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martes, 13 de mayo de 2014

Denominacionalismo: ¿Estrategia divina o estrategia satánica?

Por. Oscar Fernández Herrera*
Esta época del posmodernismo, en la que la libertad y el respeto es primordial para los derechos del ser humano, se ha aprovechado, al parecer, para poder tener fraccionada a la iglesia de tal manera que exista una para cada gusto y que cada quien pueda escoger la congregación a la que asistir, dependiendo precisamente del gusto personal. Si se desea una congregación conservadora, nos encontramos con una amplia gama entre la que se puede seleccionar desde la ultraconservadora hasta la moderadamente conservadora; si se prefiere asistir a una congregación liberal también hay donde elegir, incluso hasta las que rayan el libertinaje. Además, dentro del menú a seleccionar están las iglesias que aplauden y las que no, las que danzan al estilo hebreo y las que no mueven ni una pestaña; se puede escoger entre las que permiten a sus feligresas usar pantalones y las que el uso de tal prenda es una apostasía de la fe. Podemos encontrar congregaciones que permiten las manifestaciones pentecostales y las que no, las que bautizan por inmersión y las que lo hacen por aspersión, las que la liturgia tiene un orden invariable e inviolable, o las que dicha liturgia no tiene ningún orden previo con el objetivo de “darle libertad al Espíritu”. También se puede optar por iglesias antiguas, modernas y posmodernas; las que usan solo la pandereta o tamborín para sus cantos y las que tienes sus grupos de alabanza dignos de Broadway y, por supuesto, están las congregaciones que no permiten tener ni un solo instrumento en su liturgia. De la misma manera que existen muchos sabores de helado, también encontraremos una gran gama de estilos litúrgicos, y esto sin incluir a las diferentes sectas, que añaden más variedad al menú eclesial.
Se podrían seguir citando ejemplos de estilos de “hacer iglesia” hasta la extenuación. Lo interesante de esto es que, al parecer, todos tienen razón, porque son capaces de defender su posición utilizando pasajes bíblicos para sostener su dogma; tienen argumentos de peso que se defienden a capa y espada para mostrar a los diferentes “públicos” que son una opción viable y que pueden ser el vehículo ideal para llevar a su membresía hasta los mismos pies del trono de Dios.
¡Claro! Estamos en la edad de la diversidad, en la época de la globalización y, por lo tanto, debe existir el respeto, el derecho a pensar y a ser diferente. Esto puede parecer algo obvio y sin posibilidad de ser rebatido, ya que cualquiera que se atreva a decir que esta o aquella posición es incorrecta será sujeto de crítica, y corre el riesgo de ser excomulgado de su comunidad de fe si tan solo se atreviera a preguntar algo con respecto a algún asunto que inquiete su espíritu. Por supuesto, si esa inquietud tuviera que ver con algo que ha dicho el pastor, profeta o apóstol, no sólo sería excomulgado, también correría el riesgo de convertirse en el receptor de la palabra de maldición de esos semidioses por atreverse siquiera a pensar algo en contra de sus palabras. Quizás esto sea una mera exageración o sólo un ejemplo de increíble imaginación.
De todas maneras, la pregunta es: ¿Por qué existen tantas denominaciones en el pueblo protestante? Un día un buen amigo me preguntó: “¿Por qué si ustedes dicen que son los que tienen la verdad –refiriéndose a los protestantes– son tantos y pareciera que todos piensan diferente y nunca logran ponerse de acuerdo, y no tienen una sola cabeza como nosotros? ¿Será que esa gran cantidad de pensadores dan reales opciones para que la gente pueda elegir dónde asistir? ¿Dejó nuestro Señor Jesús las denominaciones establecidas?”
La respuesta absoluta a la última pregunta es un no. Jesús no dejó ningún tipo de denominación establecida, lo cual no quiere decir que en su época, o en las inmediatamente posteriores, no se diesen problemas de división que atentaran contra su enseñanza. Incluso Él mismo avisó de que un reino dividido no podría prevalecer cuando en Mateo 12.25 dice: “…toda ciudad o casa dividida contra sí misma, no permanecerá”, lo cual es una gran verdad porque, como dice el refrán: “En la unión está la fuerza”.
El texto del Nuevo Testamento no ignora los problemas que tenía la iglesia primitiva, de hecho, nos muestra algunos de esos problemas ya en los orígenes de la misma. Justo González en su libro Historia del Cristianismo, Tomo I, nos dice:
“… durante varios siglos Palestina había estado dividida entre los judíos más puristas y aquellos de tendencias más helenizantes. Es a esto que se refiere Hechos 6:1 al hablar de los “griegos” y los “hebreos”. No se trata aquí verdaderamente de judíos y gentiles —pues todavía no había gentiles en la iglesia, según nos lo da a entender más adelante el propio libro de Hechos— sino más bien de dos grupos entre los judíos. Los “hebreos” eran los que todavía conservaban todas las costumbres y el idioma de sus antepasados, mientras que los “griegos” eran los que se mostraban más abiertos hacia las influencias del helenismo” (pág. 36).
