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sábado, 23 de diciembre de 2017

Una palabra de esperanza

Por. Jorge D. Zijlstra, EE:UU
La misericordia y la verdad se encontraron; La justicia y la paz se besaron.
La verdad brotará de la tierra, Y la justicia mirará desde los cielos.
Salmo 85:10-11
La proclama del Salmista respecto a un tiempo donde podamos ver plenamente encarnadas la misericordia, la verdad y la justicia -elementos fundamentales de la fe- es ciertamente nuestra esperanza. Porque como bien expresa el profeta Isaías (32:17) : La justicia producirá paz, y en esa paz podremos tener la experiencia de la tranquilidad y la confianza – no para un solo día o para un rato- sino para siempre. Ese es nuestro anhelo, en especial en un tiempo con tanta necesidad, con tanto dolor que cargamos y que nos rodea y con tanta precariedad de la vida que nos ha dejado el Huracán.
Desde el impacto del Huracán María en Puerto Rico he reflexionado mucho en las enseñanzas que traen estos tiempos difíciles, en que hemos perdido la paz y en que desde los cielos lo que se observa en nuestra tierra es sufrimiento, carencias y realidades que son -en gran parte- fruto de muchas injusticias que antes estaban ocultas a nuestros ojos o escondidas lejos de nuestras carreteras.
Pero esta visión cósmica que nos trae el salmista llama a la confianza porque presenta la idea de un mundo ordenándose como al principio, cuando Dios vio que todo lo creado era bueno (Génesis); o como al final de los tiempo cuando la humanidad conocerá nuevos cielos y nueva tierra donde el dolor, la muerte y la lágrima ya no tendrán lugar (Apocalipsis). El salmista con su llamado a la paz, que surge de la vivencia de la misericordia y la justicia, nos propone la existencia de un Dios que no ha dejado de echarle un ojo a nuestra realidad; un Dios que se encarna en la vida y que no deja de empujar la renovación de la creación que, aunque aún gime como mujer con dolores de parto (Pablo), a la vez está bajo su cuidado desde los orígenes y hasta la consumación de la historia.
Por esto el futuro que construimos -desde el ahora de la historia- requiere todos nuestros esfuerzos en pro del día en que se abrazarán la misericordia, la verdad y la justicia y podremos conocer realmente el alcance profundo de la paz que es שלום (shalom) y también ειρήνη (eirene), y que se construye paso a paso, aprendiendo de cada día sus enseñanzas. Esta perspectiva sobre la vida que tiene la persona de fe es la que nos permite afirmar:
Sé vivir con limitaciones, y también sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, tanto para estar satisfecho como para tener hambre, lo mismo para tener abundancia que para sufrir necesidad; [Porque] ¡todo lo puedo en Cristo que me fortalece! (Filipenses 4: 12-13 RVC)
O como dice el credo antiguo pre-reformado que sella la identidad de los Valdense que desde el Siglo XII expresaban su fe y su resistencia con una afirmación basada en Juan 1: 5 que en latín reza “Lux Lucet in Tenebris” (la luz resplandece en las tinieblas) y que el Evangelio completa con la afirmación “y las tinieblas no prevalecieron contra ella”. (Juan 1:5)
La luz y la vida (ver Juan1:4), la misericordia y la verdad, reveladas en las palabras, las prácticas y el espíritu de Jesús, son las que iluminan la existencia y movilizan la esperanza del pueblo, especialmente, en tiempos de adversidad, de desierto y de devastación. El motor de nuestra acción es ese mundo nuevo que Jesús llamaba “Reino de Dios” y que se construye desde la justicia, esperanza escatológica que nos permite luchar el presente.
Por eso hoy es bueno reflexionar sobre para qué y cómo seguir adelante como país, redoblando nuestro compromiso con ese mundo mejor, por venir, que da sentido a nuestra acción y a nuestras prácticas cotidianas. Recordemos que Jesús vino al mundo a anunciar buenas nuevas para personas cautivas. Buenas noticias para contextos difíciles. Buenas noticias para un tiempo árido de ellas. Buenas noticias que trastocan esquemas y que llaman renovaciones. Buenas noticias de Jubileo, de perdón de deudas, de redención, de reconstrucción, de nacimiento de lo nuevo que se va gestando, aún en medio del desorden y la no-vida (ver Génesis 1:2).
