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martes, 5 de diciembre de 2017

Evangélicos y Política en Chile en búsqueda de la gloria y el poder

Por. Josaphat Jarpa, Chile
Existe en este último tiempo un mayor interés de entender la política evangélica en Chile. La aparición del pastor evangélico David Hormachea en la franja televisiva electoral del candidato presidencial José Antonio Kast llamando a votar por “quien crea en Dios y defienda la moral absoluta”, sumado a los esfuerzos del Pastor Javier Soto en promocionar por los medios a Kast como el nuevo mesías, abre la constante, incierta y compleja pregunta ¿Cuál es el lugar político de los evangélicos en Chile?
No es un ejercicio fácil, los casos Brasil y Colombia principalmente, en donde sectores de las Iglesias Evangélicas marcaron una tendencia en la agenda pública. Así, son significativos los casos del Impeachment a la presidenta de Brasil Dilma Rouseff y el plebiscito por el acuerdo para la terminación del conflicto de la guerrilla y la construcción de la paz en Colombia, donde evangélicos se movilizaron por el NO, por incluirse en el acuerdo políticas que promovían la denominada “Ideología de Género”.
La relación de evangélicos en América Latina y el Caribe con la Derecha no es nueva. El historiador costarricense Arturo Piedra hace una exhaustiva revisión en su tesis doctoral “Evangelización protestante en América Latina. Análisis de las razones que justificaron y promovieron la expansión protestante”. Uno de sus principales aportes es la identificación de la intervención de los Estados Unidos en los países del sur, no sólo desde una esfera política y económica sino también cultural y religiosa, fortaleciendo alianzas con sectores que adherían al emergente movimiento religioso conservador que nace en EE.UU., a decir, el fundamentalismo evangélico, que desde la década de los 60 experimenta una gran expansión en América Latina y el Caribe, instalando una teología exclusivista, imperialista y colonial, que tiende tensiones excluyentes con ciertas tendencias de la época principalmente el marxismo, el liberalismo, el humanismo y el feminismo.   Su expansión logró hegemonizar las disputas teológicas, anulando lecturas alternativas de las teologías cristianas en el continente, concentrando el poder y la exclusividad de la verdad.
El mejor representante de este movimiento en la actualidad es el propio David Hormachea, egresado de la Universidad de Biola, lugar protagónico en la elaboración de revista “Fundamentos” que origina el movimiento del Fundamentalismo evangélico. Es difícil olvidar que el año 2000, Hormachea criticó al obispo Emiliano Soto, presidente de la Mesa Ampliada, cuando este llamó a votar por Eduardo Frei, con la frase “los pastores no deben meterse” , sin embargo en internet se encuentran vídeos de Hormachea apoyando a Donald Trump , Manuel José Ossandón , y en su reciente apuesta a José Antonio Kast, el candidato de la ultra derecha, apoyado por militares condenados por crímenes de lesa humanidad, grupos neonazis, y sectores del integrismo católico, históricos obstaculizadores del reconocimiento de los evangélicos en Chile .
La razón de Hormachea y de otros actores de la región para apoyar a los sectores conservadores de sus respectivos países es “detener el debacle cultural” entre otras, la promoción de lo que denominan “ideología de género”, concepto promovido ferozmente como el nuevo “anti-cristo”, y que constituye una estrategia internacional para frenar las luchas y avances sociales que han sostenido los movimientos sociales de mujeres y de la diversidad sexual. Se trata de un freno que accionado representa la autoridad y el poder de quienes deciden en la economía, la cultura y la religión a nivel global. Genilma Boehler , profesora de la Universidad Bíblica Latinoamericana, dice al respecto: “El gran problema es que, hoy día, los estudios de género ponen en duda a las verdades relativas a las posturas éticas, a la biogenética, a los estudios de la sexualidad humana, a las morales cerradas bajos las llaves de los fundamentalismos, a los modelos hegemónicos y por supuesto que al momento actual; si hacemos un análisis de coyuntura política y miramos el regreso de los dominios políticos de las élites crueles y excluyentes, mantener a la gente desinformada y luchando entre sí, es estrategia planificada y no ingenua, tampoco neutral[1]”.
No obstante en Chile, el crecimiento de la derecha evangélica no se da con la fuerza que algunos quisieran. Existen algunos motivos que podríamos identificar muy brevemente, por ejemplo la cultura religiosa de los evangélicos de base, quienes aún se niegan a la participación política en el espacio público, evitando la polarización en su práctica de fe y comunitaria. Es una forma masiva de pensar dentro las Iglesias Pentecostales mayoritarias a la nominación “evangélicas”, que se complementa con una cultura despolitizada en los sectores empobrecidos, en donde se sitúa mayormente estas Iglesias, lugares de precaria formación ciudadana, y enajenadas de la problemática social.
Otro sector no alcanzado son aquellos que han abrazado otros tipos de experiencias de construcción comunitaria, trabajando con mayor atención en los problemas sociales de sus comunidades en donde la política nacional no se lee de la misma forma, ni con los mismos énfasis, por ejemplo quienes dedican sus templos y lugares de reunión para desde ahí conformar comedores libres, centro comunitarios, jardines infantiles, la rehabilitación de personas por el consumo de drogas, sin ánimo de lucrar sino con una práctica misericordiosa y solidaria con sus iguales.
Se puede identificar un tercer sector no alcanzado, y estos son quienes tienen una mirada crítica al modelo neoliberal, promueven una lectura de fe en diálogo con la sociedad y los derechos humanos. Tienen una activa participación través espacios políticos alternativos , se encuentran en el campo educativo, con la situación migrante, la niñez, con las mujeres, las comunidades indígenas, la diversidad sexual, el dialogo interreligioso entre otras causas.
Lo primero y relevante que habría que identificar es que la confesionalidad evangélica no es perteneciente ni a izquierdas, ni derechas, aunque en este último tiempo se trate de promocionar un solo rostro evangélico en particular. Los más interesados en la hegemonización de dicha identidad son aquellos que gozan de los privilegios de la jerarquía religiosa y cultivan una ambición por el poder de forma irrenunciable en desmedro de la adoración a Dios desde una vida piadosa. Pero esta “Derecha Evangélica” niega su identidad política, en circunstancias de que sus discursos, relaciones y propuestas se encuentran en este sector, por una clara razón se sitúan aquí, la derecha gane o pierda “siempre ganará”.   En efecto, son los que tienen el control de las riquezas en nuestro país. De allí que no es forzoso sostener que acercarse a este sector es acercarse al poder y la gloria, esto es, al poder absoluto al que señala implícitamente Hormachea.
La articulación de la Derecha evangélica para estas elecciones tiene como fecha importante el mes de Mayo de este año, con el nombramiento del “Consejo Ciudadano” de la candidatura presidencial del empresario Sebastián Piñera a través de la inclusión de dos obispos evangélicos: El obispo Jorge Méndez, quien representa el “Consejo Nacional de Obispos y Presidentes Evangélicos de Chile” entidad de personalidad jurídica de Derecho Público creada el año 2007, que según el sitio web de Transparencia, lo integran diez personas, todos hombres, mayores de 50 años, ninguno con adhesión a alguna Iglesia con alcance nacional, y del listado constituyente tres de ellos se encuentran fallecidos. Será un simple detalle que dentro de sus estatutos se identifique como un ministerio “apolítico”. El otro obispo, es Eduardo Durán Castro, que según consigna un reportaje de La Tercera[2] goza de un patrimonio en propiedades avaluadas en $1.800 millones, empresas y vehículos de lujos. Un poco escandaloso para una persona que ha dedicado mayormente en su vida laboral como pastor a hablar de Jesús, el hijo de un carpintero de Nazareth. Ambos auto identificados en el debate público como “representantes” del mundo evangélico.
