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jueves, 4 de diciembre de 2008

Los líderes evangélicos J. Wallis y J. Dobson, enfrentados por Obama

Jim Wallis, conocido líder cristiano de línea liberal, activista político, editor de Sojourners y autor del libro "The Great Awakening" hizo pública su opinión contraria a el Dr. James Dobson en relación a elección de Barack Obama como presidente de los Estados Unidos.
Como se sabe James Dobson antes de las elecciones presidenciales manifestó su posición política al publicar un comunicado bajo el título "Una Carta del 2001 en la America de Obama" utilizando Enfoque a la Familia como plataforma de expresión y difusión.Wallis afirma que Dobson le debe pedir disculpas al pueblo norteamericano por la actitud plasmada en el referido comunicado. Afirma que Dobson ha asumido una posición de liderazgo incorrecta y que la misma afecta negativamente al cristianismo en los Estados Unidos.El director de Sojourners indica que Dobson sólo sembró miedo, pues fue apocalíptico al describir los ataques terroristas en ciudades de América, al afirmar que las iglesias perderán su beneficio de ser exentas de impuestos cuando no permitan celebrar bodas homosexuales, por la forma en que describe que la pornografía se expondrá sin límites a los niños y adolescentes, y anunciando que los médicos y enfermeras se verán obligados a realizar abortos o a practicar la eutanasia entre otras cosas.Wallis dice que estas predicciones “indignantes” no sólo dañan su credibilidad, pues calumnian a Barack Obama a quien Dobson debe recordar que es un hermano en Cristo, sino que además insultan a cualquier cristiano que votase por él.Por otro lado afirma que el director de Enfoque a la Familia pecó contra los jóvenes cristianos al afirmar que fueron los motivadores de la catástrofe y que no les importa mucho la santidad. Sin embargo, en opinión de Wallis, lo que demostraron en las urnas electorales fue justamente lo contrario mostrando que están muy comprometidos con la ética y que su voto es una clara evidencia que están cansados del genocidio, la tortura, la pena de muerte, y de las violaciones a los derechos humanos.Según Willis los tiempos han cambiado, y la población que una vez pudo ser influenciada por Dobson en tiempos de elecciones ha madurado su visión de amor y justicia.
Fuente: entreCristianos. Redacción: ACPress.net

martes, 2 de diciembre de 2008

60 aniversario de la Declaración de los Derechos Humanos

Con motivo del 60 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos Lupaprotestante acaba de publicar un cartel sobre su artículo 18:

"Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia"

sábado, 29 de noviembre de 2008

Inmigrantes: ¿Cómo nos ven los argentinos a los uruguayos?

