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sábado, 26 de septiembre de 2015

Calvino, profeta de la era industrial, de André Biéler (I)



Por. Leopoldo Cervantes-Ortiz, México
La Casa Unida de Publicaciones de México, benemérita institución evangélica, dirigida actualmente por el periodista Óscar Báez, retoma la senda editorial que durante varias décadas la ha caracterizado y lanza un volumen de singular importancia para el ámbito protestante. Se trata nada menos que de Calvino, profeta de la era industrial. Fundamentos y método de la ética calviniana de la sociedad, del teólogo y economista suizo André Biéler (1914-2006), traducido y presentado por Luis Vázquez Buenfil, con prólogo de la doctora Marta García Alonso, de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (España), y posfacio del profesor cuáquero suizo Edward Dommen, egresado de las universidades de Oxford y Yale, y principal promotor de las ediciones inglesas de Biéler. Esta conjunción de esfuerzos ha rescatado casi del olvido la pequeña edición de la obra publicada por Labor et Fides en 1964 como parte de su colección Débats. Biéler es recordado por ser el autor de la tesis doctoral El pensamiento económico y social de Calvino (1959), reeditada en francés hace algunos años y publicada en inglés, por fin, por el Consejo Mundial de Iglesias y la Alianza Reformada Mundial en 2006.1 De esa obra magna existe traducción al portugués y el propio Vázquez Buenfil se ha enfrascado en la traducción castellana.
El traductor y presentador es un sociólogo y periodista radicado desde hace más de 20 años en Suiza, ex dirigente de la Asociación de Mexicanos de Ginebra (Amegi). Doctor en sociología por la Universidad de Ginebra (con una tesis sobre el movimiento neozapatista, 2004) y maestro en Teología por la Universidad de Estrasburgo, Francia (2011), buscó a los editores y a la familia de Biéler para autorizar la traducción y la publicación en México del pequeño volumen (74 pp. en el original), que reproduce fielmente en 92 pp. el texto inicial. Verificó cuidadosamente la pertinencia de la terminología utilizada y agregó el texto que aparece como pórtico. Sobre la importancia de esta obra, advierte:

Tanto para García-Alonso como para Dommen, obras como la que ahora presentamos son el fruto de un laborioso trabajo parecido al de un “monje benedictino”. Porque se extraen las “pepitas” económicas y sociales de la gran masa de comentarios contenidos en las Opera Calvini (el magno trabajo de compilación de los escritos del reformador publicado en el siglo XIX en Francia). Ése es uno de los grandes méritos de Biéler quien, con esta pequeña obra, y con otras similares, muestra la apasionante actualidad de un Calvino que hoy llamaríamos “sociólogo” y “economista”. (p. 9)

Antes, ha citado a Dommen para responder la pregunta: “¿Por qué leer a Calvino en pleno siglo XXI?”, quien responde: “Porque entre los reformadores del siglo XVI, es quien más reflexionó sobre los problemas económicos y sociales. Partiendo de la premisa de que todo es un don, un regalo de Dios, Calvino tomó el sentido contrario del neoliberalismo, muy de moda actualmente” (p. 8). Y el golpe dado lo amplifica: ¿Que no soy realista? No soy más realista que los postulados neoliberales. El pensamiento de Calvino no sólo es más simpático que el de los teóricos actuales de la economía, sino que es mucho más profundo. El don de Dios es abundante, el ser humano es rico antes de nacer. Estamos muy lejos, pues, de la hipótesis neoliberal que hace hincapié en la escasez, fuente de combates incesantes y mortales. Ahora, si somos ricos desde antes de nacer, no es por nuestros hermosos ojos. Es por la gracia divina. Pero, a cambio de ese don, todo el mundo tiene la obligación de hacer algo para que esa riqueza sea distribuida equitativamente entre los pobres (Énfasis agregado.)
Vázquez Buenfil concluye: “Medio siglo después de publicado en su lengua original, Calvino, profeta de la Era Industrial, vuelve a la circulación. Pero esta vez en lengua española, idioma en el que el reformador francés es escasamente conocido. Se trata de un libro pequeño, sintético y original, que contiene un excelente resumen de las concepciones calvinianas que estuvieron, en parte, en el origen de esa gran mutación religiosa llamada Reforma Protestante hace cerca de 500 años”. García-Alonso, conocedora profunda del pensamiento del reformador franco-ginebrino, en “El fundamento bíblico de la ética social”, sintetiza la importancia de su labor: “La reforma de Calvino no fue tan sólo una reforma eclesiológica o dogmática, ni mucho menos una revolución económica basada en un dogma concreto, sino que tuvo en su punto de mira la reconstrucción cristiana de la sociedad en su conjunto.
Y cuando nos referimos a sociedad, lo hacemos pensando no sólo en la sociedad civil sino también en sus instituciones mediadoras: el Estado y la Iglesia” (p. 13). Y, específicamente sobre el método de la ética calviniana, afirma: “De modo que si Calvino pudo renovar constantemente su teología, si consiguió aplicar las normas éticas bíblicas a la realidad social en que vivió, como bien dice Biéler, en los dos casos fue porque acertó a convertir los preceptos morales en jurídicos (sean estos político-económicos, eclesiales…)” (p. 16).
En la “Introducción”, Biéler discute las implicaciones del título del libro, más concretamente, el riesgo de incurrir en un anacronismo al referirse a la “era industrial” como un periodo de la historia ante el cual Calvino tendría muy poco que decir. El propósito es muy diferente al de imponer las ideas del reformador a un tiempo tan distante: “Quisiéramos simplemente mostrar, de una manera breve (y que, en consecuencia, es un poco sumaria), hasta qué punto Calvino fue un innovador en el dominio de la ética social, cómo supo discernir los problemas del desarrollo económico de Occidente y cuánto (a causa de esto), su método de interpretación de la Escritura y de elaboración de la ética social continúa adaptado a las nuevas condiciones del mundo industrial moderno” (p. 19).
 Porque si Calvino fue, entre los pensadores de su tiempo, uno de los que más se preocupó por responder a las necesidades emergentes a causa del cambio que progresivamente se estaba dando, sus aportaciones pueden ser iluminadoras al momento de aterrizar en las nuevas realidades económicas los postulados del Evangelio cristiano, las cuales no pueden aplicarse indiscriminadamente a las condiciones que no se conocían en la antigüedad. Por todo ello, la aportación teológica y ética de Calvino ante las transformaciones socio-económicas y el surgimiento de nuevas estructuras es muy clara:

