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jueves, 6 de diciembre de 2012

Adviento, día 3: La perfecta y desconcertante voluntad de Dios

Por. Harold Segura C. Costa Rica*
«En aquel momento Jesús, lleno de alegría por el Espíritu Santo, dijo: “Te alabo, Padre, Señordel cielo y de la tierra, porque habiendo escondido estas cosas de los sabios e instruidos, se lashas revelado a los que son como niños. Sí, Padre, porque esa fue tu buena voluntad. […]”».
Lucas 10.21 -NVI
¿Qué cosas son las que alegran a Jesús? ¿Cuáles son las que lo hacen reír y alabar alPadre? Una de ellas la encontramos en este texto bíblico. A él le alegra la forma desconcertante en la que actúa el Padre, sobre todo al hacer que los pequeños («los queson como niños») sean grandes dentro de su Reino… y descubrir que los grandes son enrealidad muy pequeños.Jesús no solo acepta que Dios actúe así, sino que también comparte esa perspectivaque lo llena de alegría. Está de acuerdo en que a los que casi nunca han tenido oportunidades en este mundo se les dé trato preferencial (¿VIP?) como agentes de sus proyectos salvíficos. El Maestro actuó en consonancia con esta perspectiva del Padre: se acercó a los niños y a las niñas, dialogó con los pecadores, sanó a los enfermos, valoró a los maltratados, exaltó el lugar de las mujeres y se volvió amigo de publicanos despreciados. Todo esto lo practicó con profunda alegría.Hacer la voluntad de Dios tiene que ver hoy también con aquello que produce nuestras alegrías… meta difícil de alcanzar en una época cuyas alegrías dependen de las cosas que podemos comprar (consumismo) o de las apariencias sociales que logramos proyectar (arribismo). A los cristianos y cristianas se nos invita a actuar como Jesús actuó (1Jn 2.6). En ese camino de vida encontramos los motivos de la verdadera alegría.
Para seguir pensando:
«Tengo la alegría de que la vida es finalmente más fuerte que la muerte;que como nadie puede detener la venida de la primavera,nadie puede detener la justicia de los pobres,el triunfo de los mejores deseos del ser humano».
Leonardo Boff
Oración:
Para que el Señor nos ayude a discernir su voluntad y nos llene de su gracia paracumplirla con alegría

Autor: Harold Segura C., pastor y teólogo colombiano, Director de Relaciones Eclesiásticas de World Vision International. Reside en San José, Costa Rica.
Fuente: Lupaprotestante

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Adviento, día 2: Los presumidos fiduciarios de la fe

Por.Harold Segura C, Costa Rica* 
«—Señor, no merezco que entres bajo mi techo. Pero basta con que digas una sola palabra, y mi siervo quedará sano. Porque yo mismo soy un hombre sujeto a órdenes superiores, y además tengo soldados bajo mi autoridad. Le digo a uno: “Ve”, y va, y al otro: “Ven”, y viene. Le digo a mi siervo: “Haz esto”, y lo hace.
Al oír esto, Jesús se asombró y dijo a quienes lo seguían:
—Les aseguro que no he encontrado en Israel a nadie que tenga tanta fe».

Mateo 8.8–10 – NVI
En este episodio, la persona a quien Jesús señala como ejemplo de fe es una que se encuentra fuera del círculo de la religión oficial. Este hombre ni es maestro de la ley, ni funcionario de la sinagoga; es un centurión del ejército romano. En otras palabras, es un militar que viene ante Jesús interesado por la salud de uno de sus subalternos. ¡Vaya a saber lo que pensaron los discípulos cuando lo vieron venir!
El lenguaje del centurión es pragmático; su concepto de autoridad es propia de quienes ejercen las funciones militares: órdenes breves y obediencias incondicionales. Así, bajo esa mentalidad propia de su oficio interpretó la fe en Jesús. Y por su sencillez y sinceridad (de la que se derivó una teología) recibió lo que pidió y, además, fue elogiado por creer como pocos.
Ya Jesús nos ha acostumbrado a verlo usar como ejemplo a los que menos esperamos y a enjuiciar y cuestionar a los supuestos fiduciarios de la fe. Para él lo que más vale es la sencillez del corazón, la solidaridad con el necesitado (el centurión intercede por su siervo paralítico) y la humildad de quien lo busca pidiendo auxilio. Para él está primero lo que hacemos, sin importar quién lo haga; solo después cuenta lo que creemos en su forma dogmática o doctrinal. ¡Qué desconcierto para los religiosos de todos los tiempos!
Para seguir pensando:
«El milagro no fue que Dios dividiera las aguas del Mar Rojo, sino que, una vez divididas, el pueblo fuera lo bastante fiel como para estar dispuesto a caminar confiadamente entre las murallas de agua. Esa es también nuestra tarea».
Joan Chittister
Oración:
Para que el Señor renueve la fe de quienes nos llamamos cristianos y cristianas; para que esa fe tenga una proyección práctica en nuestra vida diaria.
 
*Harold Segura C., pastor y teólogo colombiano, Director de Relaciones Eclesiásticas de World Vision International. Reside en San José, Costa Rica.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Adviento, día 1: Vivir la espera

Por. Harold Segura C. Costa Rica*
Tengan cuidado, no sea que se les endurezca el corazón por el vicio, la embriaguez y las preocupaciones de esta vida. […] Estén siempre vigilantes, y oren para que puedan escapar de todo lo que está por suceder, y presentarse delante del Hijo del hombre». Lucas 21.34, 36 – nvi
Las primeras comunidades cristianas vivieron animadas por la esperanza del inminente regreso de Jesús. Esta esperanza caracterizó su fe y definió sus estilos de vida.
Seguir a Jesús significa vivir a la espera; significa vivir bajo la certeza de que existe un mañana mejor. Ni las alegrías fugaces de este mundo, ni las tristezas duraderas tienen la última palabra. Ni las prosperidades de los pocos, ni las miserias de los muchos se mantendrán así por siempre. Creer en Jesús es creer en el triunfo de la justicia sobre la injusticia, de la paz sobre las guerras, del amor sobre el odio.
Pero la esperanza cristiana no es como aquellas que nos invitan a mirar el futuro sin hacer nada que cambie el presente. Es, por el contrario, una esperanza que trasforma nuestra manera de ser y de estar en este mundo. Por creer que el mañana será mejor, ya no se soporta cualquier presente y se lucha para transformarlo.
«Tengan cuidado» y «estén siempre vigilantes y oren» son las advertencias para quienes viven con esperanza en este mundo. Esta es una esperanza que moldea nuestra espiritualidad y nuestra ética.
Para seguir pensando:
«[…] poseer una esperanza que ensancha el corazón significa ampliar el espacio de la libertad, mira el camino que hay por delante y capta el perfume del aire mañanero que alborea después del día gris».
Oración:
Por las iglesias (católica, evangélicas y otras cristianas) en América Latina y El Caribe, para que el Espíritu aliente su responsabilidad social y las haga portadoras de esperanza
 
 
Autor: Harold Segura C. Pastor y teólogo colombiano, Director de Relaciones Eclesiásticas de World Vision International. Reside en San José, Costa Rica.
Fuente: Lupaprotestante & su blog