Por Raquel San Martín - El País

En una de las últimas visitas de Jaime Roos a la Argentina, un periodista le preguntó por sus proyectos para el futuro: ¿nuevo disco? ¿otra gira internacional? ¿cambios en su música? Jaime Roos se tomó un momento y respondió: "Yo soy uruguayo, no tengo proyectos".
La pregunta ansiosa por el futuro y la respuesta que se complace en el presente reflejan mejor que cualquier definición teórica la imagen que los argentinos sostienen de los uruguayos. Cuando a un argentino se le pregunta cómo es un uruguayo, usualmente sonríe levemente y lo caracteriza como una persona tranquila, honesta y de palabra, sencilla y algo melancólica; reconoce con un dejo de envidia que tiene una cultura democrática y vive en un país igualitario y progresista, y, si se anima, termina revelando que Uruguay es casi "una provincia argentina", un hermano menor sin mayores ambiciones.
Desarmar las imágenes que los argentinos tienen sobre los uruguayos -inevitables en la construcción común de quiénes somos, de nosotros y ellos- puede ser revelador. Demuestra, por ejemplo, la ausencia de estereotipos negativos sobre los uruguayos en la Argentina y una predisposición en los argentinos, como dijo un oriental con años de residencia en Buenos Aires, "a creer que el uruguayo es un buen tipo". Pero también que la hermandad argentino-uruguaya, envuelta en el territorio común rioplatense y tan predicada, tiene en realidad una base de desconocimiento mutuo y cierta distancia.
Escapar de las imágenes construidas sobre los otros es complicado. Será por eso que los académicos y expertos consultados en Argentina sobre los que viven en la otra banda del río pudieron tomar distancia de algunos estereotipos, pero otras veces terminaron justificando o discutiendo su contenido. Como dice la antropóloga argentina Rita Segato, las identidades nacionales "no son otra cosa que representaciones hegemónicas de nación que producen realidades", construidas por las élites pero propagadas luego por el Estado, por las artes, por la cultura de todos los que constituyen una nación hasta volverse sentido común.
NI ENEMIGOS NI INFERIORES "Tenemos una relación curiosa con Uruguay. De hermano mayor por un lado, pero a la vez con una imagen muy positiva. Es muy notable e impropio de los argentinos, que a veces estamos más inclinados a actitudes cercanas al racismo con nuestros países limítrofes", describió Carlos Reboratti, geógrafo e investigador del Conicet y de la Universidad de Buenos Aires (UBA), compilador junto con Vicente Palermo del libro Del otro lado del río (Edhasa), que el año pasado reunió trabajos de académicos sobre el conflicto de las pasteras. Siguió: "Cuando los argentinos miramos a nuestros países vecinos vemos países `enemigos`, como Brasil o Chile, e `inferiores`, como Paraguay y Bolivia. Pero Uruguay no entra en ninguna de esas categorías. Como que merecerían ser argentinos pero no se sabe por qué no quieren", ironizó. Lo cierto es que, remarcó, "Uruguay es el más conocido de los países vecinos. No está tan lejos, entrar en él es un cambio que no se nota tanto; los uruguayos hablan distinto, pero no tan diferente a los entrerrianos".
"No se me ocurre un estereotipo fijo sobre los uruguayos, salvo el del mate. Es notable que esto ocurra, para una nación vecina y de la que hay aquí muchos migrantes. No deberían pasar desapercibidos pero pasan. Creo que es porque somos fenotípica y lingüísticamente similares", analizó Alejandro Frigerio, doctor en Antropología, especializado en cuestiones religiosas y de raza y etnicidad, con varios trabajos hechos en Brasil y Uruguay.
Rubén Rada, Víctor Hugo Morales, Enzo Francescoli, Mario Benedetti, Hermenegildo Sábat, Leo Maslíah forman parte del catálogo de uruguayos queridos en la Argentina, con cuyas personalidades se han armado las imágenes que los argentinos tienen de todos los que nacieron en Uruguay. "Ellos hacen un estereotipo tranquilo, confiable, de palabra, honesto, melancólico, de vida pueblerina vista como algo positivo. Los argentinos creen que tenemos una vida menos agresiva, como podría ser la Argentina de los años 40 y 50", enumeró Luis Alberto Quevedo, sociólogo, integrante del consejo académico de FLACSO Argentina, pero sobre todo uruguayo con 30 años de residencia en Argentina. "El complemento de ese estereotipo es el de una persona pachorrienta, provinciana, un tipo con pocas ambiciones, poco emprendedor", agregó, pero aclaró enseguida: "El desequilibrio hacia lo positivo es muy grande. En Argentina, la nacionalidad uruguaya es un pasaporte positivo, te reciben bien". Y recordó cuando, recién llegado a Buenos Aires y con su radicación en trámite, un estudio contable lo tomó como asistente con la sola garantía de ser uruguayo.