…cuando estas antiguas estructuras comienzan a caerse para dar lugar a los marcos y a las instituciones dinámicas del mundo industrial moderno (con sus mutaciones en cadena cuya aceleración ya no se detiene más), el teólogo cristiano que parece haberles impreso la marca más sensible y la más durable es un teólogo que dejó deliberadamente de lado las construcciones intelectuales fundadas sobre las problemáticas bases de la teología natural, de la filosofía especulativa y del derecho natural; y que estableció su pensamiento, inspirador de su acción, sobre el doble fundamento de un conocimiento riguroso de la revelación bíblica, por una parte; y de un análisis lúcido de la realidad socioeconómica, por otro lado (p. 20, énfasis original).

Con esto en mente es posible acometer el análisis de los postulados bíblicos y éticos de Calvino para valorar su posible uso en la nueva situación humana generada por los sistemas económicos vigentes, para adaptarlos de manera responsable y así tratar de alcanzar un equilibrio doctrinal, ideológico y práctico en el mundo que nos toca vivir. Los comportamientos individuales y colectivos producidos por el capitalismo originario no pueden dejarse de lado en un análisis como éste. Por el contrario, la presencia innegable de la pobreza, por un lado, y de las enormes ganancias de las clases sociales dominadoras, por el otro, obligan a valorar “la dimensión ‘política’ de la ética” (p. 22), desde una perspectiva genuinamente cristiana que no desprecie el lugar que el Evangelio otorga al prójimo.
Biéler apunta hacia una discusión desapasionada, pero justa del tema en cuestión y en esa dirección continúa a lo largo de su libro:

Ahora bien, lo que debe retener nuestra atención, es que Calvino, contrariamente a sus contemporáneos, y a la mayoría de los teólogos cristianos de los siglos siguientes, parece haber bien presentido (de manera ocasional, en todo caso; si no es que de manera sistemática), este nuevo aspecto de las relaciones sociales de la Era Moderna en el umbral donde se encontraba. Y supo adaptar su método de elaboración de la ética a esta nueva percepción de la situación. Ciertamente ese es uno de los aspectos de su genio. Eso es lo que, con toda seguridad, lo convierte en un contemporáneo que tiene todavía mucho que enseñarnos (p. 24).

Para tal fin, recurre a cuatros aspectos que constituyen la columna vertebral de su libro:
1. La ética social calviniana está sólidamente anclada en la teología; depende enteramente del misterio central de la fe evangélica, de la persona y de la obra de Cristo. Es una ética teológica Cristo-céntrica.
2. Ella no sólo procede de un conocimiento riguroso de la revelación bíblica sino también de una interpretación muy dinámica de ella, a la luz de las fluctuaciones históricas de la sociedad. Es una ética bíblica acorde al dinamismo de la historia.
3. Ella se actualiza, concretamente, por un análisis lúcido de las coyunturas siempre en evolución. Comporta un método racional de análisis de los hechos socio-económicos.
4. Ella obtiene una eficacia histórica excepcional porque propone una acción adaptada a las circunstancias y, sin cesar, renovada al contacto con la realidad. Es un método dialéctico para la acción (p. 26).

1 Cf. L. Cervantes-O., “El pensamiento de Calvino”, en Magacín, de Protestante Digital, 1 de octubre de 2006, recogido completo en Idem, Un Calvinolatinoamericano para el siglo XXI. Notas personales. México, Centro Basilea-CUPSA-El Faro-Federación de Iglesias Protestantes Suizas, 2010, pp. 151-163.

