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miércoles, 16 de febrero de 2011

Lutero, doctor en Teología

Por. César Vidal Manzanares, España*
A diferencia de otros monjes y sacerdotes, Lutero distó mucho de ser un clérigo corriente. Por el contrario, desde el inicio de su carrera eclesiástica sus superiores consideraron que debía ser encaminado por la senda de la erudición. Así sería con efectos que perduran hasta el día de hoy. A diferencia de otros monjes y sacerdotes, Lutero distó mucho de ser un clérigo corriente. Por el contrario, desde el inicio de su carrera eclesiástica sus superiores consideraron que debía ser encaminado por la senda de la erudición. Así sería con efectos que perduran hasta el día de hoy.
Es muy posible que, durante el noviciado, Lutero diera muestras de cierto talento. Desde luego, así debió parecer a sus superiores porque lo seleccionaron para realizar estudios teológicos superiores. Los agustinos tenían una relación estrecha con la universidad y hacia ella encaminaron al joven sacerdote. Se ha discutido mucho sobre la posible influencia de los occamistas sobre la posterior evolución de Lutero. La verdad es que resulta discutible que se produjera. De hecho, Lutero se expresó irónicamente sobre Occam y no parece que conociera sus escritos anti-papales. Por lo que se refiere a Biel, otra de las influencias apuntadas, lo cierto es que era un fiel católico cuya actitud hacia Roma resulta intachable desde una perspectiva católica y que además no entusiasmó a Lutero. El futuro reformador pudo ser crítico con el aristotelismo que había entrado en la Escolástica, pero no deja de ser significativo que su visión de la teología escolástica es mucho más respetuosa que la que hallamos, por ejemplo, en Erasmo. A fin de cuentas, como tendremos ocasión de ver, el influjo decisivo sobre Lutero fue el derivado de la Biblia y no de la obra de teólogos anteriores.
A finales de 1508, Lutero fue enviado a Wittenberg a dar una serie de lecciones sobre la Ética nicomaquea de Aristóteles en la facultad de artes. Martín estaba acostumbrado a una agradable Erfurt y Wittenberg le resultó una población inhóspita y arenosa, pero su asociación con esta urbe iba a resultar trascendental. El elector Federico dispensaba su respaldo a Wittenberg y tenía un enorme interés en su universidad. Aprobada su fundación por el emperador en 1502 y confirmada por el papa en 1503, su decano iba a ser el vicario general de la provincia sajona de los agustinos, Juan von Staupitz. Los agustinos además cubrían una cátedra de teología bíblica que ocupaba Staupitz y otra de filosofía moral que debía atender Lutero.
Durante aquellos meses, el joven Martín tuvo que enfrentarse con un programa de trabajo muy apretado y el personaje clave en su vida fue Staupitz.Su amistad iba a perdurar toda la vida a pesar de los caminos diferentes que adoptaron. Staupitz (c. 1460) procedía de una familia de la nobleza y había cursado estudios en diferentes universidades asociadas con la denominada via antiqua. Tras pasar por Colonia (1483), Leipzig (1485) y Tubinga (1497), se había doctorado en 1500, siendo su inclinación teológica marcadamente agustiniana. Como vicario general de la provincia sajona, Staupitz había revisado las constituciones de la orden como un preludio al programa de reforma. Su posición era la de apoyar a los observantes que deseaban regresar a la regla primitiva frente a los conventuales que eran partidarios de conservar algunas modificaciones ulteriores. Semejante tarea implicaba viajar con mucha frecuencia y es más que posible que Staupitz pensara en encontrar a algún sustituto para las obligaciones docentes a las que tenía que atender. Cabe incluso la posibilidad de que fuera esa la razón por la que había decidido enviar a Lutero a Wittenberg.
Fuera como fuese, lo cierto es que Lutero obtuvo su grado de bachiller en el mes de marzo en Wittenberg. Inmediatamente, regresó a Erfurtpara obtener el grado de sentenciario, lo que le exigió dar lecciones sobre las Sentencias de Pedro Lombardo, una obra resulta prácticamente desconocida en la actualidad, salvo para los especialistas, pero de enorme relevancia durante la Edad Media. Según propia confesión, en aquella época Lutero “devoró” los textos agustinianos. Se podría pensar que la visión de la gracia de Martín nació de aquella lectura de Agustín, pero carecemos de pruebas al respecto. Por otro lado, su aprecio por Pedro Lombardo era innegable y, en no escasa medida, se mantuvo durante toda su vida.
