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lunes, 8 de febrero de 2016

Una sola manera de seguir a Jesucristo



El 4 de febrero se cumplen 110 años del natalicio de Dietrich Bonhoeffer. De su inspirador libro ‘El precio de la gracia’ analizamos el significado del llamado a seguir a Jesucristo en este mundo.
Por. Óscar Margenet, España
"Dios honra a algunos con gran sufrimiento y les concede la gracia del martirio, mientras que otros no son tentados más allá de sus fuerzas. Pero en todos los casos se trata de una misma cruz. Esa que es cargada sobre cada cristiano.
El primer sufrimiento de Cristo que cada uno tiene que experimentar es el llamado que nos convoca a dejar lejos nuestros apegos por este mundo.
Es la muerte del viejo hombre en el encuentro con Jesucristo. Los que entran en el discipulado entran en la muerte de Jesús".
Partiendo de una base bíblica, Bonhoeffer1 ve el seguimiento de Cristo como la liberación del hombre con respecto a los preceptos humanos; a todo aquello que oprime y agobia, a todo aquello que preocupa y atormenta a la conciencia.
Nuestro hermano Bonhoeffer, entregó su vida al Señor hasta morir. Ejecutado por los nazis al no subordinar a Cristo ante Hitler, su ejemplo sigue iluminando la senda de los que prometen seguir la Palabra viva, pero sin renunciar a viejos lazos mundanos. Ponderemos lo que nos dice 2:
“La llamada de Jesús al seguimiento (...) transforma al que es llamado. Cada uno es llamado individualmente e individualmente debe seguir el llamado.” Pero, hay una reacción del individuo basada en el miedo. Miedo a encontrarse solo. Es entonces, que “busca protección entre las personas y cosas que le rodean. De un golpe descubre todas sus responsabilidades y se aferra a ellas. Quiere tomar sus decisiones al abrigo de estas responsabilidades” describe Bonhoeffer.
Este encontrarse “solo frente a frente con Jesús” le produce el miedo a dejar todo lo que le rodea. “Pero ni el padre ni la madre, ni mujer ni hijos, ni pueblo ni historia, pueden proteger al que ha sido llamado en este momento.” Cristo transforma al individuo para que solo le vea a Él.
El llamado de Jesús consuma una ruptura “con los datos naturales entre los que vive el hombre.” Jesús mismo llama al hombre fuera “de las relaciones inmediatas con el mundo, para situarlo en relación inmediata consigo mismo”. No se puede seguir a Cristo sin reconocer y aprobar que es Él “mismo quien conduce al discípulo a la ruptura.” ¿Por qué este miedo y esta ruptura?
Jesucristo es el único Mediador
El teólogo alemán descifra en qué consiste el hecho de la mediación de Cristo y el hombre. No se trata de despreciar la vida; tampoco “es un código de piedad; es la vida y el Evangelio mismo, es Cristo mismo. Con su encarnación (Jesucristo) se ha interpuesto entre el mundo y yo.”
Porque ahora Él está en el medio “todo debe suceder únicamente por Él. Cristo se encuentra no sólo entre Dios y yo, sino también entre el mundo y yo, entre los otros hombres, las cosas y yo (…) Puesto que el mundo ha sido creado por él y para él 3, él es el único mediador en el mundo. Después de Cristo, no hay para el hombre relación inmediata ni con Dios ni con el mundo”.
Numerosos dioses y el mundo constituyen una fuerte alianza que “busca por todos los medios una relación inmediata con el hombre para entrar en hostilidad contra Cristo, el mediador. Los dioses y el mundo quieren arrebatar a Cristo lo que él les ha quitado: el privilegio de relacionarse única e inmediatamente con el hombre.”
Romper las relaciones inmediatas no es un acto arbitrario del hombre para liberarse “a causa de un ideal cualquiera, de sus lazos con el mundo, cambiando un ideal menor por un ideal superior. Esto sería fanatismo, actuar por propia autoridad, e incluso significaría volver a caer en una relación inmediata con el mundo.”
Es el llamado de Jesucristo, el Mediador, el que “realiza en mí esta ruptura completa con el mundo” reitera el escritor. Pero ello no da lugar a pensar que el llamado devalúa “las categorías vitales naturales frente a un ideal de vida cristiana”.
