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lunes, 9 de mayo de 2016

La mujer negra frente a los neonazis, símbolo de la lucha contra el racismo



Tess Asplund se plantó frente a una manifestación de corte racista en Suecia con el puño en alto. La imagen “muestra una de las luchas de nuestro tiempo”, opina el activista Daniel Poohl.
Por. Editor de Protestante digital, España
Algunos la señalan como una nueva heroína de la lucha contra el racismo. Se trata de Tess Asplund, una mujer negra de 42 años que el pasado domingo se plantó frente a una manifestación en la que 300 neonazis desfilaban por la ciudad de Börlange, en Suecia.
La marcha había sido organizada por el Movimiento Nórdico de Resistencia (NRM), un partido conocido por sus posturas de corte racista y del que se conocen agresiones por parte de sus integrantes. Tess Asplund se encontraba también manifestándose por el día del trabajo, cuando vio al grupo neonazi avanzando entre fuertes medidas de seguridad.
“Fue un impulso. Estaba tan enfadada (…), pensé: ¡demonios, no pueden manifestarse aquí! Tuve un subidón de adrenalina. Ningún nazi va a manifestarse aquí, no está bien”, ha declarado al diario británico The Guardian.
Durante su contra-protesta con el puño en alto, un gesto que la propia Asplund confiesa usar a menudo en sus marchas y que recuerda a las reivindicaciones de Nelson Mandela, fue apartada por un miembro del cuerpo de seguridad. Uno de los fotógrafos que intentó capturar la escena, David Lagerlöf, también fue apartado de la escena, pero eso no le evitó capturar un instante que se ha viralizado en las redes sociales.
LA EXTREMA DERECHA EN SUECIA
“Tengo amigos que han sido atacados por ellos y han tenido que cambiarse de domicilio. Yo también he recibido llamadas anónimas insultándome”, cuenta Asplund.
“Me siento avergonzada de que tengamos este problema”, expresó la mujer, que se describe como afro-sueca. “La policía dice que estamos en un país democrático, se pueden manifestar, pero ¡son nazis! Es horrible”, añade Asplund. 
“El racismo -continúa- se ha normalizado en Suecia. Pensé que este país avanzaría, pero eso no ha sucedido. Espero que salga algo positivo de esta imagen, si se transforma en un símbolo de que podemos hacer algo. Si una persona puede, cualquiera puede”, concluyó Tess Asplund.
REFLEJO DEL CONFLICTO PRESENTE EN EUROPA
La protesta se produce en un momento en el que la extrema derecha está tomando más protagonismo en el país, según Daniel Poohl, fundador de un movimiento antirracista en Estocolmo.
“Vivimos en una Europa donde las ideas de extrema derecha son cada vez más populares, pero también hay una reacción contra estas ideas. Hay muchas personas que quieren canalizar su impulso de resistir ante la idea de que Europa construya fronteras contra los refugiados, esa Europa que no puede cooperar más. La foto de Tess ha capturado uno de los conflictos de nuestro tiempo”, considera Poohl.

Fuente: Protestantedigital, 2016.

lunes, 21 de marzo de 2016

Ante el refugiado ¿Qué lógica pervive, la del amor al prójimo o la del mercado?



