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miércoles, 11 de septiembre de 2013

‘Fe’ en Guatemala y mera religiosidad

Por. José de Segovia Barrón, España*
“Algunos pastores se jactan del crecimiento evangélico como una muestra del poder de Dios (…) sin embargo, la realidad muestra que esta presencia no ha impactado las estructuras sociales, económicas, culturales y políticas de la sociedad”
Guatemala tiene el mayor porcentaje de evangélicos de toda América Latina. Sin embargo, tiene uno de los índices más altos de pobreza, desigualdad, violencia y corrupción según me han contado estos días, que estoy con el Centro Esdras en el Seminario Teológico Centroamericano.
He querido aprovechar este tiempo de lluvia, para ver una película guatemalteca que ha traído a los cines, el conflicto interior de un pastor evangélico.
“Fe” es el primer largo de ficción que ha realizado un joven documentalista llamado Alejo Crisóstomo. Lo ha presentado simultáneamente en los siete países que conforman América Central (Nicaragua, Honduras, Belice, Guatemala, El Salvador, Panamá y Costa Rica), aunque el director, igual que la productora, es “medio guatemalteca, medio chilena”. El protagonista, Jimmy Morales, es uno de los actores más populares de Guatemala, por el popular programa de televisión que hace con su hermano, “Moralejas”, en el que interpreta diferentes personajes.
La película presenta la crisis de un pastor evangélico. Por una serie de circunstancias, ligadas a su círculo de amigos y a la familia de su esposa, Arturo Herrera es uno de esos pastores con cierta influencia en la clase alta guatemalteca. Es un hombre de fe muy dedicado, pero en su honestidad, siente que podría hacer más y se pregunta por qué Dios le ha encomendado la misión, que se ve llamado a hacer en la tierra.
Un día que le invitan a predicar en la cárcel de Ciudad de Guatemala, conoce a un pescador de Río Dulce llamado Beto, acusado del asesinato de una niña de trece años. El pastor interpreta el encuentro como un mensaje de Dios y una vez que el pescador sale de prisión, decide ayudarle dándole trabajo y alojamiento en su iglesia. Su familia y su congregación se vuelven en contra, a la vez que sus propias certezas se tambalean cuando se descubre que se ha cometido un crimen cerca de su iglesia.
MEGA-IGLESIAS
Aunque las cifras varían –como siempre–, desde el treinta hasta más del cincuenta por ciento de la población, no hay duda que Guatemala es el país latinoamericano con más evangélicos –por los menos, trece millones, según las estadísticas más conservadoras–.
Según la Alianza Evangélica, existen veintisiete mil iglesias evangélicas, aunque algunas de ellas prefieran llamarse simplemente cristianas.
Estos días he tenido la oportunidad de visitar la primera mega-iglesia –conocida popularmente como la Frater–, donde he podido hablar con el pastor Jorge López, que fundo esta Fraternidad Cristiana en 1978 con tan sólo veintidós miembros, mientras que ahora reúne más de doce mil personas en un gigantesco auditorio. Es cierto que te choca el lujo de estas instalaciones, en una nación donde más del 56% de la población vive bajo el nivel de la pobreza, pero es sorprendente que todo esto se haya construido sin apoyo extranjero.
