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viernes, 24 de marzo de 2017

¿Ideología de género o perversión de género?



Por. Wenceslao Calvo, España
Se conoce con el nombre de ideología de género la corriente filosófica que enseña que la identidad entre anatomía física y género sexual es una construcción social, fruto de una determinada educación, que impone sobre el individuo un papel a lo largo de su vida, papel que invade y hasta niega derechos que le son propios. El hecho de nacer con órganos de reproducción sexual femeninos no significa que la persona sea automáticamente mujer, como tampoco el hecho de nacer con órganos de reproducción sexual masculinos significa que la persona sea automáticamente hombre. La denominada ideología de género considera un convencionalismo social identificar sexo y género, por lo cual su propósito es separar ambas cosas. Aunque biológicamente estemos dotados de unas determinadas características físicas eso no quiere decir que tengan que estar necesariamente asociadas a unas determinadas características personales y vitales.
Por supuesto el principal campo de propagación de esta idea se centra en la escuela, donde las nuevas generaciones pueden ser más fácilmente adoctrinadas en su tesis, pero sin olvidar a los demás segmentos de la población, a los que es preciso adoctrinar a través de los medios de comunicación y la presencia en todo tipo de foros e instituciones, persuadiendo a los indecisos y hasta ganando a los refractarios.
Como cualquier eufemismo que se precie, la ideología de género busca enmascarar la realidad mediante una jerga que esconde su verdadero contenido y ya de por sí su nombre, ideología de género, camufla en un lenguaje aséptico lo que en realidad se puede denominar perversión de género.
Como las palabras son decisivas en todos los debates, es muy importante acudir a ellas para clarificar las cosas, ya que rectas nociones nos conducirán a rectas conclusiones, mientras que torcidas nociones nos llevarán indefectiblemente a torcidas conclusiones. De ahí que sea una regla invariable que todos aquellos que buscan enredar, siempre comienzan por trastocar las palabras y así es como binomios como bien-mal, justicia-injusticia, verdad-error, libertad-esclavitud, excelencia-vileza, belleza-fealdad, democracia-dictadura, etc., se alteran mediante un procedimiento interesado para que su contenido se desplace adonde a ellos les interesa. Es el archiconocido argumento expuesto por George Orwell en su famosa novela Nineteen Eighty-four.
En el libro de Génesis capítulo 1 y versículo 27 se afirma lo siguiente (sigo la versión Reina-Valera de 1960): ‘Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.’ Los dos vocablos diferenciadores usados para los dos géneros sexuales son las palabras zakar y neqebah en la lengua hebrea, palabras que indican el sexo de cada uno de los dos seres humanos que Dios creó. En primer lugar es preciso notar que hay dos sexos y solamente dos. En segundo lugar que esta diferenciación procede desde el principio, esto es, desde el mismo acto creativo. En tercer lugar que la traducción al español del pasaje, para ser equilibrada y correcta, debería haber dicho macho y hembra, poniendo así en consonancia la palabra hembra con macho, consonancia que no se da perfectamente entre hembra y varón. Pero como la palabra macho siempre ha tenido una connotación con lo animal y modernamente con el machismo, no sería tolerable hacer una traducción así, aunque en realidad, si se despoja a la palabra de esas connotaciones, macho es simplemente designación de lo masculino, como hembra lo es de lo femenino, a causa de sus respectivos órganos sexuales. Zakar y neqebah, pues, aluden a lo biológico. Nada más. De hecho son las dos palabras que se emplean en el relato del diluvio para referirse a los animales que Noé metió en el arca: ‘Dos de cada especie entrarán contigo, macho y hembra serán.’i
Sin embargo, cuando en el capítulo dos de Génesis se narra en forma específica la creación de los dos primeros seres humanos, ya no se echa mano de las dos palabras anteriores sino de otras dos nuevas, que son ish e ishahii, significando la primera varón y la segunda mujer. Aquí ya no estamos solamente ante el hecho biológico, lo masculino y lo femenino, sino ante la diferenciación personal, varón y mujer, que surge como consecuencia de la diferenciación biológica y sexual. Por lo tanto, hay una continuidad e identidad entre lo masculino y el varón, como también hay una continuidad e identidad entre lo femenino y la mujer. Es decir, la correlación entre lo biológico, sexual y personal es total. Adán es varón porque es del sexo masculino, de la misma manera que Eva es mujer porque es del sexo femenino. Quien es zakar es ish y quien es neqebah es ishah. Nunca se entrecruzan esas líneas que siempre corren paralelas. Unas líneas paralelas que son la salvaguarda de la humanidad y que el Creador estableció desde el origen.
La unión entre sexo y género que enseña la Biblia, que enseña el sentido común, que enseña la historia y que enseña la naturaleza, es la que quieren destruir los enredadores actuales con su ‘ideología de género’, que más bien debe denominarse perversión de género. Que ellos estén enredados es su responsabilidad y de ello darán cuenta, pero que nos enreden a mí o a ti queda bajo nuestra responsabilidad.

