el gobernante si la consumió. "Desgraciadamente, la cámara no se mantuvo el suficiente tiempo sobre el primer ministro", pero él "es un cristiano y cuando el prelado le ofreció la comunión, la aceptó y la consumió", ha afirmado Soudas. Soudas también ha justificado que Harper aceptase la hostia. "¿Quién es el primer ministro para cuestionar a un cura que le ofrece la comunión?", ha dicho el portavoz de Harper.
POLÉMICA ENTRE LOS PROTESTANTES
Tampoco a los protestantes les ha parecido bien que un hermano en la fe participe en una ceremonia que es contraria a sus principios, creencias y valores religiosos. Para el cristianismo protestante tomar el pan y el vino es –con toda su importancia- un símbolo que Jesús estipuló en los Evangelios (y el apóstol Pablo en sus cartas) como recuerdo de la obra y muerte en la cruz del propio Jesús. Pero nunca una transustanciación convirtiéndose en el cuerpo y la sangre de Jesucristo (para el protestante nada de sagrado existe en el pan y el vino en sí, sino lo que representan, de hecho quienes toman el pan y el vino lo hacen con sus propias manos). Es más, la misa es –según la doctrina católica- incluye la repetición real de la muerte de Jesús en la celebración ritual del sacerdote, incluyendo la transustanción real del pan (hostia) y el vino en el cuerpo y sangre de Jesús. Los evangélicos o protestantes defienden que Jesús murió una vez y para siempre, de manera por tanto irrepetible, rechazando de plano la transustanciación de los símboles del pan y el vino. Por lo tanto se rechaza totalmente el concepto de comunión católico, y nada ha gustado que un protestante relevante como el Primer ministro participe en la misma.
MULTIMEDIA
Pueden ver aquí el video en el que se ve a Stephen Harper recibiendo la comunión católica (2.8 Mb).
Fuente: EFE. Redacción: ACPress.net

domingo, 12 de julio de 2009

Luces y sombras de Calvino: reflexión conmemorativa

Los recuentos y valoraciones de la figura de Calvino siguen a la orden del día. Ahora que ha llegado la fecha exacta del Jubileo, las interpretaciones siguen sondeando en la herencia sin duda plural del teólogo francés. *Leopoldo Cervantes-Ortiz, experto en la persona de Calvino, reflexiona sobre su persona, figura y obra.
Y donde Cristo no está, tampoco hay justicia, ni siquiera fe
Juan Calvino, Epístola al cardenal Sadoleto
Las visiones pasan, pero la palabra permanece(1)

Gabriel Vahanian
Algunos analistas enfocan con particular interés aquellas zonas de su vida y obra que resultan más llamativas y hasta problemáticas. No faltan quienes, desde los rescoldos de la crisis económica le atribuyen buena parte de culpa por haber contribuido a engendrar el sistema capitalista y lo muestran como un origen espiritual antagónico con sus desarrollos posteriores. Le reprochan, incluso, que haya permitido cobrar intereses en los bancos emergentes. Lo que no mencionan es que, como bien explicó André Biéler, el capitalismo ginebrino en ciernes buscaba servir a los más débiles de la sociedad, por lo que dicho autor no vacila en referirse a la ideología calviniana como una forma de “humanismo social”.
En el bando católico, hasta hace muy poco tiempo, se le veía con un enorme recelo y tuvieron que venir estudiosos como José Luis L. Aranguren
, quien sin simpatizar mucho con la doctrina del francés, se esforzó por entender sus motivaciones, contextos y argumentos. A Calvino no le fue muy bien en el análisis ético-filosófico y religioso del gran pensador español. Con todo, los volúmenes que le dedicó al tema del protestantismo, contienen algunas de las más agudas observaciones sobre el talante (palabra tan querida por Aranguren) calvinista. Vaya esta muestra como ejemplo:
Calvino, y con él todo calvinista genuino, son gentes tristes, graves y secamente austeras, hostiles al goce, como ha escrito Max Scheler. […]
Su forma de religiosidad no es irracional, como la de Lutero, sino racionalista. Ha hecho del protestantismo lo que más podía contrariar a su fundador: un sistema. Su obra fundamental es intitulada summa pietatis, Somme de piété. Y de hecho, y por más que exhorte una y otra vez a “inquirir sobriamente acerca de los Misterios” y a que no sean espeluchées por los hombres las cosas que Dios ha querido mantener ocultas, él ha destruido los misterios del Cristianismo. El de la Predestinación divina y la libertad humana, evidentemente, pues que su doctrina, absurdamente lógica, si cabe expresarse así, consiste en negar esta última de raíz y afirmar la reprobación positiva, la predestinación al mal. Nada digamos del misterio sacramental, que es negado, según veremos, en todos los sacramentos. […]
La religiosidad calvinista no es, pues, “irracional” a guisa luterana, pero continúa siendo “patética”; más patética, tenebrosa y tétrica que ninguna otra. La extraña combinación de “lógica”, “sobriedad”, “fanatismo” y “terror”, es específicamente calvinista. Y, no obstante, notábamos arriba que Calvino se esfuerza en hacernos ver que su “prudente” doctrina preserva de la desesperación. La explicación es obvia. Se siente «elegido» y habla a “elegidos”, a gentes seguras de su salvación. Que se acongojen, pues, “los otros”. Él y los suyos no tienen por qué.(2)

