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sábado, 10 de septiembre de 2016

Migrar en Colombia: mirar desde otro ángulo



Por. Danny Rocío Salamanca-Colombia
La vida en países como Colombia no es fácil. El costo de vida aumenta, unido a situaciones como el conflicto interno armado, el desplazamiento forzoso, la búsqueda de oportunidades en la ciudad, entre otras razones.
Uno de los temas más importantes a nivel mundial en este nuevo siglo es precisamente la migración de miles de personas en el mundo a otros países, por distintos motivos.
Recordemos la crisis por la que atraviesa Venezuela, un país que enfrenta el desabastecimiento de los productos básicos, situación en la cual Colombia se convierte en una posibilidad para salir de ese escenario. Algunos colombianos residentes en ese país lograron pasar la frontera (ubicada en la ciudad de Cúcuta) y reconstruir su proyecto de vida para no decaer ante la crisis.
Junto a los connacionales, también los venezolanos atravesaron la zona limítrofe (2016) en busca de alimentos, trabajo y unas mejores condiciones de vida.
Lo más sorprendente es que este logro fue posible gracias a un grupo de mujeres quienes, preocupadas por la alimentación de sus hijos y familia, se tomaron la frontera (2016) en una queja desesperada, apoderadas de la angustia, de la exigencia de sus derechos fundamentales.
Pero en otra región del país la migración de extranjeros también tiene mucho que contar, como lo es el caso de cubanos que en busca del sueño americano llegan a Tumaco para desde ahí adentrarse por la selva del Darién, para llegar a Panamá y emprender el camino de subida hasta los Estados Unidos, donde -están seguros- encontrarán mayor estabilidad económica y laboral.
Hace algunas semanas el Ministerio de Relaciones Exteriores informó que en 2014 se identificaron 2.100 casos de migrantes irregulares y en 2015 se llegó a los 9 mil migrantes, lo que representa un incremento que alcanza el 300%. En lo que va del presente año, la cifra de migrantes ya es de 9.377.
Al respecto, las autoridades migratorias colombianas señalan que el país es utilizado como territorio de tránsito hacia otras regiones del mundo y un caso que ilustra esta situación es el paso de los cubanos.
La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) informó que 133.134 colombianos migraron en 2015 para otros países. Los seis destinos más frecuentes son Estados Unidos, Francia, Panamá, México, España y Ecuador.
La OIM reporta que para el presente año, 687 mil colombianos viven en Estados Unidos; 27 mil en Francias; 55 mil en  Panamá; 20 mil en México; 345 mil en España y  194 mil en Ecuador.
Según la agencia de Naciones Unidas en Colombia viven 18.800 ciudadanos estadounidenses; 2 mil franceses; 2 mil panameños; 2.800 mexicanos; 6.600 españoles y 14.200 ecuatorianos.

Fuente: WACC-al

sábado, 14 de marzo de 2009

Colombia: Una oligarquía y dos gobiernos

Por. Obed Juan Vizcaíno Nájera. Maracaibo- Venezuela.