EL ESPEJO POLITICO. Los uruguayos, tranquilos pero poco emprendedores; los argentinos, agresivos pero ambiciosos. Las miradas complementarias se ven más claras cuando lo que se compara es la vida política de uno y otro país. Al calor de las crisis de confianza en sus instituciones que la Argentina no deja de atravesar, se descubre en Uruguay un paraíso de la vida republicana. "Uruguay es la primera democracia de América Latina, que se consolida entre 1904 y 1915 y avanza prácticamente ininterrumpida hasta 1973. El dato positivo y a la vez el talón de Aquiles de Uruguay es que armó el primer Estado de bienestar de América Latina, lo que dio por resultado una sociedad bastante igualitaria", apuntó Marcelo Cavarozzi, decano de la Escuela de Política y Gobierno de la Universidad Nacional de San Martín, investigador de los sistemas políticos del continente. "Pero la contracara es que eso funciona en la economía uruguaya como un lastre. Vemos desde Argentina un país que de alguna manera quedó congelado en el tiempo, con un aire decadente pero encantador", apuntó.
Sin embargo, para construir un estereotipo se necesitan dos. Para Cavarozzi,"la mirada a su sistema democrático es bastante reciente. Permanece el estereotipo de que son chicos, modestos y pobres, pero la verdad es que a partir de su misma génesis en su juego de política exterior Uruguay tendió a victimizarse. Le tocaron dos gigantes al lado y eligió esa estrategia", dijo. La figura del senador José Mujica, súbitamente conocido y escuchado ahora en la Argentina, es la que ilustra mejor las distancias. Su vida sencilla en las afueras de Montevideo, que en Uruguay puede ser causa de admiración, en Argentina no puede dejar de ser visto como una extravagancia muy uruguaya.
El fútbol es otra de las arenas en que argentinos y uruguayos definen sus identidades y ponen en escena los rasgos de nacionalidad que atribuyen a otros."Antes, Argentina-Uruguay era un clásico. Nuestro clásico ahora es con Brasil, con el pentacampeón, por esa cosa agrandada de los argentinos, y porque el fútbol uruguayo cayó bastante en los últimos tiempos", sugirió Ezequiel Fernández Moores, periodista deportivo y analista del deporte, actualmente columnista en el diario La Nación, que enumeró sin dudar los rasgos que los argentinos reconocen a los uruguayos en la cancha: "Los uruguayos en el fútbol son tipos derechos, que tienen liderazgo y se lo ganan; tipos con conducta y duros. Los jugadores argentinos están más preparados para las cámaras. Nosotros llevamos el celular y ellos el mate".
Y ejemplificó con algunas figuras del fútbol uruguayo que por aquí son admiradas, por contraste. "Se admira a Francescoli porque jugó en un equipo grande, pero a la vez porque era muy correcto, muy uruguayo. Se portó bien, tuvo calidad y conducta", dijo, y contó la anécdota repetida por aquí, según la cual Francescoli mandaba a su mujer a sacar las entradas cuando iba al cine y él esperaba en el auto, para que no se desordenara la fila cuando la gente le pidiera autógrafos. "Eso es muy uruguayo", remató Fernández Moores. Tan uruguayo como el "maestro" Oscar Tabárez, ex técnico de Boca y hoy en la selección uruguaya, a quien "se recuerda con gran respeto y se lo llama así no porque fuera un genio, en el sentido que le damos acá a esa expresión, sino porque enseñó".
NEGRO AUTÉNTICO. Además, en Uruguay hay negros. Para los argentinos -mejor, para los porteños- es una constatación que merece atención, porque la historia oficial se hizo aquí a partir de hacer invisible todo lo que no fuera blanco. Los tambores, el candombe, algunos rituales religiosos de origen afro que se mantienen en la cultura más oficial del Uruguay, o la más visible desde afuera, se miran desde Buenos Aires como una señal de autenticidad. "Los argentinos decimos que en Uruguay hay negros y aquí no porque allá los protegieron y acá los matamos", afirmó Frigerio, pero relativizó la idea. "Decir que la negritud es visible en Uruguay no es decir que la negritud define a los uruguayos, como sí sucede en Brasil".
Lo que sí hay es una similitud de varios tipos en los uruguayos que llegan a la Argentina. "Es una migración parecida a la población de Buenos Aires. Los uruguayos que vienen son en general de clase media", dijo Frigerio, y otra vez ejemplificó con Brasil. "La imagen que los porteños tenemos de los brasileños no es la misma que la que tienen en las provincias del Litoral, porque los que llegan allí son distintos".
