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martes, 5 de julio de 2016

Las mujeres y la Reforma Protestante, desde América Latina



Por. Leopoldo Cervantes-Ortiz, México
Rute Salviano Almeida nació en Belo Jardim, Pernambuco, Brasil. Casada, con tres hijos, es miembro de la Iglesia Bautista de Cambuí, en Campinas. Fue profesora de la Facultad Teológica Bautista de Campinas por casi 20 años. Conversó con Leopoldo Cervantes-Ortiz sobre las mujeres y la Reforma Protestante en la siguiente entrevista.
P. Estimada Rute, háblenos de usted, de su experiencia como creyente bautista.
R. Nací en un hogar cristiano. Mi padre era un hombre temeroso de Dios que fue expulsado de casa por su conversión al Evangelio de Cristo. Pero, gracias a Dios pudo ver a toda su familia convertida. He vivido mucho tiempo en São Paulo, donde a partir de los 10 años, cuando fui bautizada, sentí alegría por participar en toda la obra de la iglesia. A los 13 años ya era maestra de niños, y ya más grande, ocupé otros puestos. Me encanta la iglesia bautista: sus doctrinas sólidas basadas en el Nuevo Testamento, su bautismo sólo después de una declaración personal de fe y su autonomía administrativa.
P. Díganos cómo surgió su vocación de historiadora, especialmente en el ámbito religioso protestante.
R. Cuando me mudé a Campinas, ya casada y con hijos, tuve la oportunidad de enseñar en el Colegio Teológico Bautista de la ciudad. Ya tenía un título en Estudios Sociales, suficiente para enseñar mi primer curso de historia sobre los bautistas. A continuación, hice una licenciatura en Teología y también enseñé otros temas. Me enamoré de la historia del cristianismo, pero siempre echaba de menos los relatos del sexo femenino. De modo que, al iniciar los cursos de maestría, decidí investigar más sobre ese tema y escribí una tesis sobre el papel de la mujer en la Reforma Protestante. De allí surgió mi primer libro, Una voz femenina en la Reforma. Puedo decir que soy una historiadora de la iglesia, sólo por ser protestante, debido a que esta es la historia que me apasiona, pues presenta los acontecimientos y personajes que hicieron la historia del cristianismo.
P. En su larga experiencia como docente, ¿considera usted que a las iglesias les interesa profundizar en lo sucedido en la historia anterior de las mismas?
R. Por desgracia, no. Ni las iglesias en su conjunto, ni las personas tienen interés en el pasado, con raras excepciones. Muchos ven la historia pasada como algo que ya ha ocurrido y que no les dice nada. Falta la visión de la función pedagógica de la historia, percibir cómo podemos aprender de ella y cómo podemos enriquecer nuestro presente y mejorar nuestro futuro con una comprensión de lo que hicieron nuestros antepasados. Escribí revistas sobre la historia de nuestras iglesias: Celebrando el Centenario, que conmemora el centenario de la Primera Iglesia Bautista de Campinas, y Celebrando el pasado, desafiados ante el futuro, en conmemoración del 80º aniversario de la Iglesia Bautista de Cambuí, mi comunidad actual. Fue impactante la visión de los logros de nuestros fundadores y de todo lo realizado, pero el acto se convirtió en una conmemoración restringida a la temporada y un recuerdo bastante fugaz.
P. Vemos que ha estudiado concienzudamente la historia de la Reforma Protestante. ¿Cuál considera usted que es su vigencia ahora que se acercan los 500 años de sus inicios?
R. Me alegra ver que la Reforma sigue siendo relevante para la mayoría de los protestantes. En Brasil, tenemos iglesias y movimientos que celebran todos los años este movimiento. Tuve la alegría de participar en el primer Congreso “Reforma Hoy”, en Caruaru, Pernambuco (mi estado natal) en octubre del año pasado. Fue un evento muy bueno pues llevó a mucha gente a celebrar la Reforma, y en especial a ser conscientes de la importancia de la gracia de Dios que otorga la salvación sólo en Cristo y es sólo mediante la fe, dado que solamente la Biblia es la Palabra de Dios y sólo a él se debe todo honor y gloria. Sin la Reforma, sabemos que no podríamos existir como iglesias.
P. ¿Cómo inició su interés en las mujeres relacionadas con la Reforma Protestante?
R. Siempre me ha apasionado la Reforma, pues cuando tenía que hacer alguna prueba para enseñar en las escuelas seculares, elegía este movimiento como tema. Vibro mucho al leer acerca de cómo Dios guió a aquellos hombres tan valientes en sus cargos eclesiásticos a dejar todo por la simple fe en el Evangelio. Me emociona leer las historias de cómo, sólo leyendo la Biblia, sus ojos se abrieron a para verse por sí mismos los errores de la Iglesia, y sobre todo para entender la maravillosa gracia de Dios. Así que, al empezar mis estudios de posgrado, ya tenía la convicción de que la época que estudiaría sería la de los inicios de la era moderna y el movimiento de Reforma. Las mujeres surgieron ante mí como algo natural. Advertí que hacían falta relatos sobre ellas. Los historiadores positivistas, cuyos libros se utilizan más, no hablan nada sobre ellas. Algunos las citan únicamente cuando están asociadas a hombres poderosos. Necesitaba descubrirlas, me urgía conocerlas y eso fue lo que hice.
P. La figura de Margarita de Navarra, a la que dedicó usted un libro completo, no es muy conocida en América Latina. ¿Cómo la presentaría usted a las lectoras evangélicas?
