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martes, 6 de noviembre de 2012

Grandes mitos sociales del mundo moderno: El contrato social de Hobbes choca con la Biblia

Por. Antonio Cruz Suárez, España*
Las ideas de Hobbes obligan a realizar un ejercicio de comparación con ciertas enseñanzas fundamentales de la Escritura.

En primer lugar surge la importante cuestión acerca de la naturaleza y el origen del mal en el mundo. La teodicea aceptada por el autor de Leviatán le lleva a asumir que el hombre es malo por naturaleza. La situación propuesta en su mito, de una lucha constante de todos contra todos en el mundo primigenio, se debería precisamente a tal condición innata de maldad.
Probablemente Thomas Hobbes, buen conocedor de la Biblia, estaría familiarizado con pasajes como el de Génesis 8:21, en el que después de la gran catástrofe diluviana, Jehová dijo: “No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud”. También en el Nuevo Testamento es el propio Jesús quien reconoce de manera implícita, en numerosas ocasiones, la perversidad que demuestra el género humano (Mt. 7:11; 12:34; 15:19; etc.). Sin embargo, ¿es ésta la enseñanza genuina que Cristo quiso transmitir? ¿el mal existente en el universo creado procede siempre de la especial naturaleza humana? ¿cuál es el mensaje bíblico al respecto?
El relato bíblico del Génesis presenta al hombre en el entorno privilegiado del paraíso. Dios no es responsable, por tanto, del sufrimiento humano que se desencadenaría poco después, ya que al principio proveyó para Adán y Eva un ambiente idóneo y protegido. Tampoco habría que buscar el origen del mal en los primeros padres sino que se trataría de algo anterior y extraño al propio hombre. El mal es presentado en la Biblia como un ente suprahumano que se aprovecha de la debilidad y credulidad de la primera pareja. Se trata de la figura tentadora de la serpiente, algo que viene de fuera para seducir el corazón de la mujer y del hombre. Aunque el mal estaría ya presente en el caos primigenio anterior a todo lo humano, es por medio de la serpiente cómo se remarca que el poder del mal se habría originado en una criatura y no en el propio Dios (Gn. 3: 1-5; 14-15).
No obstante, la tentación y la caída se producen, en realidad, por el deseo humano de querer ser como el Creador. De manera que el hombre, al estar situado en un medio ambiente en el que ya existía el bien y el mal, deberá en base a su libre albedrío elegir entre uno u otro. La torpe, aunque también libre, decisión consistió en querer traspasar el orden creado, acceder como criatura al ámbito de lo divino, identificar y decidir personalmente lo que es el bien y lo que es el mal. En una palabra, autodivinizarse . Ser Dios mismo. Traspasar la frontera entre creatura y Creador adueñándose así de toda la creación.
Lo trágico de esta decisión humana fue que eligió lo imposible ya que el pleno conocimiento del bien y del mal estaba reservado exclusivamente a Dios. El ansia de saber lo que Dios sabe se estrella siempre contra la misma ley de la finitud humana. El hombre no puede conocer el origen del bien y del mal, no es capaz de determinarlo, ni de recrearlo. De ahí que todavía hoy tal asunto siga siendo un misterio tanto para la filosofía como para la teología. Pretender ser como Dios, dominando el misterio de la vida o el secreto del bien y del mal, es como querer volar sin tener alas y lanzarse al vacío creyendo que se vencerá la ley de la gravedad. El resultado siempre trágico es parecido a lo que le ocurrió a Adán, descubrió el significado de la palabra “muerte”.
La revelación bíblica no enseña que el hombre sea malo por naturaleza, pues esto trasladaría la responsabilidad del mal a Dios mismo y le culpabilizaría directamente a Él por ser el Creador. El bien y el mal pertenecen ambos a la naturaleza humana pero no como algo inherente a ella misma sino como el producto de la libertad. La Biblia entiende el pecado y la maldad como una decisión equivocada del hombre que desea arrebatarle a Dios el conocimiento que le pertenece. Dar la espalda al Creador es como errar el blanco del destino humano, negar la propia finitud y la dependencia, romper la relación con Él y proclamar la autonomía personal o la autosuficiencia. Esto es precisamente lo que se puso de manifiesto en la torre de Babel (Gn. 11: 4-9). La maldad no está escrita en los genes humanos, como proponen hoy ciertas corrientes de la sociobiología, no es una necesidad biológica constitutiva, sino que se trata del resultado de una libre decisión de cada hombre.
Aquello que Dios prohibió al ser humano, al señalarle el árbol que estaba en medio del huerto, fue la actitud de creerse igual a Él, la autodeificación del hombre. Y no lo hizo arbitrariamente por celos o envidia, como era característico en las demás divinidades míticas de la antigüedad, sino porque sabía que la independencia de Dios era destructiva para la humanidad. El Creador había construido al hombre a partir del polvo de la tierra y sabía también qué cosas podían destruirlo. Los seres humanos no se pueden realizar plenamente sin Dios. La autosuficiencia genera a la larga diversas formas de autodestrucción. Aquí radica la maldad de la decisión original humana . No es que el hombre sea malo por naturaleza es, simplemente, que no supo utilizar su libertad de manera sabia. Sin embargo, aquella primera decisión equivocada puede ser corregida por cada criatura humana mediante la apertura personal a Jesucristo. Este es el mensaje fundamental de la revelación bíblica.
La segunda idea con la que Hobbes adorna su mito del contrato social es la creencia de que el fin supremo del hombre es alcanzar la felicidad mediante la acumulación de bienes materiales, poderes, éxitos y prestigio social (Hobbes, 1999: 93-94). Efectivamente, esto parece haber sido así desde que el hombre es hombre. Sin embargo, la experiencia demuestra que la búsqueda afanosa de la felicidad convierte al ser humano en esclavo de una quimera. Como escribía Víctor Hugo en Los miserables: “La felicidad nos hace olvidadizos. Cuando poseemos el falso objeto de la vida, que es la felicidad, nos olvidamos del verdadero objeto, que es el deber” (Hugo, 1973: 744). Jesús se refirió también a esta creencia popular, que basa la dicha humana sólo en lo material, con estas palabras: “Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee” (Lc. 12: 15). El pensamiento bíblico niega que se pueda servir bien a dos señores a la vez. No es posible servir a Dios y a las riquezas. El cristiano no debe confundir nunca la verdadera felicidad con la abundancia material y mucho menos depositar en ella su confianza.
Tampoco el poder, el éxito o la influencia social tienen que tentar a los creyentes haciéndoles creer que tales logros son los pilares sobre los que descansa la mayor alegría o satisfacción humana. En este sentido el Señor Jesús reveló a Pablo una paradójica escala de valores. El propio apóstol confesó en cierta ocasión que el Maestro le había dicho: “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad” (2 Co. 12: 9). De manera que cuando era rechazado por predicar a Cristo, cuando se le afrentaba públicamente, se le perseguía y angustiaba, es decir, cuando era humanamente débil, Pablo se sentía fuerte en el poder de Jesucristo. Hasta tal punto esto fue así que llegó a escribir: “porque cuando soy débil, entonces soy fuerte” (2 Co. 12: 10). Esta es la clase de poder que da prestigio en la vida cristiana y proporciona la genuina felicidad, la satisfacción de haber cumplido con el deber de servir a Dios a través del prójimo. Tal es el fin supremo del ser humano redimido por Cristo y no la búsqueda ansiosa de una felicidad egoísta y mal entendida.
Por lo que respecta a las relación entre la Iglesia y el Estado ya se trató, en el mito de Maquiavelo, que Jesús no abogó jamás por un Estado religioso ni por una Iglesia nacional. De la misma manera, la obediencia ciega a los gobernantes despóticos o la imposibilidad de protestar contra el Estado tiránico, a que conducían las ideas de Hobbes, chocan frontalmente como se vio contra la ética del Nuevo Testamento . El acatamiento al soberano o al gobierno legítimo del país tendrá siempre un límite claro que será aquel que imponga el respeto a la conciencia individual y a la fe de los ciudadanos. Cuando el apóstol Pablo aconseja a los romanos acerca de su relación con las autoridades superiores, les dice textualmente que el magistrado: “es servidor de Dios” (Ro. 13: 4). ¿Qué significa esto? La obediencia de los súbditos está condicionada al comportamiento del gobernante en relación a los propósitos de Dios. Si un gobierno no actúa de acuerdo a los principios bíblicos fundamentales de respeto a la vida humana y a las creencias religiosas, así como de identificación con los derechos fundamentales de las personas, no merece la consideración ni la sumisión sino todo lo contrario, la resistencia del pueblo.
Cuando se prohíbe la predicación del Evangelio y la vivencia de la fe o cuando se masacra al ser humano por motivos religiosos, culturales, étnicos o ideológicos, se atenta claramente contra la voluntad del Creador . Si las autoridades no sirven a Dios promocionando los valores de la convivencia, la solidaridad, la tolerancia y la libertad, caen en una dinámica de injusticia y pierden su derecho al respaldo divino. En tal situación la legitimidad del gobierno se desvanece y lo que ocurre es que se fuerza al pueblo a la desobediencia o a la rebelión.
La democracia que disfrutan tantas sociedades en el presente tuvo su primer origen en las páginas de la Biblia. El deseo de los reformadores durante el siglo XVI por poner en práctica los valores humanos del Evangelio condujo a la aparición del Estado democrático en los países protestantes. También la Revolución francesa basada en ideales humanistas, liberales y relativistas que rechazaban la existencia de Dios, influyó en la idea moderna de democracia. Sin embargo, como escribe el profesor Godofredo Marín, existe una profunda diferencia entre ambas :
“Las democracias salidas del pensamiento humanista liberal se originaron en este siglo, y presentan rasgos de inestabilidad e ineficacia social, por la ausencia de arraigo en la conciencia del pueblo de los valores de autonomía y productividad. Por su parte, las democracias generadas en los países al calor y sustento de los valores bíblicos, hoy llamados países protestantes o evangélicos o países desarrollados y ricos, como son Suiza, Suecia, Holanda, Inglaterra, Alemania, Canadá, Estados Unidos, etc., son estables y con eficacia social de desarrollo en libertad, por cuanto está muy arraigado en la conciencia del pueblo el valor de la autonomía y la búsqueda permanente de la excelencia.” (Marín, G., Evangelio y progreso social, Universidad Central de Venezuela, Caracas, 1985: 40).
A pesar de los errores históricos posteriores y de las posibles equivocaciones que hayan podido cometer estos pueblos, una cosa es cierta, en su desarrollo económico y social tuvo mucho que ver la aceptación generalizada de la Palabra de Dios y de los principios sociales evangélicos.