La persona llamada por Jesús descubre que antes había vivido en medio de una ilusión llamada ‘inmediatez’ que le impedía tener fe y obedecer. “Ahora sabe que no puede tener ninguna inmediatez, ni siquiera en los lazos más estrechos de su vida, los lazos de la sangre que le unen a su padre y a su madre, a sus hijos, a sus hermanos y hermanas, los lazos del amor conyugal, los de las responsabilidades históricas.” Entre ella y todos los demás lazos ahora se halla Cristo, el mediador. “Para nosotros no hay más camino hacia el prójimo que el que pasa por Cristo, por su palabra y nuestro seguimiento. La inmediatez es una impostura.”
Si en una comunidad se nos impide ser individuos delante de Cristo, o se reivindica la inmediatez, plantea Bonhoeffer “hay que detestarla a causa de Cristo; porque toda inmediatez es, conscientemente o no, odio a Cristo, el mediador, incluso cuando quiere ser comprendida cristianamente.” Menudo golpe es este al exitoso ministerio de ‘la Prosperidad’ terrenal entre otras enseñanzas heréticas.
Es una herejía “utilizar la mediación de Jesús entre Dios y el hombre para justificar las relaciones inmediatas de la vida.” Por el contrario, “para quien sigue a Jesús, no hay ‘realidades dadas por Dios’ más que a través de Jesucristo. Lo que no me es dado por medio de Jesucristo encarnado no me es dado por Dios. Lo que no me es dado a causa de Cristo no viene de Dios (…) Si hay algo que no puedo agradecer a causa de Cristo, no puedo agradecerlo de ninguna manera, o cometo un pecado; (…) el camino que lleva a la ‘realidad dada por Dios’ del prójimo con quien convivo pasa por Cristo; de lo contrario, es un camino equivocado.”
En un poco común análisis psicosocial, Bonhoeffer asevera “Ningún camino específico conduce del hombre al hombre. La intuición más amante, la psicología más profunda, la apertura de espíritu más natural, no avanzan hacia el otro; no existen relaciones anímicas inmediatas. Cristo se interpone. Sólo a través de él podemos llegar al otro.” Apoyado en la Biblia define a la súplica como el camino “más rico en promesas”, y a “la oración común en nombre de Cristo (como) la forma más auténtica de comunión” destacando el valor que tiene la oración en la comunidad.
No hay verdadero reconocimiento de los dones de Dios sin reconocimiento del mediador, por cuya causa nos han sido dados. Y no es posible dar verdaderas gracias por el pueblo, la familia, la historia y la naturaleza, sin un profundo arrepentimiento, que atribuye la gloria sólo a Cristo, y a él por encima de todo.
Lo que pareciera ser una antítesis se convierte en paradigma gracias al Mediador: “no hay verdadera responsabilidad en el mundo, si no se reconoce primero el abismo que nos separa del mundo” dice el teólogo. Y quita toda duda sobre el lugar a darle al amor de Dios en nuestra vida: “No améis al mundo” 4 va junto con “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” 5
Estas verdades aparentemente irreconciliables tienen en Abrahán su mejor aplicación. De él dice el autor: “Debió abandonar a sus amigos y la casa de su padre; Cristo se interpuso entre él y los suyos. Entonces la ruptura debió hacerse visible. Abrahán se convirtió en un extranjero a causa de la tierra prometida (primero) Más tarde (…) es llamado por Dios a sacrificarle a su hijo Isaac. Cristo se interpone entre el padre de la fe y el hijo de la promesa.”
El único camino es Cristo.
Analizando el llamado de Dios a Abrahán dice el autor “Contra toda inmediatez natural, contra toda inmediatez ética, contra toda inmediatez religiosa, (él) obedece a la palabra de Dios. Lleva a su hijo al sacrificio. Está decidido a manifestar visiblemente la ruptura secreta, a causa del mediador.”
Y es así y allí que ocurre lo sobrenatural: “Entonces, en el mismo momento, se le devuelve todo lo que había dado. Abrahán recibe de nuevo a su hijo. Dios le muestra una víctima mejor, que debe sustituir a Isaac. Es un giro de 360 grados; Abrahán ha recibido de nuevo a su hijo, pero ahora lo tiene de forma distinta. Lo tiene por el mediador, a causa de él. Por estar dispuesto a escuchar y obedecer literalmente la orden de Dios, le es permitido tener a Isaac como si no lo tuviese; tenerlo por Jesucristo. Nadie sabe nada de esto. Abrahán baja con Isaac de la montaña tal como había subido, pero todo ha cambiado. Cristo se ha interpuesto entre el padre y el hijo. Abrahán había abandonado todo para seguir a Cristo y, en pleno seguimiento, le es permitido de nuevo vivir en el mundo en que antes vivía. Externamente, todo continúa como antes. Pero lo antiguo ha pasado, y he aquí que todo se ha hecho nuevo.”
