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lunes, 15 de septiembre de 2014

Wolfhart Pannenberg: muerte de un gigante

Por. Will Grahan*
El teólogo fallecido el pasado 5 de septiembre será recordado por el espíritu científico que caracteriza a su teología.


Wolfhart Pannenberg, el renombrado teólogo protestante, ha fallecido en Múnich (Alemania) a la edad de 85 años. Reconocido ampliamente como uno de los mayores pensadores del siglo XX, el alemán murió el viernes pasado (5 de septiembre) después de dedicar su larga vida a las Escrituras y a la educación teológica.
ESTUDIANTE Y PROFESOR
Después de su conversión ‘intelectual’ al cristianismo como joven, Pannenberg estudió Teología y Filosofía en Berlín, Gotinga, Basilea (lugar donde aprendió bajo otro gigante de la fe evangélica, Karl Barth) y Heidelberg. Publicó su tesis doctoral en 1954 en la cual analizó la perspectiva del teólogo luterano Edmund Schlink (1903-84) sobre la predestinación en la obra del filósofo medieval Juan Duns Escoto (1266-1308).
A partir del 1958 hasta su jubilación en el 1993, Pannneberg sirvió como docente en el mundo académico. A lo largo de su distinguida carrera teológica, Pannenberg impartió cursos universitarios en Maguncia, Chicago, Harvard y Claremont (California). Sin embargo es más conocido por las dos décadas que enseñó Teología Sistemática en la Universidad de Múnich (1968-93).
El alemán combinó su vida de enseñanza con la de escritor. Sus obras más famosas son Revelación como historia (1958), el ya clásico Jesús: Dios y hombre (1968), y su trilogía de Teología sistemática (1988-94).
LEGADO
Sin lugar a dudas, Pannenberg será recordado por el espíritu científico que caracteriza a su teología. Reaccionó violentamente contra el subjetivismo tan prominente en el existencialismo y el pietismo cristianos de su época. Se opuso, por ejemplo, a la escuela de la Historia de la salvación porque creía que “toda la historia universal” es revelación. Además, optó por seguir una Cristología desde abajo en vez de aferrarse a una Cristología desde arriba. Una Cristología desde abajo se refiere a la convicción de que el estudio de Cristo tiene que empezar con el Jesús humano e histórico antes de hablar sobre su condición de Logos, Señor o Hijo preexistente. La razón, pues, prepara el camino para la fe.
Dicho espíritu científico le llevó a reflexionar críticamente sobre el debate entre la ciencia y la religión (Pannenberg era evolucionista) y a avivar la moribunda doctrina de la resurrección corporal de Cristo en los años sesenta. Pannenberg derribó la noción liberal de que la resurrección se trató de una simple metáfora (como la teología de Bultmann había sugerido). ¡Jesús resucitó! ¡Y de forma corporal! De allí su popularidad en el mundo evangélico conservador. Fue precisamente por esta razón que el querido apologeta americano William Lane Craig quiso estudiar bajo Pannenberg a la hora de desarrollar su propia tesis doctoral. No solamente había resucitado Cristo, sino que tal evento era el centro de la historia universal de Dios y significó que los postreros días habían empezado.
En sus últimos años, el alemán escribió abiertamente contra otras tendencias liberales que iban surgiendo en la Iglesia: por un lado, la aceptación de un feminismo cada vez más agresivo y por otro lado, la enseñanza de que la homosexualidad representa un estilo de vida compatible con la profesión cristiana.
CITAS
“Dios –tal y como se ha revelado en Jesucristo- tiene que ocupar el primer lugar en la teología”.
“No podemos hablar sobre la naturaleza de Dios sin primero contemplar las obras de Dios”.
“Sin la presencia de la tumba vacía, la proclamación cristiana no podría haber permanecido ni un solo día en Jerusalén”.
“La Iglesia es indispensable. Es más que importante. Es indispensable porque la tradición de la fe y la proclamación del Evangelio a las nuevas generaciones ocurren en la Iglesia. La Iglesia tiene esta carga de responsabilidad”.
“Cada cristiano fiel tiene que tener una relación directa con Dios, compartiendo la relación que Jesús tenía con su Padre”.
“Mi preocupación más grande por la Iglesia es que siga predicando el Evangelio y que no se conforme a los estándares seculares. Algunas iglesias y muchos ministros piensan que tienen que asimilar las inquietudes seculares para poder alcanzar a las personas. Yo creo lo contrario. […] La Iglesia tiene que proclamar algo diferente: la esperanza de vida eterna”.