He ahí la fuerza del Salmo que propone el abrazo de la verdad, la justicia y las prácticas de misericordia como pre-requisitos, o realidades inseparables, para la experiencia comunitaria de la paz. En este sentido lo que viene sucediendo en medio nuestro -en especial luego de María- es que engendrando los proyectos de Dios en el hoy histórico que nos toca vivir, encarnamos a Cristo nuevamente en medio de los dolores y las esperanzas de nuestra gente. San Ambrosio decía: “Cualquier alma que cree, concibe y engendra al verbo de Dios” y esto está sucediendo en medio nuestro.
Por tanto, cada una y cada uno de nosotros somos los renuevos de Jesús que plantamos en nuestros jardines cuando hacemos brotar la justicia, la verdad y la misericordia en medio nuestro. Ahí está la fuerza para seguir sirviendo, construyendo, apoyando, dándonos a los demás.
Jurgen Moltmann, quien vivió la experiencia del nazismo y de los campos de concentración en Bélgica, en su famoso libro “Teología de la Esperanza” afirma algo muy interesante. Dice:
el centro de nuestra fe es nuestra esperanza y Él es nuestra esperanza porque nos ha asegurado desde el principio la realización de un mundo nuevo donde los pobres serán bienaventurados, donde los tristes serán consolados y donde el ingreso al llamado “cielo” estará supeditado al principio ético de haber cumplido o no con la responsabilidad hacia el que tiene hambre, necesidad de un techo, carencia de ropa, del afecto de una visita o hasta un simple vaso de agua.
Jesús es nuestra esperanza por su triunfo, porque nuestras fuerzas no son las nuestras sino la de Él, pero especialmente porque reconocemos que Él ha definido que somos su familia más cercana, en la medida que hacemos la voluntad de quien nos envió. “Mi padre y mis hermanos son los que hacen la voluntad de mi padre”, le dijo a sus discípulos. Y su voluntad es la de un mundo más fraterno y justo donde el amor al prójimo y a Dios moja todos los tejidos de la sociedad.
Es la fe la espera de lo que no se ve, es la certeza de lo que no se puede palpar -aún- como realidad plena; Y, a veces, es incluso lo que no puede, prácticamente, ni ser soñado.
Moltmann sabe bien de lo que habla y describe que ese otro mundo esperado y prometido muchas veces “entrar en colisión con la realidad experimentable en el presente”. Sin embargo, en esa confrontación entre realidad circundante y promesa, tan cruda a veces, ahí mismo es que se vive el desafío de la fe en esa tensión escatológica entre el “ya” pero el “todavía no”.
Esa es la tensión, la angustia, la incomodidad que hace que no alcance con la proclama de paz, si no viene acompañada de la verdad, la justicia y los actos de misericordia, tan necesarios hoy en nuestro terruño para asegurar la vida, en especial de las personas más vulnerables. Es la tensión sobre la que habla el Reformador francés, Juan Calvino, cuando dice:
“Se nos promete la vida eterna; pero se nos promete a nosotros, los muertos. Se nos anuncia una resurrección bien aventurada; pero entretanto estamos rodeados de podredumbre. Se nos llama justos; y, sin embargo, el pecado habita en nosotros. Oímos hablar de una bienaventuranza inefable; pero entretanto nos hallamos oprimidos aquí por una miseria infinita. Se nos promete sobreabundancia de todos los bienes; pero somos ricos sólo en hambre y en sed. ¿Qué sería de nosotros si no nos apoyásemos en la esperanza, y si, en este camino a través de las tinieblas, iluminado por la palabra y por el espíritu de Dios, no se apresurase nuestro entendimiento a ir más allá de este mundo?” (Ad. Hebreos, 2,1-11).” (cita de Calvino en Moltmann). [1]
Un camino a la luz, a través de las tinieblas, conocemos mucho de esto desde el Huracán María. Un camino hacia la verdad, la justicia, la misericordia y la paz, desde una profunda carencia y necesidad. Un camino de porfiada esperanza, como me gusta decir desde hace un tiempo, un camino de obstinado y perseverante compromiso constructor de paz.