Fuente: Protestantedigital, 2015.

viernes, 25 de septiembre de 2015

Ejemplos del caos exegético actual



Por. Juan Stam, Costa Rica
La exégesis es una ciencia histórica, con sus propios métodos y reglas, en busca de la interpretación más probable de un texto escrito. Creo que la iglesia está en una crisis exegética en que tanto simples creyentes como también importantes líderes carecen de métodos y criterios para evaluar con discernimiento las diversas ofertas exegéticas. Sobra mencionar la jungla de interpretaciones especulativas y tendenciosas del Apocalipsis, pero el fenómeno se va generalizando en los púlpitos y en las cátedras académicas.
A continuación propongo resumir algunos problemas exegéticos que ilustran estos principios en algunos de los muchos campos de interpretación:
(1) El creacionismo: a primera vista parece que este movimiento está defendiendo la verdad bíblica de la creación, pero de hecho defiende una interpretación específica de Génesis 1: la literal, a espaldas del contexto pre-científico de todas las referencias bíblicas al tema. Tratar a Génesis 1 como una refutación anticipada a Darwin es un anacronismo anti-exegético. Si los creacionistas se preocuparan por la exégesis del texto bíblico, en su contexto original, harían una relectura muy distinta de su significado para hoy.[1]
(2) Apocalipsis: el Apocalipsis ha sido el manicomio exegético de la interpretación bíblica. "Todo ojo lo verá" (Ap 1:7) se interpreta como una profecía de la televisión; ¡los camarógrafos estarán esperando para convertir la venida de Cristo en noticia mundial instantánea! El "666" por su parte será un tatuaje enviado desde una computadora por medio de una máquina laser. Todo eso y más, aunque el texto no da el más mínimo indicio de tales aparatos modernos, y ni Juan ni sus lectores conocían la energía eléctrica.
Me contaron que una vez un predicador demostró matemáticamente que las letras de "Adolfo Hitler" sumaban 666 y que entonces el Führer alemán era el Anticristo. Un amigo nuestro, presente en el público, calculó rápidamente que por los mismos métodos el nombre del predicador daba también 666.[2]
(3) Exégesis ideológicamente tendenciosa: Por más de un siglo los dispensacionalistas han interpretado "Gog y Magog" (Apoc 20:8) como una referencia a Rusia. Sin razones exegéticas convincentes, y a pesar de fuertes evidencias en contra, eruditos ingleses los interpretaban en términos del conflicto entre el imperio británico y el imperio zarista de Rusia. Era inevitable que durante la guerra fría del siglo XX la misma interpretación falsa de Gog y Magog alimentara el anti-comunismo en los EUA y en amplios sectores conservadores de América Latina.
Esta mala exégesis creó problemas para Nicaragua después del triunfo Sandinista. Si Rusia es el Anticristo, y los Sandinistas son amigos de la Unión Soviética, ¿cómo puede un cristiano ser amigo de ellos? Los Estados Unidos, en cambio, son amigos de Israel, el pueblo escogido de Dios que gobernará el mundo durante mil años. ¡Nicaragua estaba con un serio problema apocalíptico! Ante este desafío exegético, el CEPAD (una ONG cristiana nicaragüense) programó siete talleres en ciudades claves del país para cambiar radicalmente la interpretación del Apocalipsis, con muchas "conversiones" que eran como nacer de nuevo. Bajo Somoza el texto lema de la derecha evangélica fue Romanos 13: sométanse a las autoridades porque las ha puesto Dios. Con el triunfo Sandinista ese mandamiento perdió su vigencia, reemplazado por Hechos 5:29: hemos de obedecer a Dios antes que a los hombres. La manipulación ideológica del texto era evidente.
(4) Doctrinas novedosas: Muchos predicadores hoy pretenden haber descubierto verdades nuevas, como la teología de la prosperidad, los neo-apóstoles, las maldiciones generacionales y mucho más. Proclaman sus doctrinas con textos de prueba, sin análisis exegético y sin tomar en cuenta las evidencias en contra. Insisten en que Efesios 4:11 señala cinco ministerios cuando el texto griego (reflejado en la puntuación en las versiones castellanas) prueba claramente que "pastor-maestro" es un solo ministerio. Inventan unas distinciones entre dos palabras griegas ("logos" y "rhema") que en el griego son sinónimos intercambiables, para fundamentar unas doctrinas realmente aberrantes.
En general, estos predicadores y sus seguidores menosprecian, o hasta rechazan, el análisis racional del significado original del texto. Un texto favorito es "no se preocupen por lo que han de decir o cómo han de decirlo, porque cuando les llegue el momento de hablar, Dios les dará las palabras" por el Espíritu (Mateo 10:16-20). El argumento no toma en cuenta que todo el pasaje tiene que ver con la crisis de ser arrestado, no con la interpretación bíblica ni la preparación de sermones. La ir-racionalidad no es lo mismo que la espiritualidad. La iglesia necesita una mejor orientación hermenéutica. Un profesor de un seminario suramericano me dijo, "Yo no interpreto, yo solo leo", sin darse cuenta de que leer es interpretar. A un artículo en mi blog, en agosto de 2014, una lectora terminó su comentario con "El anticristo es el papa, católicos no sean más ciegos, por favor lean la biblia."[3]
(5) Homosexualidad: Este tema excita fuertes pasiones, en pro y en contra, que dificulta tremendamente la buena exégesis de los textos pertinentes. En la exégesis anti-homosexual, con sólo emplear el término moderno "homosexualidad", como fenómeno que conocemos hoy, a menudo interpreta los textos bíblicos en el contexto moderno y no el del texto original.[4] A menudo interpretan con mucha parcialidad el relato de Sodoma, hasta emplear el término "sodomita", que en toda la Biblia significa solo "habitante de Sodoma" sin ningún sentido sexual. Algunos Daniel 11:37, "no hará caso del amor de las mujeres" (RVR) como una denuncia, hasta una profecía, de la homosexualidad. Pero el contexto no es el sexo sino el culto y el sujeto es un rey (¿Antíoco Epífanes?) que "no tomará en cuenta...al dios que adoran las mujeres" (NVI; BP).
Al otro lado del debate, distinguidos biblistas también han hecho propuestas exegéticamente dudosas. El esfuerzo básico consiste en limitar la denuncia bíblica solo a casos de incesto, pederastia, esclavitud o injusticia y opresión (adikía).[5] Su mayor desafío ahora es proponer una relectura fiel y convincente para nuestro tiempo.[6]
Conclusión: con este breve resumen intento realizar un "análisis exegético" de los escritos analizados, para ver si sus interpretaciones representan la explicación más probable y mejor fundamentada de los textos bíblicos en su original contexto histórico. En ningún momento se trataba de la homosexualidad como tal sino de la mejor interpretación de los textos bíblicos, de cómo esos autores antiguos entendían el tema en su propio contexto histórico y social.