Otra fuerza relevante en esta articulación son quienes han apostado a constituir partidos políticos confesionales, según el reportaje del medio evangélico Cosmovisión[3] serían cuatro los nuevos partidos evangélicos : el Partido Nuevo Tiempo, ubicado en la zona norte principalmente en la región de Antofagasta; El Partido Unidad Cristiana Nacional en la región de la Araucanía; el Partido Unidos en Fe, que salió a la luz pública luego de levantar el apoyo como candidato presidencial a Franco Parisi ; y el Partido Cristiano Ciudadano quienes habían levantado como su propio candidato presidencial a Abraham Larrondo, y que tras diversos escándalos al interior del Partido no lograron juntar las firmas necesarias para inscribirlo frustrando su postulación. Estos cuatro partidos proceden de diferentes cunas culturales, e intentan posicionarse cada uno como el representante político del mundo evangélico, sin embargo comparten algunas características claramente no neutrales, como validar la moral sexual conservadora como principal eje articulador, deslegitimizar cualquier posición que esté a favor de la despenalización del aborto, el matrimonio igualitario, la Ley de Identidad de Género y la Ley de Protección Integral de los derechos de la Infancia. Los cuatro partidos tienen una estrecha relación con la derecha chilena, de hecho, dos de los partidos mencionados, han decidido dar su apoyo público al candidato de la extrema derecha José Antonio Kast.
Importante también es considerar la agrupación de candidatos evangélicos amparados en una plataforma llamada: “Por un Chile para Cristo” que consignan en su sitio web: “cumpliremos la hermosa promesa que Dios nos ha dado “CHILE SERA PARA CRISTO[4]”. Entre los candidatos destacan: Andrea Ojeda, candidata por el distrito 8, ex funcionaria del gobierno de Piñera en donde fue protagonista del episodio de la recepción de una invitación dirigida al mismo Piñera para asistir a un homenaje al violador de Derechos Humanos Miguel Krassnoff, diciendo: “Éxito en la actividad”; Ojeda es socia de RyS Inversiones II S.p.A., como consigna un reportaje en El Mostrador[5] , manteniendo la la cuestionable relación de un ex jefe entre la política y el dinero . Otro candidato es el también ex funcionario en el gobierno de Piñera, Eduardo Durán Salinas, hijo de Obispo de la Catedral Evangélica de Chile, con quien comparte una gran fortuna y fue quien se apropió del espacio del último Te Deum Evangélico para promocionar su candidatura política con clara complicidad de otros actores del acto. También se encuentra en esta agrupación la Pastora/Profeta de la Teología de la Prosperidad Angélica Pino, al igual que los tres anteriores, militante de Renovación Nacional.
No obstante, la derecha evangélica chilena, sufre algunas complejidades propias de su cultura para un mayor fortalecimiento, como lo son sus estructuras jerárquicas, clientelares y autoritarias, esta forma de relación dentro de algunas iglesias evangélicas se debe a la considerable influencia de ex militares jubilados como pastores llevó a un tipo de cultura evangélica en claves militarizadas. Asimismo, la relación patronal propia de un sistema de aristocracia rural terrateniente convierte a cada pastor como un pequeño patrón de fundo. Esto hace que los líderes evangélicos se apropian de verdades y estas sean incuestionables para la feligresía. CIPER reveló un importante reportaje[6]sobre las pugnas para instalar en Chile el poder político evangélico. Las razones “teológicas-doctrinales” de algunas denominaciones evangélicas quedan desplazadas por las riñas de poder que desean como un mandato de Dios instalarse en una nueva elite religiosa.
Lo complejo de este sector evangélico que se suma a la contienda electoral democrática no concibe la democracia como un valor interno dentro de sus propios espacios comunitarios. En un contexto de profunda crisis ética por los recientes casos de corrupción, estos sectores tienen una gran deuda con sus feligreses en transparentar las ganancias de sus negocios encubiertos en un ropaje sagrado. Es sabido como gran cantidad de Iglesias se dividen por escándalos de dinero y poder, pero existe una frágil moral que supone que los candidatos evangélicos van a lograr aportar al debate democrático cuando ellos mismos son parte de organizaciones débilmente transparentadas, democratizadas y éticamente hoy no son respetadas por una parte de la sociedad que las identifica como intolerantes. Las propios feligreses confían en Dios, en su comunidad en gran cantidad de casos, pero no necesariamente en sus líderes.
Este mismo sector intentó hacerse propietario de la Universidad del Mar en pleno contexto de movilizaciones por el derecho a la educación que cuestionaba el lucro, paradójicamente a la fecha no ha sido capaz de presentar un proyecto que aporte con importantes recursos para la investigación teológica en sus propias corporaciones, las cuales viven del desamparo y la precariedad de intentos frustrados para generar conocimiento . En realidad, no es ese el asunto que les preocupa sino “un sentido de propiedad”, porque esto es lo que entrega poder en un sistema neoliberal como el chileno. Es débil la relación de la formación teológica con la participación política en estos sectores, evidencian su adaptación al modelo y el deseo de alcanzar su poder.
La cultura del poder en Chile tiene símbolos muy concretos, su historia colonial en la construcción de la moral, la separación de las clases sociales, y posteriormente el imaginario neoliberal instalado en la Dictadura de Pinochet. El poder que propone el sistema neoliberal para una sociedad aspiracional, es de gran atracción, y así también lo es para algunos líderes evangélicos. Es por eso que uno de sus enemigos clásicos como la Iglesia Católica, se transforma curiosamente en un gran aliado en la “defensa de los valores”. La necesidad de llegar a un mejor estatus y un mejor reconocimiento es un elemento principal para comprender la política de la derecha evangélica chilena. El conservadurismo chileno le da sentido al evangélico aspiracional, que no formula un pensamiento crítico al orden, que le es complejo cuestionar las violaciones a los derechos humanos y nombrar “dictadura” al “gobierno militar”, pero le es fácil criticar las manifestaciones sociales por la educación, las pensiones, el medio ambiente, la corrupción, etc.
El mensaje transgresor de Jesús al poder religioso y político que lo llevo a su sufrimiento y la Cruz, es silenciado por la aspiración de alcanzar la gloria. Es necesario sospechar de quienes dicen hoy apostar en defensa de los valores pero olvidan el lugar no privilegiado de Jesús. Esos son los valores de quienes aman el orden actual, aman la desigualdad y las injusticias, desprecian el grito de los excluidos y los marginados de hoy.
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[1] G. Boehler. ¿Por qué se oponen los fundamentalismos religiosos a lo que llaman “ideología de género”? Evento: “Retos y dilemas de la educación para la afectividad y la sexualidad en Costa Rica frente al conservadurismo religioso”. Ponencia presentada en la Universidad Estatal a Distancia-UNED, el 29 de septiembre de 2017, en San José, Costa Rica. Publicado en: http://www.ubl.ac.cr/index.php/blog/item/259-ideologia-de-genero
[2] J.P. Sallaberry y S Labrín. (24.09.2017). LA TERCERA: El alto patrimonio detrás de la Catedral Evangélica. Recuperado de http://www.latercera.com/noticia/alto-patrimonio-detras-la-catedral-evangelica/
[3] Director. (23.04. 2017). COSMOVISIÓN: [POLÍTICA] 4 Partidos Evangélico y 2 Candidatos Presidenciales irrumpen en la carrera electoral. Recuperado de http://cosmovision.cl/politica-4-partidos-evangelico-2-candidatos-presidenciales-irrumpen-la-carrera-electoral/
[4] Por Un Chile Para Cristo. (Sin Fecha). Quienes Somos. Recuperado de https://www.porunchileparacristo.com/quienes-somos
[5] A. Carmona. (08.11.2017) EL MOSTRADOR: Los millonarios contratos que entregó la Municipalidad de Puente Alto a empresa vinculada a ex asesora de Piñera. Recuperado de http://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2017/11/08/los-millonarios-contratos-que-entrego-la-municipalidad-de-puente-alto-a-empresa-vinculada-a-ex-asesora-de-pinera/
[6] P. Ramírez y G. Pizarro. (26.10.2017) CIPER: Las pugnas y negociaciones para instalar en Chile el poder político evangélico. Recuperado de http://ciperchile.cl/2017/10/26/las-pugnas-y-negociaciones-para-instalar-en-chile-el-poder-politico-evangelico/