Entonces Pedro comenzó a decirle: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido. Respondió Jesús y dijo: De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna. Pero muchos primeros serán postreros, y los postreros, primeros”.6
Jesús se dirige a los mismos que Él había llamado uno por uno y que, por su causa, “se han convertido en seres individualistas (…) que abandonaron todo cuando él los llamó, a los que pueden decir de sí mismos: ‘Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido’. A ellos se hace la promesa de una comunión nueva. Según la palabra de Jesús, ya en este mundo recibirán centuplicado todo lo que abandonaron. Jesús habla aquí de su comunidad, que se encuentra en él. Quien abandona a su padre por causa de Jesús hallará en ella un padre, hallará hermanos y hermanas, e incluso campos y casas que le están preparados. Cada uno se lanza solo al seguimiento, pero nadie queda solo en el seguimiento. A quien osa convertirse en individuo, basándose en la palabra de Jesús, se le concede la comunión de la Iglesia. Se halla en una fraternidad visible que le devuelve centuplicadamente lo que perdió.”
Cien veces, pero ‘con persecuciones’, “es la gracia de la comunidad que sigue a su maestro bajo la cruz. Esta es, pues, la promesa hecha a los seguidores de convertirse en miembros de la comunidad de la cruz, de ser pueblo del mediador, pueblo bajo la cruz.
Iban por el camino subiendo a Jerusalén; y Jesús iba delante, y ellos se asombraron, y le seguían con miedo. Entonces volviendo a tomar aparte a los doce, les comenzó a decir las cosas que le habían de acontecer”.7
Como para confirmar la seriedad de su llamada al seguimiento y, simultáneamente, la imposibilidad de seguirle con nuestras fuerzas humanas, así como la promesa de pertenecerle en las persecuciones Jesús precede ahora a los discípulos hacia Jerusalén, hacia la cruz, y los que le siguen se asombran y temen al contemplar este camino por el que él les llama.”
Reflexión final
Valga este resumen del capítulo ‘El Seguimiento y la Cruz’ para agradecer a nuestro Señor por haber pagado nuestra deuda y justificarnos en Su Hijo. En días que muchos hombres, mujeres, ancianos y niños mueren por causa de confesar a Jesucristo debemos agradecer a nuestro Padre porque haya un pueblo dispuesto a morir con tal de no renunciar a Cristo o a su fe. Tal vez Su propósito sea que a lo largo de la historia de Su Gracia algunos de los verdugos de tantos hermanos y hermanas nuestros lleguen a conocerle. La escena del centurión romano exclamando al pie de la cruz de Cristo ‘Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios’ 8 quizás se esté repitiendo sin nosotros saberlo en este momento en muchos sitios del planeta; asesinos que se maravillan por el valor de esas víctimas que mueren dando gracias a Dios por haber sido dignos de morir por Su causa. De allí que se nos anime a orar aún por nuestros enemigos. Que el hecho sangriento de la cruz de Cristo, emulado en el sacrificio de tantos hermanos y hermanas, lejos de infundirnos un sentimiento de temor a la falsa inmediatez nos anime a ser fieles en el seguimiento a Su inefable llamado 9.
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Notas
Foto: tomada de Wikipedia.
01. Dietrich Bonhoeffer nació el 4 de febrero de 1906 en Breslau (Alemania). Fue pastor, teólogo y profesor. Miembro de la Iglesia confesante alemana, participó activamente en la resistencia contra Hitler. Encarcelado en 1943, fue ejecutado el 9 de abril de 1945, 21 días antes del suicidio de Hitler, y 28 antes de la capitulación de las fuerzas del Tercer Reich.
02. De ‘EL PRECIO DE LA GRACIA El seguimiento’, Ediciones Sígueme, Colección Verdad e Imágenes Nº95. Sexta Edición, Salamanca, 2004. Adaptado para este artículo del capítulo ‘El seguimiento y la cruz’ páginas 53 a 59.
03. Juan 1:3; 1ª Corintios 8:6; Hebreos 1:2.
04. 1ª Juan 2:15.
05. Juan 3:16.
06. Marcos 10:28-31.
07. Ibíd. 10:32.
08. Ibíd. 15:39.
09. 1ª Tesalonicenses 5:23,24; 2ª Tesalonicenses 3:3; Hebreos 10:23. Todas las negritas son énfasis del autor del artículo.

