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viernes, 18 de mayo de 2012

El enigma de la muerte: ¿seres eternos o no? Una respuesta filosófica-teológica al problema de la muerte

Por. Luis Eduardo Cantero, Argentina*
La historia de la humanidad ha sido marcada por un mito, que ha trascendido a todas las esferas del conocimiento científico, filosófico e inclusive a la teología. Este mito ha sido construido a raíz de la angustia del ser humano al sentirse rodeado por otros seres que a igual que él viven las circunstancias de sus problemas existenciales.
Cada ser humano vive sus problemas existenciales de manera diferente. Algunos lo viven de manera piadosa (religiosamente hablando). Otros, lo viven de manera “auténtica”. Pues, ésta hace que el ser no viva perdido en este mundo “tiene la conciencia de su propio ser y se hace resaltar entre las voces indefinidas de la humanidad”. En cambio, los que viven refugiados en el mundo de las ideologías religiosas son personas que viven en medio de angustia, pues, viven en la dualidad de su existencia, que cualquier dificultad física, espiritual o que sé yo. Se debe a sus faltas cometidas.
Esta vida sometida a los paradigmas dualistas hace que vivan perdidos en el mundo, sumergidos entre las cosas y seres angelicales, demoniacos de tal modo que se olvidan de vivir la vida a pleno, libres como Dios los hizo libre. Viven ocupados por las cosas que le dicen los mercaderes de los mitos (evangelio de la prosperidad, apóstoles y profetas), de sus recetarios que los ayude a salir de sus miserias materiales y espirituales. Pero son seres inconscientes abrumados por estas teologías de espectáculos, etc. que lo que buscan es llenar las arcas de esos ideólogos estúpidos que se hacen llamar “teólogos, pastores, profetas y apóstoles”.
Estas cosas hacen que ellos se olviden que, aunque religiosos o piadosos son, al igual que aquellos que no lo son, seres para la muerte, seres para sufrir el aquí y el ahora.
La muerte representa el fin de la existencia física. Ojo, no se trata de la muerte que pone fin a la vida. De la misma manera no hay que confundir la filosofía de la existencia con la filosofía de la vida. “Con la muerte, ya no se puede captar ente, asegura Santiago Flores; nunca tenemos una experiencia genuina del morir de los demás. (1) Heidegger afirmaba: “Con la muerte, la existencia no se encuentra terminada ni desaparecida. Porque, la muerte es una posibilidad de ser, pero la mas genuina. Y también, la más irrepetible posibilidad. El ser mismo de la existencia es ser – para – la – muerte. De este concepto, la existencia cae en la angustia y busca refugio en el mundo.”
El ser humano desde que fue puesto en el mito del Edén, tuvo dos opciones como asegura los teólogos a vivir eternamente o no. Su decisión por desobedecer al mandato supremo, generó la angustia, que acompaña al ser humano en toda su vida. Algunos afirman que si el ser humano no hubiera caído seríamos seres eternos seguramente. Pero, ¿a qué eternidad nos habla el texto bíblico: a una eternidad en el plano físico o a una eternidad espiritual?.
Los filósofos, en cambio, creemos que el texto no se refiere necesariamente al problema de la existencia física, va más allá de lo físico. Pues, Dios como ser poderoso sabía que el ser humano por su naturaleza iba a violentar ese derecho. Todo ser humano guarda un lado oscuro, que por las circunstancias que se le presente tiende a traspasar la frontera de los limites impuestos (…) nada se puede ocultar por mas que tratemos de hacerlo, tarde o temprano el ser humano mostrará lo que es (…), lo que guarda en su intelecto y corazón. Es por ello, que no creemos que la sentencia pronunciada por Dios a la pareja en el mito del Edén: “polvo eres y al polvo volverás”, implique la existencia física, sino la existencia en el más allá.
Vuelvo y repito, Dios sabia que el ser humano puesto en la tierra tenía la posibilidad de optar entre el ser y la nada (la no existencia); la caída o la conciencia de pecado. La caída siempre ha sido relacionada con el pecado. Pues, la conciencia del pecado se manifiesta en la tendencia a optar por lo malo, ya sea en vicio, lo que trae la dispersión del yo. La voluntad se desvía de los fines. Afirma, Flores, estas categorías son las que nos hace como pecadores.
“Para Heidegger, la caída es algo que ya ha sido elegido anteriormente por el ser humano, y en esto consiste el pecado. Pero que no se podría hablarse con propiedad de pecado.” Sino de una falta, mas no un pecado imputable, porque no se trata de que algo fue previamente elegido, porque la tendencia de la naturaleza humana siempre ha sido hacia el mal siempre en su estado de existencia, siempre estamos eligiendo y Dios siempre nos deja elegir, a veces por nuestra inconsciencia elegimos mal.
