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martes, 31 de julio de 2012

“El protestantismo ayuda a superar el orden colonial en Latinoamérica”

Por.Verónica Rossato, España*
“La historia de la Iglesia en Latinoamérica ha perdido terreno en muchos seminarios del continente. Ahora está comenzando a recuperarlo en países como Argentina, México, Perú, Chile, Colombia y Brasil, donde se nota un esfuerzo importante en la difusión del protestantismo”, dice Rubén Amestoy al comenzar la entrevista. “Con el énfasis neoliberal, lo latinoamericano perdió valor. Pero ahora hay una recuperación”, añade.
Al Dr. Amestoy, de nacionalidad argentina, siempre le gustó la Historia. En su adolescencia leyó la biografía de varios hombres ilustres y este interés de escolar contribuyó a que conociera el Evangelio.Historia y fe siguen hoy unidas en su vida.“El pastor de la iglesia donde iba a practicar básquet con otros chicos del barrio –en la Provincia de Buenos Aires-, siempre nos hablaba…”, recuerda Amestoy. “Yo no era evangélico en ese entonces, pero mi pasión por la Historia se fue mezclando con el protestantismo”, añade.
Después de leer la biografía de Domingo Faustino Sarmiento, accedió a una de sus obras (“La educación popular”) y notó que el autor “hablaba bien de los protestantes”. Luego, en la biblioteca de la iglesia evangélica encontró la biografía de Benjamín Franklin. “Descubrí que él permanentemente hacía referencia al protestantismo”, rememora.
Cuando abrazó la fe en Jesús decidió capacitarse en Teología en el ISEDET, uno de los pocos seminarios evangélicos de América Latina que en lugar de enseñar la Historia de la Iglesia comenzando por la iglesia patrística, lo hace al revés.
RECUPERACIÓN DE LA HISTORIA
Con la materia “Historia de la Iglesia en América Latina”, el joven Amestoy se introdujo en una corriente de pensamiento en la que ha seguido navegando. “El enfoque de aquella materia era la recuperación de la historia de la iglesia. El profesor nos motivaba a investigar y escribir permanentemente. No nos tomaba exámenes; su énfasis estaba en la investigación, lo cual implicaba ir a las fuentes y escribir. Un gran esfuerzo!”.
El esfuerzo dio frutos. Actualmente el Dr. Rubén Amestoy –que acaba de participar en el CLADE V, celebrado en San José, Costa Rica- es profesor invitado de la Cátedra de Historia de la Iglesia en el Instituto Bíblico Buenos Aires. Sus áreas de especialización son: Historia del Protestantismo en el Río de la Plata e Historia de la Iglesia en América Latina . Ha escrito y publicado numerosos artículos e informes de investigación, es co-presidente de la Comisión de Historia de la Fraternidad Teológica Latinoamericana y coordina el Centro de Estudios Teológicos “Martin Luther King ” en Córdoba.
LA IGLESIA DE AMÉRICA LATINA
Estando en segundo año del seminario, Amestoy decidió que haría su tesis en Historia. José Míguez Bonino, profesor de Teología Romana, fue uno de sus mentores. Rubén frecuentaba su casa los domingos, ya que era amigo de su hijo. “Era un placer escucharlo… Él era una historia viva”, dice, recordando al destacado teólogo recientemente fallecido.
Junto a otros estudiantes interesados en Historia conformaron un grupo de trabajo. Se convirtieron en ayudantes de cátedra y Amestoy eligió la de “Historia de la Iglesia de América Latina”. En tercer año comenzó a participar en trabajos de investigación con Sydney Roy y juntos editaron una revista (que tuvo un solo número). “Allí publiqué un estudio sobre la conversión, analizando a los protestantes del siglo XIX”.
Se fue inclinando hacia la escuela francesa de las mentalidades y Míguez Bonino lo puso en contacto con Pierre Bastian, quien trabajaba en México. “Le envió un artículo que yo había escrito sobre cómo morían los protestantes. Comenzamos a mantener un vínculo y en el año 92 vino como profesor a ISEDET. Su apoyo fue muy importante para nosotros”.
Lo que Amestoy intentaba hacer, junto a los otros integrantes del grupo de estudiantes interesados en la Historia, era realizar trabajos de investigación significativos para el pueblo evangélico y que a la vez fueran suficientemente rigurosos como ser leídos y valorados en ámbitos no evangélicos . “Hice cursos de Metodología de la Investigación y asistí a clases abiertas en la Universidad de Buenos Aires, para aprender de destacados pensadores e investigadores. Aprendí a ser riguroso en la investigación”, apunta.
TESIS DOCTORAL
En 1992, cuando Amestoy estaba por terminar la Licenciatura en Teología, recibió la invitación del profesor Roy para asistir al CLADE III (Congreso Latinoamericano de Evangelización), a celebrarse en Quito, y presentar allí su trabajo sobre “Católicos y protestantes liberales frente a la cultura”.
“Me recibí y fui al CLADE. Allí me encontré con quienes irían a formar la Comisión de Historia de la Fraternidad Teológica Latinoamericana”. Se trataba de José Carlos Mondragón y Carlos Martínez García, ambos de México, y Tomás Gutiérrez Sánchez, de Perú. Amestoy se sumó a ellos y lleva 20 años trabajando en ese contexto.