"Los Estados Unidos parecen predestinados
por la providencia para plagar de miseria
nuestros pueblos". Simón Bolívar.
Con bastante curiosidad vemos, a través de los grandes titulares de la gran prensa internacional, como hay una pugna entre el supuesto gobierno colombiano representado por Álvaro Uribe y el otro gobierno de facto del ministro de defensa colombiano Juan Manuel Santos. A veces da la impresión que la opinión del señor Uribe está subordinada a la opinión del verdadero representante de la oligarquía colombiana.
Un día Uribe se abraza con Chávez y con cuanto presidente comunista hay en la América latina, y al otro día aparece el Santo echando por el suelo con sus declaraciones, todo lo que ha hecho o dicho el títere presidente de la Casa de Nariño. Que papelazo el de el gran Alvarito, parece que no tiene el verdadero control del gobierno colombiano. Es la fachada delante de las cámaras, para esconder que en Colombia gobiernan los militares en nombre de la más rancia oligarquía de nuestro continente.
Uribe y algunos funcionarios de poca monta, son la cara supuestamente democrática de un grupo que utilizó todo el terror de las Auto defensas Unidas de Colombia o grupos terroristas paramilitares, para ganar las elecciones truculentas de la reelección de don Alvarito. El supuesto actual presidente de Colombia, hasta tenía un número en las listas de la DEA y supuestamente se codeaba y que todavía lo hace con los grandes capos de la droga en Colombia.
Han desmovilizado a los grupos paramilitares en Colombia, para reagruparlos en los estados fronterizos de Venezuela, con el propósito de asesinar a líderes sociales y campesinos en nuestro país y para mantenerlos como fuerzas mercenarias de ocupación de todo el occidente venezolano, en el supuesto negado que puedan establecer una media luna separatista en nuestros estados fronterizos occidentales.
Ahora amenazan con bombardear los sembradíos de coca en las cercanías de las fronteras con Venezuela. Precisamente cuando el gobierno de nuestro país está empeñado en conquistar la soberanía alimentaria, para poder garantizar la verdadera soberanía política, económica y financiera. Nada es casualidad, nada es sin intención, buscan debilitar a la economía venezolana y el gobierno de la oligarquía colombiana se presta para ese plan desestabilizador y terrorista.
Para estos bombardeos selectivos en la frontera con Venezuela el ministerio de la Defensa de Colombia pretende utilizar irresponsablemente el herbicida altamente toxico Glifosato, considerado por grupos ecologistas como nocivo para la salud humana y animal y para los cultivos legales, dicho herbicida está prohibido en Venezuela. Esto le importa poco al gobierno oligárquico y dictatorial de Juan Manuel Santos.
Empiezan a revivir, en tiempos de elecciones en Ecuador, el plan desestabilizador basado en la política de defensa extraterritorial, que el ministro de defensa colombiano quiere imponer en nuestra región, atendiendo a las exigencias que hace el gobierno norteamericano a la oligarquía colombiana. De nuevo vuelven a sonar el amañado caso de las computadoras del Comandante Raúl Reyes.
El pobre señor Uribe, está siendo utilizado para revivir un viejo conflicto de fronteras marítimas con Nicaragua. Todo esto para justificar posibles invasiones y embargos a nuestros pueblos, táctica que la Cuba revolucionaria derrotó con bastante dignidad y coraje.
Quieren revivir el fracasado Plan Colombia, para esto el gobierno norteamericano, exige al señor Santos, que los jóvenes soldados colombianos vayan a morir en Afganistán, en una guerra que no es de ellos. Los van a utilizar para hacer el trabajo sucio, que las grandes potencias no se atreven a hacer, aprovechando la experiencia que tienen las fuerzas militares de Colombia en la masacre de pueblos y de luchadores sociales.
Al señor Uribe solo le ha quedado el protocolar papel de ser un títere, en las celebraciones oficiales, para recibir credenciales diplomáticas, para recibir a presidentes y reyes en el aeropuerto y para ser un simple vocero de esa oligarquía que le dio ese triste papel de segundón del ministro Santos. Él es el vocero que utilizan contra Chávez y otros presidentes y presidentas latinoamericanos, verdaderamente cumple su papel de bufón de la corte narcoligarca colombiana.
Su papel netamente decorativo, solo lo hace representar roles de segunda categorías, él solo está para predicar las supuestas bondades de los decadentes TLC. Su rol tan solo se limita a estar mendigando un nuevo Plan Colombia, dinero y armamento para reprimir y asesinar a defensores de derechos humanos en su país, a líderes sociales y a comunidades indígenas.
Venezuela y otros países, deberían enfrentar las amenazas del ministro Santos de bombardear con sustancias químicas prohibidas todos los sembradíos de coca ubicados en las fronteras con Venezuela y Ecuador, con el cierre de sus fronteras de los productos colombianos y de las inversiones binacionales. Además se puede suspender la exportación de combustibles para todo el oriente colombiano.
Colombia, a través del gobierno de su majestad Juan Manuel Santos I, es la cabeza de playa para una posible invasión a nuestros países. Va a seguir siendo utilizado el suelo colombiano, como una especie de globo experimental, para provocar a los países que tienen fronteras comunes con este país.
Estos vuelos de bombardeos a sembradíos en la frontera con Venezuela, son pruebas ensayos para probar la capacidad operativa y defensiva de nuestras Fuerza Armada, y como acto de provocación que facilite un enfrentamiento político o militar, para que los Estados Unidos puedan intervenir de alguna manera en contra de nuestros pueblos.

¡El Pueblo nunca Olvida!