Resulta obvio que ya existía una división entre los diferentes grupos que conformaban la naciente iglesia, y si leemos el texto bíblico nos encontraremos con que en 1 Corintios 3 Pablo hace referencia a una discusión entre los que se consideraban de Apolos y los que se consideraban de Pablo, y el apóstol les exhorta al respecto.
El historiador González, en la obra ya mencionada, hace referencia al hecho de que las iglesias “trataban de reclamar para sí un origen directamente apostólico” y que estas rivalizaban entre sí por poner de manifiesto cuál era más apostólica o más original que la otra e incluso se dice que “la iglesia de Alejandría rivalizaba con las de Antioquía y Roma; ella también tenía que reclamar para sí la autoridad y el prestigio de algún apóstol”. Esto es sólo un ejemplo del gran problema de división que ya sufría la iglesia naciente.
Si damos un salto histórico, nos encontraremos con un desarrollo de la iglesia lleno de intrigas, luchas sociales, políticas y económicas que darán lugar a una iglesia formada por obispos y papas, enemigos los unos de los otros, donde se comercializa la fe y los asuntos sagrados se diluyen en asuntos políticos y económicos hasta que comienzan los movimientos de reforma que, de forma equivocada, se identifican con Lutero, puesto que estos ya habían empezado mucho antes.
No es el propósito de este escrito entrar en detalles históricos, pero lo que sí se puede constatar es que, en la trayectoria de la iglesia, la división siempre ha estado presente. El proceso reformador se hizo eco de los pensamientos y de las discusiones de la época desde una determinada filosofía y una comprensión de la Biblia, en las que no nos vamos a detener, aunque sí hay que decir que cada uno de los diferentes pensadores creían lo que exponían con la convicción de poseer argumentos razonables y razonados, lo cual contribuyó a generar más divisiones.
Se dice que los reformadores Lutero y Zwinglio se reunieron para revisar sus posiciones teológicas, que de hecho coincidían en muchos puntos, pero que no pudieron ponerse de acuerdo porque en uno de los desacuerdos no estuvieron dispuestos a dar su brazo a torcer. Por lo tanto, si desde la Reforma nos encontramos con dicha actitud entre sus líderes, ¿Qué podría esperarse de lo que viniera después?
Llegó el movimiento anabaptista y Calvino en diálogo con diferentes conceptos del pensamiento de Lutero y otros, con diferencias que, al parecer, no eran insalvables. Entran en escena Erasmo, Juan Knox y otros teólogos, que desarrollaron el protestantismo en España. Después, los procesos de colonización de Las Américas a partir de los cuales el cristianismo, reflejado en la iglesia católica, llegó a nuestras tierras a través de procesos evangelizadores como el de Fray Bartolomé de las Casas y otros. Se puede decir que en esa época se cometieron las mayores injusticias y atrocidades en la historia de Latinoamérica en el nombre de Dios, aunque al fin y al cabo el evangelio llegó a estas tierras.
Si seguimos indagando en la historia, nos encontraremos con el pietismo luterano y los moravos, y después con Juan Wesley y los metodistas. También, si leemos a González nos encontraremos con el protestantismo en los Estados Unidos, que poco a poco comenzó a desarrollar una teología que, en el transcurso del tiempo, llegó a los países latinos.
En el devenir de la historia empiezan a darse una serie de trasformaciones teológicas, y surgen movimientos que salen unos de otros simplemente porque no comulgan con los criterios originales. De esta forma, de las tradiciones protestantes surgen otros protestantes que se multiplican de manera exponencial. De ahí que nos encontremos con una iglesia fraccionada en cientos de denominaciones que no se toleran unas a otras debido a sus diferencias dogmáticas.
Con tristeza escuché a un pastor contarme que un colega de una denominación diferente a la suya le llamó la atención porque estaba evangelizando en la zona de su iglesia, y le rogaba –por decirlo de una manera elegante– que no lo hiciera  porque ese era su terreno y no debería predicar allí. Otro pastor me comentó que, en su visita a un país extranjero, se presentó ante las autoridades de su propia denominación, las cuales le dijeron que, si deseaba predicar en sus iglesias, la carta de presentación del presidente de la denominación de su país no era suficiente, por lo que debía pasar un examen teológico con el objetivo de comprobar si compartían los mismos puntos de fe o no, a pesar de pertenecer a la misma denominación. Y la historia de otro pastor de una zona semi-rural que recibió la visita de un colega de la ciudad y éste con amor fraternal le dijo: “Cuídense, póngase vivos, porque estoy pensando en poner una filial de nuestra iglesia en esta zona y los puedo dejar sin miembros.”
Estoy de acuerdo con el hecho de que la Palabra nos enseña que un cuerpo está formado por muchas partes y que cada parte tiene su función específica que Dios ha equipado con diferentes dones y capacidades; pero en el cuerpo, una mano no se levanta para cortar un pie, o los dientes no se usan para arrancar un trozo de carne de la pierna.
Esto nos lleva a plantearnos nuevas preguntas: ¿Puede estar el cuerpo de Cristo tan dividido? ¿Es bíblica tanta división? ¿Existe una Iglesia como cuerpo de Cristo? ¿Qué está sucediendo con tantas denominaciones, aparte de las que surgen cada día? ¿Es una estrategia divina o satánica?