Con su flamante título en la mano, Amestoy debió decidir qué rumbo seguir. Tenía posibilidades de ir a estudiar a Suiza con Jane Pierre Bastian, o asumir el pastorado de una iglesia en el interior del país. Optó por lo segundo. “Quise venir a donde más me necesitaban. Pero, al mismo tiempo, decidimos con mi esposa que haría la tesis doctoral”, explica. Para él, la antinomia entre estudio y pastorado no existía.
Fueron ocho años de investigación, con numerosos viajes a Uruguay durante los primeros 24 meses. “Llevaba adelante el estudio –de 6 a 9 de la mañana- y desarrollaba las tareas pastorales, visitas, etc. Mi esposa y yo teníamos un llamado misionero y pastoral importante. Levantamos cuatro iglesias, formarndo equipos de trabajo, de líderes y pastores”, expresa.
Su tesis doctoral (Doctor en Teología por el Instituto Universitario ISEDET, Buenos Aires) como becario de Zending en Werelddiakonaat (Holanda) versó acerca de "Difusión y Cultura Protestante en el Río de la Plata; El rol del metodismo en los orígenes del Uruguay moderno; 1868-1904". Sydney Roy y José Míguez Bonino fueron sus directores de tesis.
PROTESTANTISMO Y SOCIEDAD
Durante las últimas dos décadas, han sido numerosos e interesantes los temas abordados por miembros de la Comisión de Historia de la Fraternidad Teológica Latinoamericana: Identidad protestante; los aportes de la Iglesia protestante a la misión de la Iglesia hoy; la incidencia del protestantismo en la conformación de las sociedades latinoamericanas; cómo se difundió el protestantismo en América Latina…
Respecto a este último tema, Amestoy señala que “la manera como se difunde un movimiento religioso no es una cuestión neutral”, y destaca que “la Iglesia católica ha intentado deslegitimizar al protestantismo como un fenómeno foráneo, exótico a la realidad latinoamericana, es decir, como un elemento que es contrario a la identidad nacional”.
En respuesta, los teólogos e historiadores de la FTL han trabajado para demostrar que el protestantismo fue precisamente “un elemento que prende en sectores sociales que están buscando resistir a la denominación de la Iglesia católica”. Estos sectores –explica Amestoy- encuentran en el protestantismo “un canal de manifestación religiosa alternativo, que les permite vincularse a incipientes movimientos obreros, liberales radicales, masones, etc., y formar un frente opositor a la Iglesia católica y sectores dominantes, oligárquicos”.
En definitiva, “el protestantismo contribuye a la superación del orden colonial en América Latina”, afirma Rubén Amestoy. Justamente para celebrar los 200 años de independencia del colonialismo, la Comisión de Historia del la FTL publicó junto a la Universidad Nacional de México el libro “Ecos del Bicentenario. El protestantismo y el nacionalismo de las nuevas repúblicas latinoamericanas”. “Este libro fue traducido al inglés y ha posibilitado que hoy Dana Roberts, profesora de la Boston University School of Theology, quiera trabajar con nosotros”, comenta con satisfacción.
A PARTIR DE CLADE V
Veinte años de trabajo separan al CLADE III, en el que se constituyó la Comisión de Historia de la FTL, y el reciente CLADE V, donde a Rubén Amestoy le cupo -junto a Carlos Mondragón- organizar la consulta de dicha Comisión, a la que este año se han incorporado 15 historiadores jóvenes.
El documento elaborado durante las jornadas de trabajo en Costa Rica, señala que la Comisión desea “convocar a las jóvenes generaciones de historiadores, sociólogos, antropólogos y cientistas sociales a incursionar nuevos caminos, temas y metodologías de investigación que permitan seguir construyendo una historia significativa para las iglesias evangélicas del continente”. Entre las propuestas para la siguiente década (CLADE se realiza cada 10 años), figuran las siguientes:
Promover la creación y publicación de materiales de investigación y difusión de la historia y la teología de los protestantismos. Crear una revista digital con un comité de notables (integrado por S. Roy, S. Escobar y J. González) y un equipo de trabajo que incluya diversas regiones. Incentivar el estudio y cuidado del acervo histórico de la FTL y para ello organizar y preservar un Archivo General de la FTL en convenio con otras instituciones o bibliotecas teológicas. Ofrecer a los miembros de la FTL y estudiantes evangélicos un programa de diplomatura y maestría que contemple de manera exhaustiva los Estudios Históricos de la Iglesia en América Latina. Continuar organizando consultas y congresos que permitan ayudar a promover las investigaciones de las diferentes regiones.
La aparición de revista digital está prevista para el 2013. Esta publicación nos permitirá acceder a informes de investigación y artículos de historiadores de renombre, así como a los trabajos de los nuevos investigadores. Será un importante paso en la recuperación de la historia del protestantismo latinoamericano.

