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jueves, 26 de mayo de 2016

Hacia una verdad evangélica



Por. William Graham, España
A lo largo del último mes, hemos estudiado las declaraciones de fe de dieciséis denominaciones evangélicas en España.
Confieso que no pensé que una simple serie de artículos dedicada a asuntos doctrinales generaría tanto interés. A lo largo de las últimas cinco semanas, no he parado de recibir mensajes, e-mails, comentarios, llamadas telefónicas- ¡y hasta críticas!- sobre todos los temas que hemos tocado.
Como extranjero me ha fascinado aprender cada vez más acerca de la gran familia evangélica en España. ¡Gracias por haberme acompañado en este viaje tan emociónate! Estamos llegando al fin.
Las denominaciones hemos estudiado en esta serie han sido las siguientes: la Iglesia Evangélica Española (IEE), las Asambleas de Hermanos (AAHH), la Federación de Iglesias Evangélicas independientes de España (FIEIDE), la Iglesia Metodista Unida, el Cuerpo de Cristo, la Iglesia Española Reformada Episcopal (IERE), la Iglesia de Dios, los Menonitas, la Iglesia de Cristo, las Iglesias Evangélicas Biblia Abierta, Asamblea Cristiana, el Ejército de Salvación, la Iglesia Salem, las Iglesias Buenas Noticias, la Federación de Asambleas de Dios de España (FADE) y la Unión Evangélica Bautista de España (UEBE).
Ahora podemos preguntarnos por la ‘verdad’ evangélica. ¿En qué puntos doctrinales están los evangélicos totalmente unidos? ¿Dónde hay unanimidad? ¿Y dónde hay diversidad?
En cuanto a la bibliología todos creen en:
  • La doctrina de la Sola Scriptura, esto es, que la Biblia es la suprema norma de fe y conducta.
  • La inspiración de las Sagradas por parte del Espíritu de Dios.
  • La perspicuidad de la Biblia, a saber, que el mensaje central de la Escrituras es lo suficientemente claro como para ser entendido por cualquier lector.
  • La sujeción de cualquier otra autoridad a la doctrina de las Escrituras.
En cuanto a las diferencias:
  • Una minoría cree que la Biblia ha sido inspirada ‘parcialmente’.
  • Una minoría cree que la Biblia ‘contiene’ la Palabra de Dios.

En cuanto a la teología propia todos creen en:
  • La doctrina trinitaria del Credo Apostólico y el Credo Niceno.
  • La doctrina cristológica del Credo de Calcedonia.
  • La personalidad y la deidad del Espíritu de Dios.

En cuanto a las diferencias:
  • Algunos dicen que ‘el bautismo en el Espíritu’ se refiere al momento de la conversión mientras que otros aseveran que se trata de una experiencia que se da después de la conversión y suele estar acompañada de manifestaciones carismáticas (sobre todo el hablar en otras lenguas).

En cuanto a la salvación todos creen en:
  • La pecaminosidad del ser humano.
  • La necesidad de convertirse al Cristo crucificado y resucitado para ser salvo y perdonado.

En cuanto a las diferencias:
  • Una sola denominación niega el pecado original.
  • Algunos piensan que la regeneración se da antes que la fe mientras que otros creen que es al revés.
  • Algunos piensan que la salvación no se puede perder mientras que otros creen que un verdadero creyente puede apartarse definitivamente de la fe.

En cuanto a la salvación todos creen en:
  • La iglesia local y universal.
  • La necesidad de cumplir con la Gran Comisión.
  • La naturaleza simbólica de los elementos en la Santa Cena. Como mucho, se podría hablar de una presencia ‘espiritual’ de Cristo; pero no de una presencia física en el pan y el vino.
  • La sumisión al Estado siempre y cuando éste no contradiga la Palabra de Dios.