A ella asisten personas tan influyentes de la sociedad de Guatemala, como un juez del Tribunal Supremo –el propio presidente del último Tribunal Supremo Electoral fue un evangélico–. El edificio está, por cierto, rodeado de agentes de seguridad armados, como otros muchos sitios que he visto aquí. Las calles están llenas de soldados con metralletas, dispuestos a disparar. Se respira aquí un ambiente de inseguridad, ante el problema del crimen y violencia latente, durante ya tantos años. Hay distritos de la ciudad, donde ni siquiera la policía se atreve a entrar.
LA OTRA CARA DEL CRECIMIENTO
Según Israel Ortiz, director del Centro Esdras, “algunos pastores se jactan del crecimiento evangélico como una muestra del poder de Dios”, hasta el punto de que “se han atrevido a subrayar que Guatemala es la nueva Jerusalén de América”. Para él, “sin embargo, la realidad nos muestra que esta presencia no ha impactado las estructuras sociales, económicas, culturales y políticas de la sociedad”. Ya que “el factor numérico no asegura una presencia cualitativa en la sociedad”.
De hecho, para el teólogo guatemalteco, “el factor numérico, lejos de ser una clave para el cambio, puede convertirse en un refugio para la religiosidad sin compromiso y la ausencia de una acción responsable en el mundo”. La obsesión evangélica por los números va acompañada de un “evangelio de prosperidad”, como el que proclama Cash Luna, el pastor de la Casa de Dios, que ha superado ya a la Frater –donde se convirtió–, con dieciséis mil miembros y veinticinco emisoras en todo el país.
El análisis del SEPAL (Servicio Evangelizador para América Latina) sobre “El estado de la Iglesia Evangélica en Guatemala”, subraya que la Iglesia crece numéricamente, pero no en calidad de vida.
Al cineasta y docente guatemalteco –radicado en Costa Rica–, Alejo Crisóstomo, le intrigaba mucho la fuerza con la que ha crecido la religión evangélica y quiso conocerla. En el país donde vive, se ha publicado también un libro sobre “El crecimiento y la deserción en la iglesia evangélica costarricense”. Ambos estudios explican el problema por una falta de discipulado.
MÁS ALLÁ DE LOS PREJUICIOS
El director de “Fe” tenía “ganas de que el protagonista fuera un pastor evangélico, un padre de familia con el que pudiera recorrer este viaje en el que juzgamos constantemente a base de prejuicios; que a veces son incluso más fuertes que la fe”. El ha querido hacer una película sobre “el poder de los prejuicios en las relaciones humanas”, pero también acerca de “los pilares sobre los que se construyen la fe y la verdad”.Se trata de un proyecto al que ha dedicado los cinco últimos años de su vida desde que debutara cinematográficamente con dos cortometrajes yun documental sobre una Guatemala pluricultural y multiétnica. Mientras, ha participado también en el proyectointernacional sobre “La vida en un día” de 2011.
Crisóstomo dice que comparte sus conflictos con varios de sus personajes, pero especialmente con el pastor: “tiene los conflictos y dudas que tengo; sobre la vocación, sobre la razón por la que estamos en esta tierra; la inocencia de querer hacer lo correcto y el peso de una sociedad que exige una perspectiva que no compartimos”.
NUESTRO LUGAR EN EL MUNDO