Referencias bibliográficas
[1] Puede consultarse Stam, Las buenas nuevas de la creación (Kairós 2003).
[2] Ver también juanstam.com 9.1.07 "¡Sorpresa! El 666 no es 666".
[3] Los centenares de respuestas a juanstam.com podrían servir como una radiografía de la mentalidad protestante y para marcar estrategias para la transformación de la iglesia hispano- y portugués hablante.

Fuente: Protestantedigital, 2015.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Alguien que amo es homosexual



Por Anita Worthen and Bob Davies.
Chris MacKenzie se acuerda perfectamente el día hace 16 años, cuando se enteró de las actividades homosexuales de su hijo. Como todos los jóvenes, Damon se había mudado de su casa en Illinois para la Florida. “Damon y yo habíamos sido siempre unidos”, dice esta madre soltera, “así que fue difícil verlo partir, pero yo sabía que debía vivir su vida.” Varios meses más tarde, Chris recibió una extensa carta de él. Damon le compartía noticias emocionantes: “Encontré a alguien por quien me intereso bastante y tengo una relación que me satisface completamente”.
A medida que Chris continuó leyendo, el estómago le dio vueltas y casi no podía tragar. Damon confesaba que esta relación era con otro hombre. Escribió: ”He tenido estos sentimientos fuertes de atracción hacia los hombres desde que me acuerdo y siempre he tratado de esconderlos.” Ahora el estaba “saliendo del closet” y viviendo como él creía que Dios lo había propuesto.
Chris estaba completamente aplastada.” Grité, lloré, vociferé. Sentí que sangraba profundamente por dentro, y no había forma de parar la herida abierta en mi alma”
Dolor Obsesionante
Ya sea que la confesión provenga de un hijo o hija, esposo o esposa o amigo cercano, el admitir la homosexualidad golpea como una bomba, especialmente en un hogar cristiano. “Enterarse de la homosexualidad de un hijo es una agonía,” dice Bárbara Johnson, cuya historia al descubrir la homosexualidad de su hijo se narra en su libro, “Where Does A Mother Go to Resign? (Bethany House) (“¿Dónde renuncia una madre?”), el cual se consigue en las librerías en línea por correo electrónico; ver “Resources” en este website). “Es casi como tener una muerte en la familia. Pero, cuando alguien muere, usted puede enterrar a la persona y continuar viviendo. Con la homosexualidad, el dolor parece nunca terminar”. Bárbara habla de experiencias de primera mano. En 1968, su hijo de 18 años se unió a la Marina y fue asesinado en Vietnam. Exactamente cinco años más tarde, otro de sus hijos murió en un accidente al chocar de frente con un conductor embriagado. Bárbara logró salir de estas crisis con su salud emocional intacta.
Entonces, en un día caluroso de Junio en 1975, Bárbara estaba lista para salir cuando sonó el teléfono. Un amigo de su hijo Larry de 20 años, venía a pedir un libro prestado y Bárbara se dirigió a su dormitorio a buscarlo. Al abrir un cajón del escritorio, vio el libro y lo sacó. Escondido debajo había un montón de revistas homosexuales. Una oleada de nauseas vino sobre ella. Pudo terminar con la llamada, colgó el receptor con sus emociones aturdidas. Volvió al dormitorio de Larry y encontró avisos de películas de homosexuales y otros materiales. Algunos de los materiales estaban en sobres, todos con la dirección de su hijo de una casilla de correo de un vecindario cercano. A medida que el impacto del descubrimiento la golpeaba, Bárbara se sentía avasallada por una marea de emociones.
“Me tiré en la cama y un terrible sollozo rugiente salió de mi,” se acuerda en su autobiografía. “Estaba sola en la casa, y durante varios aterradores minutos sollozos de temor, impacto y la incredulidad me atraparon. Escenas en mi mente de este maravilloso hijo que era tan jovial y feliz—tal alegría tenerlo cerca. Pensar en el entrelazado a otro hombre me trajeron cúmulos de fuertes sollozos de profundas heridas de agonía”.
El Ciclo Del Dolor
El dolor—a menudo abrumador y devastador—es la reacción emocional más común ante el descubrimiento de la homosexualidad de alguien cercano. Este ciclo de dolor ha sido descrito en diferentes formas. Una representación de este ciclo de dolor tiene cuatro fases: shock, protesta, desorganización y reorganización. Aunque algunas personas se mueven de una fase a la siguiente en secuencia, la
vida difícilmente es así de simple. No es extraño devolverse a la fase anterior por un tiempo. Y es muy común pasar por algunas etapas más que una vez. Tomemos unos minutos para examinar estas etapas del ciclo del dolor en más detalle, para entender mejor dónde se encuentran nuestras emociones en el ciclo y aprender cómo otros lo han experimentado.