*Oscar Fernández Herrera. Estudió Maestría en Liderazgo Organizacional, Gerencia de proyectos y Orientación Familiar. Es Bachiller en Teología y ejerce como profesor, terapeuta/consejero y director del Ministerio Internacional Formador de Formadores.

Fuente: Lupaprotestante, 2014.

domingo, 2 de marzo de 2014

Los Simpsons, los protestantes y las traducciones

Por. Rubén Clos López, España*
La pérdida de la identidad protestante en la traducción de  Los Simpsons
 Los Simpsons es una de las series televisivas de dibujos animados más galardonadas y con mayor audiencia en todo el mundo, y así ha sido desde su aparición allá a finales de los ochenta hasta la actualidad. La serie, creada de la mano de Matt Groening, es la representación de la vida de una supuestamente prototípica familia estadounidense de clase media, y está llena de elementos que satirizan a la sociedad de EE.UU. en aspectos diversos como la vida familiar, los medios de comunicación, la política o la religión. Es por ello que a menudo es considerada como una serie de culto e, incluso, de estudio, como un verdadero fenómeno cultural.
 Los Simpsons y la religión
El propio Matt Groening se denomina a sí mismo como agnóstico. No por ello su obra está exenta del ámbito religioso que frecuentemente es representado de manera ridícula. Debido a las contradicciones propias de la serie, no está clara la afiliación de las creencias de la familia Simpson, pero la impresión general es que se trata de algún sector del protestantismo. En un capítulo, el pastor de la comunidad mencionaría humorísticamente la “rama occidental del presbi-luteranismo americano reformado”  (temporada 16, capítulo 21)  como la afiliación cristiana prototípica de los personajes principales de la serie.
Además, existe una gran variedad de personajes de otras religiones como el judaísmo o el hinduismo, aunque en este caso me limitaré exclusivamente al tratamiento de los sectores cristianos, principalmente el catolicismo y el protestantismo. En este ámbito encontramos diversos personajes, como el reverendo Lovejoy (sacerdote de la comunidad) o Ned Flanders, el vecino de la familia Simpson. Ambos establecen el marco religioso de la serie, y la filiación de estos dos personajes podría encontrarse en la rama bautista-pentecostal del cristianismo reformado.
Tema de discusión