*Autores: Verónica Rossato
© Protestante Digital 2012

jueves, 12 de julio de 2012

CLADE V y las ausencias en el discurso misionológico evangélico latinoamericano

Por Juan Fonseca, Lima*

Desde sus inicios, los CLADES y, a partir de ellos, la FTL se han constituido en espacios privilegiados para la formulación de los grandes derroteros del protestantismo evangélico latinoamericano. Los CLADEs han marcado tendencias importantes dentro del quehacer teológico del gran sector evangélico, que es el mayoritario dentro del protestantismo latinoamericano. A la vez, los CLADEs también son excelentes espacios de referencia para vislumbrar por dónde está yendo el pensamiento teológico latinoamericano. De ahí su trascendencia para comprender la historia de la Iglesia en nuestro continente y, mucho más crucial, avizorar sus tendencias futuras.
Para ser honestos, tampoco debemos sobredimensionar la influencia de los CLADEs. Finalmente es una expresión minoritaria de la elite teológicamente articulada y socialmente comprometida del evangelicalismo latinoamericano. Pero, justamente por esas características, su capacidad de influencia en el resto de la comunidad evangélica continental ha sido hasta ahora importante. De hecho que la hegemonización de ciertas categorías dentro del discurso teológico y eclesial latinoamericano, como “misión integral” o “Reino de Dios”, es responsabilidad principal de la FTL y los CLADEs. Ahora, la manera concreta como ambas se han comprendido y aplicado por las comunidades cristianas es otro aspecto a estudiar, pues creo que la multivocidad de esas categorías se ha convertido en un paraguas para incluir a una plétora de manifestaciones misioneras, incluso dentro de los sectores más conservadores del evangelicalismo. No sorprende ahora que incluso iglesias carismáticas de teología intuitiva hayan asumido el discurso de la misión integral, aunque resignificándolo a partir de sus propios presupuestos.
A partir de esta comprobación, me atrevería a sugerir a la brillante concurrencia de tan magno Congreso, a considerar o reconsiderar algunos puntos que, creo, no están suficientemente diáfanos en el discurso de CLADE. Para ello, he revisado con mucha atención (además de haberlo realmente disfrutado) el Cuaderno Sigamos a Jesús en su Reino de Vida. Este material, muy didáctico, maravillosamente sintetizado y con un esfuerzo interesante de aggiornamento de la pragmática evangélica del continente, creo que expresa las tendencias a partir de las cuales se desarrollará CLADE. A riesgo de ser injusto con la riqueza conceptual que plantea, y de no estar suficientemente enterado de la interacción que ha tenido el documento con los varios foros teológicos que se han desarrollado, me atrevo a sugerir tres aspectos sobre los cuales, creo que los CLADistas deberían reflexionar con más profundidad.
Las otredades en el discurso
Una de las características del discurso teológico, en tanto una variante del discurso académico, es su pretensión de objetividad y alejamiento necesario del objeto de su estudio. Sobre la base de ese discurso, académico y formalista, se construye el discurso misionológico. En esta forma discursiva, las categorías teológicas ya no buscan la precisión conceptual sino que se transforman en categorías funcionales y propiciadoras de acción. El discurso misionológico está a medio camino entre el teológico y el homilético.
Por ello, es interesante observar de qué manera conceptualiza a los sujetos de la misión, tanto a los agentes como a los receptores. En el caso del discurso misionológico de este CLADE se percibe casi siempre a los sujetos de la misión como el otro. Los desplazados, las mujeres, los “maras”, los inmigrantes indocumentados, etc. son resaltados como los sujetos preferentes de la misión, pero todavía desde una especie de alteridad paternalista. Los sujetos preferentes de la misión son los excluidos sociales y culturales, y rescatar ello es interesante. Sin embargo, pareciera que siempre serán sujetos pacientes y no agentes.