Esa elección se cuenta como un error, mas no como pecado. Entonces, el pecado es una construcción abstracta, de lo que los seres humanos hoy no debemos vivir en ese estado de inconsciencia, sino de error, elegimos deprisa y eso nos lleva a errar no a pecar.
Ahora bien, el estar arrojado en el mundo, aun cuando hubiera sido por culpa nuestra, no depende de nosotros. Alguien nos arrojó, la pregunta ¿Quién nos arrojó? Y si nos arrojó nos dejó una posibilidad de ser igual que Dios. Por ende, no es posible hoy hablar de pecado, según los filósofos Heidegger y Kierkergard, como lo afirman los teólogos fundamentalistas y renovados. Según su marco referencial dualista. Nadie discute que vivimos en un estado de opción entre lo bueno y lo malo, entre el ser y la nada. Es cierto que sentimos esa tendencia que nos impulsa hacia la nada. Pero, también, es cierto que no depende de nosotros. Asegura Flores.
Por lo tanto, no podemos hablar de pecado, ni tampoco podemos seguir afirmando que el mito del Edén cortó la existencia física. Este mito, lo que trató fue de demostrar que hubo algo que rompió con la eternidad en la vida física de los seres humanos. Había que justificar algo, algo pasó, pues si Dios es eterno entonces la eternidad también era nuestra, aquí en la tierra. Este ha sido el dilema entre los teólogos rasos, espiritualistas y sin mediación filosófica u otra ciencia.
Para nosotros los filósofos la vida desde que se instala en el plano terrenal iba a sucumbir, aquí el ser humano comienza a emprender el viaje a la eternidad del más allá, la muerte es un eslabón que tenemos todos los mortales que enfrentar, tampoco se convierte en el enemigo, como han querido afirmar algunos teólogos fundamentalistas y sabelotodo. La muerte tampoco nos podrá detener al encuentro con el supremo bien de todo bien: Dios. Tal vez, para algunas filosofías, sigan siendo un misterio, pero para otras nos podrá aclarar este misterio, trágico de la humanidad. Una de ellas la filosofía existencialista, para los filósofos existencialistas se muestran mas interesado en los problemas de la nada y de la muerte.
Pero ¿Qué es la muerte? Es un ángel, es un enemigo, como lo creían algunos caballeros de las cofradías que abundaban en la edad media, que hay que enfrentar en la frontera de la no existencia. Otros les produce temor, miedo o que sé yo. La muerte será lo que tiene que ser, un Ángel, la puerta del umbral que nos permite regresar donde realmente pertenecemos, nuestro lugar eterno. La vida terrenal nos permitió aprender a convivir con los otros, es y será una escuela de aprendizaje de los mortales, allí aprendimos a conocernos a nosotros mismos a los demás.
Aprendimos el valor de la existencia, aprendimos del dolor, del sufrimiento, del odio, del orgullo, ahora el ser que tiene que partir al más allá deja algo para los mortales y ese algo: su testimonio de vida, de ser, de lo que sos (…).
Su historia no muere, ayuda a los que vienen a tras. Como la Biblia, que está llena de historias de hombres, mujeres y naciones, con sus errores y problemas aprendieron a continuar el camino de su Ser Supremo, aprendieron que los errores se pagan caros y el que hace el bien le irá mejor en la vida existencial como en la eternidad. Es por ello, que para mi la Biblia es un libro más, que todos los libros que abundan en esta fauna de ideologías, llena de historias de hombres mortales que aprendieron a convivir con su cosmovisión de mundo, idearon un plan de vida, trataron de comprender el sumo bien, aunque erraron siguen siendo historia para el hombre hoy, historias que nos ayudan a ir incluyendo a los nuevos sujetos que van apareciendo en cada época en particular, por ejemplo pasó muchos siglos para que la mujer volviese al lugar que se le había negado, desde la negación del mito adámico, que muchas teologías tradicionales y de corte neopentecostal les ha negado su derecho de igualdad con los varones.
Bueno, esto ha sido un logro que todavía no ha sido consumado, tenemos que seguir haciéndolo para que los mortales puedan vivir en un mundo mejor, mientras que vos y yo que estamos ya yéndonos hacia nuestra morada nos recuerde. Concluyo ¿Qué es la muerte para vos? ¿Vale la pena por qué vivir? ¿Por qué has dejado que los teólogos rasos con delirio místico te esclavicen con sus recetarios y termines dejando todo tu potencial, dinero y demás en sus manos? Deja la angustia, de la dependencia y deja de ser estúpido, siguiendo estupideces y comienza hoy a disfrutar y a vivir la vida a pleno. Se libre es ahora como Dios te hizo libre…