Fuente: Obed Juan Vizcaíno Nájera.

sábado, 5 de julio de 2008

JORGE ELIECER GAITAN 60 AÑOS: VIVO EN LA MEMORIA

¿Quién fue Jorge Eliecer Gaitán?
¿Qué sería de Colombia hoy si no hubieran asesinado a Gaitán?
Fidel Castro: Uno de los pocos protagonistas del Bogotazo que aún viven
¿Cuál es el legado de Gaitán que ha dejado a las nuevas generaciones de Colombia?
¿Cuál es la lección que no hemos aprendido después de 60 años? Usted quiere conocer cada una de las respuestas, bueno solo le pido que haga clip en el link de RCN: http://www.rcnradio.com/gaitan/ Además podra escuchar su ultima audiencia, como fotos.

lunes, 1 de octubre de 2007

TRES ASPECTOS PARA COMPRENDER LA REALIDAD DE LOS ANCIANOS EN COLOMBIA

Introducción

¿Cómo se manifiesta la realidad en la situación de la infancia y ancianidad colombiana? Podríamos argumentar que estos dos sectores sociales, no entrarían en la categoría de una fuerza opositora que los estudiosos de los movimientos sociales calificarían, debido a su limitada organicidad política. Sin embargo, como catedrático (que fui) de los movimientos sociales y políticos de la facultad de Ciencias sociales y humanas, de la Universidad Remington, considero que esto puede ser relativo, esto nos debe llevar a cuestionarnos ¿Quién se atreve a quitarle valor político a la presión que ejercen miles de pensionados ante el gobierno colombiano?

Por otra parte, muchas organizaciones no gubernamentales que trabajan a favor de los derechos humanos, de la niñez, por su perspectiva y misión, tiene acceso a diversos niveles oficiales del ámbito político y social, les sugiero velar por los derechos de los ancianos como grupo olvidado por la sociedad. Finalmente, si todos aspiramos a un desarrollo sostenible y organizado sobre la base de la igualdad, la seguridad y la dignidad, con participación popular, debemos considerar la realidad de quienes más padecen el subdesarrollo y que están en peores condiciones para exigir sus intereses: los ancianos, los niños, las mujeres y los inmigrantes.

LA ANCIANIDAD

La Asamblea Mundial del Envejecimiento, denomina anciano a toda persona mayor de 60 años de edad. También las Naciones Unidas adoptó el termino "país envejecido, para designar a aquellos países cuya población mayor de 65 años supera el 7% de la población total" (1956). La ancianidad es una de las grandes transiciones del curso de la vida individual, la última, la que antecede a la vida eterna. La ancianidad se caracteriza por la perdida creciente de las capacidades físicas y síquicas. Sin embargo, si bien es cierto que estas dimensiones afectan la biografía personal y la realidad social del anciano, toda definición de vejez que se realice solo en consideración de los cambios corporales, resulta parcialmente arbitraria. El envejecimiento no es solo un hecho biológico.

Aquí me interesa señalar que la ancianidad, como cualquier otra etapa del ciclo de la vida, es también uno hecho social y político, que percibe y sufre la realidad de un modo no homogéneo, pero sí particular (Redondo, 1990: 14 – 15).

El envejecimiento de la población humana es un dato evidente de cualquier realidad social contemporánea. En el ámbito mundial, las personas de 60 años y más representaban, en 1980, el 8.4% de la población. Proyecciones estadísticas que revelaron que en el año 2.000 la población mayor fue de 65 años experimentaron un incremento del 100% y aumentó el grupo etario de 75 a 80 años. Cálculos conservadores revelaron que en el año 1980 hubo en Latinoamérica un promedio de 62 personas mayores de 60 años por cada 1.000 habitantes y que en el año 2.000, aumentó el doble de ese grupo. (Tenorios & Cerdas, 1988: 4 – 5).

En la historia de la dependencia económica, política, religiosa, tecnológica y cultural de Colombia con respecto a los Estados Unidos. En nuestros días, pese a los esfuerzos de integración del Fondo Monetario Internacional, se manifiesta en los llamados ajustes financieros, tan típicos en la política - económica neoliberal. Los ancianos constituyen uno de los sectores más pobres y más afectados por esta política económica. Las alternativas de vida de los ancianos en un contexto de pobreza son mínimas. Entendida como la imposibilidad de obtener lo necesario para el sustento de una vida digna de acuerdo con los estándares vigentes de cada sociedad, la pobreza imita aquellas alternativas y agrega su propia escasez de opciones a la ya estrechez de la vejez. Para nuestra clase es bueno comprender la realidad que vive miles de ancianos en nuestro país, analizaremos tres aspectos importantes:

Marginación del mercado laboral.