En cuanto a las diferencias:
  • Hay tres formas de gobierno distintas: el sistema episcopal, el presbiteriano y el congregacionalista. Predomina el congregacionalismo en España.
  • Una minoría cree en el bautismo de los niños.
  • Una minoría cree la confirmación.
  • Una sola denominación cree en la unción de los enfermos como rito.
  • Una sola denominación cree en la absolución.
  • Una sola denominación estipula que cree en el diezmo.
  • Una sola denominación exige que los hombres tengan el pelo corto y las mujeres el pelo velado y sin cortar.
  • Una minoría cree en el lavamiento de los pies.
  • Algunos creen en el pastorado de las mujeres (aunque sola una denominación lo incluye en su confesión de fe).
En cuanto a la escatología todos creen en:
  • La Segunda Venida de Cristo.
  • La resurrección general de los justos y los impíos.
  • La salvación eterna para unos y la condenación para otros.
En cuanto a las diferencias:
  • Algunos creen en el rapto y el reinado milenial literal de Cristo en la tierra mientras que la mayoría de las iglesias simplemente no se moja.
  • Una minoría no aclara si la condenación de los impíos sería eterna o no.
Hacia una verdad evangélica
Para concluir esta serie, es interesante darnos cuenta de que la típica acusación empleada por los católico-romanos y los liberales de que no hay tal cosa como “una verdad evangélica” es manifiestamente falsa. Hay ciertas doctrinas clave que todos los evangélicos en España aceptan sí o sí.
¿De qué cosas estamos hablando?
  • Sola Scriptura.
  • La inspiración de las Escrituras.
  • La perspicuidad de la Biblia.
  • La sujeción de cualquier otra autoridad a la Palabra.
  • La Trinidad.
  • La doble naturaleza del Dios-hombre, Jesucristo.
  • La personalidad y deidad del Espíritu de Dios.
  • La pecaminosidad del ser humano.
  • La necesidad de convertirse a Cristo para ser salvo del pecado (sola gratia, sola fides, solus Christus).
  • La naturaleza tanto local como universal de la Iglesia.
  • La Gran Comisión.
  • La naturaleza simbólica de los elementos en la Santa Cena.
  • La sumisión al Estado siempre y cuando éste no contradiga la Palabra.
  • La Segunda Venida del Señor.
  • La resurrección general.
  • La salvación eterna para algunos y la condenación para otros.

Con todo, hay un claro consenso evangélico en cuanto a todos estos asuntos. El comentario católico/ liberal de que no hay tal cosa como una “verdad evangélica” no es nada más que un auténtico disparate que no corresponde a la realidad. ¡Por lo menos en España!
Es cierto, sin embargo, que los evangélicos están divididos en cuanto a otros asuntos ‘secundarios’. No obstante, conviene destacar que el Catolicismo está partido en miles de facciones diferentes también.
Así que a pesar de la intolerancia de un nuevo ecumenismo cada vez más agresivo y anti-doctrinal, cada denominación evangélica está en su pleno derecho de defender ciertas verdades que considera clave a la luz de las Escrituras.
Al fin y al cabo, somos protestantes. Seguimos creyendo en la libertad de la conciencia. Seguimos creyendo en la importancia de la sana doctrina. Y seguimos creyendo que la verdad evangélica es muchísimo más importante que una falsa unidad ecuménica impuesta por los católicos por un lado y los liberales por el otro.
Acabo la serie con una cita de otro bloguero compañero en Protestante Digital, Óscar Margenet Nadal: “El estudio de Will [Graham] es… un desafío a producir un estudio más profundo”.
¡A estudiar entonces! ¡Y a defender la verdad, la verdad, la verdad evangélica!
¡Un abrazo digital para todos!
La semana que viene:
Solus Spiritus: hacia una sexta sola protestante

Fuente: Protestantedigital, 2016.

sábado, 15 de junio de 2013

Entrevista (Church of Scotland): "Veo bien que la Iglesia de Escocia se divida en una Iglesia evangélica y otra liberal"