En esa época, los proyectos de reforma agustina de Staupitz chocaron con un importante obstáculo. Siete casas observantes, incluidas Erfurt y Nuremberg, se enfrentaron con un proyecto para unir a todas las casas alemanas y Martín recibió órdenes de ayudar al Dr. Nathin en la articulación de la oposición a tal medida. Inicialmente, los opositores buscaron el apoyo del arzobispo de Magdeburgo y cuando éste falló, optaron por enviar a dos hermanos a Roma para que presentaran sus posiciones. El hermano “senior” fue seleccionado en Nuremberg y Martín fue elegido como “socius itinerarius”. Dado que la meta era Roma, el viaje fue emprendido por el joven Martín con especial entusiasmo. A finales de 1510, los dos agustinos partieron con la intención de cruzar los Alpes – una empresa ardua en esa época del año – y descender a la llanura lombarda. El itinerario no fue fácil. Sin embargo, cuando contempló Roma a lo lejos, el joven Martín se lanzó al suelo y la saludó con un “Salve, santa Roma”.
Los dos agustinos cumplieron con su misión de comunicar sus puntos de vista a las autoridades eclesiásticas y, a continuación, realizaron la visita esperada a iglesias y catacumbas. La experiencia defraudó profundamente a Martín. Por ejemplo, los sacerdotes que había en Roma atendiendo diversos lugares visitados por los peregrinos insistían en que los clérigos visitantes celebraran la misa lo más rápidamente posible para dejar su sitio a otros que estaban esperando. Por añadidura, la ciudad no parecía destacar precisamente por su piedad sino más bien por su materialismo y depravación moral. Lutero señalaría con posterioridad que nunca hubiera podido creer que “el papado era tal abominación de no haberlo visto por mi mismo en la corte de Roma”. El juicio puede parecer severo, pero, a decir verdad, resulta muy morigerado si se compara con el de otros contemporáneos. Francisco Delicado, clérigo y autor de La lozana andaluza, nos ha dejado un retrato de la ciudad como una verdadera sentina de corrupción que, con toda justicia, fue castigada por Dios durante el famoso “sacco”. Ese mismo juicio es el que hallamos en el Diálogo de las cosas acaecidas en Roma de Alfonso de Valdés donde las referencias a la corrupción moral y eclesial son numerosas y documentadas. No deja de ser significativo que los dos agustinos se encontraron con algunos alemanes en Roma y llegaron a la conclusión – que puede ser cierta – de que eran los mejores católicos con los que se habían encontrado en su viaje. Aparte de la decepción de ver la realidad de Roma, la apelación trasladada por los agustinos no fue aceptada. Pero el joven Martín no se sintió amargado por esa decisión romana. Por el contrario, debió quedarse convencido de que su causa estaba equivocada porque, al regresar a Alemania, dejó de apoyar a los que se oponían a Staupitz y eso a pesar de que ese cambio de posición no le granjeó precisamente la popularidad de sus hermanos de Erfurt.
Por su parte, Staupitz, muy bien impresionado con Lutero, adoptó la decisión de que cursara los estudios de doctorado y le sucediera en la cátedra de Teología bíblica en Wittenberg. El principal obstáculo para este plan fue el propio Martín. En una conversación mantenida bajo un peral, señaló a Staupitz que no veía claro ese destino y que incluso podía darse la circunstancia de que padeciera una muerte temprana. Staupitz zanjó la discusión señalando que su obligación era plegarse al voto de obediencia. Sin embargo, sabiamente, también indicó a Martín que debía percatarse de que ser doctor en teología implicaba entregar la vida a la labor de enseñar y predicar. Una ocupación de ese tipo no lo apartaría del servicio a los demás sino que lo ampliaría. Finalmente, el joven Martín obedeció. Tras aquella decisión quedaban por solucionar algunos problemas aparte el de la financiación de los estudios, pero Staupitz logró que el Elector sufragara los gastos.
El 19 de octubre de 1512, Lutero se graduó como doctor en teología. Se trataba de la consagración pública de una vocación que debía centrarse en la defensa de la Palabra de Dios y en la lucha contra las doctrinas erróneas. Aquella vocación –formalmente asumida a los veintiocho años de edad- iba a pesar de manera determinante sobre el resto de la vida de Luteroy, de hecho, el personaje resulta incomprensible si no tenemos presente que fue, siempre y de manera esencial, un profesor de teología. A decir verdad, le esperaba una profunda crisis que encontraría respuesta precisamente a partir del conocimiento teológico de que disponía Lutero.

