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domingo, 29 de mayo de 2016

Formas de manipular en la iglesia



Por. Juan Stam, Costa Rica
La pasada semana vimos que una forma común, que permea toda nuestra sociedad e incluso las iglesias, es la propaganda,
Pero hay otras muchas formas de manipulación, como el chantaje, que consiste en emplear promesas o amenazas para someter a las personas.
En el sentido más amplio, "el evangelio de las ofertas" y "la teología de la prosperidad", cuando se emplean para provecho personal (que ocurre no infrecuentemente), se pueden calificar como chantaje o extorsión.
Casi siempre estas promesas y amenazas apelan al egoísmo, como cuando se "profetiza" un gran futuro de fama y éxito para personas inseguras ("serás el Billy Graham del siglo XXI"). Muy comúnmente estas promesas producen confusión en sus víctimas y les hacen mucho daño.
Muy relacionada con estos chantajes es la intimidación, cuya expresión más grave son las frecuentes maldiciones que se lanzan contra las personas.
Estas maldiciones son el colmo, el acabóse, del chantaje: "o te sometes, o te maldigo". Por falsas que sean, estas maldiciones tienen una tremenda fuerza para infundir terror y arruinar la vida de las personas.
De esas maldiciones hemos hablado en artículos anteriores ("Manipular y dañar con maldiciones”). A veces estos "profetas" convalidan hechizos venidos del espiritismo en la vida anterior de los acusados.
Muy generalizada en nuestros días es la teología de la sumisión incondicional, una teología de la autoridad absoluta (del apóstol, profeta, o pastor) que condena y prohíbe toda crítica.
Es un autoritarismo a ultranza más cerca a la Curia Romana que al Nuevo Testamento. Produce pastores que son dictadores, que pretenden controlar toda la vida de los creyentes. Para enamorarse, casarse, comenzar un plan de estudios (o dejarlo), aceptar un empleo (o dejarlo), para todo se necesita el visto bueno del soberano pastor (apóstol, profeta).
El texto áureo para este movimiento autoritario, que ahora aparece por todos lados, es Mateo 7:1, "No juzguéis, para que no seáis juzgados". Otras mantras sagradas son "no toquéis al ungido del Señor" o la murmuración de Miriam y la lepra con que Dios la castigó.
Se olvida que Mateo 7:1 condena la criticonería de los fariseos, que pretendían juzgar a los demás sin ser juzgados ellos, que juzgaban la paja en el ojo ajeno sin reconocer la viga en su propio ojo (7:3-5; cf. Rom 2:1).
Lejos de prohibir la crítica sana y responsable, en seguida el pasaje nos llama a guardarnos de los falsos profetas, lobos vestidos de ovejas (7:15) y a conocer a todos por sus frutos (7:16-16-20), no por su palabrería espiritual (7:21-23).
Según Juan 7:24 Jesús nos manda "juzgar con justo juicio" (cf. Lc 7.43; cf. 12:57); a los corintios, San Pablo les exhortó "juzgad vosotros mismos" (10:15; 11:13) y les avisa que "el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie" (ni de "apóstoles" ni de "profetas"; 1Cor 2:15; cf. 1 Jn 2:27)
Con su supresión anti-bíblica de la sana crítica, estos líderes se aseguran un espacio casi ilimitado para la manipulación de sus feligreses. Y es curioso, estos líderes (profetas, "apóstoles"), igual que los fariseos, se atribuyen la más amplia libertad para criticar a otros, sin que otros los puedan criticar a ellos.
Nuestra sociedad actual, en su tránsito de la modernidad a la postmodernidad, vive una profunda crisis de la autoridad. Se reconoce cada vez menos la autoridad extrínseca, por el puesto o el título que uno ostenta. En el futuro, los líderes tendrán que ganar cada vez más una autoridad intrínseca, por lo que realmente son, lo que piensan y lo que hacen.
Pensar con cabeza propia es a veces arriesgado e incómodo, y en la confusión de los cambios rápidos de nuestra época muchas personas buscan la seguridad en autoridades que pensarán por ellos. Pero eso no es sano y no es la voluntad del Señor. El autoritarismo no tiene futuro.
Una expresión especial de este autoritarismo manipulador es la supuesta autoridad incuestionable de los "profetas". Casi siempre, estos "profetas" comunican una actitud autoritaria, que su profecía es de origen divino y sería pecado cuestionarla. A menudo la expresión de su cara dice, "Yo soy profeta, que no me cuestione nadie".
Pero lo bíblico es todo lo contrario: todos ustedes tienen el Espíritu, juzguemos e interpretemos todos juntos esta palabra que he recibido (1Tes 5:20-21; 1Cor 14:29). Se repite muy livianamente la fórmula "en el nombre del Señor", como si el Señor estuviera a la orden y disposición incondicional de estas personas.