Fuente: Lupaprotestante, 2017.

lunes, 4 de diciembre de 2017

El género no es ideología: explicando los estudios de género

Por. Georgiane Garabely Heil Vázquez-, Brasil.
En los últimos años, este campo de estudios académicos ha sufrido con la difusión de términos extraños a él, como el de “ideología de género”, y con la propagación de informaciones falsas o cuestiones desde hace tiempo superadas.
En los últimos años, los investigadores y los investigadores de los estudios de género han sufrido una serie de ataques (algunos violentos) en contra de los temas que estudian y problematizan. Al principio, nada nuevo, una vez que los Estudios de Género han sido durante mucho tiempo marginados por sectores dentro de las propias universidades. Sin embargo, el aumento de la propagación de discursos equivocados sobre el campo en los últimos años, especialmente en Brasil, llama la atención hacia uno de sus principales combustibles: la desinformación.
A fin de deshacer ciertas confusiones-algunas mal intencionadas- propongo discutir lo que es, a fin de cuentas, el concepto de género. De una forma simple, directa y académica, pretendo contribuir a un debate bastante pertinente tanto en el campo de las investigaciones como en los debates públicos que ocurren por el país.
Género y Feminismos
No es posible entender lo que son Estudios de Género sin comprender el movimiento feminista, que comienza en el escenario internacional en el siglo XIX y reivindica derechos civiles para las mujeres. Es muy reconocida la lucha por el derecho al voto, pero es importante recordar que esa no era la única reivindicación – las mujeres tenían poco derechos y mucho por lo que luchar.
En el espacio universitario, los feminismos-en plural debido a la heterogeneidad del movimiento- iniciaron una trayectoria a mediados del siglo XX. En la historia, por ejemplo, la incorporación de la categoría mujer está relacionada a todo un movimiento historiográfico de renovación en el campo del conocimiento. La historia demográfica , la historia familiar y la idea de una historia “vista desde abajo” en la que también debe contarse la vida de la gente común, los trabajadores y trabajadores, de los campesinos, entre otros, han contribuido significativamente a la comprensión de que era necesario escribir sobre la Mujer – en ese primer momento aún en lo singular, o sea, todavía pensada como una categoría homogénea. 1 1
Entre el final de los años 1970 y el inicio de la década de 1980 las historiadoras feministas -principalmente ligadas al feminismo norteamericano- empezaron a problematizar las particularidades que existían entre ellas mismas. La categoría Mujer ya no daba cuenta de explicar la multiplicidad de experiencias y subjetividades. Joana María Pedro argumenta que las mujeres negras, particularmente, cuestionaron el gesto excluyente de la escritura de la historia de las mujeres, revelando las fracturas internas no sólo de la historia, sino del propio feminismo académico al mostrar las trampas e ilusiones de la categoría Mujer. Desde entonces, feministas como Angela Davis y de Bell Hooks, colocaron el dedo en la herida al decir que las mujeres no vivían de la misma forma la experiencia de ser mujer. Otras variables necesitaban ser tenidas en consideración, como clase, color, escolaridad, entre otros aspectos que necesitaban ser comprendidos.
Género: ¿qué negocio es ese?
Es aquí donde llegamos a la cuestión de la utilización de la palabra de género a finales de 1980, cuando Joan de Scott publicó su famoso artículo “Género: una categoría útil de análisis” en la American Historical Review en 1986 (clic para ver el original, Inglés y traducido al portugués en 1990), se pretendía demostrar que la inmensa producción de la historia de la mujer había llegado a un punto muerto y estaba en una categoría adicional a la corriente principalhistoriográfico, o forzaba una transformación en el interior de la disciplina y del conocimiento histórico. Defendiendo la segunda posición, Scott entonces propone el género como categoría de análisis y no como un tema o un objeto. Y como categoría, ella propone la perspectiva de género para el análisis, incluso, de las estructuras y de los discursos políticos:
El género es una de las referencias recurrentes por las cuales el poder político ha sido concebido, legitimado y criticado. No sólo hace referencia al significado de la oposición hombre / mujer; también lo establece. Para proteger el poder político, la referencia debe parecer cierta y fija, fuera de toda construcción humana, parte del orden natural o divino. De esta manera, la oposición binaria y el proceso social de las relaciones de género se convierten en parte del propio significado de poder; poner en cuestión o alterar cualquiera de sus aspectos amenaza el sistema completo (SCOTT, 1990, p.92).
Scott apunta, de manera muy interesante, a uno de los ejes más polémicos que los Estudios de Género enfrentan hoy en Brasil. No se trata de negar las diferencias sexuales y corporales entre hombres y mujeres, sino de comprenderlas no como naturales y determinadas, sino como relaciones sociales y de poder, que produjeron jerarquías y dominación. Para Scott, el género es la organización social de las diferencias sexuales. Es un saber que establece significados para las diferencias corporales.
En 1989, Judith Butler publicó “El género en disputa”, que en Brasil se publicó en 2003 con el título “El género en disputa: el feminismo y la subversión de la identidad”, mostrando la naturaleza performativa de género. En él, Butler cuestionó la idea de que el sexo está exclusivamente ligado a la biología y de qué género relacionado a la cultura, como el debate era presentado hasta ese momento por buena parte de las investigadoras e investigadores del área. Ella cuestionó la idea de que el género fuera una especie de “interpretación cultural del sexo”.
