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miércoles, 21 de marzo de 2012

Nuestra Historia y cultura a debate: “España aún no soporta que se difiera de ciertas posturas”

César Vidal trata su serie en Libertad Digital sobre países europeos, cultura religiosa y crisis, y la ola de comentarios y críticas de algunos sectores católicos "rancios", que existe en colectivos de todo signo.
En las últimas semanas, el escritor evangélico César Vidal está publicando en Libertad Digital una serie histórica titulada “Las razones de una diferencia” sobre el impacto de la crisis en los países de herencia cultural católica frente a los países con raíces protestantes . “La serie muestra – explica Vidal - cómo en buena medida nuestras deficiencias vienen sufriéndose desde hace medio milenio en España, Italia, Portugal o gran parte de Hispanoamérica está muy relacionada con una cultura católica”.
En torno a estos artículos se ha generado cierta polémica con otros autores – como contamos hace unos meses , frente a Pío Moa – pero también se han producido manifestaciones contrarias en otros medios digitales católicos.
César Vidal ha comentado en la entrevista realizada por Daniel Oval para Protestante Digital sus reflexiones al respecto. “Alguno de estos medios ha decretado el boicot de mis libros. Creo que hay cosmovisiones que no están acostumbradas a vivir en libertad”, afirma Vidal. En su opinión hay quienes “en el momento en el que uno cuestiona determinados tratos de privilegio o no asume su lectura de la historia, porque es falsa, se produce una reacción fuerte”.
Cultura protestante, católica y crisis (C. Vidal) César Vidal trata la serie que escribe en Libertad Digital sobre países europeos, cultura religiosa y crisis, y la ola de comentarios y críticas de algunos sectores católicos "rancios". Una entrevsta de Daniel Oval.
Estos “sectores”, dice Vidal, “aspiran a seguir marcando por dónde debe seguir estos países. Cuando se comprueba que su influencia ha sido nefasta para estos países y se denuncia, hay una reacción de virulencia”.
No es la primera vez que Vidal enfrenta la oposición desde ciertos grupos. “La primera vez que destruyeron libros míos fue en 1995, porque había publicado sobre la historia del Holocausto, y hubo grupos neonazis que atacaron librerías donde estaban expuestos. Después he visto a Cristina Almeida decir que cuando veía mis libros en El Corte Inglés le daba ganas de prenderlos fuego. Que una web católica, muy rancia por cierto, quiera boicotear mis libros me da mucha pena. En España todavía hay personas, instituciones y entidades que no soportan que no se comulgue con sus ruedas de molino. Cualquier cosa que choque con su visión dogmática provoca una reacción en contra. Pero esto viene de muy lejos”.
Aunque también haya recibido apoyo de otros sectores, a Vidal no le preocupan las amenazas. “La historia es la que es y como decía Lincoln, no podemos escaparnos de ella. La amenaza es que puedo perder lectores. Suponiendo que esto sea cierto, me parece secundario. En eso sigo el ejemplo de Jesús, cuando vio que las multitudes se marchaban, no se fue corriendo tras ellas. No tenemos que agradar a los hombres, sino a Dios”.
SOBRE LA ÉTICA DEL TRABAJO
En la serie que escribe César Vidal en Libertad Digital se exponen varias cuestiones que en su opinión marcan la diferencia entre los países de tradición católica y los de tradición protestante. Entre ellas, el autor destaca la diferencia en cuanto a la ética del trabajo.
“En los países donde triunfó la Reforma en el XVI se vuelve a los principios bíblicos -explica Vidal-. Descubrieron que el trabajo no es un castigo de Dios, porque Adán ya trabajaba antes de la caída. Además, ven que todos los trabajos son buenos”, por tanto “el trabajo no es una maldición que soportamos ocho horas al día, sino una posibilidad enorme de realizarnos nosotros, de servir a la sociedad, a nuestros semejantes, y aún de dar testimonio”.
“Por el contrario, en la Europa sureña se llega a la aspiración de estar en un trabajo donde no se trabaje. Es algo que parece contradictorio. Efectivamente el impacto que tiene en una sociedad es devastador”, dice César Vidal, que también escribe una serie sobre la Reforma en su blog en Protestante Digital.
EL PECADO DE LA MENTIRA
Otro factor diferencial, continúa Vidal, se refiere a la aceptación de la mentira. En los países donde triunfa la Reforma, “la mentira es muy grave. Por eso se juzga a los políticos de otra manera: un político que miente tiene un castigo social enorme, está acabado. La mentira tiene un gran castigo social, y en el tráfico mercantil, enorme”.