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lunes, 5 de noviembre de 2012

Reforma Protestante: reflexión del día después

Por. Samuel Escobar, España*
Los protestantes de habla hispana hemos de celebrar a nuestros abuelos de la reforma clásica como Lutero y Calvino; sin olvidar a nuestros padres: pietistas, metodistas y avivamientistas.
Una vez más en este 31 de octubre de 2012 muchos evangélicos en España nos hemos unido a la rememoración de aquel día de 1517 en que Lutero clavó sus 95 tesis en la puerta de la iglesia de Wittemberg. Pero es importante recordar que el Protestantismo que se ha extendido más en los países de habla hispana, y que sigue creciendo no es el que desciende directamente de Lutero y Calvino. Este Protestantismo fue mediado por el de los misioneros evangélicos que eran parte de una corriente misionera fuertemente influida por el Pietismo de Europa central, el Avivamiento Wesleyano en las islas británicas y el Gran Avivamiento en los Estados Unidos .
Y la forma de Protestantismo que podríamos describir como “popular”, porque ha arraigado mayoritariamente entre las masas populares en América Latina es el movimiento Pentecostal.
Aunque muchos evangélicos de habla hispana, y también muchos pentecostales, vean a Lutero y Calvino como figuras patriarcales de su historia espiritual, en realidad los antecesores inmediatos del Protestantismo latinoamericano fueron los pietistas, los moravos y los metodistas del siglo 18, precursores del gran movimiento misionero evangélico que iba a florecer en el siglo 19. Es importante recordar que en estos movimientos hay claros antecedentes del movimiento pentecostal que ha florecido durante el siglo veinte .
Es por eso que cuando se trata de imaginar como ha de ser la misión cristiana en el siglo 21 cabe plantearse las preguntas
- ¿Qué pueden aprender los evangélicos de habla hispana de sus antepasados en la fe?
- y también ¿qué pueden aprender de ese Protestantismo popular que se ha multiplicado?
Si se observa las creencias y forma de vida de los evangélicos latinoamericanos, por ejemplo, el parentesco con los pietistas, moravos y metodistas - nuestros padres en la fe - es más evidente que el que podamos tener con Lutero y Calvino - nuestros abuelos en la fe. Sin embargo, generalmente invocamos más a los abuelos que a los padres.
La revisión de nuestra herencia puede ser un factor importante cuando, mirando al futuro, consideramos el desafío misionero específico que se nos plantea en pleno siglo veintiuno: la participación de los evangélicos de habla hispana en la misión cristiana a escala global. Este examen histórico clarifica una cuestión importante para la misión: la relación entre creencia sobre el contenido de la fe, experiencia de la fe y estructura para la propagación de la fe, tal como se ha dado en las diversas formas del Protestantismo.
Este es precisamente el punto que cabe destacar, porque tanto el gran movimiento misionero protestante de los siglos dieciocho y diecinueve, como el dinamismo misionero de los evangélicos y pentecostales latinoamericanos en el siglo veinte se relacionan directamente con el concepto y la práctica del sacerdocio universal de los creyentes .
Este concepto fue formulado primero por Lutero y si lo leemos en contexto suponía un rechazo de dos males predominantes en la cristiandad que él buscaba reformar: el sacramentalismo y el clericalismo. Por un lado el poder exclusivo que reclamaba la institución eclesiástica para administrar la gracia divina mediante prácticas exteriores, a pesar de la condición moral corrupta en la cual la propia institución había caído. Por otro lado el monopolio de los clérigos respecto a las tareas propias de la vida de la Iglesia en la cual los fieles venían a ser simples espectadores.
Lo que Lutero no llegó a crear fueron estructuras nuevas que facilitasen la participación de todos los creyentes como sacerdotes de Dios en el ministerio mutuo. Un siglo después de Lutero las propias iglesias luteranas parecían haber caído en el sacramentalismo y el clericalismo. El Pietismo y los Avivamientos en Europa fueron movimientos de renovación espiritual que llegaron a crear estructuras y prácticas nuevas y contextuales que facilitaron el sacerdocio universal de los creyentes . Este concepto fundamental de la fe evangélica no se puede separar de una visión de la obra del Espíritu Santo en el mundo y de los dones que el Espíritu da a todos los creyentes, verdades que son fundamentales para la práctica y la teología de la misión.
Por eso en un libro dedicado a este tema [1] me permití plantear lo siguiente como tesis que vale la pena investigar: que el vigor misionero evangélico de los siglos dieciocho y diecinueve provenía del Espíritu Santo y se pudo manifestar cuando se crearon estructuras que permitían el ejercicio de los dones de todos los creyentes y su participación en la misión .
De la misma manera, el vigor misionero de las iglesias evangélicas populares latinoamericanas en el siglo veinte viene de un impulso del Espíritu Santo, que encuentra iglesias dispuestas a reconocer que el Espíritu da dones a todos y a estructurarse para permitir que el impulso del Espíritu se manifieste.
Nuestra reflexión tendrá que encaminarse por dos vías. Por un lado la consideración detenida del proceso histórico que permite establecer con cierta claridad la continuidad entre pietismo, avivamiento wesleyano , misiones evangélicas, protestantismo de habla hispana, y movimiento pentecostal. Por otro lado hemos d comprender el curso de la reflexión misionológica que durante el siglo 20 fue redescubriendo la importancia de reconocer, comprender y seguir la acción del Espíritu Santo en la misión cristiana
Como ya se dijo, los evangélicos latinoamericanos estamos mucho más cerca de los pietistas y avivamientistas de los siglos dieciocho y diecinueve que de los reformadores del siglo dieciséis. Y cuando queremos reflexionar acerca de nuestra participación en la misión será mejor que exploremos esa parte de nuestra herencia con más detenimiento. Lo que hemos recibido del Pietismo, del movimiento Moravo y de los Avivamientos puede ayudarnos en la forja de modelos misioneros para el siglo 21.
