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viernes, 24 de julio de 2015

¿Y dónde dejamos la educación sexual?



Por Alexander Cabezas, Costa Rica
La educación sexual no puede entenderse únicamente en su función genital biológica y reproductiva; esto sería ignorar la integridad del ser humano en lo que concierne a su área social, emocional, psicológica y espiritual, entre otras. Sin embargo, han sido algunos paradigmas erróneos los que se han encargado de transmitir una perspectiva reduccionista y distorsionada de la sexualidad, algo que ha acrecentado las brechas que existen para una sana concepción.
Las consecuencias de estos sesgos son evidentes cuando no se logran puntos de equilibrio ni de acuerdos que permitan construir estrategias para enseñar algo sobre sexualidad de forma equilibrada, profesional y responsable en los diversos espacios y en especial en el dialogo y en la comunicación con los adolescentes y los jóvenes.
Claro ejemplo de ello es que sólo hace unas pocas décadas los adolescentes, que hoy ya son padres o abuelos, iniciaron su vida sexual en los locales donde las “chicas malas” del pueblo (un término despectivo para referirse a las mujeres que ejercían la prostitución), con el fin de “hacerlos hombres” (como si ser hombre se definiera por su capacidad de tener sexo). En muchos casos, estas mismas mujeres fueron las primeras, y quizás las únicas, maestras en materia de educación sexual que tuvieron nuestros ancestros. Pero para colmo de males, después se alentaba a estos jóvenes a utilizar su experiencia sexual inicial para buscar  una chica “pura y virgen” con el objetivo de cumplir sus sueños de construir un hogar.
De este pobre entendimiento, que rebaja a la mujer a ser un simple objeto sexual, se ha valido el machismo para justificar el placer únicamente para el hombre, al mismo tiempo que considera que el deber de la mujer es complacer los deseos de su marido y engendrar hijos sin ningún tipo de consideración por sus emociones o deseos.  Este mensaje popular se perpetuó con la ayuda de algunas enseñanzas bíblicas, fuera de contexto, que promovían que era el hombre el que debía ejercer poder sobre la mujer. De estas distorsiones, muchos arrastramos todavía algunas secuelas.
Con vergüenza reconozco que, en mi adolescencia, uno de los descubrimientos que más me impactó fue cuando me compartieron que las mujeres también tenían capacidad para experimentar placer como los hombres. Pensaba que los deseos sexuales eran tan viles, sucios y depravados, que eran la carga que teníamos que sobrellevar como género masculino.  Este ejemplo ilustra la escasa formación que se me había brindado en el campo sexual.
Pese al cambio de los tiempos, seguimos encontrando una escasa comprensión y formación del tema en el hogar, en la escuela y en la iglesia. Esto quiere decir que hablar de educación sexual sigue siendo un tema tabú.
Los jóvenes, ante el silencio de los sus progenitores y frente a sus demandas y necesidades, se forman o deforman, con el aporte que reciben de sus padres, la televisión, Internet u otro medio de comunicación que muestra el sexo como una transacción comercial desvinculado del amor, el compromiso y las relaciones interpersonales estables y maduras.
¿Tienen algo que decir la iglesia?
Sin pretender generalizar, aún existen muchos sectores eclesiales que continúan guardando silencio y que han  sido víctimas de un enfoque platónico que se viene arrastrando desde los primeros siglos de nuestra era. Las ideas griegas y platónicas permearon la iglesia con conceptos dualistas, lo cual produjo una separación entre lo espiritual y lo físico y se comenzó a entender el  sexo sólo como función reproductiva.
Quizás por ello, el libro de Cantar de los Cantares, (Shir hashirim” en hebreo),  recibió fuertes críticas y oposiciones para formar parte del Canon Bíblico. Incluso, Martin Lutero y otros, quisieron excluirlo. A algunos líderes se les ocurrió la idea de  suavizar su contenido y entenderlo como una alegoría en la que cada imagen relacional tenía que ser entendida como una relación entre Jesús y su Iglesia; algo que, por otra parte, violenta las reglas hermenéuticas de interpretación.
Como iglesia nos ha costado entrar en el dialogo de la educación sexual. Obviamente existen excepciones, pero debemos reconocer que ha sido más la labor de algunas organizaciones cristianas la que ha tenido que desarrollar el tema desde una perspectiva más amplia y, nuevamente, ante el silencio y marginación de la Iglesia.
El camino debe construirse desde la creación de puentes de comunicación, dialogo, modelos, que incluyan, el respeto, la dignidad, la tolerancia, la autopercepción y la aceptación, entre otros factores indispensables que, por supuesto, deberían iniciarse en el hogar y reforzarse en otros círculos más amplios, incluyendo las iglesias. Es todo un reto, no lo niego, sobre todo en estos tiempos en los que los medios de comunicación nos bombardean con estereotipos distorsionados de lo que es el sexo. Pero “no nos avergoncemos de hablar de lo que Dios no se ha avergonzado en crear” (Clemente de Alejandría).