Otra área importante de migraciones cruzadas han sido las artes plásticas, al punto que, cuando desde los centros del mundo se hace historia del arte, se engloba muchas veces a los dos países como hacedores de un "arte rioplatense". Y si bien Joaquín Torres-García o Pedro Figari fueron bien recibidos en estas tierras, "hay una gran desconexión en las artes visuales de los dos países", según dijo Mario Gradowczyk, ensayista, coleccionista y curador, ex docente en Montevideo y asiduo visitante del país, que se define como "medio uruguayo". "El arte moderno uruguayo está muy bien representado en la Argentina pero no se conoce su arte contemporáneo. Es un problema institucional. No hay en el arte flujo de conocimientos e información. La unidad que se dio en algunos momentos no se ha mantenido y la vinculación se fue deteriorando", analizó.
"Desde aquí los consideramos una provincia menor, es un error craso. El nivel cultural promedio es más alto que el de los argentinos, tienen una visión más compleja del mundo de la cultura y del arte". Y enseguida criticó, paradójicamente, a sus instituciones culturales. "La clase política uruguaya es culta, pero no apoya el campo artístico ni genera recursos para él. El sector privado no ve un lugar en esa actividad; hay una falta de interés en proyectarse y por eso terminan aislándose", afirmó. Lo contrario, dijo, de lo que por estos años se viene dando en la Argentina, convertida cada vez más en un centro de referencia para el mercado artístico regional, y para la cultura en general.
HERMANOS CON FISURAS. Si, al decir de Segato, "la nación es un espacio de deliberación histórica", habrá que pensar que el relato oficial sobre la hermandad rioplatense esconde fisuras. Más allá de las coyunturas políticas y sus consecuencias prácticas, el reciente conflicto entre los dos países por la instalación de las pasteras, y en particular de la empresa Botnia en Fray Bentos, también podría leerse como una puesta en escena de esas imágenes mutuas y complementarias, con más consecuencias negativas para la imagen de los argentinos en Uruguay, y viceversa.
"Durante el conflicto siempre se dejaba claro en Gualeguaychú que el reclamo no era contra el pueblo uruguayo, sino contra los que estaban en el gobierno. La situación ridícula de conflicto no ha llegado a permear nuestra visión de los uruguayos, pero sí al revés. Uruguay siempre ve a Argentina como un hermano mayor caprichoso, pero ahora es casi como un enemigo que se opone a su desarrollo económico. Es un efecto no deseado y complicado de esta situación", apuntó Reboratti.
"En general, las relaciones políticas entre Uruguay y Argentina no han sido muy buenas en el siglo XX. En la época democrática, Raúl Alfonsín y Julio Sanguinetti parecieron acercarse, pero eso no se tradujo en nada práctico", dijo Cavarozzi, y apuntó a un desconocimiento mutuo que se extiende a otros países del continente. "No nos enseñan nada sobre los otros países latinoamericanos, y eso refuerza la ignorancia mutua. Es la lacra latinoamericana, que consolida los estereotipos", dijo.
Como en un espejo, los argentinos encuentran en los uruguayos la contracara de lo que les gusta y lo que detestan de ellos: aplauden la honestidad y la modestia, contra la corrupción y la arrogancia; destacan la tranquilidad y el aire pueblerino, contra la irritación porteña; añoran la calidad democrática y la igualdad, contra la ineficiencia y el abismo entre ricos y pobres. Y aunque en la Argentina no hay chistes sobre uruguayos, prueba irrefutable de que los estereotipos negativos no existen por aquí, la tranquilidad también puede verse como melancolía, la modestia como falta de ambición, las pequeñas dimensiones como problema para proyectarse al mundo. No hay salida: el lector apelará ahora a su idea sobre quienes nacimos del otro lado del río y sabrá perdonar que esta nota, que prometía hablar de los uruguayos, terminó siendo sobre los argentinos.
Argentinos y orientales - Jorge Luis Borges
Los argentinos vivimos en la haragana seguridad de ser un gran país, un país cuyo solo exceso territorial podría evidenciarnos, cuando no la prole de sus toros y la ferocidad alimenticia de sus llanuras. Si la lluvia providencial y el gringo providencial no nos fallan, seremos la villa Chicago de este planeta y aun su panadería. Los orientales no. De ahí su claro [sic] que heroica voluntad de diferenciarse, su tesón de ser ellos, su alma buscadora y madrugadora. Si muchas veces, encima de buscadora fue encontradora, es ruin envidiarlos. El sol, por las mañanas, suele pasar por San Felipe de Montevideo antes que por aquí.
Fuente: El pais