En cambio, en los países del sur de Europa “no existe esa visión rigurosa de la mentira. El impacto que tiene esto en la política es devastador, porque perpetúa a los políticos mentirosos en el poder. Pero en el marco de la inversión es terrible. Porque uno desconfía si los tratos son seguros, si se considera la estafa como habitual. En el caso de España, (la confianza de los inversores) está muy por debajo de la que debería ser de acuerdo a la producción de riqueza del país. Los PIIGS están mucho peor por la mentira, porque no son países fiables”.
EL DESARROLLO DE LA DEMOCRACIA
La idea de democracia, mantiene Vidal, no ha sido asumida de igual forma en los países de herencia católica que en los de herencia protestante. Este concepto, en los países de tradición protestante, “arranca de una visión de desconfianza del poder: El ser humano tiene una naturaleza caída y por tanto para evitar que el poder degenere en tiranía, el poder debe estar dividido para que se contrapese, como dice la Constitución de los EEUU. Por eso los ciudadanos no juzgan tanto por la pertenencia a un partido, sino por el comportamiento que tienen sus políticos en el poder”.
En cambio, “en los países del sur de Europa los partidos se han construido con la visión de la única iglesia verdadera. Hemos vivido épocas en las que el “partido” sólo era el comunista. Eso se ha extendido a otros partidos. Por eso la gente acaba creyendo en una política sin un criterio sano. Piensan que no hay salvación política fuera del partido, igual que no hay salvación fuera de la iglesia católica”.
Para César Vidal se mantiene una “visión optimista del poder e, igual que había una iglesia madre, se piensa en un poder absoluto y político que pueda ser un buen padre”.
Aunque “La España católica tuvo un siglo de Oro en términos literarios, éste termina por razones religiosas. Se convierte en el brazo de la Contrarreforma, mientras que países mucho más pequeños y más pobres como Inglaterra o Holanda despegan porque asumen los principios bíblicos (…) Esto se sigue viendo hoy. No es casualidad que los PIIGS sean los países católicos. Ahí es donde escuece el análisis. La visión es la causa. Porque podría haber sido distinto si en lugar de expulsar a los judíos y quemar a los protestantes los hubieran acogido”, plantea el escritor.
EL PESO DE LA HERENCIA CULTURAL
César Vidal también ha explicado cómo también los evangélicos podemos arrastrar algunos de estos valores históricos y culturales en cuestiones de ética, trabajo y democracia. “Hay muchos católicos que han salido de la iglesia, pero la iglesia no ha salido de ellos. Han dejado de dar culto a imágenes o de buscar intercesores, pero no han asumido la cultura del trabajo, de esfuerzo, de austeridad y ahorro, no han obsorbido la cultura de la división de poderes, y por el contrario mantienen valores como el descuido en el trabajo, cierta forma de codicia con corruptelas, o una visión totalmente autoritaria de determinadas cosas. Esta es una de las grandes tareas que hay que afrontar: que determinados valores católicos que siguen impresos en creyentes evangélicos que proceden de sociedades católicas hay que desarraigarlos para plantar los valores que hay en la Biblia”.
El escritor admite que, a pesar de las diferencias, tanto países de herencia católica como de herencia protestante están sucumbiendo ante el avance del secularismo. “El elemento de secularización de las sociedades se ha producido en todos los países. Pero el problema es que en el momento en el que se ha producido, aquel que tiene los valores que arrancan de la Reforma han conservado mucho bueno, mientras que la secularización en el sur se ha conservado mucho malo y a cambio no han tenido nada bueno”.
RECUPERACIÓN
César Vidal escribió recientemente un artículo en Protestante Digital sobre las posibilidades de recuperación del país titulado "Seis meses" , donde defiende la necesidad de una búsqueda de Dios para un milagro de una recuperación real. “Estamos llamados a poner las cosas negro sobre blanco y no sabemos qué respuesta puede tener. Esta sociedad está en un momento delicado. Seguramente estamos en el momento más peligroso de los últimos ocho años, una encrucijada que veremos si se responde o se se reciben las consecuencias de lo que han sido los últimos años”.
En las próximas semanas César Vidal concluirá con su serie en Libertad Digital, de la que van 20 entregas “pero todavía quedan algunas más”. También anunció que continuará con su serie sobre la Reforma. “En las próximas entregas abordare el asunto de si hemos incorporado los valores de la Reforma o solo nos hemos cambiado de una iglesia a otra”, expresa finalmente el escritor.
Cultura protestante, católica y crisis (C. Vidal)