En más de una ocasión me he referido por extenso a la precisión con que el historiador Justo L. González nos ofrece una descripción de los orígenes del moderno movimiento misionero que se desarrolló durante el siglo dieciocho, como algo nuevo en la historia del protestantismo. El interés en las misiones iba vinculado con "un despertar de la religiosidad individual ". Una nota que destaca González es que "los dirigentes de este nuevo despertar protestaban contra la rigidez de la vieja ortodoxia protestante , y aunque ellos mismos eran por lo general teólogos debidamente adiestrados, tendían a subrayar por encima de las fórmulas teológicas la importancia de la vida cristiana práctica ". [2] Además de este pragmatismo, los pietistas insistían en la experiencia personal de conversión y en la obediencia individual a los mandatos divinos. No tenían espíritu sectario, ya que permanecían en el seno de sus propias iglesias o denominaciones, a fin de ser algo así como una levadura de renovación. Como aclara González: "Si en algunas ocasiones éste no fue el resultado de tales movimientos, ello no se debió tanto al espíritu cismático de sus fundadores como a la rigidez de las iglesias dentro de las cuales surgieron." [3]
El pietismo alemán de Spener y Francke, hombres de gran saber y de gran piedad, influyó sobre promotores celosos de la misión como el Conde Zinzendorf, y luego sobre Wesley en las islas británicas y el llamado "Gran Avivamiento" en América del Norte. En consecuencia, la expansión misionera protestante llevó consigo las marcas del pietismo y los movimientos que le siguieron: "los misioneros protestantes del siglo XIX tendían a subrayar la necesidad de una decisión individual por parte de los conversos mucho más de lo que antes lo habían hecho los misioneros católicos y aun los primeros misioneros protestantes". [4]
Otro conocido historiador de las misiones cristianas, Kenneth Scott Latourette, estableció las mismas vinculaciones históricas en las conferencias Carnahan que presentó en Buenos Aires, en 1956. Luego de trazar un cuadro magistral del protestantismo contemporáneo y de los desafíos que lo confrontaban en ese momento, Latourette nos recordaba que "Las minorías vitales de protestantes en Europa son en gran parte de tradición puritano-pietístico-evangélica. A la misma corriente obedece más aun el crecimiento en números e influencia fuera de Europa. Esto significa que el protestantismo mundial tiene más y más una complexión puritano-pietístico-evangélica." [5] Estas tres notas descriptivas, puritano, pietista y evangélico que vienen a ser la marca del protestantismo misionero se vinculan con las notas teológicas propias de la Reforma del siglo dieciséis. Latourette señala cómo al expandirse por medio de esta corriente misionera durante el siglo diecinueve, en la vida práctica el movimiento protestante pasó a acentuar doctrinas como la justificación por la fe, el sacerdocio universal de los creyentes y el derecho y deber del juicio individual en la decisión religiosa y concluye: " Y al hacer esto se acerca más que nunca en su testimonio al corazón del Evangelio ." [6]
Los elementos que he subrayado en estas descripciones son algunas de las características propias de los evangélicos de habla hispana. Aspectos extremos de ellas como el individualismo excesivo se han criticado con frecuencia utilizando términos como "pietista" en sentido siempre negativo.
Sin embargo quiero destacar que los evangélicos muestran esas notas pietistas de entusiasmo espiritual, conversión personal, y atención a la práctica visible de la fe más que a las formulaciones doctrinales, y a ellas va unido el fervor misionero. Mi tesis aquí es que las iglesias populares de tipo pentecostal que han crecido en América Latina muchas veces encarnan las notas del dinamismo misionero de los moravos y pietistas mejor que otras iglesias evangélicas que se consideran guardianes de la herencia protestante. Me refiero a la práctica de estas iglesias populares más que a su capacidad de repetir un discurso teológico formal .
Con esto quiero decir también que el protestantismo renovado y pietista que forjó el movimiento misionero del siglo dieciocho y diecinueve creó estructuras que permitieron la realización práctica del sacerdocio universal de los creyentes, mejor que las iglesias luteranas o calvinistas del siglo dieciséis. También el movimiento protestante popular ha creado en Latinoamérica estructuras que facilitan su misión.
Sin embargo, también es importante aclarar que las iglesias protestantes populares de hoy expresan esas notas evangélicas y ese dinamismo misionero dentro de las condiciones propias de la cultura de la pobreza en que se mueven. Es decir, el movimiento pentecostal es una expresión contextual y popular del Protestantismo del siglo dieciséis, surgida en el mundo de la pobreza tanto en Norteamérica y Europa como en América Latina . En ambos casos lo protestante fue mediado por el movimiento evangelizador o misionero de marca pietista y avivamientista. Le cabe el nombre de Protestantismo Popular porque la contextualización se ha dado en forma creativa respondiendo a las notas propias del mundo de la pobreza.
Aquí creo muy necesaria una nota aclaratoria. Primero insistir en que no me estoy refiriendo aquí a las mega-iglesias neo-carismáticas o pos-denominacionales aparecidas en las décadas más recientes y que constituyen un fenómeno que habrá que estudiar también. Me refiero a las iglesias populares relacionadas con el movimiento pentecostal clásico, como las Asambleas de Dios, por ejemplo.
En conclusión, los protestantes de habla hispana hemos de celebrar a nuestros abuelos de la reforma clásica como Lutero y Calvino. Pero no debemos olvidarnos de nuestros padres: pietistas, metodistas y avivamientistas. Porque en su herencia hay claves para la misión en el siglo 21.  En un próximo artículo exploraré un tema íntimamente vinculado a esta recapitulación histórica: el de la misión cristiana y la teología del Espíritu Santo.
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[1] Samuel Escobar Tiempo de misión , Semilla-Clara, Guatemala-Bogotá, 1999.
[2] . Justo L. González y Carlos Cardoza Orlandi Historia general de las misiones CLIE, Viladecavalls 2008; p.138.
[3] . Ibid.
[4] . Ibid. p. 141.
[5] . Kenneth S.Latourette Desafío a los protestantes La Aurora, Buenos Aires 1957; p.78.
[6] . Ibid.

