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jueves, 7 de junio de 2012

Teólogos enseñan a Jesús el oficio de Mesías

Por. Edwin Sánchez, Nicaragua*
En la mañana calurosa del primer domingo después de Resurrección, en una pequeña ciudad en el sur de Nicaragua, un hombre se levantó de la banca en la iglesia y pasó adelante a decir que la semana anterior oró por una mujer a quien le diagnosticaron cáncer en el hígado. Los médicos, en su último examen, debieron rectificar la fatal noticia: la dama no presentaba la más mínima dolencia en la región hepática. “ Hermanos, yo he visto sanar cánceres, porque Dios es un Dios de milagros ”, exclamó, jubiloso, bajo un generalizado amén.
Horas más tarde, después de conocer esta buena nueva, leí en El País , de España, sobre un pensador que, jubiloso por otras razones al otro lado del mundo, manifestaba que todo “teólogo actualizado” no creía en milagros. Era una “moderna noticia”, no una buena nueva.
Al teólogo Andrés Torres Queiruga (Ribeira, A Coruña, 1940) se le preguntó: “Usted rechaza ‘los milagros e incluso la resurrección de Jesucristo como milagro susceptible de pruebas empíricas’. ¿Su pensamiento continúa dentro del cristianismo?” .
“ Sin duda –fue la respuesta-. Como yo piensan hoy la mayoría de los teólogos actualizados. La crítica bíblica demuestra que de los llamados milagros de los evangelios apenas quedan algunas curaciones ”.
Nicaragua, además de ser una de las naciones con una de las tasas más baja de criminalidad en América -12.5 homicidios por cada 100 mil habitantes en 2012, en contraste con Honduras, 86; El Salvador, 71; Guatemala, 52-, también es una de las regiones donde hay mucho pueblo cuya convicción en lo que no se ve pareciera un producto Made in Galilea .
Aquí hay gente que no solo cree en las Sagradas Escrituras con todos los fierros , sino que hasta producen episodios bíblicos tropicales, y hasta llenan plazas públicas que antes solo, en el plano temporal, el partido Frente Sandinista podía hacerlo.
Estar convencido de lo que narran los evangelios en esta parcela del planeta no es una expresión de la baja cultura popular . Esa fe de solvente pureza cuenta con muchos detractores por un lado y aprovechados por el otro. En este escenario incluiremos a los “ apóstoles y profetas ” que han lanzado toda su artillería de “ señales y milagros ” en su arremetida neopentecostal contra la salud espiritual y sociopolítica de Latinoamérica.
Muchos creyentes sinceros caen rendidos ante el millonario espectáculo de individuos como el televangelista estadounidense Benny Hinn y sus opulentos traductores al castellano. Si Mario Vargas Llosa denuncia cómo la banalización se ha tomado a risa lo más serio del arte, esto se extiende a todos los espacios.
Recientemente en una emisora, la teóloga católica nicaragüense, Michelle Najlis, se mostraba convencidísima de que después de la muerte extrema de Jesús en la cruz del Calvario, el resto es poesía mística. Que su pretendida aparición, pasando a través de las paredes, debe tomarse como el resumen simbólico de sus predicas: Jesús eliminó barreras.
La teóloga llega incluso a desconfiar de la grandeza del Hijo del Dios de Israel: “¿Qué me cambia la vida a mí si pasó físicamente las paredes? ”, como diciendo qué provechoso es para la gente la manifestación en persona de Jesús en la casa donde estaban escondidos.
El punto focal que nos quieren plantear es que Jesús no aprendió bien su oficio de Mesías, quizás por ser un tosco carpintero insensible a la lírica de los espíritus refinados y, en vez de levantarse de entre los muertos en sentido metafórico, como pésimo estudiante, lo hizo al pie de la fe como los cristianos desactualizados lo hemos venido creyendo. No comprendió que, según los manuales de teología posmoderna, la Resurrección fue la de sus atemorizados seguidores: que de muertos de miedo fueron capaces de ir a anunciar la buena noticia .
Derribar paredes , en la simbología planteada por la teóloga, es el Jesús que platica abiertamente con la mujer samaritana, cuando las mujeres eran tenidas por menos. A partir de esta verdad, el contenido de trabajo de un Redentor de hoy, si no quiere terminar desempleado, incluye lo siguiente:
Todos saben que los oficiales romanos llevaban “ un mancebo, un amante ”, dice la teóloga. En la agenda actual se trata de introducir por la puerta grande de los Evangelios una de las calificaciones que olvidaron incluir sus escritores aldeanos, para contar hoy con un Mesías a la altura de la Metrópolis : el Cristo Simbólico derriba otra “pared”, la del prejuicio contra los homosexuales.
Una de las más exquisitas historias donde Jesús se solaza por la enorme fe de un gentil en contraste con los “hombres de poca fe” encontrados en Jerusalén, resulta, de esta forma, banalizado: el centurión que llegó a rogar a Jesús por la sanidad de su siervo enfermo era un gay a cargo de cien soldados, cuya orientación sexual se ajustará a lo que demande el último grito de la moda.
La propuesta de estos teólogos es como tratar de poner al día la impresionante pinacoteca de la Colina de las Ciencias en Madrid, mandando a la hoguera por anticuados los lienzos de Velázquez, Goya, Tiziano, Rubens, Rafael y Murillo, y la destrucción de la estatuaria latina, para instalar las modernísimas imágenes de Toy Story, Pato Aventuras y toda la galería Disney. ¿Se seguiría hablando del Museo del Prado o del Estudio del Tío Walt?
Yo prefiero la actualización de los Evangelios al estilo de Francisco Jirón, el hombre que dio testimonio de su fe sin acudir a los efectos especiales de Hollywood, ampliando de paso el catálogo del Rabí: “ Vayan y díganle a Juan lo que están viendo y oyendo. Cuéntenle que los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios… ”, y una enferma de cáncer es dada de alta en Semana Santa .