Voy terminando estas reflexión desde el Salmo 85 recordando las palabras de Benjamin Ferencz, quien con solo 28 años fue el fiscal que llevó adelante la acusación de 22 militares acusados por el genocidio orquestado por Hitler durante la Segunda Guerra Mundial; cuando entrevistado por un periodista responde a la siguiente pregunta:
– Al cabo de noventa años ha visto tanta muerte y tanta miseria en el espíritu humano… ¿cómo es que mantiene encendida la llama de esperanza?
– No tengo alternativa. Desde luego que he visto mucho sufrimiento… demasiado, pero no puedo hacer una pausa ni dejar de cumplir con mi credo mientras tenga un soplo de vida para mejorar la manera como los seres humanos se relacionan mutuamente. No tengo vacaciones, no tengo días de fiesta, no tengo un salario… y todo porque lo único que me alienta a seguir vivo es hacer lo que mi conciencia me dicta que debe ser hecho. [2]
Lo que dicta mi conciencia que debe ser hecho es continuar la búsqueda incansable de la verdad, luchar sin pausa por la justicia, realizar actos constantes de solidaridad y misericordia. Esto es lo que Dios nos invita a hacer para que haya paz en nuestra tierra y así soñar con el Salmista el nuevo tiempo que hoy estamos construyendo. Nuevo tiempo que nos permite encontrarnos con la misericordia y la verdad allá arriba en nuestras montañas golpeadas y en las casas pobres destruidas por el Huracán; o encontrarnos con la paz que nos arropa luego de días, semanas y meses intensos sirviendo a nuestra gente más humilde, practicando misericordia a las personas olvidadas y pobres.
La paz llega a nuestra tierra cuando pensamos en el futuro no como una búsqueda de regreso a la “normalidad”, o a “volver a vivir igual que antes”; sino por el contrario, como una construcción que se realiza desde el hoy de cada uno de nosotros, con nuevos compromisos por la justicia, la misericordia y la solidaridad y con una nueva propuesta de país que provea para un mejor y buen vivir en esta tierra, empezando por los de abajo y contando primero con nosotros mismos como constructores de nuevas realidades.
Ciertamente podremos pensar -como decía la Madre Teresa de Calcuta, “que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar” pero ¿qué sería del mar si le faltara esa gota?. Por esto cuando quieras la experiencia de la paz, procura justicia para el otro, has tu parte y
La misericordia y la verdad se encontraran en Borinquen ;
La justicia y la paz se besaran en Humacao, en Adjuntas y en cada Pueblo.
La verdad brotará de nuestra tierra,
Y Dios verá justicia desde el cielos.
“Por eso es que hoy tenemos esperanza; por eso es que hoy luchamos con porfía; 
por eso es que hoy miramos con confianza, el porvenir en esta tierra mía”. [3]
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[3] “Tenemos esperanza”, Obispo Federico Pagura.


Fuente: Lupatrotestante, 2017

viernes, 22 de diciembre de 2017

Casiodoro de Reina, heterodoxo impenitente, amante de la libertad

Por. Alfonso Ropero, España
La Biblia Reina-Valera revisión 1960 constituye la Vulgata de todos los protestantes de habla española, que se resisten a admitir cualquier otra versión, por más que responda a un trabajo más profundo y académico, con recurso a un aparato científico más completo. Naturalmente, hay otras versiones que poco a poco van ganando terreno en muchas iglesias, pero sin lograr desbancar el prestigio de la Reina-Valera 1960.
Muchos de los lectores de esta Biblia, que conocen y aman tanto, desconocen, por contra, todo lo relativo a quienes fueron sus autores. Los más ilustrados tienen una ligera idea de que habían sido monjes católico-romanos que convertidos al evangelio fueron perseguidos por la Inquisición, de la cual consiguieron escapar, gracias a lo cual pudieron dedicarse a la traducción de la Biblia original en hebreo y griego al español de la época.