Para Judith Butler, la idea de performatividad de género comprende la noción de que sexo y género son discursivamente creados y que, al desnaturalizarse el sexo, se debe también desnaturalizar el género. Por lo tanto, no se trata de negar la existencia de sexo o de género, sino de historizar tales diferencias, buscando analizar las estrategias discursivas que las consolidaron. Ese momento, en mi opinión, es una de las contribuciones más importantes de la obra de Judith Butler: dar visibilidad al hecho de que hay cuerpos que “importan” – cuerpos enmarcados en el sistema de heteronormativos- y cuerpos que “no importan” – lo que la autora llama de cuerpos abyectos. Estos, dentro de la lógica binaria, pueden ser vistos como “cuerpos desviantes”, culturalmente ininteligibles y que amenazan las estructuras de poder. Homosexuales, lesbianas, transexuales e intersexuales finalmente demarcan los límites que no deben ser cruzadas dentro del sistema heteronormativo y dentro de este sistema exclusivo, no se aceptan sus cuerpos, o más bien la existencia de estas personas no se acepta. Tal exclusión acabó por poner en riesgo la vida de esas personas, generando intolerancia, muertes y otras innumerables violencias.
Así, Butler propuso la reflexión sobre las trampas en la naturalización del género. De aquí para allá, pasaron 30 años. Y todo ese período fue de mucha lucha para la consolidación de un campo de investigación académica. 2
La expresión “ideología de género”, que tanto ha sido empleada en estos días para criticar los Estudios de Género, no es una categoría académica o un objeto de investigación. Como hemos visto, los investigadores e investigadores que se dedican lo entienden justamente en el contrario: qué género no es una ideología. Para ellos, el término “ideología de género” es extraño, una anomalía. Quien habla (y mucho) en “ideología de género” son los movimientos conservadores – muchas veces con explicaciones falsas y sin fundamento.
Estudios de género hoy
Los Estudios de Género nunca tuvieron como objetivo modificar la sexualidad de nadie – incluso porque los investigadores e investigadores del área no creen que la orientación sexual o la identidad de género de las personas sean modificables como quieren hacer creer a sus detractores. Nunca defendieron pedofilia o incentivaron la erotización infantil. Nunca fueron “ideología”.
Los Estudios de Género nunca tuvieron como objetivo modificar la sexualidad de nadie.
-Estudiar Género significa establecer un recorte sobre aspectos de la realidad social existente -en el presente y / o en el pasado- que tienen como pieza fundamental la organización de roles sociales basada en una imagen socialmente construida acerca de lo que fue consolidado como siendo masculino o femenino por ejemplo. Por lo tanto, procura comprender cómo la idea de una masculinidad hegemónica influye en las relaciones y restringe las opciones sociales de mujeres, de niños y de los propios hombres, y proponer estrategias de liberación.
– Estudios de género son la investigación sobre la violencia doméstica, la violencia sexual, el feminicidio, la desigualdad económica y otras desigualdades relacionadas con las desigualdades de género.
-Por otra parte, los Estudios de Género poseen como una de sus principales características la interdisciplinariedad, lo que amplía sus temas de investigación. Diferentes áreas, no sólo de las Ciencias Humanas, sino también las Ciencias Sociales Aplicadas, las Ciencias de la Salud y las Ciencias Exactas se están dedicando a las investigaciones en Género.
-También es el respeto a las diferencias sexuales y ver los sujetos históricos que han sido eliminados de las narrativas históricas: homosexuales, lesbianas, trans, intersex y bisexuales. Significa comprender que el “mundo privado” también es político y que, por lo tanto, el derecho a la ciudadanía debe efectivamente ser de todas, todos y todes.
-Las investigaciones sobre sexualidad existen dentro de los estudios de género, pero -y parece que es necesario repetir – no se trata de conspirar para cambiar la orientación sexual de nadie. Las investigaciones sobre sexualidad varían en cantidad proporcional y, en la mayoría de las veces, buscan analizar trayectorias, sociabilidades o incluso subjetividades de los individuos relacionando tales conceptos a la sexualidad – sean los individuos heterosexuales o no.
-También son temas dentro de los Estudios de Género: maternidad, sentimientos, religión, para el cuidado, la participación política, el racismo, los factores intersectoriales y el propio movimiento feminista, por mencionar sólo unas pocas áreas.
¡No existe ideología de género! Y si los Estudios de Género pueden impactar de forma transformadora en nuestra sociedad, será en la construcción de un mundo más justo e igualitario. Un mundo en que las niñas no sean muertas por sus novios. Un mundo sin violencia doméstica, sin explotación sexual. Un mundo en el que nadie tenga miedo de la igualdad de derechos y deberes.
Notas
1  Es importante que tenga en cuenta, al igual que Joan Maria Pedro (2011), que no existe, al menos en la linealidad total de Brasil entre la mujer categorías, las mujeres, el género. Tales palabras / conceptos / categorías, transitan en títulos de artículos y proyectos variados, sin un rigor cronológico.
2  Los Estudios de Género ahora figuran como una de las zonas más consolidadas en universidades internacionales y brasileños. En Brasil tienen revistas de alto impacto como el REF (Revista de Estudios Feministas) vinculado a la UFSC y Cadernos Pagu , UNICAMP, entre otros numerosos especializada en el tema. Además, el área ya posee un curso de bachillerato específico (Bachillerato en Género y Diversidad, en la UFBA), disciplinas de graduación y posgrado en varias áreas, además de innumerables proyectos de investigación y extensión.
Referencias bibliográficas
ALVES, PITANGUY B., J. ¿Qué es el feminismo . 8 a d. San Pablo: Brasiliense, 2003
BUTLER, Judith. Problema de Género: El feminismo y la subversión de la identidad . a d. San Pablo: Civilización Brasileña, 2015.
SCOTT, Joan. Género: una categoría útil de análisis histórico . Revista Educación y Realidad. v.lS, n.2, jul./dez. 1990.
PEDRO, Joana María Traduciendo el debate: el uso de la categoría de género en la investigación histórica . HISTORIA, Sao Paulo, v.24, n.1, P.77-98 de 2005.
________. Las relaciones de género como categoría transversal en la historiografía contemporánea Topoi , v. 12, n. 22, enero-jun. 2011, p. 270-283.
Georgiane Garabely Heil Vázquez es historiadora, feminista. Doctora y Maestra en Historia por la Universidad Federal de Paraná (UFPR). 
Vázquez, Georgiane Garabely Heil. Género no es ideología: explicando los Estudios de Género. (Artículo) en: https://www.cafehistoria.com.br/explicando-estudos-de-genero/ . Publicado el: 27 de noviembre. 2017.
Traducción: Claudia Florentin para ALC Noticias