La Pérdida: El “Gatillo” disparador del dolor
El dolor se dispara cuando las personas experimentan una pérdida mayor en sus vidas. Este fenómeno es fácil de entender cuando a un amigo cercano o a un miembro de la familia se le diagnostica una enfermedad desahuciada o muere en un accidente. Pero, ¿por qué enterarse de la homosexualidad de un ser amado dispara estos sentimientos tan profundos de pérdida? Hay numerosas posibilidades, algunas incluyen:
* Pérdida de seguridad. Aunque su amigo o familiar probablemente ha estado consciente de estos sentimientos de homosexualidad por años, para usted es una revelación nueva. De repente, usted siente que está hablando con un extraño, ya que este aspecto poco familiar de su personalidad ha sido revelado. El sentimiento de engaño puede ser devastador.
* Pérdida de control. De repente la vida parece estar totalmente fuera de control. Los sucesos lo empujan en una dirección que nunca pensó que iría. “Si estuviera viendo a otra mujer”, dice una esposa, “lo pelearía. Pero con esta situación, me siento incapaz—y totalmente perdida.”
*Pérdida de los sueños futuros. Antes de este descubrimiento, el futuro parecía brillante y seguro. Ahora usted se pregunta qué pasará con su familia, con su matrimonio, con sus hijos, con sus amigos.
*Pérdida de la Reputación. Este puede ser un tema mayor, dependiendo del “estatus” en que usted se encuentre en su comunidad, o su iglesia local. Por ejemplo, si usted es el pastor, puede dudar respecto a las futuras oportunidades de empleo.
*Pérdida de la relación. Quizá este es el corazón de la perdida. Entre más profunda la relación entre usted y esta otra persona, más profundo el dolor de descubrir su homosexualidad.
Usted sabe que esta relación ha cambiado para siempre. Cualquiera sea la pérdida que usted experimente, el resultado es siempre lo mismo: usted vuelve a las fases iníciales del ciclo del dolor.
Etapa inicial: Shock
Para muchas personas, enterarse de la homosexualidad de un ser amado es el equivalente emocional a ser golpeado en la cabeza por un bate de beisbol. “Nada fue para mí lo mismo (Anita) después de que mi hijo Tony, admitió tener relaciones sexuales con otro hombre. Mucho de mí autoestima descansaba en el buen trabajo que había realizado en criarlo como madre soltera. De repente sentía profunda vergüenza de mi hijo que el día anterior me había hecho
sentir tan orgullosa. Yo me preguntaba ¿Qué pensaría la gente de Tony si se enteraran? Y ¿Qué pensarían de mí? Mi hijo y yo habíamos sido tan unidos. ¿Cómo podía él hacerme esto?”
Muchas esposas reaccionan con sentimientos profundos y similares. Una esposa decía que se sentía como un jarrón de reliquia frágil que se ha dejado caer. “Me despedacé en millones de pedacitos”.
Otros síntomas del impacto incluyen:
* Adormecimiento. Algunas personas reaccionan yendo a un estado de congelamiento de las emociones. Se convierten en robots, poniendo un pie delante del otro, moviéndose como un zombi.
* Síntomas Físicos. Todo tipo de síntomas relacionados con estrés pueden comenzar a aparecer: nausea, migrañas, dificultad para dormir, falta de apetito, y desinterés en la vida íntima marital. “Cuando supe, tuve nauseas que me hicieron vomitar por tres días,” se acuerda una madre. “Cada vez que trataba de tener relaciones con mi esposo, no podía dejar de pensar en lo que mi hijo podría estar haciendo con su pareja. Estas imágenes en mi mente eran tan horribles que no podía funcionar en mi propio matrimonio.“
A menudo el estrés trae una incapacidad para dormir, lo cual puede ser de detrimento para su salud. Los días se llenan de ansiedad y las noches traen una completa extenuación. Si logra dormir, sus sueños son angustiosos. Lo más importante para recordar es que todos estos síntomas emocionales y físicos son típicos
para este tipo de situación estresante. ¡Usted no se está enloqueciendo! Y estos síntomas comienzan a disminuir con el tiempo. Usted es normal, incluso sano. Es peor cuando todas las emociones están “acumuladas” adentro, donde se enconan y se quedan sin resolver.
Negación
Algunos miembros de familia, especialmente los hombres, reaccionan negando que el problema exista. Esto puede deberse a ignorar lo que es la homosexualidad, o puede ser un síntoma de querer esperar lo mejor en un mal tiempo. Cuando una esposa le contó a su esposo de las actividades homosexuales de su hijo, él le contestó, “Es solo una etapa que está atravesando, amor. No te preocupes tanto. ¡Tú siempre te preocupas tanto por todo!” Después de esta declaración, continuó mirando el partido de fútbol en la televisión.