Alexander Cabezas Mora, costarricense. Consultor en temas de niñez e iglesia. Profesor de varios seminarios teológicos en Costa Rica. Tiene una maestría y una licenciatura en teología y un bachillerato en Educación Cristiana.

Fuente: Lupa protestante, 2015.

jueves, 23 de julio de 2015

Nuevos aires teológicos en el Vaticano



Por. Samuel Pagan, Israel
El Papa Francisco ha llegado al Vaticano para hacer cambios sustanciales no solo en la administración y la burocracia, sino en la teología y la práctica eclesial de la iglesia. Sus afirmaciones en contra de la corrupción son un ejemplo fehaciente de que está en sintonía con los reclamos morales de la sociedad; y sus comentarios respecto a la sexualidad humana y el divorcio, revelan que entiende y atiende las vivencias y los reclamos de sus feligreses.
Su estilo fraternal y sus prioridades programáticas, en efecto, ponen claramente de relieve que tiene un proyecto serio para mover la Iglesia Católica al futuro. Y para entender adecuadamente estos cambios, es importante revisar el fundamento bíblico de sus decisiones, y el entorno teológico que las cobija. Varias de sus acciones y declaraciones se fundamentan en la tradición profética de la iglesia, que ciertamente es necesaria para llevar a los creyentes al porvenir.
El Papa Francisco se siente muy cómodo con el Jesús histórico y afirma el mensaje original y básico del Reino, que caracterizó al fundador del cristianismo. Francisco ha vuelto a las Sagradas Escrituras, para descubrir nuevamente el corazón del mensaje cristiano: Más que estructuras y ceremonias, que pueden tener algún valor simbólico, está interesado en el mensaje que es capaz de transformar comunidades, renovar individuos y salvar familias.
El mensaje de Jesús que informa las dinámicas relacionadas con las nuevas políticas del Vaticano, revela un deseo ardiente de responder a las necesidades humanas reales. Para el Jesús que caminó los parajes palestinos, las personas y sus necesidades eran la fuerza que movía sus discursos y acciones. Su verbo elocuente estaba al servicio de los pobres, marginados y menesterosos… Su palabra profética desafiaba a las autoridades religiosas y políticas… Y sus acciones liberadoras respondían a los cautiverios que les impedían a las personas llegar a ser lo que Dios quería que fueran…
Ese Jesús que confrontó la historia con autoridad y valor, es el modelo ideal para la administración eclesiástica y el desarrollo de programas que impacten positivamente a las sociedades. La Iglesia Católica, y en este sentido, específicamente el Papa Francisco, se ha percatado que el mundo que nos ha tocado vivir está interesado en redescubrir el valor transformador de la fe cristiana. Y esa virtud liberadora del mensaje de Jesús, es la que se necesita el día de hoy.
Para Francisco, las iglesias no deben invertir sus recursos en palacios pomposos que revelan el amor por el lujo y la adulación humana, sino en proyector redentores que permitan a las personas más necesitadas del mundo redescubrir el gozo de vivir en paz, y ese tipo de paz se fundamenta en la justicia. Este programa redentor toma seriamente en consideración los reclamos de las personas divorciadas que quieren participar más activamente en la vida de las congregaciones; y respeta a los individuos y las comunidades que han optado por estilos de vida no tradicionales.
La gran enseñanza del Papa Francisco, y el desafío que le presenta al resto de las iglesias cristianas, es que los recursos de las instituciones eclesiásticas deben servir de apoyo a los programas que tienen como prioridad al ser humano y su necesidad. Las iglesias no existen para tener más edificios o aumentar sus cuentas bancarias, sino para representar el mensaje liberador de Jesús en medio de la sociedad, y ese mensaje reclama la transformación de las estructuras eclesiásticas para que sirvamos a los niños y a las niñas que viven en ambientes disfuncionales; para que apoyemos a las mujeres que son víctimas de la violencia intrafamiliar, y reeduquemos a los maridos abusadores; y para que le demos la mano a la gente caída, para poder levantarlas en el nombre del Señor.

