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miércoles, 3 de septiembre de 2014

Teología del gozo: la alegría de Dios

Por. Juan Stam, Costa Rica*


Nos cuesta mucho pensar en Dios como alegre. Nuestra imagen de Dios es seria, severa, jamás con sonrisa. Pero la Biblia nos habla del multifacético gozo de Dios, como Suprema Belleza e Infinita Alegría. Las escrituras hebreas emplean una variedad de términos para expresar esta alegría divina: Dios se deleita y se complace en nuestra consagración a su buena voluntad y nuestra práctica de la justicia (1Sm 15:22 HaQêFaZ; Sal 51:16-17; cf. Miq 6:7 YaY.RYâH). Según Isaías 62:5, "como un novio que se regocija por su novia, así tu Dios se regocijará por ti" (YiSîS). Dios se deleita en nuestro bienestar, lo que nos motiva a nosotros a lanzar gritos de alegría (Sal 35:27; cf. 95:1-2). Es un gozo mutuo, de que nos habla Salmo 104:
 Que la gloria de Yahvéh perdure eternamente;
 que Yahvéh se regocije en sus obras...
 Cantaré a Yahvéh toda mi vida,
 cantaré salmos a mi Dios mientras tenga aliento.
 Quiere él agradarse de mi meditación;
 yo, por mi parte, me alegro en Yahvéh  (104:31-34; cf. 92:1-5).
¡Dios se goza disfrutando sus obras, y comparte ese gozo con nosotros! [2]
Es más, Dios mismo se ríe de nuestras vanidades, sabiendo que son más comedia que tragedia (Sal 2:4; 37:13; 59:8; Hebr SâJaQ). Dios se ríe y nos hace reír a nosotros con su finísimo sentido de humor (Gen 21:6; cf. Sal 52:6 SaJaQ; cf. Zac 9:15) [3]. Es sorprendente y significativo que uno de los tres patriarcas hebreos se llama "Risa". El relato del nacimiento de Isaac está permeado de este verbo hebreo para "reírse". Cuando Dios le anunció a Abraham que Sara iba a tener hijo, él se rió, al imaginar a su anciana esposa con barriga materna o dando de mamar (Gn 17:17). A continuación la misma Sara, que ya había dejado atrás la época de procreación, al escuchar esa misma noticia, se rió y después pretendió negarlo (18:12-15). Al nacer el niño, Sara exclamó, "Dios me ha hecho reír", y a los demás a reír con ella (21:6).
No cabe la menor duda: ¡Dios tiene buen sentido de humor!
Este episodio tan humano y jocoso reaparece en el cuarto evangelio, nada menos que una evidencia de la deidad de Cristo: "Abraham, el padre de ustedes, se regocijó al pensar que vería mi día, y lo vio y se alegró" (Jn 8:56). ¿Cómo pudo decir Jesús que Abraham vio su día y se alegró? ¿Por qué escoge este texto, precisamente el pasaje sobre el nacimiento de Isaac, y específicamente el tema de la risa? Los textos de Génesis no indican ningún conocimiento salvífico de parte de Abraham; la promesa era sólo que tendrían un hijo, una nación, y una tierra. Pero en ese loco proyecto de fe nació toda la historia de la salvación, y nació con gozo evangélico. Ese gozo lo compartieron Abraham y Sara, en todo el humor divino con que Dios los hizo reír.
Filón de Alejandría, pensador judío contemporáneo con Jesús (20 a.C. - 50 d.C.), enseñó que toda alegría humana es una participación en la alegría de Dios.[4] Sobre Abraham, Filón describe su reírse como "resultado de una felicidad establecida y un regocijarse de la mente" (de Abr 202), que constituye "un sacrificio que la persona sabia ofrece como ofrenda a Dios". Afirma también que "el regocijarse pertenece propiamente sólo a Dios". Filón lo razona filosóficamente: sólo Dios está totalmente libre de dolor o temor, por lo que "la naturaleza de Dios... es la única naturaleza que posee completa felicidad y bendición" (ibid.). Así, sólo Dios puede alegrarse completa y perfectamente. En otro escrito, Filón describe "el reír del alma" aun cuando sufre, pues "sonríe en su mente porque un gozo grande y puro, sin mezcla, ha entrado en ella(Mut 154).