R. Cuando “descubrí” a Margarita de Navarra, me quedé impresionada. A pesar de que era profesora de historia del cristianismo, no sabía nada al respecto. Estaba preparando una conferencia sobre Calvino y encontré a este maravilloso personaje, porque fue ella quien dio cobijo al reformador cuando huyó de la persecución en Francia. La presento como una mujer humanitaria, alguien a quien se le dio el título de “primera ministra de los pobres”, a pesar de que era la reina de Navarra. También la presenté como una escritora creativa. En una época tan inmoral, cuando la corte francesa se deleitaba con la lectura de los cuentos del Decamerón, de Boccaccio, ella escribió el Heptamerón, en el que denunció a los clérigos inmorales, por lo que se arriesgó a ser asesinada. Ése fue su recurso, introducir la moralidad, el modelo bíblico para un público que no leía la Biblia. Al final de cada cuento puso un comentario, un versículo de la Biblia. La presenté, además, como hija, hermana, esposa y madre dedicada, una mujer como nosotros. Se apegó mucho a los suyos, independientemente de sus defectos. Y finalmente la presenté como una reformadora que luchó por la causa, creando en su reino un ambiente propicio para el movimiento. Dio refugio a perseguidos reformadores, solicitó y consiguió de su hermano Francisco I, rey de Francia, a quien Calvino dedicó la Institución, el perdón y la cancelación de muchos procesos, incluyendo del propio Calvino, con quien mantuvo correspondencia. En su reino de Navarra, la cena se distribuía en sus dos partes, los sacerdotes podían casarse y llevaban ropa de calle, además de que el idioma para el culto no era el latín, sino el de la gente. Cuando murió, el tributo más importante que se le ofreció fueron las lágrimas derramadas por su pueblo alrededor de su tumba.
P. También ha estudiado a las beguinas y, en particular, a Margarita Porette. ¿Qué importancia tienen movimientos femeninos como ése en la historia de la cristiandad en general?
R. Me encontré con las beguinas al final de la Edad Media, personajes sobre las que trata mi libro Una voz femenina sometida por la Inquisición. Las beguinas eran intensamente religiosas. Querían servir a Dios, no enclaustradas, sino en el servicio a los demás. Se reunieron en pequeñas casas llamadas beguinarias, donde daban la bienvenida a los grupos más necesitados, enfermos y despreciados por la sociedad, como las prostitutas y los leprosos. Fueron pastoras de rebaños sin pastor. Alimentaron el cuerpo, se hizo cargo del físico y también del alma, enseñando la Palabra de Dios en su idioma. Esto fue considerado un sacrilegio porque el lenguaje permitido para el mensaje sagrado era solamente el latín. Y, por escribir y predicar en el idioma de la gente fue la beguina itinerante Margarita Porette fue acusada por la Inquisición y llevada a la hoguera. Ella escribió el Espejo de las almas simples y aniquiladas por amor a Dios, que describe la trayectoria de un alma hasta la aniquilación total. Eran ideas contrarias a la predicación de la Iglesia e incluso contrarias a nuestra propia comprensión y a la posterior predicación de la Reforma sobre la salvación por la fe y no por obras. Para Porette, había que hacer un esfuerzo, un camino a seguir para que la persona alcanzase la salvación. No era un mensaje ortodoxo, pero tampoco debió ser razón para un castigo tan severo. Pero esa época fue de fuerte persecución contra todo pensamiento rebelde. Su libro fue quemado, y a ella se le prohibió difundir su mensaje, pero no obedeció y fue quemada por no retractarse de sus creencias. Serenamente llegó hasta la hoguera y muchos lloraron al verla en sus últimos momentos.
P. Sobre otra de sus obras, ¿qué conclusiones obtuvo usted luego de estudiar las “voces femeninas en los inicios del protestantismo brasileño”, tal como se titula su libro?
R. Mi tercer libro fue sobre Brasil, mi país, acerca del período del emperador Don Pedro II, sobre la esclavitud, y el difícil inicio del protestantismo: persecuciones, discriminación, epidemias y tantas otras cosas que sirvieron para desalentar a los menos constantes. Sin embargo, las mujeres que se estudian allí cumplieron ampliamente sus papeles como educadoras, esposas de pastores, evangelistas, misioneras a la gente del campo y de los indígenas, investigadoras, maestras de música, etcétera. Enfrentaron con fe la pérdida de hijos y de maridos, enfermedades, inundaciones, dificultades financieras, largas distancias a recorrer en lomos de caballos, barcos, etcétera, a fin de llevar el Evangelio. Creo que quienes aprenden más sobre esta historia son los investigadores. He aprendido mucho de estas mujeres. Aprendí a tener más fe, a no desanimarme tan fácilmente, a centrarme y desarrollar el don espiritual otorgado por Dios. Y aprendí que la vida en comunión con Dios es lo más preciado que tenemos en esta vida terrenal y que es lo que nos garantiza la paz, la alegría y la fe, mucha fe. Llegué a la conclusión de que las verdaderas cristianas sólo necesitan la autorización de Dios para llevar a cabo con excelencia sus ministerios. Ellas no buscan títulos, posiciones prominentes ni nada que las haga destacar aquí en la tierra. Como ciudadanas del cielo, buscan la santificación y están dispuestas a ayudar a los necesitados de cuerpo y alma.