Es la traducción de la serie al castellano de España e Hispanoamérica lo que me lleva a hablar sobre la religión de los personajes principales de la misma. El vocabulario empleado en la lengua final a veces difiere en matices al de la lengua de origen. Si bien este tipo de error de traducción no es un fenómeno mayoritario en la serie, sí podemos encontrar algunos ejemplos puntuales que me permito mencionar a continuación.
Hubo un par de casos que me llamaron mucho la atención, y fue la traducción de  “church” por “misa”. Por ejemplo, cuando los hijos de Flanders dicen : “We're not going to church today” , se tradujo por:  “Hoy no queremos ir a misa  (temporada 4, final del capítulo 19); o en la versión latina cuando el pastor dice:  “Pueden ir en paz, la misa ha terminado”,   “The service has ended, go in peace”  (temporada 4, capítulo 3), dando un resultado similar con tintes católicos.
En la primera acepción de “misa” en la RAE especifica: “ En la religión católica, sacrificio del cuerpo y de la sangre de Cristo que bajo las especies de pan y vino renueva el sacerdote en el altar".
Otro ejemplo. En el capítulo trece de la segunda temporada, Marge, la madre de la familia, dice en el original:  “Bart, you're no longer in Sunday School . En este caso, en la versión española podemos encontrar un:  “ Bart, ya no estás en la escuela parroquial”.  En este caso se ha optado por traducir  Sunday School  por “escuela parroquial”, con el matiz católico implícito de “parroquia”. El término más usado por la comunidad protestante hispanohablante es “escuela dominical”, el cual fue usado de manera correcta en la versión latina de la serie.
Otras preferencias del ámbito protestante a tener en cuenta serían las de “pastor” en vez de “cura”, y “orar” en lugar de “rezar”.
Las comunidades protestantes en España e Hispanoamérica
Existe un consenso respecto a esta terminología, tanto en España como en países de Hispanoamérica. En 2008, el Instituto Nacional de Estadística calculó que solo en España había 1.200.000 protestantes, el 1% de la población del país y lo que supone la minoría religiosa más numerosa seguida de cerca por los musulmanes. Este número ha aumentado en los últimos años y, en el caso de Hispanoamérica, las cifras de protestantes respecto a la población total son considerablemente superiores. Por ello es de vital importancia tener en cuenta este tipo de detalles que representan a una creciente parte de la población.
Respuesta de María José Aguirre de Cárcer, autora de la traducción de la serie en España
Ante estos errores de traducción, decidí acudir a María José Aguirre de Cárcer, traductora de la serie que conocí durante una conferencia que impartió en mi universidad. María José respondió amablemente a mis dudas y comentó que “(...)  la última palabra la tiene el director/ajustador. Nosotros entregamos la traducción y lo que se haga con ella ya no depende de nosotros. Los Simpson han tenido tres directores distintos con criterios también distintos. (...) ”.
Conclusión
María José también me dejó claro su conocimiento profesional sobre la cultura de la lengua origen. Sin embargo, los criterios de un traductor profesional pueden verse ensombrecidos por los de un individuo que ocupe un cargo superior al mismoy cuyas decisiones sobre el producto conlleven una manipulación en lo que se refiere a cultura, dando resultados muy distintos.
El oficio del traductor está lleno de decisiones que conllevan responsabilidades morales y el tema que hemos debatido es uno de ellos. Este papel del traductor como transmisor de una cultura A a un público de la cultura B ha cobrado mayor importancia a medida que el mundo experimenta el fenómeno de la globalización, por lo que se debe hacer eco de los rasgos de las comunidades y no presentar una versión disfrazada de las mismas. Termino con una cita del escritor y políglota inglés Anthony Burgess, “La traducción no es una mera cuestión de palabras sino que también se trata de dar a entender toda una cultura”.