Fuente: Protestantedigital, 2016.

viernes, 3 de abril de 2009

Conversión de Saulo: fue `en hebreo´

Wenceslao Calvo, España*
Si preguntáramos a cualquier cristiano cuál ha sido el momento crucial en su vida seguramente la respuesta sería unánime: el de su conversión. Ya sea que ésta haya sido un proceso más o menos prolongado o haya sido resultado de una rápida vicisitud, todos coincidirán en señalar esa experiencia como la de mayor importancia, sobrepasando con creces a cualquier otra. Y no es de extrañar que así sea, ya que allí se ha trazado una línea divisoria por la que la persona en cuestión tiene un antes y un después, algo que el Nuevo Testamento describe con términos tan radicales y profundos como nueva creación y nuevo nacimiento, es decir, algo que está más allá del poder de cualquier institución o individuo. No se trata de un ir de menos a más, ni de un progreso o desarrollo, sino de un cambio; un cambio de naturaleza, de posición y de destino. Un paso de muerte a vida(1). Es solo un paso… Pero ¡qué paso!
Es natural y universal dar un paso de vida a muerte y todos los hijos de Adán han dado o daremos ese paso, queramos o no, en su debido momento. Pero la conversión supone cambiar la dirección de ese paso, es decir, ir en contra de la inapelable ley natural por la que todos estamos irremisiblemente abocados a la muerte. Para eso se necesita algo más que recursos humanos: hace falta el poder de Dios, el único poder capaz de romper la inercia natural de un movimiento descendente. Eso es el evangelio. Seguramente una de las conversiones más fructíferas que ha habido, si no la que más, ha sido la de aquel judío natural de Tarso cuyo nombre era Saulo pero que ha pasado a la Historia con el de Pablo. Muchos grandes pintores han querido con sus pinceles retratar la inmortal escena con mayor o menor acierto, en la que el perseguidor es derribado a tierra deslumbrado por aquella súbita luz cegadora en el camino a Damasco. Ese instante cambiará no sólo el curso de su vida personal sino que también incidirá profundamente en el rumbo de la Historia en general. Pero lo que lógicamente ningún pintor ha podido plasmar con su paleta fue la conversación que Saulo sostuvo con aquella voz que le habló en aquel momento singular.
Para conocer el contenido de tan fundamental conversación hemos de ir al libro de los Hechos, donde aparece registrada en tres ocasiones(2). De esas tres hay una(3), la que Pablo mismo relata ante el rey Agripa, que contiene un detalle que no aparece en las otras dos. Se trata del momento en el que Jesús, a quien hasta ese instante Saulo conceptúa como un usurpador, se dirige a él llamándolo dos veces por su nombre y preguntándole la razón de su persecución. El dato insólito, que solo aparece aquí, está en la siguiente frase: ´…oí una voz que me hablaba, y decía en lengua hebrea…´ No hay que pasar por alto esta referencia a la lengua en la que Jesús le habla por primera vez a Saulo. Todo lo contrario. Aunque es seguro que Saulo era bilingüe, hablante del griego (lengua franca) y del hebreo (lengua materna), y presumiblemente multilingüe, al no ser improbable suponer que supiera latín y alguna de las lenguas locales anatolias de su región de nacimiento, lo importante es que Jesús le va a hablar en su lengua materna, es decir, aquella con la que Saulo se identifica por encima de todo. La lengua que define su identidad nacional, familiar, cultural, personal y religiosa. La lengua que lo sitúa en unas coordenadas en las que su corazón y su mente se sienten como en casa. De manera que las palabras que van a dar un giro revolucionario para siempre en su vida le llegan en la lengua de su corazón. Pudieron suceder muchas cosas en el camino a Damasco. Jesús pudo haberle hablado a Saulo en griego, en latín, en licaónico o incluso en alguna lengua no humana sino angélica. Pudo hacerlo hasta en chino, si él hubiera querido. Y hacer que Saulo entendiera lo que le estaba diciendo. Sin embargo, lo que sucedió es que se dirigió a él en su lengua materna.
Esto hace resaltar dos cuestiones fundamentales:
  1. Una es el uso por parte de Dios del instrumento más natural y asequible para llegar al corazón humano, esto es la lengua materna de cada individuo.
  2. Otra es que hace uso de tal instrumento para efectuar el cambio más trascendental que imaginarse pueda: la conversión del corazón.

Todo esto supone la sabia acomodación por parte de Dios de un medio natural (la lengua materna) a un fin espiritual (la conversión). Ése fue el método en el caso de Saulo de Tarso y es el método que en general usa Dios para efectuar la conversión de cualquier persona al evangelio, lo cual, de nuevo, nos conduce a la importancia que tiene el dar la Palabra a cada persona en su lengua materna. Por eso no hay que escatimar esfuerzos, aunque el grupo lingüístico necesitado nos parezca a nosotros despreciable en lo numérico o irrelevante en presencia social o cultural. Para Dios no hay grupos lingüísticos menospreciables, porque un día habrá delante del trono gente ´…de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas…´(4) De las lenguas que nosotros conceptuamos como importantes y también de las que estimamos como insignificantes. Si quieres saber más de muchas de esas lenguas puedes visitarlas, aunque sea virtualmente, en www.proel.org. Pero especialmente pregúntate qué puedes hacer al respecto para el cumplimiento de esa gran escena delante del trono.

