¡Vos podes ayudarnos!

---
;
Mostrando entradas con la etiqueta iglesia catolica romana. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta iglesia catolica romana. Mostrar todas las entradas

viernes, 3 de octubre de 2014

¿Es María la ‘madre de la Iglesia’?



Por. Will Graham, Italia*
El Catecismo razona que María es Madre de la Iglesia por dos razones: 1) dio a luz a Cristo y 2) Juan 19:27.
Nueve eurillos. Bueno, 8,50€ para ser más exacto. Eso es lo que me costó la última edición del Catecismo de la Iglesia Católica. Bueno, el Compendio del Catecismo para ser más exacto.
Lo encontré en una visita reciente a la ciudad de Castellón, ubicado en la estantería más alta de la sección de Religión en Casa del Libro. Cuando vi el precio, ¿cómo resistirlo? ¿Cómo no comprarlo? Es como si el libro me hubiese mirado susurrando: “Te he estado esperando. Sé que tienes veinte pavos en tu bolsillo. No te detengas más. ¡Cómprame!” Como chico obediente que soy, hice caso a su mandato. Razono que hay respetar a todos. ¡Hasta a los libros hablantes!
No tardé mucho en llegar a la casa de mi cuñada aquella tarde con unas ganas impresionantes de devorar el contenido del libro. Siempre había tenido que consultar la versión digital del Catecismo cuando quería enseñar sobre el Catolicismo. El problema es que el Catecismo online –es decir, la versión completa- está dividido en casi 3.000 secciones. Bueno, 2.865 para ser más exacto. Y como te puedes imaginar, es bastante difícil encontrar el tiempo libre como para leerlo todo cuidadosamente.
Así que cuando leí el prefacio del Compendio en el cual Benedicto XVI explicó que mi nuevo libro se trataba de “una síntesis fiel y segura del Catecismo”, me sentí más contento que un pato en el agua. ¿Por qué? Porque el Compendio sólo tiene 598 secciones. ¡Qué alivio! Y no te olvides: todo por menos de nueve euros. ¿Qué más podría pedir de un libro? Económico, interesante, teológico, conciso y parlante. Vamos, estuve más feliz que una perdiz con regaliz en su nariz.
Cogí un boli, respiré a fondo, abrí a ‘Cate’ (seguro que no soy el único que pone nombres a sus libros), y empecé a leer…
Y a leer…                         
Y a leer…
Y a comer un poco y a lavarme la cara…
Y a leer de nuevo…
¿Y el resultado? Bueno, justo como esperaba. Había cosas buenas, cosas no tan buenas y cosas francamente espantosas. Es precisamente sobre una de esas cosas horripilantes que quiero compartir en mi artículo de hoy, a saber, la Mariología (o en términos sencillos, la doctrina de María).
El Compendio dedica cuatro artículos a la Mariología (números 196-199). Lo que voy a hacer, pues, es simplemente citarlos y luego presentar un análisis crítico de cada uno de ellos desde una perspectiva evangélica. Citaré el primero esta semana (196) y los restantes tres (197-199) a lo largo de las siguientes semanas.
¿Listo?
Aquí va. #196: ¿En qué sentido la Bienaventurada Virgen María es Madre de la Iglesia?
La Bienaventurada Virgen María es Madre de la Iglesia en el orden de la gracia, porque ha dado a luz a Jesús, el Hijo de Dios, Cabeza del Cuerpo que es la Iglesia. Jesús, agonizante en la Cruz, la dio como madre al discípulo con estas palabras: “Ahí tienes a tu madre” (Juan 19:27).
Como puedes leer, el Catecismo razona que María es Madre de la Iglesia por dos razones: 1) dio a luz a Cristo y 2) Juan 19:27.
1.- Dio a luz a Cristo.
Evidentemente, dar a luz al Hijo de Dios no es poca cosa. Pero Jesús explicó en Marcos 3:35 que cualquiera que hiciera la voluntad de Dios, “éste es mi hermano, y mi hermana, y mi madre”. A nadie, pues, conocemos según la carne (2 Corintios 5:16). ¡A María tampoco! Los evangelios apenas mencionan a la madre de Jesús. Y las epístolas no dicen absolutamente nada acera de ella. En ningún lugar se habla de ella como Madre de la Iglesia.