*Luís Eduardo Cantero, es Teólogo y Filósofo, pastor bautista, docente universitario. Es Doctorando en el Departamento de Historia de la Iglesia del Instituto Universitario ISEDET, Bs. As. Argentina. www.luiseduardocantero.es.tl
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Referencias bibliográficas:
(1) Santiago Flores, “Filosofía de la existencia”, en Revista de cultura espiritual, México, Luminar, 1951, p. 15.
(2) Heidegger, “camino para la muerte”, [Consultado 20-04-12]:
http://ar.kalipedia.com/filosofia/tema/filosofia-sigloXX/hombre-ser-muerte.html?x=20070718klpprcfil_414.Kes&ap=0


Publicado por Editor de Contenidos CRISTIANET.COM.AR

jueves, 20 de marzo de 2008

Aniversario triste

Nancy Bedford, Estados Unidos

El otro día en la mesa, Sofía –que tiene siete años- me preguntó:
-Mami, ¿cómo podés saber cuándo alguien gana una guerra?
Sabiendo de antemano que no le iba a satisfacer mi respuesta, le contesté:
-En realidad, nadie puede ganar en la guerra.
Le pareció una evasión innecesaria y la ignoró, persistiendo como suele hacer cuando quiere entender algo:
-Pero, ¿cómo sabés cuándo un lado gana?
-Bueno, en general uno de los dos lados se rinde y acepta las condiciones del otro.
- No entiendo. ¿Qué es “aceptar condiciones””?
- Quiere decir que los que pierden hacen lo que les dicen los que ganaron. Pero a veces, un país en otro y ocuparlo, y parece que ganó, pero en realidad empieza otra fase de resistencia por parte de los que supuestamente habían perdido, y entonces el conflicto renace de otras maneras…
- No entiendo nada.
- Lo que te quiero decir es que por ejemplo Estados Unidos se metió en Irak y tenía muchas bombas y muchos aviones y muchos soldados, y enseguida lo ocupó y creía que había ganado pero en realidad no ganó nada, sino que ahora todo es un lío mayor que nunca…
- Todavía no entiendo nada.
- En realidad, yo tampoco lo entiendo muy bien. Pero lo que sí sé es que la guerra nunca es una manera buena de resolver las cosas.
Esta semana se cumplen cinco años desde la invasión y ocupación de Irak por parte de Estados Unidos y sus aliados. Las consecuencias negativas de esa intervención han ido tomando dimensiones casi inimaginables: hasta la fecha se pueden documentar con certeza casi 90.000 muertes violentas de civiles iraquíes a partir de la invasión.1 Sin embargo, esta cifra queda más que corta, pues se estima que el número total de iraquíes que han muerto en los últimos cinco años como consecuencia de la ocupación y de la violencia que desencadenó es de más de un millón de personas.2 A esto se suman violaciones, enfermedad, contaminación con uranio empobrecido, mutilación, familias destruidas, encarcelamiento, tortura, secuestros, depresión y la sensación de peligro constante a la que se enfrentan las y los iraquíes. Después de cinco años de ocupación, el Irak se ha vuelto uno de los países más peligrosos del mundo, en el que todos los días mueren cientos de civiles.3 Por otra parte, las mujeres se ven afectadas doblemente por la violencia.4 Como pregunta una mujer iraquí, rodeada de cinco niñitos pequeños, en referencia a los ocupadores, en palabras que recuerdan a la voz de Yahvé en los profetas veterotestamentarios:“¿Qué han hecho, aparte de tirar casas, deshacer familias y dejar huérfanos a los niños?”5
Mientras tanto, en Estados Unidos, la salud y la educación –sobre todo de los pobres- se van erosionando cada vez más, entre otros factores porque los recursos públicos se vuelcan a financiar el aparato militar industrial. Washington gasta unos 750 millones de dólares por día en su aventura bélica6, sumando totales que son difíciles de visualizar, por la cantidad de “ceros a la derecha” que implican.7 Y sin embargo, para la mayoría de la gente en Estados Unidos, por ahora la vida continúa, casi como si aquello fuera una película de acción que todavía puede terminar bien para los “buenos”. En cambio, los iraquíes –y también los familiares de los soldados norteamericanos muertos- saben que no es así: ya nada será igual.
Hace cinco años, recién llegados a la zona de Chicago, durante febrero y marzo de 2003 participamos en marchas y protestas. Salimos a la calle en familia con la gente de nuestra iglesia, empujando el carrito de las gemelas (que en ese entonces tenían dos años) con una mano y sosteniendo velitas prendidas en la otra. Casi desde que tienen uso de razón, viven en un país en guerra: con razón Sofía preguntaba cómo es que se puede saber cuándo termina algo que parece interminable. En las protestas había gente atea, bahai, budista, cristiana, judía, musulmana: todos unidos en nuestro rechazo a lo que estaba por pasar. Miles de personas en todo el país –y otras muchas en todo el mundo- firmamos petitorios y les pedimos a los políticos del Congreso estadounidense que tuvieran el coraje de resistirse a la invasión. Pero la máquina bélica siguió su curso y los que nos oponíamos a la guerra todavía no nos imaginábamos las consecuencias terribles que se habían de desatar para los iraquíes y para toda la región; en realidad, todavía nos cuesta captarlo: ¿cómo imaginar tanta muerte?.
En su discurso del 18 de marzo de 2003, es decir, la noche anterior a la invasión, George W. Bush expuso claramente todas las mentiras que le sirvieron de justificativos para el ataque. Habló del peligro de las supuestas armas atómicas, biológicas y químicas que se le achacaban al Irak -de las cuales jamás se encontraron pruebas- y repitió de diversas maneras la falsa acusación que conectaba a ese país con los responsables de los ataques del 11 de septiembre de 2001. Esa noche, Bush prometió que en un “Irak libre” no habría ejecución de disidentes, ni cuartos de tortura ni violaciones: es decir, prometió exactamente lo opuesto de lo que luego ocurrió. Por otra parte, utilizó esa noche un lenguaje apocalíptico que relacionaba implícitamente a Saddam Hussein con el anomos de 2 Tesalonicenses 2:3-4, el “hijo de perdición”. En palabras de Bush, “antes de que el día del horror pueda llegar, antes de que sea demasiado tarde para actuar, este peligro será quitado”.8 Al día siguiente, el 19 de marzo de 2003, cuando ya la invasión había comenzado, prometía proteger a los civiles iraquíes y decía que su único objetivo era “quitar una amenaza y restaurar el control de su país a su propio pueblo”. Con cinismo prometía superar los peligros “y continuar con la obra de la paz” así como “llevar la libertad a los demás”.9 Impúdicamente, utilizó y sigue utilizando el lenguaje de la libertad y de la paz para justificar la opresión, la tortura y la guerra.