El posicionamiento agentivo parece ser exclusividad de los cristianos misioneros, mientras que los “otros” pareciera que tuvieran que contentarse con la postura pasiva de recibir el mensaje. Y esto creo que se debería ser superado por dos razones. Primero, porque la iglesia, como agente de misión, está llena de esos sujetos pacientes. ¿Acaso la Iglesia misma no está formada de “maras”, indocumentados, inmigrantes ilegales, mujeres violadas, homosexuales reprimidos y niños en situación de vulnerabilidad? Nuestro discurso misionológico pareciera olvidar que aquellos “otros” a quienes debemos ir en realidad son "nosotros/as”. En segundo lugar, la población vulnerable a la que la misión cristiana suele identificar como objetivos de misión, pueden ser, y yo diría que ya son, agentes de la misma. La formulación discursiva que “desagentiza”, puede convertirse en una forma refinada de subordinación. Pareciera que los cristianos y cristianas seguimos todavía caminando por nuestra senda propia y exclusiva (santidad VIP) pues el “otro” es todavía un sujeto pasivo que requiere la salvación desde el uno enunciante (el cristiano).
Las ausencias
Hay “otros” que son mucho más otros, y ni siquiera aparecen más que como vagas y tímidas referencias. Y me refiero particularmente a uno de esos “otros” que históricamente la Iglesia ha hostilizado, excluido y despreciado: los integrantes de la comunidad LGBT. En la agenda política y social de los diversos Estados, así como en la sociedad en general, se están dando pasos importantes para el reconocimiento de los derechos de la comunidad LGBT. En un informe de Amnistía Internacional se señaló que el reconocimiento de estos derechos era la última frontera en la conquista plena de los derechos humanos. Además, cada vez más están avanzando las comunidades cristianas e incluso muchas Iglesias establecidas, que están abriendo sus puertas a gays y lesbianas. Asimismo, discursos teológicos nuevos y contestatarios, como la teología queer, pueden estar están dando inicio a una especie de revival justamente fuera de las fronteras de la gracia establecidas por la Iglesia.
Las migajas de la mesa que suelen recibir las personas LGBT ya no son suficientes para calmar el hambre y sed de la Palabra y de la salvación que ellas tienen. Sé que es un tema que para muchos y muchas en el evangelicalismo latinoamericano todavía les parece incómodo y hasta pecaminoso. No descarto que muchos aun sostengan el clásico desdén hacia la diversidad sexual sustentándose en una hermenéutica ya superada hace muchas décadas. Pero, aun teniendo en cuenta ello, pienso que CLADE y la FTL, asumiendo esa postura progresista y de avanzada que siempre la caracterizó, tiene que atreverse a dar el paso adelante. Si no lo hacen ahora, otros lo harán. Es más, creo que ya lo están haciendo. Al menos en el mundo de las iglesias ecuménicas el tema ya se está debatiendo, no siempre con consenso amoroso, pero al menos se está debatiendo. Y finalmente, tengan en cuenta que muchos de esos “otros” gays y lesbianas, están allí, dentro de sus iglesias, soportando estoicamente los discursos de represión y agresión simbólica porque se niegan a perder su fe.
El nominalismo evangélico
El último aspecto que tiene que ser seriamente tratado en el CLADE debe ser el creciente nominalismo evangélico. El protestantismo ya es una religión establecida en casi todo el continente. En algunos países, como Chile, ya es prácticamente una religión semi-oficial. Obviamente, además de todos los peligros que muy bien se advierten en el discurso misionológico efeteliano en relación con el poder, es importantísimo empezar a considerar a la propia Iglesia Evangélica como campo de misión. Los que se han creído siempre los agentes exclusivos de la evangelización, necesitan también ser reevangelizados. Muchas iglesias evangélicas, ONGs evangélicas, misiones, ministerios, etc., están repletos de cristianos nominales que requieren urgentemente ser reevangelizados. La Iglesia católica ya lo ha comprendido hace décadas. Los evangélicos aun vivimos en el mito del eterno crecimiento y la militancia natural de su feligresía. Ya no se crece como antes, y la feligresía será cada vez menos militante y más observante. ¿Cuándo empezaremos a plantearnos como meta la reevangelización de nuestra propia comunidad de fe?
Conclusión
En los años en los que estuve mucho más activo en la FTL, nos acostumbramos a valorar con especial constancia el rol de la FTl. A veces me parecía que ya caíamos en la autocomplacencia. Ciertamente el aporte de los “padres” de la FTL y los CLADEs (don Samuel, don René, don Pedro, don Orlando) era y debe seguir siendo valorado por la impronta que han dejado al menos a dos generaciones de teólogos y pastoralistas evangélicos y pentecostales latinoamericanos. Pero, a la vez, creo que ya es tiempo de empezar a construir nuevos discursos, cuestionar categorías establecidas, superar olvidos voluntarios y cruzar fronteras todavía vigentes. Y creo que este CLADE V sería una excelente oportunidad para ello.

