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sábado, 21 de noviembre de 2015

“La gran mayoría de iglesias evangélicas rechaza la práctica homosexual”



El teólogo evangélico José Hutter explica la perspectiva mayoritaria de las iglesias evangélicas en España sobre homosexualidad, un tema que ha sido factor divisivo entre evangélicos en otros países.
En su último Sínodo la Iglesia Evangélica Española (IEE) tomó la decisión de adoptar una tendencia inclusiva hacia los homosexuales admitiendo la práctica de la homosexualidad y sus formaciones familiares.
La ya aprobada “declaración de Mamré” expresa la convicción de practicar “una pastoral de la acogida de las personas homosexuales y sus familias, evitando la invisibilidad y trabajando en el acompañamiento de la diversidad”, comprometiéndose “a hacer pedagogía contra la homofobia desde el Evangelio de la Gracia”.
Para el teólogo José Hutter, presidente de la Comisión de Teología de la Alianza Evangélica Española, no hay bases teológicas que sostengan la defensa de la homosexualidad. “Es un hecho innegable que la práctica de la homosexualidad se presenta tanto en al Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento sin excepción y siempre como un pecado ante los ojos de Dios”, explica Hutter.
“La idea de ver la homosexualidad como algo positivo, permisible y/o enriquecedor no existe en el mundo protestante/evangélico hasta la segunda parte del siglo XX”, añade.
Según José Hutter la postura adquirida por la IEE es minoritaria. “La gran mayoría de las iglesias evangélicas en España siguen a los parámetros históricos y bíblicos. Es decir: la homosexualidad practicada no se ve como algo permitido ante los ojos de Dios, sino como un comportamiento prohibido por Dios en su Palabra”.
OPINIONES ENFRENTADAS
Como explica en su blog la IEE, la decisión fue tomada tras un amplio debate y escucharse diversas posturas al respecto. Algunas iglesias dentro de la IEE habían mostrado públicamente su oposición a esta perspectiva aprobada en el último sínodo.
La IEE sigue en este sentido las dirección de denominaciones históricas en Europa y Estados Unidos -principalmente luteranas, reformadas y metodistas- que han aceptado y bendecido a nivel eclesial la práctica y el matrimonio homosexual.
Por ejemplo en el seno de la Iglesia Episcopaliana (anglicana en Estados Unidos), la decisión de aceptar ministros homosexuales activos y la bendición del matrimonio homosexual conllevó la ruptura interna, con muchas diócesis y congregaciones que decidieron separarse al rechazar esta apertura inclusiva. La iglesia episcopaliana ha perdido un tercio de sus asistentes y miembros en los últimos quince años, algo que el analista Jeff Walton relaciona con su deriva teológica liberal.
También en la Iglesia Presbiteriana de Estados Unidos (PCUSA) se produjo una división, al aceptar esta denominación el matrimonio homosexual en 2014. Unas 200 iglesias procedentes de PCUSA se han unido en una nueva denominación, el PactoEvangélico Presbiteriano (ECO), donde mantienen una perspectiva conservadora con respecto al matrimonio y la homosexualidad. Este asunto también ha sido causa de controversia en Francia.
La Iglesia Protestante Unida de Francia (calvinistas y luteranos) determinó aceptar el matrimonio homosexual en su último sínodo, celebrado en mayo de 2015. El Consejo Nacional Evangélico de Francia (CNEF), que agrupa a la mayoría de las iglesias evangélicas, reaccionó mostrando su oposición a esta decisión.

Fuente: Protestantedigital, 2015.