La negación es una forma de protección instintiva, una forma de batallar con algo muy estresante de conocer. Algunas veces es un patrón de conducta regular en la vida de una persona.
La homosexualidad o el lesbianismo generalmente están enraizada en forma profunda y persistente sin que haya ningún tipo de intervención externa. Esperar que esta situación cambie por si misma es irreal. Segunda Etapa: Protesta
A medida que los síntomas del impacto comiencen a disminuir, emociones nuevas y poderosas comienzan a levantarse:
* Dolor. Hay una profusión de tristeza, con lágrimas que no terminan y parecen durar para siempre. “Me sentaba en mi escritorio a trabajar, deseando que nadie viera las lagrimas cayendo por mi cara” recuerda una madre. “Sentía que si lo dejaba salir y realmente llorar no podría pararlo nunca.” Otras personas se encuentran llorando en cualquier momento, donde sus emociones se disparan por asociaciones que solamente ellos entienden. Un determinado color de carro, un parque de una ciudad, o un restaurante específico pueden disparar recuerdos importantes del pasado produciendo una avalancha de lágrimas.
* Rabia. Es normal sentir una rabia profunda e incluso enfurecerse por esta situación. ¿Cómo se atreve mi hijo a hacerme a mí esto? ¿Cómo puede mi hija desechar su crianza cristiana de esta forma? ¿No le interesa a mi esposo cómo me siento? ¡Lo único en lo que piensan mis amigos es en las necesidades emocionales de ella—que egoísmo!
Algunas veces nuestra rabia se dirige hacia Dios. Habíamos tenido ciertas expectativas respecto a la forma que nuestra vida se desenvolvería, y ciertamente la homosexualidad no estaba en el manuscrito. Quizá hemos enseñado a nuestro hijo las Escrituras desde el nacimiento. ¿No promete Dios proteger a nuestros hijos de la piedad? O hemos descubierto que nuestro esposo tiene atracciones homosexuales sin resolver que datan de antes de nuestro matrimonio. Ahora nos sentimos profundamente engañados por Dios. Nos preguntamos si Dios sabe todo. ¿Por qué me permitió casarme con este hombre?
* Pánico. Algunas personas se mueren de miedo pensando en la reacción de otros. Inmediatamente comienzan a tramar cómo mantener esta noticia como un profundo secreto. Se cuestionan cómo mantener esta nueva noticia como un secreto. Se preocupan de las posibles consecuencias en la salud debidas a la inmoralidad, especialmente el aterrador prospecto del SIDA. Se preguntan si su hija terminará en las noticias de la noche hablando retórica pro-homosexual en una marcha
por los derechos de las lesbianas. De repente parece que el homosexualismo está en todas partes.
* Búsqueda. Muchos amados comienzan la búsqueda de una solución poniéndose en contacto con pastores locales y centros de consejería cristianos. Los padres pueden ser muy exigentes porque están sintiendo que están perdiendo el control. Están desesperados por salvar a su hijo del daño. ¡Entre más rápida la solución, mejor! Se concentran en este problema y no pueden pensar en
otra cosa. Su foco se llega a centrar en encontrar una solución a este sobrecogedor problema que ha descarriado su vida familiar.
Tercera Etapa: Desorganización.
Durante esta etapa de proceso de dolor, los días, las semanas e incluso los meses pueden pasar en nuestras vidas. El shock inmediato se va y la explosión ha cesado. Ahora es casi como si nuestra existencia emocional total está hibernando, y estamos en “espera”, concentrados en este tema. El dolor interno parece no terminar y es muy profundo para las palabras.
Externamente, las cosas parecen derrumbarse. ¿Qué importa si mi casa es un desastre? Una madre se pregunta. ¡Mi hijo es gay! A menudo las actividades externas de la vida que anteriormente nos trajeron gozo ahora parecen totalmente irrelevantes, incluso frívolas. Nada más parece importante.
*Anhelo
Experimentamos un deseo profundo emocional por “la forma como eran las cosas”. En realidad, nuestras relaciones familiares pueden no haber sido buenas pero parecían buenas en ese momento – o al menos mejor que ahora. Me acuerdo pensando, Si tan solo no nos hubiéramos mudado a esta ciudad donde el consejero llegó a la vida de Tommy…. Pero después pude ver la verdad: Que el consejero no convirtió a mi hijo en un homosexual…. Tommy tenía problemas en su vida mucho antes de ese día. Darme cuenta de esto me permitió llevar mi dolor al Señor y permitirle sanarlo. Lentamente comencé a mirar hacia adelante nuevamente, en vez de dedicar