El teólogo contemporáneo que más ha profundizado en el tema de la alegría de Dios es Karl Barth, en su larga exposición de la gloria de Dios (Church Dogmatics II/1 640-677). Partiendo de la belleza de Dios como revelación de su gloria, Barth concluye que la alegría pertenece al mismo ser de Dios.[5]
Como bello que es, afirma Barth, "Dios actúa como aquel que da placer, crea deseo y la premia con el goce de lo deseado" (651). "La gloria de Dios", afirma Barth, "es el gozo propio e inherente de su ser divino, el que brilla desde él y rebosa en su riqueza" (647). Eso no es casualidad, pues Dios se revela así y actúa así, porque es así, porque es bello y deseable, lleno de goce. "El Dios atestiguado en las sagradas escrituras es el Dios quien irradia gozo, y sin ese gozo no sería comprensible en su deidad y no sería quien es" (654).
Además, todas las criaturas "tienen su ser y su existencia en el movimiento divino de la divina auto-glorificación en la transferencia a ellas de su inmanente alegría. Es su destino ofrecer en la esfera temporal una respuesta fiel aunque inadecuada al júbilo con que está repleto Dios desde la eternidad y hasta la eternidad" (648). Las criaturas estamos llamados a "co-operar en el júbilo que rodea a Dios" (648). En una docena de páginas (646-657) Barth nos ofrece una reflexión muy profunda e inspiradora sobre la belleza y la alegría del ser de Dios como fuente suprema de la belleza y la alegría creadas. Domina el vocabulario de deseo, placer, gozo y felicidad. Ignorar esto, según Barth, es negar "el carácter radicalmente evangélico del mensaje bíblico" (654; cf. 655).
En la misma línea, Ronald Gregor Smith (Richardson 1951:117) afirma que "el gozo no es una consecuencia aislada u ocasional de la fe, sino una parte integral de toda la relación con Dios". Citando a Filipenses 4:4, Romanos 14:17 y 15:12, Gregor Smith concluye que "la fuente de gozo en la vida de Dios hace que nuestro gozo sea no sólo un don derivado del gozo de Dios, sino también un anticipo del estado final". En nuestro gozo, no sólo expresamos el gozo de Dios mismo sino también vivimos por adelantado el gozo eterno de nuestra salvación. Nuestro gozo es completo sólo en la plenitud de la presencia de Dios (Sal 16:11). "El gozo en la Biblia aparece consistentemente como una realidad escatológica que se hace presente proléptica y parcialmente en la vida humana como anticipo del reino de Dios" (ibíd.).
De este origen divino nace una fuente inagotable de gozo. El pueblo de Israel celebraba las misericordias de Dios en la exuberante alegría de sus fiestas (cf. Sal 122:1). La consigna festiva era "te alegrarás delante de Yahvéh tu Dios...y tu alegría será completa" (Dt 16:11, 14,15). ¡Los hijos e hijas de Dios vivimos en fiesta permanente! De la Fiesta de Enramadas se comentaba, "Quien no ha visto la alegría de esta fiesta, nunca ha visto alegría en su vida" (Zorrilla 1981:54). "Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Yahvéh iremos" (Sal 122:1). La consigna de nuestros cultos es, "Cantad alegres al Señor, habitantes de toda la tierra" (Sal 100:1). Nuestras celebraciones cristianas, como Navidad, Semana Santa, bautismo, eucaristía, renuevan la alegría de las hazañas salvíficas de Dios y también miran adelante hacia su reino definitivo.
La alegría bíblica a menudo se relaciona con la esperanza escatológica. A los perseguidos el Señor les exhorta, "Alégrense y llénense de júbilo, porque les espera una gran recompensa en el cielo" (Mt 5:12). A los mayordomos fieles se les invita a entrar en el gozo de su señor (Mt 25:21,23). Sin haber visto a Jesús, los fieles "se alegran con un gozo indescriptible y glorioso" en la espera de su venida (1 P 1:7-8), anticipando con alegría ese encuentro (4:13).