El Dr. Samuel Pagán es profesor de Biblia Hebrea en Dar al-Kalima College en Belén. El Dr. Pagán es un ministro ordenado de la Iglesia de Cristo (Discípulos de Cristo). Prolífico escritor, ha publicado más de 35 libros sobre temas teológicos, bíblicos y pastorales. Ha sido decano académico y presidente de instituciones teológicas de grado en Puerto Rico y EE. UU., y ha sido director del departamento de traducción de la Biblia de la United Bible Societies en las Américas.

Fuente: Lupaprotestante, 2015

miércoles, 22 de julio de 2015

"Los niños no están bien": ‘Salen del armario’ los hijos de familias homoparentales



Por.  Brandi Walton, EE.UU
Brandi Walton, que vivió en el sur de Oklahoma (USA) en un hogar de lesbianas, declara que también ella ha "salido del armario". Su voz -según explica- estuvo cautiva por casi dos décadas y hoy se alza desde el blog The LesbiansDaughter” (La hija de lesbianas) para testimoniar cómo es la vida para una “descendiente” de lesbianas. Representa a muchos otros miembros de toda una generación de niños y niñas criados en las nuevas formas de familia constituidas por dos padres o dos madres del mismo sexo. El 21 de abril pasado, con una carta titulada “Los niños no están bien”, publicada en The Federalist, Brandi dio nuevo impulso a su activismo, manifestando una verdad que las leyes de muchos países silencian: “Algunos hijos de padres homosexuales -dice Brandi-, al igual que algunas personas homosexuales, no apoyan la paternidad gay o el matrimonio gay.
El hombre y la mujer juntos aportan algo que cada niño y niña necesita”. "Creo que mi mamá tenía derecho a ser feliz y vivir su vida de la mejor forma posible. Y creo que yo tenía también derecho a ser feliz y vivir la vida de la mejor forma posible. Finalmente su decisión fue una auténtica trampa durante 22 años. Alguien iba a salir lastimado de cualquier manera, y da la casualidad de que fui yo…".
Este 11 de junio, tras la decisión impuesta por la Corte Suprema de Estados Unidos que valida en todo ese país el matrimonio para personas del mismo sexo, Brandi comenta desde su Blog que lo considera como la ola de un “maremoto que hoy está descendiendo hacia la sociedad. La embestida sofocante para imponer la homosexualidad y los estilos de vida alternativos en cada rincón… Desde banderas del orgullo gay en las celebraciones militares a revistas llenas de obscenidades en las tiendas de comestible...
Aunque estoy de acuerdo que nadie debe ser tratado mal por su estilo de vida, sobre todo a no sufrir ningún tipo de violencia, ¿es ésta realmente la única manera? ¿No hemos traspasado desde la tolerancia a forzar ahora la aceptación?… ¿Cómo una aceptación forzada podrá cambiar algo?”
LOS NIÑOS “NO ESTÁN BIEN”
Su activismo nació un día del año 2010 cuando vio en la vía pública el anuncio de una nueva película cuyo título era: "The Kids Are Alright" (los niños están bien). Se puso tensa, reconoce, al punto que se le revolvió el estómago pues podía intuir de qué se trataba ese filme. Después de mirar la sinopsis de la película estaba lívida, cuenta en su Blog. “Sentí como si Hollywood estuviera tratando de decirle a la sociedad algo de mí, y de hecho lo hacían, pero decían mentiras. Al menos no ocurría en mi caso. No me sentía «bien» de la forma en que yo crecí… Esta película y su título fueron la chispa que encendió la activista en mí. Supe entonces que en algún momento yo quería hablar acerca de lo que significa crecer en un hogar homosexual, y aquí estoy”. Así comenzó un camino que alcanzó el apogeo con la carta publicada en Abril de este año 2015 donde esta joven se dirige a la comunidad de Lesbianas, Gay, Bisexuales, Transexuales (LGBT)…