Recuerdo un artículo en Apuntes Pastorales, en que el hermano Pablo Finkenbinder calculó que más o menos 95% de las profecías en las iglesias le parecían de origen humano y no revelación divina. He conocido casos en que ese origen humano era de prejuicios, resentimientos o intereses propios. La profecía auténtica, como palabra viva del Señor para la iglesia y las naciones, es un don precioso, muy importante y necesario para hoy, pero jamás debe pervertirse para manipular a la gente.
Algunos ejemplos más: Cuando reconocemos nuestra responsabilidad como pueblo de Dios y comenzamos a analizar lo que está pasando en la iglesia, descubrimos muchos ejemplos de manipulación, algunos inconscientes o por costumbre, pero otros con clara intención de engañar.
Un problema, mayormente sin intención de manipular, es el abuso del Amén, tan extendido en casi todas las iglesias. Cuando se pregunta, "¿Cuántos dicen Amén”, se está presionando a la gente a expresar su acuerdo con lo dicho, reduciendo su posibilidad de discrepar o aun de asentir espontáneamente? Es una táctica para inducir asentimiento artificialmente. Hoy día "la cultura del Amén" está haciendo mucho daño a la iglesia. A veces uno ve en las congregaciones personas que dicen su "Amén" antes de que el predicador haya terminado la frase que está pronunciando, para poder saber qué es lo que están afirmando con su Amén.
"Amén" es un signo de exclamación, y nunca debe ser una pregunta con signo de interrogación.
Igualmente cuestionable es la costumbre de decir, "Repita después de mí" o "Diga a la persona que está a su lado" tal o cual cosa. Es tratar al público como a tontos, incapaces de pensar con cabeza propia. A veces llega hasta lo ridículo. Una vez oí a un predicador decir "Wow" y después "Repitan todos conmigo, Wow".
Mucho se manipulan a la gente durante la invitación evangelística. Hace muchos años escuché a un famoso evangelista decir, "Levante su mano, nadie te está mirando, no le voy a pedir nada más", para decir después, "Ahora no yo sino el Espíritu Santo le pide a usted pasar adelante al altar". Personalmente creo inconveniente ofrecer cosas, como por ejemplo un libro, a todos los que pasen adelante. Es excelente dárselo, pero malo anunciarlo porque muchos pasarán adelante sólo para recibir el libro.
Como ejemplo final podemos mencionar la manipulación de las escrituras para que digan lo que queremos o lo que ayude más a nuestro sermón. A veces buscamos la traducción más bonita, o más de acuerdo con nuestro concepto, en vez de la más fiel. La meta principal de todo sermón, sea doctrinal o evangelístico, no es primordialmente impactar a los oyentes sino ser fiel y hacer escuchar la Palabra de Dios.
En ese sentido, Bernard Ramm ha escrito, "el ministro debe tratar su texto exegéticamente antes de tratarlo homiléticamente" (Hermenéutica, T.E.L.L. 1976). Utilizar las escrituras en servicio del éxito personal u otros intereses es manipular el texto sagrado.
Conclusión: Frente a sus rivales y detractores en Corinto, que desconocían su apostolado y preferían la elocuente retórica de Apolos (1Cor 1:12; 3:4-6; 4:6; Hch 18:24-19:1), Pablo no responde desde una posición de poder sino de una impresionante sinceridad y vulnerabilidad:
Cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría... Estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor; y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres sino en el poder de Dios. (1Cor 2:1-5)
Estas palabras, que llegan hasta la motivación más profunda del apóstol, revelan dos cualidades que deben caracterizar a todo siervo y sierva de Dios: la humildad y la integridad. Ese carácter, y esas actitudes, jamás permitirían una vida de manipulación. Gracias a Dios, ha habido y hay muchos miles de personas cuyas vidas y ministerios son auténticos y fieles. Aún en alguien tan famoso y "exitoso" como Billy Graham, y con todos sus defectos y errores, encontramos esa humildad básica y una profunda integridad.
Con tristeza tenemos que reconocer que los valores del mundo de hoy se han infiltrado en la iglesia, tanto de los predicadores y líderes como de los creyentes en las bancas. Entre los famosos predicadores en sus megaiglesias y sus programas de televisión, con todo su éxito, es mucho más difícil encontrar esos grandes valores espirituales de los gigantes del pasado.
Aunque gracias a Dios hay excepciones muy notables, muchos (diría que la mayoría) de estas personalidades públicas parecen soberbias, con la arrogancia que les otorga su "éxito". Muchos también dan la impresión de estar jugando algún papel, más como actores de teatro que como siervos del Señor de señores.
¡Cómo quisiera estar equivocado en este análisis tan poco halagador! De todas maneras, la iglesia de hoy necesita mucha oración.