El protagonista de la película “Fe” se pregunta cuál es su lugar en un mundo dominado por la violencia y los prejuicios. Tras analizar la presencia de los evangélicos en la política de Guatemala, Israel Ortiz concluye: “salvo honrosas excepciones, la mayoría ha pasado sin pena ni gloria”. Hasta “quienes han tenido la oportunidad de impulsar cambios sustanciales poco han logrado”. ¿Cómo es esto posible?
La explicación para el director del Centro Esdras es que “los evangélicos no hemos sido sal y luz del mundo como demanda la Palabra” ( Mateo  5:13-16). La realidad es que “muchos cristianos no sólo no se diferencian del resto de la sociedad, sino han sido atrapados por ideas, conductas y estilos de vida del sistema imperante”. Por lo que nos “resulta difícil vivir según los valores éticos del reino de Dios”.
No podemos dudar que el Espíritu Santo está impulsando un avivamiento en países como Guatemala. La pregunta que se hacen hombres como Ortiz, es si esta experiencia está en consonancia con el Evangelio. O sea, si está produciendo cambios sustanciales en la vida personal y comunitaria, tal y como ocurrió en las iglesias de Jerusalén, Antioquia o Tesalónica, que vemos en  Hechos de los Apóstoles .  Puesto que “un avivamiento debe mostrarse por medio de cambios en la forma de pensar y vivir de los conversos y su entorno”, dice el teólogo guatemalteco.
EL PODER DEL EVANGELIO
La conclusión no puede ser más evidente: “Si no vemos mayor impacto en nuestras naciones, debemos preguntarnos, si los creyentes experimentan una auténtica conversión o sólo una experiencia religiosa”. Jesús no se fió de las multitudes que le seguían y decía creer en Él ( Juan  2:24). Más bien, les confrontó abiertamente, incluyendo a los doce (6:60-67). ¿Qué debemos hacer, entonces?
Proclamar ese Evangelio, que es poder de Dios para salvar y transformar vidas. La conversión de Zaqueo ( Lucas  19:1-10) muestra el poder transformador del Evangelio. Su encuentro con Jesús cambió su vida. No sólo entendió que la justicia del Reino demandaba una restitución, sino que la gracia de Dios en Cristo Jesús hizo que distribuyera parte de sus bienes a aquellos que había defraudado.
Esa es la justicia mayor, que decía Jesús que debía diferenciar a sus discípulos de los religiosos de su época ( Mateo  5:20). Dice Packer que “el Evangelio trae soluciones al problema del sufrimiento y la injusticia, pero lo hace resolviendo primero el problema más profundo: la relación del hombre con su Hacedor”. Si el Evangelio no nos cambia, ¿qué nos puede cambiar?
 