El viernes pasado, en nuestra iglesia, ante el quinto aniversario de la invasión, varios jóvenes organizaron un culto para recordar todas estas mentiras y para animarnos mutuamente a resistir e insistir no solamente que Estados Unidos retire sus tropas de Irak (y de paso, ¿por qué no del resto del mundo?) sino que busque la manera de arrepentirse y de hacer el bien. En una carta que nos invitaron a firmar y que luego enviaron al diario Chicago Tribune, escribían: “Nos hemos juntado para confesar nuestra complicidad en el conflicto en Irak, llorar por todos los muertos de todas las nacionalidades, y alentarnos en el trabajo por la paz. Le hemos pedido a Dios que nos guíe en el camino a la justicia y la paz”. En la misma, además de pedir que se retiren las tropas, abogaban por la implementación del “impuesto por la paz”, una ley que permitiría que quienes por motivos religiosos, filosóficos o humanitarios nos confesamos pacifistas, podamos impedir que nuestros impuestos se utilicen para apoyar el aparato militar.10
Con ese dejo de esperanza que conlleva la confesión, la alabanza y la lucha conjuntas, sabiendo también que somos muchos los que nos acercamos a este aniversario con dolor y con rabia, vuelvo a la pregunta de Sofía: ¿Cómo podemos saber cuándo alguien gana una guerra? Tal vez la respuesta tendría que pasar por reformular lo que significa “ganar”, a la manera de Jesús, cuando ponía los valores hegemónicos patas para arriba y decía que los que quisieran salvar su vida la perderían: “Porque ¿qué aprovechará al ser humano si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?” (Marcos 8:36), Estados Unidos no puede “ganar” esta guerra en términos convencionales; aunque pocos de entre los poderosos quieran admitirlo, ya la perdió. Pero sí podría transformar esa “pérdida” en ganancia para la justicia. Poka Laenui, activista y defensor de la soberanía e independencia de Hawaii, propone siete pasos para que Estados Unidos logre una “salida honorable” del Irak: (1) confesión de culpabilidad (que Estados Unidos confiese ante los iraquíes y el mundo que se equivocó al invadir y ocupar ese país); (2) pedido de perdón público; (3) reparaciones (compensar económicamente a las familias iraquíes afectadas por la guerra de acuerdo a lo que establezca una comisión objetiva); (4) renunciar al liderazgo y a toda posición de poder en Irak; (5) renunciar a las ganancias económicas sumadas como consecuencia de la invasión, ya sea por parte de empresas o por individuos (esos dineros deberían servir para la compensación); (6) desvincularse formal y realmente de los asuntos iraquíes; (7) hacerse cargo de la responsabilidad por crímenes de guerra ante las cortes internacionales, tanto en el caso de civiles como de militares.11 Un proceso así parece muy caro – hasta que se piensa lo que le saldría al pueblo estadounidense seguir gastando en el presupuesto militar como ahora. Y también parecerá muy loco, muy alejado de la Realpolitik – pero a decir verdad, como teóloga, hace rato que me dejaron de avergonzar las locuras y los desvaríos contrahegemónicos, sobre todo si tienen que ver con la “locura de la cruz” (1 Corintios 1:18-31) que logra por caminos sorprendentes lo que la fuerza bruta y la violencia no pueden: triunfar sobre la muerte.
Entonces, la próxima vez que me lo pregunte Sofía, le voy a contestar:
Sabemos que alguien “ganó” una guerra si se arrepiente de usar la violencia, si pide perdón, si se hace cargo de sus errores y si trata de compensar a los que sufrieron por su culpa.
Nancy Elizabeth Bedford, 19 de marzo de 2008
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1 La organización Iraq Body Count trata de verificar estos casos unos por uno: http://www.iraqbodycount.org/
2 En octubre de 2006, The Lancet estimaba que eran 654,965 las muertes; en septiembre de 2007 Opinion Research Business llegó a la conclusión de que eran más de un millón: http://www.opinion.co.uk/Newsroom_details.aspx?NewsId=78
3 Cf. el informe de Amnistía Internacional: http://www.amnesty.org/en/news-and-updates/report/carnage-and-despair-iraq-20080317
4 El Movimiento de Mujeres Iraquíes, casi sin medios y sin ayuda, está luchando por recuperar derechos que comenzaron a erosionarse ya en la primera guerra del Golfo de 1991: http://www.afsc.org/iraq/personal_stories/iraqi-womens-movement.htm
5 En el documental de Zeena Ahmed y Amal Fadhel, Irak. Historias de mujeres (2006). Se puede ver un clip en: http://www.nodo50.org/mujeresred/spip.php?article913
6 Según la página Wage Peace Campaign: http://www.afsc.org/cost/default.htm
7 En el sitio de National Priorities Project aparece una suma que se actualiza segundo a segundo; además provee una calculadora para ver cuánto le roban los gastos militares a los servicios públicos: http://www.nationalpriorities.org/costofwar_home
8http://www.nytimes.com/2003/03/18/politics/18BTEX.html?pagewanted=3&ei=5070&en=f2482967159e5e85&ex=1205985600
9 http://www.guardian.co.uk/world/2003/mar/20/iraq.georgebush
10 Cf. National Campaign for a Peace Tax Fund: http://www.peacetaxfund.org/ y Conscience and Peace Tax International: http://www.cpti.ws/
11 Poka Laenui, “Una salida honorable de Irak” en Yes! Online: http://www.yesmagazine.org/article.asp?ID=1991
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sábado, 16 de junio de 2007