Nótese que Aranguren no tiene piedad a la hora de usar adjetivos para referirse a la espiritualidad calviniana, y uno no sabe, al leerlo, si lo alabando o lo enjuicia sin remedio, pero eso no lo aleja de su objetivo: indagar en qué consistió el contradictorio atractivo que hizo que generaciones enteras de creyentes europeos y más tarde de otras latitudes, se acercaran a Cristo a través del filtro del autor de la Institución de la Religión Cristiana. Aranguren, que se deshace en elogios para su coterráneo Servet, no cierra los ojos ante la grandeza teológica de quien consintió en su muerte. Acepta, por ejemplo, el impacto positivo de la doctrina calvinista de la predestinación en sociedades que de otra manera no habrían encontrado mucho sentido para vivir, en medio del horizonte burgués que se comía todo.
Alexandre Ganoczy y Jesús Larriba, por su parte, saludaron sin ambages las enormes coincidencias de Calvino con el pensamiento católico, especialmente a raíz del Concilio Vaticano II. Para Ganoczy, especialmente, el reformador y jurista fue “el más católico” de los dirigentes de la llamada “reforma magisterial”, por su énfasis institucional y su imagen de la Iglesia como “madre de los creyentes”, frase que para muchos oídos protestantes es irremisiblemente romanista.
Los estudiosos del anabautismo, con todo y que tradicionalmente han subrayado la manera en que tanto el luteranismo como el calvinismo fueron variaciones más o menos cómplices de la constantinización de la Iglesia protestantes, no han dejado de ver cómo Calvino sometió su praxis a una revisión rigurosa para oficializar la presencia de los laicos en la vida eclesial en su lucha por superar para siempre el clericalismo. Incluso, mucha gente se sorprende y escandaliza cuando se insiste en el hecho de que Calvino ni recibió instrucción teológica formal, ni nunca fue ordenado al ministerio cristiano, pues las prebendas eclesiásticas que recibió desde su adolescencia no pueden considerarse como una ordenación plenamente aceptada.
En el campo protestante, si exceptuamos las corrientes más ortodoxas que se niegan a ver los claroscuros del trabajo de Calvino, se han señalado desde hace mucho tiempo sus excesos políticos, pastorales y personales, pues como ha demostrado Denis Crouzet, su labor no estuvo exenta de celos y mezquindades cuando se adueñó del control de la Iglesia de Ginebra.
Los biógrafos e historiadores más reconocidos no vacilan en referirse a otras acciones que lo alejaron en algunos momentos de la posibilidad de ganar todavía más adeptos para la causa reformada. Pero además de esto, los mejores volúmenes sobre Calvino explican muy bien la enorme lucha (calificada por algunos de agonía) con que tuvo que enfrentar a enemigos verdaderamente fieros, como las familias patricias de su ciudad adoptiva, que no hubieran vacilado en desterrarlo para siempre.
De modo que, junto a sus innegables luces literarias, teológicas y espirituales, no hay que dejar de ver sus sombras que, en esos mismos terrenos se manifestaron a la hora de que Calvino buscó, con toda la capacidad que le fue posible, ser un testigo lo más fiel posible del Evangelio de Jesucristo. Los agrios reproches de Servet, por ejemplo, a los que se vio obligado a responder en el mismo tono, consiguieron lo contrario de su propósito original, pues la perseverancia en la verdad de Dios que creía conocer le impidió abrir puertas y ventanas de la Iglesia para un debate teológico renovado, que era lo que en el fondo deseaba el gran español. En el fondo, la búsqueda de ambos era muy similar, por lo que es estremecedor el grito final con que Servet se despidió de este mundo, apelando al amor de Jesucristo, de quien se negó a reconocer su divinidad.
La celebración del Jubileo es una magnífica oportunidad para que, en un ánimo reconciliador y profundamente ecuménico, en estos tiempos posmodernos, se discutan abiertamente las luces y sombras de un hombre de su tiempo que creyó fervientemente en la obra redentora del Dios de Jesús, a sabiendas de que profundizar en sus misterios, como él mismo escribió, es una empresa condenada al fracaso, de no ser por la iluminación del Espíritu Santo, origen, además, de la verdadera piedad:
Llamo piedad a una reverencia unida al amor de Dios, que el conocimiento de Dios produce. Porque mientras que los hombres no tengan impreso en el corazón que deben a Dios todo cuanto son, que son alimentados con el cuidado paternal que de ellos tiene, que Él es el autor de todos los bienes, de suerte que ninguna cosa se debe buscar fuera de Él, nunca jamás de corazón y con deseo de servirle se someterán a Él. y más aún, sino colocan en Él toda su felicidad, nunca de veras y con todo el corazón se acercarán a Él (IRC, I, ii, 2).
Por todo esto, alguien tan poco sospechoso de practicar tendencias hagiográficas o apologéticas como Gabriel Vahanian, antiguo teólogo de “la muerte de Dios”, encuentra la actualidad del pensamiento calviniano precisamente en el aspecto más abismal de su teología, el que propone la posibilidad de un Dios que predestina y pone en funcionamiento una dinámica complementaria entre el innegable pre-conocimiento divino y la innegociable libertad humana:
Frente al determinismo, que tiende a confundir a Dios y el hombre en provecho de un inmanentismo absoluto, Calvino sostiene, aunque la realidad de Dios y la del hombre coexistan, que la elección precede a la fe; con lo que quiere decir que no hay existencia auténtica sino en ruptura con la existencia inauténtica que la precede: a pesar de todo, la existencia auténtica permanece siempre accesible a aquel que dice «no» a su pasado (Consensus Genevensis, p. 273: “Si alguno desea oírla de una forma más rotunda: la elección es muy anterior a la fe, pero solo puede ser conocida por medio de la fe”.). La salvación no es un acto que se sitúa en el pasado, sino que depende de un acto constantemente renovado. El Dios que predestina es así el Dios que salva constantemente, y cuya decisión no podría estar afectada por el uso que el hombre después hace del don que Dios pone y vuelve a poner constantemente a su disposición. El hombre es salvado a pesar de su bondad lo mismo que a pesar de su pecado. Así el prefijo «pre» de «predestinación» no se refiere a cualquier anterioridad cronológica de Dios, sino a su anterioridad escatológica, a la identidad del Dios que es, que era y que viene, a la identidad del Alfa y de la Omega, cuyo espejo es Cristo. Recíprocamente, el hombre elegido es aquel cuyo destino es idéntico a la existencia que él ha de poder improvisar e inventar, a la libertad.(3)

