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viernes, 22 de mayo de 2015

Ron Sider en América Latina (I)



Por Samuel Escobar, España
El doctor Ron Sider es una de las personalidades más conocidas y respetadas en el ámbito evangélico del Movimiento de Lausana. Es uno de esos líderes a los que se describe como “Evangélicos radicales”. A lo largo de su carrera como profesor universitario y activista social se fue forjando su bien ganada fama, especialmente por su actividad intensa y su actitud profética en defensa de un resurgimiento de la responsabilidad social entre los evangélicos de Estados Unidos. En sus años de activismo en la evangelización y en la educación teológica Sider tuvo que enfrentarse muchas veces al conservadurismo social de los evangélicos de ese país y más allá. Su ataque al capitalismo insensible y al nacionalismo estadounidense ciego le valió muchas críticas, pero al mismo tiempo le abrió puertas entre las nuevas generaciones y los sectores más sensibles del mundo evangélico que empezaron a surgir a fines de la década de 1960.
Lamentablemente en el mundo de habla hispana se sabe poco de él, en parte porque ninguno de los más de treinta libros que ha publicado en inglés y otras lenguas ha sido traducido al castellano. La fundación Kairós ha empezado a suplir esta carencia y pronto Ron Sider dará un ciclo de conferencias en Buenos Aires, y aparecerá en castellano su libro Cristianos ricos en un mundo hambriento.
Tuve el privilegio de conocer a Sider en 1971, cuando él era director del recinto universitario que la universidad Menonita Messiah College había establecido en el corazón de la ciudad de Filadelfia, Estados Unidos, al lado del campus de la famosa Universidad de Temple. Messiah College estaba localizada en un tranquilo pueblo cerca de Harrisburg, pero su recinto de Filadelfia tenía como finalidad que los estudiantes se familiarizaran con las tensiones de la vida en una zona conflictiva de una gran ciudad. Me habían invitado a dar una conferencia y cenar. Como en la misma época René Padilla, Pedro Arana y yo estábamos tratando de forjar una teología de la responsabilidad social de los evangélicos, encontré mucho de qué hablar animadamente con Ron Sider por varias horas. Era un tiempo de tensión racial entre blancos y negros en la universidad. Un grupo de estudiantes cristianos, compuesto por blancos y negros, realizaba un estudio bíblico inter-racial cada semana en un lugar visible, con el propósito expreso de mostrar que la aceptación mutua y la convivencia eran posibles. El recinto que Sider dirigía era otra expresión viviente del mensaje de reconciliación del Evangelio.
En 1973 mi familia y yo vivíamos en Toronto, Canadá, donde me habían invitado a dirigir el movimiento universitario evangélico llamado Inter-Varsity Christian Fellowship. Sider me invitó a participar el fin de semana de Acción de Gracias en un conversatorio-taller dedicado al tema de “Los evangélicos y la preocupación social.” Pese a que muchos rehusaban tratar el tema, Sider había conseguido convencer a un grupo notable de más de cincuenta personas representativas de una variedad de denominaciones e instituciones evangélicas. Algunos de ellos habían sido por años voces solitarias tratando de despertar la conciencia social evangélica en sus denominaciones, otros eran profesores universitarios, pastores, periodistas y políticos activos.
Nos reunimos en un hotel económico para pasajeros pobres, que la Asociación Cristiana de Jóvenes (YMCA) tiene en el centro de la ciudad de Chicago. Fueron días de intercambio intenso de opiniones y perspectivas teológicas y pastorales y el sueño de Sider se hizo realidad porque conseguimos ponernos de acuerdo en un texto histórico: “La Declaración de Chicago”. Este documento empezaba con una nota de afirmación evangélica de respeto a la autoridad de la Palabra de Dios: “Como cristianos evangélicos comprometidos con el Señor Jesucristo y la autoridad plena de la Palabra de Dios, afirmamos que Dios demanda su señorío sobre la totalidad de la vida de su pueblo. Por ello no podemos separar nuestras vidas en Cristo de la situación en la cual Dios nos ha puesto en los Estados Unidos y el mundo.” La novedad de la declaración era su tono general de autocrítica y arrepentimiento, alejado del tono triunfalista y pragmático de muchas declaraciones evangélicas. Empezaba con una confesión: “Confesamos que no hemos reconocido el Señorío total de Dios en nuestras vidas. Reconocemos que Dios requiere amor. Pero no hemos demostrado el amor de Dios a quienes sufren el abuso social. Reconocemos que Dios requiere justicia pero no hemos proclamado y demostrado su justicia en una sociedad americana injusta. Aunque el Señor nos llama a defender los derechos sociales y económicos de los pobres y los oprimidos, la mayor parte del tiempo hemos permanecido callados....” La declaración reconoce la lacra del racismo que había marcado la vida de la sociedad americana, y denuncia la complicidad de muchas iglesias.