El PENSAMIENTO TEOLOGICO DE FRIEDRICH DANIEL ERNST SCHLEIERMACHAER ¿MARCA TODAVIA UN CAMINO PARA NUESTRA TEOLOGIA?



El presente articulo gira alrededor de la eterna lucha entre los que somos amantes de la razón, del saber, de la fe en general y de los defensores de la irracionalidad, es decir, entre filosofia y teologia cristiana. Creemos que Schleiermacher es uno de esos amantes. Por ello, nos preguntamos si su pensamiento ¿marca todavia un camino para nuestra teologia? Friedrich Daniel Ernst Schleiermacher nació en Breslau en 1768 y murió en Berlín en 1834. Teólogo y filósofo, profesor y predicador. En 1804 la Universidad de Halle lo llamó a ocupar un profesorado de categoria secundario, dedicándose con ahínco a sus tareas docentes. Su campo de acción era extensísimo – según Mackintosh – parece haber enseñado casi todas las materias del currículo excepto Antiguo Testamento, que era su punto debil. El resultado de esto fue, que en 1806 se le concedió la categoria de Profesor Titular.

En 1807 regresa a Berlin y alli dio conferencias públicas acerca de la filosofia griega. Cuando fue abierta la nueva Universidad en el 1810, Schleiermacher pasó a formar parte de su cuerpo docente. Poco meses después, comenzó a predicar desde el púlpito de la Iglesia Reformada de Santa Trinidad y desde alli, fue durante años el más influyente predicador del pais. Entre sus obras, aparte de sus famosas traducciones y comentarios a Platón[1] fuguran: Sobre la religion, discursos dirigidos a los instruídos entre aquellos que los desprecian, 1799, tras cuya publicación inmediatamente fue animado por Schlegel a empezar con la traducción de los textos de Platón, Fundamentos de una crítica de la doctrina ética vigente hasta la actualidad, Teologia Dogmática.


La obra teológica de éste autor tiene un interés metafísico y religioso; en ella encontramos una concepción metafísica del mundo y de la vida, mediante el cual el autor procura jusficar la religión en general y en especial al cristianismo[2]. Su teología giró alrededor de dos preguntas claves: ¿Qué es la religión? y ¿Qué es el cristianismo? Para el estudiante de teología antes de entrarse al estudio de las obras del autor, será bueno que conozca el pensamiento filosófico de Schleiermacher que constituyen la base de su teología. Aquí estamos de acuerdo con nuestros hermanos sacerdotes católicos que no se puede hacer teología, si no se tiene una formación filosófica o un filosofado (…). Schleiermacher dijo: "Que un verdadero filósofo puede ser un verdadero creyente. Puede combinar la piedad con la filosofía para sumergirse en las profundidades del pensamiento filosófico."[3]

La concepción filosófica de Schleiermacher tiene como fundamento el idealismo romántico. El románticismo reaccionaba contra el seco intelectualismo. Schleiremacher piensa que no podemos conocer nada respecto a Dios teoricamente. Para conocer – dice El – se necesita el sentimiento de la experiencia. Finalmente encontramos en la obra de éste autor, la influencia de la filosofía de Spinoza para el desarrollo de su concepto de Dios; pero mantiene asimismo la tradición radicalmente teocéntrica de los reformadores, en especial Lutero y Calvino. Después de esta breve introdución, nos lleva a un autoexamen de preguntas y repuestas, que nos guiará a considerar algunos aportes para nuestro quehacer teológico.