Autores: Samuel Escobar

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jueves, 1 de noviembre de 2012

Lutero en el cine

Por. José de Segovia Barrón, España*
Muchos creemos que la Reforma fue la obra de un gran Dios, no la historia de un gran hombre.
La víspera del Día de Todos los Santos –hoy más conocida como Halloween, que no es ningún invento ocultista, sino una fiesta católica–, el 31 de octubre de 1517, un joven monje agustino clavaba un largo papel con noventa y cinco tesis, en la puerta de la iglesia de Wittenberg. La lucha de este hombre contra el poder religioso inicia una Reforma, que continúa hasta el día de hoy. El cine nos muestra su figura, a lo largo de los años, con distintos resultados, pero una misma fascinación.
Hans Kyser era un guionista alemán que trabajó con directores como Murnau o Pabst. Como escritor, tenía una particular inclinación por la adaptación de sucesos y personajes históricos. La única película que dirigió era Lutero (1928). El reformador aparece así en el cine mudo con una obra de cierto presupuesto y gran dirección artística. Los decorados, el vestuario y los efectos especiales son espectaculares. No así la dirección de actores, que en general tienden a la sobreactuación o a ser tan inexpresivos como una figura de cera. La atmósfera está bien lograda y es correcta técnicamente, pero el resultado es algo monótono. La copia que se puede ver actualmente tiene subtítulos y una voz americana de fondo, que comenta aspectos de la vida de Lutero, ¡así que ya no es cine mudo!
En la época sonora, Lutero es un personaje de una película alemana de 1939, que se conoce en inglés como El corazón inmortal. La hizo el director Veit Harlan con Bernhard Minetti en el papel del reformador, pero no será hasta 1953 que se hace realmente la mejor película sobre Lutero . Es una coproducción americana con Alemania, dirigida por Irving Pichel, que se rueda en el país del reformador con el actor irlandés Niall MacGinnis como protagonista. Los amantes del cine de terror recuerdan siempre a MacGinnis por su papel del ocultista Karswell, en el clásico de Jacques Tourneur, La noche del demonio (1957).En la edición que se ha hecho en DVD por el cincuenta aniversario, Robert Lee cuenta la historia completa del film.
UN CLÁSICO NOMINADO A LOS OSCAR
 Irving Pichel era actor y director desde los años treinta. Había comenzado en el teatro, pero llega a California con el comienzo del sonoro, a finales de los años veinte. Había sido guionista para la Metro, pero pronto destacó en papeles como Fagin de Oliver Twist o el mayordomo de La hija de Drácula . Su primera película es un film de terror para la RKO, El malvado Zaroff, en 1932.
Debido a su asociación con varios sospechosos de comunismo durante los años cuarenta –como Abraham Polonsky–, en la revista The Hollywood Quarterly , es llamado a declarar por McCarthy en la caza de brujas . Se logra librar de la lista negra y puede así trabajar en todo tipo de películas, desde musicales ( Dance Hall ) a filmes de aventuras ( O.S.S. ), cine negro ( Ellos no creen en mí ), ciencia-ficción ( Con destino a la luna ) o adaptaciones de Steinbeck ( Donde nacen los héroes ). Es también el narrador de míticas películas de John Ford, como La legión Invencible o ¡Qué verde era mi valle!
Pichel hace la película de Martin Lutero justo después de rodar un western con Randolph Scott, Santa Fe. Fue la penúltima película antes de morir de un ataque al corazón el año siguiente. Pichel ya tenía experiencia en otros proyectos cristianos, puesto que había colaborado con el pastor episcopal Friedrich y sus Cathedral Films para escuelas dominicales, en dos grandes producciones que llegaron a los cines: El gran mandamiento (1939) y Día de triunfo (1954). Esta segunda fue de hecho la última que dirigió, para la que contó con actores de la talla de Lee J. Cobb y Joanne Dru.
Lutero tiene dos nominaciones para el Oscar por la excelente dirección artística de dos alemanes (Fritz Maurischat y Paul Makwitz) y la impresionante fotografía en blanco y negro del francés Joseph Brun. Es una buena película, que merece la pena revisar, en cierto sentido superior a la versión actual. Un auténtico clásico, que debería tener una mejor distribución en DVD, accesible a un público general.
El año 74, vuelve Lutero al cine, interpretado por Stacey Keach , veterano actor de televisión, conocido sobre todo por su papel protagonista en series tan populares como la del detective Mike Hammer en los años ochenta o Prison Break (donde interpreta el papel del alcaide). La obra de teatro de John Osborne nos muestra a un sorprendente Lutero, casado aquí con Judy Dench, que hace el papel de Catalina de Bora. La obra del autor de Mirando hacia atrás con ira, que llevó al escenario Albert Finney, resulta en la versión de Guy Green demasiado teatral. No hay nada del asombro y la alegría que despierta el redescubrimiento del Evangelio, tan poderosamente capturado en la última película que se ha hecho sobre Lutero.
EL JOVEN REFORMADOR 
La película más fácil de encontrar ahora en DVD , es la última versión que se ha hecho en el cine sobre la vida de Lutero (2003) . Muchos tienen así la oportunidad de ver esta producción de habla inglesa, en la que el reformador aparece ante el gran público con el atractivo de un joven asombrado por el poder liberador de la Palabra de Dios .
El protagonista de Shakespeare In Love , Joseph Fiennes, resalta su fragilidad con una humanidad lejos de la figura monstruosa que ha fabricado de él la leyenda negra . Por eso, quien piense que la Reforma no es más que cuestión de política y crea que Lutero no fue sino un mero instrumento de los príncipes alemanes contra los campesinos, no reconocerá al personaje que tiene delante en la pantalla. Ya que en esta historia hay más Evangelio que en toda La Pasión entera de Mel Gibson. Porque el tema de esta película es en realidad la gracia de Dios, que nos revela a un Padre amante y lleno de misericordia .
La película arranca con la ya mítica tormenta por la que Lutero decide hacerse monje en Erfurt en 1505, a pesar de la oposición de su padre. Es allí donde conoce al vicario general de los agustinos en Alemania, Staupitz, magistralmente interpretado por el actor suizo Bruno Ganz, que tantas grandes películas hizo en el nuevo cine alemán con directores como Wim Wenders.
Su habitual papel contenido adquiere aquí un singular dramatismo en este interesante personaje, que ha venido a ser prototipo del catolicismo-romano más filo-protestante, siempre tan cerca, pero a la vez tan lejos de la Reforma. Para él, como para tantos católicos hoy, el problema del protestantismo es que no ve lo positivo que todavía hay en la Iglesia de Roma, aunque le recomienda a Lutero leer la Biblia cada día, mandándole a Wittenberg para estudiar.
La famosa visita de Lutero a Roma ha sido rodada en Italia misma por Eric Hill –director británico, afincado en América, que ha hecho hace poco una película sobre Bonhoeffer–. Se detiene allí en el inmenso circo, en que se ha convertido la religión papista. Esta experiencia deja a Lutero escandalizado ante semejante espectáculo de manipulación, superstición e inmoralidad por parte del clero.
Es esa pompa y lujo vaticano la que lleva a León X a hacer una venta masiva de indulgencias, que es mostrada en la película con todo detalle y exactitud histórica. Pero esta denuncia de la corrupción, lejos de verse como algo anacrónico, muestra una actualidad singular por su enfrentamiento contra toda tiranía y opresión espiritual. En ese sentido las noventa y cinco tesis de Lutero contra el comercio vaticano, no sólo inician un proceso de Reforma de la Iglesia el 31 de octubre de 1517, sino que siguen siendo una denuncia contra todo tipo de corrupción religiosa.
LA PALABRA LIBERADORA