jueves, 27 de noviembre de 2008

Teóloga propone crear la teología del cuerpo en el Día de la Lucha contra el abuso sexual

Por Trinidad Vásquez, Managua, Nicaragüa de 2008 (ALC)
Hay que promover una teología del cuerpo. El cuerpo es sagrado y el cuerpo sufre, siente, quiere hablar, afirmó la teóloga brasileña Renate Gierus, residente en Costa Rica, invitada a la XII Cátedra interdisciplinaria de la Mujer que promueve la Facultad Evangélica de Estudios Teológicos (Feet) en esta capital.
Poniendo como ejemplo la flor que es bella pero si se la estruja se marchita, la expositora recomendó la posibilidad del diálogo para romper el tabu sobre el tema del abuso sexual. Hay pensar que todos y todas somos creados a la semejanza de Dios, por eso si el cuerpo es abusado se viola un espacio sagrado. Ante unas 60 mujeres y varones, la mayoria pastoras y líderes evangélicos, la teóloga de la iglesia luterana dijo que hay que romper el silencio. "La Iglesia debe ser más profética anunciando espacios de protección y denunciando a la vez los abusos".También recomendó crear rituales litúrgicos para acompañar a las personas que sufren o sufrieron abusos.Hay que ser creativos porque cada amanecer es una nueva oportunidad de nacer de nuevo. Hay que crear espacios de confianza y solidaridad con las víctimas que sufren violencia, dijo la teóloga en la cátedra que este año reflexionó sobre el tema " Discerniendo el rol de la iglesia y la comunidad en la lucha contra el abuso sexual". Ella enfocó el tema desde un enfoque bíblico teológico frente a la pandemia del abuso sexual contra la niñez y la adolescencia.Por su parte, la pastora Blanca Cortes coordinadora de la cátedra interdisciplinaria de la mujer recordó el Día Internacional de la Lucha contra el Abuso Sexual el 19 de noviembre, expresando que en las iglesias y comunidades deben crearse grupos de protección para niñas, niños y mujeres.Las iglesias deben tomar acciones inmediatas dando herramientas básicas a los pastores y líderes evangélicos para que sepan interpretar cuando una niña o niño esta siendo agredido sexualmente, porque la iglesia no es ajena esta pandemia. Cortes dijo que en Nicaragua se violan cinco niñas o niños por día según cifras oficiales que manejan los organismos que apoyan la la lucha contra los abusos.
Fuente: CLAI

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Enrique Jara, pastor evangélico pentecostal retiene dos meses un cadáver esperando que resucite