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1) Juan 5:24

2) Hechos 9:4-6; 22:7-10; 26:14-18

3) Hechos 26:14-18

4) Apocalipsis 7:9

*Wenceslao Calvo es conferenciante, predicador y pastor en una iglesia de Madrid

Fuente: © W. Calvo, ProtestanteDigital.com (España, 2009).

sábado, 1 de noviembre de 2008

Moltmann critica a los fundamentalistas

Por Antonio Carlos RibeiroSao Bernardo do Campo, Brasil 2008 (ALC).

El teólogo reformado alemán Jürgen Moltmann criticó a los fundamentalistas que dicen testimoniar el evangelio, pero no se comprometen con la vida. La afirmación fue hecha en una entrevista concedida en la Facultad de Teología de la Iglesia Metodista de Sao Bernardo do Campo, en el área metropolitana de la capital paulista, donde se desarrolla la Semana de Estudios de la Religión.

A los fundamentalistas evangélicos les recomendó que "lean y estudien mejor la Biblia, dejandóse tocar por el dolor y el sufrimiento que les rodea". Enfático, lamentó que los cristianos protestantes estén leyendo las Escrituras como el musulmán lee el Corán y "reiteró que el Dios se muestra en la Biblia no se revela en un libro, sino en un ser humano, Jesucristo!"
En el caso de los obispos católicos conservadores, especialmente los relacionados con el movimiento Opus Dei, recomendó que vuelvan a la lectura la Constitución Pastoral Gaudium et Spes y la encíclica Populorum Progressio. "Que los obispos católicos están olvidando las principales decisiones del Concilio Vaticano II es una vergüenza!"
Indagado acerca de cómo los fieles deben responder antes esa orientación, fue pragmático. "Los cristianos debemos levantarse y luchar por sus derechos, participar en la causa ecuménica y superar el clima de invierno que se ocupa de las iglesias", recordando la soledad que sufren las personas con estas situaciones. El teólogo alemán invitó a los fieles a mirar a las personas que sufren porque constituyen la base de las iglesias.
El teólogo de la esperanza analizó la cruzada del papa Benedicto XVI contra la influencia del marxismo. Dijo que se debe a una experiencia traumática vivida en la revolución estudiantil de 1968, que fue grabado en su biografía. Desde entonces, el profesor Ratzinger lo combate activamente. Recordó que el marxismo no tiene más fuerza en Europa y defendió a los teólogos Leonardo Boff y Jon Sobrino. "Ellos no son marxistas!"
Preguntado acerca de los tres mejores libros que ha leído, en marzo de la celebración del día del libro en Brasil, dijo que la primera fue la Biblia, especialmente el Antiguo Testamento, la segunda El Principio Esperanza, del filósofo judío Ernst Bloch, y la tercera La Dogmática de la Iglesia del teólogo suizo Karl Barth, señalando que ella tiene ocho mil páginas.
En cuanto a la mejora de las condiciones de vida en el planeta, Moltmann insiste en que debemos buscar relaciones más justas para todos y no sólo para dos millones de personas. Dijo que la preocupación por la sustentabilidad del planeta necesita crecer, y que apoya la propuesta de paz, justicia e integridad de la creación. Criticó a la globalización sin globo, donde "la Tierra no tiene voz y no hay tiempo", haciendo hincapié en la necesidad de una política de protección de la Tierra como un organismo vivo a ser preservado.
Moltmann nació en Hamburgo, Alemania en 1926. Fue prisionero de guerra de 1945 a 1948, en Bélgica y en Inglaterra, un período en el que reflexionó sobre el sentido de la vocación cristiana. Al volver a su patria, decidió estudiar teología. Trabajó en las comunidades y en 1967 fue invitado a enseñar teología sistemática en la Universidad de Tübingen. Ha desarrollado una Teología de la Esperanza, que presenta la realización del Reino como promesa fundamental de Dios.
Fuente: ALC/Cristianet

martes, 12 de agosto de 2008

Libre de la homosexualidad (IV)