viernes, 25 de septiembre de 2015

Ejemplos del caos exegético actual



Por. Juan Stam, Costa Rica
La exégesis es una ciencia histórica, con sus propios métodos y reglas, en busca de la interpretación más probable de un texto escrito. Creo que la iglesia está en una crisis exegética en que tanto simples creyentes como también importantes líderes carecen de métodos y criterios para evaluar con discernimiento las diversas ofertas exegéticas. Sobra mencionar la jungla de interpretaciones especulativas y tendenciosas del Apocalipsis, pero el fenómeno se va generalizando en los púlpitos y en las cátedras académicas.
A continuación propongo resumir algunos problemas exegéticos que ilustran estos principios en algunos de los muchos campos de interpretación:
(1) El creacionismo: a primera vista parece que este movimiento está defendiendo la verdad bíblica de la creación, pero de hecho defiende una interpretación específica de Génesis 1: la literal, a espaldas del contexto pre-científico de todas las referencias bíblicas al tema. Tratar a Génesis 1 como una refutación anticipada a Darwin es un anacronismo anti-exegético. Si los creacionistas se preocuparan por la exégesis del texto bíblico, en su contexto original, harían una relectura muy distinta de su significado para hoy.[1]
(2) Apocalipsis: el Apocalipsis ha sido el manicomio exegético de la interpretación bíblica. "Todo ojo lo verá" (Ap 1:7) se interpreta como una profecía de la televisión; ¡los camarógrafos estarán esperando para convertir la venida de Cristo en noticia mundial instantánea! El "666" por su parte será un tatuaje enviado desde una computadora por medio de una máquina laser. Todo eso y más, aunque el texto no da el más mínimo indicio de tales aparatos modernos, y ni Juan ni sus lectores conocían la energía eléctrica.
Me contaron que una vez un predicador demostró matemáticamente que las letras de "Adolfo Hitler" sumaban 666 y que entonces el Führer alemán era el Anticristo. Un amigo nuestro, presente en el público, calculó rápidamente que por los mismos métodos el nombre del predicador daba también 666.[2]
(3) Exégesis ideológicamente tendenciosa: Por más de un siglo los dispensacionalistas han interpretado "Gog y Magog" (Apoc 20:8) como una referencia a Rusia. Sin razones exegéticas convincentes, y a pesar de fuertes evidencias en contra, eruditos ingleses los interpretaban en términos del conflicto entre el imperio británico y el imperio zarista de Rusia. Era inevitable que durante la guerra fría del siglo XX la misma interpretación falsa de Gog y Magog alimentara el anti-comunismo en los EUA y en amplios sectores conservadores de América Latina.
Esta mala exégesis creó problemas para Nicaragua después del triunfo Sandinista. Si Rusia es el Anticristo, y los Sandinistas son amigos de la Unión Soviética, ¿cómo puede un cristiano ser amigo de ellos? Los Estados Unidos, en cambio, son amigos de Israel, el pueblo escogido de Dios que gobernará el mundo durante mil años. ¡Nicaragua estaba con un serio problema apocalíptico! Ante este desafío exegético, el CEPAD (una ONG cristiana nicaragüense) programó siete talleres en ciudades claves del país para cambiar radicalmente la interpretación del Apocalipsis, con muchas "conversiones" que eran como nacer de nuevo. Bajo Somoza el texto lema de la derecha evangélica fue Romanos 13: sométanse a las autoridades porque las ha puesto Dios. Con el triunfo Sandinista ese mandamiento perdió su vigencia, reemplazado por Hechos 5:29: hemos de obedecer a Dios antes que a los hombres. La manipulación ideológica del texto era evidente.
(4) Doctrinas novedosas: Muchos predicadores hoy pretenden haber descubierto verdades nuevas, como la teología de la prosperidad, los neo-apóstoles, las maldiciones generacionales y mucho más. Proclaman sus doctrinas con textos de prueba, sin análisis exegético y sin tomar en cuenta las evidencias en contra. Insisten en que Efesios 4:11 señala cinco ministerios cuando el texto griego (reflejado en la puntuación en las versiones castellanas) prueba claramente que "pastor-maestro" es un solo ministerio. Inventan unas distinciones entre dos palabras griegas ("logos" y "rhema") que en el griego son sinónimos intercambiables, para fundamentar unas doctrinas realmente aberrantes.
En general, estos predicadores y sus seguidores menosprecian, o hasta rechazan, el análisis racional del significado original del texto. Un texto favorito es "no se preocupen por lo que han de decir o cómo han de decirlo, porque cuando les llegue el momento de hablar, Dios les dará las palabras" por el Espíritu (Mateo 10:16-20). El argumento no toma en cuenta que todo el pasaje tiene que ver con la crisis de ser arrestado, no con la interpretación bíblica ni la preparación de sermones. La ir-racionalidad no es lo mismo que la espiritualidad. La iglesia necesita una mejor orientación hermenéutica. Un profesor de un seminario suramericano me dijo, "Yo no interpreto, yo solo leo", sin darse cuenta de que leer es interpretar. A un artículo en mi blog, en agosto de 2014, una lectora terminó su comentario con "El anticristo es el papa, católicos no sean más ciegos, por favor lean la biblia."[3]
(5) Homosexualidad: Este tema excita fuertes pasiones, en pro y en contra, que dificulta tremendamente la buena exégesis de los textos pertinentes. En la exégesis anti-homosexual, con sólo emplear el término moderno "homosexualidad", como fenómeno que conocemos hoy, a menudo interpreta los textos bíblicos en el contexto moderno y no el del texto original.[4] A menudo interpretan con mucha parcialidad el relato de Sodoma, hasta emplear el término "sodomita", que en toda la Biblia significa solo "habitante de Sodoma" sin ningún sentido sexual. Algunos Daniel 11:37, "no hará caso del amor de las mujeres" (RVR) como una denuncia, hasta una profecía, de la homosexualidad. Pero el contexto no es el sexo sino el culto y el sujeto es un rey (¿Antíoco Epífanes?) que "no tomará en cuenta...al dios que adoran las mujeres" (NVI; BP).
Al otro lado del debate, distinguidos biblistas también han hecho propuestas exegéticamente dudosas. El esfuerzo básico consiste en limitar la denuncia bíblica solo a casos de incesto, pederastia, esclavitud o injusticia y opresión (adikía).[5] Su mayor desafío ahora es proponer una relectura fiel y convincente para nuestro tiempo.[6]
Conclusión: con este breve resumen intento realizar un "análisis exegético" de los escritos analizados, para ver si sus interpretaciones representan la explicación más probable y mejor fundamentada de los textos bíblicos en su original contexto histórico. En ningún momento se trataba de la homosexualidad como tal sino de la mejor interpretación de los textos bíblicos, de cómo esos autores antiguos entendían el tema en su propio contexto histórico y social.