1. ¿A Que Cambio Reaccionaba Schleiermacher?

El autor vuelve su mirada a los sistemas teológicos de los escolásticos protestantes, con su preocupación por la precisión y la sutileza del pensamiento, habían caído en descrédito. A esto se abona, el gradual encasillamiento de los teólogos reformadores en una rígida doctrina para ser creída habia significado un estancamiento del pensamiento cristiano. La subtitución de la aceptación sincera del Dios vivo por la creencia en ciertas normas de fe. Frente a ese escolasticismo se levantaba un racionalismo no religioso que insistía en que la razón humana era capaz de resolver todos los problemas y ofrecerle al hombre una dirección efectiva en la vida. Trataron de elaborar diversas uniones entre el racionalismo y la fe cristiana reduciendo a la religión a aquellos elementos esenciales que debían ser defendido racionalmente. A esto, le preocupaba Schleiermacher llamar a los hombres a una experiencia personal, inmediata, de la obra en Dios en su hijo.

Kant a finales del siglo XVIII decía que había destruído el conocimiento especulativo a fin de dejar lugar a la fe. La religión debía descansar no sobre inferencias de nuestras experiencias sensoriales. Para Kant la actividad que ataña el absoluto es una voluntad moral a una razón práctica, esto se resuelve con la moral. Al respecto Schleiermacher responde, para él el absoluto es comprendido por el sentimiento. No es el simple sentimiento entendido en el sentido psicológico, que una actividad coordinada de conocimiento y la voluntad. Ese conocimiento y voluntad, secundario, dependiendo y limitado. Mas por sentimiento potencializado románticamente en sentido metafisico, sentimiento, éste que sería precisamente la facultad del adsoluto, la raíz común de otras actividades psíquicas.

Schleiermacher quiere liberar la religión no sólo de la ciencia sino también de la moral, para celebrar una religiosidad estética. Piensa él que el absoluto es comprendido mediante la intuición estética a que Schleiermacher juzga poder dar un específico valor religioso. Finaliza diciendo la religión no es ni metafísica ni ética, una combinación de ambas cosas. La religión es algo más profundo, único, especial, sólo cuando advertimos esto podemos explicarnos la gran apelación y la expresión universal de la religión. Esto nos llevaría a preguntarle a Schleiermacher donde está el corazón de la religión, sino está en la facultad del hombre.

Schleiermacher responde, es que la religión pertenece al terreno del sentimiento con esto quiere decir, que la religión es una especie de conciencia primaria, un elemento único de la experiencia humana que es realmente más fundamental que el conocimiento o la acción ordinaria. Tanto el conocimiento como la acción, diría él, me enfrento con el mundo con el objeto de mi conocimiento y la acción. Pero, en la religión tengo conciencia inmediata de la profunda unidad del todo. Conozco a Dios no indirectamente por inferencias tomadas del mundo de los sentidos o morales; sino directamente, mediante mi experiencia que es completamente diferente del conocer o el actuar. Ahora preguntémonos nuestra teología pastoral o académica ¿a que responde?

2. La Segunda Pregunta Es ¿A Que Crisis Responde Schleiermacher?

El siglo de las luces constituye un movimiento cultural que ocupa el siglo XVIII, y se caracteriza por el afan de explicar la realidad valiéndose exclusivamente de la razón. Entendida ésta como la capacidad de adquisición de conocimiento a través de la experiencia. El pensamiento de la ilustración va a girar en torno al tema de la naturaleza, de Dios, del hombre y la sociedad. Esto también repercutió en el terreno religioso, en el deismo, que consiste en concebir una religión privada de elementos dogmáticos, sobrenaturales y fundada en la naturaleza del hombre.

Otra corriente que acompaña esta crisis de fe y razón, fue como la última respuesta al problema medieval, mencionado con aterioridad en este párrafo. La razón se alza sobre la fe con predominio adsoluto, ésta le concede un valor máximo y fundamental a la razón, entendiendo ésta como facultad que tiene el hombre de discurrir. Parra los racionalistas, nuestras ideas no se derivan de la experiencia, sino de ciertos principios que conocemos de nuestra razón.

Unida a estas dos corriente, surge otra conocida como idealismo alemán que nace con Kant y culmina con Hegel. En general, la palabra idealismo se aplica a la doctrina filosófica que define la idea como principio del conocimiento y al mismo tiempo de la realidad. El idealismo kantiano denominado idealismo crítico o trascendental es un idealismo relativo en cuanto no excluye la existencia real del objeto, solamente priva de realidad objetiva a las formas de conocimiento.