P. ¿Considera usted que algunas de esas mujeres pioneras pueden ser modelos para las mujeres evangélicas de la actualidad?
R. No hay duda. Estoy muy feliz, al comenzar a divulgar este libro, porque mi objetivo al escribirlo se está cumpliendo totalmente. Lo que deseaba al investigar y escribir, y todavía anhelo ardientemente, era exactamente eso: que las vidas de nuestras pioneras sirvan de inspiración y modelo para otras mujeres. La semana pasada recibí un mensaje de una lectora que presentó algunos personajes en un “Café de mujeres” y dijo que había sido un momento muy inspirador. Gracias a Dios, estoy desempeñando un papel asignado por Cristo al hablar de la mujer que lo ungió: “De cierto os digo: dondequiera que se predique en todo el mundo este Evangelio, también se contará lo que ella hizo, en memoria suya” (Mateo. 26.13). Cuento historias de mujeres cristianas, investigo y escribo sobre ellas para mantener vivo su recuerdo y como fuente de inspiración para todos los que vivimos en este siglo.
P. Finalmente, ¿qué le diría usted a las mujeres cristianas que en los diversos países latinoamericanos están en busca de identidad para consolidar una mayor presencia en el ámbito eclesial y pastoral?
R. Déjeme hablar primero de los libros que aún no han sido publicados. Para completar la serie “Voces femeninas en la historia del cristianismo”, falta el de Voces femeninas en el comienzo del cristianismo, que ya está escrito y se publicará en 2017, al que le seguirá Voces femeninas en los avivamientos, que aún estoy preparando. Bueno, lo que puedo decir a nuestras queridas mujeres a las cuales admiro mucho por la fe, por los servicios prestados a sus iglesias y porque no se desaniman, no importa cuáles sean las circunstancias.
Quiero decirles, amadas hermanas, que al aprender con la historia, con todo lo que ya hicieron aquellas que nos precedieron en el servicio del Reino, tengo una sola interpretación: independientemente de cualquier cosa, las mujeres entendieron que importa más obedecer a Dios que a los hombres. Las mujeres de los inicios del cristianismo no fueron destacadas sino hasta que colaboraron incluso en la traducción de la Biblia al latín, la Vulgata; Paula y Eustoquia fueron auxiliares competentes de San Jerónimo. Las mártires dieron sus vidas con alegría porque para ellas lo que importaba era ser reconocidas como cristianas.
Las mujeres de finales de la Edad Media que fueron perseguidos e incluso quemadas por la Inquisición, estaban preocupadas por socorrer a los más necesitados, por darse a sí mismas, por amar, y con ello demostraron que eran discípulas de Cristo. Las más eruditas en la época de la Reforma, que tuvieron acceso a los nuevos conocimientos, difundieron la fe cristiana en su forma más pura y con gran creatividad. Margarita de Navarra dijo que ansiaba una religión de amor, y que ella no le gustaban las discusiones ostentosas. Las mujeres son diferentes, sus discursos y escritos son diferentes, pero también presentan las buenas nuevas. Las mujeres de un pasado más reciente, pioneras en países que aún no conocían el protestantismo, entregaron sus vidas para evangelizar y civilizar a otros pueblos.
Todos ellas nos inspiran y nos dejaron una importante lección: “Mujer, no entierres tu talento, si se le impide ejercer su don espiritual por cualquier razón, sabe que Dios te dará la oportunidad de hacerlo, de acuerdo con su voluntad. Recuerda que su voluntad es buena, perfecta y agradable. En el tiempo de Dios y, por tanto, en el momento adecuado, creo que se abrirán más puertas para nosotros para ejercer nuestra vocación y sin tantos impedimentos. Si las puertas de nuestras iglesias se cierran para que el cuerpo de Cristo pueda ser construido por medio de nosotras, no te aflijas, Dios conoce todas las cosas y solamente en la eternidad será aquilatada la pérdida, el daño producido por la falta de libertad en el ejercicio de los dones espirituales dados también para todos los creyentes en Cristo. Dios es quien nos capacita, y a él se debe dar todo honor y gloria. Alegrémonos en Él y busquemos su gracia, que es suficiente para nosotras y su poder se perfecciona en nuestra debilidad. Que Dios las bendiga”.
MÁS SOBRE RUTE SALVIANO ALMEIDA
Rute Salviano Almeida es licenciada en Estudios Sociales, licenciada en Teología (especializada en Educación Cristiana), maestra en Teología (énfasis en Historia de la Iglesia) y posgraduada en Historia del Cristianismo por la Universidad Metodista de Piracicaba (Unimep).
Fue redactora de las revistas Celebrando o centenário, conmemorativa de los 100 años de la Primera Iglesia Bautista de Campinas, y de la Celebrando o passado, desafiados pelo futuro, conmemorativa de los 80 años de la Iglesia Bautista de Cambuí. Ha publicado poemas en la Editorial Litteris. Escribió el libro Una voz femenina en la Reforma. La contribución de Margarita de Navarra a la reforma religiosa (2010), Una voz femenina sometida por la Inquisiçión: la religiosidad al final de la Edad Media. Las beguinas y Margarita Porette (2012), y Voces femeninas en los inicios del protestantismo brasileño. Esclavitud, imperio, religión y el papel femenino, 2014, por la Editorial Hagnos (São Paulo).
Su sitio web personal. Tres entrevistas con ella pueden leerse aquí.