Edwin Sánchez – Periodista y escritor - Nicaragua

© Protestante Digital 2012

martes, 14 de febrero de 2012

¿PARA QUE SIRVEN LOS TEOLOGOS?

Por. Luis Eduardo Cantero, Argentina*

Esta pregunta no solo se la hecho el teólogo profesional o raso, también se la han hecho los profesionales de otras ciencias. Algunos con interés por conocer esta disciplina; otros en cambio, en son de burlas… pues, es mas fácil encontrar una definición clara e interesante en otras ciencias; por ejemplo, es más interesante saber para que sirven los filósofos, los antropólogos, los sociólogos, los docentes, los abogados, los médicos, los historiadores, etc. Pero, para qué sirven los teólogos, las teólogas, si sabemos que para enseñar alguna área de la divinidad no se necesita dedicar años de estudios, no seria mejor estudiar filosofía y por allí buscar una línea fenomenológica o estudio de las creencias cristianas, creen algunos profesionales de las ciencias prácticas.
Es cierto que no es fácil llegar a un consenso claro de los profesionales de esta ciencia eclesiástica, esa va a hacer nuestra línea de abordaje en este artículo, es llegar a una respuesta clara y convincente ¿para que sirven los teólogos, las teólogas? Pero, antes de llegar a una respuesta con respecto a esta disciplina, comienzo por mi otra profesión de ser filósofo y docente universitario ¿para que servimos los filósofos? Como filósofo creo que servimos para hacer pensar, reflexionar y actuar sobre los problemas que le atañen al género humano. Estamos aquí para ayudar a encontrar soluciones a los problemas existenciales del ser humano, a darle sentido a la existencia, a liberarnos de los dogmas que imprime la moral ortodoxa de las denominaciones cristianas ambiguas (puritanas como bautistas renovadas, wesleyanas, pentecostales, neopentecostales, entre otras) , y a valorar los valores, principios y normas enseñado por la ortodoxia adaptándolo a nuestra época.
Sin caer en el relativismo de las cosas, etc. Pues prima el principio universal sobre el principio particular, por ejemplo: antes de emprender un cambio a la doctrina del matrimonio instituido por la doctrina cristiana, en la historia de la iglesia cristiana, sustentado por un principio sagrado como es la Biblia, como base de enseñanza, norma y fe de conducta. Por satisfacer deseos individuales como pregona las minorías de las comunidades gay. Antes de violar y herir a ambas mayoría vs minorías, debemos pensar, reflexionar y actuar de acuerdo a principios universales como es y ha sido enseñando en toda la existencia del pensamiento cristiano. Y no tratar de dejarnos seducir por ideologías posmodernas instaurada por la teoría de género….
Este seria un ejemplo de lo que para mi es el accionar de un filósofo cristiano, porque soy cristiano. Ahora bien, antes de explicar para que sirven los teólogos, las teólogas, quiero hacer una mirada retrospectiva del quehacer de los teólogos. En el siglo XVIII, en esta época había un dualismo entre la iglesia docente y la iglesia enseñada, se buscaba en quien recaía el poder y el saber, que debían hacer los feligreses, pues había un condicionamiento “solo en el cuerpo pastoral residía el derecho y la autoridad necesaria para promover y dirigir a todos los miembros hacia el fin de la sociedad. La multitud no tiene más derecho que el dejarse conducir y como dócil rebaño, seguir a sus pastores.” (1)
Según el concepto anterior, que todavía persiste en algunos colegas, que ser teólogo es un experto calificado para ayudar a sostener la verdadera doctrina aprendida y enseñada por la tradición de x denominación, sin cuestionar los pros y contra, así deberá ser enseñado a los feligreses. Pues ellos han sido comisionado para anunciar y enseñar la verdadera doctrina aprendida en la historia de su denominación; por lo tanto ningún feligrés podrá cuestionar al experto, se creen dueño absoluto de la verdad, pues justifican su aparato ideológico con posturas impuesta bajo el sometimiento de que son los “elegidos” por Dios para conservar y preservar la doctrina, la pregunta que surge es ¿cuál doctrina? ¿Acaso la academia teológica le da el derecho a someter al pueblo, o es que el pueblo creyente no hace teología, cuando leen, meditan y reflexionan en la palabra?