La declaración contiene también una propuesta: “Afirmamos que Dios abunda en misericordia a quienes se arrepienten de sus pecados y los abandonan. Así que hacemos un llamado a nuestros hermanos evangélicos a demostrar arrepentimiento con un discipulado que confronte a la injusticia política y social de nuestra nación. Debemos atacar el materialismo de nuestra cultura y la mala distribución de la riqueza de la nación y los servicios sociales. Reconocemos que como nación jugamos un papel crucial en el desbalance y la injusticia del desarrollo y el comercio internacional. Ante Dios y mil millones de vecinos hambrientos, debemos repensar nuestros valores en cuanto a nuestro actual nivel de vida, y promover una más justa adquisición y distribución de los recursos del mundo.”
La declaración reconoce también la falsa confianza en el poderío militar que había llevado a formas patológicas de guerra y violencia, y a un patriotismo que convertía a la propia nación en un ídolo. Toca también el tema del machismo y la pasividad de los evangélicos frente al mismo. La declaración termina aclarando: “No proclamamos un nuevo evangelio sino el evangelio de Nuestro Señor Jesucristo que por el poder del Espíritu Santo libera del pecado a las personas de manera que puedan alabar a Dios por medio de obras de justicia. Por medio de esta declaración no estamos apoyando a ninguna ideología o partido político, pero llamamos a los líderes de nuestra nación y al pueblo a aquella justicia que engrandece a la nación.”
Aquella declaración se convirtió en una agenda de vida para Ron Sider. Nacido en una familia rural del Canadá, se había doctorado en Historia en la Universidad de Yale y tenía sueños de ser un académico evangélico destacado, especialmente en el campo de la apologética. Sin embargo, después de aquel evento de Chicago 1973 su vida se consagró a la docencia pero también a un esfuerzo intenso por despertar la conciencia de los evangélicos sobre su responsabilidad social. Así consiguió contribuir a la formación de nuevas generaciones de pastores y líderes que unieran a su vocación evangelizadora y su respeto por la autoridad de la Biblia una disposición a actuar a favor de los pobres, predicando, enseñando y contribuyendo al cambio de estructuras sociales injustas.
Cuando en 1985 el Seminario Bautista del Este en Filadelfia (hoy Seminario Teológico Palmer) me invitó a ocupar la Cátedra de Misionología, una de las razones por las que acepté fue la posibilidad de trabajar junto a Ron Sider, quien era entonces profesor titular de Teología y Cultura. Muchos de nuestros alumnos eran pastores en los agitados barrios negro e hispano de Filadelfia y buscaban un fundamento teológico y bíblico además de modelos de acción para tener un ministerio pertinente. Poco a poco el currículo clásico del Seminario fue cambiando como también la manera de enseñar las materias. Ron Sider había fundado la organización Evangelicals for Social Action (ESA Evangélicos por la acción social), cuyas oficinas estaban en el edificio del Seminario y cuya agenda de concientización se nutría en parte de las experiencias de los alumnos y profesores y de los interrogantes que iban surgiendo.
Algunos de los alumnos que venían a nuestro seminario habían sido atraídos por el libro de Sider Rich Christians in an Age of Hunger, que la editorial InterVarsity Press publicó en 1977 y que se convirtió rápidamente en un best seller. Sin embargo, algunos de los ejecutivos que auspiciaban la casa editorial no vieron con buenos ojos las críticas de Sider al capitalismo estadounidense y decidieron no publicar una nueva edición. La Editorial Word asumió el proyecto y para entonces se habían vendido 350,000 ejemplares del libro. En una segunda parte de este artículo exploraremos las razones que explican este éxito editorial y analizaremos con detenimiento el pensamiento de Ron Sider.