“DEAR LGTB:”
“Nunca llevé una bandera en sus desfiles del orgullo gay –comienza diciendo Brandi-. Nunca escribí una carta en vuestro nombre a un miembro del Congreso o cualquier otra persona, y nunca sentí la necesidad de hacer que la gente acepte el hecho de que soy la hija de una lesbiana. Tal vez porque ella nunca sintió la necesidad de obligar a la gente a aceptarla por serlo… No, nunca me alinearía con una comunidad tan intolerante y egoísta como la comunidad LGBT, una comunidad que exige tolerancia con fervor y pasión, sin embargo, no la da a cambio, incluso en ocasiones a sus propios miembros…
Yo soy un producto de la Revolución Lésbica de los años 80. Mi madre siempre sabía que le gustaban las chicas, pero se esforzó por ser una buena, recta, chica bautista del Sur. Cuando yo tenía un año de edad, dejó a mi padre por otro hombre, con quien vivimos hasta mis cuatro años de edad… entonces lo dejó por otra mujer”. A su modo narra lo que sufría al compartir con sus amigos que tenían una mamá y un papá: “Pasaba todo el tiempo que me era posible con esos amigos. Yo anhelaba el afecto que mis amigos recibían de sus papás. Quería saber cómo era ser celebrada y acariciada como hija por un padre… En lo que a mí respecta, yo ya tenía una madre; no necesitaba otra…
Crecer sin la presencia de un hombre en mi casa me dañó. Todo lo que quería desde niña era una familia normal… Siempre estuve aterrorizada de que alguien descubriera que mi madre era lesbiana… Sólo recién cuando conocí a mi marido, todo hizo clic. Por primera vez, me sentí viva y completa. Tener hijos y contemplar a un hombre padre… fue hermoso e imponente. Esto sólo reforzó mi creencia de que un niño necesita un padre y una madre, y que la paternidad del mismo sexo o las familias monoparentales son muy inferiores a una sana paternidad heterosexual”.
EL DERECHO Y DEBER DE TENER VOZ
Es la lógica del amor, dice Brandi, lo que le llevó al activismo. Así como nadie se escandaliza porque los hijos de padres divorciados manifiesten sus heridas, nadie debería calificar de irrespetuoso, egoísta u homofóbico, dice, el testimonio de los niños y niñas que han sufrido siendo criados por parejas del mismo sexo. Así lo argumenta, en otra de sus publicaciones del Blog: “…Estoy aquí para decir que el hecho de que dos personas se amen no es suficiente. Y a veces, dependiendo de las circunstancias, es perjudicial. Los niños están en una etapa de aprendizaje en sus vidas y cierto "amor" no enseña a los niños todo lo que necesitan saber acerca de cómo navegar en este mundo". "Es interesante que sólo haya dos sexos, masculino y femenino, y que se requieren esos dos sexos para procrear un niño.
Por lo tanto ¿no tiene acaso sentido afirmar que los descendientes de esos dos sexos, necesitan que ambos sexos que los procrearon sean parte de la crianza? La gente siente simpatía por los niños que son criados sin padres -ya sea porque tenían papás que de golpe fallecieron o porque uno de los progenitores falleció-, porque es obvio que esos niños perdieron algo importante. Pero cuando se involucra la homosexualidad, no hay simpatía por los niños a quienes se impone el ser huérfano de padre o madre, y eso es trágico". "El ataque a la identidad sexual femenina y masculina está en pleno apogeo y, a menos que más personas se levanten para defender los elementos más básicos de nuestra existencia humana, corremos el riesgo de perder nuestra propia identidad humana”, añade.