Cristo corrigió a una mujer en Lucas 11:28 cuando ella dijo: “Bienaventurado el vientre que te trajo, y los senos que mamaste”. El Señor le respondió: “Antes bienaventurados los que oyen la Palabra de Dios y la guardan”. De hecho, en dos ocasiones cuando Jesús habló con su madre, vemos cómo la reprende a ella también (aunque suavemente). Como joven le preguntó, “¿No sabíais que yo debo estar en los negocios de mi Padre?” (Lucas 2:49). Y en las bodas de Galilea, le dice, “¿Qué tienes conmigo, mujer? Aún no ha venido mi hora” (Juan 2:4). María, claro está, no era ninguna figura infalible.
Siguiendo la lógica católica tocante al “orden de la gracia”, ¿por qué no podría ser Sara, mujer de Abraham, Madre de la Iglesia? La promesa de bendición universal (es decir, el orden de la gracia) inició con su vientre. ¿O por qué no la mujer de Noé? Incluso podríamos remontarnos a los días de Eva y preguntar, ¿por qué no podría ser Eva Madre de la Iglesia? ¿Acaso no recibió ella la profecía del Protoevangelio (Génesis 3:15)? María no era nada más que un eslabón en la larga cadena de la salvación. Sí, se trata de una mujer bienaventurada. Amén. Pero Débora también. Ana también. Elisabet también. Las mujeres de Dios del siglo XXI también. La palabra “favorecida” que se usa en Lucas 1:28 para referirse a María también se emplea para describir a todos los creyentes en Efesios 1:6 donde pone que Dios nos hizo “aceptos” –o favorecidos- en el Amado. María, pues, no es la única favorecida por el Señor.
El verdadero protagonista de la Encarnación no es María ni José, sino el Señor Dios Todopoderoso. Él es el Señor de la Iglesia. Y recuerda: el término ‘Madre de la Iglesia’ no se emplea en la Biblia. Se trata de un invento de la Iglesia Católica Romana. Si lees la versión completa del Catecismo digital verás que no cita ningún versículo bíblico correctamente a la hora de defender la maternidad de María tocante a la Iglesia. Menciona a Agustín, a Pablo VI, a Pío XII y Lumen Gentium (uno de los documentos principales del Segundo Concilio Vaticano). Pero no ofrece apoyo escritural. Es por eso que los creyentes evangélicos no podemos aceptar que María sea la Madre de la Iglesia. Tal título concede a la madre de Jesús demasiada importancia.
2.- Juan 19:27.
El único pasaje bíblico que el Catecismo intenta utilizar para justificar la Maternidad de María es Juan 19:27. El texto se lee, “Después Cristo dijo al discípulo (Juan): He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa”. Allí está. Juan 19:27. ¿Pero qué es lo que Jesús quiso decir cuando se dirigió a Juan con esas palabras He ahí tu madre? La repuesta es fácil. El Señor quería que Juan cuidara a su madre, María. Estaba asegurándose de que Juan iba a hacerse responsable de ella. Es decir, mientras Cristo estaba colgado en la cruz sufriendo un dolor insoportablemente agonizante, pensaba en el bienestar de su madre. En términos nuestros, Jesús le decía, “Juan, ahora mi madre está en tus manos. Cuídamela bien”.
De ninguna manera Jesús quería decir, “Juan, vete a casa y escribe un Catecismo proclamándola Madre de la Iglesia en mi nombre”. ¡Para nada! El celo católico por María conduce a la distorsión de un texto bíblico tan sencillo. Los ojos romanos ven algo en el versículo que simplemente no está allí. Juan 19:27, por cierto, es el texto que utilizó el Papa Francisco en sus dos encíclicas más conocidas, a saber, Lumen Fidei [La luz de la fe] y Evangelii Gaudium [La alegría del Evangelio], para indicar que María es nuestra Madre también. Así que una vez más, decimos que no. María no es la Madre de la Iglesia. El apóstol Juan estaría horrorizado si supiera cómo millones malinterpretan su evangelio. Si Jesús hubiera querido enseñar la doctrina de la Maternidad eclesial de María, la habría dejado muy claro en algún momento de su ministerio terrenal. Pero no lo hizo. ¿Por qué no? Porque María es únicamente la madre de Jesús hombre, no de la Iglesia (como enseña Hechos 1:14, texto que fue compuesto después de la ascensión de Cristo).
Seguiremos nuestro estudio la semana que viene, amigos. ¡Hasta luego! Cate os manda un besito…
Fuente: Protestantedigital, 2014.

sábado, 12 de julio de 2008

Perspectivas teológicas con respecto a la planificación familiar (II)

Por Luis Eduardo Cantero*, Bs. As. Argentina.