Sin embargo, ante la visión idílica que algunos presentan, me gustaría en este artículo tratar brevemente varios aspectos de la vida de Casiodoro de Reina (1520-1594), que me parecen reveladores del precio que tuvo que pagar por ser fiel al Evangelio y su conciencia. Me parece que es un personaje de la Reforma que tiene mucho que decirnos sobre aspectos que todavía inquietan y trastocan a nuestras iglesias con brotes inquisitoriales. Escribe un reciente biógrafo de Casiodoro, Constantino Bada Prendes, que derramó muchas lágrimas mientras investigaba en la vida de este hombre, al conocer las muchas contrariedades y procesos inquisitoriales que tuvo que soportar a lo largo de su ajetreada existencia (Constantino Bada Prendes).
Es bien sabido que Casiodoro de Reina fue un monje de monasterio de San Isidro del Campo (Sevilla), que pertenecía a la Orden de los Jerónimos, cuya lectura de la Biblia y de libros luteranos le llevó a abrazar la ideas reformistas que se estaban propagando en el norte de Europa. Alertada la Inquisición, Casiodoro y un buen número de frailes tuvieron que darse prisa para abandonar España. Los que no lograron hacerlo a tiempo terminaron en la hoguera, o bien disciplinados, según el grado de su implicación en la “herejía luterana”.
Huido a la Ginebra de Calvino, Casiodoro pronto advirtió que aquella tampoco era su tierra prometida. Espíritu libre y sensible tuvo que pasar por innumerables trances para sobrevivir en aquel mundo de sospecha constante, de desconfianza generalizada del otro por cuestiones doctrinales. Aun así, Casiodoro fue capaz, en solo diez años, y por su propia cuenta, en un ambiente hostil, de dar a luz una versión de Biblia que es todo un logro de la literatura religiosa. Por si fueran poco las penurias económicas, cuando ya estaba casi a punto de imprimir y sacar a la calle su edición de la Biblia, cayó gravemente enfermo teniendo que permanecer en cama durante cinco semanas, debatiéndose entre la vida y la muerte. “Me producía no poca tristeza —escribió posteriormente— el pensamiento de mi mujer y de mis hijos pequeños, a quienes parecía haber traído conmigo a Basilea únicamente para que empezaran un nuevo exilio lejos de nuestros amigos y conocidos, y sobre todo, privados de mí. Pero incluso esta tristeza la alejaba fácil y rápidamente encomendándolos a la Providencia de Dios que, primero a mí y después a ellos conmigo, nos había hecho experimentar su cuidado paternal en medio de tantas dificultades y frecuentes trabajos”.
Casiodoro es ejemplo de unos de esos espíritus nobles del reformismo español. De ningún modo estaba de acuerdo con el castigo capital del “hereje” o disidente religioso. Se dice que lloraba cada vez que pasaba cerca de la colina de Champel porque le traía a la memoria la terrible muerte en la hoguera sufrida allí por su compatriota Miguel Servet (1509-1553), el cual se había negado a admitir la tradicional doctrina de la Trinidad. Esta simpatía hizo que algunos calvinistas lo sometieran a vigilancia. También en doctrina Casiodoro fue sospechoso ante las autoridades de la ciudad; parece que daba más importancia a los matices éticos y prácticos que a los especulativos y teológicos. Ocurre que muchos reformadores comenzaron proclamando la salvación por gracia, por fe sola, pero en la práctica bien pronto cayeron en la gnosis, la salvación por el conocimiento correcto de la doctrina sobre la gracia, la fe sola o la predestinación, el bautismo o la Santa Cena; todos ellos motivos para jugarse la vida en la contienda. El criterio de fe verdadera ya no venía asegurado por la fe y la vida piadosa, sino por la doctrina y la ortodoxia, o más bien, la fidelidad a la doctrina del grupo.