*Rubén Clos López - Estudiante Traduc. e Interpretac. - Granada (España)
 
Fuente: Protestante Digital 2014

viernes, 24 de enero de 2014

Vandalismo anti-religioso en la Argentina actual. Ensayo de interpretaciones y consecuencias hacia el futuro



Por. Hilario Wynarczyk, Argentina*
Ponencia presentada en el Encuentro Diálogo Religión y Política Ataques a símbolos religiosos: ¿vandalismo, exhibicionismo, acto político, o qué? FEPAI, Fundación para el Estudio del Pensamiento Argentino e Iberoamericano. Buenos Aires, Argentina, Museo Roca - 30 de noviembre 2013.
1. Actos vandálicos contra sedes religiosas
Recientemente han tenido lugar en la Argentina, principalmente en la ciudad de Buenos Aires, también en la de Córdoba, actos de vandalismo contra templos cristianos, principalmente contra templos de la Iglesia Metodista en la Provincia de Santa Fe y en la ciudad de Buenos Aires. En la Catedral Católica de Buenos Aires hubo una irrupción de personas que actuaban como católicos
tradicionalistas. En momentos en que tenía lugar una celebración conjunta con la presencia de representantes de la comunidad judía comenzaron a rezar el Rosario en voz alta y hacer otras manifestaciones que generaban un clima de disturbio. También antes hubo pintadas en los frentes de algunas sedes de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, mayormente conocida como iglesia de los mormones.
De todos estos eventos el más llamativo fue el que afectó a la Primera Iglesia Metodista, situada en el centro de la Ciudad de Buenos Aires. Los agresores rompieron una cruz del altar y la pusieron en sentido invertido sobre maderas de muebles que rompieron, apiladas como si fuese a convertirse una pira. Debajo de las maderas colocaron ejemplares de la Biblia, de edición protestante (la versión Reina Valera) y libros de John Wesley, fundador del movimiento metodista.
En la sede santafesina de la Iglesia Metodista, los agresores destruyeron documentación de la APDH, Asociación Permanente por los Derechos Humanos, que solía reunirse años atrás en ese lugar. La documentación trataba sobre el genocidio perpetrado por la dictadura 1986-1983.
Esta simbología en parte inquisorial y medioeval, permite pensar que el funcionamiento de la violencia seguía un sistema, y por consiguiente una lógica, una ideología, y un odio específicos.
En el caso de las agresiones a la Primera Iglesia Metodista, sin dudas el más escandaloso de todos, cabe resaltar que el metodismo, junto contra iglesias del protestantismo histórico, expone una notable compromiso desde la década del 60, con el ecumenismo emergente desde el Concilio Vaticano II, con la defensa de los Derechos Humanos y en la actualidad una orientación positiva,sin dejar de ser crítica, hacia los considerados nuevos derechos humanos, que involucran temas de sexualidad y reproducción humanas.
También hubo una profanación de la Iglesia de San Ignacio, conexa al Colegio Nacional Buenos Aires. Pero en este caso todo indica con bastante claridad que esto fue cometido por estudiantes del Colegio en un momento de protesta contra las autoridades del colegio. En este caso emplearonlemas tomados de las viejas tradiciones del anarquismo. No hay datos que permitan saber quiénes hicieron estos ataques y no existe aparentemente en estos momentos ningún proceso de parte del Estado para conseguir aclarar este dato que sería fundamental. Mientras tanto tenemos solamente los hechos y a estos hechos podemos interpelarlos como signos desde los cuales inferir quiénes y por qué hicieron estas agresiones. Y qué podrían significar para el futuro.
Aunque el orden lógico de los problemas coloca el significado potencial para el futuro en segundo término, éste es sin embargo el problema principal. Y parece comprensible tratarlo en primer lugar.