Ahora bien, el saber teológico visto de esta forma, hace que el experto termine siendo dueño del conocimiento, como acontece hoy en día en los grupos renovados bautistas, que hacen de su figura pastoral una cúpula privilegiada, que contiene “el poder” de Dios en sus manos, pues ellos terminan siendo los showman del culto cristiano, que solo el “apóstol”, el pastor tiene la autoridad de sanar, liberar y profetizar al pueblo creyente, que pasó con el sacerdocio universal, que pasó que todo creyente es justificado por la fe. ¿Qué evangelio han aprendido estos estúpidos que engañan al rebaño del Señor? Lo triste es que el creyente se ha olvidado el principio de leer la Palabra de Dios como fuente de aprendizaje, no dejar que el poder de aquellos que se hacen llamar “apóstoles” se conviertan en un instrumento para someter a las mentes a sus estupideces. El impacto de estas estupideces se compensa con la debilidad de la penetración de esa falsa ideología y que afecta o cambia el verdadero sentido de la fe; ésta por desgracia pierde su horizonte en Jesús y termina esclava en la autoridad del apóstol o pastor iluminado. El motivo original de la fe ya no es la comunión con Dios y Su Palabra, sino en la obediencia a siega a la ideología impuesta por su pastor o apóstol.
Por lo anterior, el teólogo apóstol o renovado (si se puede llamar teólogo, creo que no saben que es ser teólogo) se convierte en un guardián y controlador de una caja de recetario o caja de herramienta. De esta manera, ellos se convierten en los dueños de todo el imperio de la iglesia, pues tratan de sostener el orden establecido que hacen que todos participen en encuentros, retiros y cursos para diferenciar lo profano de lo sagrado: no amar las cosas del mundo, sino pensar en las cosas espirituales, mientras dejan sus riquezas y demás al servicio del experto: apóstol o pastor. En fin este concepto no aclara para que sirve el teólogo, si nos quedamos con estas acciones creemos que ser teólogo es enseñar estupideces, es un ser que trata de imponer una ideología al servicio de sus intereses y de su señor: el dios mamón.
Pasamos ahora aquellos que creen que ser teólogo es renovar la iglesia. Con esta idea estúpida la iglesia bautista en Argentina, como otras iglesias de América latina han visto como se ha ido perdiendo la identidad, los principios y la doctrina de la teología bautista, es normal hoy ver a pastores bautistas autodenominándose pentecostales, pues si fueran pentecostales serían un poquito más coherente con sus acciones, pues al observar el show que ofrecen cada domingo, se convierten en domingueros, que entretienen a una feligresía analfabeta, que han perdido el norte de ser fieles a Dios y a Su Palabra: de no ser idólatras ni seguir otro evangelio, el cual han aprendido de los verdaderos hombres y mujeres de la fe, que encontramos en Hebreos 11, en los verdaderos apóstoles, profetas y la historia cristiana hasta ayer… creo como bautista me siento indignado por escuchar tantas estupideces en los pulpitos (me refiero en el caso argentino del clero bautista renovado y las iglesias renovadas), donde se profana la Palabra de Dios y lo triste que el analfabetismo bíblico teológico de los feligreses ayudan a sostener estas estupideces.
Ellos creen que ser teólogos es renovar toda la iglesia, sus funciones se extienden a otro campo. Sin duda conservan su función de expertos calificados, pues han sido formados de seminarios, que también han sido cambiado para perpetuar estas estupideces, lo que ha acontecido en uno de nuestros seminarios latinoamericanos, que en el pasado, se reconocía por su ortodoxia, docentes prolijos, serios en sus discursos, que eran invitados en otros países, muchos lideres y pastores de América latina venían a estudiar a ese seminario, yo era uno de esos que tenia un deseo de ingresar a esa institución teológica. Cuando llegué a la Argentina a estudiar en otra Universidad, paralelamente quise aprovechar el momento de seguir formándome en esa institución, pero fue una perdida de tiempo y de dinero, pues lo que era el seminario del pasado no quedó ni la sombra, la ola renovada había vaciado de todo, los grandes “pensadores” no quedó nada, lo académico fue reemplazado por la espiritualidad a siega.
