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martes, 5 de julio de 2016

Las mujeres y la Reforma Protestante, desde América Latina



Por. Leopoldo Cervantes-Ortiz, México
Rute Salviano Almeida nació en Belo Jardim, Pernambuco, Brasil. Casada, con tres hijos, es miembro de la Iglesia Bautista de Cambuí, en Campinas. Fue profesora de la Facultad Teológica Bautista de Campinas por casi 20 años. Conversó con Leopoldo Cervantes-Ortiz sobre las mujeres y la Reforma Protestante en la siguiente entrevista.
P. Estimada Rute, háblenos de usted, de su experiencia como creyente bautista.
R. Nací en un hogar cristiano. Mi padre era un hombre temeroso de Dios que fue expulsado de casa por su conversión al Evangelio de Cristo. Pero, gracias a Dios pudo ver a toda su familia convertida. He vivido mucho tiempo en São Paulo, donde a partir de los 10 años, cuando fui bautizada, sentí alegría por participar en toda la obra de la iglesia. A los 13 años ya era maestra de niños, y ya más grande, ocupé otros puestos. Me encanta la iglesia bautista: sus doctrinas sólidas basadas en el Nuevo Testamento, su bautismo sólo después de una declaración personal de fe y su autonomía administrativa.
P. Díganos cómo surgió su vocación de historiadora, especialmente en el ámbito religioso protestante.
R. Cuando me mudé a Campinas, ya casada y con hijos, tuve la oportunidad de enseñar en el Colegio Teológico Bautista de la ciudad. Ya tenía un título en Estudios Sociales, suficiente para enseñar mi primer curso de historia sobre los bautistas. A continuación, hice una licenciatura en Teología y también enseñé otros temas. Me enamoré de la historia del cristianismo, pero siempre echaba de menos los relatos del sexo femenino. De modo que, al iniciar los cursos de maestría, decidí investigar más sobre ese tema y escribí una tesis sobre el papel de la mujer en la Reforma Protestante. De allí surgió mi primer libro, Una voz femenina en la Reforma. Puedo decir que soy una historiadora de la iglesia, sólo por ser protestante, debido a que esta es la historia que me apasiona, pues presenta los acontecimientos y personajes que hicieron la historia del cristianismo.
P. En su larga experiencia como docente, ¿considera usted que a las iglesias les interesa profundizar en lo sucedido en la historia anterior de las mismas?
R. Por desgracia, no. Ni las iglesias en su conjunto, ni las personas tienen interés en el pasado, con raras excepciones. Muchos ven la historia pasada como algo que ya ha ocurrido y que no les dice nada. Falta la visión de la función pedagógica de la historia, percibir cómo podemos aprender de ella y cómo podemos enriquecer nuestro presente y mejorar nuestro futuro con una comprensión de lo que hicieron nuestros antepasados. Escribí revistas sobre la historia de nuestras iglesias: Celebrando el Centenario, que conmemora el centenario de la Primera Iglesia Bautista de Campinas, y Celebrando el pasado, desafiados ante el futuro, en conmemoración del 80º aniversario de la Iglesia Bautista de Cambuí, mi comunidad actual. Fue impactante la visión de los logros de nuestros fundadores y de todo lo realizado, pero el acto se convirtió en una conmemoración restringida a la temporada y un recuerdo bastante fugaz.
P. Vemos que ha estudiado concienzudamente la historia de la Reforma Protestante. ¿Cuál considera usted que es su vigencia ahora que se acercan los 500 años de sus inicios?
R. Me alegra ver que la Reforma sigue siendo relevante para la mayoría de los protestantes. En Brasil, tenemos iglesias y movimientos que celebran todos los años este movimiento. Tuve la alegría de participar en el primer Congreso “Reforma Hoy”, en Caruaru, Pernambuco (mi estado natal) en octubre del año pasado. Fue un evento muy bueno pues llevó a mucha gente a celebrar la Reforma, y en especial a ser conscientes de la importancia de la gracia de Dios que otorga la salvación sólo en Cristo y es sólo mediante la fe, dado que solamente la Biblia es la Palabra de Dios y sólo a él se debe todo honor y gloria. Sin la Reforma, sabemos que no podríamos existir como iglesias.