Fuente: Fundación Kairos, 2015

lunes, 18 de mayo de 2015

Iglesia Protestante Unida de Francia bendice a parejas gays



La principal denominación protestante, surgida de la unión de las iglesias luteranas y reformadas, aprueban “bendecir parejas homosexuales” casi por unanimidad. 
LAS IGLESIAS EVANGÉLICAS MÁS PUJANTES MUESTRAN SU DESACUERDO.
La Iglesia Protestante Unida de Francia adoptó este domingo la posibilidad de bendecir a las parejas homosexuales, tras una votación de sus pastores reunidos en sínodo en Sète, en el sur del país.
Entre el centenar de votantes, 94 (más de nueve de cada 10) se mostraron a favor de la medida y sólo tres se opusieron, dijo el portavoz de la Iglesia Protestante Unida de Francia.
“El Sínodo” ha decidido que la Iglesia “de la bienvenida a las parejas del mismo sexo para que se sientan bienvenidos tal y como son y se respeten las diversas opiniones” sobre este asunto. “Se abre así la posibilidad de dar una bendición litúrgica a parejas del mismo sexo casadas que quieran sellar su pacto ante Dios”, como una forma “de dar testimonio del Evangelio”, dice el Sínodo en su resolución.
La medida no obliga a los pastores a oficiar ceremonias homosexuales, aunque se da por hecho que la mayoría comenzará a hacerlo, teniendo en cuenta la amplia mayoría que ha aprobado la resolución.
Según la Iglesia Unida Protestante de Francia, la medida no contradice la doctrina bíblica del matrimonio, como mantiene la gran mayoría de los evangélicos en el mundo.
“Toda bendición se basa en Jesucristo. Estamos para traer bendición a las mujeres y hombres de hoy, esa es nuestra vocación”, dijeron en un comunicado.
CUESTIONAMIENTO BÍBLICO
La Iglesia Protestante Unida es miembro de la Federación Protestante de Francia, una organización que incluye algunas denominaciones evangélicas, aunque otras muchas iglesias evangélicas son miembros del Consejo Nacional de Evangélicos en Francia (CNEF), con una teología conservadora.
En un comunicado emitido este lunes, el CNEF ha expresado su inconformidad con la decisión de la Iglesia Protestante Unida.
Se trata de una “decisión sorprendente” para los evangélicos, dicen desde el CNEF. “Esperábamos de alguna forma” que tomaran una resolución sobre este asunto “pero nos ha sorprendido el voto favorable abrumador”.
“Procede hacer una reflexión”, dicen los evangélicos, “sobre el significado de la bendición”. Porque “se ha confundido el loable objetivo de recibir a los homosexuales en la Iglesia, con una bendición sobre una práctica inequívocamente condenada en la Biblia”.
Para los evangélicos del CNEF se “tuerce la pastoral”, dado que se pasa a “acompañar a la voluntad de las personas” en lugar de “acompañarles a descubrir la voluntad de Dios”.
Además, se promueve “una visión del Evangelio alejada de Jesucristo y de su ética para la vida”. Es por ello que “los protestantes deben recordar”, dice el CNEF, que “no todos los protestantes están de acuerdo con esta decisión”, especialmente “los evangélicos, que representan a más del 70% de los evangélicos practicantes en Francia hoy”.
Los evangélicos, dicen desde el CNEF, “no queremos seguir las tendencias sociales, sino expresar una voz libre, como la de los primeros reformadores” de forma que “podamos llamar a cada hombre y mujer a convertirse a Cristo y acompañarlos, con sensibilidad y respeto, en la vivencia del evangelio”.
Finalmente expresan que “la decisión de la Iglesia Protestante Unida” supone un revés en “las relaciones con otras iglesias evangélicas”.
DEBATE SOCIAL
La Iglesia Unida Protestante de Francia surgió el pasado 2012 de la unión de dos de las grandes iglesias históricas en el país galo: luteranos y reformados.
Esa decisión llega dos años después de que Francia legalizara el matrimonio homosexual, principal reforma social del presidente socialista François Hollande.
Hasta ahora, la Misión Popular Evangélica, mucho más pequeña que la Iglesia Protestante Unida, era la única Iglesia francesa en autorizar la bendición a las parejas homosexuales. La Iglesia Protestante Unida cuenta con 110.000 miembros activos entre sus 340.000 fieles.