El mensaje de Lutero va más allá que una mera declaración del valor de la libertad de conciencia. Pocas veces en el cine se ha visto un tratamiento tal de la Biblia como algo emancipador para el hombre. Cuando tantos identifican hoy el cristianismo bíblico con fundamentalismos e integrismos religiosos, basados en un fanatismo peligroso, Lutero nos presenta la Palabra de Dios como una realidad liberadora .
Ya que entender que la autoridad del Papa no está por encima de las Escrituras, ni que los Evangelios pueden ser negados por las palabras de los hombres, lleva a una fe que ya no está basada en el consuelo, sino en la verdad misma. Es por eso que Lutero se niega a arrodillarse ante la autoridad de Roma, que representa el cardenal Cayetano, porque su conciencia está ahora “cautiva de la Palabra de Dios”.
Es interesante también el papel que tiene la política en la Reforma. El apoyo del príncipe Federico el Sabio –interpretado aquí por un Peter Ustinov a punto ya de fallecer, pero lleno de una sabiduría e inteligencia que ya quisieran tener muchos actores jóvenes– hace posible la traducción de la Biblia. Es esta obra la que realmente produce la Reforma, pero también el redescubrimiento de la experiencia de gracia de Lutero .
Aunque ese apoyo de los príncipes en Augsburgo, con el que se cierra la película, se convierte en “el abrazo del oso” con la guerra contra los campesinos. Es ahí donde vemos las consecuencias prácticas de la visión de Lutero sobre los dos reinos, que divorcia en cierto sentido la realidad espiritual de la temporal.
GRACIA ASOMBROSA
Lutero es presentado aquí también como alguien entrañable por su relación con el personaje de una niña minusválida llamada Greta, que aparece a lo largo de toda la película. Es como la afirmación de Jesús de que el Reino pertenece a los niños.
Esa compasión de Dios por una criatura indefensa es la que resalta una y otra vez, como cuando entierra al enfermo mental que se ha suicidado en “campo santo”. Es en ese sentido que esta es una historia sobre la gracia de Dios, aunque no se mencione nunca la palabra. Tampoco se habla por cierto de justificación, pero no hay mejor explicación que la que da Lutero en su emotivo sermón, cuando predica entusiasmado por el pasillo de la iglesia de Wittenberg. Ya que una de las virtudes de esta obra es precisamente su lenguaje, capaz de hacer entender las ideas centrales de la Reforma de una forma clara y sencilla, perfectamente comprensible para cualquier espectador .
Ese amor activo es el que destaca al final de la película en el relato evangélico conocido como del hijo pródigo, cuando le explica a los niños que el Padre corre en busca de su hijo. Es la asombrosa gracia de Dios, que se muestra en un hombre como Lutero, con todas sus debilidades, capaz de confesar a su esposa Catalina que hay días que se siente tan deprimido, que ni siquiera se puede levantar de la cama. Es por eso que muchos creemos que la Reforma fue una obra de Dios. Ya que esta no es la historia de un gran hombre, sino de un gran Dios, que ama profundamente a criaturas tan miserables y atormentadas como aquel monje.

martes, 30 de octubre de 2012

PENTECOSTALES EN AMÉRICA LATINA

Religioni e Società, número 73, mayo-agosto 2012, Pisa, Italia.

Recientemente ha sido publicado el artículo titulado “El Pentecostalismo en América Latina”, escrito por los profesores  Hilario Wynarczyk (Universidad Nacional de San Martín, Argentina) y Ari Pedro Oro (Universidade Federal de Rio Grande do Sul, Brasil).
Religioni e Società, Rivista di scienze sociali della religione, cuya sede editorial se encuentra en Pisa, Italia, incorporó este artículo en idioma español dentro del número de mayo-agosto de 2012, que dedicó al tema  Cristianesimi senza frontiere: le chiese pentecostali nel mondo (Cristianismos sin frontera: las iglesias pentecostales en el mundo)”. El profesor Pino Lucà Trombetta, de la Universidad de Bologna, tuvo a su cargo la edición de este número temático.
 Les ofrecemos aquí a nuestros lectores una transcripción literal del resumen  del artículo.
“El pentecostalismo constituye un movimiento religioso que se difunde, desde sus orígenes a comienzos del siglo XX y con mayor fuerza desde la década de 1950, en todo el continente latinoamericano, a través principalmente de segmentos étnicos y de clase situados en las partes inferiores de la pirámide social. Con el tiempo el pentecostalismo demostró una gran capacidad de recreación teológica y organizativa, sin cortar, pese a ello, sus nexos básicos con la herencia evangélica. Este dinamismo fortaleció su presencia pública desde el punto de vista religioso mientras que su impacto cívico es en gran parte una incógnita, que dio  lugar a diversas hipótesis que lo presentan como asociable a la democracia y, en sentido contrario, como opuesto a sus valores fundantes y al cambio progresista de las estructuras sociales. Queda claro sin embargo que los pentecostales han sido la excusa para poner en debate el tema de la “invasión de las sectas” por quienes los estigmatizaban, sobre todo en la década de los 80. Este paper trabaja esos aspectos y plantea las demandas metodológicas que parecería conveniente llevar en cuenta para futuros estudios comparados en los países de América Latina”.
Los interesados en este material pueden encontrar el índice completo de la revista en el sitio de la Associazione per lo Studio del Fenomeno Religioso, www.asfer.it. Para conocer otros números temáticos, o solicitar copias, dirigirse al sitio de la casa editora: www.libraweb.net

Fuente: Dr. Hilario Wynarczyk, Docente de la Universidad Nacional de San Martín, Argentina

sábado, 27 de octubre de 2012

“Que las mujeres sigan luchando por su dignidad en la Iglesia”. Entrevista a Amparo Lerín Cruz, a las puertas de su ordenación ministerial