i Génesis 6:19
ii Génesis 2:23

Fuente: Protestantedigital, 2017

domingo, 17 de agosto de 2008

Comentario de Leopoldo Cervantes-Ortiz al artículo del doctor Blancarte

Estimado doctor Blancarte:

El propósito de mi mensaje es expresarle mi acuerdo y satisfacción esenciales en relación con su artículo de hoy ("¿Son más conservadores los evangélicos que los católicos"?,
www.milenio.com/node/61663), en donde se pregunta sobre el conservadurismo evangélico mexicano, pues, efectivamente, ahora usted coincide con algunos observadores que, desde el campo religioso en cuestión, hemos señalado desde hace tiempo el fenómeno de la progresiva derechización de algunos grupos y comunidades evangélicas.

Para empezar, la triste actitud apologética con que muchas veces se desea "corregir" la interpretación de textos bíblicos como el Cantar, manifiesta un serio desconocimiento de los avances en la investigación sobre las características literarias y teológicos de documentos tan polémicos como ese bello poema erótico. Pero lo más lamentable no consiste solamente en dejar de disfrutar la belleza de los poemas bíblicos sino en partir de ellos para asumir posturas francamente fundamentalistas.

De ahí que la pregunta que hace usted es sumamente pertinente, pues parecería que ahora el lugar que antes se observaba que ocupaban los grupos católicos de ultraderecha está monopolizado por los grupos evangélicos. Todavía se recuerda (con estupor) el día en que militantes evangélicos estuvieron codo con codo en la escalinata de la Cámara de Diputados del Distrito Federal para oponerse a la nueva ley sobre el aborto. Sus expresiones, rayanas en lo visceral, no coinciden necesariamente con el sentir de otros núcleos, incluso de las mismas comunidades o iglesias, sobre todo porque no existe un consenso institucional, ni mucho menos, al respecto de este y otros asuntos. Y esto está sucediendo no sólo en México sino en varios países latinoamericanos, adonde el "giro conservador" de las comunidades evangélicas contrasta con el desarrollo de políticas incluyentes no sólo en el tema de la sexualidad.

Ante un ambiente dominado por las tesis de un gobierno sexenal de derecha, es de verdad preocupante que ahora hasta "los evangélicos" (con todo el riesgo de reduccionismo que implica hablar así, sobre todo por lo lencionado líneas arriba) aparezcan en esa trinchera, especialmente porque su origen liberal estuvo marcado por una crítica profunda de lo que ahora defienden.

Con un saludo atento,

Leopoldo Cervantes-Ortiz
Profesor de teología reformada
Si desea conocer más de mi amigo Leo, favor visitar la web www.protestantedigital.com

sábado, 16 de agosto de 2008

¿Son más conservadores los evangélicos que los católicos?


Martes, 12 Agosto, 2008. México.