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1) G. Vahanian, “Calvino y la muerte de Dios”, en Ningún otro Dios. Trad. de A. Lapunte y M. González. Madrid-Barcelona, Marova-Fontanella, 1972.
2) J.L.L. Aranguren, “Calvino y el calvinismo contemporáneo”, en Catolicismo y protestantismo como formas de existencia. Madrid, Alianza Editorial, 1980 (Libro de bolsillo, 760). Cf. L. Cervantes-O., “José Luis Aranguren y el calvinismo”, en Protestante Digital, núm. 124, 18 de abril de 2006, www.protestantedigital.com/new/muypersonal.php?546.
3) G. Vahanian, op. cit. Énfasis agregado.

*Cervantes-Ortiz es escritor, médico, teólogo y poeta mexicano.

Fuente: © L. Cervantes-Ortiz, ProtestanteDigital.com (España, 2009).

sábado, 11 de julio de 2009

Calvino, "el hereje ortodoxo": 500 años de visión reformada

Por Leopoldo Cervantes-Ortiz, México.

Justo una semana antes de la conmemoración de la fecha exacta del nacimiento de Calvino, L’Osservatore Romano, el periódico del Vaticano, publicó un texto de Alain Besançon, miembro de la Academia Francesa sobre la nueva edición de Obras del reformador publicada en la prestigiosa colección Pléyade (Gallimard). Bajo el título “El reformador que desencarnó la encarnación”, el artículo de Besançon va más allá de las fronteras de una mera reseña y se ocupa de resaltar el impacto de Calvino en los países europeos, comparándolo con los alcances de lo realizado por Lutero. Las primeras palabras del artículo colocan al reformador al lado de Rousseau, como el par de figuras francesas que provocaron transformaciones de fondo en la civilización occidental:
Pocos franceses han dejado una huella duradera, visible y reconocida sobre la faz de la tierra. No hablo de quienes han lanzado una moda intelectual o artística […] Tampoco de quienes forman parte ya de los clásicos, como Montaigne, Pascal, Balzac, Cézanne y muchos otros. Pienso sólo en los que han incitado a una parte de la humanidad europea y la han desviado de su camino histórico habitual, que no han tenido la fuerza de imprimirle otra dirección. No veo más que dos: Rousseau, sin duda, que remodeló el siglo XIX y hasta el XX, y más aún Calvino. [1]
La noticia de la aparición de este texto en la prensa oficial vaticana está dando la vuelta al mundo, sobre todo porque algunos medios la han interpretado como una especie de “reivindicación” o rescate del antiguo hereje del siglo XVI. Primero que nada, Besançon reconoce a Calvino como un cristiano, ortodoxo, que aceptó los principales credos antiguos: “Era un cristiano que creía en la Iglesia una, santa, católica, aunque prefería decir universal y apostólica. […] Creía en la Trinidad, el pecado original, la salvación a través de Jesucristo y aunque no le gustaba que se rezase a la Madre de Dios, creía firmemente en su virginidad perpetua. Contrariamente de lo que se dice, creía en la presencia real [de Cristo en la Eucaristía], aunque no admitía la concepción católica de la transustanciación”. [2]
A partir de ahí, las alabanzas no cesan y subrayan la forma en que Calvino contribuyó al surgimiento de una nueva época. Es muy notable la forma en que, sin renunciar incluso al humor (refiere por ejemplo, que un amigo le ha dicho que en Holanda “el paisaje religioso se divide hoy entre calvinistas protestantes, calvinistas católicos, calvinistas judíos y calvinistas librepensadores, tan profunda es la huella dejada por el reformador francés”), el autor traza líneas interpretativas sobre el valor teológico-político del pensamiento de Calvino en sus diferentes áreas de influencia. Luego de referirse a las diferencias de Calvino