[1]   Mientras Mr 4:24 exhorta "Mirad lo que oís", Lc 8:18 pone el énfasis en cómo uno oye: cuidadosa y responsablemente (Fitzmyer Luke II:718-20).

Fuente: Protestantedigital, 2016.

viernes, 27 de mayo de 2016

Margret Hottinger de Zollikon



Por. Carlos Martínez García, México
En Suiza, a tres kilómetros de Zúrich, en Zollikon, se constituyó la primera congregación anabautista, y de ella formó parte Margret Hottinger. Provenía de una familia campesina cuyo padre, Jakob, se había identificado con quienes criticaban las enseñanzas y el clericalismo católico romano.
El 21 de enero de 1525, en casa de la madre de Félix Mantz, Jorge Cajakob pidió a Conrado Grebel ser bautizado como creyente, marcando una clara distinción con el bautismo infantil que los reunidos (quince varones) habían tenido en su niñez. Iniciaba así la práctica de una convicción que los presentes tenían de tiempo atrás, pero que, por distintos factores, no habían externado como determinaron hacerlo aquellas gélida tarde/noche. La narración de esos primeros bautismos está incluida en John H. Yoder, Textos escogidos de la Reforma Radical, en una nueva edición que ya era necesaria dado que la original de La Aurora (1976) hace muchos años quedó fuera de circulación.
Dada la corta distancia entre Zúrich y Zollikon, y que en este poblado ya existía conocimiento de las posturas teológicas de Grebel y Mantz, pocos días después del 21 de enero varias personas del poblado recibieron el bautismo. El 30 de enero “Mantz, veinticuatro de los que habían sido bautizados en Zollikon y otros más que todavía no habían sido bautizados fueron arrestados y encarcelados en el antiguo monasterio agustino de Zúrich”. Varios familiares de Margret Hottinger estuvieron entre los presos.
Poco después de este acontecimiento Margret decidió bautizarse. Pormenores de los inicios de la congregación anabautista de Zollikon los describe Fritz Blanke, Brothers in Christ. The history of the oldest Anabaptist congregation, Zollikon, near Zurich, Switzerland (Wipf and Stock Publishers, Eugene, Oregon, 2005). Los sucesos son narrados en forma novelada por Joseph Stoll, Fuego en las colinas de Zúrich (Publicadora Lámpara y Luz, Farmigton, New Mexico, 1999).
Las acciones represivas de las autoridades de Zúrich contra el núcleo anabautista de Zollikon alcanzaron a Margret Hottinger, quien fue encarcelada en noviembre de 1525. En la redada también cayeron líderes como Conrado Grebel, Félix Mantz, Jorge Cajakob, Miguel Sattler y Martín Linck. Estos dos últimos, quienes posteriormente tendrían muy importantes roles en la difusión del anabautismo, se comprometieron a desistirse de practicar el bautismo de creyentes y salieron de prisión.