Por. Israel Flores Olmos, España*
Tiempo estimado de lectura: 3 minutos
Ante la gran crisis de los desplazados en Europa la cual no ha habido otra semejante desde la Segunda Guerra Mundial, se tiene el temor del “efecto llamada”, o temor ante el “¿cuánto nos costará?”. También están las actitudes xenófobas y por otro lado las acciones solidarias, que son mayoría.
Cabe preguntar ¿cuál es la postura que asume el parlamento europeo y los gobiernos para dar respuesta a esta situación? Estos días se esta negociando un acuerdo, pero, por lo que vemos, lo que prima para llegar dicho acuerdo no es la xenofobia (a excepción de algunas derechas extremas) o la solidaridad, sino la racionalidad (más bien irracionalidad) de la ley del mercado, la cual subvierte la convivencia humana, pues a los refugiados se les ve como mercancías con las que se puede negociar. No es de extrañar que se tomen tanto tiempo, tantas reuniones para llegar a un acuerdo, pues cuando se usa la lógica del gano yo-tú pierdes, no es fácil llegar a puntos en común.
Ante los miles de refugiados que pretenden entrar en los países de la Unión Europea y que han huido de sus propios países devastados por la guerra, las medidas de la UE son cada vez mas restrictivas. Esto no alivia, ni ayuda a los que están haciendo el penoso viaje para pedir asilo. Incluso se encuentran con la fuerza militar y con muros alzados impidiéndoles el paso incluso con violencia, como en Hungría.  Han huido del estado islámico, del hambre, la guerra, y acaban muriendo en el mar o en camiones por el rechazo de las autoridades europeas.
Los acuerdos tomados, deben basarse en el criterio radical de amor al prójimo, no como criterio moral solamente, sino como de criterio de la acción humana. Que los acuerdos correspondan al beneficio de la vida de los refugiados, y que conlleven a la acción de acogida que corresponde, pues los alimentos, la vestimenta y la atención sanitaria que dispensan las decenas de organizaciones locales y de voluntarios son insuficientes para combatir la escasez que padecen las familias que buscan refugio.
Si se llega a un acuerdo bajo la razón del mercado, como parece que se está dando, se corre nuevamente el riesgo de que con la ley en la mano, se deje a los refugiados a la deriva, abandonados y sin apoyos. Y que se realice este crimen cumpliendo la ley (que es el signo de identidad de la lógica del mercado). Pues el acuerdo, la ley que se está orquestando ahora en Europa y Turquía ante los refugiados es la ley que se sigue de los imperativos del mercado del “dejad hacer, dejad pasar” y que una lógica de este tipo trae como consecuencia, como bien señala Hinkelammert la del “dejar morir”, ya sea en el mar o hacinados en barcos, o de hambre o de frío en las fronteras. Por ello tiene razón Amnistía internacional cuando a las puertas del Consejo Europeo, donde se celebra la cumbre, señala con una pantalla gigante que resume a la perfección los temores expresados por algunos líderes en las últimas horas: “No se comercia con los refugiados. Detengan el acuerdo”. (El país, 18 marzo 2016)

* Israel Flores Olmos, Pastor de la Iglesia Evangélica Española en Granada, y miembro de la Comisión Permanente de IEE. Licenciado en teología (Seminario Teológico Presbiteriano, México) Licenciado en Filosofía (Universidad Autónoma Metropolitana, México) Master en Filosofía Contemporánea (Universidad de Granada, España) Doctorado en Filosofía (Universidad de Granada, España)
Fuente: Lupaprotestante, 2016