Por. Joel Forster, España*
David Carmichael, reverendo conservador, explica cómo la nueva aceptación de líderes con relaciones homosexuales pone en jaque a la minoría evangélica.“En la Iglesia de Escocia hay ministros que dejarán su congregación si es necesario”.
Hace menos de un mes, la Asamblea General de la Church of Scotland (Iglesia de Escocia) tomó una decisión que marcará su futuro. Con 340 votos a favor y 282 en contra,  se aprobó que ministros de culto de tendencia homosexual puedan vivir libremente en uniones civiles con personas del mismo sexo , sin dejar su posición de liderazgo espiritual.
La aprobación de la norma, que entrará en pleno vigor en 2015, muestra más que nunca la división entre cristianos conservadores y liberales dentro de la histórica denominación protestante de Escocia.
Para comprender mejor las implicaciones de esta decisión, Protestante Digital ha preguntado aDavid Carmichael, un reverendo de la Church of Scotland, sobre lo que puede pasar de ahora en adelante. El propio Carmichael participó en la polémica asamblea el pasado 20 de mayo y forma parte del grupo evangélico que defendió la postura bíblica ante la mayoría liberal que defiende adaptar la doctrina a los nuevos tiempos.
Este reverendo lleva 31 años liderando la iglesia Abbeygreen, en la población de Lesmahagow (unos 40 kilómetros al sur de la ciudad de Glasgow). Se trata de una congregación variada con asistentes de todas las edades. Carmichael la define como “una familia unida, liderada espiritualmente por una ‘Kirk Session’ [órgano de liderazgo de la iglesia local] unánimamente evangélica y reformada”. En el día a día de su comunidad, se enfatiza de forma especial la exposición bíblica, un enfoque en las Escrituras que el ministro prioriza también a la hora de interpretar la polémica actual.
Casado y con dos hijas, lidera una asociación de ministros interdenominacional y una organización misionera.
P. Antes que nada, explíquenos cómo es su iglesia.
R. Soy ministro de Abbeygreen, que pertenece a la Church of Scotland [en adelante, en este artículo, Iglesia de Escocia]. Esta comunidad se formó en 1844 durante la llamada ‘Disruption’, cuando más de 400 ministros dejaron la Iglesia de Escocia por el problema del Patrocinio: la noción de que el terrateniente (y no la gente del pueblo) tenía el derecho de elegir el ministro de una iglesia local. Como resultado, se formó la Free Church of Scotland. En 1929, muchas de estas iglesias independientes volvieron a la Iglesia de Escocia. Por los últimos 169 años, Abbeygreen ha sido una iglesia evangélica y reformada.
P. ¿Qué porcentaje de cristianos en Escocia son miembros de la Iglesia de Escocia?
R.
No tengo esa estadística. Pero la Iglesia de Escocia asegura tener una membresía de 250.000 personas. Esto es un 5% de la población. Sin embargo, un domingo cualquiera nos encontramos menos del 3% realmente asistiendo a una iglesia.
P. ¿Viajó como representante a la Asamblea Nacional de la Iglesia de Escocia en Edimburgo? ¿Quién tiene derecho de voto ahí?
R.
Sí, fui uno de los representantes en la Asamblea General de este año. Todos los presentes, ministros y ancianos, tienen derecho a voto.
P. ¿Cuáles fueron sus primeros pensamientos después de que se aprobara abrir la puerta a que ministros ‘abiertamete gays’ lideren iglesias?
R.
Me entristeció profundamente, pero no me chocó ni me sorprendió. La Iglesia de Escocia está en gran parte en las manos de los que se describirían a sí mismo como ‘cristianos liberales’. En otras palabras, gente que opina, y déjeme ser directo con esto, que no siempre se puede confiar en la Biblia como la luz a la que seguir en el mundo de hoy en día. Según su punto de vista, la Biblia sufre bajo los condicionamientos de los tiempos del Antiguo y del Nuevo Testamento, de cuando se escribió. Por ello, creen, debe ser reinterpretada, bastante frecuentemente por lo que parece, para que encaje con las demandas del mundo. Así, la iglesia acaba consintiendo el pecado en lugar de condenarlo.
Un acercamiento así es totalmente escandaloso, deshorna a quien nos inspiró la verdad. Él, Dios, es el que no engaña, no cambia de opinión y con toda claridad no contradice su propia Palabra ni anima a llevar la contraria a sus estándares de justicia.
P. ¿Con esta nueva situación, qué pasará cuando la norma se ponga en práctica en 2015?
R.
La Asamblea General votó por una solución que esquiva el problema con la intención de proteger la unidad de la iglesia. Por un lado decidió declararse a sí misma ‘tradicional’, reconociendo que la única relación sexual aceptable ante Dios es la que se da entre un hombre y una mujer en el matrimonio. Pero a la vez, se permitirá a cualquier iglesia tener a un hombre o a una mujer en una unión civil homosexual como ministro de culto. ¿Cómo puede una iglesia imaginarse que una decisión tan ilógica y antibiblíca es de alguna forma aceptable a un Dios todopoderoso, justo y santo? Un Dios que ha dejado abundantemente claro en su Palabra acreditada que la práctica homosexual es pecado y que será juzgada.