con la Iglesia católica y Besançon subraya que el reformador alemán no fue capaz de fundar una verdadera iglesia, “ya que entregó la guía a los príncipes, al considerar que el príncipe cristiano podría ser el obispo natural”. Calvino no pensaba igual y “fundó un sistema eclesial compenetrado en la sociedad civil y al mismo tiempo lo suficientemente independiente como para no ser influenciado”. Para Besançon, su modelo de Iglesia “es una creación genial, capaz de adaptarse a las monarquías, a las repúblicas aristocráticas, a las repúblicas democráticas. Resiste de manera ágil a todos los cambios y a la revolución de la modernidad. Su superioridad histórica, es decir su eficacia, es patente, frente a la rigidez autoritaria del mundo luterano”, precisa.
Por otro lado, la Alianza Reformada Mundial ha insistido en que celebrar el nacimiento de Calvino no lo convierte en santo ni mucho menos: “La familia reformada conmemora este evento, pero sin pretender crear un culto a Calvino ni mucho menos colocarlo en un altar como a un “santo perfecto”. Calvino no era de ninguna manera perfecto, y fomentar el culto a la personalidad va en contra de la esencia misma del cristianismo reformado. El propio Juan Calvino habría insistido en decir: Soli Deo Gloria, “La gloria sólo para Dios”. [3]
El comunicado, firmado por Setri Nyomi y Clifton Kirkpatrick exhorta a las iglesias y comunidades reformadas de todo el mundo a conmemorar este día “en un espíritu de gratitud hacia Dios, por la inspiración que Calvino infundió en un movimiento de personas empeñadas en vivir fielmente para Dios, en los más diversos contextos, y por la forma en que su legado sigue guiándonos, para que respondamos con fe, con sinceridad ante Dios, a los retos que enfrentamos hoy en día”. A continuación, se incluyen algunas citas de Calvino referidas a la cuestión económica, el medio ambiente y la unidad de la Iglesia que manifiestan la actualidad de su pensamiento. En el ambiente reformado así ha sido la tónica dominante de las celebraciones del Jubileo: de promover el triunfalismo, se busca promover la recuperación histórica de la herencia calvinista de manera autocrítica, reconociendo los defectos y las mutaciones que sobre la marcha ha sufrido la perspectiva teológica del reformador.
Ambas posturas, la católica y la reformada, pueden complementarse para poner freno a las incontables caricaturas y malos entendidos con que muchos estudiosos católicos (incluso historiadores y teólogos serios) han abordado la figura de Calvino y los excesos panegiristas y apologéticos a toda costa que se encuentran, sobre todo, en círculos reformados conservadores. La “rehabilitación” católica y la “mesura reformada” ayudarán a que sea posible recuperar el legado de Calvino para todas las vertientes cristianas, mediante un ejercicio decididamente ecuménico de valoración histórica, teológica y cultural. No debe olvidarse que en Calvino se fundieron, mediante un esfuerzo notable de síntesis integradora, los valores de la institucionalidad eclesial católica (Calvino denomina “madre de los creyentes” a la Iglesia y enfatiza el tema de la disciplina y el orden), el celo anabautista por la autonomía de la iglesia con respecto al Estado (pues, de manera contradictoria, Calvino asimiló más de lo que se supone, la sospecha de esta tendencia ante las pretensiones del poder político), el énfasis sacramental zwingliano, de manera moderada (no hay que olvidar cómo fue capaz de firmar, en 1549, junto con Heinrich Bullinger, sucesor de Zwinglio en Zúrich, el Consensus Tigurinus, documento que puso fin a las disputas suizas sobre la Eucaristía) y las lecciones de organización eclesiástica que recibió en Estrasburgo por parte de Bucero y otros dirigentes, que lo pusieron en contacto con la vertiente luterana (ejemplo de lo cual fue su duradera y fructífera amistad con Melanchton, sucesor de Lutero), además de participar en diversas reuniones de diálogo católico-protestante en algunas ciudades alemanas, un acento ecuménico que a veces se olvida.