Fuente: Protestantedigital, 2016

jueves, 7 de agosto de 2014

Protestantes en Brasil, siglo XVI

Por. Emilio Monjo Bellido, España*
Desde Ginebra vendría un joven estudiante de teología, Jean de Léry (luego sería pastor en Francia; ya que se libró de la matanza de San Bartolomé). Tuvo que vivir un año con los nativos; aprendió mucho, y lo escribió. 
Solo unas notas para acercarnos a la presencia protestante en Brasil (siglo XVI); que dicho así suena bien, pero bien mirado el asunto chirría bastante. Un desastre. Un ejemplo de la situación religiosa protestante (francesa) del momento, con sus claros y oscuros, donde se muestra el naufragio de un modelo con el que solo se podía hacer ciudadanía convirtiendo en eclesiástica toda la vida social.
Un desastre; pero eso ha continuado. Lo que produjo la perversión de la Iglesia romana, se reactiva en estas iglesias protestantes, que ya para finales del XVI aparecen como instituciones del nuevo Templo, con sus sacerdotes, ancianos y autoridades religiosas, en las que prima la religiosidad externa.
En más de una ocasión, y aquí va otra, he propuesto la necesidad de indagar en esa secuencia de transformación en la que la Reforma primera se convierte en “confesionada” (si me permiten el término), o como han señalado los profesores Antonio Rivera y José Luis Villacañas en tantas formas y contextos, en una religiosidad de la gnosis, donde la comunidad es comunidad de “santos”, y estos son certificados por medio de un sistema gnóstico con forma protestante.
Esto arruinó el modelo primero (en el que se encuentra nuestra Reforma española, ya dicho tantas veces). Se convirtió a los documentos confesionales, a los ritos y formas locales, a los teólogos de “autoridad”, en lo que nuestro Antonio del Corro llamó “un quinto evangelio”, que se usaba como medida de ortodoxia. Eso no es la cristiana y católica reforma de vivir la Escritura en la Redención gratuita, sino un nuevo papismo.
No es extraño que, con el tiempo, como pasa hoy, su padre los crió (sí, aquel cuyo libro de familia Cristo mostró a los fariseos) y ellos se juntan.
De forma muy resumida, esa presencia en Brasil empieza en 1557, cuando el extrañísimo personaje Nicolas Durand de Villegagnon (1510-1571), caballero de Malta, vestido de (¿cómo podré poner “convertido”?) hugonote, que llegó a Vicealmirante de Francia, fue enviado por el Almirante Gaspard de Coligny, con órdenes del rey Enrique II (que protestante, protestante, no era) para establecer asentamiento en la bahía de Guanabara, actual Río de Janeiro (descubierto el sitio por los portugueses el 1 de enero de 1502, por eso Janeiro). Este sujeto terminó en Francia combatiendo contra los hugonotes; pinten el cuadro, y verán qué pinta tan extraña tiene.
En la expedición comandada por este Villegagnon iban gente variopinta, entre artesanos, marineros, etc., pero ninguna mujer. Siempre tuvo un pozo sobre la realidad sexual, en el que bebía su santurrona imaginación, y quería que todos bebieran. Cómo se le desorbitarían los ojos, ya bastantes dispersos, cuando vieron que los nativos del lugar, muy hospitalarios, estaban siempre, todos, en cueros vivos.
La estancia de la expedición está llena de episodios, que podemos llamar ridículos, si no fueren realmente trágicos para los que los sufrieron, debido a la manía de celibato forzoso que este sujeto quería imponer. Lo normal (qué miseria) era que con ello se juntaban los castigos, la prisión, las torturas; todo tipo de disciplinas, para formar una comunidad de “santos” a la medida y antojo del director. (Tampoco iban en la expedición pastores; Villegagnon hacía de director espiritual. Un desastre. Y esto es lo que se conoce como “presencia protestante en Brasil”.)
Si penoso era el gobierno, el lugar no iba a la zaga. De todos los sitios que pudieron elegir, frondosos y con buen agua, se quedaron el peor posible; árido e infecto. Allí se tenía que levantar la comunidad que imaginó aquel sujeto. Las cosas no fueron bien, como es predecible.