Hoy es triste ver que de la historia solo queda el edificio, que al recorrer sus pasillos, no queda nada de la memoria histórica… Sin duda conservan su función de institución de renombre, se creen los dueños del poder del saber “renovados”, “iluminados” en su discernimiento de las verdades de la fe, en la lectura, la enseñanza y la interpretación de las fuentes de la que dimanan en su formulación tanto formativa como especulativa, en su aplicación moral y pastoral. Todo esto recae en sus estudiantes, docentes y se revierte en las iglesias. Esto hace que el aparato ideológico estúpido se mantenga en toda la estructura de la renovación eclesial.
Para evitar que estas ideologías sigan generando mas locura al pueblo creyente, debemos pensar en la teología bautista cristiana, es bueno que demos a la teología nuestra toda su densidad no solo a vivir la espiritualidad, sino también a la participación del conocimiento racional que Dios tiene de si mismo y que nos comunica por su hijo hecho carne y por la presencia del Espíritu Santo. Es triste que estos estúpidos “teólogos renovados” nos hagan creer a los no renovados que estamos equivocados y que no tenemos vida, porque no saltamos como locos, atando y desatando demonios cada domingo y en cada acto litúrgico, lo que no saben ellos, es que su accionar y forma de hacer teología cada vez más la empobrecen, como aconteció con la escolástica que había encajonado la teología en una enseñanza académica, sin penetración sensible de la Palabra de Dios oída y vitalizada. (2)
Hoy es lo contrario, hacen creer en los creyentes que no vale la pena hacer uso de la razón ni de la preparación intelectual. Hoy se enseñan desde los pulpitos que se puede hacer teología sin tener que usar la razón, solo desde la experiencia, pues estas personas que enseñan estas cosas se olvidan que los extremos son dañinos, dejan de lado las reglas de análisis y de la deducción para caer en una especulación… hacer teología sin hacer uso de las herramientas que Dios ha dejado en el ser humano es caer en la línea de la locura.
Si dejamos que todo sea vivido por la experiencia sin hacer uso de las herramientas que sirven para regular nuestras experiencias… es caer en la línea de la locura, por eso es necesario que el teólogo en su inteligencia misma, y no en un fervor sobreañadido, se mantenga en comunión con Dios y con el pueblo, solo así podrá mantenerse firme y fiel en lo que ha aprendido en los claustros de teología. Ha sido llamado y capacitado para ser un facilitador del mensaje de Cristo al pueblo, su compromiso le compete no solo para actuar, sino también luz para comprender los designios de los tiempos: en los últimos días vendrán falsos profetas, evangelistas y engañadores que tratarán de desviar al pueblo de Dios a creer en fabulas y falsas filosofías para engañar aun a los escogidos. Por eso, el teólogo deberá ser fiel al que lo llamó y al evangelio en que fue instruido, pues es la fuente inmediata de la verdad teológica.
Finalmente, el teólogo tiene como misión discernir lo que esta haciendo daño a la grey de Dios. Su trabajo en sus múltiples tareas esta constituido por un discernimiento original, al servicio de la iglesia, de los hermanos los cuales viven su fe individualmente y colectivamente, es analizada en el contexto donde viven. El teólogo tiene como incumbencia detectar las rectitudes mentales, doctrinales, morales y místicas de las obras evangélicas, diferenciar entre ortopraxis y ortodoxia (3). Su lugar de intervención y de construcción es la vida de la iglesia comprometida en el mundo, siguiendo el ejemplo de Jesús, estar al lado de los pobres, de los marginados por la sociedad, construyendo un mundo posible donde todos podamos vivir (….).