En el Apocalipsis "la idea de gozo se proyecta hacia adelante" (Richardson 1951:117). Apocalipsis 7 compara el cielo a la muy alegre fiesta de Enramadas (Cf. Stam 2003:149-151, "El cielo será una fiesta"). Aquí en Ap 18-19 Juan está celebrando con júbilo la futura derrota de Babilonia (Ap 18:20; 19:7; cf. 12:12). Bien comentan Mesters y Orofino (2003:317-318).
Esta alegría tan grande nace del futuro y, a través de una lectura diferente de los hechos penetra el presente, provocando el canto de las comunidades perseguidas. Aquí [en el canto] ellos verifican que no han sido engañados. La resistencia y la lucha de hoy son simiente de este futuro tan atrayente...
El Apocalipsis es uno de los libros más alegres de la Biblia. En su pobreza, los perseguidos viven una felicidad que los poderosos, en su riqueza, no consiguen entender ni poseer... Detrás del dolor de la persecución, los apocalípticos encuentran la certeza de estar en la mano de Dios. La alegría explosiona en cantos de loor y de acción de gracias.
Finalmente, esta teología de la alegría debe producir un teologizar también alegre. Nuevamente Karl Barth lo expresa elocuentemente:
 La teología en su totalidad, y en todas sus partes y en sus interconexiones, en su contenido y su método es... una ciencia peculiarmente bella. De hecho, podemos decir con confianza que es la más bella de todas las ciencias. Encontrarla desabrida es la marca del filisteo. Es una forma extrema del filistinismo poder encontrar la teología desabrida. El teólogo que no tiene gozo en su trabajo simplemente no es teólogo. Caras malhumoradas, pensamientos adustos y estilos aburridos de hablar son intolerables en esta ciencia. Que Dios nos libre de lo que la Iglesia Católica ha considerado uno de los siete pecados del monje – el taedium – ante las grandes verdades espirituales con las que la teología tiene que ver. Pero tenemos que entender, por supuesto, que sólo Dios nos puede guardar de caer en ese tedio . (II/1 p.656).
Así es como la teología del gozo inspira una inmensa alegría en todo el quehacer teológico. Ser llamados por Dios a la tarea teológica significa el indescriptible privilegio de "habitar en la casa de Yahvéh todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Yahvéh y recrearme en su templo" (Sal 27:4), ¡Y de alegrarme ante Dios y con Dios!
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[1] Sobre la teología del gozo ver Barth II/1 646-672; Léon-Dufour 1965:318-322; Coenen I:74-83; Balz-Sch I:21-23, II:2033-2037; Stam 2004B:40-41 y "la belleza de Dios" en juanstam.com.
[2] Este gozo estético en una obra de arte bien realizada debe ser el sentido del repetitivo "bueno" de Génesis 1, que no parece tener sentido ético de "moralmente bueno". Parece ser la exclamación de un artista, "¡Qué bien que me salió esto!" (Stam 2003:19-22). En Proverbios 8:22-31, "Sabiduría" (JaCMâH) acompañó a Dios en la obra de creación y se llenó de alegría (8:30-31). Hay cierto paralelo entre la JaCMâh de Proverbios y el Logos del cuarto evangelio.
[3] Según Sal 126:2, Dios llena nuestra boca de risa al liberar a su pueblo; cf. Job 8:21.
[4] Sobre Filón, ver BalzSch II:2033 y los respectivos escritos de Filón mismo.
[5] Con todo su énfasis sobre la belleza de Dios y el placer que produce, Barth distingue estas perfecciones divinas de otros atributos esenciales y definitivos como la santidad de Dios, su amor y gracia o su eternidad. Para Barth, la belleza y alegría de Dios son aspectos de su gloria (p.652-653, 655).