Tampoco hay nada bueno en que el Presbiterianismo le dé a cualquier comunidad local el derecho a hacer lo que le plazca, hasta el punto de declarar bueno lo que Dios ha declarado que no lo es. Si nada cambia entre ahora y el 2015, la Iglesia de Escocia tendrá que empezar a aceptar la formación teológica de hombres y mujeres ministros que estén en uniones civiles homosexuales. Esto seguirá llevando a un mayor deterioro espiritual.
P. ¿Qué ha sucedido dentro de la Iglesia de Escocia en los últimos años para llegar a la situación actual, en la que una mayoría rechaza la interpretación histórica de lo que la Biblia dice sobre la práctica activa de la homosexualidad?
R.
Como ya dije, la Iglesia de Escocia está en gran parte en manos de ‘cristianos liberales’, que dominan la vida de nuestra denominación. Tienen el poder real y aunque les gusta describir la Iglesia de Escocia como una iglesia amplia con espacio para todo tipo de puntos de vista que coexisten, la realidad es que todo va en la línea de satisfacer la agenda liberal, es decir, la creación de una iglesia que agradará al mundo reflejando los valores y caminos de éste.
Cuando una iglesia se aparta de formas sutiles (y no tan sutiles) de la autoridad y la enseñanza clara de la Palabra de Dios o juega el juego de usar el lenguaje de Sión mientras le roba su verdadero significado, no nos debería sorprender que acabe cayendo en este tipo de caminos pecaminosos. Personas con este enfoque eran la mayoría en la Asamblea General de este año.
P. ¿Cree entonces que el voto mayoritario del “sí” es representativo de lo que piensan la mayoría de cristianos en Escocia? ¿Están los miembros de comunidades de la Iglesia de Escocia de acuerdo con ser liderados espiritualmente por reverendos que practican la homosexualidad?
R. No estoy seguro, no lo creo. En cuanto a los cristianos evangélicos, ni por un momento se me ocurre que entre ellos haya quienes piensan que es apropiado tener a personas abiertamente gays como ministros, sirviendo a la causa de Cristo. Y ni siquiera pienso que todos los cristianos mal llamados ‘liberales’ están comprometidos con el apoyo a un clero activamente gay. Muchos, estoy seguro, tendrán un instinto tradicional contra esa práctica. Por otro lado, sí hay claramente un número creciente de asistentes en las iglesias que toman su ejemplo del mundo y de las series de televisión.
P. Hay muchos evangélicos que no están dispuestos a cambiar su comprensión bíblica sobre la práctica de la homosexualidad. Entonces, ¿qué harán? ¿Dejarán la Iglesia de Escocia? ¿O se le ocurre alguna otra solución?
R. La situación es más complicada de lo que imagina. Indudablemente hay evangélicos que a título individual dejarán la Iglesia de Escocia y nadie puede culparles. Por otro lado hay ministros evangélicos que están sirviendo en ‘Kirk Sessions’ que están divididas sobre este tema o que de hecho tienen líderes con puntos de vista claros sobre la Escritura pero con una membresía dividida en cuanto a este tema. Muchos de estos líderes quisieran salir pero sienten una responsabilidad pastoral hacia la gente a la que han servido, especialmente hacia los hayan podido llevar a la fe. Hay que decir que otros ministros evangélicos han declarado que bajo ninguna circunstancia se plantearán abandonar su denominación.
En otras palabras, los propios ministros teológicamente evangélicos están divididos en cuanto a qué decisiones tomar. Hay los que están dispuestos a dejar atrás a su gente, si es necesario, los que se marcharían pero llevándose a su gente, los que quieren marchar pero que se quedarán por el bien de la comunidad; y por último hay los que nunca se marcharían.
A mí, personalmente, me parecería bien ver que la Iglesia de Escocia se divide en dos iglesias: la evangélica y la liberal, cada una de ellas siendo responsable de sus propios costes de mantenimiento y su propia misión. Pero, tristemente, eso nunca pasará.
P. En la práctica, si un reverendo decidiera dejar la Iglesia de Escocia, ¿qué significaría para su comunidad?
R. Si la congregación no se fuera con él, y el presbiterio considerara que la iglesia es estratégica, se permitiría llamara a un nuevo ministro. Sin embargo, encontrar a un nuevo ministro no es algo fácil, teniendo en cuenta que ya hay 301 iglesias vacantes en la Iglesia de Escocia, buscando desesperadamente a un ministro.
En cambio, si un ministro marcha y la gente de la comunidad decide seguirle, entonces se meterían en disputas legales con el presbiterio local, y los representantes del ‘establishment’ harán todo lo posible para que aquellos que desean marcharse lo hagan sin los edificios o el dinero en las cuentas bancarias de su iglesia local.
P. ¿Podemos decir, entonces, que después de esta votación el riesgo de fractura dentro de la Iglesia de Escocia es real?
R.- Algunos ministros ya han marchado y algunos pocos más marcharán muy pronto. Algunas iglesias ya han salido de la denominación, y algunas más saldrán pronto. Pero si hablamos de una fisura mayor que resulte en cientos de ministros evangélicos e iglesias marchando, no, tristemente no creo que vaya a pasar.
 
