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martes, 14 de febrero de 2012

¿PARA QUE SIRVEN LOS TEOLOGOS?

Por. Luis Eduardo Cantero, Argentina*

Esta pregunta no solo se la hecho el teólogo profesional o raso, también se la han hecho los profesionales de otras ciencias. Algunos con interés por conocer esta disciplina; otros en cambio, en son de burlas… pues, es mas fácil encontrar una definición clara e interesante en otras ciencias; por ejemplo, es más interesante saber para que sirven los filósofos, los antropólogos, los sociólogos, los docentes, los abogados, los médicos, los historiadores, etc. Pero, para qué sirven los teólogos, las teólogas, si sabemos que para enseñar alguna área de la divinidad no se necesita dedicar años de estudios, no seria mejor estudiar filosofía y por allí buscar una línea fenomenológica o estudio de las creencias cristianas, creen algunos profesionales de las ciencias prácticas.
Es cierto que no es fácil llegar a un consenso claro de los profesionales de esta ciencia eclesiástica, esa va a hacer nuestra línea de abordaje en este artículo, es llegar a una respuesta clara y convincente ¿para que sirven los teólogos, las teólogas? Pero, antes de llegar a una respuesta con respecto a esta disciplina, comienzo por mi otra profesión de ser filósofo y docente universitario ¿para que servimos los filósofos? Como filósofo creo que servimos para hacer pensar, reflexionar y actuar sobre los problemas que le atañen al género humano. Estamos aquí para ayudar a encontrar soluciones a los problemas existenciales del ser humano, a darle sentido a la existencia, a liberarnos de los dogmas que imprime la moral ortodoxa de las denominaciones cristianas ambiguas (puritanas como bautistas renovadas, wesleyanas, pentecostales, neopentecostales, entre otras) , y a valorar los valores, principios y normas enseñado por la ortodoxia adaptándolo a nuestra época.
Sin caer en el relativismo de las cosas, etc. Pues prima el principio universal sobre el principio particular, por ejemplo: antes de emprender un cambio a la doctrina del matrimonio instituido por la doctrina cristiana, en la historia de la iglesia cristiana, sustentado por un principio sagrado como es la Biblia, como base de enseñanza, norma y fe de conducta. Por satisfacer deseos individuales como pregona las minorías de las comunidades gay. Antes de violar y herir a ambas mayoría vs minorías, debemos pensar, reflexionar y actuar de acuerdo a principios universales como es y ha sido enseñando en toda la existencia del pensamiento cristiano. Y no tratar de dejarnos seducir por ideologías posmodernas instaurada por la teoría de género….
Este seria un ejemplo de lo que para mi es el accionar de un filósofo cristiano, porque soy cristiano. Ahora bien, antes de explicar para que sirven los teólogos, las teólogas, quiero hacer una mirada retrospectiva del quehacer de los teólogos. En el siglo XVIII, en esta época había un dualismo entre la iglesia docente y la iglesia enseñada, se buscaba en quien recaía el poder y el saber, que debían hacer los feligreses, pues había un condicionamiento “solo en el cuerpo pastoral residía el derecho y la autoridad necesaria para promover y dirigir a todos los miembros hacia el fin de la sociedad. La multitud no tiene más derecho que el dejarse conducir y como dócil rebaño, seguir a sus pastores.” (1)
Según el concepto anterior, que todavía persiste en algunos colegas, que ser teólogo es un experto calificado para ayudar a sostener la verdadera doctrina aprendida y enseñada por la tradición de x denominación, sin cuestionar los pros y contra, así deberá ser enseñado a los feligreses. Pues ellos han sido comisionado para anunciar y enseñar la verdadera doctrina aprendida en la historia de su denominación; por lo tanto ningún feligrés podrá cuestionar al experto, se creen dueño absoluto de la verdad, pues justifican su aparato ideológico con posturas impuesta bajo el sometimiento de que son los “elegidos” por Dios para conservar y preservar la doctrina, la pregunta que surge es ¿cuál doctrina? ¿Acaso la academia teológica le da el derecho a someter al pueblo, o es que el pueblo creyente no hace teología, cuando leen, meditan y reflexionan en la palabra?