*Autores: Juan Stam
©Protestante Digital 2014

viernes, 21 de diciembre de 2012

Si no creyera en la esperanza…

Por. Nancy Cardoso Pereira, Brasil*
.¿Dónde está tu hermano? ¿Dónde está tu hermana?
-¡No lo sé! ¿Acaso soy yo el guardián de mi hermano? ¿De mi hermana?
-¿Qué has hecho? ¡Oigo la sangre de tu hermano, de tu hermana clamar a mí desde la tierra!
Dos preguntas acerca de la vida humana, de la vida de la tierra. Responder es hacer teología.
¡No! Yo no quiero utilizar términos como “ecología” o “medio ambiente” o “cuestiones ecológicas” y “cuestiones ambientales” dejando intactos los mecanismos de reproducción social que destrozan y hacen de la vida algo inviable. Digo que se trata de la vida amenazada y del modo de producir y reproducir la vida de la que estamos hablando. Hablamos del cuerpo: el mío, el suyo, el nuestro, cuerpo social, el cuerpo del mundo. Tampoco se trata de identificar responsabilidades difusas, de todos y de nadie. Identificar. Nombrar. Denunciar. Impedir que los violentos continúen violentando las vidas de hermanos y hermanas, y de la tierra.
El desafío que tenemos por delante es el de abandonar las generalidades y las superficialidades de una teología prejuiciosa, de oportunismos de jerarquías religiosas y prácticas pastorales ingenuas para correr el riesgo de encontrar en nuestra propia tradición elementos de crítica y de creatividad que nos proporcionen las condiciones de participar de forma honesta, apasionada y responsable en este debate y en sus compromisos. Las preguntas que se nos presentan son estas:
-¿Dónde está tu hermano? ¿Dónde está tu hermana?
-¿Qué has hecho? ¡Oigo la sangre de tu hermano clamando desde la tierra!
-¡No sé! ¿Acaso soy el guardián de mi hermano, de mi hermana?
Somos prejuiciosos, oportunistas e ingenuos porque aceptamos la pérdida y la degradación de la vida como algo natural y racional en nombre del progreso y de la tecnología. No tenemos el cuidado y el coraje de reconocer que hay minorías que se apropian de los beneficios en una forma de propiedad y de lucro que sacrifica la vida de las mayorías pobres de la humanidad y destruye la naturaleza y la biosfera. ¡Hacemos la teología del “no sé”!
-¿Dónde está tu hermano y tu hermana?
La teología del “¡no sé!” o del “¿acaso” se expresan en forma de reformas, ajustes superficiales, cambios marginales que no se comprometen con la radicalidad de las preguntas.
El texto bíblico va más lejos, exige más. Dificulta las respuestas evasivas: “Si hubieras hecho lo correcto irías con la cabeza alta. Pero como no lo has hecho… el pecado está junto a la puerta, como una fiera que amenaza. ¿Podrás dominarla?” (Génesis 4, 6-7).
Pero, por qué Dios no acepta las dos ofertas. El Dios de esta memoria rechaza legitimar el fruto de la acción violenta y del pecado. Aquí asumo que Caín representa la agricultura que está bajo un sistema económico de explotación, movido por un afán de lucro y dominación. ¡Caín opta por las ofertas de cabeza baja! Fue reprobado. ¡No! Caín no puede dominar la violencia de su modo de vida… porque es sistémica. Esta es la función del ritual: evaluar, escudriñar, revelar los metabolismos de la producción… y elegir. ¡Preferir!
Caín no soporta vivir sin la legitimación divina. Llama a Abel al campo -porque al fina le dice de lo que se trata: ¡de la tierra! La violencia de Caín ya estaba estructurada en la oferta de Caín y, por eso, él no agradó a Dios. El modo de vida y de producción de Caín incluía una negación de la vida de Abel y de otros grupos humanos y por eso fue reprobado. ¡Lo importante es que Dios escoge, elige, escoge este modo de vida y no aquel!.
Las ofertas no se ofrecen por sí mismas. La función de la religión en los intercambios económicos no está en el establecimiento de reglas y procedimientos, sino en la transmisión de valores, esto es en la formulación de valores económicos, formateando jerarquías y consolidando mecanismos de medición.
El ritual de oferta/demanda está contenido en el mecanismo cultural de expresar valor, esto es aquello que puede ser dado e intercambiado en las cosas que están guardadas, preservadas. No se trata de valores esenciales de los seres o las cosas que generan una diferencia entre lo preservado y lo aceptable en la forma de la oferta, sino que se trata de las lógicas sociales que confieren valor y consolidan medidas de significado y función en los intercambios rituales. Dios aparece en el texto haciendo una pregunta origen de toda teología. ¿DÓNDE ESTÁ TU HERMANO? La respuesta de Caín es conocida y también anima muchas, tantas teologías: “NO LO SÉ, ¿ACASO SOY GUARDIÁN DE MI HERMANO?”.