© Protestante Digital 2012

viernes, 9 de marzo de 2012

Libertad religiosa y maltrato a la mujer

Por. César Vidal Manzanares, México
No considero ninguna libertad por encima de la relacionada con la conciencia. Sin embargo, la libertad de culto tiene limitaciones indispensables.
La Historia de las religiones es, como todas, la que se desprende del estudio riguroso de sus fuentes. Al respecto, la del Islam no plantea ninguna diferencia.
Por ejemplo, en la sura cuarta, aleya treinta y cuatro del Corán se afirma taxativamente acerca de las esposas: «Y en cuanto a aquellas que temáis que os desobedezcan, advertidlas, alejaos de ellas en vuestros lechos y golpeadlas. Si entonces os obedecen, no sigáis buscando otro camino contra ellas, porque Allah es ciertamente alto y grande».
El texto, que el Islam considera inspirado divinamente, ha dado lugar a comportamientos muy concretos en las sociedades sometidas a la sharia o ley islámica . Los viajeros occidentales podían sentirse horrorizados por su ejecución, pero, en cualquier caso, nada podían hacer contra la ley del país.
El problema se ha convertido en ineludible cuando los que profesan semejantes principios han comenzado a asentarse de manera numerosa en Occidente .
Hace tan sólo unas horas, los Mozos de Escuadra acusaban al imán de Tarrasa, Abdeslam L. de instar a los fieles de su mezquita a «corregir» mediante la violencia física y psíquica lo que consideran «conductas desviadas» de sus mujeres . Las predicaciones eran pronunciadas ante millar y medio de musulmanes en la reunión de los viernes.
Los hechos recuerdan el tristísimo caso del imán de Fuengirola que llegó incluso a redactar un manual donde explicaba cómo había que golpear a las mujeres señalando, por ejemplo, que se trataba fundamentalmente de humillarlas a fin de enseñarles cuál era su lugar.
Me consta que algunas personas pensarán que citar a estos ministros de culto ante un juez es contrario a la libertad de religión. Me permito disentir. Personalmente, no considero ninguna libertad por encima de la relacionada con la conciencia y comprendo, precisamente por ello, que se halle protegida por los ordenamientos democráticos. Sin embargo, esa libertad de culto tiene limitaciones indispensables .
Así, nunca podría tolerarse, al amparo de ella, la práctica de sacrificios humanos como los realizados en las religiones precolombinas. Incluso el Tribunal Constitucional ha establecido esos límites, por ejemplo, al impedir que unos Testigos de Jehová priven de una transfusión de sangre a sus hijos.
Precisamente porque los límites resultan tan obvios resulta absolutamente intolerable que determinadas conductas como el maltrato femenino se pretendan proteger so capa de libertad religiosa . Si, efectivamente, el imán de Tarrasa predica la bondad de acciones como el golpear a las esposas resulta más que deseable que sea condenado por la ley y, acto seguido, deportado de España.
Y es que o la justicia española actúa de manera terminante respetando los límites indispensables de la libertad de culto o, pasando por alto estas acciones, tan sólo habrá abierto el camino a la barbarie generalizada el día de mañana.