Continuará: Necesidad de la Reforma

*El Blog: La voz de César Vidal Manzanares, es Doctor en Historia UNED, Doctor en Teología y Filosofía, Logos University , Licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid. Visite su website: www.cesarvidal.com

Fuente: © Protestante Digital

martes, 15 de febrero de 2011

El Lutero joven: la crisis espiritual

Por. César Vidal Manzanares, España*

La necesidad de Reforma resultaba indiscutible para cualquier conocedor de la iglesia católica a inicios del s. XVI. De hecho, no faltaron esfuerzos en ese sentido aunque, lamentablemente, se malograron. La excepción vendría dada por un joven monje agustino Martín Lutero, un personaje medularmente católico cuyo destino ulterior nadie podía prever.
Martín Lutero nació el 10 de noviembre de 1483 y sus padres eran Hans Lutero y Margaret Lindemann(1). Ambos procedían de Mohra, una localidad situada en la raya con el bosque de Turingia. De hecho, el propio Lutero se definió como “un sajón duro” de ascendencia campesina(2). El padre de Lutero – al que éste se parecía en el aspecto – se había visto perjudicado por las leyes testamentarias que establecían el paso de la fortuna familiar al hermano pequeño. La respuesta de Hans consistió en desplazarse a Eisleben y de allí a Mansfeld. Su intención era encontrar trabajo en las minas de cobre donde el trabajo resultaba extraordinariamente duro, pero existía la posibilidad de conseguir una cierta independencia si se era laborioso y ahorrador (3). Al cabo de poco tiempo logró arrendar varios hornos y en 1491, figuraba entre los miembros del concejo de la ciudad.
Esta mejora de fortuna de Hans Lutero no debería llevarnos a imaginar que la vida de la familia era fácil. Años después Martín recordaría cómo su madre caminaba desde el bosque a casa bajo una pesada carga de leña o como, en cierta ocasión, le golpeó hasta hacerle sangrar por haberse comido sin permiso una nuez.
Cuando tenía siete años, Lutero fue enviado a la escuela latina de Mansfeld y a los catorce, se trasladó a Magdeburgo para recibir educación con los Hermanos de la vida común. Fue precisamente en este lugar, donde el niño Martín se encontró, por primera vez, con una ciudad de ambiente eclesiástico. Al cabo de un año, Lutero se trasladó a Eisenach donde vivían algunos familiares y donde forjó nuevas amistades.
En abril de 1501, Lutero se matriculó en la facultad de artes de la universidad de Erfurt. Se trataba de una de las instituciones universitarias más antiguas de Alemania (1397) y tenía fama como lugar donde se dispensaba el studium generale. Es muy posible que la elección de esta universidad en lugar de la de Leipzig se debiera a que Hans Lutero deseaba que su hijo estudiara derecho. La ciudad era conocida por su relajación moral, un dato significativo si se tiene en cuenta que, a pesar de hallarse situada en Sajonia, estaba gobernada por el el arzobispo de Maguncia.
Lutero se alojó en la residencia estudiantil de san Jorge. Allí adquirió el sobrenombre del “filósofo” por su afición a las discusiones cultas y aprendió a tocar el laúd. En 1502, Lutero obtuvo el título de bachiller tras haber cursado las asignaturas habituales de artes.
Con veintidós años, Lutero obtuvo su maestría con el puesto segundo de un grupo de diecisiete alumnos. En la actualidad, cuando en Occidente, el sistema educativo está abierto a todos y en no pocas ocasiones no exige un especial esfuerzo de los alumnos, resulta fácil no asociar el logro de Lutero con lo excepcional. A inicios del s. XVI, era algo extraordinario tanto por la decisión y el sacrificio de sus padres, como por el hecho de que el joven alcanzara la meta final. De manera innegable, Martín había satisfecho las esperanzas de promoción social de la familia al cubrir la parte del trayecto previa a la entrada en la universidad. Ahora quedaba por determinar la carrera que iba a estudiar.
Conceptos como los de la realización personal o el cultivo del espíritu eran totalmente ajenos a una familia de inicios del siglo XVI que, sin proceder de una clase acomodada, lograba que su hijo llegara a la universidad. Lo que se esperaba del estudiante era que convirtiera sus estudios superiores en una llave para abrir puertas que le permitieran ascender socialmente. Visto desde esa perspectiva, la elección de la facultad de Derecho por parte de Hans Lutero resultaba obligada. Sin embargo, Martín anunció que pensaba entrar en el monasterio agustino de Erfurt.
He detallado las versiones sobre el origen de esa decisión en El caso Lutero. Según el propio Martín, el 2 de julio de 1505, cuando regresaba de visitar a sus padres, fue sorprendido por una tormenta cerca de Stotternheim, una población próxima a Erfurt. Aterrado por la perspectiva de la muerte, el joven Martín prometió a santa Ana en oración que si lograba escapar con bien de aquel trance se haría monje. No fue la primera vez que la muerte se presentaba tan cerca del joven Martín. El 16 de abril de 1503, de viaje a casa, Martín experimentó una caída y se clavó una daga en la pierna quizá seccionándose una artería. Mientras su compañero de viaje se dirigía hacia Erfurt en busca de ayuda, Martín intentó detener la hemorragia a la vez que pedía ayuda a la Virgen. Es obvio que Lutero sobrevivió, pero había comprobado de manera muy directa lo inesperadamente que la muerte podía presentarse. Si a esa experiencia se sumó la de un amigo muerto – lo que también pudo llevarle a reflexionar sobre el tema – y el episodio de la tormenta, nos encontraríamos con un Lutero que, durante años, había pensado en la realidad de la muerte y, al fin y a la postre, había decidido responder a ella volcándose, de manera total y absoluta, en el plano espiritual. Enfrentado con la disyuntiva de complacer a su padre o aferrarse a Dios, el joven Martín optó por lo segundo y el 17 de julio de 1505, entró en un monasterio de la orden eremítica de san Agustín.
Sobre el paso de Lutero por el convento, tenemos numerosos datos. Alguno de sus detractores, como es el caso de Denifle, ha insistido en negar su veracidad y en interpretar en los términos más negros la carrera del joven monje. Sin embargo, a día de hoy, esa visión maniquea hace ya décadas que fue rechazada incluso por los historiadores católicos (4).
En 1543, Mateo Flaccio Ilírico recogió una conversación con un antiguo compañero de Martín, que había seguido siendo católico tras el estallido de la Reforma, y que “declaró que Martín Lutero vivió una vida santa entre ellos, guardó la Regla con la mayor exactitud y estudió con diligencia”(5). Lutero fue un monje totalmente entregado a la Regla que – a diferencia de muchos otros que han pasado por el estado clerical – conservó una visión equilibrada e incluso afectuosa de aquella época de su vida. Así, contaría después cómo tuvo que desarrollar tareas mendicantes en aquellos años con el saco a la espalda(6), pero lo hizo sin amargura, de la misma manera que pudo hablar con afecto de su maestro de novicios.
En septiembre de 1506, Lutero llevó a cabo su profesión preparándose para su ordenación sacerdotal y en abril de 1507, fue ordenado sacerdote. Se ha dicho que Lutero pensó en abandonar el altar antes de celebrar su primera misa. El episodio debe ser rechazado como carente de base histórica(7). Sí es cierto, por el contrario, que la ceremonia causó una notable impresión en el joven Martín.