*El autor es Historiador protestante

Fuente: ALCNOTICIAS

domingo, 7 de diciembre de 2008

Huellas Teológicas: Emilio Castro

Por Víctor Rey.

El diálogo con Emilio Castro a continuación, forma parte de una serie de entrevistas realizadas en los 90´s por Víctor Rey, actual Coordinador de Compromiso Cristiano de World Vision Internacional Chile y actual Presidente de la Fraternidad Teológica Latinoamericana
Emilio Castro es uruguayo y pastor de la Iglesia Metodista muy conocido en América Latina. Fue Secretario General del Consejo Mundial de Iglesias, con sede en Ginebra, Suiza.
¿Nos podría contar brevemente algo de su vida?
Bueno, es la vida de un pecador normal que vive o trata de vivir de la gracia de Dios y de la amistad de los hermanos después de haber trabajado en los movimientos ecuménicos, en la formación de CLAI, la conferencia de Iglesias de América Latina y luego de haber dado algunos años al trabajo del Consejo Mundial de Iglesias a partir de Ginebra. Ahora estamos de vuelta en Montevideo donde a Dios gracias podemos servir en una pequeña congregación muy viva y muy activa, con mucho espíritu de cariño entre hermanos y abiertos a las necesidades imperantes de nuestra situación latinoamericana, buscando junto con la comunidad participar el evangelio y los frutos del evangelio con la sociedad más grande que nos rodea y desde allí desde Montevideo, viajando un poco tratando de aprender y de compartir experiencias vívidas y las bendiciones que dios nos ha dado a lo largo de la vida.
¿Cómo ve usted al movimiento evangélico en América Latina en este tiempo?
Es una pregunta muy general porque puede contestarse en forma diferente en cada país, pero en términos generales el movimiento evangélico vive el gran problema de su crecimiento numérico, lo que hace que dediquemos mucho mas atención a la formación de la comunidad cristiana. Un líder pentecostal brasileño afirma que nuestro problema no es la evangelización porque las iglesias se llenan casi solas. Nuestro problema es la formación de ciudadanos cristianos, de que significa participar de una iglesia.
Lo pondría de esta manera. Si se puede calcular que los evangélicos en América Latina somos quizá un 20% habría un 20% menos de violencia, de miseria de injusticia, de desempleo de inmoralidad en América Latina. O no ha cambiado nada substancialmente en las condiciones totales del continente. Si nuestro problema es redescubrir la vocación de ser la manada pequeña que es llamada a ser sal de la tierra y luz del mundo y preguntarnos con seriedad y humildad porque Dios esta levantando un pueblo evangélico entre las camadas de pobres de América Latina o no ha cambiado nada substancialmente en las condiciones totales del continente. Si nuestro problema es redescubrir la vocación de ser la manada pequeña que es llamada a ser sal de la tierra y luz del mundo y preguntarnos con seriedad y humildad porque Dios esta levantando un pueblo evangélico entre las camadas pobres de América Latina.
Para que misión, para que bendición, para que tipo de presencia servicial nos está llamando? Este es el gran desafío, el crecimiento es notable, y aquí mismo puede estar la tentación de querer ser nosotros también la Iglesia del poder con privilegios y demás. Pero también hay la gran oportunidad de querer ser nosotros también la Iglesia del poder con privilegios y demás oportunidad que Dios nos da de ayudar a la redención de todo el Continente y afrontar señales del reino que viene en medio de nuestra comunidad humana...
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Fuente: CREE