Pero Margret Hottinger mantuvo sus convicciones, al ser cuestionada en la corte declaró que “el bautismo de infantes era erróneo y el de creyentes correcto. También pidió a las autoridades que le demostraran la validez del bautismo infantil, y que si lo hacían entonces ella estaba dispuesta a desistir [de sus creencias]”. En cuanto a la acusación de no asistir a los servicios de la Iglesia oficial afirmó que era su decisión y no imposición de alguien más (sigo la relación de hechos dada por C. Arnold Snyder y Linda A. Huebert, Profiles of Anabaptist Women: Sixteenth-Century Reforming Pioneers, Wilfrid Laurier University Press, 1996, p. 47).
Margret seguía encarcelada en marzo de 1526, fue nuevamente interrogada y mantuvo su postura sobre el bautismo de creyentes. Ella, otras mujeres (Elsbeth Hottinger, avecindada en Hirslanden, y Winbrat Fanwiler, de San Gall), y varios hombres fueron sentenciados a solamente beber agua y comer pan, a dormir sobre paja y ser bien vigilados por los guardias. Solamente serían liberados si se retractaban de las convicciones anabautistas.
En mayo, y debido a las duras condiciones del encarcelamiento, Margret Hottinger y otros del grupo aceptaron desistir de seguir practicando el bautismo de creyentes y declararon obediencia a las autoridades.
Poco después de su liberación, Margret, viajó, en compañía de su hermano Jakob, a San Gall, donde se involucró con la célula anabautista. Según el reporte de un observador hostil, Johannes Kessler, en San Gall “se levantaba un salvaje y arrogante error [el anabautismo] a través de las mujeres, particularmente por medio de una mujer joven de Zollikon en el cantón de Zúrich, llamada Margret Hottinger […] quien vive una disciplinada forma de vida, de tal manera que es profundamente amada y respetada por los anabautistas” (Snyder y Huebert, op. cit., p. 49).
Entre 1527 y 1530 se pierden los pasos de Margret, ya que no hay documentación del periodo. Lo que sabemos es que desde 1527 las constantes medidas represivas contra el núcleo anabautista de  Zollikon habían resultado efectivas, y ya fuese mediante retractaciones, expulsiones o migración los anabautistas ya no tenían presencia en el poblado. Algunos permanecieron allí conservando su fe en secreto. Lo mismo sucedió en San Gall.
Pese a los peligros en su contra, Margret y otros familiares siguieron activos difundiendo el anabautismo en las cercanías de Zúrich, en tanto otros buscaron lugares menos hostiles para practicar su fe. En 1530, al comprobar que las condiciones empeoraban, Margret en compañía de su padre, hermano Félix y otros anabautistas buscaron migrar hacia Moravia, “donde había libertad religiosa y florecientes congregaciones anabautistas” (Snyder y Huebert, op. cit., p. 51).
No pudieron llegar a su destino, porque en el camino fueron arrestados, al norte de Ravensburg (en Alemania). Margret y su padre fueron condenados a muerte, su hermano Félix salvó la vida a causa de su corta edad. Jakob Hottinger fue decapitado. Margret fue ahogada. Mientras era conducida a la muerte, ya en el sitio donde sería ejecutada y una vez sumergida sus verdugos la sacaron del agua, entonces ella dijo: “¿Por qué me sacan? La carne estaba casi por desfallecer”. Entonces volvieron a sumergirla y así la mantuvieron, hasta que su cuerpo quedó sin vida.