Ahora bien, el saber teológico visto de esta forma, hace que el experto termine siendo dueño del conocimiento, como acontece hoy en día en los grupos renovados bautistas, que hacen de su figura pastoral una cúpula privilegiada, que contiene “el poder” de Dios en sus manos, pues ellos terminan siendo los showman del culto cristiano, que solo el “apóstol”, el pastor tiene la autoridad de sanar, liberar y profetizar al pueblo creyente, que pasó con el sacerdocio universal, que pasó que todo creyente es justificado por la fe. ¿Qué evangelio han aprendido estos estúpidos que engañan al rebaño del Señor? Lo triste es que el creyente se ha olvidado el principio de leer la Palabra de Dios como fuente de aprendizaje, no dejar que el poder de aquellos que se hacen llamar “apóstoles” se conviertan en un instrumento para someter a las mentes a sus estupideces. El impacto de estas estupideces se compensa con la debilidad de la penetración de esa falsa ideología y que afecta o cambia el verdadero sentido de la fe; ésta por desgracia pierde su horizonte en Jesús y termina esclava en la autoridad del apóstol o pastor iluminado. El motivo original de la fe ya no es la comunión con Dios y Su Palabra, sino en la obediencia a siega a la ideología impuesta por su pastor o apóstol.
Por lo anterior, el teólogo apóstol o renovado (si se puede llamar teólogo, creo que no saben que es ser teólogo) se convierte en un guardián y controlador de una caja de recetario o caja de herramienta. De esta manera, ellos se convierten en los dueños de todo el imperio de la iglesia, pues tratan de sostener el orden establecido que hacen que todos participen en encuentros, retiros y cursos para diferenciar lo profano de lo sagrado: no amar las cosas del mundo, sino pensar en las cosas espirituales, mientras dejan sus riquezas y demás al servicio del experto: apóstol o pastor. En fin este concepto no aclara para que sirve el teólogo, si nos quedamos con estas acciones creemos que ser teólogo es enseñar estupideces, es un ser que trata de imponer una ideología al servicio de sus intereses y de su señor: el dios mamón.
Pasamos ahora aquellos que creen que ser teólogo es renovar la iglesia. Con esta idea estúpida la iglesia bautista en Argentina, como otras iglesias de América latina han visto como se ha ido perdiendo la identidad, los principios y la doctrina de la teología bautista, es normal hoy ver a pastores bautistas autodenominándose pentecostales, pues si fueran pentecostales serían un poquito más coherente con sus acciones, pues al observar el show que ofrecen cada domingo, se convierten en domingueros, que entretienen a una feligresía analfabeta, que han perdido el norte de ser fieles a Dios y a Su Palabra: de no ser idólatras ni seguir otro evangelio, el cual han aprendido de los verdaderos hombres y mujeres de la fe, que encontramos en Hebreos 11, en los verdaderos apóstoles, profetas y la historia cristiana hasta ayer… creo como bautista me siento indignado por escuchar tantas estupideces en los pulpitos (me refiero en el caso argentino del clero bautista renovado y las iglesias renovadas), donde se profana la Palabra de Dios y lo triste que el analfabetismo bíblico teológico de los feligreses ayudan a sostener estas estupideces.
Ellos creen que ser teólogos es renovar toda la iglesia, sus funciones se extienden a otro campo. Sin duda conservan su función de expertos calificados, pues han sido formados de seminarios, que también han sido cambiado para perpetuar estas estupideces, lo que ha acontecido en uno de nuestros seminarios latinoamericanos, que en el pasado, se reconocía por su ortodoxia, docentes prolijos, serios en sus discursos, que eran invitados en otros países, muchos lideres y pastores de América latina venían a estudiar a ese seminario, yo era uno de esos que tenia un deseo de ingresar a esa institución teológica. Cuando llegué a la Argentina a estudiar en otra Universidad, paralelamente quise aprovechar el momento de seguir formándome en esa institución, pero fue una perdida de tiempo y de dinero, pues lo que era el seminario del pasado no quedó ni la sombra, la ola renovada había vaciado de todo, los grandes “pensadores” no quedó nada, lo académico fue reemplazado por la espiritualidad a siega.