P. ¿Cómo inició su interés en las mujeres relacionadas con la Reforma Protestante?
R. Siempre me ha apasionado la Reforma, pues cuando tenía que hacer alguna prueba para enseñar en las escuelas seculares, elegía este movimiento como tema. Vibro mucho al leer acerca de cómo Dios guió a aquellos hombres tan valientes en sus cargos eclesiásticos a dejar todo por la simple fe en el Evangelio. Me emociona leer las historias de cómo, sólo leyendo la Biblia, sus ojos se abrieron a para verse por sí mismos los errores de la Iglesia, y sobre todo para entender la maravillosa gracia de Dios. Así que, al empezar mis estudios de posgrado, ya tenía la convicción de que la época que estudiaría sería la de los inicios de la era moderna y el movimiento de Reforma. Las mujeres surgieron ante mí como algo natural. Advertí que hacían falta relatos sobre ellas. Los historiadores positivistas, cuyos libros se utilizan más, no hablan nada sobre ellas. Algunos las citan únicamente cuando están asociadas a hombres poderosos. Necesitaba descubrirlas, me urgía conocerlas y eso fue lo que hice.
P. La figura de Margarita de Navarra, a la que dedicó usted un libro completo, no es muy conocida en América Latina. ¿Cómo la presentaría usted a las lectoras evangélicas?
R. Cuando “descubrí” a Margarita de Navarra, me quedé impresionada. A pesar de que era profesora de historia del cristianismo, no sabía nada al respecto. Estaba preparando una conferencia sobre Calvino y encontré a este maravilloso personaje, porque fue ella quien dio cobijo al reformador cuando huyó de la persecución en Francia. La presento como una mujer humanitaria, alguien a quien se le dio el título de “primera ministra de los pobres”, a pesar de que era la reina de Navarra. También la presenté como una escritora creativa. En una época tan inmoral, cuando la corte francesa se deleitaba con la lectura de los cuentos del Decamerón, de Boccaccio, ella escribió el Heptamerón, en el que denunció a los clérigos inmorales, por lo que se arriesgó a ser asesinada. Ése fue su recurso, introducir la moralidad, el modelo bíblico para un público que no leía la Biblia. Al final de cada cuento puso un comentario, un versículo de la Biblia. La presenté, además, como hija, hermana, esposa y madre dedicada, una mujer como nosotros. Se apegó mucho a los suyos, independientemente de sus defectos. Y finalmente la presenté como una reformadora que luchó por la causa, creando en su reino un ambiente propicio para el movimiento. Dio refugio a perseguidos reformadores, solicitó y consiguió de su hermano Francisco I, rey de Francia, a quien Calvino dedicó la Institución, el perdón y la cancelación de muchos procesos, incluyendo del propio Calvino, con quien mantuvo correspondencia. En su reino de Navarra, la cena se distribuía en sus dos partes, los sacerdotes podían casarse y llevaban ropa de calle, además de que el idioma para el culto no era el latín, sino el de la gente. Cuando murió, el tributo más importante que se le ofreció fueron las lágrimas derramadas por su pueblo alrededor de su tumba.
P. También ha estudiado a las beguinas y, en particular, a Margarita Porette. ¿Qué importancia tienen movimientos femeninos como ése en la historia de la cristiandad en general?
R. Me encontré con las beguinas al final de la Edad Media, personajes sobre las que trata mi libro Una voz femenina sometida por la Inquisición. Las beguinas eran intensamente religiosas. Querían servir a Dios, no enclaustradas, sino en el servicio a los demás. Se reunieron en pequeñas casas llamadas beguinarias, donde daban la bienvenida a los grupos más necesitados, enfermos y despreciados por la sociedad, como las prostitutas y los leprosos. Fueron pastoras de rebaños sin pastor. Alimentaron el cuerpo, se hizo cargo del físico y también del alma, enseñando la Palabra de Dios en su idioma. Esto fue considerado un sacrilegio porque el lenguaje permitido para el mensaje sagrado era solamente el latín. Y, por escribir y predicar en el idioma de la gente fue la beguina itinerante Margarita Porette fue acusada por la Inquisición y llevada a la hoguera. Ella escribió el Espejo de las almas simples y aniquiladas por amor a Dios, que describe la trayectoria de un alma hasta la aniquilación total. Eran ideas contrarias a la predicación de la Iglesia e incluso contrarias a nuestra propia comprensión y a la posterior predicación de la Reforma sobre la salvación por la fe y no por obras. Para Porette, había que hacer un esfuerzo, un camino a seguir para que la persona alcanzase la salvación. No era un mensaje ortodoxo, pero tampoco debió ser razón para un castigo tan severo. Pero esa época fue de fuerte persecución contra todo pensamiento rebelde. Su libro fue quemado, y a ella se le prohibió difundir su mensaje, pero no obedeció y fue quemada por no retractarse de sus creencias. Serenamente llegó hasta la hoguera y muchos lloraron al verla en sus últimos momentos.