Fuente: ALCNOTICIAS, 2017

domingo, 3 de diciembre de 2017

¿Se desactiva el enfoque de género en el currículo nacional?

Por. Juan Fonseca-, Perú
El último viernes el Ministerio de Educación-MINEDU publicó un documento que ha levantado preocupaciones en la sociedad civil sobre el destino del Currículo Nacional y, en particular, sobre el enfoque de género que propone. Pongámonos en contexto.
En setiembre de este año el Presidente nombró a Idel Vexler como ministro de Educación. La razón directa fue, supuestamente, la impericia de la ex ministra Martens en el manejo de la huelga magisterial. Esa explicación tiene sentido, pero solo en parte. Aunque el Gobierno sacrificó a Martens por su fracaso con los sindicatos de maestros, nuestro timorato presidente aprovechó la ocasión para poner al frente del MINEDU a alguien que aplacara la furia del fuji-fundamentalismo, esa peligrosa alianza entre el ala más reaccionaria del fujimorismo (militaristas como Tubino o Miyashiro) con la bancada fundamentalista (evangélicos y católicos extremistas como Rosas, Cuadros, Arimborgo o Gonzáles) que busca controlar ideológicamente la educación nacional.
Tal vez el razonamiento de PPK fue que Vexler era “neutral” en los temas de género y sexualidad pues, aunque el actual ministro no es un extremista religioso, tampoco tiene convicciones claras sobre el enfoque de género. Es que Vexler parece ser el típico funcionario más preocupado por su vigencia política que por hacer una gestión trascendente. Recordemos que fue viceministro de Gestión Pedagógica durante tres gobiernos de distinto color político (Paniagua, Toledo y García) y que durante su gestión se elaboraron los diseños curriculares previos al que ahora que intenta aplicar. En ellos, Vexler parece que no le tuvo miedo al enfoque de género.
En el Diseño Curricular Nacional (DCN) del 2005, el concepto “género” aparece doce veces en su sentido sociológico, en particular en la formulación de uno los contenidos centrales del área (o asignatura) de Persona, Familia y Relaciones Humanas (PFRH): Sexualidad y género (http://bit.ly/2gDuasa, pp. 16, 22, 189, 193 y 195-197). Y en el DCN del 2009, aún vigente, el concepto “género” aparece catorce veces en el mismo sentido: equidad de género, roles de género, discriminación por género (http://bit.ly/2hVAtYd, pp. 35, 36, 62, 211, 220, 224, 402, 410, 413, 415, 417, 419 y 421). Así que, el enfoque de género no es una invención del nuevo Curriculo. Ambos DCNs fueron elaborados bajo la tutela de Vexler, quien era el auténtico especialista pedagógico durante las gestiones en las que trabajó, teniendo en cuenta que sus jefes, los ministros Sota Nadal y Chang respectivamente, no eran educadores. Entonces, no se puede sindicar a Vexler de ser un paranoico antigénero. Pero sus recientes intervenciones ponen en duda que crea realmente en la equidad de género.
Así, en marzo de este año, medio del debate nacional a raíz de las marchas de los extremistas de Con-mis-hijos-no-te-metas, Vexler propuso retirar el término “identidad de género” porque, según él, podría causar confusión, aunque tampoco dijo que estaba en desacuerdo con su uso. Es decir, parece creer que es un asunto semántico que se puede reajustar con el fin de calmar a los fuji-fundamentalistas y, así aligerar la carga de conflictos de su sector. No busca pelearse con nadie, en particular con la superbanKada.
Dicho esto pasemos a lo que indica el documento publicado este viernes. Como su título es largo, lo denominaremos solo como Orientaciones 2018. El documento señala que el nuevo Currículo Nacional de la Educación Básica (CNEB) se aplicará inicialmente, solo en algunas escuelas seleccionadas como plan piloto (nivel inicial en el ámbito urbano, polidocentes de primaria en el ámbito rural, etc.). No queda claro cuál sería el alcance de esto.
Según La República, las escuelas que trabajarían bajo el nuevo Currículo serían alrededor de 30 mil, cifra que me parece exagerada, pues lo que da a entender las Orientaciones 2018 es que en la mayoría de centros educativos se seguirá aplicando el DCN 2009 con los ajustes planteados por el MINEDU el 2015. Dicho sea de paso, este documento de ajustes también incluye la equidad de género dentro de sus indicadores de desempeño, aunque no como un enfoque transversal. Lo concreto es que las Orientaciones 2018 paralizan la aplicación del nuevo Currículo de manera indefinida. Mientras tanto, seguirá vigente el DCN 2009 que, como hemos demostrado, también aborda la equidad de género, aunque no como un eje transversal. Hay que tener en cuenta, además, que la aplicación progresiva del nuevo Currículo ya estuvo pensada por Martens. En ese sentido, Vexler seguramente dirá que solo está aplicando algo ya previamente planificado. El problema es lo que va a pasar con el Currículo en esta fase.
Según fuentes del propio MINEDU, parece que el objetivo real de la prórroga es reajustar el Curriculo de acuerdo al gusto fuji-fundamentalista. Esto implicaría eliminar el enfoque de género y acomodar la temática de la sexualidad al gusto fundamentalista. Algunas de las medidas planteadas por las Orientaciones y explicadas por el ministro parecen confirmar esa lectura. Por ejemplo, el ministro ha declarado que La educación sexual seguirá enseñándose en los cursos de Ciencia y Tecnología y en Tutoría”. Es decir, plantea que la educación sexual se reduzca a su tratamiento estrictamente biológico (Ciencias y Tecnología) y que las dimensiones afectiva y social de la sexualidad sean lanzadas a ese cajón de sastre llamado Tutoría. En el mundo educativo se sabe que las horas de Tutoría se usan prácticamente como horas libres y que son asignadas a profesores de cualquier área, quienes las asumen casi como una sanción. Es una muy mala idea. Además, las Orientaciones 2018 no dicen dónde se tratarán los enfoques psicológico y sociológico sobre la sexualidad, que se desarrollan en el curso de PFRH. Más aún, ¿qué pasará con la temática de los derechos sexuales y reproductivos que hasta ahora han sido materia de Formación Ciudadana y Cívica?
Por otra parte, en una nota informativa propia, el MINEDU indica que la enseñanza de la educación sexual integral “contará con la participación de los padres de familia”. Parece un guiño para los colectivos fundamentalistas que, ilegítimamente, se han apoderado de la representatividad de los padres de familia del país para inmiscuirse en la educación con sus posturas doctrinarias. Como si todos los padres de familia pensaran como ellos.
Recordemos que un grupito extremista presentó una demanda popular contra el Curriculo Nacional cuyo fallo está pendiente, pero que ha caído en manos de un juez muy cercano a Cipriani. En todo caso no queda claro cómo participarán esos padres de familia ¿Las Apafas asumirán esta tarea? ¿Irán a vigilar a los profesores en la hora de tutoría? ¿Ellos mismos se pondrán de maestros? Preguntas que el ministro debe aclarar.
En resumen, aunque el nuevo Curriculo Nacional finalmente se aplicará, será luego de una barnizada ideológica fuji-fundamentalista. Una pena que esto ocurra justo cuando la realidad nos muestra que los feminicidios aumentan, el acoso sexual crece y el machismo se envalentona en todos los niveles. Triste que por presiones ideológicas extremistas se cercene la posibilidad que los niños y niñas del hoy aprendan a conocer su sexualidad y a proteger su integridad de manera integral. En su lugar, quieren imponer el pensamiento cipributtersiano de que las “mujeres se lo buscan”, que los machos son la cabeza del hogar y que golpear a un gay es lo correcto.
Frente a ello, el Gobierno carece de respuesta y más bien prefiere actuar para las cámaras y no abordar problemas de fondo ¿De qué vale que siete ministros (Vexler no) hayan participado este sábado en la marcha Ni una menos si finalmente van a ceder eliminando el enfoque de género en la educación? La ministra Aráoz debería pronunciarse al respecto y demostrar si realmente cree en la equidad de género. El ministro Vexler podría ceder ante una presión del propio Gobierno, y de la sociedad civil organizada pues, como dijimos, no parece fan ni enemigo del enfoque de género, sino más bien alguien sensible a las presiones.
Pero la ofensiva fuji-fundamentalista no se queda en esto, pues también amenaza con deformar la memoria histórica nacional reciente para teñirla de naranja. Dejo ese tema para otro post.