*Luís Eduardo Cantero, es Teólogo y Filósofo, pastor, docente universitario. Actualmente es Doctorando en el Departamento de Historia de la Iglesia del Instituto Universitario ISEDET, Bs. As. Argentina. www.luiseduardocantero.visitame.es

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Referencias bibliográficas:
(1) ENCICLICA VEHEMENTER, 1906, citado por Evangelista Vilanova, Para comprender la teología, Estela (Navarra): Verbo Divino, 1995, p. 12
(2) Vilanova, p. 14.
(3) Ibíd., p. 16.

domingo, 7 de diciembre de 2008

Huellas Teológicas: Emilio Castro

Por Víctor Rey.

El diálogo con Emilio Castro a continuación, forma parte de una serie de entrevistas realizadas en los 90´s por Víctor Rey, actual Coordinador de Compromiso Cristiano de World Vision Internacional Chile y actual Presidente de la Fraternidad Teológica Latinoamericana
Emilio Castro es uruguayo y pastor de la Iglesia Metodista muy conocido en América Latina. Fue Secretario General del Consejo Mundial de Iglesias, con sede en Ginebra, Suiza.
¿Nos podría contar brevemente algo de su vida?
Bueno, es la vida de un pecador normal que vive o trata de vivir de la gracia de Dios y de la amistad de los hermanos después de haber trabajado en los movimientos ecuménicos, en la formación de CLAI, la conferencia de Iglesias de América Latina y luego de haber dado algunos años al trabajo del Consejo Mundial de Iglesias a partir de Ginebra. Ahora estamos de vuelta en Montevideo donde a Dios gracias podemos servir en una pequeña congregación muy viva y muy activa, con mucho espíritu de cariño entre hermanos y abiertos a las necesidades imperantes de nuestra situación latinoamericana, buscando junto con la comunidad participar el evangelio y los frutos del evangelio con la sociedad más grande que nos rodea y desde allí desde Montevideo, viajando un poco tratando de aprender y de compartir experiencias vívidas y las bendiciones que dios nos ha dado a lo largo de la vida.
¿Cómo ve usted al movimiento evangélico en América Latina en este tiempo?
Es una pregunta muy general porque puede contestarse en forma diferente en cada país, pero en términos generales el movimiento evangélico vive el gran problema de su crecimiento numérico, lo que hace que dediquemos mucho mas atención a la formación de la comunidad cristiana. Un líder pentecostal brasileño afirma que nuestro problema no es la evangelización porque las iglesias se llenan casi solas. Nuestro problema es la formación de ciudadanos cristianos, de que significa participar de una iglesia.
Lo pondría de esta manera. Si se puede calcular que los evangélicos en América Latina somos quizá un 20% habría un 20% menos de violencia, de miseria de injusticia, de desempleo de inmoralidad en América Latina. O no ha cambiado nada substancialmente en las condiciones totales del continente. Si nuestro problema es redescubrir la vocación de ser la manada pequeña que es llamada a ser sal de la tierra y luz del mundo y preguntarnos con seriedad y humildad porque Dios esta levantando un pueblo evangélico entre las camadas de pobres de América Latina o no ha cambiado nada substancialmente en las condiciones totales del continente. Si nuestro problema es redescubrir la vocación de ser la manada pequeña que es llamada a ser sal de la tierra y luz del mundo y preguntarnos con seriedad y humildad porque Dios esta levantando un pueblo evangélico entre las camadas pobres de América Latina.
Para que misión, para que bendición, para que tipo de presencia servicial nos está llamando? Este es el gran desafío, el crecimiento es notable, y aquí mismo puede estar la tentación de querer ser nosotros también la Iglesia del poder con privilegios y demás. Pero también hay la gran oportunidad de querer ser nosotros también la Iglesia del poder con privilegios y demás oportunidad que Dios nos da de ayudar a la redención de todo el Continente y afrontar señales del reino que viene en medio de nuestra comunidad humana...
CONTINÚA LEYENDO ESTA ENTREVISTA AQUÍ...
Fuente: CREE