P. Sobre otra de sus obras, ¿qué conclusiones obtuvo usted luego de estudiar las “voces femeninas en los inicios del protestantismo brasileño”, tal como se titula su libro?
R. Mi tercer libro fue sobre Brasil, mi país, acerca del período del emperador Don Pedro II, sobre la esclavitud, y el difícil inicio del protestantismo: persecuciones, discriminación, epidemias y tantas otras cosas que sirvieron para desalentar a los menos constantes. Sin embargo, las mujeres que se estudian allí cumplieron ampliamente sus papeles como educadoras, esposas de pastores, evangelistas, misioneras a la gente del campo y de los indígenas, investigadoras, maestras de música, etcétera. Enfrentaron con fe la pérdida de hijos y de maridos, enfermedades, inundaciones, dificultades financieras, largas distancias a recorrer en lomos de caballos, barcos, etcétera, a fin de llevar el Evangelio. Creo que quienes aprenden más sobre esta historia son los investigadores. He aprendido mucho de estas mujeres. Aprendí a tener más fe, a no desanimarme tan fácilmente, a centrarme y desarrollar el don espiritual otorgado por Dios. Y aprendí que la vida en comunión con Dios es lo más preciado que tenemos en esta vida terrenal y que es lo que nos garantiza la paz, la alegría y la fe, mucha fe. Llegué a la conclusión de que las verdaderas cristianas sólo necesitan la autorización de Dios para llevar a cabo con excelencia sus ministerios. Ellas no buscan títulos, posiciones prominentes ni nada que las haga destacar aquí en la tierra. Como ciudadanas del cielo, buscan la santificación y están dispuestas a ayudar a los necesitados de cuerpo y alma.
P. ¿Considera usted que algunas de esas mujeres pioneras pueden ser modelos para las mujeres evangélicas de la actualidad?
R. No hay duda. Estoy muy feliz, al comenzar a divulgar este libro, porque mi objetivo al escribirlo se está cumpliendo totalmente. Lo que deseaba al investigar y escribir, y todavía anhelo ardientemente, era exactamente eso: que las vidas de nuestras pioneras sirvan de inspiración y modelo para otras mujeres. La semana pasada recibí un mensaje de una lectora que presentó algunos personajes en un “Café de mujeres” y dijo que había sido un momento muy inspirador. Gracias a Dios, estoy desempeñando un papel asignado por Cristo al hablar de la mujer que lo ungió: “De cierto os digo: dondequiera que se predique en todo el mundo este Evangelio, también se contará lo que ella hizo, en memoria suya” (Mateo. 26.13). Cuento historias de mujeres cristianas, investigo y escribo sobre ellas para mantener vivo su recuerdo y como fuente de inspiración para todos los que vivimos en este siglo.
P. Finalmente, ¿qué le diría usted a las mujeres cristianas que en los diversos países latinoamericanos están en busca de identidad para consolidar una mayor presencia en el ámbito eclesial y pastoral?
R. Déjeme hablar primero de los libros que aún no han sido publicados. Para completar la serie “Voces femeninas en la historia del cristianismo”, falta el de Voces femeninas en el comienzo del cristianismo, que ya está escrito y se publicará en 2017, al que le seguirá Voces femeninas en los avivamientos, que aún estoy preparando. Bueno, lo que puedo decir a nuestras queridas mujeres a las cuales admiro mucho por la fe, por los servicios prestados a sus iglesias y porque no se desaniman, no importa cuáles sean las circunstancias.
Quiero decirles, amadas hermanas, que al aprender con la historia, con todo lo que ya hicieron aquellas que nos precedieron en el servicio del Reino, tengo una sola interpretación: independientemente de cualquier cosa, las mujeres entendieron que importa más obedecer a Dios que a los hombres. Las mujeres de los inicios del cristianismo no fueron destacadas sino hasta que colaboraron incluso en la traducción de la Biblia al latín, la Vulgata; Paula y Eustoquia fueron auxiliares competentes de San Jerónimo. Las mártires dieron sus vidas con alegría porque para ellas lo que importaba era ser reconocidas como cristianas.