Referencias bibliográficas
[1] Puede consultarse Stam, Las buenas nuevas de la creación (Kairós 2003).
[2] Ver también juanstam.com 9.1.07 "¡Sorpresa! El 666 no es 666".
[3] Los centenares de respuestas a juanstam.com podrían servir como una radiografía de la mentalidad protestante y para marcar estrategias para la transformación de la iglesia hispano- y portugués hablante.

Fuente: Protestantedigital, 2015.

martes, 14 de julio de 2015

¿La iglesia discrimina al homosexual?



Veo mucho pecado no reconocido en la iglesia. Y en aquellos que juzgan a los homosexuales también.
Por. Óscar Pérez, España
Toda generalización peca de injusta. A ver como salgo de ésta Voy a empezar refiriendo el artículo Homosexualidad: pinceladas publicado recientemente en PDpor Alex Sampedro. No voy a repetir algunas reflexiones que comparto y que él ya ha expresado con sumo acierto.
Empiezo Viajo.
Conozco a gente de numerosas iglesias evangélicas. Bautistas, menonitas, de hermanos, pentecostales de todos los colores y sabores. Conversamos y a menudo escucho comentarios sobre los homosexuales (en ocasiones sin venir a cuento) Algunas veces pretenden ser bromas o chistes. Otras son afirmaciones contundentes sobre lo inaceptable del pecado de la homosexualidad o tajantes afirmaciones de la reprobación de Dios ante tales actos. Palabras que son la punta del iceberg, la expresión evidente de corazones faltos de amor y gracia con un colectivo que ha sufrido y sufre bastante. ¿Qué hay de las corruptas conversaciones y los comentarios ofensivos hacia los homosexuales, de la falta de amor y comprensión, de la soberbia que cree conocer a Dios y lo que Dios piensa más y mejor que el resto de seres humanos? ¿Y qué pasa con nuestros propios pecados, los que sean la mentira, las disputas, el orgullo, la envidia? ¿Son mejores? ¿Son de otra clase? ¿No ofendemos a Dios nosotros?
Siento tanta vergüenza....
Si mi identidad como evangélico dependiera de nuestro testimonio, sinceramente, me desapunto. Veo mucho pecado no reconocido en la iglesia. Y en aquellos que juzgan a los homosexuales también. Y veo tanta bajeza en mi mente y en mi corazón. No estoy a la altura, eso me ha quedado claro en los últimos 20 años conociendo a Jesús y viviendo de su gracia como un drogadicto dependiente. Mi esperanza es la progresiva restauración que Dios lleva a cabo en mí (por cierto, milagrosa) Por eso, por la esperanza que mantengo en Dios y su poder para cambiar pecadores, tampoco condeno a los cristianos homófobos que escucho y que tengo la tentación de rechazar. Tengo esperanza de que Dios los libere de su falta de amor. Por eso también tengo esperanza en la iglesia a pesar de todo. A pesar de nosotros. A pesar de mí. Afortunadamente, la identidad de un creyente y de la iglesia misma depende de Dios. ¿Y qué hay de los argumentos que venimos escuchando y leyendo últimamente en favor de la homosexualidad, describiéndola como algo bueno, como una opción del corazón de Dios para el ser humano?
#argumento1
Son así. Ellos son así. Chimpún. Nos indican que no debemos decirles que algo que está en la misma esencia de su identidad está mal porque les dañamos y ponemos una presión inhumana sobre ellos. Gracias a Dios, Él me ha hecho entender que algo en la misma esencia de mi identidad como ser humano necesita ser restaurado. No hablo sólo de mi sexualidad heterosexual desorientada y destructiva. Mi sexualidad no es peor que el resto de mí. Hablo de todo mi ser completo. Es mucha presión, sí. Cada día lucho con mi naturaleza destructiva. En ocasiones desespera tanta dificultad. Mi pensamiento, mis sentimientos, mi cosmovisión, mi forma de relacionarme, mis intenciones y, por supuesto, también mi sexualidad necesitan ser restauradas por Dios. Por su gracia, no somos más lo que dictan nuestros impulsos, pensamientos o emociones. Somos lo que Dios está haciendo de nosotros y podemos elegir si Él gobierna nuestra vida o si la gobernamos nosotros.
#argumento2