En un giro de su mente, a este sujeto se le ocurrió pedir a Ginebra pastores y gentes para la comunidad. Miseria. Las palabras eran excelentes. Y Ginebra envió a dos pastores y otros profesionales, ahora sí, algunos casados, a los que acompañaban sus esposas. ¿Solución? No, más líos y despropósitos.
Los que llegan se encuentran con las miserias y arbitrariedad del director. No tardan los conflictos. Se acabaron las buenas palabras de la carta a Ginebra. Ahora Calvino es una mala bestia, y lo que hay en Ginebra una secta. Terminaron todos a bofetadas. Discutían sobre qué pan había que usar en la Santa Cena, y otras cuestiones a cada cual más frívola. Y todo ello en medio de un “encuentro” (por poner algo) con los nativos, a los que se les tendría que anunciar el Evangelio. Un desastre miserable, resultado de las condiciones miserables de las que se instalaban ya en el Protestantismo.
Pero en el Protestantismo, nada que ver con la escolastización del mismo que ya empieza y que luego lo arruina, se ha sembrado la Semilla que permanece, y se muestra su fuerza también en estos lugares. En la expedición enviada desde Ginebra venía un joven estudiante de teología, Jean de Léry (1534-1611, luego sería pastor en Francia; como puede verse se libró de la matanza de San Bartolomé). “Gracias” a la arbitrariedad de Villegagnon tuvo que vivir un año con los nativos; aprendió mucho, y lo escribió.
Su libro del  Viaje a Brasil  (hay ediciones y está libre en internet, en francés) es todo un ejemplo de cómo uno se encuentra con su otro y se asume la relatividad de lo externo. La fe, con todas sus dificultades, se abre paso en las circunstancias. El camino de la fe, libre, que se encuentra en la Historia; aunque en este caso sea una “historia” penosísima, alejada de todos los referentes que se podían componer en Europa.
Junto con Léry también arribaron Jean de Bordel, Matthieu Vermeil, Pierre Bourdon y André la Fou. Quitado el último, zapatero, sin letras, que abjuró; los otros tres son los primeros mártires, así al menos se consideran, en Brasil.
Atrapados por Villegagnon (que ya dije, terminó luchando, como hacía aquí ya en este periodo, contra los hugonotes en Francia), encarcelados, se les presionó a que rechazaran su fe hugonote (en el buen sentido del término). Medio muertos, no lo hicieron, incluso uno de ellos redactó una confesión de fe, que es un modelo de cómo estaba de preparado en el conocimiento de la Escritura y de la Historia alguien que, como los otros dos, era un laico. Esto es muy destacable. Sin embargo, también hay que decir que esta confesión, pionera en aquellos suelos, adolece de una desproporción en los temas tratados, ocupando una espacio excesivo lo concerniente a la Santa Cena, pero es lógico si se tiene en cuenta la manía propia del tirano director de aquel asentamiento (que no se podrá ya decir que era “protestante” en absoluto).
Fueron ejecutados, arrojados al mar. Al poco tiempo la comunidad fue destruida por los portugueses. El tirano director se había marchado un poco antes, en 1558. Así acabó aquello. Si uno tiene en cuenta la pinta del cuadro en el inicio, se puede decir que se estableció con todos los ingredientes de su destrucción, a lo que no ayudó la incorporación posterior del grupo de Ginebra.
Unas notas solamente sobre este episodio, pero que muestran que el Protestantismo se estaba convirtiendo en un papismo con nuevo formato. Contra eso se levantó el propio Calvino, contra eso estaban levantados los nuestros, contra eso estamos levantados nosotros ahora. (¿Nosotros? Sí, todos los que están con los nuestros, somos muchos.)
A los “villegagnon” de turno, y a los pastores de rito y gesto, los creadores de iglesias construidas con lodo suelto, hermanos de los de misa y olla de toda la vida, ya la grieta se hace irreparable y se les cae el edificio, ya mismo.
La semana próxima, d. v., haremos juntos iglesia, de la que no se cae, la que los nuestros vivieron, como aquella “chiquita” de Sevilla. Al final es la que permanece, porque está en las manos de su Señor, en su cruz, no en ritos ni ceremonias; no en fuerza de camino humano (gnosticismo), ni de humana santidad, sino en la obra de quien es nuestra Santidad. Las otras iglesias de lodo suelto tienen a sus santidades, y les besan las manos. Caerán. 