Por. Leopoldo Cervantes-Ortiz, México*
Amparo Lerín Cruz1. Amparo, comadre[1], luego de tus estudios teológicos, ¿cómo se desarrolló tu trabajo en la iglesia?
Hola, compadre. Tengo 16 años de haber egresado del Seminario Teológico Presbiteriano de México, son muchos años de haber vivido dificultades. El principal lugar donde he tenido que vencer muchos obstáculos por el hecho de ser mujer es en el seno de la Iglesia Nacional Presbiteriana de México (INPM). Cuando pertenecí al Presbiterio de la Ciudad de México, obtuve la licencia para predicar en 1998. En ese presbiterio tenía voz y voto, privilegio que se perdió con el paso de los años. Al ver que mi permanencia allí ya no podría prosperar más y que los derechos alcanzados se estaban perdiendo, decidí salir y por algún tiempo estuve sin presbiterio. En cuanto al trabajo en la iglesia, en alguna ocasión pude trabajar a la par, como pastores adjuntos, con Rubén Montelongo, mi esposo; ambos nos coordinamos bien en el trabajo pastoral, pero la iglesia no, la iglesia seguía viendo a Rubén como el pastor y a mí como “la esposa del pastor”. Muchos y muchas quisieron etiquetarme como eso mismo, pero yo no acepté ese papel, pues yo estaba llamada a ser pastora y hacia eso me enfoqué.
Amparo Lerín Cruz
Como seminarista no tuve mayor problema en obtener una congregación donde pastorear, aunque siempre bajo el auspicio de un Consistorio o pastor oficiante, sin embargo, como egresada era difícil obtener una iglesia para pastorear, dado que las iglesias querían siempre un pastor varón, y sobre todo alguien que estuviera ordenado y para su desilusión yo no era ninguna de las dos cosas. Entonces, en un inicio me dediqué a trabajar en algunos ministerios dentro de las iglesias que pastoreaba mi esposo como son: la enseñanza de niños, ministerios juveniles y femeniles, la visitación, consejería a mujeres, enseñanza en la escuela dominical, predicación, etcétera. A la par estuve predicando en distintas iglesias donde se me requería para cubrir cultos especiales o cuando no hubiera quien predicara. Empecé también a impulsar con un grupo de mujeres y varones el sacerdocio universal de los y las creyentes. Cuando llegué al Presbiterio Juan Calvino empecé a salir nuevamente comisionada para predicar en sus diversas iglesias.
Hasta hace un año, la situación cambió porque la Iglesia El Shadday me llamó a colaborar con ellos como pastora. En esta iglesia creen firmemente que con Cristo no hay distinción de personas, creen en la igualdad de género y sobre todo me han dado todo el apoyo y respeto como pastora. Aquí he podido desarrollar plenamente el ministerio al cual el Señor me ha llamado, he podido servir y acompañar a la iglesia en las diferentes situaciones que han vivido, esta ha sido una experiencia muy gratificante.
Quiero señalar que a pesar de que la INPM me discriminó, me negó la ordenación y me excluyó, estoy registrada ante la Secretaría de Gobernación como Ministra de Culto, con el registro SGAR/126:38/94, por parte del Presbiterio de la Ciudad de México. Esto se puede constatar en la página 471 del sitio: http://es.scribd.com/doc/79243438/Publicacion-de-Ministros-de-Culto-Por-SGAR. Y quiero mencionarlo porque cuando se tramitó una queja por discriminación ante la Comisión Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), Danny Ramírez, el actual moderador de la Asamblea, declaró que no había discriminación ya que no había mujeres ordenadas en la iglesia. Pues ahí aparece el registro de dos ministras de culto: Eva Domínguez Sosa y yo.
2. ¿Cómo viviste el proceso que desembocó en tu ordenación al pastorado?
Creo que la clave de este proceso fue haber tomado siempre la iniciativa, correr el riesgo de ser rechazada, señalada, juzgada o que se me cerraran las puertas; he sido insistente, persistente, a veces hasta molesta. Siempre tomé la iniciativa en un inicio de dejar el Presbiterio de la Ciudad de México, aunque eso me dejara por un tiempo sin el cobijo de institución alguna, después, decidí que no podía continuar así y que tenía que tocar otras puertas, intentarlo nuevamente, así que solicité mi ingreso al Presbiterio Juan Calvino, que en ese entonces era el único a favor de la ordenación de las mujeres. Un año después tomé la iniciativa de solicitar que se iniciara el proceso de exámenes para mi ordenación y hace pocos meses decidí que habiendo terminado este proceso era tiempo de definir si me ordenarían o no, así que, ya estando en la Comunión Mexicana de Iglesias Reformadas y Presbiterianas (CMIRP) solicité la fecha para la ordenación y aquí está el resultado.
El proceso de exámenes fue un tortuoso, muy largo, al principio complicado. Los exámenes que se me aplicaron desde un inicio fueron de nivel teológico alto, pues hasta la fecha no he visto que un varón presente exámenes para la ordenación de este tipo y no he visto que un proceso sea tan largo. Incluso he visto ordenaciones de varones ¡cuyo proceso dura sólo un día! Y todavía más: he visto a quienes se les exonera o “dispensa” algún trámite. El mío inició en febrero de 2010 y concluyó en septiembre de este año, de modo que duró casi tres años y no se me dispensó nada, lo cual creo que estuvo bien, ya que así se cubrían todos y cada uno de los procesos para que no hubiera lugar a dudas o se presentaran objeciones.
Me pusieron muchas trabas en el camino; al principio tan sólo para continuar con los exámenes de ordenación me pedían que una Iglesia me hiciera un llamamiento de cinco años como pastora, a sabiendas de que en el presbiterio no había iglesias desocupadas y que todas tenían pastor, y cuando hubo algunas congregaciones sin pastor comisionaron a varones antes que a mí, y yo seguía sin iglesia, con los exámenes de ordenación detenidos. En algunas ocasiones se cancelaron sin razón alguna. A pesar de ser titulada de la Maestría en Divinidades por el STPM me examinaron según la Constitución de la INPM en seis materias: Teología sistemática, Liturgia, Homilética, Teología pastoral, Teología bíblica y Jurisprudencia, y todas las presenté y aprobé satisfactoriamente.
Como lo mencioné antes, por la gracia de Dios hace un año la Iglesia El Shadday me llamó a colaborar en el pastorado, con lo que ya no habría pretexto para no continuar con los exámenes, sin embargo, me pusieron otro más: debía demostrar “vocación”. Este proceso y estos obstáculos no me impidieron afirmar mi vocación e insistir y perseverar hasta ver este sueño hecho realidad. Hay que saber esperar y resistir. Te repito, tomé la iniciativa cuando se tuvo que tomar, persistí y resistí. El camino que abrí con esfuerzos, con servicio, con paciencia, con perseverancia, con resistencia hoy lo disfrutan otras mujeres como Gloria González Esquivel, lo cual me da mucho gusto y espero que lo sigan disfrutando muchas mujeres más.
Agradezco mucho en este proceso el acompañamiento, apoyo y oraciones de mis hijos Vania Sofía y Hésed Zabdiel, de mi esposo, Rubén Montelongo, de mis padres, Mario S. Lerín Gómez y Sarahí Cruz Gaytán, de mis hermanos, Sarahí, Azalea y Mario, de la Iglesia El Shadday, de las mujeres y varones presbiterianos y de otras confesiones que siempre me animaron a seguir adelante.
3. Ahora que seas ordenada, ¿cuál será tu perspectiva acerca del trabajo de las mujeres en la iglesia?
Creo que nada cambiará al ser ordenada con respecto al trabajo con las mujeres en la iglesia, pues sigo teniendo el mismo compromiso con ellas, y no por haber logrado ya la ordenación dejaré de trabajar por ellas. Mi compromiso es seguir recuperando la conciencia y dignidad de las mujeres. El trabajo es exhaustivo, desgastante, pero antes como ahora mi compromiso será no descansar hasta que cada niña, casa muchacha, cada mujer llamada por el Señor para ejercer algún ministerio tenga la certeza de que si Dios la llama puede ejercerlo con plenitud y libertad. La educación de niños y niñas será uno de mis compromisos, no quiero que los niños crezcan pensando que son mejores o más que las niñas, y tampoco quiero que las niñas crean esas ideas, específicamente, de que por ser mujeres, Dios no las llama a servir. Las mujeres hemos sufrido violencia durante siglos, por lo que seguiré trabajando en la prevención de esta violencia y en la pastoral con las mujeres violentadas.