Esta cadena de afinidades demuestra cómo Calvino tuvo la magnífica oportunidad de incorporar los matices mencionados a su titánica labor de exegeta, predicador, pastor, legislador y maestro en medio de complejas circunstancias políticas, sociales y culturales. Su desencuentro con personajes como Servet, Bolsec y Castelio, le exigieron cuotas de tolerancia que no fue capaz de desplegar, en parte porque su celo dogmático y la responsabilidad de conducir, casi sin proponérselo, los destinos de la Reforma, ya como un movimiento consolidado y propositivo, lo orillaron a dejar de lado una práctica más visible de la misericordia. Su insistencia en la verdad bíblica pudo, tal vez, cegarlo a la hora de dialogar con aquellas tendencias que no siempre comprendió del todo, como en el caso del anabautismo. Con todo, los vasos comunicantes con esos y otros grupos cristianos son más firmes e intensos de lo que se ha creído. [4]
Queda claro que la relectura de la vida, obra y legado de Calvino no debe ser una labor únicamente para historiadores y expertos, y que el esfuerzo de leer, releer y actualizar su influencia en estos tiempos modernos no es una empresa fácil. Con todo, es posible afirmar que, a medio milenio de su nacimiento, Calvino contribuyó efectivamente a transformar el rostro del mundo que conoció. De ahí los rasgos de grandeza que ahora se destacan, pero que no deben obnubilarnos ni desviarnos del verdadero objetivo, pues como bien escribió Karl Barth al respecto, si se sigue a Calvino, es porque él trataba de seguir a Cristo. Si ha sobrevivido algo de la visión reformadora de Calvino y su dedicación a la transformación de la sociedad en la que vivió, se debe precisamente a que, desde lo que entonces se percibió como una herejía, luchó denodadamente por reivindicar el Evangelio de Cristo, incluso a contracorriente de sus propios errores.
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[1] A. BESANÇON, “IL RIFORMATORE CHE DISINCARNÒ L'INCARNAZIONE”, EN WWW.VATICAN.VA/NEWS_SERVICES/OR/OR_QUO/CULTURA/150Q05A1.HTML VERSIÓN DE LC-O.
[2] Cit. por “El Vaticano destaca la figura de Calvino”, en El Universal, 2 de julio de 2009,
www.eluniversal.com.mx/notas/609063.html
[3] “Celebrate John Calvin as an inspiration not a saint say Reformed church leaders” (Celebrar a Calvino como inspiración y no como santo, dicen líderes de la Iglesia reformada”, en
http://warc.jalb.de/warcajsp/side.jsp?news_id=1968&part_id=0&navi=6. En español: “"Gracias Dios por el legado desafiante de Calvino, hoy", dice Carta de la ARM por el Jubileo”, traducción de Claudia Florentín, www.alcnoticias.org/interior.php?codigo=14413&lang=687.
[4] Sobre este tema, el texto de D.F. Durnbaugh, “The First and Radical Reformations and their relation with the Magisterial Reformation”, en Milan Opocensky, ed., Towards a renewed dialogue. The First and Second Reformations. Ginebra, Alianza Reformada Mundial, 1996 (Estudios, 30), pp. 8-29, es particularmente ilustrativo, así como las observaciones de George Williams en el capítulo “Calvino y la Reforma radical” de su monumental obra La Reforma radical. Trad. de A. Alatorre. México, Fondo de Cultura Económica, 1985.