Autores: Emilio Monjo Bellido

©Protestante Digital 2014

jueves, 20 de junio de 2013

Con polémica Comisión de DDHH de Brasil autoriza terapias que reorienten la homosexualidad

Políticos evangélicos logran que en Brasil las personas con atracción hacia el mismo sexo puedan ser tratadas –si lo desean- por psicólogos para reorientar su sexualidad.
En Brasil la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara Baja de Brasil que está presidida por un pastor evangélico ha sancionado un proyecto de ley que permite que los psicólogos puedan tratar a pacientes que sufren atracción hacia el mismo sexo no deseada. El diputado Marcos Feliciano, del Partido Social Cristiano, fue quien logro que se votase para eliminar una prohibición que se basaba en el Consejo Federal de Psicología, en la que se impedía que los profesionales en este sector pudiesen tratar de revertir la atracción al mismo sexo en pacientes que lo solicitasen voluntariamente.
Feliciano, un pastor evangélico de 40 años, ha sido acusado de racismo y homofobia por sus declaraciones, fue electo presidente de la Comisión de Derechos Humanos y Minorías en marzo, y desde entonces manifestantes y organizaciones progays exigen diariamente su renuncia en todo el país.
EL PROCESO LEGAL
La iniciativa surgió de una propuesta del diputado Joao Campos, un pastor evangélico del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña, que pedía levantar esta prohibición impuesta en el año 1999.
"En la práctica el resultado sería que una persona mayor de 18 años, responsable por sus actos, que es homosexual y quiere ayuda para reorientar su sexualidad, pueda ser atendido por un psicólogo", explicó Campos, líder de la bancada evangélica en la cámara baja, en una entrevista reciente con The Associated Press.
La iniciativa aún debe ser discutida en otras comisiones antes de ir al pleno de la Cámara de Diputados, y deberá ser sometida al proceso de votación en el Senado antes de ser ratificada.
El diputado Jean Wyllys, primer legislador abiertamente homosexual en Brasil, se mostró confiado en que la iniciativa no podrá avanzar en este proceso legislativa.
OPOSICIÓN DE PSICÓLOGOS Y POLÍTICOS
El propio Consejo Federal de Psicología se pronunció contra la iniciativa de Campos y llamó a los diputados a rechazar la iniciativa.
"Hoy en día la psicología, como otras disciplinas científicas, reconocen que la orientación sexual no es una enfermedad que deba ser tratado, no es una perversión, no es trastorno ni un disturbio de comportamiento. Siendo así, no podemos ofrecer cura, eso es un principio ético", señaló Huberto Verona, psicólogo e integrante del Consejo.
La ministra de Derechos Humanos, Maria do Rosário, consideró "un retroceso" el "absurdo proyecto sobre una cura gay" en una declaración divulgada en Twitter. "Lo que Brasil necesita son leyes que criminalicen la homofobia", añadió.
 