Fuente: Protestantedigital, 2016

jueves, 26 de mayo de 2016

Hacia una verdad evangélica



Por. William Graham, España
A lo largo del último mes, hemos estudiado las declaraciones de fe de dieciséis denominaciones evangélicas en España.
Confieso que no pensé que una simple serie de artículos dedicada a asuntos doctrinales generaría tanto interés. A lo largo de las últimas cinco semanas, no he parado de recibir mensajes, e-mails, comentarios, llamadas telefónicas- ¡y hasta críticas!- sobre todos los temas que hemos tocado.
Como extranjero me ha fascinado aprender cada vez más acerca de la gran familia evangélica en España. ¡Gracias por haberme acompañado en este viaje tan emociónate! Estamos llegando al fin.
Las denominaciones hemos estudiado en esta serie han sido las siguientes: la Iglesia Evangélica Española (IEE), las Asambleas de Hermanos (AAHH), la Federación de Iglesias Evangélicas independientes de España (FIEIDE), la Iglesia Metodista Unida, el Cuerpo de Cristo, la Iglesia Española Reformada Episcopal (IERE), la Iglesia de Dios, los Menonitas, la Iglesia de Cristo, las Iglesias Evangélicas Biblia Abierta, Asamblea Cristiana, el Ejército de Salvación, la Iglesia Salem, las Iglesias Buenas Noticias, la Federación de Asambleas de Dios de España (FADE) y la Unión Evangélica Bautista de España (UEBE).
Ahora podemos preguntarnos por la ‘verdad’ evangélica. ¿En qué puntos doctrinales están los evangélicos totalmente unidos? ¿Dónde hay unanimidad? ¿Y dónde hay diversidad?
En cuanto a la bibliología todos creen en:
  • La doctrina de la Sola Scriptura, esto es, que la Biblia es la suprema norma de fe y conducta.
  • La inspiración de las Sagradas por parte del Espíritu de Dios.
  • La perspicuidad de la Biblia, a saber, que el mensaje central de la Escrituras es lo suficientemente claro como para ser entendido por cualquier lector.
  • La sujeción de cualquier otra autoridad a la doctrina de las Escrituras.
En cuanto a las diferencias:
  • Una minoría cree que la Biblia ha sido inspirada ‘parcialmente’.
  • Una minoría cree que la Biblia ‘contiene’ la Palabra de Dios.

En cuanto a la teología propia todos creen en:
  • La doctrina trinitaria del Credo Apostólico y el Credo Niceno.
  • La doctrina cristológica del Credo de Calcedonia.
  • La personalidad y la deidad del Espíritu de Dios.

En cuanto a las diferencias:
  • Algunos dicen que ‘el bautismo en el Espíritu’ se refiere al momento de la conversión mientras que otros aseveran que se trata de una experiencia que se da después de la conversión y suele estar acompañada de manifestaciones carismáticas (sobre todo el hablar en otras lenguas).

En cuanto a la salvación todos creen en:
  • La pecaminosidad del ser humano.
  • La necesidad de convertirse al Cristo crucificado y resucitado para ser salvo y perdonado.

En cuanto a las diferencias:
  • Una sola denominación niega el pecado original.
  • Algunos piensan que la regeneración se da antes que la fe mientras que otros creen que es al revés.
  • Algunos piensan que la salvación no se puede perder mientras que otros creen que un verdadero creyente puede apartarse definitivamente de la fe.

En cuanto a la salvación todos creen en:
  • La iglesia local y universal.
  • La necesidad de cumplir con la Gran Comisión.
  • La naturaleza simbólica de los elementos en la Santa Cena. Como mucho, se podría hablar de una presencia ‘espiritual’ de Cristo; pero no de una presencia física en el pan y el vino.
  • La sumisión al Estado siempre y cuando éste no contradiga la Palabra de Dios.