Kant define el idealismo trascendental como el que considera los fenómenos en su conjunto, como simples representanciones. Todas estas corrientes daban pinceladas al cuadro del hombre y Dios; tanto los románticos, como la ilustración y los racionalistas consideraban a la religión como una manera de pensar o un conjunto de creencias. Schleiermacher va a responder a esta crisis del momento que viene del medioevo de fe y razón.

3. La Tercera Pregunta ¿Cual era Su Metodo Teologico?

En 1821 Schleiermacher publicó su Teologia dogmática, que era una descripción sistemática de su teología. Al mismo nivel de las Instituciones de Calvino, su obra dogmática es la de mayor influencia dentro del protestantismo académico y ha contribuido a la formación teológica de más de tres generaciones. Seria tan difícil a un teólogo fundamentalista, conservador u otro, comprender el pensamiento teológico y filosófico contemporáneo sin haber leído la dogmática de Schleiermacher, tanto en sus virtudes como en sus defectos, es como tratar de comprender la biología moderna sin haber leído la obra de Darwin.

A través de los años, como le sucede a todo aquel que quiere ser teólogo o filósofo, que con el transcurrir de los años, de la academia, de la lectura y de la investigación se aprende por medio de la experiencia. Schleiermacher había llegado a conocer que cosas eran: el trabajo arduo y el sufrimiento. Había sido pastor durante varios años en una zona marginada de Alemania. Era ahora profesor universitario y se había preparado para su tarea mediante un profundo estudio exegético y filosófico. Había enseñado acerca de todos los temas teológicos excepto el Antiguo Testamento. Tenía 53 años de edad y sus facultades mentales se encontraban como la de un pibe a los 18 años en su apogeo.

Uno de los aspectos por las que Schleiermacher se destaca entre los grandes teólogos es su genio para el pensamiento sistemático. En contraste agudo con la Crítica de la Razón Pura de Kant, Mackintosh dice, “su dogmática constituye una unidad. Domina completamente su tema y acostumbra a avanzar con paso firme. Su pensamiento es amplio, carente de polémicas superflúas, con una gran riqueza de exposiciones detalladas y de disgresiones que no carecen de valor. Aún cuando se sostenga que su principios fundamentales eran erróneos, no podemos negar que tenemos aquí un ejemplo de lo que significa presentar los diversos aspectos de la fe cristiana. ” (P, 63)

Despues de Schleiermacher, resultaba imposible regresar al método de los loci communes[4], éste era un método que se apoyaba en el dogma de la inspiración verbal de la Biblia, puesto que cualquier doctrina que pudiese de un modo u otro apoyarse en una prueba escrituraria tenía derecho a aparecer en un libro de texto, aún si su conexión con el centro de la “verdad cristiana” resultaba más que dudoso. Schleiermacher trabajaba a partir de la convicción de que puede descubrirse una unidad real, y que cada doctrina verdadera se relaciona con todas y cada una de las demás.

Por ende, el método teológico de Schleiermacher parte de la experiencia cristiana, sostuvo que las críticas de los racionalistas y los románticos estaban mal dirigidos. Las afirmaciones de la fe no depende de las construcciones de la teología natural o la ética, ni son deducidas de una escritura o un credo infalible. La Biblia y los credos son importante. El creyente no tiene fe en Cristo por causa de la Biblia. Mas bien, en la Biblia lo que adquiere autoridad debido a que el creyente tiene fe en Cristo. El corazón del cristianismo según lo habia aprendido, éste autor de los moravos, no es la doctrina o la ética, sino una vida nueva en Cristo. Para El, las doctrinas cristianas son sólo explicaciones expresadas en palabras de los sentimientos religiosos cristianos.

Es decir, la doctrina es para Schleiermacher una ascerción acerca de nuestro sentimiento y no acerca de Dios. Surge otra pregunta que uds debe responder ¿Que puede significar esto o que idea quiere que nosotros abordemos en futuras investigaciones? ¿Es cierto que las doctrinas cristianas reflejan los sentimientos subjetivos de aquellos que la idearon?


4. Finalmente, ¿El Pensamiento Dogmatico De Schleiermacher Trascendió El Circulo Protetante De Su Epoca?

Para nosotros Schleiermacher trascendió el circulo protestante de su época por los siguientes motivos, que resumimos asi: En primer lugar, en su teología se percibe un pensamiento mucho más bíblico y de corte evangélico acerca de Dios. Después de todo a Dios le debemos el desarrollo de nuestra vida espiritual. Schleiermacher es claro acerca del eterno propósito de Dios de crear y de culminar su obra en la redención. Pienso que siempre estuvo intrigado por la cuestión como es Dios que se presenta en las doctrinas de la fe de su época. Esta parte es muy importante para nuestra teología de hoy. Necesitamos hacer un análisis sobre esta temática, en algunos grupos evangélico comunmente llamado carismático o neopentecostales.