Mi artículo de la semana pasada titulado “El sida, la Biblia y el condón”, en el que hablé sobre la campaña de “Católicas por el derecho a decidir” para que los jóvenes usen el condón, utilizando frases del Cantar de los cantares, suscitó algunas reacciones. Pero no las que yo esperaba, es decir, las del Arzobispado católico, al que critiqué por sus absurdos argumentos condenatorios, sino las de algunos evangélicos, igualmente preocupados por el asunto de la castidad y el sexo fuera del matrimonio. Me “acusan” de sacar al Cantar de los cantares fuera de contexto, de hacer una lectura parcial y de no leer suficientemente la Biblia. Defienden una versión conservadora de la exégesis o interpretación bíblica, lo cual no les impide criticar a los sacerdotes católicos. Omito los nombres y sus bendiciones, porque no estoy seguro de que ellos quieran aparecer públicamente, pero repito sus argumentos, los cuales, estoy seguro, ellos reconocerán:
Usted hace mención a lo que dice el Cantar de los Cantares respecto a la relación entre una pareja, pero creo que le falta ver un poco más allá de lo que dice Salomón a su amada y viceversa. Para poder entender lo que Dios quiere acerca de una pareja debe usted leer otros libros, no solo el Cantar..., puede usted empezar por el Génesis... La Biblia es un libro de sabiduría o inclusive un ‘manual de vida’ en el que Dios nos dicta qué debemos hacer en cada momento... nos dice cómo planificar nuestras finanzas, o cómo educar a nuestros hijos, o... lo que usted quiera, nada más que necesita leerla, estudiarla y vivirla. Y por cierto, los sacerdotes católicos no son los más indicados para explicarla, de hecho me atrevería a firmar que no la conocen bien, como tampoco el pueblo católico, pero esa es otra historia.
“El sexo es un don que nos dio Dios para disfrutarlo con nuestra pareja, pero en matrimonio... el Cantar nunca habla de relaciones sexuales fuera del matrimonio, aunque no lo dice explícitamente, por eso le digo que tiene que leer otros libros de la Biblia para entender por qué le digo que es en el contexto del matrimonio, pero por favor, no se lo pregunte a los sacerdotes católicos, ¿cómo van a entender algo que no practican? ¿Cómo pueden hablar de matrimonio si no se casan? Ahora bien, usted puede estar o no de acuerdo con que el sexo sea para practicarlo nada más en el matrimonio, pero eso es lo que quiere Dios. Usted puede tomar la decisión que quiera, (o cuestionárselo a Dios), porque Él nos da un libre albedrío. En su palabra nos dice qué es lo que debemos hacer, como en los diez Mandamientos, que por cierto no es lo único que nos pide, pero también nos da oportunidad de decidir.”
Otro lector me dice: “Dr. Blancarte, lo único que me gustaría aclarar de su columna, es sin duda que Ud. esta cometiendo el mismo error que achaca a la Jerarquía Católica, Torcer las escrituras para dar a conocer un punto. Aclaro que no soy católico, mas bien mi confesión es de tipo protestante-evangélico, por lo cual creo que la Biblia es la Palabra de Dios y me da gusto que se proclamen sus verdades en Publico, en especial algo que se ha torcido durante tanto tiempo, la valía de la Relación de Pareja, y la bondad del Creador al Regalarnos esto a los Seres humanos, como una imagen del Amor que nos tiene. Le comento que usted esta usando la escritura de forma incompleta porque Menciona en su columna: ‘Porque proponer la abstinencia es precisamente querer apagar el amor y la pasión que la propia Biblia consigna en el Cantar de los cantares.’ Es un argumento falso, porque la Escritura en General y el Cantar de los cantares en específico hablan del contexto para el cual Dios creo el Sexo, el Matrimonio. Véalo por si mismo. Se trata de Dos esposos de quienes se desprende este hermoso texto acerca del amor de pareja. El Sexo es bueno, Dios lo creo, pero esta diseñado para que su disfrute en plenitud sea entre dos personas comprometidas en matrimonio. Sin las consecuencias tristes de las enfermedades y embarazos no deseados (el control Natal no es condenado por la Escritura, solo la conciencia de cada persona le redargüira)[sic].”
Las cartas y argumentos siguen y me parecen muy valiosos, sinceramente. Pero me voy a permitir insistir en mis argumentos: por supuesto que la Biblia, en general, habla del sexo como algo que sucede en el matrimonio. Lo que nosotros conocemos como “la Biblia” no es, sin embargo, un solo libro, sino un conjunto de textos escritos a lo largo de muchos siglos, casi todos en el primer milenio antes de Cristo. Luego los Evangelios al parecer fueron escritos hacia el final del Siglo I de nuestra era. Se trata de textos que en buena media regulan la actividad de sociedades constituidas esencialmente de agricultores y pastores, con una idea naturalmente conservadora acerca de la función de la sexualidad, del papel de las mujeres y del tipo de relaciones permisibles. Pero aún así, por la misma razón, la Biblia no menciona ni la radio ni la televisión, ni la Internet. Tampoco el condón ni la anticoncepción de emergencia. No se puede, a menos que hagamos una lectura muy conservadora en la actualidad, condenar lo que allí no se condena. ¿Tomarán ahora los evangélicos el papel conservador que tuvo durante siglos la Iglesia católica?blancart@colmex.mx

Fuente: www.milenio.com/node/61663)