También nos dicen que hemos interpretado mal todos los textos que hablan de homosexualidad (que cierto es, son pocos) Vaya ¡qué mala pata! Cientos de años y hasta la actualidad malinterpretando las Escrituras. ¡Que las palabras originales del griego nunca significaron eso y las categorías sociales y sexuales eran distintas en las épocas en las que se escribieron los textos! ¡Nada que ver con nuestros conceptos modernos! La homosexualidad no es un invento actual y no todos los textos bíblicos que hablan de ello se refieren a violadores, homosexuales polígamos (en lugar de aquellos fieles homosexuales monógamos que expresan la unión que Dios desea, según afirman algunos) actos puntuales y degenerados entre adultos y menores, etc. A este argumento se suma el siguiente...
#argumento3
El canon dentro del canon, cultura y progreso. Permitimos que nuestras mujeres vayan sin velo y otras muchas consideraciones que hemos aceptado como culturales, no normativas Y los textos sobre la homosexualidad son también culturales. No expresan la voluntad de Dios, ni son norma, moralidad o su pensamiento, sino que hay que discernir su sentido contextualizado que ya no aplica en nuestra cultura de hoy. En fin, no voy a decir que el pensamiento tradicional de la iglesia es correcto 100%, o que esté de acuerdo con todo lo que se suele interpretar en estos textos. Discrepo en algunas cosas (especialmente en actitudes y posicionamientos dogmáticos) Tampoco voy a decir que sea sencillo entender bien la Palabra. Es harto complejo y debemos ser más prudentes y sabios. Sin embargo, veo una actitud dogmática similar en aquellos que postulan estas nuevas interpretaciones aperturistas o inclusivas que en los dogmáticos tradicionales y ortodoxos que tanto critican como retrógrados e intolerantes. ¿Ahora sí que hemos dado con la verdadera interpretación y este nuevo pensamiento teológico sí que expresa el verdadero pensamiento de Dios? Si una cosa me preocupa del empuje teológico a favor de la homosexualidad es su vertiente dogmática y poco tolerante con los pensamientos distintos al suyo. Algunos se están convirtiendo en lo que tanto rechazan.
Hay muchos otros argumentos (algunos puede que incluso sean mejores) pero esto es un artículo, no un ensayo teológico. Cabe decir que muchos contra-argumentos de aquellos que defienden la homosexualidad tienden a citar a los peores o más dogmáticos pensadores evangélicos. Es decir, no atienden a exégetas y teólogos reputados que postulan la posición tradicional de la iglesia sino que exponen el pensamiento radicalizado de personas representativas (¿según el criterio de quién?) que suelen avergonzarnos con su falta de amor y gracia. Sinceramente, para decir que la homosexualidad es algo deseado por Dios debemos dar la espalda a la biología, a la historia de la iglesia, a la hermenéutica bíblica, al único concepto de matrimonio expresado en la Biblia y recogido por Jesús en los evangelios, a textos bíblicos varios y/o a la autoridad de la Biblia como la Palabra de Dios Igual de sinceramente digo que para tratar a los homosexuales como se los viene tratando en la iglesia hasta nuestros días hay que dar la espalda al evangelio de la gracia, al ejemplo de amor de Jesús, a la misericordia, la gentileza y la amabilidad, a la bienvenida del Reino de Dios en la tierra, a la voluntad de Dios de restaurar a cada ser humano...
Quiero acabar expresando dos preocupaciones personales:
La primera es que la iglesia no ame. Menos categorizar, menos juzgar al pecador, menos actitudes dogmáticas y más amor, gracia, verdad y misericordia. Amor también para los que piensan diferente. No son el enemigo, no pretenden hacer daño, son personas que Dios ama y que pueden estar o no equivocadas pero que no dejan por ello de ser el objeto del amor de Dios (si en verdad hemos entendido el evangelio de Jesús)
La segunda es que la iglesia no hable la verdad (en amor) Me duele ver qué poca capacidad tenemos en España para el diálogo y la reflexión, especialmente en el seno de la iglesia. Como si Dios se asustara de nuestras ideas o no fuera capaz de lidiar con nosotros. Como si su Palabra hubiera perdido la autoridad. Ella permanecerá. ¿Seguimos?

Fuente: Protestantedigital, 2015.