En segundo lugar: Dentro de su teología dogmática nos muestra una forma de pensar, en cuanto él une la fe a la tierra de la historia y sitúa todo el concepto de salvación bajo el sello del pecado y de la gracia. Podemos concluir que este autor ha colocado el descubrimiento, en el lugar de la revelación, a la conciencia religiosa en el sitio de la Biblia.

Hasta aqui hemos podido valorizar su teología dogmática, pero antes de concluir es bueno compartir uno de tantos defectos teologales en su discusión acerca del cristianismo como religión del Nuevo Testamento surge de su falta de comprensión del Antiguo. No tiene temor en decir que, en lo que concierne a su propósito, “las relaciones del cristianismo con la antigua dispensación son las mismas que guardan con el paganismo. De modo, que el Antiguo Testamento ha de ser colocado en el mismo plano de la filosofía griega”. La razón de su disgusto es más profunda: le parece que la religión que presenta el Antiguo Testamento es un dios violento, por lo tanto no es el Dios del cristianismo

Finalmente, Al preguntarnos si Schleiermacher favorecia el carácter absoluto de cristianismo, nuestra respuesta dependerá de si nos referimos al filósofo o al teólogo que en él había. En lo que se refiere a la filosofía del cristianismo y de su historia, no cabe duda de que el carácter absoluto del cristianismo es abandonado. En su filosofía cristiana Schleiermacher se mantiene en un plano natural: inmanentista del mundo y supone que a través de la historia las mismas fuerzas han estado operando de manera uniforme en cadena interrumpida. Dentro de este contexto, no hay irrupción alguna de Dios en el mundo del pecado.

Según El, Jesús simplemente constituía una nueva fase en el plano evolutivo del ser humano según sus potencialidades naturales. Schleiermacher creé y enseña que la razón, la revelación, la naturaleza y la gracia son fundamentalmente coextensivas, resulta necesario negar toda intervencion divina o sobrenatural. No existe acción alguna de Dios que podamos llamar especial, todo es producto de la casualidad. Su pensamiento refleja el pensar teológico científico mediatizado por las ciencias del conocimiento, entre ellas la física, la astronomía, la biología, la filosofía entre otras.

Ahora, hablemos de él como teólogo, cuando no se halla mediatizado por la filosofía, en esta forma se refleja al pensamiento de los teólogos no profesionales, de aquellos que no han estudiado una segunda disciplina entre ella la filosofía. Schleiermacher como teólogo sin la mediación filosófica habla de manera diferente. En su dogmática afirma que para él, el cristianismo es por lo menos la más alta fe de todas las que se conocen y en su centro se encuentra la perfecta redención.

Schleiermacher hizo notar que ser cristiano es ser miembro de un organismo viviente cuya vida le viene de Cristo. Es el constante y mutuo dar y recibir de los hermanos lo que hace de la religión cristiana lo que ella es... Lo mismo sucede con la teología, la teología existe para servir a la sociedad creyente, aunque no en un sentido sectario, como lo vemos hoy dia: los fundamentalistas conservadores, los de la teologia de la prosperidad, etc.

Schleiermacher hoy día con tantos grupos polarizados, también se hubiese levantado con una voz de protesta, como lo vivió con sus hermanos protestante de su época, se negó constantemente a permitir que la diferencia entre luteranos y reformados ejerciese influencia alguna en el modo de tratar el sistema teológico. Por eso su dogmática partía de la presuposición de que no existía razón alguna para la persistencia de la separación de estas dos ramas de la Iglesia Protestante; puesto que los distintos tipos de doctrina que representan no surgen de distintos tipos de sentimientos cristianos ni se hallan tampoco acompañados por formas diferentes de enseñanza o práctica moral.

En resumen, pensamos que Schleiermacher marca todavía un camino para nuestra teología, por los siguentes motivos. En primer lugar: su teología refleja un pensamiento bíblico y evangélico acerca de Dios, su intriga por saber cómo es el Dios que se presenta en la doctrina de la fe. En segundo lugar: El une la fe a la tierra de la historia y situa todo el concepto de la salvación bajo el sello del pecado y de la gracia; además, ha colocado el descubrimiento, en el lugar de la revelación a la conciencia religiosa en el sitio de la Palabra de Dios.

[1] Para los lograr los objetivos planteados de este curso, se procedió a las fuentes, de una parte de los comentarios a las traducciones del griego de Schleiermacher, los cuales han aparecido publicados en el libro Ubre die Philosophie Platons, editado por la editorial Meiner en Hamburgo en 1996.
[2] ya que Schleiermacher procedía de la tradición de la piedad morava, entró en contacto con el pensamiento de la ilustración. Además, él hizo un estudio intensivo de Kant y leyó muchos filósofos griegos, entre ellos a Platón.
[3] Friedrich, Schleiermacher, citado por Paul Tillich, Pensamiento cristiano y cultura en occidente, Buenos Aires, Aurora, 1977, p. 410.
[4] Los loci eran capítulos relacionados entre sí acerca de tópicos particulares, como cuentas en un hilo, ciñéndose a menudo de los unos a los otros sin pretender mostrar el principio de su ser y su unidad.