Hoy es triste ver que de la historia solo queda el edificio, que al recorrer sus pasillos, no queda nada de la memoria histórica… Sin duda conservan su función de institución de renombre, se creen los dueños del poder del saber “renovados”, “iluminados” en su discernimiento de las verdades de la fe, en la lectura, la enseñanza y la interpretación de las fuentes de la que dimanan en su formulación tanto formativa como especulativa, en su aplicación moral y pastoral. Todo esto recae en sus estudiantes, docentes y se revierte en las iglesias. Esto hace que el aparato ideológico estúpido se mantenga en toda la estructura de la renovación eclesial.
Para evitar que estas ideologías sigan generando mas locura al pueblo creyente, debemos pensar en la teología bautista cristiana, es bueno que demos a la teología nuestra toda su densidad no solo a vivir la espiritualidad, sino también a la participación del conocimiento racional que Dios tiene de si mismo y que nos comunica por su hijo hecho carne y por la presencia del Espíritu Santo. Es triste que estos estúpidos “teólogos renovados” nos hagan creer a los no renovados que estamos equivocados y que no tenemos vida, porque no saltamos como locos, atando y desatando demonios cada domingo y en cada acto litúrgico, lo que no saben ellos, es que su accionar y forma de hacer teología cada vez más la empobrecen, como aconteció con la escolástica que había encajonado la teología en una enseñanza académica, sin penetración sensible de la Palabra de Dios oída y vitalizada. (2)
Hoy es lo contrario, hacen creer en los creyentes que no vale la pena hacer uso de la razón ni de la preparación intelectual. Hoy se enseñan desde los pulpitos que se puede hacer teología sin tener que usar la razón, solo desde la experiencia, pues estas personas que enseñan estas cosas se olvidan que los extremos son dañinos, dejan de lado las reglas de análisis y de la deducción para caer en una especulación… hacer teología sin hacer uso de las herramientas que Dios ha dejado en el ser humano es caer en la línea de la locura.
Si dejamos que todo sea vivido por la experiencia sin hacer uso de las herramientas que sirven para regular nuestras experiencias… es caer en la línea de la locura, por eso es necesario que el teólogo en su inteligencia misma, y no en un fervor sobreañadido, se mantenga en comunión con Dios y con el pueblo, solo así podrá mantenerse firme y fiel en lo que ha aprendido en los claustros de teología. Ha sido llamado y capacitado para ser un facilitador del mensaje de Cristo al pueblo, su compromiso le compete no solo para actuar, sino también luz para comprender los designios de los tiempos: en los últimos días vendrán falsos profetas, evangelistas y engañadores que tratarán de desviar al pueblo de Dios a creer en fabulas y falsas filosofías para engañar aun a los escogidos. Por eso, el teólogo deberá ser fiel al que lo llamó y al evangelio en que fue instruido, pues es la fuente inmediata de la verdad teológica.
Finalmente, el teólogo tiene como misión discernir lo que esta haciendo daño a la grey de Dios. Su trabajo en sus múltiples tareas esta constituido por un discernimiento original, al servicio de la iglesia, de los hermanos los cuales viven su fe individualmente y colectivamente, es analizada en el contexto donde viven. El teólogo tiene como incumbencia detectar las rectitudes mentales, doctrinales, morales y místicas de las obras evangélicas, diferenciar entre ortopraxis y ortodoxia (3). Su lugar de intervención y de construcción es la vida de la iglesia comprometida en el mundo, siguiendo el ejemplo de Jesús, estar al lado de los pobres, de los marginados por la sociedad, construyendo un mundo posible donde todos podamos vivir (….).