Autores: César Vidal Manzanares


Fuentes: La Razón

sábado, 28 de enero de 2012

Lutero: Mi conciencia, cautiva de la Palabra de Dios

Por. César Vidal Manzanares, España*
La petición de tiempo para reflexión que hizo Lutero desconcertó al tribunal, obligó al partido papal a esperar, impresionó a los laicos y a los nobles por la humildad y la honradez del monje y le proporcionó una noche para orar y reflexionar sobre lo que iba a decir al día siguiente.
Contamos con notas de Lutero redactadas durante esa noche y por ellas sabemos que aquellas horas estuvieron marcadas por una soledad absoluta . Sus amigos estaban amenazados de muerte por Aleandro, habían sido condenados y excomulgados por la bula y carecían de permiso para estar en Worms. Sin embargo, el monje era consciente de que todo el mundo contemplaba lo que estaba sucediendo en Worms y, lo que era más importante para él, también lo hacía Dios.
A las cuatro de la tarde del día siguiente, 18 de abril, el heraldo vino a buscar a Lutero y lo condujo hasta el tribunal. Rodeado por una multitud, el monje tuvo entonces que esperar hasta las seis, dado el trabajo del que debían ocuparse los príncipes. Durante ese tiempo, algunos nobles se le acercaron para decirle que deseaban quemarlo, pero que esa circunstancia no se produciría porque antes tendrían que eliminarlos a todos. “No tendrán problema en hacerlo”, les contestó Lutero de manera irónica, pero realista.
Cuando finalmente Lutero compareció ante la Dieta, se le indicó que se le había concedido un tiempo para deliberar a pesar de que no tenía ningún derecho a ello. Ahora debía responder si deseaba defender todos los libros que había reconocido como propios o quería retractarse de alguno . El anuncio fue realizado en latín y en alemán, y de manera bien significativa, el tono de la requisitoria fue más áspero en la primera lengua.
Lutero respondió en alemán . Su tono fue humilde y tranquilo por lo que no pocos pensaron que pensaba retractarse. Sin embargo, tenía otras intenciones. Así, señaló , en primer lugar, que reconocía como suyos los libros reunidos en el lugar en la medida en que no hubieran sido alterados por sus adversarios.
Por lo que se refería a la defensa o retractación de los mismos, dividió sus libros en tres grupos. El primero abarcaba aquellos que la misma bula consideraba inofensivos . De ésos, no se retractaba.
En segundo lugar, estaban los libros en los que lanzaba acusaciones contra el papado por torturar las conciencias y exprimir al pueblo. De esos no podía retractarse porque significaría “consentir esa tiranía y fortalecer su dominio”.
Finalmente, se encontraban los escritos que había dirigido contra las personas que defendían “la tiranía romana” y pretendían tergiversar lo que había enseñado sobre la fe. En este caso, reconocía que debería haber sido más considerado, pero lo cierto es que no era un santo y, por añadidura, le resultaba imposible retractarse. A pesar de todo, si se le convencía de sus errores, refutándolos de acuerdo con los escritos de los profetas y del Evangelio, “nadie estaría más dispuesto a una retractación” que él “y sería el primero en arrojar al fuego los libros” que eran suyos.
Al terminar su exposición, se le pidió que la repitiera en latín , lo que Lutero hizo. Acto seguido, los príncipes se retiraron a deliberar. No da la impresión de que resultara muy difícil que se pusieran de acuerdo. A su juicio, resultaba indispensable que Lutero dejara de manifiesto con claridad si se retractaba o no. Por ello, pidieron a Von Ecken que intentara dejar convenientemente esclarecido este aspecto y optaron por continuar la vista.
Al reanudarse la sesión, Von Ecken inició un discurso cuya finalidad obvia era doblegar a Lutero. Finalmente, le formuló la pregunta clave. ¿Se retractaba de sus libros y de los errores que contenían? . El monje reconoció que tanto el emperador como los miembros de la Dieta deseaban una respuesta sencilla y manifestó que la iba a dar en latín sin equívoco alguno:
“Hela aquí: a menos que se me persuada por testimonios de las Escrituras o por razonamientos evidentes, porque no me bastan únicamente las afirmaciones de los papas y de los concilios, puesto que han errado y se han contradicho a menudo, me siento vinculado con los textos escriturísticos que he citado y mi conciencia continúa cautiva de las palabras de Dios. Ni puedo ni quiero retractarme de nada, porque no es ni seguro ni honrado actuar en contra de la propia conciencia”
En ese momento, abrumado por la emoción, Lutero cambió el latín en que se había expresado por su alemán materno y exclamó: “No puedo más. Haced de mi lo que deseéis. ¡Que Dios me ayude!”.
La respuesta de Lutero no dejaba esta vez lugar a dudas y algunos de los príncipes hicieron ademán de abandonar la sala. Von Ecken intentó entonces controlar la situación y gritó a Lutero que olvidara su conciencia, que nunca podría probar que los concilios se habían equivocado en materia de fe, sino, como mucho en materia de disciplina. El monje le respondió entonces que sí podía probarlo. No tuvo, sin embargo, oportunidad.
A una señal del emperador, dos guardias lo sacaron de la sala y en esos momentos se produjo el estallido .
Mientras la guardia española del emperador gritaba “¡Al fuego! ¡Al fuego!”, los alemanes –que no entendían lo que estaban diciendo- hacían la señal de la victoria.
Escoltado por los que llamaba sus “ángeles guardianes”, Lutero llegó al final a su alojamiento. Una vez allí, levantó los brazos al cielo mientras gritaba: “¡Ya está! ¡Ya está!”.
Se encontraba embargado por la convicción de que había cumplido con su deber. Donde otros se habían retraído por miedo o por interés, él se había mantenido firme frente a los grandes poderes de su tiempo y fiel a los dictados de su conciencia. Lo había hecho además no por intereses políticos, por codicia o por ansia de poder sino por amor al Evangelio y sostenido en la fe en su Redentor.

*Autores: César Vidal Manzanares, es Teólog, historiador y escritor.
Es doctor en Historia, con premio extraordinario de fin de carrera por la UNED, en Teología y en Filosofía, por la Logos University, y licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid. www.cesarvidal.com

©Protestante Digital 2011