El texto insiste en mantener la pregunta teológica. Más que una simple pelea entre hermanos, el texto localiza el pecado como fiera amenazadora que espera y obstruye la puerta… Y Dios pregunta: ¿PUEDES DOMINAR A ESTA FIERA?
La fiera, deseo revoltoso y violento que mata al hermano y encharca la tierra de sangre, está en nuestra puerta, en nuestra cara, en los espacios de poder, y si no es dominada devora y destruye. Si lo hiciéramos bien, andaríamos con la cabeza erguida, tendríamos la confianza de que vivimos en un mundo de hermanos y hermanas en una relación de vida con la tierra y el planeta. Pero la fiera está suelta, la fiera nos mantiene dentro de casa asustados, amedrentados, cómplices de su gula devoradora. ¡No! Nosotros no tenemos que enfrentarnos con el pecado destructor de las vidas y de la tierra. Prejuiciosos, amedrentados, ingenuos, oportunistas.
¿Dónde está tu hermano? ¿Dónde está tu hermana?
La tierra muere y sangra: ¿Y qué haces?
¿Hasta cuándo nos vamos a dejar dominar por la fiera? ¿Hasta cuándo vamos a permitir que el Kapital controle la puerta, vaya suelto por el mundo devorando y robando? Una forma básica del terror del capital se da en una forma de propiedad que arranca al campesinado de la tierra y somete a la agricultura a un negocio que sigue la lógica del lucro dejando a las poblaciones desvalidas y vulnerables por la acción depredadora de los monopolios industriales y financieros.
-“Si hubieras actuado bien, andarías con la cabeza erguida… pero como no lo has hecho… el pecado está junto a la puerta, como una fiera acorralada. ¿Podrás dominarla?” (Génesis 4, 6-7).
Tierra, agua, simiente, árboles, subsuelo, animales, el mar, el planeta sometido al mecanismo de apropiación y explotación privada, protegidos por el derecho de contaminar y de poseer ¡Fieras! ¡Bestias! ¡Monstruos! Movidos por los deseos de liberalización, desregularización y globalización. ¡Y no me diga, “no sé”! No insista en “¿Acaso soy responsable?” con artificios y mentiras de un desarrollo sostenible que no enfrenta a la fiera del capitalismo. ¡Ya no podemos responder, ya no podemos creer… hagamos silencio! Si ya no podemos creer en cada herida, ni creer en algo puro, no sabremos nunca lo que significa creer en la esperanza: escuchemos voces marcadas por el amor y la lucha de quien vive y se organiza por otro mundo posible, de sumak kawsay, del bien vivir que aprendemos de las luchas latinoamericanas.
Si no creyera en la locura
de la garganta del sinzontle,
si no creyera que en el monte
se esconde el trigo y la pavura…
Si no creyera en la balanza,
en la razón del equilibrio,
si no creyera en el delirio
si no creyera en la esperanza
De forma especial, nosotros militantes cristianos –hombres y mujeres- asumimos el compromiso con nuestro pueblo y como voces de:
  1. denunciar las relaciones históricas y actuales del cristianismo hegemónico con el capitalismo y su lógica de sacrificio de vidas, modos y formas de vida;
  2. denunciar el cristianismo aprisionado por los intereses de élites mundiales en intercambios de favores que proporcionan y apoyan la acumulación y concentración de riqueza, que legitiman las formas sistemáticas de explotación del trabajo humano y de la naturaleza;
  3. renegamos y denunciamos el capitalismo y toda adoración del capital, toda religión del consumo y todo fundamentalismo occidental que se esconde y se alimenta de espacios teológicos y comunitarios cristianos;
  4. negamos cualquier uso de la fe cristiana y de la Biblia como justificación para la guerra, del pillaje de la naturaleza, de los modos de mida y de sus conocimientos;
  5. enfrentarnos a la teología y a las prácticas pastorales de un pensamiento dualista que naturaliza y legitima una política de opresión generalizada: una dominación de la naturaleza es inseparable de una dominación del humano sobre el humano, particularmente del hombre sobre la mujer;
  6. nos afirmamos como una religión entre otras, un pueblo de fe entre otros pueblos de fe y llamamos a todos los cristianos y cristianas a que luchen por la justicia, amen la misericordia y anden humildemente con su Dios por la faz de la tierra (Miqueas 6,8)
 