*Luís Eduardo Cantero, es Teólogo y Filósofo, pastor, docente universitario. Actualmente es Doctorando en el Departamento de Historia de la Iglesia del Instituto Universitario ISEDET, Bs. As. Argentina. www.luiseduardocantero.visitame.es

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Referencias bibliográficas:
(1) ENCICLICA VEHEMENTER, 1906, citado por Evangelista Vilanova, Para comprender la teología, Estela (Navarra): Verbo Divino, 1995, p. 12
(2) Vilanova, p. 14.
(3) Ibíd., p. 16.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Lidia Rodríguez: “Necesitamos ejercer nuestra labor con tenacidad y excelencia”

Por. Manuel López, España*

Catorce de los 121 pastores de la Unión Evangélica Bautista de España (UEBE) son mujeres. Un 12 por 100 está lejos de la paridad, pero las perspectivas de futuro inmediato no pueden ser más esperanzadoras: de los 29 alumnos matriculados en el Seminario Teológico UEBE para el presente Curso académico 2011-2012, doce son mujeres.
Ya se ha superado el 40%. Está visto que en la teología y el pastorado hay un lugar para la mujer. Lidia Rodríguez, copastora de la Comunidad de Santutxu, iglesia miembro de la UEBE, y profesora de Teología de la Universidad de Deusto, no necesita presentación; la mera relación de materias de las que imparte asignaturas en la licenciatura y los cursos de postgrado la acredita como uno de los profesores de Teología más capaces y valiosos de la Universidad Española.

PREGUNTA.- Profesora de Religión y Antropología del Judaísmo Bíblico, Teología Bíblica y Literatura Sapiencial, y en una Universidad de prestigio como es Deusto. ¿De cuánta envidia sana –y de la otra– entre ministros de culto hombres es usted consciente?
RESPUESTA.- Gracias a Dios, vivo ese asunto desde una feliz ignorancia, que creo es lo mejor que podría sucederme. Pero, de despertar algo, me gustaría que fuera ánimo para el camino y un sano orgullo de sentirse protestante.
P.- ¿Seminario o Universidad? Monta tanto, tanto monta para la formación teológica, o seguimos dejando que los seminarios formen pastores y las universidades teólogos?
R.- Nuestras iglesias y nuestra Unión no podrán sobrevivir sin lo uno ni lo otro. Es cierto que responder a lo urgente –es decir, la formación de pastores que atiendan a las congregaciones locales– ha hecho que a menudo desatendamos algo tan importante como hacer avanzar una reflexión teológica autóctona, inculturada en nuestra realidad social. En mi opinión, hoy por hoy no nos podemos permitir el lujo de separar institucionalmente dónde se imparte una formación u otra; lo importante es, como afirmaba Lutero, que cada pastor debería ser un teólogo, y cada teólogo, un pastor. Porque del mismo modo que el que dice no meterse en política, de hecho ya se ha metido en política, el que reniega de la teología de hecho está llevando adelante un determinado programa teológico, que por desgracia suele caracterizarse por el oscurantismo.
P.- Aparcado el proyecto de la nueva Ley de Libertad Religiosa, la homologación de los títulos académicos del STUEBE –que por cierto estrena nombre: Facultad de Teología UEBE– y los otros Seminarios evangélicos “serios” va a ser lo único que se consiga del Gobierno Zapatero. ¿Cómo se ve este logro desde la Universidad?
R.- No sé si las iglesias evangélicas son plenamente conscientes del cambio epocal que supone la homologación académica de los títulos en teología de los seminarios evangélicos ¡por primera vez en nuestra historia! Es sin duda una llamada a seguir mejorando la calidad de sus docentes, de su oferta académica, de sus instalaciones, y por supuesto un reto a los estudiantes que a partir de ahora obtendrán un título de grado adaptado al espacio europeo. Desde aquí, mi más sincera enhorabuena a todos los que han hecho posible este logro gracias a su desinteresada dedicación.

P.- Qué hace falta para que la teología pueda ponerse de moda, tener buena prensa?