Protestantedigital.com, 2014.

lunes, 8 de septiembre de 2014

"El Papa, si siguiera a Pedro en todo, debería también estar casado"



Por. Alex Rodríguez, España*.
Wolfhart Pannenberg Teólogo de la Iglesia evangélica de Alemania "El Papa, si siguiera a Pedro en todas las cuestiones, debería estar casado también", afirma Wolfhart Pannenberg, teólogo evangélico alemán. Panneberg afirma que la Iglesia católica tiene miedo a plantear la supresión del celibato e, incluso, reflexionar sobre la ordenación de las mujeres. El pensador, que ha participado recientemente en Madrid en una mesa redonda titulada Dios y hombre en la sociedad fin de siglo, organizada por el Consorcio Madrid Capital Europea de la Cultura, entiende que la reevangelización de Europa es "urgentísima".
Wolfhart Pannenberg sostiene que la mujer sólo está marginada en la Iglesia católica y en la ortodoxa, aunque reconoce que "es un problema para todas las Iglesias cristianas", incluidas las protestantes. "La credibilidad del cristianismo en general sufre por ello", dice. Afirma, además, que en las primeras comunidades cristianas la mujer no estaba marginada. Es a partir del siglo II cuando se nota expresamente la prohibición del acceso de la mujer al ministerio sacerdotal. Luego llegó el celibato.Pregunta. Los sacerdotes de la Iglesia católica en Oriente pueden estar casados. En Brasil existen cientos de diáconos casados. Karl Rahner, pensador católico alemán, dice que teológicamente no hay razones para prohibirlo.
Respuesta. El primer problema es el celibato. Mientras el celibato sea condición para acceder al sacerdocio, no habrá mujeres que ejerzan este ministerio. Luego, está por saber si la falta de sacerdotes obligará a la Iglesia católica a dejar el celibato. Para el celibato no hay motivos teológicos de fondo. Pedro mismo estaba casado, y, por tanto, el Papa, si siguiera a Pedro en todas las cuestiones, debería estar casado también.
P. ¿Entonces?
R. Si no hay motivo teológico para mantener el celibato, lo que sí hay es un miedo justificado a que un cambio de tal calibre pueda influir negativamente en la confianza de los fieles en la sede apostólica. Este miedo no debe quitar la energía y el valor para los cambios necesarios.
P. ¿Y la ordenación de la mujer?
R. Cuando discutíamos este tema en los años sesenta, en la Iglesia evangélica alemana, pregunté a Rahner si había motivos dogmáticos que hablasen en contra de la ordenación de la mujer y respondió que no. En las escrituras hay diversas voces, pero existe el hecho de que había mujeres en las comunidades primitivas que tenían una función dirigente y no se puede excluir que también tuviesen una función de predicación del Evangelio. Habría que desear que la Iglesia católica no se hiciera demasiado fuerte en posiciones contrarias a la ordenación de la mujer porque luego sería mucho más difícil poder cambiar esta postura. En los años sesenta, cuando se trató esta cuestión en Roma, nadie dijo expresamente que fuera un obstáculo insuperable para el movimiento ecuménico. Creo que, ahora, el motivo para oponerse está en la voz decididamente contraria de la gran Iglesia ortodoxa. Roma tiene su vista puesta en la Iglesia ortodoxa como primer interlocutor para el diálogo ecuménico, lo que ha conducido al Vaticano a esta situación.
P. ¿Qué visión tiene sobre la nueva evangelización puesta en marcha para Europa por Juan Pablo II?
R. La nueva evangelización es urgentísima para Europa; debe hacerse. Pero debe hacerse conjuntamente por todas las Iglesias cristianas. Si Roma la hace en solitario agudizará el enfrentamiento confesional. Roma no ha dado ningún paso concreto en dirección al movimiento ecuménico desde el Concilio Vaticano II.
P. El Pontificio Consejo para los No Creyentes ha señalado recientemente que remite el crecimiento en el porcentaje de ateos, pero que crece el porcentaje de los indiferentes religiosos. ¿Qué opina?
R. Es aún peor que suceda eso. En parte, hay una vuelta a la religión, a lo religioso; pero eso no significa una vuelta al cristianismo, sino a otras religiones.
P. ¿Cómo evitarlo?
R. Tener miedo sería contraproducente para evitar este problema. Y así se puede explicar un cierto interés en reforzar el ejecutivo, concretamente la figura del Papa, y en no dar suficiente autonomía a las Iglesias locales. Esto tiene un efecto negativo para toda la cristiandad, para todas las Iglesias, precisamente por el papel tan importante de la Iglesia católica.

 *EL PAIS. Entrevista realizada en 1992. Se comparte esta entrevista para honrar la pérdida de éste teólogo que partió a la presencia del Señor: 5 de septiembre del 2014.