¡Vos podes ayudarnos!

---
;
Mostrando entradas con la etiqueta El cambio de sexo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta El cambio de sexo. Mostrar todas las entradas

sábado, 12 de mayo de 2012

Cambio de sexo es ahora derecho legal en Argentina

Argentina hizo historia al convertirse en el primer país del mundo en hacer operaciones de cambio de sexo un derecho legal de todos los ciudadanos, que ordena a los proveedores de seguros públicos y privados cubrir cirugías de este tipo. La nueva legislación, respaldada por la presidenta Cristina Fernández, quien se espera que la firme, también hará legal que una persona cambie de género en sus documentos, sin una operación de cambio de sexo.
La Ley de Identidad de Género, aprobada por el Senado por una votación de 55-0, hace que la cirugía de cambio de sexo, así como la terapia hormonal este disponible como parte de los planes asistenciales públicos o privados de salud. Además, cualquier adulto en Argentina será capaz de cambiar oficialmente su género, imagen o nombre de nacimiento de una tarjeta de identificación sin tener que obtener la aprobación de los médicos o los jueces y sin tener que someterse a cambios físicos de antemano.
Además, los jóvenes menores de 18 años que quieran cambiar su género tendrán derecho a hacerlo con la aprobación de sus tutores legales.
En una campaña que precedió a la votación, los argentinos transexuales se quejaron por tener identificaciones con un nombre que a su juicio no representan su verdadera identidad. En la actualidad, se les permitiría cambiar sus nombres, sin someterse a una operación.
"Esta ley va a permitir que muchos de nosotros tengamos luz verde, para salir de la oscuridad, para aparecer", dijo el senador Osvaldo López de Tierra del Fuego, el único legislador nacional abiertamente gay en Argentina, citado por CBS News.
Argentina se convirtió en la primera nación de América Latina en legalizar el matrimonio homosexual hace dos años.
Argentina es mayoritariamente cristiana, con un 76 por ciento de mayoría Católica. La mayoría de los cristianos creen que la homosexualidad o el cambio de sexo o genero está en contra de la Biblia, y para los católicos, viola las enseñanzas del Vaticano.
También el miércoles, el Senado argentino votó una ley denominada ley de la "muerte digna", la cual da a los pacientes con enfermedades terminales y sus familias, más poder para tomar decisiones sobre la terminación de la vida de la persona en cuestión. El Senado también votó abrumadoramente a favor de la ley, pasándole 55-0.
La medida prohíbe expresamente la eutanasia - acción que provoca la muerte - y en su lugar se centra en los "derechos" de los pacientes con enfermedades terminales y sus familias a rechazar procedimientos quirúrgicos, la hidratación y la nutrición, la reanimación y sistemas de soporte de vida, de acuerdo con CBS News. También absuelve a los médicos de cualquier responsabilidad legal cuando siguen los deseos de los pacientes.
Cuando la ley entre en vigor, las familias podrían pedir a los médicos poner fin al apoyo vital de las personas que están muriendo o en un estado vegetativo permanente, sin la necesidad de una orden judicial, reportó la estación de noticias.