Fuente: ALCNOTICIAS, 2017

sábado, 2 de diciembre de 2017

Los olvidados de la Reforma protestante

Por. Alfonso Pérez Ranchal, España
El pasado 31 de octubre las redes sociales se llenaron de felicitaciones por el día de la Reforma Protestante. Tampoco faltaron, durante ese mes, artículos en diferentes revistas en donde el rostro que predominaba era el de Lutero.
Todavía recuerdo cómo en mi ciudad natal cada vez que se acercaba esta fecha se anunciaba una conferencia en donde se invitaba a todos los creyentes y de paso a otras personas que estuvieran interesadas en el tema.
Siendo un adolescente, y más tarde un joven, tal y como se presentaba al reformador hizo que en mí se despertara una gran admiración por él. Se hablaba sobre todo de su etapa como agustino, de sus luchas, de su descubrimiento de la salvación por gracia. Recuerdo que se le mostraba como a un hombre al que únicamente alimentaba su vida la pasión que sentía por Dios y su Palabra, qué gran valentía tuvo frente al mismo Emperador, pensaba. También se hablaba de su matrimonio con Catharina von Bora para resaltar, con todo lo que estaba cayendo a su alrededor, el magnífico ejemplo de esposo y padre que era. De pasada se nombraba a Calvino y a otros reformadores como Zwinglio.
Al presente debo decir que si de esto trata la celebración anual de la Reforma por mi parte no tengo nada que decir. Por supuesto que se dieron grandes logros gracias a estos reformadores pero en la misma medida en la que a otros se los ha olvidado es mi falta de entusiasmo por este tipo de efemérides.
La realidad de lo que allí ocurrió es mucho más compleja y no es honesto presentar únicamente “las grandes hazañas” obviando o aparcando “los grandes errores”. Pero todavía es más preocupante, si cabe, que para que todo encaje en la exaltación de estos reformadores se tenga que hacer invisibles a otros hombres y mujeres que en no pocos aspectos los superaron. Pienso que no se habla de ellos ya que dejarían en muy mal lugar a las columnas del protestantismo ya que en algunos casos estos “otros” tuvieron serios enfrentamientos con ellos y además llevaban la razón.
Tal fue el caso de Erasmo de Rotterdam, un intelectual y cristiano de una talla excepcional que preparó el terreno para lo que después sucedería. Sus escritos se “colaron” por muchos rincones de aquella Europa antes de que Lutero apareciera en escena. Era un hombre tranquilo, un auténtico humanista enamorado de la cultura y con unas ideas muy claras sobre la necesidad de una reforma dentro de la Iglesia Católica. Supo sortear la condena de sus escritos y llegar con ellos a muchas personas que clamaban y anhelaban esta reforma eclesial. Cuando Lutero irrumpió, y las primeras grandes tensiones se dieron, Erasmo supo ver con gran preocupación la radicalización de posturas y las consecuencias que podrían traer. Supo leer las situaciones que se estaban dando y señalar los grandes males que vendrían casi de inmediato: intransigencia, odio y divisiones incurables dentro de la cristiandad.
Lutero intentó “ganárselo” para su causa pero él no cedió. Lo mismo procuraron hacer por el lado católico e incluso lo intentó el mismo Emperador. Pero él, espíritu libre, no quiso apuntarse a ningún bando. Tenía muy claro la necesidad de una reforma pero también de que la misma fuera dándose paso a paso, lejos de posiciones extremas y que la razón y el respeto por el ser humano fueran esenciales. Su proyecto se fue al traste y tuvo un agrio enfrentamiento con el mismo Lutero.
Erasmo rehuía cualquier discusión pero fue finalmente la negación de toda libertad humana frente a Dios y su salvación, defendida por Lutero, lo que le hizo comenzar un intercambio epistolar. Lutero, alguien explosivo al defender sus opiniones, descargó sobre Erasmo toda clase de improperios y descalificaciones. El humanista, desde entonces y hasta el fin de sus días, llevó sobre sí una gran tristeza al comprobar cómo lo que él había predicho se cumplía a rajatabla. Una cristiandad rota, odios enconados, muerte y desprecio entre naciones que se decían cristianas.
La historia se ha encargado de colocar a cada cual en su lugar, pero claro, debe ser una historia que se relate al completo para que así pueda ser conocida.
Otro tanto pasó con el enorme Sebastián Castellio que se dice que dejó prematuramente esta vida al fallecer de muerte natural pero, personalmente, no tengo ninguna duda de que mucho contribuyó a este final el gran sufrimiento que tuvo que soportar por parte de Calvino. Tenía 48 años y su física estaba muy debilitado. Fueron muchos años de calumnias, de jornadas laborales interminables para así poder mantener a su familia en medio de todo tipo de presiones.
No podía entender cómo en la Ginebra que Calvino regía con mano de hierro se podía condenar a morir como hereje a alguien tal y como pasó con Miguel Servet. Denunció públicamente este enorme despropósito y señaló a Calvino como el mayor de los responsables a pesar de que éste intentó disimular su responsabilidad. El reformador ginebrino no soportaba la crítica y además pensaba estar investido de una especie de infalibilidad por lo que siempre creía tener la interpretación correcta del texto bíblico.
Desde entonces Calvino intentó por todos los medios silenciar a Castellio quien abogaba por la libertad de conciencia, de poder defender diferentes posiciones en medio del respeto mutuo. Gritó ante la monstruosidad de esa especie de “Santa Inquisición” ginebrina lo que le acarreó toda clase de sufrimientos. Como ya he apuntado, falleció de muerte natural pero podría haber acabado de igual forma que Servet.
De nuevo el silencio escandaloso se cierne sobre Castellio al que ni siquiera conocen muchos de los que dicen celebrar la Reforma. Y es que, otra vez, si hablamos de Castellio resulta que el lado más oscuro de Calvino aparece…
En este sentido tiempo me faltaría para hablar de lo que se ha llamado la Reforma Radical cuyo exponente más conocido son los anabaptistas después conocidos como menonitas. Fueron masacrados tanto por protestantes como por católicos por defender algunas posturas que hoy en día todos mantienen. En medio de otros tantos errores acertaron en señalar que aquella reforma únicamente llegaba a algunos aspectos mientras que algunos otros esenciales quedaban sin tocar. Abogaban por una vuelta radical al evangelio y a una condena de todo tipo de violencia. Pero ya la Reforma había entrada de lleno en el campo de lo político, las guerras y la represión eran un hecho y esto último se llevaba a cabo tanto en el terreno protestante como en el católico. Ellos fueron atrapados en medio de las furias enfrentadas y se buscó hacerlos desaparecer.
Por último, me gustaría acordarme de las mujeres, una vez más ellas son las grandes ausentes. Tuvieron, en ocasiones, un protagonismo muy relevante pero pronto se las relegó al papel de madres y esposas ejemplares. Nombres tales como la propia esposa de Lutero, Catharina von Bora, u otras como Argula von GrumbachUrsula de Munstenberg (1491-1534), Isabel de Brandeburgo (1485-1545) o Isabel de Brunswick (1510-1558).
Si hemos de celebrar la Reforma hagámoslo pero, como decía al principio de este artículo, siendo honestos con lo que allí ocurrió. Sin duda hubo aciertos de gran calado pero también se dieron graves errores. Si vamos a traer a colación a los principales protagonistas de aquellos tiempos convulsos no deberíamos dejarnos atrás a los que no encajan con nuestra visión para de esta forma realizar una exaltación desmedida y alejada de la realidad.
Es cierto que se trata de una fecha para recordar pero si hablamos de Lutero también deberíamos hacerlo de Erasmo de Rotterdam; si escribimos sobre Calvino no deberíamos olvidar a Castellio; y otro tanto de aquellos que llamaron a una reforma radical y, por supuesto, también estaban las mujeres…
Ahora sí que me apunto a rememorar aquél siglo XVI, con sus luces y con sus zonas oscuras. Un siglo de una enorme importancia que marcó la historia para siempre y que tratando a todos sus protagonistas por igual pone de manifiesto una enorme riqueza que de lo contrario permanece oculta. El protestantismo fue muy variado en sus mismos inicios y defendió toda una serie de valores algunos de los cuales fueron sepultados por las figuras más destacadas pero que no deberíamos olvidar por lo impresionante de su relevancia. De esta forma no solo se muestra la historia al completo sino que se coloca en primera línea a hombres y mujeres de una enorme talla y que, sin duda, también eran “protestantes”.