Fuente: Protestante Digital

miércoles, 13 de mayo de 2015

En pos del “efecto Francisco”: un relato con números



Por Hilario Wynarczyk (UNSAM), Argentina*
¿Qué importancia tiene la religión para la gente en la Argentina? ¿En qué medida la gente cree en los principios de moral sexual y familia de la enseñanza religiosa católica? ¿Podemos encontrar en esto algo así como las marcas del “Efecto Francisco”, el efecto de la exaltación de un sacerdote argentino al rol de Papa de Roma?
Pensé hallar datos para contestar a estas preguntas en los resultados de dos encuestas encargadas por la Revista Noticias en 1996, al celebrar los 1000 números, y de nuevo en 2015, al alcanzar los 2000. Datos provenientes de ambos relevamientos fueron presentados por Marina Abuso en un artículo titulado “Cómo nos vemos los Argentinos” en la edición del 24 de abril de este año 2015, en las páginas 88 a 95. A mi vez, yo recuperé esos datos y los trabajé con mis propios criterios de selección, ordenamiento y técnica, para escribir estas reflexiones.
Posibles limitaciones de los datos
Antes de continuar, debemos detenernos en las características básicas y limitaciones de las encuestas mencionadas. Ambas fueron realizadas por  Giacobbe y Asociados Opinión Pública. La de 1996 tuvo lugar cuando transcurría el primer tercio de la presidencia de Carlos Saúl Ménem, un peronista a favor del libre mercado y la privatización de empresas del Estado, genéricamente considerado el gestor de una política neoliberal. La del 2015 en el último año del segundo mandato presidencial de Cristina Fernández, del peronismo del Frente para la Victoria, orientado hacia un fuerte nivel de estatismo, el otorgamiento de subsidios a los sectores castigados por la desigualdad económica, y genéricamente considerado por sus críticos como populista.
La encuesta de 1996 abarca 1335 personas en todo el país, del 20 de enero al 10 de febrero. Esta encuesta fue del tipo autoadministrado por sobre cerrado (cada persona abría el sobre, encontraba las preguntas, y las contestaba). La del 2015 abarca 3000 casos, del 18 al 21 de abril de este año 2015, es decir, en las vísperas de las PASO (votaciones Primarias Abiertas Simultáneas Obligatorias) que tuvieron lugar en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y otros varios distritos electorales de la Argentina. Esta encuesta funcionó con cuestionario por Internet.
Los límites de ambos tipos de técnicas de recolección de datos (sobre cerrado e Internet) se encuentran en la mayor disponibilidad para responder por parte de personas con más instrucción formal, que cuentan con mayor cantidad de tiempo libre y están más familiarizadas con Internet. Además de estas circunstancias intervinientes en la calidad y los posibles sesgos de los datos de campo, resulta en principio más confiable la muestra del 2015, de 3000 casos, versus la de 2015, de 1335 casos. Aclaradas estas posibles limitaciones, consideramos muy bueno disponer de estos números y definitivamente resulta interesante trabajarlos analíticamente y en forma independiente para alimentar el  conocimiento y la discusión.
La religiosidad en la práctica
Lo primero que nos interesa ahora es considerar en qué medida la gente se relaciona en forma práctica con la religión, a partir de los datos disponibles en este caso. Y encontramos lo siguiente, de acuerdo con los criterios de selección y exposición adoptados para el presente artículo. En los datos que a continuación encontraremos, resultará claro el importante descenso del vínculo con alguna creencia religiosa por parte de la gente que responde, y que este descenso es especialmente fuerte en cuanto al compromiso institucional, a la vez que menos fuerte en cuanto al compromiso informal.
1.     PRAXIS RELIGIOSA. PORCENTAJES DEL TOTAL DE LAS PERSONAS ENCUESTADAS