todo el tiempo a añorar los “viejos tiempos”. Encarar la verdad sobre el pasado me dio la motivación para continuar.
* Aislamiento.
Enterarse de la homosexualidad de nuestros seres amados puede ponernos en una situación extremadamente extraña. “¿Cómo le está yendo a tu hijo? Es una pregunta normal.  ¿Qué debemos decir? ¿Que está bien? ¿Que está ocupado con su nueva carrera? Algunos padres llegan a la conclusión que las preguntas raras se evitan más fácilmente permaneciendo alejados de la gente – como los amigos de la iglesia – que tienden a preguntarles.
*Pérdida de interés en la vida
Es normal perder interés en otras situaciones de la vida diaria cuando nos enteramos de la homosexualidad de alguien. “Me obsesioné con el tema” dice Jean, cuyo novio le contó de sus luchas luego que ella lo presionara por un compromiso mayor en la relación. “No podía pensar en nada más cuando pensaba en John”.
Al enfocarnos en este único tema, quizá paremos de realizar otras cosas que si podrían ayudarnos en el dolor. Nuestra obsesión con nuestros seres amados nos aparta de otras relaciones significativas. Otros dependen de nosotros, especialmente si somos casados con una familia, pero nos volvemos incapaces de satisfacer sus necesidades. Desafortunadamente, otros se convierten en el sacrificio del altar de nuestro hijo descarriado.
* Resistir volver a la normalidad
En esta fase de dolor, podemos resistir el retomar las actividades normales. ¿Cómo podemos continuar con la vida? ¿Debemos aceptar el hecho que las cosas nunca serán las mismas? ¿Eso quiere decir que nos estamos dando por vencidos respecto a la esperanza? ¿“Cómo puede Dios pretender que yo continúe?”, preguntaba una madre, “¿Vivir como si nada hubiese pasado? ¿Cómo puede volver a la normalidad? ¡Nada jamás será normal otra vez!” Si nos quedamos en esta etapa de dolor e inmovilidad, nos convertimos en el niño exigente que deja de respirar, tratando de forzar a sus padres que ceden ante sus demandas. Nuestra actitud
dice,” ¡Dios, quiero que arregles este problema—ya! ¡Y no voy a retirarme hasta que tú lo hagas!” Dios está esencialmente preocupado por las luchas de su amado—y en consecuencia de su propio dolor — pero la experiencia nos ha enseñado a todos aquellos quienes trabajamos en el campo de este ministerio que las circunstancias difícilmente cambian tan rápido como quisiéramos. Dios no “arregla” este problema de acuerdo a nuestra línea del tiempo.
Desafortunadamente, la decisión de un hijo de buscar ayuda rara vez viene rápidamente. Los cambios a largo plazo, llegan como el resultado de un compromiso profundo, el cual lleva tiempo desarrollar. La primera motivación debe venir de esa persona — no de quien lo ama. La mayoría de los ministros ex-gay rechazan ponerse en contacto con su ser amado directamente, especialmente si él o ella no está interesado en pedir ayuda. Con lo años, hemos visto que esta
forma de acercamiento es totalmente inútil, y en ocasiones nos trae una amenaza de demanda cargada de furia, por invasión a la privacidad.
Cuarta Etapa: Reorganización
Eventualmente, como una herida profunda que sana, nuestros sentimientos de estar
emocionalmente heridos comienzan a sanar. Como un oso que sale de hibernar, nos sentimos vivos de nuevo en formas que habían estado ausentes por meses. Los pedazos dispersos de nuestra vida comienzan a acomodarse nuevamente. Hemos pasado a la etapa que llamamos “reorganización”. ¿Cuáles son algunas características de esta etapa?
*Disminución de la tristeza profunda. Un día despertamos y reconocemos que el peso interno del dolor ha disminuido. Tal vez una tarde nos damos cuenta que hace horas no pensamos en la situación de la persona que amamos. “Me acuerdo pasar varias horas, después varios días, sin esta enorme ola de tristeza viniendo sobre mi vida,” se acuerda una madre. “Pronto el gozo comenzó a volver. Estaba tan contenta. El aire parecía más fresco, el sol más brillante e incluso recuperé mi sentido del humor. ¡Me sentí viva de nuevo!”.
*Encontrando la esperanza nuevamente. Otra señal de sanidad es la presencia de esperanza. Ya no tenemos miedo al futuro; sentimos que las cosas buenas todavía pueden estar más adelante. Cuando estamos débiles y temerosos, podemos ser honestos con el Señor. Él dice en 2 Corintios 12:9 que su poder se perfecciona en la debilidad. ¡Es maravilloso saber esto!