En la Argentina existe una larga experiencia de agresiones anti-religiosas, no contra la religión sino contra determinadas religiones y en determinadas circunstancias. Las acciones son diversas pero en todos los casos se encuentra como un denominador común la creencia en que las religiones son vehículos de políticas. En diversas épocas desde comienzos del siglo XX, hubo en la Argentina ataques simbólicos y físicos a los judíos y sus instituciones, considerados parte de un poder oculto mundial (sinarquía). En 1955 hubo ataques incendiarios a templos de la Iglesia Católica en un momento en que la oposición al presidente Juan Domingo Perón tomó la forma de una coalición en la que participaban miembros de un catolicismo militante en un sentido religioso y a la vez político.
En la década de 1960 ataques a los que sostenían la educación laica.
En la década de 1980 ataques periodísticos a las iglesias evangélicas (las pentecostales sobre todo)como “sectas” y supuestas avanzadas del neoconservadurismo estadounidense de Reagan. Estos ataques a las “sectas” iban dirigidos también a una variedad de otras organizaciones de tipo religioso, desprendidas del campo evangélico, del yoga, de la cultura afroamericana (organizaciones que habían protagonizado escándalos notorios y por este motivo resultaban una buena excusa para hablar de “sectas” peligrosas). En los acontecimientos recientes los datos no indican que se trata de enemigos de la fe. En todo caso, parece que se trata de enemigos de la fe de “los otros”. Así aparece como un segundo denominador común el espíritu de exclusión radical de quienes profesan creencias religiosas diferentes a las predominantes en la sociedad, la cultura o el sistema jurídico.
2. ¿Qué debería preocuparnos?
El futuro, y el futuro inmediato, es lo que nos debe preocupar. Las agresiones a templos pueden causar mucho daño social y cultural porque remueven traumas argentinos escondidos en la memoria de las personas –y por consiguiente en la “memoria colectiva”.  Es notorio en estos momentos un resurgimiento de la presencia pública de núcleos nacionalistas ideológicamente basados en el integrismo, lo cual significa, una posición unitarista que asocia la teología católica tradicional con la política. Y que a la política la piensa en claves conspirativas con la presencia oculta de “fuerzas”. Son grupos demográficamente muy pequeños y a su vez radicalmente disidentes dentro de la Iglesia Católica contemporánea, a la que la entienden como que cedió al Modernismo. Estos grupos abiertamente abjuran de la democracia, con un discurso muy elaborado en tal sentido. Hasta cierto punto podrían ser considerados casi cismáticos, o potencialmente al borde de un cisma, dentro de su propio culto. Sin embargo poseen un gran capital educativo y una fuerte orientación hacia la acción, rasgo inherente a su ideología.
En la actualidad es algo llamativa por sus pintadas y afiches en las calles la “Acción Nacional Católica (ANC)”, que promovía para el sábado pasado 23 de noviembre una conferencia sobre la Masonería, con el leiv motiv “si querés entender lo que está pasando a tu alrededor... ¡no te la podés perder!”. En este aviso es evidente la matriz de pensamiento en clave conspirativa.
El paradigma básico de corrientes de esta clase sostiene que el judaísmo internacional considerado como una fuerza oscura manipula tanto al comunismo como al capitalismo liberal y masónico de los Estados Unidos y otras naciones. Sus enemigos emblemáticos suelen ser José Stalin y Franklin
Delano Roosvelt: dos figuras icónicas de los Aliados de la Segunda Guerra Mundial, además de Winston Churchill.
Tal vez, dicho lo siguiente en términos de hipótesis, las causas de esta reverberación de la presencia pública podrían atribuirse mayormente, a partir de la asunción del papa Francisco, más que al rechazo a otros cultos, a las oposiciones al interior del propio catolicismo, en un movimiento versus a una supuesta sumisión de los obispos al Modernismo (y al ecumenismo y al diálogo interreligioso que incluye a los judíos y musulmanes).