ECUADOR, 20/11/2008 (El Universo/ACPress.net)
El pastor Enrique Jara junto a tres de sus familiares, durante 55 días (desde el pasado 23 de septiembre hasta 18 de noviembre) veló a una de sus cuñadas, Elextra Alemania Ríos, “en espera de que resucite”.
En la sala, de no más de 20 m2 y en cuyas paredes se destacan leyendas bíblicas, permaneció el féretro hasta que llegaron las autoridades a retirarlo.
Relata que nunca imaginó vivir junto a un cadáver hasta el momento en que la primera semana del velatorio “recibió un llamado de Dios” que debía acatar y que consistía en “esperar la resurrección” de Elextra Ríos.
Igual convicción tiene Jorge Reyes Carrasco, técnico dental y esposo de la fallecida, quien asegura que pese a que el cadáver fue trasladado a la morgue, “los llamados de Dios”, que él también ha recibido, le indicaron que ella resucitará, incluso si ordenan que el cuerpo sea sepultado. Esta posición también la asumen sus hijos, que son odontólogos, y otros familiares, como si se tratase de un hecho normal.
Francisco Loor, pastor de Asambleas de Dios en la localidad, considera que Jara se ha equivocado de plano y que no ha asumido una posición correcta. “Una resurrección se da el día de la resurrección final”, dice e indica que sí se han dado casos de resurrección, pero poco después de muerta una persona, como ocurrió con una persona en su iglesia.
Según Jara, “no tenemos aire acondicionado, no había ni una mosca ni mal olor, nunca le pusimos formol, solo la primera vez luego de salir del hospital”, indica mientras asegura que él y un grupo que va cuatro días a la semana a orar a su casa no han sentido malestar por alguna descomposición del cadáver. Niega que se haya dedicado a idolatrar al cuerpo.
Fue en esa dulcería donde en 1992 conoció a Fátima Calderón, su esposa y hermana de la fallecida. Su boda se dio “por un profeta que por medio de una menor de unos 11 años nos dijo: ‘El Señor es el que te está hablando, yo tu Dios, los uno en matrimonio...’, luego rompimos a llorar”, narra con lágrimas.
Jara menciona que su convicción religiosa se inició cuando estaba a punto de lanzarse desde un balcón, deprimido ante una enfermedad (dice que en su cerebro tenía el virus de la cisticercosis, de carnes mal cocinadas de cerdo).“Cuando tenía extendidos los brazos para lanzarme al vacío, por primera vez escuché un llamado de Dios que me detuvo”. Expresa que esa misma voz se dirigió a él para ordenarle que mantenga en su casa el cadáver de su cuñada a la espera de la resurrección.
Fuente: El Universo. Redacción: ACPress.net

martes, 25 de noviembre de 2008

William McKinley: el Imperio de Dios en EEUU

Por. Mario Escobar, España*

El último presidente del siglo XIX y el primero del Siglo XX fue un personaje controvertido. Intentó sacar a los Estados Unidos de su aislacionismo y transformarlo en una potencia de primer orden.
El presidente McKinley es tristemente conocido en nuestro país como el presidente que terminó con el vetusto Imperio Español, pero además de esta hazaña nada formidable, fue uno de los presidentes asesinados durante su mandato. McKinley pertenecía a una clase de líderes en extinción cuando llegó a la presidencia. Había combatido en la Guerra Civil y, gracias a su valor, había ascendido de sargento a mayor en el bando federal. Tras la guerra, estudió derecho y se casó con Ida Saxton. Ejerció varios años como abogado en Ohio, el Estado donde había nacido, y unos años más tarde fue nombrado miembro del Congreso y gracias a él se tomaron medidas proteccionistas para la economía americana. En 1891, se presentó como candidato republicano para gobernador de Ohio y ganó las elecciones. Criado en el metodismo por sus padres, no se caracterizó por una profunda religiosidad. La idea del “Destino manifiesto”, argumentada a mediados del siglo XIX, caló muy pronto en el partido republicano. Lincoln la había utilizado en numerosas ocasiones, pero McKinley no fue un entusiasta de la idea providencialista de los Estados Unidos. Miembro de la Masonería tuvo unas creencias deístas, que casaban mal con las del americano medio. Tras su llegada a la presidencia en 1896, se encontró con la tensión creciente que suponía la rebelión cubana para las relaciones entre España y Estados Unidos. En este periodo comenzó a forjarse el Imperio Norteamericano con la anexión de Hawai. McKinley fue reticente a entrar en guerra, pero la opinión pública obligó al ejecutivo a enfrentarse a España. Asesinado en 1901 por un obrero anarquista, pronunció estas palabras antes de morir: “Adiós a todos, es la voluntad de Dios. Es la suya no la nuestra, aunque queda mucho por hacer. Más cerca de mí Dios, más cerca de ti Señor”.
Mario Escobar es licenciado en Historia, diplomado en Estudios Avanzados por la Universidad Complutense de Madrid y director de la revista «Nueva Historia para el Debate»
Fuente: © M. Escobar, ProtestanteDigital.com (España, 2008).