Por. Oscar Galindo*
¡Quítate niño! ¡Tú no eres mi hijo! Retumbó la voz de mi padre en mis oídos infantiles cuando trataba de abrazarlo, rompiendo algo en mi interior. Tan sólo tenía 3 años de edad. Nací y fui criado en una familia cristiana hasta la edad de 15 años. Soy el menor de tres hermanos. Mis padres se divorciaron siendo yo muy pequeño. Mi padre siempre trató de proveer por nuestras necesidades materiales pero nunca fue un padre que mostrara afecto físico.
Mi madre fue acusada injustamente de haber cometido adulterio, y esa fue una de las razones por las que mi papá me rechazó en mis años de infancia. Para sorpresa suya, más tarde, descubrió que era yo quién más me parecía a él.
Anhelaba tener un padre. Mi madre trabajaba como profesora, y disfrutaba el ambiente social magisterial en el que se desenvolvía. Solía decirle a mi madre: --Mamá, quiero tener un papá, ¿Podrías decirle al profesor Juan que sea mi papá? ¡Dile que venga a vivir con nosotros! Como niño no alcanzaba a comprender la complejidad que requería “re-componer” un hogar. Cuando tenía aproximadamente 12 años, comencé a desarrollar patrones sexuales adictivos. En los atiborrados autobuses trataba de tener contacto físico con los hombres. Comencé también a “curiosear” en los baños públicos y debido a mi aislamiento trataba siempre de andar en la calle solo. Fue así como tuve mi primera experiencia sexual. ¡Fue bastante desagradable! Me sentí increíblemente sucio. Corrí a mi casa, entré a la ducha mientras entre lágrimas le pedía perdón a Dios por haber cometido tal atrocidad… al día siguiente, estaba tratando de recordar dónde me había dicho ese hombre que vivía, pues tenía deseos de verlo nuevamente.
A la edad de 14 años llegué a estar más involucrado en experiencias de sexo anónimo. Mi comportamiento realmente era enfermizo. Comencé a visitar saunas, y cines donde abiertamente se tenían relaciones homosexuales. Mi familia se enteró de la situación. Mi madre me llevó al médico para una revisión exhaustiva, pues temía que hubiera contraído alguna enfermedad venérea. También comenzó a llevarme con psicólogos y psiquiatras, con quienes accedí a ir en una forma voluntaria y pacífica, únicamente para demostrarle a mi madre que yo no iba a cambiar, pues me había “aceptado como gay”.Yo no quería cambiar, y por supuesto, todas las visitas a psicólogos y psiquiatras fueron infructuosas.
Comencé a asistir a fiestas, a beber excesivamente y a faltar a mi casa. Mi madre se encontraba sumamente abrumada y molesta, y trataba a toda costa de “cambiarme”; me escribía cartas donde me hablaba en una forma muy ruda, para que dejara el ambiente homosexual. La situación se convirtió en algo insoportable, así que decidí huir de mi casa. Tenía tan solo 16 años. Me fui a la Ciudad de México, a dos horas de mi ciudad natal. Ahí comencé a conocer a muchos homosexuales y pederastas y, aun cuando finalmente volví a casa, hice grandes vínculos de amistad con mucha gente de la comunidad homosexual. Cuando tenía algún disgusto en casa, huía a la Ciudad de México por una o dos semanas, sin avisar, para “castigar” a mi familia por presionarme. Me volví un experto de la manipulación. Siga leyendo en Libre de la homosexualidad.pdf
* Es el Director Ejecutivo de Exodus Latinoamérica, un ministerio cristiano que se dedica a anunciar que es posible la libertad de la homosexualidad a través del poder transformador de Jesucristo. También dirige un grupo de apoyo para gente saliendo de la homosexualidad en la Ciudad de México, y da conferencias y cursos de capacitación a pastores y líderes que desean comenzar un ministerio de este tipo. Exodus Latinoamérica, info@exoduslatinoamerica.org
www.exoduslatinoamerica.org

sábado, 9 de agosto de 2008

¿Pueden cambiar los homosexuales? (III)

Muchas personas "cristianas" y no cristianas, tienen "la idea que la homosexualidad es genética. Si es así, entonces no se puede cambiar." Pero Esly Carvalho en su artículo tiene otra respuesta y un testimonio fuerte de como los homosexuales sí pueden cambiar. Porque hay vida en Jesús. Espero que el mismo sea una bendición para tú vida como para los demás.

¿Pueden cambiar los homosexuales?