2. Perspectivas teológicas con respecto a la planificación familiar
Como hemos visto, hay escasos datos bíblicos, nos queda intentar un caminar teológico sobre el tema. Y en este sentido, como en tantos otros, no hay una sola perspectiva teológica que resulte universalmente aceptada. Por el contrario, coexisten por lo menos dos perspectivas o acercamiento al tema. Fundamentalmente la perspectiva católica romana y la perspectiva protestantes.
2.1 Perspectiva católica romana
El catolicismo romano mantiene una posición contraria a la planificación familiar. Admite como válidos paras su fieles los “métodos naturales”. En Diciembre de 1930, el papa Pío XI promulgó una ley que dice: “por ninguna razón, por grave que sea, puede hacer que lo que es intrínsicamente contra natural, se torne conforme a la naturaleza y honesto. Puesto que el acto del matrimonio está, por su propia naturaleza, destinado a la procreación, aquello que, al cumplirlo, se dediquen deliberadamente a quitarle su fuerza y su eficacia, actúan contra la naturaleza. Hacen algo intrínsicamente vergonzoso y deshonesto” (Encíclica Casti Connubii, # 6). En el año de 1968, el catolicismo se pronuncia sobre el tema de la planificación familiar. En la titulada encíclica Humanae Vitae, que levantaría una polvareda de críticas y oposición. El papa Pablo VI ratificó la posición tradicional. El documento basado en Génesis 38: 9 –10 que registra el pecado de Onán como demostración de que el acto sexual en el que no esté la intención de procreación es condenado por Dios (# 11). Afirma que todo acto sexual que sea “hecho voluntariamente infecundo” es por ello “intrínsicamente deshonesto”. Porque se insiste, “cada acto matrimonial debe quedar abierto a la transmisión de la vida” (Pablo VI, op cit, # 11). Lo dudoso, sin embargo, es que más adelante a modo de permiso señala: “si hay razones para espaciar los nacimientos, derivadas de las condiciones físicas y psicológicas de los cónyuges o de circunstancias externas, la iglesia enseña entonces que es lícito tener en cuenta los ritmos naturales inmanentes a las funciones generadoras, para usar el matrimonio sólo en los periodos infecundos puede ser lícita de las condiciones indicadas” (2) (Pablo VI, op. Cit, # 16).
En las palabras citadas de Pablo VI se amplía, o más exactamente, se explican, algunos motivos ya expresados por Pío XII – véase notas final del capitulo, # V –. La Encíclica Humanae Vitae menciona serios motivos derivados de las condiciones físicas o psicológicas de los cónyuges. Esto podría despejar una salida a esas dificultades de orden psíquicos – a veces verdaderas neurosis – de miedo al embarazo o, en general, al aumento de la familia, que suelen presentarse con caracteres trágicos y hasta patológicos. Si no hubiera tales motivos, el recurso a los períodos infecundos sería ilícito, y entonces un matrimonio cristiano no podría recurrir a ellos, porque cuando no existe una grave razón, “la voluntad de frustrar la fecundidad de la unión conyugal, satisfaciendo simultáneamente la sensualidad, proviene de un concepto equivocado de la vida y de motivos inadmisible” (Pío XII, loc. Cit.) Más grave seria, sin duda, la actitud de quienes hicieran de este recurso una costumbre, queriendo disfrutar “de los derechos propios del matrimonio, al tiempo que eluden constantemente y sin motivos el deber riguroso de su estado. Estos estarían pecando contra el significado de su vida matrimonial” (Gómez y Fenoy, loc. Cit: 135). La declaración sorprende si se aceptan estas declaraciones de que todo acto sexual en el matrimonio debe quedar abierto a la fecundidad. Con razón el Dr. René Padilla reflexionaba y cuestionaba sobre estas declaraciones mencionadas, formulando las siguientes inquietudes:
¿Qué virtud posee la continencia periódica para eximir a los que practican el método aprobado de la “deshonestidad” que cometen al terner relaciones sexuales precisamente cuando la transmisión de la vida es imposible? ¿Es el acto sexual de los períodos agenésicos en realidad menos “voluntariamente infecundos” que aquel en que se toman otras medidas tendientes al mismo fin de evitar la fecundación? (Revista Certeza, 54)
2.2. Perspectiva protestante
Los cuestionamientos citados sirven de puente natural para esbozar lo que el autor de esta monografía llamaría “perspectiva protestante.” Debemos, sin embargo, admitir la imposibilidad de establecer una posición protestante única sobre el particular. Existen pastores y cristianos evangélicos en general que, acaso sin estudiar debidamente el tema, derivan a una posición coincidente con el catolicismo romano. Es decir, el acto sexual sólo debe ser realizado con intención de procrear. El único método válido para el creyente es tener relaciones sexuales sólo durante los días no fértiles de la mujer. Pero, como decía Alberto Roldán: “¡Son muchos los seres humanos que son producto de la aplicación de ese tipo de método!” (Op. Cit: 273). Pero, volviendo a la posición protestante, hay varios documentos producidos por organismos eclesiásticos, que se pronuncian a favor de la planificación familiar. Que compartiremos en breve, esos documentos señala los siguientes hechos:
1. La paternidad responsable consiste en un equilibrio entre procreación e intenciones totales del matrimonio. 2. Los hijos tienen derecho al amor, la educación y la salud. 3. Hay que tener en cuenta la salud de la madre. 4. La unión física es una de las expresiones queridas por Dios de la comunión de los esposos. Esta unión realizada sin la intención de procrear, no debe ser considerada como pecado (Padilla, ibíd).
La respuesta decisiva a la pregunta: ¿Cuál es la finalidad primaria de la sexualidad humana? Se encuentra, obviamente, en la Biblia. En Génesis 2: 18 leemos: Y dijo Dios: “no es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para El. Como hemos visto a lo largo de esta tesis, la fundamental necesidad humana que tiende a remediar el matrimonio es la soledad. Todo el relato de Génesis 2 muestra que Dios creó a la mujer como compañera adecuada al hombre y no con el propósito esencial de engendrar hijos. No se niega la importancia de esto, pero creemos que está subordinado a la complementación mutua del género humano. Como lo aclara el Dr. René Padilla, “la unión física tiene que entenderse como un acto en el cual los cónyuges dan expresión al hecho de haber sido creados el uno para el Otro y experimentan esa íntima comunión que define el propósito de su sexualidad [...], el acto sexual tiene una función esencialmente unitiva” (Op. Cit: 54).
Desde el punto de vista bíblico no hay nada condenable en la relación sexual matrimonial en la que no esté la intención de engendrar. El Cantar de los Cantares es un poema inspirado que exalta el amor erótico. Es difícil encontrar en El, referencias a la relación sexual con fines de procreación. Todo el clima del libro es el amor total entre una pareja que se aman. Proverbios 5: 18, 19 dice: “Sea bendito tu manantial, y alégrate con la mujer de tu juventud, como cierva amada y graciosa gacela. Sus caricias te satisfagan en todo tiempo, y en su amor recréate siempre” (Versión Reina – Valera Actualizad, p. 555). En 1 Corintios 7: 5, luego de indicar que tanto el esposo como la esposa deben cumplir con “el deber conyugal”, el Apóstol Pablo, afirma: “No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparnos sosegadamente en la oración. Y volváis a uniros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia.”