Fuente: Lupaprotestante, 2017.

viernes, 1 de diciembre de 2017

Reforma y Tradición

Por. Máximo García Ruiz, España
Finalmente, el papa Paulo III accedió a la petición que Lutero había hecho reiteradamente de convocar un concilio que dirimiera las confrontaciones teológicas que se estaban produciendo a raíz de su publicación de las 95 Tesis (31 de octubre de 1517). Claro que el concilio que convocó el papa no respondía a los deseos del reformador, antes bien, se trataba de un concilio anti-Reforma, reaccionario. No obstante, el Concilio de Trento (1545-1563), además de dar respuesta a las tesis reformadas, cumplió un objetivo importante: reconfigurar y estructurar la Iglesia medieval, convirtiéndola en la Iglesia católico-romana que conocemos en la actualidad.
Puesto que para la Reforma protestante la sola Scriptura había sido el núcleo central sobre el que había girado la teología reformada, no es de extrañar que uno de los temas estrella del concilio de Trento fuera precisamente determinar cuál o cuáles eran o deberían ser las fuentes de autoridad de la Iglesia, que centró en tres: Biblia, Tradición y Magisterio, determinando que la revelación de Dios se encuentra en las Escrituras interpretadas a la luz de la Tradición bajo la dirección del Magisterio.
El tema sería recurrente en el Vaticano II (el Vaticano I fue irrelevante a estos y a otros muchos efectos), que llegó a revisar o matizar algunas de las definiciones de Trento a este respecto, resaltando el papel de la Biblia, matizando el sentido de la Tradición para diferenciar la tradición apostólica de la post apostólica y devaluando el papel del Magisterio a un segundo nivel.
La Iglesia católica sometió a revisión en el Vaticano II algunos de los postulados definidos en Trento, incluso su valoración tanto de la Reforma como del reformador Martín Lutero, como bien ha quedado sobradamente constatado con motivo de la celebración del 500 Aniversario de la Reforma en el trascurso de este año. La recuperación de la Biblia, la matización del papel de la Tradición y el rol prácticamente simbólico del Magisterio en su más elevada aplicación, son una forma de revisar Trento y aproximar posturas con respecto a los principios defendidos por Lutero y el resto de reformadores.
Ahora bien, dicho lo que antecede, necesario es plantearse la vigencia de los “solos”, en concreto, del solo Scriptura, tal y como ha venido siendo interpretado y aplicado por las iglesias herederas de la Reforma (no todas reformadas). Lutero, un monje educado en la teología escolástica y las leyendas medievales, fue finalmente inspirado en las ideas del Humanismo que alentaban el regreso a las fuentes de los clásicos griegos y romano; por su parte, busca y encuentra respuesta a sus demandas espirituales en las fuentes cristianas, es decir, en la Biblia. Únicamente en la Biblia. Este descubrimiento le lleva a hacer tabla rasa de todo cuanto, con la envoltura de tradición, ha sido incorporado al corpus doctrinal de la Iglesia en los pasados siglos, para quedarse únicamente con las Sagradas Escrituras, de las que era profesor en Wittenberg. De ahí el sola Scriptura. Incluso reniega de los concilios, de todos, incluidos los siete primeros que, esos sí, configuraron doctrinalmente la Iglesia cristiana en su conjunto.
Llegados a este punto, superados en buena medida los guetos en los que han vivido aisladas las diferentes confesiones cristianas, es el momento de revisar por parte de la tradición protestante algunas posiciones mantenidas de forma irreductible durante cinco siglos; precisamente someter a revisión la tradición común que, en el ámbito católico se escribe con mayúscula, y entre los sectores protestantes se observa con desdén. El tema de fondo es plantearse cómo la comunidad cristiana llega a conocer la revelación de Dios a lo largo de la historia. Dios se revela a través de la historia; se forma la Iglesia; se reconocen como inspirados los libros de la Tanaj (Antiguo Testamento), unos sí y otros no; se admiten igualmente como inspirados cartas y relatos atribuidas a algunos de los apóstoles y a otros discípulos; se define un credo llamado apostólico que sintetiza la fe de las comunidades cristianas; se definen doctrinas tan complejas como la de la Trinidad o se reconoce que Jesús tiene una naturaleza humana y divina, etc., etc. Obviamente la Iglesia no surge de la noche a la mañana tal y como la conocemos, ni como la conoció Lutero. Por fe se acepta que Dios es señor de la historia y que el Espíritu Santo guía a su Iglesia, pero todo eso son verdades o prácticas que hay que integrarlas, razonarlas, estructurarlas y transmitirlas. Y a ese proceso se le ha conocido como tradición.
Las primeras iglesias cristianas, y eso durante mucho tiempo, no tienen otras Escrituras que las que heredan de los judíos, ellos mismos, en sus inicios, judíos también. No existe el Nuevo Testamento. Será más tarde, y lentamente, cuando irían reconociéndose y transmitiéndose las ideas de que determinados escritos formaban parte de la revelación de Dios y como tal fueron aceptados por las diferentes comunidades de forma progresiva. A eso se llama tradición. Entonces, ¿qué fue primero, la Iglesia o la Tradición? Las Escrituras son revelación, la Tradición las reconoce como tal y las transmite. Por otra parte, la revelación es una experiencia dinámica que se lleva a cabo por la intervención del Espíritu Santo, no de forma caprichosa e individual, pero sí con efectividad histórica en el seno de la Iglesia. Escritura y Tradición no pueden ir separadas, si bien es cierto que la tradición depende siempre y está en referencia a la Escritura. Y todo ello sin perder de vista que la revelación plena y suprema está en Jesucristo. La Escritura da testimonio de esa revelación suprema y la Tradición la hace visible ordenando los hechos de la historia que han configurado la Iglesia de Jesucristo. Dicho con otras palabras, la Tradición es el vehículo de transmisión de la verdad revelada; nos ayuda a entender las Sagradas Escrituras y nos vincula por ello con la Palabra de Dios.
Ambas, Biblia y Tradición, actúan estrechamente unidas y la Iglesia surge de la acción conjunta de ambas. ¿Quién y cómo tiene autoridad para determinar que libros tan prestigiados en su tiempo entre las primeras comunidades cristianas como la Didaje, El Pastor de Hermas, las Cartas de Clemente de Roma, muy diversos evangelios y otros escritos fueran finalmente desechados del Canon del Nuevo Testamento mientras que otros, que fueron seriamente cuestionados por diferentes padres de la Iglesia, inicialmente excluidos, como la Epístola a los Hebreos, Santiago, 2ª Pedro, 2ª y 3ª de Juan, Judas y Apocalipsis, fueran finalmente incluidos en el Canon? La fe cristiana afirma que todo ello se produjo bajo la acción del Espíritu Santo, lo cual no excluye que adoptar esas decisiones llevara un proceso y que el Espíritu Santo se sirviera de un mecanismo de selección que fue depurándose con el paso de los años, cuyo proceso dio en llamarse Tradición.
Podríamos decir que, en alguna media, fue el propio apóstol Pablo quien dio crédito al papel de la tradición como agente de transmisión de la verdad revelada. Así lo expresa escribiendo a los cristianos de Tesalónica: “Así que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina [otra versión dice las tradiciones] que habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra” (2ª Tes. 2:15). Y en cuanto al papel del magisterio necesario para interpretar la Palabra, será el apóstol Pedro el que haga un apunte al respecto: “…Entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo” (2ª Pedro 1:20,21), Puede añadirse a este texto lo que sigue afirmando el mismo Pedro en  el capítulo 3, los versos 15-17 de esa misma carta, apoyándose, incluso en los escritos de Pablo a quien reconoce dotado de gran sabiduría.
El tema de fondo es descubrir, mediante un adecuado discernimiento, la Palabra de Dios, algo que, desde muy pronto, comenzó a resultar complicado, provocando serias discrepancias entre las comunidades de creyentes; discrepancias que condujeron a la formulación de herejías y, consecuentemente, aconsejaron establecer mecanismos de control  que dieron paso al reconocimiento de una jerarquía (obispos y patriarcas) y, con ellos, al sometimiento a un cuerpo de doctrinas que terminó reconociéndose como la herencia recibida de los apóstoles, conocida como la tradición de la Iglesia. Algo diferente es el uso o abuso que se haga de ello. Puede afirmarse que, bajo la dirección del Espíritu Santo, tanto el Nuevo Testamento como la Tradición fueron creciendo simultáneamente, contribuyendo ambas a la configuración de la Iglesia.
Otra cosa es establecer el orden de prioridades entre Biblia y Tradición y diferenciar tradición apostólica, post apostólica, conciliar referida a los siete primeros concilios y las adherencias posteriores que introducen creencias y costumbres propias de una parte de la Iglesia y no de su globalidad. Una de las grandes afirmaciones de algunos padres de la Iglesia es que la Palabra revelada sólo puede ser rectamente comprendida dentro del contexto de la comunidad cristiana, mediante la acción del Espíritu Santo. Hay que entender que se trata de un concepto de Iglesia universal, fuera de la acción parcial de una comunidad local, de una denominación o de la genialidad ocurrente de algunos líderes de forma aislada. De ahí la conveniencia de ese concilio que reclamaba Martín Lutero, que aglutinara a la Iglesia global, a semejanza de los de Nicea o Constantinopla, en el que poder dilucidar los temas que afectan a la Iglesia universal.
Si nuestras reflexiones tienen algún significado, nos llevan a la necesidad de replantearnos el sentido de la Sola Scriptura ya que, si la Iglesia ha sido conducida a través de los siglos por la acción del Espíritu Santo, hay que entender que se trata de una acción dinámica, con nuevos aportes valiosos para la comunidad y para el creyente, que es preciso identificarlos y guardarlos. Ahora bien, esa actitud abierta a la acción del Espíritu debería estar condicionada a no mutar el orden de prioridades. Al igual que la Biblia tiene como eje central que la revelación suprema se produce en Jesucristo y todo el contexto en el que se manifiesta es Palabra de Dios en la medida en la que da testimonio de él, la Tradición es útil y necesaria siempre y cuando no contravenga las enseñanzas de las Sagradas Escrituras.