domingo, 15 de junio de 2008

Apuntes para una teología pastoral de la sexualidad

Me acuerdo que cuando realizaba mis estudios de licenciatura en teología en el Seminario Teológico Bautista Internacional de Cali, Colombia (1990 - 1994). Como todo estudiante inquieto por conocer ciertas verdades, pregunté ciertas cosas con respecto a la sexualidad de la pareja adámica. Algunos profesores (hoy ya están viejos) comenzaron a dudar de mi vida cristiana, incluso que el Rector de ese tiempo Damián me llamó la atención y me dijo que me cuidará de hacer esos comentarios, además que estaba leyendo. Sólo le dije que no creía que el pecado de esa pareja no fue de relaciones sexuales (...).
Creo que muchos creyentes aseguran que el pecado de Adán y Eva fue de relaciones sexuales. Es por ello que el Dr. Jorge León comienza su artículo con estas preguntas que recogen la inquietud de muchos de ellos; de allí nace mi deseo de compartir su artículo: "¿Hacían el amor Adán y Eva antes de la caída? Si no lo hacían... ¿Cómo podría conservarse la raza humana sobre la tierra?(...). Si lo hacían, y si nosotros creemos que la relación sexual es pecaminosa, entonces, ¿necesitó Dios del pecado del hombre para poder conservar su máxima creación? ¿Acaso habría pensado Dios en un medio de multiplicación de la especie humana diferente al de los animales? ¿Cómo sería eso? Si de alguna manera estaba en los planes de Dios que no existiera la sexualidad... ¿podemos considerar pecadores a los animales por reproducirse sexualmente? Si se afirmare tal disparate, en seguida preguntaría, ¿cómo podemos considerar pecadores a seres irracionales?
Las preguntas con las que inicio esta trabajo son un poco irónicas, ¿verdad?. Prefiero hacer este tipo de preguntas para enfrentarnos con una realidad insoslayable. Lo prefiero antes de entrar en absurdas especulaciones sobre la presencia o la ausencia del apetito sexual en el Jardín del Edén antes de la caída de nuestros padres primitivos. Es lógico suponer que este apetito es necesario, según la naturaleza humana, para el cumplimiento del acto sexual, sin el cual el ser humano jamás habría podido realizar el mandato del Creador de: "Creced y multiplicaos".La ambición de la ética tradicional ha sido mantener la sexualidad dentro de los límites de la vida conyugal, lo cual ha conducido a muchos a desconocer la posibilidad de que exista una sexualidad infantil.
Las preguntas irónicas del comienzo ponen de manifiesto una falta en la Iglesia de hoy, la de una teología pastoral de la sexualidad que tenga en cuenta: 1.- La revelación bíblica; 2.- los descubrimientos humanos sobre el don divino de la sexualidad y 3.- la necesidad de sostener una ética sexual que permita lograr un equilibrio entre la naturaleza sexual que Dios nos ha concedido y la conciencia moral que nos habita, por decisión divina.No tiene sentido intentar una teología pastoral y una ética cristiana sobre la sexualidad manteniendo un punto de vista pre-freudiano.
El aporte de la antropología psicoanalítica es fundamental. Veamos lo que nos dice al respecto el teólogo reformado francés Georges Crespy: "La ética cristiana tradicional ha desconocido la posibilidad de una sexualidad infantil. Ella se ha inspirado en una antropología del tipo de los rabinos talmúdicos según los cuales el espíritu del bien (yetzer a tob) desciende sobre el niño a los siete años, mientras que el espíritu del mal (yetzer a rah) cae sobre el adolescente a los catorce años. Esto les permitía entretenerse en la ilusión -aún comunmente extendida- de la "inocencia" de los niños y del carácter irruptivo de las pulsiones sexuales durante la pubertad.
Numerosos tratados -usados por los padres- han sido producidos por especialistas cristianos en educación sexual que perseveran todavía en este punto de vista pre-freudiano" (Pour une théologie de la sexualité, Revista Etudes théologiques et religieuses, Montpellier, Francia, 1977, p. 65).Georges Crespy introduce un término que para algunos puede resultar nuevo, me refiero a la pulsión. Aún los que estén familiarizados con la obra de Freud, según la traducción de Luis López Ballesteros, pueden verse en dificultades, con este término, que establece una clara línea de demarcación entre el sexo animal y la sexualidad humana. Este concepto merece un detallado análisis para cualquier intento de apuntar hacia una teología de la sexualidad."
Fuentes: Psicologia pastoral, Jorge León, es pastor, cubanoargentino, Doctor en Filosofía y teología.

lunes, 11 de febrero de 2008

"¿Cuál debe ser la conducta sexual de los cristianos separados o divorciados? ¿Deben practicar la abstinencia o volverse a casar?


En mi vida ministerial he podido dialogar con muchos cristianos que han vivido una separación. Separación que ha sido dolorosa; creo que nadie le gustaria vivir esa experiencia, cuando en verdad se ama a la otra persona. Estos separados casi siempre me han indagado sobre estas preguntas que se hace mi estimado amigo pastor Jorge León. Estos cuestionamientos surgen del valor espiritual de la Palabra de Dios. Jorge León afirma: "Para los cristianos, la Biblia es el fundamento de la doctrina, la fe y la ética cristiana. La creciente atomización de la Iglesia, en multitud de grupos se debe, básicamente, a la diversidad de las interpretaciones del texto bíblico, es decir, a la hermenéutica."
Fuente: © Psicopastoral - 2008