Fuente:
Brandi Walton, el blog “The Lesbians Daughter” (Protestantedigital)

Homosexualidad, ¿qué es la verdad?: reflexiones desde mi razón distorsionada (II)



No sé si soy capaz, porque no creo en la opinión ni en el consenso de los ciegos para determinar cuáles son los colores del arco iris.
Por. Alex Sampedro, España
“¿Qué es la verdad? Poncio Pilato hablando con Jesús antes de permitir su muerte Dialoguemos de ideas, sin acritud, y pensemos si nuestro acercamiento a ellas es desde la razón pura o si nuestras pasiones y nuestro bagaje entran a la palestra sin permiso. Porque son muchos frentes en los que hay que estar, y cuando opinas en uno, de repente la conversación deriva a otro lugar, por la retaguardia, incluso desde dentro de las filas, o desde arriba, y la respuesta que sirve en un contexto se vuelve irrelevante en el otro:
En el terreno de la Biblia, Si digo que la Biblia dice respecto a cualquier tema entonces respondes que no estoy entendiendo el contexto, o que era una cuestión meramente cultural, o algo del antiguo testamento, y aunque puedo demostrártelo con textos paralelos en otros pasajes siempre hay una buena explicación o una mala traducción que durante dos mil años ha estado ahí y no suponía un problema hasta que un lobby ha ejercido presión para que averigüemos lo que realmente querían decir los originales.
Si consigo con-vencerte (hablo de ideas) de que el sentido del texto es el que yo defiendo, la respuesta que obtengo es que en realidad la Biblia no es tan autoritativa y nuestra razón comunitaria en el mejor de los casos, como Iglesia, o mi reflexión personal como individuo inspirado por Dios, debe seleccionar aquellos textos a aplicar hoy y superponer unos pasajes a otros según mi criterio, dejando la Escritura en segundo plano, convirtiendo en irrelevante lo que escribió Pablo en una carta hace siglos a una iglesia en particular en Corinto.
Así que, una vez desechada la autoridad de la Biblia nos quedan nuestros argumentos.
Bueno, intentémoslo:
Nos vamos a la discusión de cómo es el ser humano, en todos sus planos, físico, anímico o mental, emocional si se quiere, espiritual y social. Hacemos uso del sentido común y del resultado que ha dado en la historia ciertas conductas y valores morales. E intentamos hacernos una opinión acerca del tema pero claro, el mundo sigue rodando y nuestras opiniones generan acciones y por lo tanto realidad. Son importantes. Pero todos tenemos buenas razones para defendernos: Los animales lo hacen, observamos esa conducta en muchas realidades de la naturaleza; y así. Algunos incluso hablan de pulsiones, el tanatos, el eros... Y no nos entendemos, y si lo hacemos, no cambiamos de opinión, sino que buscamos más razones para defender nuestra postura. Y eso es de todo menos racional. Porque si no hay un ancla, una verdad que alcanzar (algo que filosóficamente creo imposible por nosotros mismos) o una verdad, si es que existe, que nos alcance, entonces todo son opiniones, percepciones personales de una mente finita fruto de un cerebro de unos dos kilogramos.