Las mujeres de finales de la Edad Media que fueron perseguidos e incluso quemadas por la Inquisición, estaban preocupadas por socorrer a los más necesitados, por darse a sí mismas, por amar, y con ello demostraron que eran discípulas de Cristo. Las más eruditas en la época de la Reforma, que tuvieron acceso a los nuevos conocimientos, difundieron la fe cristiana en su forma más pura y con gran creatividad. Margarita de Navarra dijo que ansiaba una religión de amor, y que ella no le gustaban las discusiones ostentosas. Las mujeres son diferentes, sus discursos y escritos son diferentes, pero también presentan las buenas nuevas. Las mujeres de un pasado más reciente, pioneras en países que aún no conocían el protestantismo, entregaron sus vidas para evangelizar y civilizar a otros pueblos.
Todos ellas nos inspiran y nos dejaron una importante lección: “Mujer, no entierres tu talento, si se le impide ejercer su don espiritual por cualquier razón, sabe que Dios te dará la oportunidad de hacerlo, de acuerdo con su voluntad. Recuerda que su voluntad es buena, perfecta y agradable. En el tiempo de Dios y, por tanto, en el momento adecuado, creo que se abrirán más puertas para nosotros para ejercer nuestra vocación y sin tantos impedimentos. Si las puertas de nuestras iglesias se cierran para que el cuerpo de Cristo pueda ser construido por medio de nosotras, no te aflijas, Dios conoce todas las cosas y solamente en la eternidad será aquilatada la pérdida, el daño producido por la falta de libertad en el ejercicio de los dones espirituales dados también para todos los creyentes en Cristo. Dios es quien nos capacita, y a él se debe dar todo honor y gloria. Alegrémonos en Él y busquemos su gracia, que es suficiente para nosotras y su poder se perfecciona en nuestra debilidad. Que Dios las bendiga”.
MÁS SOBRE RUTE SALVIANO ALMEIDA
Rute Salviano Almeida es licenciada en Estudios Sociales, licenciada en Teología (especializada en Educación Cristiana), maestra en Teología (énfasis en Historia de la Iglesia) y posgraduada en Historia del Cristianismo por la Universidad Metodista de Piracicaba (Unimep).
Fue redactora de las revistas Celebrando o centenário, conmemorativa de los 100 años de la Primera Iglesia Bautista de Campinas, y de la Celebrando o passado, desafiados pelo futuro, conmemorativa de los 80 años de la Iglesia Bautista de Cambuí. Ha publicado poemas en la Editorial Litteris. Escribió el libro Una voz femenina en la Reforma. La contribución de Margarita de Navarra a la reforma religiosa (2010), Una voz femenina sometida por la Inquisiçión: la religiosidad al final de la Edad Media. Las beguinas y Margarita Porette (2012), y Voces femeninas en los inicios del protestantismo brasileño. Esclavitud, imperio, religión y el papel femenino, 2014, por la Editorial Hagnos (São Paulo).
Su sitio web personal. Tres entrevistas con ella pueden leerse aquí.

Fuente: Protestantedigital, 2016

miércoles, 30 de marzo de 2016

El pastor cristiano pentecostal argentino Guillermo Prein sobre los tres primeros años del papado de Francisco



El pastor cristiano pentecostal argentino Guillermo Prein analiza en esta entrevista de Pulso Cristiano los tres primeros años del papado de Francisco, que se cumplieron el 13 de marzo de 2016.
–¿Qué evaluación hace de los tres primeros años del papado de Francisco? ¿Defarudó, cumplió o superó sus expectativas?
–En principio debo reconocer, quizás por no ser católico romano, mi ausencia de expectativas en cuanto al papado de Jorge Bergoglio. Sí, soy un observador.
Reconozco que los días que vivimos son intensos, los sucesos son repentinos y esa realidad afecta a todos quienes, de una forma u otra, tenemos la responsabilidad de guiar una grey. En este sentido, ante la radicalización de las guerras y la pobreza, los cambios sociales y comunitarios, ha habido declaraciones esperanzadoras de parte del Papa, las cuales quedaron en los tímpanos y retinas de la humanidad como pasos de avances determinados hacia una modernización del catolicismo, sin embargo, las decisiones tomadas resultaron dirigirse en sentido contrario a lo prometido por sus dichos.