CONTINUARÁ

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1) Boehmer, Der Junge Luther, 1939, p. 358.
2) TR 5.255.10; 5.558.13.
3) W. Andreas, Deutschland vor der Reformation, Stuttgart, 1948, pp. 322.
4) De nuevo, J. Lortz resulta, al respecto, paradigmático. Para este historiador, Lutero no sólo era robusto mentalmente, Historia…, pp. 173, sino que su vida en el convento fue correcta, p. 178 y se pasó al reformismo sin segundas intenciones p. 188.
5) Citado en Scheel, II, p. 10.
6) TR 5.452.34; TR 3.580.5; TR 5.99.24.
7) La discusión al respecto, en G. Rupp, Luther´s Progress…, p. 17.


Artículos anteriores de esta serie:

1 Los papas de Aviñón
2 El Cisma de Occidente
3 Papado y crisis espiritual
4 El clero: malos pastores
5 Los humanistas y la crisis católica
6 El pueblo y la religiosidad popular

* El blog: La voz de César Vidal Manzanares.

Fuente: © Protestante Digital 2011

lunes, 14 de febrero de 2011

El FBI investiga la «Iglesia de la Cienciología» por supuesta práctica de esclavitud

La Oficina Federal de Investigaciones (FBI) investiga si la Iglesia de la Cienciología practica la esclavitud sobre algunos de sus miembros, afirma en un extenso artículo de la revista The New Yorker.
La “Iglesia de la Cienciología”está en problemas. Al menos desde 2009, el FBI ha hecho entrevistas a antiguos miembros de esa iglesia a la que pertenecen artistas tan conocidos como Tom Cruise o John Travolta, debido a las acusaciones que recibió sobre esas supuestas prácticas y el caso aún sigue abierto, según el citado artículo, que puede leerse en la web de la revista.
El reportaje, firmada por el conocido periodista Lawrence Wright y que ocupa 26 páginas del número del 14 de febrero de la prestigiosa revista, rinde cuenta de supuestos casos de maltrato a miembros de la iglesia que quieren abandonarla y de cómo se confina a miembros a los que hay que "reeducar" en unos campos durante años, donde trabajan a cambio de nada o pequeñas retribuciones. Además, se detallan casos de supuesto abuso físico y psicológico cometidos por el jefe de la iglesia, David Miscavige, íntimo amigo y padrino del actor Tom Cruise en su boda con Katie Holmes.
Precisamente una parte del artículo se centra en el propio Cruise, de quien se dice que se ha aprovechado en varias ocasiones de miembros de la Cienciología, a quienes se ordenó que reformaran un hangar y una de sus oficinas en California, dos motocicletas y uno de sus automóviles y a quienes el conocido actor pagó 50 dólares semanales. Así lo relata a la revista John Brousseau, ex cuñado de Miscaviage y que fue perseguido por medio país por miembros de la iglesia cuando intentó abandonarla.
LA HISTORIA DE PAUL HAGGIS
Sin embargo, el peso del artículo recae sobre declaraciones dadas a la revista por el cineasta Paul Haggis, ganador de dos premios Oscar por ´Crash´ (2004) y quien abandonó en 2009 su militancia en la Iglesia de la Cienciología ante el rechazo de esta organización al matrimonio homosexual. "Estuve en la iglesia durante 34 años. Todo el mundo podía ver lo que pasaba, pero yo no sé por qué no podía verlo", señala el director, quien detalla cómo entró en contacto con la Cienciología, el proceso que vivió durante décadas en su seno y su salida del grupo hace un par de años.
Haggis relata cómo supo de una congregación de la Cienciología llamada Sea Org, a la que niños de diez y doce años eran llevados por sus padres a trabajar, lo que le recordó incluso a las condiciones de esclavitud infantil que había visto en Haití.
El director cuenta que cuando una de esas familias quiere abandonar la congregación se les presenta una factura que puede alcanzar los cien mil dólares por servicios de ayuda y formación recibidos.
"Esas familias no tienen dinero, se marchan avergonzados por lo que han hecho, no tienen un historial laboral, están perdidos y desaparecen", indica Haggis, quien asegura que estaría "feliz" si la iglesia se destruyera "simplemente por esas actuaciones".
Los portavoces de la Iglesia de la Cienciología niegan todas las acusaciones que se vierten en el artículo y en un comunicado aseguran desconocer la investigación del FBI.
"Es desafortunado que The New Yorker haya elegido presentar la Cienciología a sus lectores a través de los ojos de un apóstata, alguien que los estudiosos religiosos definen unánimemente como poco fidedigno", señalaron los portavoces en relación a Haggis.

Fuente: © Protestante Digital 2011


Respuestas para mujeres:
¿Impactamos positivamente a nuestras amigas?