viernes, 5 de diciembre de 2008

HUELLAS TEOLÓGICAS LATINOAMERICANAS: "Samuel Escobar"

Por Victor Rey, Santiago de Chile.

Con esta entrevista a Samuel Escobar, damos inicio a esta serie de publicaciones que hemos titulado "Huellas Teológicas Latinoamericanas". Estamos agradecidos por la vida y ministerio de hombres como Samuel Escobar, René Padilla, etc. Ellos han hecho teología desde este lado del mundo, e impactado el pensamiento teológico mundial desde y para nuestra América Latina. Si te apasiona el Reino de Dios, la Misión Integral, etc., eres invitado a caminar sobre estas huellas.
El diálogo con Samuel Escobar a continuación, forma parte de una serie de entrevistas realizadas por Víctor Rey, actual Coordinador de Compromiso Cristiano de World Vision Internacional Chile.
Entrevista a Samuel Escobar
¿Nos puede contar algo de su vida?
Yo nací en el Perú, en la ciudad sureña de Arequipa, en un hogar evangélico. Asistí a una escuela que era dirigida por una misión evangélica, de manera que tuve la bendición de tener una formación cristiana tanto en el hogar como en la escuela. A ello debo mucho en términos de conocimiento de la Biblia. Mi familiaridad con el pueblo evangélico y mi cariño por él.
Después estudié en un colegio nacional y luego realicé mis estudios universitarios en San Marcos, en Lima, en las Facultades de Letras de la Educación. Tuve experiencias de enseñanza a nivel primario, que yo considero una de las más gratas experiencias formativas, porque tratando de enseñar a niños. Uno aprende mucho sobre los secretos del arte de enseñar. Luego también enseñé en colegios de secundaria y a partir del año 1959 comencé a trabajar todo el tiempo con la Comunidad Internacional de Estudiantes Evangélicos.
En los años de universidad tuvimos una gran militancia, fundamos primero el Círculo Estudiantil Bautista, de vida muy breve y accidentada. Más adelante fundamentos el Círculo Bíblico Universitario, que el Señor bendijo, porque creció en número y en influencia. En esos días que la obra estudiantil comenzaba pudimos capacitar gente de Ecuador y Bolivia, de manera que avanzó el testimonio estudiantil en la línea de la Comunidad Internacional de Estudiantes Evangélicos. Ha sido lo que practiqué desde la universidad y a lo cual con mi esposa Lilly, dediqué luego veintiséis años de vida, a partir del año 1959.
Hemos vivido en diferentes países y por diferentes razones. A partir del año 1960 fuimos a vivir y trabajar en Córdoba, Argentina, donde estaba ubicada la editorial de la Comunidad, Ediciones Certeza. Allí nació y murió Samuelito, nuestro primer hijo. Eso fue también un período formativo; el Director de Ediciones Certeza, Don Alejandro Clifford, fue uno de los mejores periodistas que ha tenido el pueblo evangélico. Para mi fue un padre adoptivo, un mentor espiritual y un maestro. Luego pasamos a vivir en Sao Paulo Brasil, por un año y medio, y allí nació nuestra hijo Llilly Ester. Regresé a la Argentina. En 1966 pasé un año en España y volví a Córdoba en 1967. Allí al año siguiente nació nuestro hijo Alejandro. Luego entre 1972 y 1975, serví tres años en Canadá como Director de Inter Varsity. Es decir, estuvimos siempre ocupados en tareas de la obra estudiantil. Realicé mis cursos doctorales en España y varios años después defendí mis tesis y me gradué de la Universidad Complutense de Madrid...
Fuente: CREE (Comunidad de Reflexión y Espiritualidad Evangélica
Pastor Bautista y Ph.D (candidato) PRODOLA/UNELA