Y por lo tanto, en un sentido, todo son mentiras. Y a aguas revueltas ganancia de pescadores, y todos tenemos nuestra caña preparada para la mínima oportunidad. Preguntémonos sinceramente, Si la verdad se nos presentara delante de nosotros, ¿estaríamos dispuestos a cambiar? Llegaríamos a argumentar que sólo es una ilusión. Me da la sensación de que es imposible. Casi tiene que ocurrir un milagro. Las evidencias irrefutables se convierten en actos particulares de fe cuando pasan por el filtro de nuestra experiencia, nuestros sentidos y procesos mentales. NADA es irrefutable, ni siquiera el cogito ergo sum. Ni siquiera nuestra propia existencia desde nosotros. ¡Qué caos! Y podría seguir, pero no.
Creo que por todo lo mencionado antes y muchas cosas más hay situaciones hoy que aunque aborrezco siguen vigentes, y en algunos lugares hasta se están reforzando. Y por mucho que intenten convencerme con argumentos bíblicos, extrabíblicos, razonables y con evidencias de la naturaleza, jamás estaré a favor de la pena de muerte, o del consumismo galopante de nuestra sociedad occidental, o de que la base de la economía mundial sea básicamente la usura.
Y también de algunas cosas más. Ya me entiendes. Para mi, el no matarás es claro en la Biblia, aunque haya muertes, aunque parezca que Dios a veces decía lo contrario, aunque en la naturaleza ocurra y sea por lo tanto natural. El consumismo es una manera de disfrazar la avaricia y promoverla y la usura es condenada por la palabra muchas veces de forma más que evidente. Y también creo algunas cosas acerca de la sexualidad y su práctica saludable.
La clave hermeneútica de la vida, el ancla en la que intento aferrarme es Jesús, y desde Él, jamás podría aceptar la pena de muerte, la usura o la avaricia. Si discutiéramos estos asuntos, me dedicaría a intentar con-vencerte de lo contrario. No por la satisfacción de tener razón, sino porque las opiniones generan conductas, y éstas realidad, y me parecen temas demasiado importantes como para dejarlos pasar. Por mucho que me quieran decir que es lo mejor para la sociedad, que es lo justo, que es lo mejor para el reo porque no hay solución, o que somos así ¡Qué le vamos a hacer! o porque es lo que la Biblia realmente dice. No sé si entiendes lo que quiero decir. Y entonces llego al final de un callejón sin salida. No hay comprensión mutua. Y si no ocurre un milagro no puedo traspasar el muro.
¿Seguimos?
No sé si soy capaz, porque no creo en la opinión ni en el consenso de los ciegos para determinar cuáles son los colores del arco iris.
¿Qué es la verdad? Preguntó Pilato. No hubo respuesta. Sólo un Dios que muere en manos de gente que no saben lo que hacen mientras Jesús susurra perdónalos. La razón calla, Pero Dios ha hablado.
Y solo encuentro un punto de unión desde el que partir, sin quitarle la razón a nadie. Parece ser que todos o casi todos estamos de acuerdo en que Dios ha dicho algo: Ama a tu prójimo como a ti mismo
Si es así, quizá partiendo desde esta semilla, sólo tenemos que extraer lo que de ella se deriva para ver que la verdad en algún sentido ya estaba dentro de nosotros, pero no estábamos siendo consecuentes con ella. Así no tendré que con-vencerte, ni tú a mí. Sólo descubrir juntos lo que ya estaba presente y no estaba en Callado. Para cumplir toda la Ley. Quiero hablar de la homosexualidad.
Sigo.
Próximo artículo:
Ama a tu homoprójimo como a ti mismo.

Fuente: Protestantedigital, 2015.