*Es Pastor bautista, colombiano, docente universitario y miembro de la Iglesia Evangélica Bautista de Flores. Profesor y Decano Ad - honorem del Seminario Teológico Misionero Tiranno, San Justo, Bs. As, Argentina (www.misiontiranno.visitame.es). Este artículo surge de su trabajo de investigación sobre el matrimonio y familia titulado: PROYECTO DE EDUCACIÓN BÁSICA PARA EL MATRIMONIO LO QUE DEBEN SABER LOS NOVIOS ANTES DE CASARSE. Fue el tema de su tesis de Maestría en Teología pastoral: Especialidad orientación familiar presentada al CENTRO DE INVESTIGACION BIBLICA, INSTITUTO SUPERIOR DE TEOLOGIA Y CIENCIAS BIBLICAS. Tenerife, España.

lunes, 29 de octubre de 2007

¿ANGLICANOS A LA IGLESIA CATÓLICA? ¿CUAL SERA EL FUTURO DE LA IGLESIA PROTESTANTE SI NO CONSERVAMOS LA UNIDAD EN LA DIVERSIDAD?

Hace dos meses a tras el portal teología con ñ indagaba sobre la razón de ser evangélico hoy. Hubo una serie de respuestas, algunas puntuales, sin horizontes, dogmáticas, ecuménicas. Pero, ninguna apuntó al concepto bíblico. Pienso, que cada respuesta tiene su razón de ser, desde la filosofía teológica pluralista o relativista. Bueno, tal vez usted se preguntará ¿Qué es pluralista o relativista? ¿Qué hay de fondo en lo que usted quiere transmitir o ideologizar? No voy a dar respuestas, solo dejo la inquietud, porque hoy 30 de octubre estamos recordando el gran acontecimiento del gran Reformador (Lutero). Pienso, que a igual a los posrreformistas, hemos ido cambiando e incorporando nuevos principios, que son válidos para hacer teología protestante hoy.

Pero me pregunto ¿que con tantas ensaladas teológicas de que nos ha servido? Si tuviéramos la oportunidad de preguntarle a Lutero o Calvino ¿Qué era ser protestante en su tiempo? Sus respuestas a más de un teólogo lo dejaría mal parado. ¿Por qué? Mi respuesta esta en el siguiente comunicado tomado del Portal del Diario IRISH CATHOLIC (http://www.irishctholic.net/) que anuncia el retorno de la Iglesia Anglicana irlandesa al seno de la Iglesia Católica romana. Esto no es extraño, ni tampoco para alarmarnos los godos progresistas u otro, de algunos grupos protestante que han decidido desconocer la memoria historica, un ejemplo de esto lo hemos vivido con nuestros hermanos luteranos cuando firmaron el pacto de unidad en conceptos de teología sacramental como es el bautismo y la eucaristía, los cuales no quiero ahondar en esto; puntos que se suma a otros puntos que nos diferencia como iglesia protestante militante vs iglesia católica romana, si la unicidad es volver al útero de la salvación imperial, es desconocer la razón de ser protestante y sus principios, como es la unidad en la diversidad y no homogeneizarse en una sola doctrina romana. Finalizo citando el texto que la Iglesia en Marcha publicó en su portal: http://www.iglesiaenmarcha.net/ 29 octubre de 2007
¿ANGLICANOS A LA IGLESIA CATÓLICA? Según el diario "Irish Catholic": Tres parroquias completas de la llamada "iglesia de Irlanda", rama irlandesa de la iglesia anglicana, han solicitado ser recibidas en el seno de la Iglesia Católica, junto con otros anglicanos del mundo, informó esta semana el semanario católico "The Irish Catholic". Las parroquias anglicanas, ubicadas en los condados irlandeses de Down, Tyrone y Laois pertenecen al llamado "rito tradicional" dentro de la "iglesia de Irlanda". Pero según la nota "anglicanos de otros 12 países han firmado una carta dirigida al Vaticano solicitando ‘unión plena, corporativa y sacramental’" con la Iglesia Católica bajo la autoridad del Papa. También según el diario, aunque la decisión afectará a "unos cuantos centenares de anglicanos en Irlanda, si el pedido es aceptado por el Vaticano, unos 400 000 anglicanos en el mundo podrían ser admitidos en la Iglesia Católica". El rito tradicional de la iglesia de Irlanda surgió en 1991, luego que el concilio de obispos de esta denominación decidiera la ordenación de mujeres; una decisión que los del rito tradicional consideraron como "un desafío a las enseñanzas de las Escrituras y la Tradición".

Un vocero de esta rama confirmó a "Irish Catholic" que esperan ser recibidos "en plena comunión con la Sede de Roma" tras la decisión tomada durante la reunión plenaria de la Comunión Anglicana Tradicional, conocida por sus siglas en inglés TAC. Según un comunicado de TAC "los obispos y vicarios generales unánimemente han acordado el texto de la carta enviada a la Sede de Roma para pedir la plena unidad". "La carta fue solemnemente firmada por todo el colegio de obispos y confiada al primado y a dos obispos elegidos por el colegio para ser presentada a la Santa Sede", agrega el comunicado. El mismo vocero de TAC señaló que "la carta ha sido cordialmente recibida por la Congregación para la Doctrina de la Fe". "El Primado de TAC ha acordado que ningún miembro del colegio de obispos conceda entrevistas hasta que la Santa Sede considere la carta y la responda", agregó. Fuente: ACI /Iglesia En Marcha. Net 29 oct. 07

PARA PENSAR...

"Los hombres están siempre dispuestos a curiosear y averiguar sobre las vidas ajenas, pero les da pereza conocerse a sí mismos y corregir su propia vida". San Agustín