Las personas que responden tienen compromiso con alguna creencia religiosa
 ENCUESTA DE 1996
 ENCUESTA DE 2015
Compromiso institucional
33,26  %
9,5  %
Compromiso informal
55,51 %
47,1  %
Total
88,77 %
56,6 %

Por otra parte, los siguientes datos nos indican que la gente desvincula significativamente la religión de la felicidad y esta desvinculación se tornó cuantitativamente más importante con el paso del tiempo entre los dos años de los estudios sobre cuyos datos nos basamos. Ahora bien, resulta algo muy llamativo que la religión no sea percibida como una condición para la felicidad, porque se supone que la religión es en gran parte procurada como un recurso contra las desazones de la vida y un camino hacia la felicidad.
2. LA PRAXIS RELIGIOSA Y SU IMPORTANCIA PARA LA FELICIDAD. PORCENTAJES DEL TOTAL DE LAS PERSONAS ENCUESTADAS.
Es posible ser feliz sin profesar una religión
ENCUESTA DE 1996
ENCUESTA DE 2015
48,46 %
71,2 %
NO
34,23 %
10, 8 %

Hasta aquí hemos visto dos dimensiones de la vida religiosa: el compromiso con alguna forma de religión y la importancia atribuida a la religión para la felicidad. Ahora será interesante notar cuál es la influencia de la religión como regla de la moral en materia de sexualidad, y la importancia atribuida a la idea de formar una familia y tener hijos. Los datos nos indicarán un considerable y creciente desapego con respecto a algunos criterios establecidos en las reglas de moral religiosa. Finalmente los datos de la fila que cierra la tabla, la cuarta fila, nos indicarán una percepción de la pérdida de importancia de la familia, muy similar entre 1996 y 2015.
3. RELIGIÓN Y CRITERIOS DE MORAL EN MATERIA DE SEXUALIDAD Y FAMILIA. PORCENTAJES DEL TOTAL DE LAS PERSONAS ENCUESTADAS.
Lo que la gente encuestada responde
ENCUESTA DE 1996
ENCUESTA DE 2015
La homosexualidad no me molesta
24,94 %
53,4 %
Que la mujer llegue virgen al matrimonio es nada importante
38,05 %
59,5 %
Es importante formar un hogar y tener hijos
78,2 %
33,7 %
La familia en la sociedad actual está perdiendo importancia
70,83 %
71,80 %

Satisfacción con el contexto y esperanza
Hasta aquí los datos muestran una baja y decreciente incidencia de la religión en la vida de las personas, y permiten deducir que no hubo un “efecto Francisco”, es decir, un impacto de la presencia pública del papa argentino, Francisco, que fuera suficientemente eficaz como para que los números marchen en sentido creciente.
¿Por qué será? Podríamos asumir, como ya lo hemos mencionado, la hipótesis de que la insatisfacción, la amargura, la falta de esperanzas, pueden producir un vacío y conducir las personas hacia las religiones. En sentido inverso, entonces, también podríamos  imaginar que la gente está muy feliz y se siente de acuerdo con sus circunstancias, y que por eso muchas personas no manifiestan un compromiso religioso. ¿Es así? Los datos siguientes muestran que no:
4. SATISFACCIÓN CON EL CONTEXTO  Y ESPERANZAS. PORCENTAJES DEL TOTAL DE LAS PERSONAS ENCUESTADAS.
Las personas encuestadas dan estas respuestas
ENCUESTA DE 1996
ENCUESTA DE 2015
Muy contento de vivir en la Argentina
55,66
26,4
La Argentina está cambiando para mal
19,25
54,2
Creo que la Argentina no será una gran potencia
29,81
53,4
El argentino no se esfuerza por mejorar
62,17
76
No volvería a votar por el candidato a presidente que votó en la última elección
37,45
53,90