Por. Esly Carvalho

La pregunta que da título a esta nota, con demasiada frecuencia, ha quedado postergada. En muchos casos, las personas se han sometido a la idea de que la homosexualidad es genética. En otras situaciones, por la falta de información, realmente no saben qué pensar. En este artículo queremos presentar una palabra sumamente importante: esperanza. Queremos ofrecer esperanza a las personas que luchan con dificultades o sentimientos homosexuales y a sus familiares, y también colocarnos en una postura de misericordia y comprensión para que la iglesia la adopte cuando pastorea a personas que buscan ayuda en tales dificultades.
Hace algunos años escribí una monografía titulada “Homosexualismo: acercamientos cristianos”,
donde detallé las tres posturas básicas de la iglesia cristiana en cuanto a la homosexualidad: posesión demoníaca, desvío de conducta y estilo de vida alternativo. En general, los cristianos no
estamos de acuerdo con esta última posición.1
En este artículo queremos presentar las causas que llevan a la homosexualidad y las posibilidades de que quienes luchan con dificultades homosexuales logren un cambio. Además deseamos ofrecer una postura que signifique una ayuda pastoral a los que confrontan esta situación en sus circunstancias pastorales. Hace más de diez años apareció el libro de la doctora Elizabeth Moberley, Homosexuality: A New Christian Ethic, que revolucionó el pensamiento cristiano acerca de la homosexualidad. Después de años de investigaciones y lecturas científicas, especialmente de trabajos publicados sobre este tema, Moberley ofreció una nueva comprensión de las causas de la homosexualidad. Antes, especialmente por la influencia de Freud, se pensaba que el problema residía en la dificultad para relacionarse con el sexo opuesto, inconveniente que vendría de la primera infancia. Moberley desafió esta comprensión y afirmó que la dificultad radicaba en la relación con el mismo sexo, especialmente con el progenitor del mismo sexo. Cuando nace un niño (varón) se enfrenta con algunas tareas emocionales significativas. Nacido del cuerpo de una mujer (su madre) tiene que desidentificarse con ella para identificarse con la figura masculina (su padre). De cierta manera, podríamos decir que tiene que dar un salto paradigmático a muy temprana edad, un salto en el vacío, programado por Dios. Debe recibir de su padre el amor, la aceptación y la confirmación necesarios para seguir en su proceso de desarrollo psicosexual según su sexo. Si por alguna razón esto no ocurre, surgen consecuencias graves para el niño, una de las cuales puede ser la falta de madurez emocional psicosexual que lleva a una orientación homosexual.2 Esta carencia de una relación positiva, íntima y satisfactoria con el padre significa un vacío emocional y necesidades insatisfechas que la madre no puede suplir porque es un asunto de varones.3
Muchas circunstancias rompen la relación entre el hijo y el padre, como, por ejemplo: padres violentos que no se acercan a sus hijos con una actitud positiva; padres ausentes, física y/o emocionalmente; hombres que no logran tener una relación físicamente afectiva con sus hijos (muchos porque nunca la tuvieron con su propio padre). Algunos niños piensan inconscientemente: "si ser hombre es ser como mi papá, ¡no quiero ser hombre...¿Qué les queda? El vacío de identidad o identificarse con una figura femenina.
Sigan leyendo este articulo en Pueden cambiar los homosexuales.pdf

Derechos autorales © 1996 Esly Carvalho. Todos los derechos reservados. Copyright © 1996 Esly Carvalho. Este artículo fue originalmente publicado en Misión de la Fundación Kairos.

sábado, 24 de mayo de 2008

Charlene Cothran: la mujer que renunció a su homosexualidad para entregarse a Jesús

FLORIDA, Estados Unidos (NoticiaCristiana.com) Durante 13 años fue una importante activista en favor de los derechos de la comunidad gay afroamericana. Pero decidió cambiar su vida, y luchar a partir de ahora para que, todos aquellos que se animaron a ser homosexuales, ahora se animen a dejar de serlo.
La historia de Charlene Cothran no es única, pero sí probablemente una de las más sonoras en su género: después de 13 años de dirigir “Venus”, una revista en defensa de la comunidad gay afroamericana, ella, lesbiana también, salió del closet por segunda vez para revelarse creyente devota. Así fue, un día, después de meditarlo durante algún tiempo y después de tener sentir la revelación de la salvación divina, anunció que renunciaba a su homosexualidad para entregar por completo el control de su vida a Jesús.
Pero su vida no fue lo único que entregó. También decidió cambiar por completo la dirección de “Venus”, una revista que durante 13 años fue, bajo su conducción, una de las publicaciones que avanzaron, a disgusto de la iglesia por supuesto, en la defensa de los derechos de gays y lesbianas afroamericanos. “Como directora de una publicación que llega a la comunidad negra de homosexuales, tuve la oportunidad de publicitar un discurso para cientos, de influenciar a la gente para salir del closet y defenderse a sí mismos, lo que es particularmente difícil en la comunidad afroamericana”, admitió. Siga leyendo en
http://diarioevangelicoberea.wordpress.com/2008/05/06/charlene-cothran-la-mujer-que-renuncio-a-su-homosexualidad-para-entregarse-a-jesus/ Para reflexionar: ¿Si para algunos teólogos y activista defensores de las minorias gay y lesbiana es anacrónico hablar en contra de ellos desde la Biblia. O no será también, anocrónico pensar que esta conducta es normal? ¿Es anacrónico tomar la Palabra de Dios para justificar que Dios acepta esta teoría del tercer sexo: homosexual y lesbica? ¿Por qué la subjetividad en algunas teologías nos lleve a doblegar o dejar a un lado los principios de la fe cristiana? Si la historia de hombres y mujeres de estos grupos han sido sanado y salvado, hoy dan testimonio del error donde se encontraban. Estas personas deberían seguir el ejemplo y reconocer su error como lo afirma de Charlene Conthran.
Martes 06 de Mayo del 2008Vida Cristiana

jueves, 24 de enero de 2008

En Liberia: Pastor evangélico confiesa por propia iniciativa 20 mil asesinatos antes de su conversión