Fuente: Lupaprotestante, 2017.

jueves, 30 de noviembre de 2017

Misericordia y protestantismo

Por. Alfredo Abad, España
¿Cuándo encontraré un Dios misericordioso? (Martín Lutero)
La gran pregunta de arranque de lo que supuso para Europa la Reforma Protestante no fue tanto que Martín Lutero clavase sus 95 tesis sobre la puerta de la Catedral de Wittemberg, un 31 de octubre, para dar inicio a un debate teológico, sino su propia experiencia personal ante esta búsqueda del Dios misericordioso.
Es cierto que se ha fijado el episodio de las 95 tesis, por su contenido y significado, como la fecha que se celebra anualmente como inicio de la Reforma, no obstante, tanto en los precursores de la Reforma como Juan Hus (1372-1415) en Bohemia o John Wyclif (1320-1384) en Inglaterra, como en los reformadores posteriores lo importante era la autenticidad en la relación con Dios.
Martín Lutero (1483-1546) entendió un día que Dios no era un juez que pesaba en su balanza los méritos humanos, sino un Padre, que en su misericordia, quería sacar a su criatura de su caída y hacerla participar de su santidad y de su felicidad. Descubrió que el corazón de Dios es la bondad, la misericordia y la gracia.
Los reformadores desde diferentes ángulos y fuentes, Lutero (reformador en Alemania) se inspiraba principalmente en el apóstol Pablo, Bucero (reformador en Estrasburgo) en los evangelios o Oecolampadio (reformador en Basilea) en los escritos joánicos, llegan a la misma conclusión: Dios es amor. Esta convicción se impone en ellos para enfrentarse a la teología nominalista y escolástica de la época, rígida y dogmática, para subrayar la importancia de la gratuidad, de la gracia, en su relación con Dios.
Predicarán a favor de un Dios muy distinto al que se predicaba en la Edad Media, más sostenido en el miedo y el pago de indulgencias, que apuntaba al Dios-Juez implacable, ante el que solo podían encontrarse a través de las mediaciones, fundamentalmente de la iglesia. Las personas solo podían enfrentarse a sus angustias, y en la época eran notables, a través de remedios relacionados con el sacrifico, de sumisión, económico o de absolución sacerdotal. Las reliquias o los santos ofrecen un contacto casi físico con la divinidad. Posteriormente la Iglesia Católica ha hecho también su propia reforma o “aggiornamento”, sin embargo algo de ese acento perdura.
Paul Tillich, teólogo alemán del s. XX, señala que este acento se sitúa sobre la realidad de la presencia de Dios en ciertos lugares, objetos, instituciones, textos y ceremonias. A través de ellos Dios tiene un rostro concreto y se hace tangible. El acento de la reforma protestante es iconoclasta, rompe con la imagen, pero también con el dogmatismo, eclesiocentrismo, ritualismo y sacramentalismo. La presencia de Dios no es material sino espiritual. La relación con Dios es un acontecimiento por medio del Espíritu y no por medio de una institución. Tillich señala que ambos acentos se necesitan y son complementarios, aunque de manera conflictiva.
Este cambio de acento, como en la experiencia existencial de Lutero, se produce en los reformadores protestantes insistiendo en el Dios de amor. Subrayaran diferentes aspectos, por ejemplo Zwinglio (reformador de Zurich) insiste en el buen pastor (Juan 10, 11-14), Martín Bucero cambiará en todas las liturgias de Estrasburgo la invocación de Dios por la formula bíblica de “Padre”. Juan Calvino (reformador de Ginebra) dice que lo que importa es contemplar el rostro benigno de Dios: “Si tenemos la menor chispa de la luz de Dios, que nos descubre su misericordia, somos suficientemente iluminados para tener una firme seguridad”.
Para el protestantismo la relación con la misericordia de Dios es una palabra de liberación, de perdón que ofrece confianza y compromiso. Los reformadores buscaran confrontar a cada persona con la Palabra de Dios, en la Biblia, la predicación y los sacramentos, para que cada uno encuentre una relación saludable con Dios, una relación auténtica. Es a partir de esta relación, por medio de la acción del Espíritu, que la misericordia se traduce en compromiso con la humanidad, para que la igualdad, la justicia, la ética y la paz alcancen a toda criatura. Apelarán a la libertad de conciencia, como compromiso responsable con ese Dios de amor, y al sacerdocio universal de todos los creyentes, como compromiso comunitario e igualitario, para la transformación de la sociedad en la perspectiva del Reinado de Dios.
Un ejemplo claro de esta misericordia y su extensión a toda criatura fue la Declaración de Barmen (1934), a cuyo Sínodo asistieron por ejemplo Karl Barth o Dietrich Bonhoeffer, que afirmó que “la Iglesia es una comunidad de hermanos unidos en el amor de Cristo y rechaza cualquier doctrina que pretenda que deje esta convicción para supeditar su mensaje a los vaivenes de la política (Efesios 4, 14-16)”. Frente a la barbarie del nazismo, la misericordia –amor de Cristo– no permitía a la iglesia ser cómplice del desprecio por la vida de algunos seres humanos, judíos, por ejemplo.
Hoy necesitamos de este compromiso con la misericordia de Dios para no ser cómplices de ninguna clase de barbarie, por cierre de fronteras, exclusión social o cualquier otro tipo de discriminación. Lutero encontró al Dios de misericordia e hizo de Él su bandera en el compromiso a favor de la libertad cristiana.


Fuente: Lupaprotestante, 2017.