Autores: Joel Forster
Editado por: Protestante Digital 2013.
 
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martes, 7 de abril de 2009

Soy un radical, conservador, liberal.

Por Juan Stam. San José, Costa Rica.

En mi juventud, de mis años universitarios, ayudé a organizar un debate sobre el tema, ¿"Es posible ser 'conservador' en teología pero 'liberal' en política"? ¡Interesante pregunta! Casi todos, en la Universidad Wheaton de los años 40, dábamos por sentado que ser "evangélico" significaba necesariamente ser también republicano en política nacional. El compañero que defendió la posibilidad de mantener la fe evangélica sin ser conservador en política ganó el debate rotundamente y abrió una ventana de luz en mi mente que me liberó para emprender un peregrinaje con Dios, que me llevó después por los caminos de América Latina.Los tres términos del título de estas líneas son muy imprecisos, especialmente cuando se emplean para categorizar peyorativamente a otras personas. En nuestros círculos evangélicos, "liberal" suele significar cualquier cosa que no nos gusta y que a nuestro parecer se aparta de la fe ortodoxa. Pero en otros círculos "conservador" significa reaccionario, dogmático y a-críticamente cerrado a las evidencias. Y para muchos, "radical" implica extremista y a veces hasta terrorista. Pero al contrario, creo que cada uno de estos términos significa un valor positivo que todos debemos encarnar.

(1) Ser conservadores significa empeñarnos por conservar con fidelidad el mensaje bíblico y la rica herencia de la historia de la iglesia. La fe cristiana se rige por un "canon" y se nos ha transmitido a través de veinte siglos de testimonio fiel. Creo que muchos mal-llamado "conservadores" no tienen la menor idea de lo que pretenden conservar, pues no se dedican al estudio serio de las escrituras ni mucho menos a la historia de la teología. La inmensa mayoría de los cristianos y las iglesias que son "evangélicos" de hueso colorado (como decimos en Costa Rica) no tiene la menor idea de los grandes Reformadores y los principios fundamentales de la teología reformada, anabautista y arminiana-wesleyana. Sin sentido histórico es imposible ser realmente conservador.La verdad que la mayor parte del conservadurismo no es teológica sino ideológica. Expresa un temor ante el cambio y una alergia aguda contra todo pensamiento crítico. Eso no es realmente conservador sino reaccionario y fundamentalista. Es la actitud de "la vida sigue igual" y "nada ha cambiado desde el principio de la creación" (2 Pedro 3:4). Esa actitud me parece una traición al Dios que hace nuevas todas las cosas (Ap 21:5). Yahvéh (nombre mal traducido como "Jehová") es el Dios que acompañó a un pueblo nómada en su peregrinaje por el desierto. Es probable que "Yo soy el que soy" significa mejor "Yo seré el que seré" (Ex 3:14). Es el Dios de un futuro dinámico, no de un pasado estático.