*Hilario Wynarczyk. Doctor en Sociología (Universidad Católica Argentina, UCA). Máster en Ciencia Política (Univ. Federal de Minas Gerais, Brasil, UFMG). Licenciado en Sociología (Universidad de Buenos Aires, UBA). Prof. de Metodología y Taller de Tesis (Univ. Nacional de San Martín, UNSAM). Integrante de: Asociación de Cientistas Sociales de la Religión en el Mercosur (ACSRM); Consejo Argentino para la Libertad Religiosa (CALIR, socio fundador); Red Latinoamericana de Estudios Pentecostales; (RELEP).Programa Latinoamericano de Estudios Socio-Religiosos (PROLADES). Consejo de Expertos para una Nueva Ley de Culto, Secretaría de Culto de la Nación (1999-2001). Tratados sobre los evangélicos, sociedad y Estado: Ciudadanos de dos mundos. El movimiento evangélico en la vida pública argentina 1980-2001 (Buenos Aires, UNSAM EDITA, 2009). Sal y luz a las naciones. Evangélicos y  política en la Argentina 1980-2001 (Buenos Aires: Instituto Di Tella y Siglo XXI Iberoamericana, 2010).
Enviado por su autor, 2014. 

sábado, 10 de diciembre de 2011

Suiza reaviva su carácter protestante gracias a las iglesias pentecostales

La soledad de la gente en "nuestra sociedad individualizada" y "el estilo moderno de adoración" ayudan a crecer el modelo carismático de iglesia.
Alrededor de un tercio de los 7,8 millones de personas en Suiza son miembros registrados de la Iglesia Reformada Suiza. Pero son las iglesias evangélicas -especialmente las pentecostales- quienes crecen, más que las protestantes tradicionales en Suiza.
“Estas iglesias carismáticas entienden las necesidades de la gente y, por lo tanto, atraen los domingos el doble de fieles”, dice Olivier Favre, un pastor carismático que es también sociólogo de la religión.
"El punto fuerte del movimiento pentecostal es la idea de que Dios interviene en la vida cotidiana de las personas", afirma Favre, que pastorea de dos iglesias carismáticas, en Payerne y Neuchâtel respectivamente.
Este pastor, que desempeña su labor como sociólogo de la religión en la Universidad de Lausana, atribuye el crecimiento de las iglesias evangélicas entre otros factores a la relación fraternal que existe en su seno frente a la soledad de las personas en "nuestra sociedad muy individualizada", y "el estilo moderno de la adoración" que hace que la gente se acer.
Favre destaca que la idea de una relación personal y real con Dios, la creencia de que Él contesta verdaderamente las oraciones, que puede sanar a los enfermos y obrar milagros responde a una necesidad espiritual. Por otra parte, “el estilo de adoración atrae a los jóvenes”, dice al tiempo que reconoce que las personas que viven con inseguridad pueden sentirse más atraídos por este estilo de vida y valores que nacen de una experiencia con Dios.
INMIGRANTES
Las poblaciones inmigrantes, especialmente africanos y sudamericanos, también han contribuido al crecimiento de las iglesias evangélicas suizas, afirma Favre, que ejerce también la labor de pastor en la Iglesia Bautista Reformada de Lausana desde hace 14 años. “Las iglesias carismáticas ofrecen un apoyo fundamental (a los inmigrantes), así como el lenguaje y la música de sus países de origen”.
El pastor, que ha estudiado y documentado el aumento de las iglesias evangélicas en Suiza, afirma que el lenguaje evangélico está evolucionando y adaptándose a las “necesidades reales”, poniendo menos énfasis en el pecado y el arrepentimiento que en la necesidad de crecimiento y desarrollo personal.
Sin embargo, aclaró que un movimiento cristiano tiene que ser siempre equilibrado y arraigado en la verdad revelada en la Biblia. "Si se adapta demasiado a la sociedad se enfría, pierden su fervor y surgen dificultades para sobrevivir sin apoyo estatal. Por otro lado, si el movimiento es demasiado fundamentalista se aisla del resto de la sociedad".

Fuentes: MundoCristianotv