Fuentes: AFP, Entrecristianos & protestante digital

viernes, 31 de agosto de 2012

En una escritura pública: Registran la primera "unión civil poligámica" en Brasil

El concepto de matrimonio y familia, ha ido cambiando en nuestra sociedad posmoderna. Hoy se habla de matrimonios gays, familias de dos papás, dos mamás, todo un modelo para justificar los deseos y caprichos del ser humano.
Estoy totalmente de acuerdo que el ser humano es libre de hacer lo que le plazca con su vida y destino, pero cada uno dará cuenta a Dios de sus decisiones, caprichos, etc. ¿Quién tiene la razón? Depende del lado que se mira el problema. Ahora se viene este otro modelo de matrimonio y familia. Aceptar estos modelos, implica también ajustar un modelo de iglesia y pastoral, si nos ajustamos a los modelos de cada época. ¿Vosotros y vosotras que pensais de todo esto? Le invito a leer este articulo, saque sus propias conclusiones. (Comentario de Luis Eduardo Cantero)

"No estamos inventando nada", asegura la abogada y notaria brasileña Claudia do Nascimento Domingues registradora de esta "escritura pública declaratoria de una unión poliafectiva estable".
Oficialmente no se trata de un matrimonio, sino de una "escritura pública declaratoria de una unión poliafectiva estable", le dijo la abogada a Jefferson Puff, periodista del servicio brasileño de la BBC.
El trío, formado por un hombre y dos mujeres, vive en la misma casa, comparte gastos y mantiene una relación de "lealtad y compañerismo" desde hace más de tres años en Río de Janeiro.
"Hemos visto en los últimos años una serie de cambios en el concepto de familia. En mi opinión, esta unión poliafectiva no afecta al derecho de otras personas", dice la notaria.
En la práctica, el documento registra las voluntades de las tres personas, con diversas cláusulas en las que se especifican detalles sobre pensión, reparto de bienes, planes de salud y separación.
EN BUSCA DE SER “UNIDAD FAMILIAR”
Según la notaria, le corresponderá a empresas y órganos públicos aceptar o rechazar al trío como "unidad familiar", y los tribunales podrán tomar acción para juzgar la validez de los potenciales recursos que haya.
En todo caso, Do Nascimento Domingues espera que el caso sirva de precedente para el establecimiento de otros tipos de familia de diverso número, que según ella pueden incluir dos hombres y una mujer, tres hombres, dos mujeres y dos hombres, etc. "Para mejor o para peor, no importa, pero la idea de familia que teníamos antes no es lo único que podemos llamar familia hoy en día", explica.
"En mi trabajo como notaria veo también el aumento de diferentes composiciones familiares y de divorcios", añade. Do Nascimento Domingues dice que ya durante su doctorado identificó casos de familias poligámicas. "Fue a raíz de mis estudios que busqué la manera de ver cómo desde mi profesión de notaria podría ayudar a esas familias a registrar jurídicamente esa situación que ya existía", afirma.
"Ellos ya vivían así desde hace más de tres años, querían declarar ese hecho y yo me comprometí a redactar una escritura organizando esas declaraciones de manera pública", puntualiza.
¿Y LOS HIJOS?
Según la notaria, las cuestiones relacionadas con los hijos deberán ser decididas por la justicia. "Así sucedió también con las parejas homoafectivas, que tuvieron que pelear mucho para que dos hombres o dos mujeres consiguieran poner sus nombres en un certificado de nacimiento", explica.
"Si quisieran, con la ayuda de un abogado, debatir la posibilidad de incluir tres, cuatro o cinco nombres como padres, tendrán que argumentar que constituyen una familia en una acción judicial, porque serán de hecho los padres afectivos del niño", agrega. "Es ahí donde entra el juez a decidir si reconoce o no la paternidad o maternidad conjunta".
CAMBIO DE CONCEPTOS
La notaria espera que en el futuro el Tribunal Federal Supremo falle como en el caso de las uniones homosexuales. La idea de una familia poliafectiva choca con los valores tradicionales de la sociedad brasileña, que según Do Nascimento Domingues es "muy prejuiciosa y limitada".
Para entender las uniones poligámicas, la notaria dice que es necesario distinguir los conceptos de lealtad y fidelidad.
"En la mente brasileña el concepto que la gente tiene es el de la fidelidad, pero el concepto que se debate en estas relaciones es el de lealtad. Son muy diferentes", plantea. "Uno puede tener 30 maridos y serles leal a todos ellos, y tener uno único y serle desleal. La fidelidad está ligada al matrimonio, a pertenecer al otro", explica.
PRECEDENTES EN OTRAS CULTURAS
"La primera idea que viene a la cabeza es la de las familias patriarcales en algunos países del mundo árabe y África, con familias de un hombre y varias mujeres. Los tradicionales harenes y cosas de ese tipo", comenta Do Nascimento Domingues.
"Pero hay sociedades matriarcales, en la región de los Himalayas, por ejemplo, en las que la mujer es la que tiene varios maridos".
"Todavía no tengo datos oficiales pero ya encontré evidencias de casos de familias poliafectivas en lugares como Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña, además de otros países europeos", dice do Nascimento Domingues.
"Así y todo, hasta el momento no identifiqué ningún registro de escrituras públicas parecidas a la que se hizo aquí ni en Europa ni en América Latina. Sólo hay contratos privados entre los miembros de esas familias", reconoció.