Fuente: Agencia Latinoamericana y Caribeña de Comunicación (ALC) www.alcnoticias.org
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viernes, 10 de julio de 2009

Las menciones a Jesús en discursos de Obama y Clinton, más frecuentes y categóricas que con Bush

Por. P. Kengor/Elena Díaz, ACPress.net, Whasington

Barack Obama, George W. Bush, y Bill Clinton. El actual presidente de los Estados Unidos y sus dos antecesores destacan por tener y haber tenido actuaciones políticas claramente diferenciadas. Pero si algo tienen en común, es que los tres se han referido a Jesucristo en varias ocasiones en sus discursos, mientras han ocupado el cargo de presidente. El que menos lo ha hecho y más ha sido criticado por ello es Bush, en un doble rasero de los medios de comunicación al tratar el contenido religioso en las palabras de los presidentes de EEUU. Paul Kengor, profesor de ciencias políticas y director ejecutivo de The Center for Vision & Values at Grove City College, compara en un estudio a los tres presidentes, y la forma en que han buscado hasta ahora la relación con el cristianismo. Lo hace en el artículo “Hablando de Jesús: Obama frente a Bush”, cuyo contenido exponemos a continuación.
En el artículo de Kengor en Politico.com [prestigiosa web de análisis político] titulado “Obama invoca a Jesús más que Bush”. Según éste, el presidente Barack Obama ha mencionado a Jesucristo “en una serie de importantes discursos públicos”, más de lo que lo hizo el presidente George W. Bush, y en muchos menos “contextos inicuos”.
Obama ha hecho esto con la intención de promover ciertas políticas, especialmente sus políticas económicas, y “para conectar con un mayor número de partidarios”. Lo hace a través de varios “mensajes intencionados”. Lo más destacable es que el artículo plantea la posibilidad de que Obama esté usando su autoridad para buscar “un objetivo aún mayor”, el de resucitar a la izquierda cristiana, interesar a evangélicos conservadores desilusionados y atraer a “protestantes y católicos vacilantes”.
¿DOBLE VARA DE MEDIR?
En otras palabras, en lo que concierne a la fe, Obama está haciendo aquello mismo por lo que Bush fue acusado con rabia. No es una sorpresa. Obama buscará estos objetivos con el consentimiento, silenciosa aprobación, aliento y el más cálido aprecio de los medios de comunicación seculares y liberales. Para ocultar el reclutamiento político de su presidente, los liberales de la prensa ignorarán la actividad y, obviamente, no la expondrán en las portadas de sus noticias. Entre las afirmaciones del extracto de Político, destaca un análisis objetivo y por lo tanto verificable: la frecuencia con la que se menciona a Jesús. Dentro de un año podremos contabilizar esto, cuando los documentos presidenciales estén disponibles on-line.
COMPARANDO A BUSH Y CLINTON
Comparando a George W. Bush con Bill Clinton, las referencias de Bush a Dios- las cuales produjeron ataques de rabia irracional en periodistas liberales- fueron menos frecuentes y considerablemente más benignas que todo lo que dijo Bill Clinton u otros de la lista de presidentes y políticos democráticos. Merece la pena revisar estas conclusiones ya que ellas nos dicen mucho sobre cómo usan la fe los presidentes democráticos y, lo que es más importante, cómo manipulan la percepción pública los medios de comunicación liberales.