domingo, 4 de octubre de 2015

Refugiados sirios en Europa



Por. Samuel Escobar, España
En el s. II, hubo mercaderes sirios cristianos que llevaron el Evangelio a la Galia (Francia). La presencia cristiana más temprana en India se atribuye también a mercaderes sirios.
El martilleo constante de los medios de comunicación nos conmueve con escenas de multitudes de refugiados en su marcha hacia Europa, escenas que sacuden nuestra conciencia. Quienes vivimos en Europa nos estamos preguntando cómo van a responder los cristianos europeos a esta crisis. Ya muchos de ellos en lugares tan distantes como Hungría o Suecia han empezado a responder a partir de su conciencia cristiana y con los medios a su alcance. Y hemos de reconocer que las muestras de compasión y solidaridad no son monopolio de los cristianos. Algo se está haciendo pero hay mucho más qué hacer. Las escenas de estos sirios cruzando Croacia han traído a mi memoria un hecho histórico y una reflexión teológica. El más célebre historiador de la misión cristiana Kenneth Scott Latourette nos recuerda, en el primero de los siete tomos de su Historia que en el siglo segundo había relaciones comerciales entre la Galia, lo que es hoy Francia, y Siria. Entre los mercaderes sirios había creyentes en Cristo que contribuyeron a la evangelización de esa región.[1] Y la presencia cristiana más temprana en la India, se atribuye también a mercaderes sirios y es redescubierta en el siglo dieciséis cuando llegan allí los portugueses.[2]
 Por otra parte, de Croacia proviene Miroslav Volf, un distinguido teólogo evangélico que actualmente enseña en la Facultad de Teología de la Universidad de Yale en Estados Unidos. En estas mismas páginas, en un artículo anterior, di cuenta del libro que lo ha hecho famoso Exclusion and Embrace.[3] Se trata de una profunda reflexión sobre el tema de cómo los seres humanos construímos nuestra identidad y la medida en que al hacerlo nos distanciamos de los demás, de “los otros”.
Tuve el privilegio de conocer a Volf en 1991. Él era entonces profesor del Instituto Bíblico de Osijek, un hermoso pueblo en lo que era entonces Yugoslavia. Unos meses después vi con sorpresa en la televisión como ese pueblo había estallado, destrozado por la tragedia de la división de ese país entre croatas, serbios y bosnios. Siguió una cruel guerra fratricida en la cual se dieron extremos increíbles de genocidio y destructividad. El odio racial y la exclusión llevaron a estos europeos del Este a cometer las mismas barbaridades que luego vimos repetirse entre los grupos étnicos de Rwanda, en el este de África.
En el libro Exclusión y abrazo, Volf nos propone una exploración teológica de los temas de la identidad propia, la de “los otros,” y la reconciliación. Afirma que la comprensión del mensaje cristiano y la misión de la Iglesia hoy tienen que tomar en cuenta estos temas porque alrededor de ellos están algunos de los más serios desafíos a la fe que enfrentaremos en las próximas décadas. Como seres humanos formamos parte de familias, pueblos, razas, naciones, realidades de las cuales se nutre nuestra identidad. Y también como humanos tomamos conciencia de que hay otros seres humanos que pertenecen a otras familias, pueblos, razas y naciones. Hay un momento inicial de exclusión que pasa por descubrir, afirmar y disfrutar aquello que es exclusivamente nuestro y que nos diferencia de “los otros.”
Cuando ese proceso de exclusión se intensifica y exagera llegamos a concebir como único modo de vida posible el separarnos de los demás afirmando nuestra propia identidad y excluyendo a los otros. Sin embargo, las realidades sociales como la migración o la formación de naciones nos imponen la convivencia con otros que son diferentes a nosotros. Si la actitud excluyente predomina, termina por hacer imposible esa convivencia y se manifiesta en formas de exclusión como fueron la segregación racial en los Estados Unidos o el apartheid en Sudáfrica. En estos sistemas quienes tienen el poder organiza la sociedad en forma que excluye a los que son diferentes. La exclusión lleva consigo el desprecio, el reducir a los otros a una vida inferior, el cortarles oportunidades de avanzar en la vida, el multiplicar los privilegios para “los nuestros” a costa de sacrificios y desventajas para “los otros.” Hoy en día es lamentable el crecimiento de actitudes xenófobas de algunos partidos políticos que tienen influencia creciente en países como Francia, Alemania, Italia o Grecia.
Si examinamos con cuidado el Nuevo Testamento vemos que en el centro mismo del mensaje del Evangelio de Jesucristo hay una crítica a la exclusión y una invitación a abandonar esa actitud. En la teología de Volf la cruz de Cristo es central y viene a ser una invitación a reconsiderar nuestra actitud sustituyendo la exclusión por el abrazo fraternal, la receptividad al otro a la luz de una nueva identidad que ahora proviene de nuestra relación con Cristo. Cuando los refugiados sirios o de cualquier otra nacionalidad empiecen a vivir en las ciudades europeas, enfrentaremos el desafío a dejar de lado la exclusión y ofrecer más bien el abrazo. En España eso ha sucedido, hasta cierto punto, con la llegada de latinoamericanos o europeos del Este que han encontrado en muchas iglesias el abrazo fraterno. Y seguramente iremos descubriendo entre los refugiados de hoy personas que creen en Cristo, y que pueden ser utilizados para vivir y anunciar el mensaje de Cristo, igual que aquellos comerciantes sirios del siglo segundo o del noveno que fueron al sur de Francia o a la India como portadores del Evangelio.
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[1] Kenneth Scott Latourette, A History of the Expansion of Christianity, Tomo 1, The First Five Centuries Zondervan, Grand Rapids, 1970; p. 98.
[2] Kenneth Scott Latourette, Tomo 2, The Thousand Years of Uncertainty, p. 281.
[3] Miroslav Volf, Exclusion and Embrace, Abingdon Press, Nashville, 1996.

Fuente: Protestantedigital, 2015.