En cuanto a las diferencias:
  • Hay tres formas de gobierno distintas: el sistema episcopal, el presbiteriano y el congregacionalista. Predomina el congregacionalismo en España.
  • Una minoría cree en el bautismo de los niños.
  • Una minoría cree la confirmación.
  • Una sola denominación cree en la unción de los enfermos como rito.
  • Una sola denominación cree en la absolución.
  • Una sola denominación estipula que cree en el diezmo.
  • Una sola denominación exige que los hombres tengan el pelo corto y las mujeres el pelo velado y sin cortar.
  • Una minoría cree en el lavamiento de los pies.
  • Algunos creen en el pastorado de las mujeres (aunque sola una denominación lo incluye en su confesión de fe).
En cuanto a la escatología todos creen en:
  • La Segunda Venida de Cristo.
  • La resurrección general de los justos y los impíos.
  • La salvación eterna para unos y la condenación para otros.
En cuanto a las diferencias:
  • Algunos creen en el rapto y el reinado milenial literal de Cristo en la tierra mientras que la mayoría de las iglesias simplemente no se moja.
  • Una minoría no aclara si la condenación de los impíos sería eterna o no.
Hacia una verdad evangélica
Para concluir esta serie, es interesante darnos cuenta de que la típica acusación empleada por los católico-romanos y los liberales de que no hay tal cosa como “una verdad evangélica” es manifiestamente falsa. Hay ciertas doctrinas clave que todos los evangélicos en España aceptan sí o sí.
¿De qué cosas estamos hablando?
  • Sola Scriptura.
  • La inspiración de las Escrituras.
  • La perspicuidad de la Biblia.
  • La sujeción de cualquier otra autoridad a la Palabra.
  • La Trinidad.
  • La doble naturaleza del Dios-hombre, Jesucristo.
  • La personalidad y deidad del Espíritu de Dios.
  • La pecaminosidad del ser humano.
  • La necesidad de convertirse a Cristo para ser salvo del pecado (sola gratia, sola fides, solus Christus).
  • La naturaleza tanto local como universal de la Iglesia.
  • La Gran Comisión.
  • La naturaleza simbólica de los elementos en la Santa Cena.
  • La sumisión al Estado siempre y cuando éste no contradiga la Palabra.
  • La Segunda Venida del Señor.
  • La resurrección general.
  • La salvación eterna para algunos y la condenación para otros.

Con todo, hay un claro consenso evangélico en cuanto a todos estos asuntos. El comentario católico/ liberal de que no hay tal cosa como una “verdad evangélica” no es nada más que un auténtico disparate que no corresponde a la realidad. ¡Por lo menos en España!
Es cierto, sin embargo, que los evangélicos están divididos en cuanto a otros asuntos ‘secundarios’. No obstante, conviene destacar que el Catolicismo está partido en miles de facciones diferentes también.
Así que a pesar de la intolerancia de un nuevo ecumenismo cada vez más agresivo y anti-doctrinal, cada denominación evangélica está en su pleno derecho de defender ciertas verdades que considera clave a la luz de las Escrituras.
Al fin y al cabo, somos protestantes. Seguimos creyendo en la libertad de la conciencia. Seguimos creyendo en la importancia de la sana doctrina. Y seguimos creyendo que la verdad evangélica es muchísimo más importante que una falsa unidad ecuménica impuesta por los católicos por un lado y los liberales por el otro.
Acabo la serie con una cita de otro bloguero compañero en Protestante Digital, Óscar Margenet Nadal: “El estudio de Will [Graham] es… un desafío a producir un estudio más profundo”.
¡A estudiar entonces! ¡Y a defender la verdad, la verdad, la verdad evangélica!
¡Un abrazo digital para todos!
La semana que viene:
Solus Spiritus: hacia una sexta sola protestante

Fuente: Protestantedigital, 2016.