Es bien sabido que la amistad es un tesoro que, lamentablemente, no muchos tienen. Hoy en día, es más difícil -que en otros tiempos- encontrar una amiga verdadera para nosotras las mujeres, pero no es imposible. Con Su ejemplo, Jesús nos mostró lo que significa ser un amigo genuino. Él, nos ama con un amor como el de 1 Corintios 13:4-7, que dice: “El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”. Continue leyendo...

domingo, 13 de febrero de 2011

“ÁMENSE COMO YO LOS HE AMADO…”

Por. Leopoldo Cervantes-Ortiz, México
…porque el que ama al prójimo ha cumplido la ley. Romanos 13.8b
Porque toda la ley en esta palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Gálatas 5.14

1. El mandamiento del amor y la ley
El código legal de Levítico 19 ordena a los integrantes del pueblo de Israel que se amen mutuamente en un contexto de venganza y rencor entre hermanos. El texto reconoce, así, que el trasfondo contra el que debe practicarse el amor es muy negro, además de que debe lucharse también contra la egolatría y el egocentrismo. El imperio del ego, no hay que olvidarlo, es uno de los más inexpugnables, pues como bien comenta J. Lligadas, “El texto del Levítico presupone que todo el mundo se ama a si mismo (y no lo critica), y a partir de ahí pide que todo lo bueno que uno desea para sí mismo lo desee y promueva también para los demás; originariamente éste era un texto que se refería sólo al amor a los miembros del propio pueblo, pero con el tiempo se extendió al menos a los extranjeros que vivían en Israel”.[1] Xenofobia, chauvinismo, egoísmo: un paquete explosivo que, según el pasaje, sólo podría resolverse con una buena dosis de amor administrada como consecuencia de la obediencia al mandamiento. Pero en Occidente hemos aprendido que los sentimientos no se pueden imponer y que, además, “el amor entra por los ojos”, por ejemplo, de modo que si alguien no nos es agradable ni nos simpatiza, difícilmente sentiremos algo bueno por él o ella.
Lv 19.18, que pertenece al Código de Santidad (vv. 17-26) es una exhortación para superar las diferencias entre el pueblo, una comunidad de iguales a la que se prevenía de experimentar fracturas sociales que afectaran la convivencia cotidiana. Así lo explica Mario López Barrio, cuando dice que estos versículos
Tratan sobre situaciones de disputa o de ofensa entre compatriotas israelitas. El que ama no tomará venganza ni alimentará resentimientos contra el adversario, en caso de ofensa, sino buscará la reconciliación mediante la corrección fraterna. Así, el mandamiento del amor está precedido por la expresión del v. 17: “No aborrecerás a tu hermano en tu corazón, razonarás con tu prójimo [“pero corrige a tu prójimo”], en la que se significa la renuncia a la ira y al odio. En cierto modo, como dice J. Augenstein, es una forma de interpretar el amor al enemigo. Desde luego que el alcance del mandamiento del amor dependerá de la traducción o intelección que se dé al sustantivo reah (“prójimo”).[2]
Es más, el pasaje logra superar el etnocentrismo también, cuando en el v. 34 se aplica el mismo mandamiento al extranjero y se señala que a él también es necesario amarlo como a uno mismo. Junto con Dt 10.19 es el único lugar adonde se ordena amar a un grupo de personas, que ya no sólo es la edah, la comunidad cúltica de Israel, sino también la comunidad humana por extensión, en la que el extranjero, el exiliado, tendría que ser visto ahora como hermano, como próximo. El amor prójimo, miembro o no de la misma raza o cultura, es subrayado en Lv 19.18 por la afirmación de la santidad de Yahvé, porque ahora este amor es teologal, es decir, está mediado por el propio Dios, no es un sentimiento natural, es fabricado, producido por el propio Dios, en contra de las tendencias al odio y la destrucción. Se funda así la posibilidad de una cultura del amor fraterno, impensable para la época.
2. El amor de Jesús, origen del amor cristiano
Si todas estas cosas estaban en germen en el espíritu mismo de la ley antigua, Jesús viene ahora a centralizar el modelo del amor en su propia persona y a radicalizarlo para sacarlo del esquema legal. Jesús reconoce la necesidad humana de concentrar el afecto o la motivación para el amor en un ser de carne y hueso que puede ser visto como razón de ser de los sentimientos más profundos. Jesús no promueve, entonces, sólo una forma más elevada de filantropía, sino una autétnica superación de la ley en todas sus formas y manifestaciones. Desde Jn 13.34-35 y hasta los caps. 15 y 17, el Jesús de las comunidades del Discípulo Amado se coloca a sí mismo como motor y origen del verdadero amor fraterno: “Un mandamiento nuevo les doy: que se amen unos a otros; como yo los he amado, que también se amen unos a otros. En esto conocerán todos que ustedes son mis seguidores, si tienen amor mutuamente”. López Barrio resume: “Así, mientras haya amor en esta tierra el mundo seguirá percibiendo signos que lo ayudarán a encontrar a Jesíus”.[3]
A la supuesta debilidad de quien ama y debe reconocerla ante la persona amada, Jesús propone un “amor activo” y sólido, consistente con los valores producto de la acción redentora de Dios en el mundo. La novedad que se agrega al mandamiento antiguo del amor es su “orientación cristológica”, lo que quiere decir que la entrega completa de la persona de Jesús al mundo es el origen y al mismo tiempo el rumbo que debe tomar cualquier forma de amor en el mundo a fin de superar sus tendencias enfermizas ligadas a los deseos de disminuir la dignidad de las personas. “El amor de Jesús el modelo de amor a los demás, así como la medida y el estilo del amor que deberá caracterizar a los discípulos”.[4] Sólo en este sentido es posible superar el esquema sacrificial de la salvación e incluso para las acciones fraternas en la vida diaria: la auto-entrega de Jesús es movida por el amor (“para dar su vida en rescate por muchos”, Mr 10.45) y llega a “poner su vida por sus amigos” (15.13), debido a lo cual lo ama el Padre, por “poner su vida para volverla a tomar” (10.17). La cruz de Jesús, por ello, no fue un acto sacrificial perverso y sádico por parte de Dios, sino un acto de entrega completa y renuncia a la vida, una acción voluntaria de Jesús por amor hacia la humanidad. Las palabras de 10.18 son contundentes: “Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar”.
El amor fraterno, por lo tanto, no debe ser visto ni experimentado como un sacrificio obligatorio, pesado, como una pesada carga, sino como una disposición permanente del ánimo capaz de revolucionar las relaciones humanas y de establecer la fraternidad como una realidad viable. Permanecer en el amor de Jesús (15.9) significa ser fieles a su esfuerzo por instaurar una nueva forma de convivencia en el mundo. Las comunidades juaninas hicieron un enorme esfuerzo por integrarse mutuamente y por comprender el amor de Dios en Jesús para transmitirlo al mundo. Al ser odiados y perseguidos, los seguidores de Jesús tendrían que aplicar, nuevamente, el espíritu del mandamiento antiguo del amor, pero en medio de circunstancias completamente nuevas. Así hoy, el amor de Jesús que las comunidades deben mostrar interna y externamente sigue siendo la razón de ser de su existencia y acción.