* Nancy Cardoso Pereira. Agente da Comissão Pastoral da Terra (CPT) na região Sul Rio, professora de teologia e história da Universidade Severino Sombra, Vassouras, Rio de Janeiro.
 
Traducción. Joana Ortega-Raya
Fuente: Lupaprotestante

viernes, 14 de noviembre de 2008

Peter Wagner:¿Apóstol o falso profeta?

Por Juan Stam, Costa Rica.
Según el Antiguo Testamento, si un profeta predice algo que no se realiza, debe morir apedreado. Cuando los profetas hablan en nombre de Dios, no existe "margen de error". Para un profeta, no basta tener "un buen promedio", ni aun acertar más veces de las que falla. Al profeta no le es permitido equivocarse en su análisis de la realidad y en sus predicciones.
Pedro Wagner ha sido hace años el gurú más famoso, y de mayor influencia, del movimiento neocarismático en todo el mundo. En sus muchos libros, viajes y conferencias ha promovido la guerra espiritual, los movimientos proféticos y especialmente el movimiento apostólico. En Colorado Springs ha establecido un centro especial para la "cartografía espiritual" (mapeo de los demonios de todo el mundo). Describe su Centro Mundial de Oración como "el Pentágono de la guerra espiritual". Wagner, dotado de un talento notable para crear terminología altisonante, clasifica estos fenómenos innovadores como "La Nueva Reforma Apostólica" y "La Tercera Ola del Espíritu Santo" en la historia de la iglesia.
Wagner ha sido uno de los mayores líderes y promotores de las nuevas doctrinas apostólicas. Es el fundador y "Apóstol Presidente" (Presiding Apostle) de la Coalición Internacional de Apóstoles, que reúne a unos 500 apóstoles bajo su dirección. También es fundador y Canciller del Instituto Wagner de Liderazgo. Ha escrito unos 60 libros para promover la guerra espiritual y el apostolado. Viaja por todo el mundo promoviendo esas causas con un enfoque casi excluyente.
El caso específico que nos interesa para estas líneas tiene que ver con el papel de Wagner en un reciente avivamiento en Lakeland, Florida, desde abril de 2008, bajo la predicación del canadiense Todd Bentley. El éxito numérico del movimiento fue sensacional y tuvo un impacto extraordinario mediante televisión por satélite, llamado "God-TV". Pero sus métodos extremistas y extravagantes, y sus enseñanzas muy dudosamente bíblicas (que se pueden documentar buscando "Todd Bentley" o "Lakeland" en el web) suscitaron críticas del pueblo evangélico.
Ante estos cuestionamientos serios y responsables, Wagner escribió, el 11 de agosto, 2008, que dicho avivamiento era "un poderoso mover de Dios" y las críticas eran "ataques del enemigo y sus fuerzas de oscuridad". Como profeta que era, así le revelaba el Espíritu Santo la interpretación de lo sucedido. Pero, como veremos, su interpretación del caso y su acción fueron tan equivocadas, que echan dudas sumamente serias sobre su pretendido status de profeta y apóstol.
Wagner siguió con mucho interés el avivamiento de Lakeland, en parte porque algunos profetas y apóstoles suyos estaban participando. Era obvio también que un acontecimiento tan gigantesco tenía un gran potencial para fortalecer el movimiento apostólico. Cuando un apóstol lo llamó sobre las severas críticas contra el movimiento, según Wagner, el Espíritu Santo le instruyó que tenía que ir a Lakeland y "alinear" a Bentley en el oficio apostólico. Afirmó, en una carta de 25 de junio, que fue Dios quien le guió a emprender dicha misión apostólica.
Llegando a Lakeland hacia fines de junio, Wagner quedó profundamente impresionado y convencido por Bentley. Reportó que la noche de 22 de junio Bentley dio "una confesión impresionante y transparente" de su necesidad espiritual, por lo que "Dios restauró todo lo relacionado con su equipo de trabajo, su matrimonio, su ministerio y su ahora refinado carácter personal".
Wagner encontró en Bentley "un individuo maravilloso", cuyas "palabras de ciencia" eran impresionantemente acertadas. Como aval a su interpretación entusiasta de esta evaluación de Bentley, Wagner afirma con mucha confianza su propia "capacidad de discernir entre la verdad y el error", comprobada, según él, por su larga trayectoria carismática. Seguramente no sospechaba por un segundo que el fin de la historia demostraría todo lo contrario y echaría una sombra muy oscura precisamente sobre su supuesto discernimiento profético entre la verdad y el error.
La noche del 23 de junio Wagner celebró, con gran pompa, "la ceremonia de alineamiento apostólico" de Todd Bentley, conforme a todo el "protocolo apostólico" (otros términos inventados por Wagner). Según el informe de Wagner, los apóstoles ungieron a Bentley con un óleo especial, llamado "Sea avivado", enviado desde África, con lo que "Todd cayó bajo el poder del Espíritu" y tres apóstoles profetizaron sobre él, comisionándolo para dirigir el avivamiento. "El poder del Espíritu", escribió Wagner, "fue tan denso que casi se podría cortar con un cuchillo".
A continuación Wagner tomó la palabra y expuso las supuestas bases bíblicas del oficio apostólico. Después dirigió una pregunta a los tres apóstoles que concelebran con él, "¿Perciben ustedes la gracia de Dios dada a Todd Bentley...?" y a Bentley, si él reconocía la autoridad apostólica de los que lo alineaban. Entonces Wagner, en su calidad de "Apóstol encargado" ("Convening Apostle"), culminó la ceremonia:
"Este acto representa una poderosa transacción en el mundo invisible. Consciente de eso, tomo la autoridad apostólica que Dios me ha dado y decreto a Todd Bentley:
Tu poder aumentará.
Tu autoridad aumentará.
Tu favor aumentará.
Tu influencia aumentará.
Tu revelación aumentará.
Decreto también:
Una nueva fuerza espiritual correrá por este ministerio.
Una nueva fuerza vital penetrará este mover de Dios.
Un gobierno se establecerá para poner las cosas en su debido orden.
Dios derramará un nivel más alto de discernimiento para distinguir entre verdad y error.
Nuevas relaciones surgirán para abrir puertas al futuro" .
¡Impresionantes profecías por el apóstol! Pero todas resultaron falsas.