4. ¿Qué teólogas o pensadoras te han acompañado durante estos años de búsqueda, reflexión y servicio?
Las mujeres que me han influido con su pensamiento son, entre otras, las biblistas y teólogas Elsa Tamez, Irene Foulkes, Ivone Gebara, Elisabeth Schüssler-Fiorenza, María José Arana, María van Doren, Carolyn Osiek, y algunas filósofas como Graciela Hierro y Marcela Lagarde.
5. ¿Cuál es tu visión de la situación que vive actualmente la INPM? ¿Qué podrías decir a las mujeres que continúan en su seno?
La situación actual para las mujeres de la INPM es complicada. La INPM es una institución jerarquizada, estructurada solamente por varones, por lo mismo, las mujeres nunca han tenido ningún tipo de representación ni de poder dentro de la INPM. La desigualdad que viven las mujeres en la INPM atenta contra la dignidad humana, contra sus derechos como mujeres, pero sobre todo contra la soberanía de Dios.
Cuando las mujeres despierten, la INPM cambiará, no hay que olvidar que muchas veces las mismas mujeres dentro de la INPM han estado en contra de la ordenación femenina, pues como dice Marcela Lagarde: “Hay cautivas felices”. Pero aun así recordemos que siempre que las mujeres se lo proponen pueden modificar la visión de la iglesia sobre sí misma, sobre sus estructuras; las mujeres no se deben conformar al sistema si éste se opone al Reino de Dios, pues les corresponde a las mujeres obedecer a Dios antes que a los hombres. Tienen mucho trabajo, no están solas, las acompañamos y apoyamos en todo, el Espíritu Santo está con ellas, tienen que estar comprometidas a trabajar por la justicia, se deben arriesgar incluso a la excomunión. No deben perder la fe, no deben perder la esperanza, pero deben propiciar un cambio, deben oponerse a las injusticias ante todo aquello que vaya en contra del Reino de Dios, no deben dejar de trabajar por él, pero siempre con dignidad. Deben exigir ser reconocidas y remuneradas en el servicio al cual Dios las ha llamado y, si esto no es posible, creo que, como nosotros deben salir de esta pseudo-iglesia, porque no se es Iglesia cuando se va en contra de las enseñanzas de nuestro Señor Jesucristo.
6. ¿Hasta qué punto las orientaciones de las organizaciones reformadas y ecuménicas (AIPRAL, CLAI, CMIR, CMI) acerca de los ministerios femeninos ordenados han contribuido a transformar las mentalidades eclesiásticas?
Todos estos organismos apoyan los ministerios ordenados de las mujeres y la INPM siendo miembro de algunos de ellos no acata estas disposiciones. Es contradictorio que perteneciendo a estos organismos al mismo tiempo se oponga a ordenar mujeres; la INPM maneja una doble moral, ante el extranjero da una cara de apertura y hacia el interior es represiva. Sin embargo, estos organismos han contribuido a transformar las mentalidades en las bases, no en las cúpulas de poder, pero sí en el pueblo.
7. ¿Cuál piensas que será tu aportación a la naciente Comunión Mexicana de Iglesias Reformadas y Presbiterianas?
Ahora somos pioneros, con la esperanza en las manos tenemos la responsabilidad de llevar la justicia a toda la iglesia. Mi compromiso no es haber llegado, sino apenas partir, partir hacia un nuevo comienzo. Este evento marca la vida de las iglesias que iniciamos un nuevo camino, estamos preparando el presente y el futuro de nuestras comunidades, no somos como humanos la panacea a los vicios de las iglesias: ¡Dios nos guarde de serlo! “Maldito el hombre que confía en el hombre”, pero sí podemos dejarnos usar por el Espíritu que sopla fuerte, ser agentes de cambio al dejarnos usar con sabiduría por su voluntad. Mi aportación será seguir trabajando para que otras mujeres, que vienen detrás de mí, niñas, jóvenes, adultas que han sido llamadas por el Señor a los distintos ministerios logren el sueño que hoy yo veo realizado y puedan obedecer a este llamado sirviéndole plenamente.
8. ¿Consideras que era necesario el surgimiento de un nuevo organismo eclesiástico?
¡Claro! Era necesario desde hace décadas, pero nadie tomaba la iniciativa, por fin se ha roto con el cautiverio de la INPM, se rompió el odre viejo y ahora podemos guardar vino nuevo en odres nuevos, ha llegado el kairós a nuestra iglesia, hemos sido seducidos por el Evangelio del Reino de Dios. ¿Qué podríamos hacer en una iglesia que no lo vive? Como dice Joachim Jeremías: “El Espíritu de Jehová se ha extinguido” en la INPM, porque una iglesia que discrimina y que excluye no es la Iglesia del Señor, y Jesucristo no excluye a nadie. Tuvo que presentarse la crisis de la excomunión de mis compañeros para que se diera esta transformación, pero los resultados fueron buenos: Ahora formamos una nueva iglesia, una iglesia igualitaria, una iglesia donde cabremos todas y todos.
9. ¿Qué opinan tus hijos y tu esposo de la ordenación que recibirás? ¿Qué te han dicho ahora que por fin se acerca?
Una de las muchas razones por la que me he esforzado en este tiempo es porque las niñas como mi hija Vania Sofía y las siguientes generaciones de mujeres puedan participar plenamente de sus ministerios y ver a su mismo género gozando la igualdad. Mis hijos Vania y Hésed están muy contentos, están emocionados, esto es algo que de alguna manera afirma su confianza en el futuro, su fe en un Dios que puede obrar milagros, mover corazones y cambiar el rumbo de la historia, porque Él es el Señor de la historia.
Como lo mencioné antes, mis hijos y mi esposo me han acompañado con mucha paciencia durante este proceso ¡Imagínate! Vania tenía 4 años cuando inicié el proceso de exámenes. Ellos me han visto llorar, orar, luchar, levantar la cabeza, resistir y persistir. Han orado conmigo, me han animado cuando pensaba claudicar, y de alguna manera ven este logro como un triunfo propio. Están muy felices, están a la expectativa de lo que sucederá el domingo 28 y están convencidos de la igualdad entre hombre y mujer en la iglesia. Rubén ha defendido desde siempre los ministerios de las mujeres, él fue uno de los primeros que ordenó diaconisas en la Iglesia Peniel en enero de 1995. Por supuesto que él es de los más felices y contentos por este evento. Ha luchado conmigo para lograr esta ordenación, ha tratado de que sea justa y sobre todo ha sabido ser un compañero fiel en todo este tiempo, me ha apoyado, ha compartido mis cargas y me ha sostenido en la flaqueza, ha compartido la vida y ha cumplido sus tareas de padre y aun las mías para que yo pudiera estudiar y sacar adelante mis exámenes. Agradezco mucho a Dios por su gran amor y ternura.
10. ¿Qué mensaje darías a las mujeres que, como tú, estudiaron teología y no tenían la posibilidad de recibir la ordenación?
Otra iglesia es posible, nada hay imposible para Dios y para las que confiamos en él tampoco. Las puertas de esta nueva Comunión de Iglesias están abiertas para las que quieran ejercer su ministerio con dignidad. Las mujeres tenemos que tomar la iniciativa, correr riesgos, no conformarnos. Ante los cambios no podemos ser solamente observadoras, pues ahora quedará en ellas el dilema de seguir en una iglesia que no las valora, que las discrimina o moverse, hacer cambios, arriesgarse para lograr ejercer sus ministerios con plenitud. La ordenación de ministras que se llevará a cabo este domingo 28 de octubre les debe mostrar que su esfuerzo académico, sus sueños y anhelos, su vocación con la ayuda del Dios Padre y Madre se logran. Las animo a seguir luchando, a que no se dejen vencer por la tristeza y la desesperanza, a que insistan, resistan y actúen. Aquí las esperamos con los brazos abiertos.