R.- No me preocupa que se ponga de moda, porque la moda tiene fecha de caducidad. Sí me preocupa su mala prensa. Creo que para que la teología cumpla sus objetivos la iglesia evangélica debería poder quitarse de encima la rémora fundamentalista que entre otras cosas teme la reflexión propia y la libertad de conciencia –por mucho que se nos llene la boca con la “guía del Espíritu Santo” y el “sacerdocio universal de todos los creyentes”–. En el caso de los teólogos, se echa en falta una labor pedagógica para acercar a la realidad vivida en las iglesias la “sesuda” reflexión de tanto hombres y mujeres a lo largo de la historia de la Iglesia.
P.- Hubo quien interpretó su ponencia en la última Convención como un signo claro de reconocimiento de los teólogos dentro del marco de referencia de la Unión Bautista UEBE. ¿Es esta también su percepción?
R.- Sinceramente, no. No recibí ninguna referencia u opinión en ese sentido. De haberlo pretendido, por ejemplo, hay profesores en nuestro Seminario con más derecho que una servidora para haber representado a la reflexión bautista en la Convención.
P.- “Comprometidas en hacer atractiva la teología”. Cada vez hay más mujeres participando activamente en los foros teológicos… en otras latitudes y contextos. ¿Encaja esta afirmación con su experiencia pastoral en Santutxu?
R.- Eso espero. Una de las tareas pendientes de la teología es permear la vida cotidiana y tender puentes.
P.- ¿Cómo superar el “caso español” de una teología, salvadas un par de excepciones, una de ellas usted, exclusivamente masculina?
R.- En el caso de la iglesia, se requiere un espíritu fraterno y solidario entre hombres y mujeres, con altura de miras y sin miedo al “qué dirán”. Y eso significa, por ejemplo, apostar en las iglesias locales por mujeres que no tienen por qué estar casadas para ser merecedoras de un espacio de servicio en la comunidad –y, por supuesto, de un sueldo digno–. En el caso de las mujeres, necesitamos ejercer nuestra labor con tenacidad y –si se me permite emplear un término muy nuestro– excelencia, siendo conscientes de que los frutos tardarán todavía mucho tiempo en poder recogerse. Debemos aventurarnos a publicar nuestra reflexión, aunque sea de forma precaria y en pequeños círculos, para animar a otras mujeres a emprender este camino apasionante y apasionado de la teología.
P.- En el reciente Congreso de Mujeres teólogas en Salamanca se echó en falta una mínima representación protestante. Parece como si cuando la teología deja ocasionalmente de ser “cosa de hombres”, sigue mandando la etiqueta “católica”. ¿Cómo lo ve? ¿Qué hacer?
R.- Ser protestante y mujer dedicada a la teología equivale a formar parte de una minoría dentro de lo que a su vez es una minoría social, y eso se refleja en nuestra escasa participación en los encuentros nacionales. Además, la Iglesia debe ser consciente de la importancia de visibilizarnos en los espacios públicos y de tomar las medidas necesarias para ello, como puede ser liberar y promocionar a mujeres para que puedan dedicar parte de su ministerio a formarse y reflexionar, a escribir, a participar en congresos, etc. No hay fórmulas mágicas: es necesario emplear el tiempo y los recursos necesarios al alcance.
P.- Se sigue diciendo en los entornos evangélicos que “el País Vasco es duro para el Evangelio”. ¿Cuál es su experiencia pastoral?
R.- No más que Extremadura o Murcia. Si algo evidencia mi experiencia pastoral, es que para proclamar la buena noticia a los hombres y mujeres de nuestro tiempo no sirven los clichés trasnochados, ni las supuestas fórmulas mágicas importables de un contexto a otro. Se nos exige que el evangelio ilumine los problemas reales de las personas para que no termine siendo un discurso religioso hueco o un simple calmante para la mala conciencia. En el País Vasco, o el evangelio es un evangelio de paz y reconciliación, o no será.
P.- Deja al fin de ser “cosa de hombres” la enseñanza de la Religión en lo más alto de la escala académica?