Fuente: Christian Post

lunes, 15 de marzo de 2010

El cambio de sexo

Por. Antonio Cruz, España*

Si la homosexualidad consiste en dirigir el instinto erótico hacia el propio sexo, la transexualidad es todo lo contrario, un rechazo radical del sexo con el que se ha nacido y un interés por transformarse en una persona de sexo contrario.
En el fondo se trata de un desdoblamiento de la identidad provocado por el convencimiento de que se posee el sexo equivocado. Se vive así, por tanto, el propio cuerpo como si fuera extraño y se procura mediante tratamientos hormonales o quirúrgicos convertirlo en el del otro sexo al que se aspira. La mayoría de los transexuales suelen ser hombres que desean transformarse en mujer pues psicológicamente se sienten del sexo femenino, aunque también se dan los casos contrarios.
El drama que viven estas criaturas es precisamente éste, cada célula de su cuerpo lleva escrito el sexo cromosómico al que pertenecen desde el momento de la concepción, sin embargo su deseo y sentimientos les lleva a renegar de tal identidad genética provocándoles así una profunda tensión psicológica. Tanto su sexo anatómico, que se manifiesta sobre todo en los órganos genitales, como el sexo legal, aquel con el que se les registró en el momento de nacer, se expresan y son evidentes ya desde el parto pero es que además, según parece, la identificación con el sexo al que aspiran se inicia también de forma prematura.
En efecto, es aproximadamente a partir del año y medio de vida, en que los niños generan la llamada identidad de género o conciencia de pertenecer a uno u otro sexo. Por eso se considera que la alteración de la sexualidad de tales personas debe ocurrir antes de esta temprana edad.
Existen también, como en el caso de la homosexualidad, dos posibles explicaciones. La primera teoría sugiere que la causa podría ser biológica y deberse a la influencia de determinadas hormonas sobre el cerebro del feto durante el embarazo. En este sentido se ha constatado que la proporción de transexuales en los gemelos monocigóticos alcanza el 50% mientras que en los dicigóticos es sólo del 8,3%. Además se ha podido detectar la presencia del antígeno HY, que es una proteína propia del sexo masculino, en mujeres transexuales. Pero a pesar de estos datos, ningún estudio serio ha comprobado hasta el presente tal hipótesis.
La segunda teoría se refiere a factores ambientales y psicológicos proponiendo que si durante la época de la adquisición de la identidad de género se produjo en el bebé una influencia distorsionante por parte de los padres, esto podría haber provocado los desarreglos sexuales consiguientes. Lo cierto es que tampoco se ha llegado a ninguna conclusión en este sentido. Hoy por hoy, se desconoce el origen íntimo del fenómeno transexual y no existe tampoco un tratamiento que sea satisfactorio y eficaz.
Las operaciones llamadas de cambio de sexo consisten básicamente en la administración de hormonas. En el caso del transexual varón que desea convertirse en mujer, se le recetan antiandrógenos y hormonas sexuales femeninas con el fin de que la piel se le vuelva suave, los músculos pierdan volumen y potencia, la grasa subcutánea se redistribuya de manera femenina y los pechos aumenten de volumen. Si, por el contrario, es una mujer la que desea parecer un hombre, se le administran andrógenos para lograr los efectos opuestos.
El siguiente paso es bastante más agresivo ya que se recurre a la cirugía. En los varones se practica la ablación o extirpación del pene y los testículos, utilizando en ocasiones parte de estos órganos amputados, o de la pierna o el intestino, para construir una vagina artificial. Todo ello se complementa con la implantación de prótesis mamarias. A las mujeres se las somete a la extirpación de los pechos y de todo el aparato reproductor, útero, vagina, ovarios y órganos anexos, con lo que desaparece la menstruación y se modifica parcialmente el aspecto corporal. También se puede recurrir incluso al implante de una prótesis de pene realizada de plástico hinchable o de tejidos vivos tomados del abdomen o de otro lugar. No obstante, el éxito de tales órganos artificiales, según reconocen los mismos facultativos, suele ser muy relativo o termina generalmente en fracaso.
La valoración ética de la transexualidad es muy similar a la realizada para la homosexualidad. Una vez más es conveniente distinguir entre las inclinaciones sexuales y la voluntad de cometer actos que se acomoden a ellas. Desde el punto de vista moral, las prácticas transexuales responden a desviaciones sxuales. No se trata de una enfermedad que pueda curarse mediante intervenciones quirúrgicas. El problema es fundamentalmente de índole psíquica y no fisiológica y, por tanto, su posible solución habría que buscarla en una adecuada educación o en la correcta terapia psicológica. Las operaciones que utilizan la cirugía con el fin de conseguir el cambio de sexo, no logran en realidad solucionar su problema a la persona. Amputar los órganos sexuales con la intención de solucionar el conflicto constituye una doble inmoralidad. Por un lado se trata de una mutilación castrativa y no de un verdadero cambio de sexo, mientras que por otro es también un engaño al paciente que cree haber solucionado su problema cuando en realidad no es así ya que sus verdaderos órganos sexuales han sido sustituidos por otros postizos o artificiales.
Tal como se aconsejaba en al apartado anterior para los homosexuales, los transexuales deben intentar solucionar su situación mental y sexual mediante remedios educacionales y psicológicos, a través del esfuerzo de la propia voluntad y no recurriendo a métodos tan brutales e ineficaces como la castración, la amputación de órganos o la inyección exagerada de hormonas sexuales.


*Antonio Cruz es biólogo, profesor y escritor.

Fuente: © A. C. Suárez, ProtestanteDigital.com (España, 2010)