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[1] J. Lligadas, “Misa dominical 1994”, en www.mercaba.org/DIESDOMINI/T-O/31B/ev-comentario.htm.
[2] M. López Barrio, El amor en la primera carta de san Juan. México, Universidad Iberoamericana, 2007, p. 120.
[3] Ibid., p. 76.
[4] Idem.
Fuente: Leopoldo Cervantes - Ortiz.

sábado, 12 de febrero de 2011

¿Está vigente la ley de Moisés hoy?

Por. Gary Williams* ESCUCHAR AUDIO

Algunos evangélicos hoy están enseñando que los cristianos deben celebrar las fiestas judías, guardar la dieta señalada en la Ley de Moisés, y aun circuncidarse. ¿Tienen razón? ¿Hasta qué grado debemos obedecer la Ley hoy? A primera vista, la enseñanza del Nuevo Testamento sobre la Ley de Moisés puede parecer confusa. Hay pasajes que dicen que la Ley ha caducado, pero otros dan a entender que debemos obedecer la Ley. ¿Cómo explicar estas aparentes contradicciones? Para responder a esta pregunta primero resumiremos la enseñanza del Nuevo Testamento sobre el tema. Luego presentaremos más evidencias bíblicas que apoyan ese resumen.
Resumen de la enseñanza del N.T.
Es necesario hacer dos distinciones: 1) entre los aspectos ceremoniales de la Ley y sus aspectos morales y espirituales, y 2) entre los cristianos que se convirtieron inmersos en el judaísmo, y los demás cristianos. Todos los cristianos estamos libres de los aspectos ceremoniales de la Ley. A los cristianos convertidos dentro del judaísmo les es permitido guardarlos como parte de su cultura (Hch. 21:20; Ro. 14:1-6), para alcanzar a otros judíos (1 Co. 9:20; Hch. 16:3) y para mantener buenas relaciones con otros cristianos judíos (Hch. 21:20-26). Sin embargo, deben sacrificar este derecho cuando impide la extensión del evangelio entre los gentiles (1 Co. 9:21) o la comunión entre cristianos judíos y gentiles (Gá. 2:11-14).
A los demás cristianos se nos prohibe tajantemente guardar los aspectos ceremoniales de la Ley (Hch. 21:25; 1 Co. 7:18), pues lo haríamos creyendo equivocadamente que esas prácticas contribuyen a nuestra salvación o a nuestra santificación (Gá. 5:2-6; Co. 2:23). Podría haber una excepción a la prohibición para los misioneros que se adaptaran a la cultura judía para alcanzar a los judíos con el evangelio (1 Co. 9:20). Los aspectos espirituales y morales de la Ley—amar a Dios y al prójimo—son requisitos para todos los cristianos (Mt. 22:37-40). La Ley también incluye legislación para el gobierno. El Nuevo Testamento no dice si los gobiernos de hoy deben imitar la Ley de Moisés, o no. Dt. 4:6, 8 sugiere que la Ley manifiesta principios que pueden servir de orientación para los gobiernos de todo tiempo y lugar.
La aparente contradicción
Algunos pasajes claramente afirman que la Ley de Moisés ha caducado. “En cuanto a los gentiles que han creído, nosotros les hemos escrito determinando que no guarden nada de esto” (Hch. 21:25; ver 15:28-29). “No estáis bajo la ley, sino bajo la gracia” (Ro. 6:14). “Ahora estamos libres de la ley” (Ro. 7:6). “Venida la fe, ya no estamos bajo ayo” (Gá. 3:24-25). “Si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo ley” (Gá. 5:18). “Aunque yo no esté sujeto a la ley” (1 Co. 9:19-20). “Necesario es que haya también cambio de ley” (Heb. 7:12). “Queda pues abrogado el mandamiento anterior” (Heb. 7:18). A la vez otros pasajes indican que la Ley de Moisés sigue vigente. “No penséis que he venido para abrogar la ley… Ni una jota ni una tilde pasará de la ley” (Mt. 5:17-18). “¿No dice esto también la ley?” (1 Co. 9:8). “Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa” (Ef. 6:2-3). “Te has hecho transgresor de la ley” (Stg. 2:10-11).
Al estudiar más detenidamente los pasajes que indican que la Ley ha caducado, observamos que hablan de los siguientes aspectos de la Ley: dieta (Mr. 7:18-19; Co. 2:16, 21; Heb. 9:10), circuncisión (1 Co. 7:18; Gá. 5:2, 6); días de reposo y fiestas sagradas (Gá. 4:9-11; Co. 2:16); impureza por tocar algo inmundo (Co. 2:21); abluciones (Heb. 9:10); “sacrificio y ofrenda y holocaustos y expiaciones por el pecado” (Heb. 10:8-9, 15-18). Podemos concluir que ya no están vigentes los aspectos ceremoniales y rituales de la Ley.
Al hacer un estudio similar de los pasajes que indican que la Ley todavía está en pie, observamos que hablan de aspectos como: amor a Dios y al prójimo (Mt. 22:37-40; Ro. 13:8-9); honra a los padres (Ef. 6:2-3); homicidio y adulterio (Stg. 2:10-12); conducta santa, libre de vicios (1 P. 1:14-16). Concluimos que siguen vigentes las exigencias éticas y de actitudes fundamentales hacia Dios. “La ley y los profetas” que Jesús no abrogó (Mt. 5:17) se resumen en Mt. 22:40 como el amor a Dios y al prójimo. En fin, no seamos judaizantes, ni obliguemos a los cristianos a judaizar (Gá. 2:14), pero confiemos en Dios y su Hijo, para que el Espíritu produzca en nosotros la justicia de la Ley (Ro. 8:4).