R.-¡Ni mucho menos! Todavía queda mucho camino por recorrer –al mencionado estudio me remito–, y lo que se ha ganado hasta hoy se está poniendo en peligro con las nuevas corrientes ultraconservadoras que se nos vienen encima.
P.- Nuestra Unión Bautista UEBE es pionera en la incorporación de la mujer al ministerio pastoral, pero el grueso de los despachos eclesiásticos de las familias denominacionales se escandalizan con solo oír la palabra paridad? ¿Por qué resulta tan difícil hacer pedagogía con este tema?
R.- El pasado forma parte de nuestra identidad y eso lo hace muy poderoso, no solo en cuanto al discurso, sino en el ámbito de las emociones y de la pertenencia. Aunque oficialmente se emplean argumentos escriturísticos en contra del ministerio de las mujeres, en el fondo muchos de nuestros hermanos y hermanas tienen miedo; temen los cambios, porque lo que siempre se ha hecho así –aunque sea de forma equivocada– ofrece seguridad y estabilidad; creen que cambiar de forma de pensar en este asunto equivale a traicionar al fundador de la iglesia local, a la enseñanza recibida,… Si todo ello lo aderezamos con una lectura fundamentalista de la Palabra, tenemos el plato servido.
P.- ¿Qué conclusiones está sacando usted del movimiento del 15M?
R.- Que “la masa” es menos masa de lo que se creía, que hay hombres y mujeres clamando justicia, y que el evangelio debería ser capaz de fermentar esos espacios.
——
Dígame…
PREGUNTA.- Correctora de estilo de una edición de la Biblia. ¿Sabe cuánta sana envidia (y de la otra) despierta este apunte de su currículo?
RESPUESTA.- Eso es porque no saben el “curro” que lleva…
P.- ¿Cómo pudo reprimirse de corregir a Pablo en sus pasajes poco amables con la mujer?
R.- Lo que no pude reprimir fue una enmienda al epígrafe de Ez 13. donde se leía “falsos profetas y brujas” (sic), hoy se lee “falsos profetas y profetisas”. A buen entendedor…
P.- Un inmigrante en la junta directiva de la UEBE pongamos para el año…
R.- Si se tratara de representar la realidad sociológica de nuestras iglesias, ¡debería ser ya!
P.- ¿Y a una mujer presidenta sino de la Unión Bautista UEBE, al menos del Colegio Pastoral?
R.- No lo verán mis ojos…
P.- Un buen rioja en las copas de la Santa Cena le parece
R.- Un placer al paladar que nos acercaría más que nuestro tradicional vino dulce o mosto a la experiencia de los primeros discípulos de Jesús. Y, ya puestos, ¡que sea de la Rioja alavesa!
P.- “Si las mujeres mandasen…” ¿tendría más éxito la zarzuela en los despachos eclesiásticos?
R.- Como decía alguien… ¿es que podría hacerse todavía peor?
P.- El Athletic jugando la próxima temporada en Europa. ¿Qué consecuencias políticas podría favorecer?
R.- Lamento no ser fiel seguidora del Athletic, muy a pesar de mis queridos “feligreses”.
P.- “Ayuda idónea del esposo”. Haga un análisis de texto rápido, por favor.
R.- Ayuda, a todos; idónea, me temo que no siempre estoy a la altura. Mi esposo, gracias a Dios, es un compañero en el camino.
P.- “Diaconía de Comunicación e Imagen”.
R.- Fundamental para no ir metiendo la pata, por ejemplo, ante las instituciones políticas
P.- “Evangelismo” no viene en el Diccionario…
R.- Es lo que tienen los neologismos ingleses, que campan a sus anchas en nuestra jerga evangélica. Me preocupa más la carga ideológica que lo acompaña.
P.- Tampoco “palabros” como “iglecrecimiento”…
R.- De lo cual me alegro, y espero que desaparezca de nuestra reflexión para siempre… ¡Con la de buenos misionólogos que tenemos entre nosotros!
P.- ¿Qué le diría a los que usan y abusan de la palabra “compartir” cuando lo que hacen es impartir una prédica (o largar un rollo)?