El 12 de agosto se revelaron verdades que las supuestas "revelaciones proféticas" nunca le revelaron a Wagner. Los Bentley anunciaron su separación, con base en "relaciones incorrectas" de él con una mujer de su equipo, "que iban más allá de abrazos y besos". Surgieron también informes de sus borracheras. Las palabras seudoproféticas de Wagner eran simplemente fantasías irreales y en menos de dos meses sus vaticinios fueron refutados por los hechos.
La reacción de Wagner a este lamentable desenlace dejó mucho que desear. En una carta del 25 de agosto acusó a Bentley de ser un engañador, pero no reconoció que él mismo se había dejado engañar. Toda esta carta es una antología de racionalizaciones realmente absurdas. "Alabo a Dios", escribió, "por habernos usado a varios para traer orden en medio de la confusión". En ningún momento admitió que se había equivocado, ni mucho menos que errores tan garrafales dejaran en duda la validez de su supuesta vocación profética.
Según las escrituras, "El profeta que tuviera la presunción de hablar palabra en mi nombre, a quien yo no le he mandado hablar, o que hablare en nombre de dioses ajenos, el tal profeta morirá... Si el profeta hablara en nombre de Jehová, y no se cumpliera lo que dijo, ni aconteciere, es palabra que Jehová no ha hablado; con presunción ha hablado el tal profeta" (Deut 18:20,22).
Es dudoso que Israel entendiera estas palabras literalmente, porque existieron falsos profetas y no los mataban. Pero estos versículos revelan la seriedad de la falsa profecía y la tremenda severidad del juicio contra los que ponen palabras falsas en la boca de Dios. La palabra de Dios nunca falla ni engaña. Si bien no se justificaría la pena capital para los falsos profetas, a lo menos debe significar la total pérdida de credibilidad de dichos profetas y la muerte de su "vida profética".
Fuente: ECUPRES

viernes, 24 de octubre de 2008

La espiritualidad reformada en un mundo cambiante (Ez. 3.1-5; Ap. 19.1-10)