–Luego de la llegada de Jorge Bergoglio al papado, ¿observó cambios en la relación de la Iglesia Católica Romana con las iglesias evangélicas de su país, de América latina y del mundo? ¿Cuáles fueron esos cambios? ¿Fueron positivos o negativos?
En lo personal, aprecio grandes cambios en la relación de la Iglesia Católica Romana para con la Iglesia Evangélica en el mundo entero y, en especial, en nuestro país, Argentina.
La dialéctica se ha acercado, pero en el campo de las acciones, la lejanía es cada vez mayor. Basta recordar el avance del catolicismo en algunas provincias sobre la educación laica, estableciendo la obligatoriedad de la enseñanza del catecismo romano en las escuelas públicas. Acción que demuestra que las declamaciones de igualdad no pasan de lo demagógico. Igual análisis podemos hacer de todos los puntos de desigualdad, desde el sostenimiento “constitucional”, que nos obliga a quienes no somos católicos a sostener compulsivamente a dicha institución eclesial.
De haber sido verdaderas las promesas de cambio, con una expresa renuncia a dichos privilegios, se hubiese forzado a un cambio institucional maravilloso.
El actual Papa conoce perfectamente todas las prebendas del catolicismo en nuestro país, hubiese sido un excelente comienzo dar un paso de renuncia en nuestra patria, para luego llevar a cabo en forma definitiva y general el desapego a todo lo material tan proclamado. Muchas necesidades podrían solucionarse en nuestra sociedad si las partidas de dinero que se utilizan para solventar un credo fueran redistribuidas como corresponde.
Obviamente no ignoramos los aportes estales en el campo de la educación confesional, medios de comunicación y sus pautas publicitarias, aportes para planes sociales… y demás. Cada peso dado aumenta la desigualdad.
Soy defensor del estado laico, por lo tanto no expreso esta inequidad en procura de beneficios. Creo que cada confesión religiosa debe ser sostenida por sus miembros.
Sin embargo, es evidentemente que la política de acercamiento desplegada ha dado su fruto en la pastoral argentina y de muchos lugares del mundo. Evidencia esto las declaraciones de pastores en ese sentido, tema sobre el cual mucho se ha escrito.
La Iglesia Evangélica es amplia, plural y diversa, por lo tanto, en su seno convivimos quienes creen que se han dado pasos positivos y quienes tenemos profundas dudas sobre la sinceridad e intención de los mismos.
Creo que debemos estar atentos a los frutos, dejando de lado la retórica.
Es en el campo de lo institucional, social, político, económico y teológico donde debemos ver cambios rotundos y sostenidos, para dar vuelta una página oscura de la historia, en la cual la sangre ha corrido siempre del mismo bando.
Solo para dar un ejemplo sencillo, mucho he escuchado en boca de ministros evangélicos sobre la cristocentridad del Papa, pero sus actitudes y devociones públicas constantes hacen que uno presuma que tales afirmaciones fueron hechas con el fin de satisfacer la conocida postura evangélica ante tales credos y prácticas.
–¿Qué desafíos planteó y aún plantea el papado de Francisco a las iglesias evangélicas de su país, de América latina y del mundo, y en sus pastores y dirigentes?
–Sería muy triste que la Iglesia Evangélica se sintiera desafiada por un Papa o un credo.
La tarea evangelizadora y pastoral de la Iglesia está en permanente desafío al contemplar las distintas problemáticas en los diferentes lugares del planeta.
Jesús nos encomendó llevar el Evangelio a toda criatura en todo el mundo, ese es nuestro desafío. Una vez alcanzadas las gentes y los pueblos, debemos enseñarles a guardar Sus enseñanzas y cuidar de las vidas. En este sentido, la inserción de la Iglesia en la sociedad debe ser todo lo profunda que pueda. Los problemas de la gente son nuestros problemas.
Creo que Mateo 25 nos da un panorama de los tiempos en los cuales vivimos y nos advierte, primero a estar velando lejos de toda distracción, como las vírgenes que tenían aceite en sus lámparas, luego a usar los talentos que en nosotros han sido depositados para cumplir nuestra misión y, finalmente, tener muy en claro los parámetros del juicio que hará el Señor, los cuales marcan nuestra conducta para estos días: cuidar a los necesitados y proveer solución para sus dolores; visitar a los encarcelados y recoger a los forasteros o inmigrantes, para expresarme con mayor claridad, recordando que para JESÚS no existen los ilegales, porque cuando creó la Tierra, no diseñó frontera alguna, eso es obra de los hombres.