Otro versículo que me motiva es el Salmo 31:24: “Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová.” Este pasaje me hace acordar que mi esperanza no depende del mover de las circunstancias alrededor de mí, sino en algo inmutable: el carácter de Dios y su amor hacia mí. Puedo tomar paz interior y fortaleza al recordar esta perspectiva.
* Nuevo crecimiento espiritual. A medida que avanzamos en el dolor, tenemos la oportunidad de estirar nuestros músculos espirituales. Pueden estar fofos pero podemos ejercitar nuestra fe diariamente. Podemos decidir caminar un día a la vez, no mirar adelante al futuro. Eso quiso decir Jesús cuando dijo, “Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su propio afán. Basta a cada día su propio afán “(Mateo 6.34). No tenemos la gracia para soportar las cargas del mañana, la carga de hoy es todo lo que podemos sostener en el momento.
A medida que salimos del dolor, tal vez nos sorprendamos por un nuevo sentido de fortaleza interna. Como un árbol resiste en la estación dura y helada del invierno, para salir con nuevo crecimiento y vigor, esta situación nos da la oportunidad de crecer emocional y espiritualmente.
Debemos confiar en Dios en una forma totalmente nueva porque hemos encarado un problema que no podemos solucionar por nosotros mismos. Desde que supe lo de mi hijo, me he vuelto al Señor en dolor profundo, gran temor y una intensa frustración. A menudo él me da el consuelo y la dirección que he necesitado para esa situación. Así puedo confiar más en él la próxima vez que llegue un problema.
Un mañana estaba orando por una situación que me llenaba de dolor. Entonces en mi tiempo de lectura de la Biblia leí Juan 16:33, donde Jesús está hablando a sus discípulos. Les dice” Estas cosas os he hablado para que en mi tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”. Estas palabras me motivaron. Los problemas vendrán. Jesús dijo que él puede darnos paz en medio de la prueba. Cuando aprendemos a poner este principio en práctica, como resultado crecemos espiritualmente.
* Enfrentando la realidad. Reconocemos que las cosas nunca volverán a ser las mismas. La vida ha cambiado para siempre. Nunca volveremos a ver a la persona que amamos con los mismos ojos de inocencia. Aunque este hecho es doloroso, lo aceptamos y luchamos con sus implicaciones. Al ir ganando un nuevo despertar espiritual, podemos encarar el futuro como realmente es.
Puede que nuestro ser amado no vuelva “a su lugar”, por lo menos tan rápido como nos gustaría. Pero podemos continuar con nuestra vida, aunque mientras tanto sepamos que nuestro ser amado está tomando decisiones equivocadas. Normalmente, para ese momento, hemos tratado todo humanamente posible para enderezarlos. No nos queda otra opción que dejar nuestras
circunstancias con el Señor. Eventualmente podemos usar lo que Dios nos ha mostrado para llegar a otros que están sufriendo. Comenzamos a hallar lo bueno en los momentos malos. (Ver 2 Corintios 1:3-4).
Dios dice que solo a través de nuestra debilidad se muestra su fortaleza (2 Corintios 12:9). Esa es una verdad que Bárbara Johnson ha aprendido. Después de encontrar las revistas sobre homosexuales en el dormitorio de su hijo, lo confrontó—y Larry de 20 años repudió su familia y desapareció en el estilo de vida homosexual. Después de casi un año de profunda depresión, Bárbara tuvo un rompimiento. “Sí Larry se mate,” le dijo a Dios, “o si no nunca lo vuelvo a ver— sea lo que pase, Señor—él es tuyo.” Lo había dicho muchas veces anteriormente, pero esta vez
sintió un alivio del dolor aplastante. “Mis dientes dejaron de picarme y el elefante se fue de mi pecho por primera vez en casi un año”.
Después de una década de silencio interrumpido por contactos periódicos, el hijo de Bárbara la visitó en Mayo de 1986. “Quiero que me perdones por los once años de dolor que te he causado,” le dijo con lágrimas en sus ojos. “He vuelto a dedicar mi vida al Señor. He sido liberado de esa atadura y puedo venir limpio delante del Señor.” Hoy su madre viaja por todas partes, alentando a otros padres por medio de sus palabras y sus libros.
Bárbara dice que debido a la muerte de Cristo por todos nosotros, siempre hay esperanza—no importa cuáles sean la circunstancias de nuestra vida. “Dios puede tomar nuestros problemas y convertirlos en tesoros. Él nos ofrece un intercambio. Son nuestros pecados por su perdón, nuestra tragedia y dolor por su sanidad, y nuestro dolor por su gozo “.

Copyright © 1996 Anita Worthen and Bob Davies. Extracto tomado del libro SOMEONE I LOVE IS GAY

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