En nuestras sociedades tercermundistas, un hecho decisivo que marca la distinción entre el adulto y el anciano, es el cese de la inserción laboral, materializado a través de la pensión o jubilación. Y esto es obvio, ya que los cambios físicos y limitaciones objetivas en la vejez hacen que a una persona le resulte más difícil seguir laborando. Ahora bien, emerge así una situación conflictiva que impacta la realidad social y, en particular, a los ancianos, pues agudiza su marginación. En nuestra cultura laboral, la ética de la productividad impregna todos los órdenes de la vida. El tiempo ocioso entra en contradicción con este activismo, por lo cual las personas de edad avanzada son tratadas como improductivas, consumidoras no – productivas. Al respecto afirman los autores Tenorio y Cerdas:

De esta manera, el envejecimiento es considerado un proceso desfavorable, en el que lo único que llama la atención es la declinación y el retiro de la sociedad de seres que, en otro tiempo, gozaban de todos los privilegios que la organización social les concedía cuando estaban en la etapa "productiva" de sus vidas. Esto provoca que la ancianidad no se asuma como una fase más del desarrollo humano, sino como una etapa de antidesarrollo y, por consiguiente, de deterioro generalizado. (Ibíd., 2)

Pese a las limitaciones físicas no se lo permitan, las económicas le exigen seguir laborando en lo que sea, y es allí donde muchas instituciones jurídicas y naturales se aprovechan de ellos. Lo anterior, se debe a nuestra cultura laboral privilegia a lo nuevo y lo joven y transmiten a los viejos su conveniencia de retiro, tras el paradójico discurso del "merecido descanso". Las permanentes innovaciones tecnológicas han determinado que el saber se revolucione también con similar velocidad.

Redondo dice: "Inserto en esta dinámica, el saber del anciano suele ser un saber desactualizado; el saber de los mayores aparece generalmente como anacrónico en una sociedad en continuo cambio. Se quiebra de este modo la recuperación social del valor esencial – su sabiduría – al tiempo que se favorece la emergencia de su desesperanza porque, tal como lo expresa Erikson, buena parte de su desesperanza consiste, de hecho, en un sentimiento permanente de estancamiento. Tras el discurso del merecido descanso, parecería que las sociedades modernas esconden un espacio subordinado a sus ancianos, dentro de una jerarquía de edades que coloca a la joven – productiva – en su cúspide. (Op, cit, 20).

En nuestro país la vejez moderna y pobre se halla vinculada a una institución estatal: La Seguridad Social. En las actuales políticas de ajuste del FMI, los recortes al presupuesto nacional se realizan en aquellos rubros considero "menos productivos". De modo que la salud, seguro social y el plan de vivienda, entre otros, son las instituciones del Estado mas empobrecidas en recursos y servicios, afectando, por lo tanto, a los más pobres, entre ellos los ancianos. En síntesis, apreciamos una realidad de marginación socio – económica de la ancianidad.
Las condiciones de salud.

Hemos dicho hasta hora que el transito de la juventud a la vejez implica cambios individuales, pero que son transformaciones en las condiciones psicobiológicas que influyen y se relacionan con las modificaciones de la cultura laboral. La dependencia económica no es la única a considerar en la problemática realidad del anciano. La salud constituye, sin duda, el otro gran condicionante de esta etapa de la vida. Más que ningún otro caso.

(...) el riesgo de enfermar y morir forma parte de la vida cotidiana de los ancianos. Puede afectar tanto al sujeto, como a sus familiares, amigos, esposa, hermanos, vecinos. La invalidez constituye la amenaza más seria a cualquier estrategia de vida independiente. ¿Quién es el sostén del anciano enfermo?

La real disminución de las capacidades físicas aparece como otro hecho determinante para comprender la realidad de la ancianidad colombiana. En síntesis, en la ancianidad popular colombiana los problemas de salud ponen fin a una historia basada en el orgullo propio y en el esfuerzo físico.

Las modificaciones del núcleo doméstico.

El matrimonio de los hijos, su eventual partida, provoca en los ancianos el reencuentro con la soledad. El nido ha quedado vacío. Este es otro aspecto importante. Incluye cambios que modifican la realidad cotidiana del anciano. En los sectores más pobres, la casa será cohabitaba juntamente con los hijos e hijas, y/o, en muchos casos, el anciano – imposible de ser sostenidos y cuidados por sus hijos – serán ubicados en asilos o hogares para la ancianidad donde las condiciones ambientales son inadecuadas. En todo caso, las modificaciones del núcleo doméstico inciden en la vida del anciano, profundizando su nostalgia por el pasado y desesperanza por el presente.

Ante esta realidad, ¿qué debemos hacer? Hay una serie de principios aprobados por la ONU en 1991 que pretenden asegurar a los ancianos una vida calidad. Debemos hacer valer sus derechos, creo que la iglesia debe procurar una pastoral por ellos; y sobre todo que ellos puedan permanecer activos en la sociedad a la que pertenecen es un derecho de participación de los ancianos. El de participar activamente en la formulación y la aplicación de las medidas que afectan directamente su bienestar y el de compartir sus conocimientos y habilidades con las generaciones más jóvenes, entre otros.