En la Recopilación Semanal de Documentos presidenciales (Weekly Compilation of Presidential Documents), que son la colección exhaustiva y oficial de cada declaración presidencial pública) comparando las menciones que Bush y Clinton hicieron de “Jesús” o “Jesucristo” o “Cristo” Clinton, por supuesto, ganó ampliamente. Sin embargo, lo más destacable era el cómo y el cuándo. El año en que Bush hizo más menciones fue el 2001, año en el que mencionó a Jesús en siete discursos relacionados con las ceremonias religiosas en memoria del 11-S. En el 2002, Bush citó a Jesús siete veces. Lo más interesante es que en el 2003, los documentos presidenciales muestran sólo dos discursos en los que Bush menciona a Jesús: en los mensajes de Pascua y Navidad. Esta tendencia descendente sugiere que la reacción hostil de la prensa a las menciones que Bush hacía a Cristo lo presionaban hacia el silencio.
CLINTON SE REFIRIÓ MÁS VECES A JESÚS
Naturalmente, esta presión nunca fue puesta sobre el antecesor democrático de Bush en la Presidencia de EEUU. El año en el que el presidente Bill Clinton hizo más referencias a Jesús fue 1996- año de su reelección- cuando habló de Cristo en siete discursos diferentes. Por ni un solo año superó Bush a Clinton en el número de referencias a Jesús. Generalmente, los años en los que Clinton hizo más referencias a Cristo fueron los años de elecciones: en nueve discursos en 1996, siete en 1998, seis en 2000, cinco en 1994. En total, Clinton mencionó a Jesús 27 veces en cuatro años de elecciones comparadas con las sólo 14 veces de los cuatro años sin elecciones.
CLINTON: “EL TRABAJO DE DIOS DEBE SER EL NUESTRO”
Además, la prensa se habría escandalizado si Bush hubiera hecho estas referencias de la forma en la que Clinton las hizo. Clinton dijo abiertamente que su “ministerio” personal como presidente consistía en “hacer el trabajo de Dios en la Tierra” (Temple Hills, Maryland, 14 de agosto, 1994); declaró que “el trabajo de Dios tiene que ser el nuestro” (Newark, New Jersey, 20 de octubre, 1996); citó las enseñanzas de Cristo en apoyo a la legislación federal (26 de julio, 2000); dijo que su intento de impugnación estaba “en las manos de Dios” (18 de diciembre, 1998); y exhortó constantemente a las congregaciones a que votaran por él, por Al Gore u otros demócratas (Alfred Baptist Church en Alexandria, Virginia, 29 de octubre, 2000, y el Kelly Temple Church of God in Christ en Harlem, 31 de octubre, 2000, sólo por citar dos ejemplos). ¿Nunca ha oído sobre esto antes? Por supuesto que no. Nunca fue publicado. Se dejó que los investigadores lo descubrieran años después de los hechos.
AL GORE Y HILLARY CLINTON
Podríamos seguir con ejemplos. El Vicepresidente Al Gore hablaba como un predicador bautista en la campaña electoral del 2000, y Hillary Clinton eliminó toda modestia con sus arrebatadas declaraciones hechas en docenas de iglesias de Nueva York durante su campaña para el Senado del 2000. Lo que hemos comentado aquí es la punta de un iceberg. Hay capítulos y libros dedicados a las expresiones de fe extremadamente expresivas de los liberal-demócratas. Un elemento central de esta historia es cómo la prensa acepta estas expresiones pero luego, de repente, se vuelve y ataca a los republicanos conservadores por declaraciones mucho más leves, es decir, entramos en un doble rasero en la información de la prensa.
DOBLE RASERO EN LA PRENSA
Por tanto, aunque el presidente Obama hable de Dios en términos más marcados y mucho más a menudo de lo que lo hizo Bush, los medios de comunicación liberales no lo crucificarán políticamente como hicieron con Bush por este motivo. La prensa lo ha dejado bastante claro: hay diferentes reglas para los políticos cristianos conservadores y para los políticos cristianos liberales.

Fuente: Charisma News. Traducción: Elena Díaz. Redacción: ACPress.net.