Fuente: ObreroFiel.com – Se premite reproducir este material siempre y cuano no se venda.

*Dr.Gary Williams es profesor de Antiguo Testamento en el Seminario Teològico Centroamericano, Guatemala.

NOTA RELACIONADA
Congresistas colombianos preparan ley contra aborto y eutanasia
Un grupo de congresistas colombianos dijo que presentará en marzo un proyecto de ley contra el aborto y la eutanasia en el país.
El proyecto, que fue aplaudido por la iglesia luego de ser anunciado esta semana, será promovido por el partido Conservador en compañía con el partido de la U para buscar que la constitución defienda el derecho a la vida desde la concepción.
Monseñor Juan Vicente Córdoba, secretario de la Conferencia Episcopal, dijo que Iglesia avala este proyecto y lucha por la defensa de la vida.
“Así lo ha planteado el senador José Darío Salazar, el presidente del partido Conservador y nos ha venido a decir, en compañía del Doctor Miguel Gómez del partido de la U, es el derecho a la vida el que nosotros queremos luchar como personas y colombianos y católicos, estamos muy contentos, para nosotros ha sido de muy buena recepción, es pedirle a los pastores que demos una bendición un apoyo”, explicó.
Los congresistas buscan que en el artículo 11 de la constitución política de Colombia se explicite que es inviolable el derecho a la vida, desde el momento de la concepción.
Monseñor Rubén Salazar, presidente de la Conferencia Episcopal, dijo que el esfuerzo va más allá del aborto y la eutanasia y tiene que ver con el respeto a la vida, dentro del cual tiene que situarse el tema de la seguridad.
En 2006 un fallo de la Corte Constitucional eliminó la pena de uno a tres años que el Código Penal contemplaba para quien se practicara un aborto. La votación fue de cinco votos a favor y tres en contra.
En Colombia se practican más de 300.000 abortos anuales. Según las autoridades, es la segunda mayor causa de mortalidad entre las mujeres.

Fuente: Christian Post

viernes, 11 de febrero de 2011

Las «iglesias genéricas» son casi mayoría en EEUU ¿Asistimos a la agonía de las denominaciones?

La pregunta `¿De qué denominación eres?´ es cada vez menos relevante entre los jóvenes evangélicos.
Un artículo reciente del periódico Wall Street Journal asegura que, al menos en Estados Unidos, posiblemente estamos siendo testigos de la progresiva muerte de las denominaciones cristianas. Según la Encuesta sobre la religión de la Universidad Baylor, las iglesias sin denominación ahora representan el segundo grupo más grande dentro del abanico que conforman las iglesias protestantes estadounidenses y también son las de más rápido crecimiento.
Russell D. Moore, decano del Seminario Teológico Bautista del Sur en Louisville, escribió una nota publicada por Wall Street Journal donde dice que los estudios realizados por organizaciones laicas y cristianas indican que cada vez menos cristianos estadounidenses se identifican con una particular denominación religiosa, como los metodistas, bautistas, presbiterianos y pentecostales.
Moore asegura que cada vez más cristianos eligen una iglesia no por pertenecer a una denominación concreta, sino basándose en cuestiones más prácticas. ¿El templo es fácil de encontrar? ¿Me gusta la música? ¿Existen grupos de apoyo para los que luchan contra las adicciones?
Según el decano, esta tendencia es una extensión natural de la experiencia evangélica de Estados Unidos. Después de la Segunda Guerra Mundial la nueva generación de evangélico enfrentó a las congregaciones que consideraban les faltaba vida espiritual. Las personas pertenecían a una iglesia pero parecía que dentro del templo no tenían una experiencia que marcase sus vidas.
CAMBIOS EN LAS IGLESIAS
Los nuevos grupos e iglesias renovadores vieron crecer la burocracia cuando la denominación se hizo más grande y se pasó de enviar misioneros a predicar por todo el mundo a la producción de documentos técnicos sobre temas como la política energética.
Moore cree que los renovadores desean volver a lo básico, para recuperar la centralidad de una relación personal con Jesús; cumpliendo el tópico siempre presente en el púlpito evangélico: “Ser miembro de una iglesia no te hace cristiano, de la misma forma que vivir en un garaje no te convierte en coche.”
Esta renovación al margen de las denominaciones ha tenido diversas consecuencias, una de ellas las megaiglesias. Antes de 1955, prácticamente no existían mega-iglesias en EE UU (congregaciones con más de dos mil personas en el culto dominical). Ahora, en cambio, hay entre 850 y 1.200 mega-iglesias y muchas de ellas no pertenecen a ninguna denominación, según una Investigación del Instituto Hartford para la Religión.
IDENTIDAD GENÉRICA
Otro factor que influye en el desapego de las denominaciones es que muchos nuevos creyentes a menudo carecen de raíces en las tradiciones históricas y culturales de las grandes denominaciones, y en cambio las numerosas iglesias evangélicas que tienen una identidad genérica les abren sus puertas sin complicaciones de arrastrar sus propias tradiciones y cultura.
El autor termina diciendo que hay algunas señales de una creciente iglesia centrada en el mensaje evangélico. Sobre todo “muchos evangélicos jóvenes pueden estar a punto de reconsiderar su doctrina confesional, por la sencilla razón de que están mostrando signos de fatiga con el estilo de vida consumista típico de los evangélicos”.
A modo de ejemplo, Moore ha mencionado a predicadores de la prosperidad como Joyce Meyer que, según expone en su libro “Eat the Cookie, Buy the Shoes,”, anima a los cristianos a “iluminar” su vida comiendo galletas y comprando zapatos.
En contraste con esta postura, el decano bautista citó el libro “Radical” de David Platt, un predicador de Alabama que está motivando a miles de jóvenes a rescatar su fe mediante la reducción de su alto nivel de vida, y dar su tiempo y dinero a organizaciones de ayuda social llevadas por las Iglesias.

