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jueves, 18 de octubre de 2012

Avivamientos de la Historia: Los valdenses sobreviven (II)

Por. Mario Escobar Golderos, México*
Los valdenses son la prueba viva de que la iglesia puede resistir las adversidades y los ataques de la sociedad y sobrevivir.

Los valdenses se radicalizaron por las continuas persecuciones a lo largo de su historia. No fueron los primeros, pero tal vez este sea el único broche negro de su historia
El primer líder valdense que se radicalizó fue Federico Reiser. Federico se unió al ejército de taboritas. Los taboritas eran una comunidad cristiana que la Iglesia de Roma consideraba herética. Este grupo provenía de Bohemia y de la zona de nacimiento de los husitas, de los que hablaremos en el próximo artículo. Cuando el ejército taborita asaltó Viena, algunos valdenses se les unieron. A mediados del siglo XV, entre los valdenses comenzaron algunos a tener este comportamiento violento. Se levantaron contra el duque Carlos I de Saboya y muchos de ellos perecieron.
Lo más curioso de este grupo, a diferencias de otros surgidos en la Edad Media, es que han sobrevivido hasta la actualidad .
Los valdenses modernos son congregacionalistas, asamblearios, suelen tener un pastor y un consistorio. Estos grupos se han extendido por todo el mundo, en especial en América.
Hay una amplia comunidad valdense en Argentina y Uruguay. Tal vez la más conocida es la famosa Colonia Sacramento cerca de Montevideo, compuesta por algo más de 500 familias.
En algunas zonas de Italia, sobre todo en el Piamonte, todavía existen grandes concentraciones de valdenses. Gracias al aislamiento de estas zonas lograron sobrevivir .
Las creencias valdenses son muy sencillas y tienen muchas similitudes con las protestantes .
No veneran a las imágenes, la virgen María o las reliquias. Rechazan el sacrificio de la Misa, no creen en la confesión ni la extremaunción, tampoco bautizan a niños. Sus pastores se pueden casar, aunque al principio sus pastores itinerantes eran célibes.
Los predicadores itinerantes solían dejarse una larga barba, para ser identificados por los creyentes. Los pastores solían saber leer y escribir, y memorizaban largas partes de los evangelios. Los valdenses creían en las Escrituras, pero daban más importancia a los evangelios.
Inicialmente no tenían templos, haciendo sus reuniones al aire libre, en establos o casas.
Los valdenses son la prueba viva de que la iglesia puede resistir las adversidades y los ataques de la sociedad y sobrevivir.
Continuará.


©Protestante Digital 2012

domingo, 7 de octubre de 2012

Avivamientos de la Historia: Los valdenses y su misterioso origen

Los seguidores de Pedro Valdo empezaron a ser conocidos como “los pobres de Lyon”
Por. Mario Escobar Golderos, México*
Pedro Valdo comenzó en el siglo XII un movimiento de reforma religiosa que perdura hasta nuestros días. Este francés sencillo, un comerciante corriente de la ciudad Lyon, cambió la historia de toda una región con su ejemplo.
Pedro Valdo era un hombre corriente. Un comerciante de la muy industriosa ciudad de Lyon, que tras la muerte de un amigo cercano decidió investigar en las Sagradas Escrituras cuál era la voluntad de Dios para el hombre.
Valdo no sabía leer, por lo que le pidió ayuda a un amigo teólogo. El primer texto que le refirió su amigo fue el de Mateo capítulo 19, verso 21, en el que Jesús le dice al joven rico que venda todas sus posesiones y le siga.
Pedro Valdo quedó tan impactado por la Biblia que decidió vender todo lo que tenía . Primero se ocupó de su familia. Le dejó un dinero a su esposa y metió en un convento a sus dos hijas, después se puso en contacto con dos sacerdotes para que tradujeran la Biblia al occitano, el idioma de la región.
A partir de ese momento, la vida de Pedro Valdo se concentró en predicar por las calles un mensaje de arrepentimiento a sus vecinos . Enseguida una gran multitud empezó a seguir al próspero comerciante convertido en predicador.
Los seguidores de Valdo empezaron a ser conocidos como “los pobres de Lyon” , ya que como su líder, lo dejaron todo y comenzaron a predicar el Evangelio por toda la región.
La Iglesia de Roma reaccionó prohibiendo la predicación a los valdenses , el papa Alejandro III los reprobó, por no tener premiso de su obispo para predicar y leer las Sagradas Escrituras en su propio idioma. El papa Lucio III terminó por excomulgar a la comunidad de valdenses y ordenó su expulsión de la ciudad . Esto, más que terminar con el movimiento, permitió que éste se expandiera más.
Valdo llegó con su predicación hasta Polonia y Rusia, muriendo en el año 1217.
Los valdenses se extendieron por toda Europa . Llegaron hasta Alemania, Suiza, España y Francia. En la Península lograron hacerse fuertes en Cataluña. La Iglesia de Roma mandó celebrar dos concilios para expulsarlos de la zona, pero lograron persistir y extenderse por el resto de la Península, lo que llevó al rey Alfonso II de Aragón a dictar un decreto contra ellos en el año 1194.
La persecución contra los valdenses en la Península fue muy dura y muchos fueron quemados en Gerona, Huesca y perseguidos también en el Reino de León.
El progreso de los valdenses no se detuvo a pesar de las persecuciones. Los seguidores de Valdo llegaron a prosperar en zonas tan distantes como Bohemia, Flandes, Austria o Lorena. Muchos de ellos fueron quemados y ajusticiados en Viena, Estrasburgo o algunas ciudades de Italia.
El único lugar en el que los valdenses lograron convertirse en mayoría fue en los valles del Piamonte, pero tantos siglos de persecución radicalizarían el movimiento poco después.
Continuará.

©Protestante Digital 2012