Cabe remarcar que estas palabras son puntos de un mismo mensaje proclamado por el Señor ante quienes ya había hablado de las señales del fin.

martes, 29 de marzo de 2016

Hilario Wynarczyk los tres primeros años del papado de Francisco



El sociólogo argentino Hilario Wynarczyk analiza en esta entrevista de Pulso Cristiano los tres primeros años del papado de Francisco, que se cumplieron el 13 de marzo de 2016.
–¿Qué evaluación hace de los tres primeros años del papado de Francisco? ¿Defraudó, cumplió o superó sus expectativas?
–Respecto del papado de Francisco Primero mis expectativas eran mayormente sociológicas. Y tiendo sobre todo a enfocarlo a Francisco como un líder de una lucha en tres frentes.
En el frente interno, él asumió el desafío de limpiar las finanzas y los problemas relacionados con la pedofilia que corroen el Vaticano y la imagen de la Iglesia.
Las informaciones de público conocimiento indican que Benedicto XVI habría hecho un balance del problema y llegado al punto de sentirse fuera de las condiciones necesarias para enfrentarlo, debido en parte quizás a su edad.
La actual gestión del Vaticano ha hablado de hacer algo al respecto pero todavía en los últimos tiempos salieron a luz acciones de malversación de fondos.
Por otra parte los dirigentes del clero no han comunicado los nombres de los sacerdotes pedófilos en diversos países ni los han entregado a la justicia.
En la sociedad civil quienes delinquen en esa forma encuentran sus nombres expuestos al público y enfrentan causas judiciales.
Por otra parte, Francisco Primero ha hecho un esfuerzo para que divorciados vueltos a casar no se alejen, y alejen a sus hijos, del seno de la Iglesia Católica.
En el frente externo considero yo que hay un esfuerzo de Francisco Primero para formar una especie de coalición inter-religiosa y de naciones que fortalezca a Occidente frente al avance del fundamentalismo musulmán, pese a lo cual, este fundamentalismo continúa cometiendo ataques impresionantes y países occidentales (incluyendo Rusia) siguen bombardeando, multitudes sufren padecimientos atroces.
También en el frente externo y como una dimensión de la posibilidad de crear una coalición, el discurso de Francisco se dirige muy enfáticamente al problema de la pobreza y la degradación de la naturaleza, que conducen siempre a conflictos sociales y estos jaquean los cimientos de las naciones.
Hace poco, en febrero la visita de Francisco a México despertó expectativas y preguntas.
En primer término me llamó la atención el recurso a una nomenclatura religiosa pre moderna, diría que de la era colonial, al referirse a la Virgen María como Reina y Emperatriz de América.
Por otra parte, Francisco llegó a México, el Estado movilizó 13.000 personas de la policía y las fuerzas armadas para brindar seguridad a su presencia y los encuentros que suscitaría.
Francisco fue conducido a una base militar desde donde un helicóptero lo llevó al sitio donde debió dar una misa con público multitudinario, compuesto en su mayoría seguramente por gente de los escalones inferiores de la economía.
A este público, y posteriormente a uno similar en la frontera de México con los Estados Unidos, Francisco le habló demostrando pena (misericordia sería la palabra técnica) hacia los pobres y excluidos.
Francisco enfatizó como siempre lo viene haciendo, la demonización de las riquezas, el mercado, el deseo egoísta de riquezas y el maltrato a la naturaleza.
El Papa les hablaba a las multitudes los pobres de las multitudes no podrían ser en realidad alcanzados por esta parte del mensaje, pues no tienen acceso a las riquezas ni pueden maltratar demasiado a la naturaleza.
En última instancia les hablaba a los ricos y poderosos para que fuesen personas más buenas. No sé aquí qué eficacia sociopolítica real podría tener este discurso.
Excepto una que para mí es muy clara: Francisco funciona como un héroe social galvanizador de un discurso que se difunde a todo el orbe y sintetiza la preocupación por la igualdad social y el respeto a la Madre Tierra.
Esta síntesis y difusión sustentada en un enorme capital simbólico es en sí mismo una gran tarea, porque se trata de un discurso relacionado con preservar la Humanidad y con líneas básicas de los Evangelios.