(2) El diccionario de la Real Academia define "liberal" en primer término como " Generoso, que obra con liberalidad". Conforme a ese sentido fundamental del término, ¿cómo podría un cristiano o una cristiana no querer ser "liberal"? ¡Y mucho menos un evangélico, que sabe que vive de la generosa gracia de Dios! Me parece una contradicción muy triste que tantos cristianos sean "il-liberales" con actitudes mezquinas en vez de generosas y bondadosas. Según algunos estudios sociológicos, los miembros de muchas iglesias muestran más prejuicio y más fanatismo que los que no asisten a ninguna iglesia. Algunas iglesias son patogénicas, que vuelven a las personas más cerradas y prejuiciadas de lo que habían sido. ¡Que Dios nos tenga misericordia, y nos ayude a ser más liberales!Otra definición de "liberal" reza, "Inclinado a la libertad, comprensivo", lo que también debe caracterizar al pueblo de Dios. Esto incluye la libertad de pensamiento, sin la que no podríamos buscar la verdad, de la que ningún ser humano es dueño, ni examinar nuestras convicciones y conducta por sanos criterios cristianos. El evangelio es libertad en Cristo (Jn 8:32; Gal 5:1,4,13) y predicar el legalismo es negar a Cristo para ofrecer "otro evangelio" que merece la condena de Dios (Gal 1:8). Qué irónico y lamentable que tantas iglesias ayer y hoy están en un legalismo anti-evangélico, sea de los viejos tabúes (no fumar, no bailar, no beber vino) o nuevos legalismos (el diezmo; asistencia a cultos, la sumisión al pastor-dictador o al "apóstol").Otro significado de "liberal" es "aficionado a dar". Pues, en ese sentido, ¡que Dios nos hace a todos ultra-liberales! Ser liberal con todos, y especialmente a los más necesitados, es una dimensión indispensable de la ética cristiana. Se nos olvida que entre los que no entrarán al reino de Dios están los avaros (cf. 1 Jn 3:17). En muchas iglesias ellos entran por la puerta ancha, pero al reino de Dios ni por la puerta de atrás, porque no son liberales.
En teología, "liberal" tiene un sentido histórico muy específico. Fue un movimiento teológico que comenzó a finales del siglo XVIII y dominó el XIX. Su mayor fundador, de apellido Schleiermacher, intentó volver el evangelio compatible con la mentalidad racionalista de su época. Interpretaba la religión en los términos sicológicos de "sentimiento piadoso de dependencia absoluta", Cristo como el ser humano con el mayor grado de ese sentimiento, la Biblia como una antología de la historia de la piedad, etc. Central al movimiento liberal fue "el evangelio social", una teología válida pero a veces reduccionista (reducir el evangelio a su dimensión social). Contra ellos surgieron los fundamentalistas, con una especie de "evangelio anti-social" y su propio reduccionismo aun más craso. Toda la teología consistía en la interpretación literal de la creación, la inspiración divina de las escrituras, la deidad de Jesucristo (menos o nada sobre su humanidad), la muerte y resurrección de Cristo y su segunda venida (pero casi nada sobre la iglesia, el reino de Dios y su justicia, la nueva creación). Fue quizá más extremo su reduccionismo en el terreno ética: la moral cristiana se limitaba a los clásicos tabúes: no fumar, no tomar, no bailar, no ir al cine, no jugar naipes, y no pertenecer a sociedades secretas. ¿Podría haber una ética más inadecuada y trivial? Teológicamente, no quiero ser ni liberal ni fundamentalista, sino evangélico.No es sorpresa que los fundamentalistas no lograron refutar o vencer a la teología liberal. A quien le tocó fue más bien a Karl Barth, con su "Teología de la Palabra" que volvía a las escrituras y a la Reforma protestante. Afirmó muy enfáticamente la trascendencia de Dios y la deidad de Cristo, a veces, en sus primeras etapas, hasta disminuir lo humano o la inmanencia. Su teología, que él bautizó como "teología evangélica", fue el polo opuesto del liberalismo. Sin embargo, muchos conservadores, en su ignorancia, lo han acusado de "liberal". Así funciona el tan frecuente abuso de los membretes para caricaturizar a otros con quienes no estamos de acuerdo.
(3) La definición básica de "radical", de nuevo según la RAE, es "perteneciente o relativo a la raíz" o. "fundamental, de raíz". La persona radical va a la raíz de las cosas y las lleva, sin cobardía ni cálculos, hasta sus últimas consecuencias. A través de mi largo peregrinaje he venido descubriendo que muchas de las sagradas tradiciones que heredé no correspondían a las enseñanzas bíblicas ni las verdades de la fe. He venido aprendiendo que los tabúes fundamentalistas no eran mandamientos divinos absolutos, y que más bien la voz de Yahvéh me venía exigiendo conductas nuevas, en medio del mundo y de la historia, de la que nunca me habían enseñado. En otras palabras, el evangelio me radicalizó.Al fin, ¿que soy? ¿Conservador? Sí, y liberal y radical también, soy todos y no soy ninguno. Pero lo que quiero ser es un evangélico radical conservador y liberal. ¡Qué desafío más grande!
Fuente: Cristianet.com.ar