5. NIVELES DE CONFIANZA EN VARIAS CLASES DE PERSONAS, MEDIDOS CON UN PUNTAJE DE 0 A 5 Y EXPRESADOS EN PROMEDIOS.
Confianza en
PROMEDIOS EN LA ENCUESTA DE 1996
PROMEDIOS EN LA ENCUESTA DE 2015
Amigos
3.98
3,94
Parientes
3.65
3.88
Compañeros de trabajo
2,48
2,72
Sacerdotes
2,41
2,20

El resultado hasta aquí es que la gente representada por la encuesta no está contenta con sus circunstancias sociales, no se inclina hacia la religión, pese a ello, y confía más en sus círculos sociales primarios constituidos por los amigos (en primer término) y los parientes (en segundo término), cuyos promedios tienden en ambos casos a acercarse a los 4 puntos dentro de una escala de 0 a 5. En cuanto al clima de queja que surge de varias respuestas cabe formular todavía la duda siguiente. Tal vez las personas que respondían, encontraban en la encuesta un espacio para expresar sus disconformidades y exageraban en las posiciones negativas.
Por otra parte, y dejando ahora los datos de la revista Noticias, podemos observar que en las recientes elecciones primarias para el gobierno de  la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (PASO, elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas, Obligatorias), Gustavo Vera,  legislador de la Ciudad de Buenos Aires, con cercanía personal al papa Francisco, dirigente de la ONG llamada La Alameda, un activista que lucha principalmente contra la trata de personas, los prostíbulos y la venta de drogas, y cuya presencia en la televisión por esos motivos se ha constituido en algo bastante frecuente,  alcanzó un 0,6 % de los votos. No llegó al 1,5 % mínimo requerido para tener derecho a competir en las elecciones definitivas que tendrán lugar en el mes de julio. En cambio Myriam Bregman y Luis Zamora, dos candidatos del Frente de Izquierda, consiguieron respectivamente el 2,2 % y el 2 %. Situados en el último escalón de las cantidades de votos, lograron sin embargo calificar para poder competir en las elecciones de julio.
Conclusiones
En fin, no hay dudas de que en la Argentina la atmósfera social está atravesada por un “efecto Francisco”. El papa aparece en los diarios varias veces por semana, los políticos quieren visitarlo y aparecer en fotografías con él; personalidades de la televisión, la política y el sindicalismo, se refieren a Francisco Primero con expresiones como “el Santo Padre”, “Su Santidad”, “nuestro papa”, “el Papa Celeste y Blanco”. Pero en los aspectos medidos por las encuestas no pareciera haber un movimiento de “efecto Francisco” en el sentido de una mayor participación religiosa y adhesión a principios morales sostenidos por la iglesia católica, mayoritaria en la Argentina (principios también sostenidos por muchos evangélicos).  Tampoco aparece un aumento de la satisfacción con las circunstancias sociales, aunque en este punto hemos hecho notar ciertas dudas acerca de posibles exageraciones de parte de los respondientes, si encontraban tal vez en las encuestas un lugar para colocar sus quejas.
Estos datos no pueden ser tomados como absolutamente confiables, pero nos permiten contar con una orientación para pensar y discutir…

Doctor en Sociología por la Universidad Católica Argentina, Máster en Ciencia Política con mención en Teoría y Método por la Universidad Federal de Minas Gerais y Licenciado en Sociología por la Universidad de Buenos Aires.