En otro plano, que nos acerca a las preocupaciones teológicas, me atrevo a decir parafraseando la retórica y las argumentaciones de Michel Foucalt en un breve libro titulado La prosa de Acteón, que la experiencia de México nos coloca delante de la inmensa genealogía que va desde el Omnipotente del Libro del Génesis al crucificado de los Evangelios y desde éste al vicario que es un pontífice espiritual y al mismo tiempo un César.
En esta secuencia se difracta la difícil comprensión del significado y la naturaleza de la Iglesia, un tema marcado por contradicciones presentes en la reflexión a partir del libro del Apocalipsis, retomadas por San Agustín y por el mismo Benedicto XVI, y por intelectuales como Giorgio Agamben.
Pero en definitiva y en síntesis, a mí me gustaría que Francisco hablase también de las clases medias y los trabajadores que con sus impuestos y generación de riqueza sostienen el Estado que a su vez se hace cargo con ese dinero, de la educación, la salud, la seguridad, las obras de infraestructura y los subsidios a los desvalidos del sistema social, que son una gran multitud y se encuentran también desvalidos frente a las posibilidades de ser utilizados como masa de maniobra para acciones políticas, problema que necesita gestiones de reincorporación al mundo del trabajo y revalorización de la cultura del trabajo, insistentemente tratado en público por la Conferencia Episcopal Argentina (CEA).
No obstante eso, con admiración rescato de todo el trabajo de Francisco la asunción del rol de un hombre valiente que enfrenta los problemas de la Iglesia que le toca dirigir y asume un papel de galvanizador de un discurso hacia todas las latitudes del Orbe, haciendo que en diversas maneras la reflexión cunda en la sociedad.
–Luego de la llegada de Jorge Bergoglio al papado, ¿observó cambios en la relación de la Iglesia Católica Romana con las iglesias evangélicas de su país, de América latina y del mundo? ¿Cuáles fueron esos cambios? ¿Fueron positivos o negativos?
–Creo que hubo cambios con pocas consecuencias. Francisco ya antes de ser Papa, siendo arzobispo en la ciudad de Buenos Aires, apoyó encuentros del catolicismo carismático con los evangélicos creando mucha simpatía entre estos, hasta el punto de que algunos de sus dirigentes de los sectores teológicos más conservadores llegaron a hablar de Francisco como un Siervo de Dios, sobre todo luego que advino Primado de la Iglesia Católica.
Posteriormente ha habido viajes inter religiosos al Oriente Próximo y otras actividades, donde siempre han ocupado los espacios, solamente o principalmente, representantes del catolicismo, el judaísmo y la religión musulmana.
Creo que esto ha sido mayormente un intento de contribuir a una especie de alianza de monoteísmos, asociados a su vez Estados, para fortalecer una coalición capaz de crear un cerco alrededor del fanatismo musulmán radical, que apoyándose en recursos violentos tiende a imponer sus reglas a los otros musulmanes, a sostener negocios para estructurar un Estado o varios Estados con forma de califatos. y recuperar el dominio que en períodos muy lejanos tuvo sobre España.
En todos estos viajes y estas reuniones, los evangélicos no han participado, o aparecieron mayormente en artículos periodísticos algunos pastores de corrientes protestantes de altísima significación histórica e intelectual, pero demográficamente muy minoritarias.
–¿Qué desafíos planteó y aún plantea el papado de Francisco a las iglesias evangélicas de su país, de América latina y del mundo, y en sus pastores y dirigentes?
–Creo que el principal desafío a las iglesias evangélicas en la Argentina es la de ser capaces sus dirigentes, de asumir conductas públicas como las de la Conferencia Episcopal Argentina, CEA.
La CEA periódicamente emite documentos con críticas que podríamos llamar críticas proféticas, a favor de la democracia, el sistema republicano, el respeto a las leyes, la lucha contra la pobreza y el narcotráfico, las formas de la corrupción enquistadas en la esfera pública y el problema de los subsidios a los multitudinarios caídos del sistema social que no resultan orientados a incorporarse a la cultura del trabajo y tal vez podrían llegar a servir como masa de maniobra de convocatorias políticas.
Los líderes de las iglesias evangélicas, pero en este momento pienso en las demográficamente más numerosas, no hablan de estas cosas o cuando hablan de algunas de ellas lo hacen apelando con un tono que suena ingenuo a recitaciones de versículos bíblicos, mientras es necesario hablar de sociedad, economía y política, en términos de sociedad economía y política, accesibles a todas las personas por encima de su confesiones religiosas.