Fuente: © Protestante Digital 2011

jueves, 10 de febrero de 2011

Ataca la tolerancia con el integrismo: David Cameron da por fracasado el multiculturalismo en Reino Unido

El primer ministro inglés opina que la política de tolerancia de los anteriores gobiernos ha convertido a los jóvenes en objeto vulnerable del radicalismo islámico
En su primer discurso como jefe de Gobierno sobre las causas del terrorismo que anida en las sociedades occidentales, pronunciado en el marco de la conferencia de seguridad de Munich, el dirigente conservador ha subrayado que el Estado debe confrontar y no confraternizar con las organizaciones islámicas que se muestran ambiguas ante los derechos humanos universales, incluidos los de las mujeres y el respeto a otros credos.
El diagnóstico de Cameron sobre la necesidad de "construir un sentido de identidad nacional y local más fuerte" está en la misma línea de las críticas que la canciller alemana, Angela Merkel, lanzó cuatro meses atrás contra la resistencia a integrarse que presentan ciertos sectores de la comunidad musulmana de su país. El multiculturalismo ha supuesto "una fracaso completo" en Alemania, dijo la canciller.
REACCIONES DEL ISLAM EN INGLATERRA
Las palabras de Cameron han sido criticadas desde sectores musulmanes de la sociedad británica que se sienten victimizados por representantes de la oposición laborista a causa de su coincidencia en el tiempo con una marcha de la ultraderechista Liga para la Defensa de Inglaterra, que ha congregado a tres millares de activistas en las calles de Luton. Esa localidad, próxima a Londres y una de las más deprimidas del Reino Unido, es escenario habitual de enfrentamientos entre jóvenes de origen paquistaní afectos a las proclamas del Islam radical y grupos de tinte neofascista. Luton fue la última escala de los terroristas que sembraron la muerte en el transporte público de Londres en 2005. Los cuatro miembros de esa célula que perpetró la primera oleada de atentados aquel verano en la capital británica eran ciudadanos británicos que nacieron y se criaron en Reino Unido.
A esa realidad ha aludido David Cameron cuando ha anunciado un escrutinio más severo sobre los grupos musulmanes que utilizan subvenciones públicas para difundir el mensaje del islamismo radical. "Juzguemos a esas organizaciones de la forma adecuada ¿Creen en los derechos humanos fundamentales, en la igualdad de todos ante la ley, en la democracia? ¿Alientan la integración o el separatismo?", ha planteado el primer ministro británico.
Aunque el político tory ha intentado trazar una clara distinción entre el islam como religión y lo que describió como "extremismo islamista", su discurso no fue bien acogido por el Consejo Musulmán Británico. "Confiábamos en que el nuevo gobierno de coalición (conservadores y liberaldemócratas) aportaría un cambio de énfasis en la política antiterrorista, pero de nuevo la comunidad musulmana es tratada como el centro del problema y no como parte de la solución", manifestó su secretario general, Faisal Hanjra.
El diputado laborista por Luton Richard Howitt, que intervino en la contramanifestación organizada en la ciudad frente a la marcha de la Liga para la Defensa de Inglaterra, ha declarado que el ataque de Cameron contra el multiculturalismo "supone una rendición ante la ideología de extrema derecha que no distingue entre las ideas moderadas y las fundamentalistas y socava el respeto y cooperación entre la gente de diferentes confesiones".
Para el primer ministro, sin embargo, los esfuerzos de integración deben de ir acompañados de una actuación muchos más severa ante los grupos radicales: "Europa -ha concluido en Munich- debe saber reconocer lo que pasa en el interior de las fronteras de nuestros propios países".

Fuente: protestante digital