 
Fuente: ©Protestante Digital 2013

miércoles, 18 de abril de 2012

Bethany Hamilton: Surf, fe y una historia de cine

Para esta profesional sin brazo izquierdo tras un ataque de tiburón, “Cristo lo signfica todo”.
Bethany Hamilton, una surfista atípica, es la protagonista de una de las historias deportivas más interesantes de los últimos años. Marcada desde que era adolescente por un grave accidente decidió seguir adelante poniendo todo su futuro y sus esperanzas en Dios. Ahora es profesional y Hollywood ha hecho una película sobre su vida. “Soul Surfer” se estrena en los cines españoles este fin de sema.
Bethany Hamilton es conocida en el ambiente del surf por su historia peculiar. Nacida en Hawai en una familia de aficionados a las tablas, pronto destacó por su habilidad sobre las olas. Con ocho años se presentó a su primera competición y se llevó los dos premios en juego. Antes de los 12 años, varias marcas deportivas ya les esponsorizaban.
Sin embargo, el momento que ha marcado su vida llegó cuando, con trece años, fue atacada por un tiburón mientras practicaba en la isla más al norte de Hawai, Kauai. Su brazo izquierdo quedó destrozado, perdió el 60% de sangre de su cuerpo y tuvo que pasar por varias operaciones consecutivas para salvar la vida. Un mes después volvía entrar al agua, con un brazo amputado y con el objetivo de convertirse en surfista profesional.
UNA HISTORIA QUE CONTAR
El impacto de su experiencia rápidamente captaría la atención de los medios de comunicación y en pocos meses su historia apareció en grandes televisiones como ABC, CNN y NBC, entre otras. Con sólo catorce años su historia ya se había difundido por Estados Unidos. Pero su objetivo, explica Hamilton, seguía siendo mejorar sobre la tabla, participar en competiciones como cualquier otra deportista.
En 2004 salía su libro autobiográfico “Soul Surfer”, en el que explicaba su punto de vista sobre lo vivido hasta el momento, el impacto que la pérdida de un brazo significó para ella y cómo su confianza en un Dios soberano marcó todo. Los premios seguían llegando, por parte de canales de televisión deportivos como ESPN o la cadena musical MTV. La presentadora más popular de Estados Unidos, Oprah Winfrey, la invitó a su programa.
También pudo explicar su experiencia en diferentes iglesias evangélicas, participaría ayudando a víctimas del tsunami en Tailandia y hablando a soldados heridos en una base militar en Alemania.
A LA GRAN PANTALLA
Tras publicar varios otras publicaciones, el libro autobiográfico de Hamilton se convertía en película en 2011, y “Soul surfer” pasaba a ser el principal apodo de Bethany. La surfista, que ahora tiene 22 años, no dejó la competición. Después de ganar numerosas competiciones en categorías inferiores, su palmarés incluye ya varios puestos de mérito en las máximas competiciones de surf femenino. Entre ellos, un tercer lugar en la Rio Surf International (2010), otro tercer puesto en la Roxy Pro Surf Festival en Australia y un segundo lugar en la Billabong ASP World Junior Championship en 2009.
“CRISTO LO SINGIFICA TODO”
Hamilton explica en una página web personal cómo vive su fe. “Creo en Dios, nadie me ha obligado a ello y creo que nadie puede ni debería intentar forzar a alguien a creer. Poner tu fe en Dios es algo a lo que cada persona tiene que llegar por sí misma”.
De su experiencia y conversaciones con mucha gente a lo largo de los últimos años, Hamilton saca la conclusión de que “mucha gente no piensa en este tipo de cosas hasta que les pasa algo realmente terrible, o como en el caso de mis padres, hasta que se hacen mayores. Pero recuerdo haber puesto mi confianza en Jesús cuando era un niña”.
“Cuando la gente me pregunta sobre lo que mi fe en Cristo significa, respondo: ‘Todo’. Y esto era una realidad tanto antes del ataque del tiburón como después. Creo realmente que esta fe es una gran parte de lo que me ha conseguido superarlo”. “Es un tremendo alivio”, explica, “el poder poner tu confianza en Dios y quitarte las cargas de encima”.
Simple y directa en su forma de ver su vida espiritual, Hamilton es sincera: “Mis planes de ser una surfista profesional recibieron un duro golpe esa mañana de Halloween. Fue como mi tsunami personal”. Pero añade que ha “trabajado duro desde entonces y ahora estoy compitiendo con las mejores surfistas del mundo”.
“Para mí, saber que Dios me ama y que tiene un plan para mi vida que ningún tiburón puede quitarme ni ningún resultado deportivo puede cambiar, es como tener una roca sólida debajo de mí”. Y añade: "Situaciones difíciles pueden sucederle a cualquier persona. Esto es la vida. Y este es mi consejo: no pongas todas tus esperanzas y tu fe en algo que fácilmente podría desaparecer de golpe. Sinceramente, esto puede ser casi cualquier cosa”.
Concluye asegurando que “lo único que no te fallará nunca es Dios y tu fe en Él. Sólo puedo decir que Él me da una base realmente fuerte para todo lo que hago en mi vida”.
IMPACTANDO EN OTRAS VIDAS
En los últimos años, Hamilton ha creado “Bethany’s friends”, una fundación dedicada a ayudar a otras personas que como ella han sufrido ataques de tiburones. También participa activamente con la organización cristiana World Vision.
Más específicamente en el mundo del surf, está vinculada a las organizaciones Walking on Water y Christian Surfers, que también existe en España. Además, se puede ver una entrevista en vídeo con ella en el proyecto “I am Second”, una plataforma desde la que todo tipo de deportistas, actores y músicos cristianos explican su visión de la vida.
INCERTIDUMBRE RESUELTA
“Soul Surfer” se estrenó en Estados Unidos hace exactamente un año y varias informaciones habían anunciado su estreno en España, pero el lanzamiento oficial se fue retrasando hasta aparecer, ahora sí, en las carteleras de la mayoría de cines. Los cines españoles la estrenan el 20 de abril.
Puede ver una noticia y el tráiler de la película "Soul Surfer" aquí. Más sobre Bethany Hamilton, su trayectoria, trofeos y su fe en su web oficial.


Autores: Joel Forster

© Protestante Digital 2012