Fuentes: BBC Mundo

© Protestante Digital 2012

jueves, 3 de mayo de 2012

Tienen diez mil seguidores: Crecen las iglesias inclusivas para gays en Brasil

La mayoría son de tradición cristiana, aunque con la oposición de las iglesias evangélicas y católica.
Enfocadas hacia las minorías gays para poder practicar su fe sin renunciar a las relaciones homosexuales, las llamadas "iglesias inclusivas" crecen a un ritmo acelerado en Brasil, a pesar de la oposición de las iglesias cristianas evangélicas y católica.
En Brasil existen actualmente unas diez congregaciones diferentes de este tipo de iglesias que abren sus puertas para recibir a feligreses homosexuales, con más de cuarenta misiones y delegaciones dispersas por todo el país.
Concentradas, principalmente, en el eje Rio de Janeiro-Sao Paulo, con unos 10.000 seguidores, abarcan el 0.005% de la población brasileña. La mayoría de los miembros (70%) está compuesta por hombres, incluyendo solteros y parejas, de diferentes niveles sociales.
La cifra todavía es baja comparada con la cantidad de católicos y evangélicos , las dos confesiones religiosas principales del país que, en 2009, representaban al 68,4 y al 20,2% de la población brasileña, respectivamente, según un estudio publicado por la Fundación Getulio Vargas (FGV) en Río de Janeiro.
DESDE LA DÉCADA DE LOS 90
Brasil: crecen iglesias inclusivas gays La mayoría son de tradición cristiana, aunque con la oposición de las iglesias evangélicas y católica. El embrión de las iglesias inclusivas comenzó a surgir en Brasil en la década de los 90, en pequeñas reuniones clandestinas. El crecimiento de las iglesias inclusivas ganó en impulso con el surgimiento de políticas para combatir la discriminación de la homosexualidad, al tiempo que también disminuía el prejuicio social, según los especialistas. De acuerdo con el Instituto de Geografía Estadística de Brasil (IGBE) hay 60.000 parejas homosexuales en Brasil .
Según la investigadora Fátima Weiss, de la Universidad Federal de Santa Catarina (UFSC), que estudia el sector desde 2008, hace diez años, había una sola iglesia inclusiva con sede fija en Brasil.
El crecimiento de seguidores de estas iglesias inclusivas pasó de ser 500 hace diez años, a los casi 10.000 en el momento actual. Y los fundadores de estas iglesias esperan que el número se duplique en los próximos cinco años.
PRECEDENTES EN EEUU
En Estados Unidos existen iglesias inclusivas por lo menos desde hace cuatro décadas, con la práctica de lo que se denomina "teología inclusiva", con un discurso abierto a la diversidad de orientación y relaciones sexuales.
Una de las pioneras en EEUU fue la iglesia de la Comunidad Metropolitana (o Metropolitan Church), que fue la primera en tener sede propia en Brasil, en 2002.
DISTANCIAMIENTO EVANGÉLICO Y CATÓLICO
Las iglesias inclusivas tienen un marcado distanciamiento de las comunidades católica y evangélicas . Aunque la mayor parte de las iglesias inclusivas siguen la tradición cristiana, no han conquistado el reconocimiento de ninguno de los dos grupos.
El problema no es tanto por su orientación sexual, sino por el hecho de que la práctica homosexual se considera contraria a la ética cristiana por la gran mayoría de católicos y evangélicos.

Fuentes: BBC Mundo
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Brasil: crecen iglesias inclusivas gays
La mayoría son de tradición cristiana, aunque con la oposición de las iglesias evangélicas y católica.