R.- Que hay eufemismos incapaces de ocultar el ego.
P.- ¿Y al que empezó a usar el “abreviaturo” Pr. (menos mal que no Pra.)?
R.- Incomprensible en nuestro contexto. ¿Acaso nuestros fontaneros ponen “Font.” en su correspondencia, o nuestros electricistas “Elec.”?
P.- “El Señor me ha dicho”. ¿Qué errores bíblico-teológicos hay en tan contundente frase?
R.- Muchos, pero permítame que lo resuma en una frase socarrona: “Quien dice que habla a Dios es una persona religiosa; quien dice que le habla Dios es un esquizofrénico.”
P.- Culto racional vs. culto emocional. Los racionales están reconciliados con la “logikén latréian”, pero los emocionales reivindican la “lógica” de la emoción. ¿Qué hacer?
R.- Creo que nuestra razón debe estar tan implicada como nuestra afectividad en el culto; los problemas concretos tienen que ver con los modos de expresión de esa afectividad, a menudo importados de otras latitudes y que en no pocas ocasiones causan extrañeza e incomodidad en parte de la congregación. Para que estas diferencias no rompan la fraternidad debemos ser capaces de llegar a acuerdos que serán diferentes en cada comunidad local, lo que los estudiosos de la diversidad llaman “acomodo”.
P.- “El Eco* digital”. ¿Cuánto vale esa marca?
R.- Creo que en ello nos jugamos la supervivencia.

* El Eco Bautista es el órgano de la Unión Evangélica Bautista de España (UEBE), fundado en 1893.
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Académica y pastora
Lidia Rodríguez Fernández nació en Valencia. Estudió Teología en IBSTE y más tarde en la Facultad de Teología de la Universidad de Deusto. Es presbítera ordenada de la Comunidad Cristiana Evangélica del barrio de Santutxu de Bilbao (Vizcaya) desde 1999, iglesia que pasó a formar parte de la UEBE en 2008 y de la que es pastora junto con su marido, Juan Francisco Muela.* Tuvo a su cargo el mensaje inaugural en la pasada Convención de la UEBE, con el título de “Los talentos: una responsabilidad por delante”.
Como equipo pastoral tienen distribuidas sus funciones de este modo: Representación institucional, Pastoral y Enseñanza de adultos (Juan) y Presidencia del Consejo de iglesia, Pastoral, Enseñanza de adultos y Evangelización (Lidia). Se incorporó a esta Facultad de Teología de la Universidad de Deusto en 2005 como secretaria del Simposio Internacional sobre Orígenes del Cristianismo. En el curso 2006-2007 es becaria de Investigación y desde entonces profesora de la Facultad. En el año 2006 estuvo un tiempo como investigadora en Israel en la École biblique et archéologique française de Jérusalem (EBAF), más conocida por sus trabajos con los manuscritos de Qumrán.

* (Ambos son miembros de la junta de Ateneo Teológico, editora de Lupa Protestante).
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Publicaciones
“La memoria, fundamento de la acogida al emigrante”, El inmigrante en la Biblia. Reseña Bíblica 46 (2005)
“Prostitutas ¿cúlticas? en tiempo de los profetas”, Ellas os guiarán al Reino de Dios. Reseña Bíblica 54 (2007)
“Profetas anteriores y posteriores”, Diccionario de profetismo. Monte Carmelo (2008)
“Espacio público y pluralismo religioso desde una perspectiva cristiana protestante”, V encuentro de Derechos Humanos. La religión y los derechos humanos en el espacio público (Diputación de Guipúzcoa, 2009)
“El cristianismo reformado y evangélico” y “Otras comunidades de inspiración cristiana”, capítulos de Pluralidades latentes. Minorías religiosas en el País Vasco (Pluralismo y convivencia, 2010)
“Protestantismo vasco hoy”, artículo en la revista Hemen (2010).
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Entrevista de la serie del autor “Conversaciones con nuestros líderes” publicado en “EL Eco Bautista”, 3/2011. www.uebe.es