Fue un general durante la guerra civil en Liberia. Luego abrazó la fe en Jesús, aceptando el perdón divino, e incluso ejerciendo como pastor evangélico. Pero le quedaba la justicia humana, a la que ha querido someterse y confesar toda la verdad.

"No sé cuántas personas matamos en total, yo personalmente maté al menos a 20.000", aseguró Butt Naked prorrumpiendo en llanto ante la Comisión Nacional por la Verdad y la Reconciliación (CVR), donde se presentó por su propia iniciativa para "pedir perdón". Nacido en 1970, Joshua Milton Blahyi, era un temido combatiente del Movimiento Unido de Liberación por la democracia (Ulimo) favorable al presidente Samuel Doe, cuyo asesinato en 1990 desató una guerra civil durante la que se cometieron numerosas atrocidades. Más conocido con el apodo de "general Butt Naked", sembraba el terror al frente de un grupo de jóvenes soldados drogados y desnudos famosos por su crueldad y su recurso a la brujería durante la primera guerra civil liberiana (1989-1997). En la actualidad, "Butt Naked", vestido de manera impecable, se ha convertido en un pastor evangélico que recorre el país con la Biblia en la mano desde su sorprendente conversión en 1996. Ha sido el pasado martes cuando confesó por petición propia sus terribles crímenes ante la Comisión Nacional por la Verdad y la Reconciliación.

SU TERRIBLE CONFESIÓN Ante la CVR, instalada en un salón de la alcaldía de Monrovia, contó cómo se convirtió con el correr de los años en uno de los combatientes más temidos en una guerra en la que estaban enfrentados varios grupos armados, entre ellos el de Charles Taylor, el hombre que mandó a matar a Doe. "No sé cuántas personas matamos en total, yo personalmente maté al menos a 20.000", aseguró Butt Naked prorrumpiendo en llanto ante la CVR, donde se presentó por su propia iniciativa para "pedir perdón". Durante la guerra "Butt Naked" afirmó que contaba con poderes mágicos derivados de la brujería. "Soy de la etnia Krahn (etnia de Samuel Doe). Tenía 11 años cuando fui iniciado en una sociedad secreta en mi región natal (en el este del país). Me convertí en un sacerdote tradicional. Fue en 1982", recuerda. "Como estaba dotado de un poder especial, siempre estaba en la primera fila de los combates, cuando íbamos al frente. Yo iba solo a apoderarme de una ciudad antes de que los otros llegaran a hacer la limpieza", explica, diciendo que en esa época creía que podía volverse "invisible" para los ojos de sus enemigos. "Cada vez que nos apoderábamos de una ciudad, era necesario hacer un sacrificio humano para mantener mi poder. Me traían un niño vivo y yo le sacaba el corazón y me lo comía", añade provocando las ruidosas reprobaciones de cerca de 300 personas que llegaron para asistir a su testimonio. Cuando los miembros de la CVR le preguntaron luego si espera un perdón de sus víctimas, exclamó: "quiero que ellos decidan sinceramente si me pueden perdonar o no".

DEL HORROR A CRISTO Luego explicó que cambió desde su conversión. "Un día, una mujer me ofreció su niño para mi sacrificio. Le abrí el vientre y le saqué el corazón, que compartí con mis combatientes. Tenía aún la sangre del niño en mis manos cuando Jesús se me apareció y me pidió que cesara de ser un esclavo", contó. Fue eso, según él, lo que motivó su búsqueda de redención. "Me dijeron que la CVR podía ofrecer una amnistía o procesarme. Estoy listo a ir ante un tribunal si es necesario. Y voy a repetir lo que acabo de decir aquí", afirmó. Inspirada de la Comisión Verdad y Reconciliación creada en Sudáfrica para aclarar los crímenes cometidos durante el apartheid, la CVR liberiana registra todas las violaciones a los derechos humanos cometidas durante un cuarto de siglo de guerra civil en Liberia (1979-2003). La CVR, competente para investigar sobre crímenes, ejecuciones y violencias sexuales, comenzó sus audiencias el 8 de enero.
Fuente: AFP. Redacción: ACPress.net
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