[1] “Comadre” o “compadre”, es una expresión que se utiliza en algunos lugares para significar “amigo,amiga” o “compañero, compañera”

Sobre el autor: Leopoldo Cervantes-Ortiz Ha publicado 22 articulos en Lupa.
Oaxaca, México, 1962. Licenciado (STPM) y maestro en teología (UBL). Pasante de la maestría en Letras Latinoamericanas (UNAM). Médico (IPN), editor en la Secretaría de Educación Pública y coordinador del Centro Basilea de Investigación y Apoyo (desde 1999) y de la revista virtual elpoemaseminal (desde 2003).
 

Fuente: Lupaprotestante, 2012.

jueves, 25 de octubre de 2012

La crisis, desastre humano

Declaración de la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII
La Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII, sensible a los dramas humanos que está generando la crisis, queremos expresar nuestra solidaridad con los sectores más vulnerables de la sociedad que sufren en carne propia las consecuencias de una crisis de la que no son responsables y compartir las siguientes reflexiones.
1.Después de cuatro años hablando y lamentándonos de la crisis económica, creemos que hay un factor fundamental de este patético problema, que, a nuestro juicio, no se ha valorado aún debidamente en su justa dimensión y en sus consecuencias, y sin el cual la crisis no tendrá remedio. Dicho factor consiste en que la crisis ha sido provocada, no sólo por la economía, sino, como componente muy decisivo, por la corrupción. Los desastres que está causando han sido motivados por el dinero y el capital, pero también, y quizá en mayor medida, por la falta de ética y la desvergüenza de quienes han tenido la mayor responsabilidad en este desastre.
2. Con razón se ha dicho que las creencias sociales se diferencian de las ciencias exactas en que las convicciones afectan a la realidad. Nuestra realidad social y humana está tan deteriorada porque ha nacido de convicciones perversas. Sobre todo, la convicción de que lo que importa en la vida es el lucro y la ganancia, el disfrute y el derroche, sin reparar en los medios ilícitos con los que eso se ha conseguido por personas y grupos influyentes, concretamente en el tejido social de nuestro país.
3. La consecuencia inevitable de este estado de cosas ha sido el triunfo de poderes y de pautas de conducta que nos está llevando hacia un modelo de sociedad desigual en el que un reducido número de ciudadanos goza de unos ingresos económicos y de unos derechos de los que carece el resto de la población. Pensamos que en esto se concentra el problema más grave que se nos plantea ahora. Un problema del que muchos de los ciudadanos no acaban de tomar conciencia, ya que un sector importante de la población confía en que España, y los países que estamos pagando las peores consecuencias de la crisis, se recuperarán de este desastre y volverán recuperar el estado del bienestar del que han disfrutado durante las últimas décadas.
Así las cosas, creemos urgente que la ciudadanía tome conciencia de que estamos ante el final de un ciclo cultural, político y económico. Los poderes públicos están poniendo las bases de otro modelo de sociedad, que las personas mayores recuerdan con espanto: el viejo modelo en el que un grupo de familias poderosas gozaban de privilegios económicos, educativos, sanitarios y legales, que no estaban al alcance de la gran mayoría de los españoles y de las españolas.
4. Al afirmar esto, creemos que lo más grave y peligroso, que se nos viene encima, además del hecho doloroso de que el desempleo crezca y se prolongue durante años, es que nos están quitando nuestros derechos fundamentales, al tiempo que la cultura, la educación y la sanidad se están convirtiendo en poco tiempo en privilegios de los pocos afortunados que pretenden dominarnos a los demás.
5. No es ajena a esta situación la pésima gestión de muchos políticos y la corrupción de algunos de ellos, que está produciendo daños graves a la democracia y generando descrédito de la misma en mucha gente.
6. Valoramos positivamente las manifestaciones y actitudes solidarias de algunos obispos. Pero, al tomar conciencia de esta aterradora situación y de este proyecto opresor, que se nos oculta intencionadamente mediante mentiras incesantes, nos preocupa especialmente el silencio de un sector importante de la Iglesia jerárquica o la postura condescendiente con las injustas medidas gubernamentales ante un estado de cosas que entraña tanto dolor e inseguridad en los individuos y en las familias, y tanta desesperanza ante el futuro incierto y grave que se nos avecina. Creemos que los obispos, en España y en Europa, están cometiendo el mayor escándalo de los últimos tiempos. Las religiones, y concretamente la Iglesia católica en nuestro país, siguen teniendo un peso de autoridad moral importante, que puede ser decisivo en asuntos que afectan de forma tan directa a la conducta moral de los ciudadanos y a la felicidad o la infelicidad de quienes peor lo pasan en la vida.
Callarse o hacer declaraciones tibias en esta situación es el peor “pecado de omisión” que ahora mismo se puede cometer. Estamos ante un escándalo que clama al cielo. No se puede comprender cómo nuestros obispos protestan por las cuestiones que afectan a la moral sexual, tal como ellos la entienden y la proponen, o por la defensa de sus privilegios económicos y legales, al tiempo que se muestran insensibles ante el sufrimiento de tantas personas que se ven obligadas a cargar con el yugo más pesado que los empobrecidos tienen que soportar. En esto se juega el ser o no ser de la Iglesia. Porque una Iglesia, cuya jerarquía guarda silencio o se expresa con una ambigüedad pretendidamente neutral ante una situación tan extremadamente grave, no puede ser la Iglesia que quiso Jesús de Nazaret.
7. Ante esta actitud de la jerarquía católica, gran parte de opinión pública considera que la institución eclesiástica se ha integrado en el sistema económico-político que se nos ha impuesto es parte del sistema, lo justifica, lo legitima, lo defiende y lo protege. Por eso, nos preguntamos: ¿Cómo se puede predicar el Evangelio de Jesús de Nazaret en tales condiciones? La Iglesia necesita una renovación a fondo y una recuperación evangélica. Cuando, en estos días, recordamos la figura ejemplar del papa Juan XXIII y el cincuenta aniversario de la inauguración del Concilio Vaticano II, pedimos de forma apremiante:
- A los obispos, que las actitudes solidarias y las denuncias radicales contra los poderosos de nuestro tiempo se constituyan en criterio rector de nuestras vidas: la opción por los empobrecidos, la austeridad, la solidaridad con los marginados, la mesa compartida con quienes carecen del sustento diario, la compasión con los que sufren, la justicia y el trabajo por la paz, y que renuncien a los privilegios que les otorgan los Acuerdos de 1979m ya que les impiden impide optar por los sectores marginados.
- A las organizaciones cristianas de base, movimientos apostólicos obreros y algunas instituciones eclesiales de las diferentes tradiciones cristianas, que sigan trabajando solidariamente, como lo vienen haciendo, en favor de las víctimas de la crisis. Dichos colectivos cuentan con nuestro apoyo y nuestra colaboración.
-A los gobernantes de la Nación, de las Comunidades Autónomas y de los Municipios, que en el ejercicio del gobierno den ejemplo de honradez, respeto, tolerancia y defiendan la dignidad de las personas y la igualdad de derechos que establece nuestra Constitución, como los fundamentos básicos sobre los que se asiente la recuperación de nuestra sociedad.
Madrid, 19 de octubre de 2016

Fuente: ATTJuan XXIII&Lupaprotestante.

martes, 23 de octubre de 2012

¿CREES QUE PABLO FUE UN HOMOSEXUAL REPRIMIDO? El obispo Spong ve a Pablo como un `homosexual reprimido´

El obispo episcopaliano estadounidense John Shelby Spong, conocido activista por los derechos de gay y lesbianas, se encuentra de visita en España.
Spong (Carolina del Norte, EEUU, 1931) está casado, es padre, abuelo, obispo retirado y profesor de la universidad de Harvard. Visita España para participar en la conferencia de la mencionada V Jornada de Filosofía Clásica organizada por el Ateneo de Madrid sobre "Igualdad, dignidad y libertad", en la que también intervendrán Juan José Tamayo, Carla Antonelli, Manuel Ródenas y Aurelio Lepe.,
Esta mañana, durante una rueda de prensa en la sede de la FLGTB (Federación Española de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales ) Spong dio razón de su trayectoria y su convicción, desde que en 1976 fuera nombrado obispo en Nueva Jersey. Spong se declaró un "convencido creyente en la realidad de Dios", afirmando que no busca "crear una nueva religión, pero sí reformar la Iglesia que amo y en la que vivo."
En su intervención, Spong expuso que "Jesús nunca dijo nada sobre la homosexualidad, siempre hablaba de ayudar al oprimido". Claro que en cuanto a las palabras de Jesús su opinión es que el valor de los Evangelios es más bien relativo, ya que el prelado asegura que "sólo el 16% de las palabras que dijo Jesús en los evangelios son suyas, el resto son interpretaciones".
¿UN PABLO, HOMOSEXUAL REPRIMIDO?
Sobre la homosexualidad, Spong recalcó que él cree que los escritos de Pablo -sobre los que se basa la condena ética a la práctica homosexual en el Nuevo Testamento- "son muy controvertidos”, aunque reconoce que de todos ellos sí que “uno puede ser interpretado como antihomosexual".
En este punto, donde otros ven a un mensajero de la gracia el prelado ve a un Pablo legalista ("Era muy importante para él seguir estrictamente la ley, paso a paso”). Cuando se lee a Pablo, piensa Spong, “puedes darte cuenta de que tenía problemas. Habla de una guerra que tiene lugar en su cuerpo".
"Se ha especulado mucho sobre el problema de Pablo. Muchos han sugerido que esa espina era que Pablo era gay muy reprimido, incapaz de admitir su homosexualidad . Así que lo pasa muy mal, sufría mucho con esas sensaciones que no podía controlar. Creo que Pablo fue un homosexual profundamente reprimido, que vivía en una sociedad que le decía que eso era pecado y debía ser castigado con la muerte. E hizo todo lo posible por reprimirlo", apuntó.
CIENCIA Y HOMOSEXUALIDAD
En todo caso, el obispo que confía poco en los Evangelios sí que en cambio tiene fe ciega en la ciencia actual, insistiendo en que "en los últimos 50 años la ciencia ha hecho muchos estudios sobre lo que significa ser homosexual, y ha cambiado la forma en que pensamos la homosexualidad. La homosexualidad no es una cosa mala, es simplemente diferente de la mayoría, como la gente que es zurda, que tiene los ojos azules, los calvos...", Por ello, aseguró que "mucha de la homofobia existente viene por gente que tiene miedo a que se descubra que ellos lo son".
Spong aclaró que "hay muchos curas católicos gays que están de acuerdo con lo que digo, pero nunca desvelaré sus nombres", porque "la mayor parte de la negatividad hacia los homosexuales reside en la Iglesia, la católica y la protestante".
Por todo ello, "llegará un día en que la Iglesia se arrepienta por haber tenido este comportamiento con la comunidad homosexual. Va a pasar mucho antes de lo que parece", concluyó el prelado.

Fuentes: Religion Digital & Protestante Digital 2012