En fin, se trata de hablar un lenguaje secularizado, dirigido hacia la sociedad secular, debajo del cual pueden resonar como ecos los valores de la fe religiosa.
El colectivo de los evangélicos enfrenta otro desafío y es que, particularmente en la Argentina, las iglesias del protestantismo histórico-liberacionista, tecnicismo con el que me refiero a las iglesias protestantes que décadas atrás adhirieron al Movimiento Ecuménico, cuentan con altos niveles de calificación intelectual entre sus pastores y profesores de teología, pero al día de hoy institucionalmente atraviesan una crisis que en algunos espacios, como la enseñanza teológica, es crucial.
Cambiar este panorama resulta trabajoso porque en las iglesias evangélicas más numerosas, el público que las compone posee menores calificaciones socioeconómicas y culturales, las formaciones teológicas de los pastores manifiestan, creo yo, tensiones muy serias con las ciencias sociales, a la vez que una rígida adhesión al literalismo bíblico también conocido técnicamente como “inerrancia bíblica”.
Pero al mismo tiempo, es posible advertir interesantísimas participaciones de dirigentes evangélicos a niveles municipales y provinciales en el interior de la Argentina.

Hilario Wynarczyk es Dr. en Sociología, Máster en Ciencia Política con Orientación en Teoría y Método, Licenciado en Sociología. Brindamos una lista de sus artículos y libros relacionados con las respuestas a Pulso Cristiano.
“Encuentros inter-religiosos en el Luna Park. Datos y reflexiones (Parte 1)”. En: Lupa Protestante – Revista cristiana de teología, cultura y opinión. Barcelona (Cataluña, España): Ateneo Teológico, 11 octubre 2013. http://www.lupaprotestante.com/lp/blog/encuentros-inter-religiosos-en-el-luna-park-datos-y-reflexiones-parte-1/
“Encuentros inter-religiosos en el Luna Park. Datos y reflexiones (Parte 2)”. En: Lupa Protestante – Revista cristiana de teología, cultura y opinión. Barcelona (Cataluña, España): Ateneo Teológico, 16 octubre 2013.
http://www.lupaprotestante.com/lp/blog/encuentros-inter-religiosos-en-el-luna-park-datos-y-reflexiones-parte-2/
“¿Una gláznot de la Iglesia Católica? ¿Cómo funciona? ¿Hasta dónde llegará?”. En: Lupa Protestante, Barcelona, Ateneo Teológico, 4 abril 2014: http://www.lupaprotestante.com/lp/blog/una-glaznot-de-la-iglesia-catolica-como-funciona-hasta-donde-llegara/
“Tiempo de señales a un año de papado de Bergoglio. Hasta donde irá todo”. En: Cordialmente, Publicación del Movimiento Pastores por la Gente. 21 abril, 2014
http://www.cordialmentepxg.com/2014/04/21/tiempo-de-senales-a-un-ano-de-papado-de-bergoglio-3-hasta-donde-ira-todo/
En pos del ‘efecto Francisco’: un relato con números”. Buenos Aires: Red de Estudios de la Diversidad Religiosa. 2015 (mayo 11).— En: Cordialmente, Publicación del Movimiento Pastores por la Gente (26 mayo 2015). http://www.cordialmentepxg.com/2015/05/26/en-pos-del-efecto-francisco-un-relato-con-numeros/
“La iglesia católica en la encrucijada: dos metáforas soviéticas”. En: Renold Juan Mauricio & Frigerio Alejandro (compiladores). Visiones del Papa Francisco desde las ciencias sociales. Rosario, Argentina: Universidad Nacional de Rosario Editora. Pp. 67-76. 2014 (salido de imprenta 2015).
Ciudadanos de dos mundos. El movimiento evangélico en la vida pública argentina. 1980-2001. Buenos Aires: UNSAM Edita, Sello Editorial de la Universidad Nacional de San Martín. 2009. (392 páginas).
Sal y luz a las naciones. Evangélicos y política en la Argentina (1980-2001). Buenos Aires: Instituto Di Tella y Siglo XXI Editora Iberoamericana. 2010. (222 páginas).
Los dos tratados son derivaciones de su tesis doctoral aprobada en la Universidad Católica Argentina, UCA.