Leopoldo Cervantes-Ortiz, México

1. Lecciones proféticas y apocalípticas
Los profetas del Antiguo Testamento y los autores apocalípticos del Nuevo Testamento tienen mucho que decirnos en relación con la dinámica de una espiritualidad que permita afrontar las exigencias de un tiempo crítico como el que siempre se vive. A la luz del movimiento del Espíritu atento a responder al clamor de la humanidad sufriente, unos y otros experimentaron y promovieron una forma de ver cara a cara a su Dios y los vaivenes de un mundo que a veces no entendían lo suficiente, pero ante el cual llevaron a cabo una práctica congruente con su fe. Ezequiel, por ejemplo, fue llevado por el Espíritu (es decir, obligado) a acompañar a los exiliados en Babilonia. Allí, su primera acción es totalmente pasiva y necesaria: guardar silencio, escuchar y percibir el ambiente, la situación real. Y es que, a veces, los hombres y mujeres de fe hablamos demasiado. La actitud de silencio y escucha tiene una vertiente mística (hacia Dios) y otra de humildad (ante la realidad). Ver y oír en silencio es el primer paso para la comprensión y la simpatía. Antes de tomar una postura u optar por el servicio y la misión es necesario callar y prestar atención. La llamada “honestidad con lo real” puede y debe comenzar con la concentración ante los hechos. Ezequiel tuvo que aprender a convivir con los exiliados, pues aunque la historia enseña que su situación no fue tan extrema para ellos, el cambio de lugar y contexto hacía que el trato entre ellos y hacia Dios fuera completamente distinto. Habían perdido su nación y, sobre todo, la libertad de movimiento. Se trataba de una verdadera hecatombe social, política y espiritual. Había que comenzar de nuevo, desde cero, desde nuevas coordenadas en todos los sentidos. Dios había impuesto una atmósfera de castigo y culpabilidad a partir de la cual había que vivir, luchar y levantarse. Se necesitaba una espiritualidad nueva desde el exilio.
Ezequiel, mezcla de sacerdote y profeta, estaba ligado a la tradición por lo primero, pero por lo segundo sabía muy bien que la frescura de la Palabra divina exigía un cambio radical en las percepciones de lo sagrado y lo relevante para la vida. La espiritualidad para ese momento sería el marco de referencia para empujar a la comunidad hacia un nuevo futuro, libre ya de monarquías, templos e intereses desviados de la genuina voluntad de Dios, es decir, de la fraternidad verdadera que produjera igualdad entre los integrantes del pueblo, libres ya de la tutela de una casa real que manipulaba la religiosidad popular.
Los apocalípticos, por su parte, veían la gloria de Dios, aspiraban a ella en medio de la desolación de la persecución y del martirio. Lo primero que percibían era que Dios ya había llevado a cabo su plan de oposición radical a quienes sometían al mundo con su voluntad férrea de confrontación con su voluntad. Literalmente, veían ese triunfo no como una posibilidad sino como algo ya realizado, cumplido. Ése era el fundamento de su espiritualidad, una espiritualidad de resistencia ante la certeza de quién verdaderamente gobierna el mundo. No era Roma, ni el César, sino el Cordero de Dios que había sido inmolado para la salvación de la humanidad. La alabanza de la creación entera se fundamenta en esa comprensión. El gran banquete al que son convidados los redimidos es un símbolo mayor de la cercanía con ese Dios que ha apostado por ellos/as. La realeza y el poder del Hijo de Dios son celebrados a partir de una conciencia probada de que es él el gobernante pleno de este mundo. El lenguaje gráfico y simbólico intenta describir con imágenes vívidas la esperanza en la intervención directa de Dios, quien sigue muy de cerca los acontecimientos y ha tomado partido por los seguidores de Jesús y promotores incondicionales del Reino de Dios. La lección espiritual es muy clara y exigente: asumir el gobierno de Dios como una premisa que desemboque en todas las áreas de la vida para transformar el mundo según su voluntad. Pulsar para continuar leyendo
Fuente: Lupaprotestante