En 1559 decide dejar Ginebra y marcharse a Frankfort, uniéndose allí a una iglesia de habla francesa. Sin embargo, cuando Isabel I asciende al trono de Inglaterra, Casiodoro decide encaminarse a Londres (1558), encontrándose a otros que huían de la persecución en España. Solicitó a la reina Isabel que le concediera el uso de una iglesia para sus reuniones, petición que sería atendida, permitiéndosele el uso de la iglesia de Santa María de Harás. Por un poco de tiempo habrá una congregación reformada española en Londres que se reunía tres veces por semana. En esos años, gozando de una relativa tranquilidad, pudo dedicarse a sus labores pastorales y hasta formar una familia (1562).
Pero su espíritu liberal y comprensivo levantaba sospechas. Pese a los años transcurridos desde su salida de España, la Inquisición le seguía los pasos mediante agentes que informaban de cada actividad que realizaba. Por otra parte, sus hermanos de fe no terminaban de fiarse de él. El grupo calvinista criticaba sus creencias, hasta el punto de ver en él un hereje potencial. Quizá no le podían perdonar sus simpatías hacia Servet y Sebastián Castellion (1515-1563) — opuesto a Calvino y los calvinistas—; su aprecio del luteranismo y de la corriente anabaptista.
El odium theologicum, que es un fuerte sentimiento que no repara ante nada, ideó la mejor manera de desacreditar a Casidoro y meterlo en un serio aprieto. En 1563 fue acusado del delito de sodomía. Los acusadores hicieron correr la versión de que Reina antes de su matrimonio había mantenido relaciones homosexuales con un mozo llamado Jean de Bayonne. Fue acusado formalmente por los pastores calvinistas de las iglesias francesa y holandesa en Londres. Reina negó la acusación como totalmente falsa. De nada le valió, bien pronto se inició el juicio, primero por cuestiones doctrinales, después por el susodicho cargo de sodomía. Sospechando que la decisión ya estaba tomada en su contra, Casiodoro huyó Inglaterra, iniciando así un peregrinaje que le llevaría a varios países, entre ellos, Holanda, Alemania, Francia y Suiza. En Amberes descubrió que las autoridades españolas habían puesto precio a su cabeza. En Estrasburgo el consistorio reformado le ofreció el cargo de pastor (1565). De nuevo aparecieron las sospechas teológicas sobre su ortodoxia. Reina debió explicar sus posiciones teológicas en una carta dirigida a la congregación. Y haciendo gala de una gran habilidad, consiguió refutar las acusaciones sirviéndose de las enseñanzas de los mismos reformado-res. A pesar de haber convencido al consistorio de Estrasburgo, su éxito no es completo: en el camino de su defensa se granjeó la enemistad del sucesor de Calvino en Ginebra, Teodoro Beza, el cual concluyó afirmando que, en el fondo, Reina era un luterano. Antes de tomar el cargo de pastor, Reina debía reparar el escándalo que quince años antes había provocado su huida de Londres: el cargo de sodomita, que pendía sobre él como espada de Damocles. Confiado en su inocencia y deseando cumplir el requisito de honradez para ocupar su cargo pastoral marchó a Londres para someterse a un nuevo juicio. El arzobispo anglicano Edmund Grindal solicitó la revisión de las actas del caso, y tras una cuidadosa de las mismas y de los antecedentes de sus acusadores se evidenció que los testigos que señalaron a Reina de sodomía, los españoles Francisco de Ábrego y Gaspar Zapata, habían actuado como agentes encubiertos al servicio de la Inquisición española e incluso salieron a la luz los pagos recibidos por ser parte del complot contra Casiodoro. Pero sus correligionarios, llevados por el odio teológico habían preferido creer antes a aquellos provocadores inquisitoriales que al propio Casiodoro. También se examinó su confesión de fe respecto a la interpretación de la Cena del Señor, que algunos consideraban excesivamente luterana. Casiodoro no tuvo reparos en firmar un documento en el cual declaró su adhesión a la Confessio Helvetica, una confesión calvinista emblemática, y a la Confessio in articulo de Coena, confesión que trata de conciliar la postura calvinista con la luterana sobre la Cena del Señor. Como resultado de todos estos actos e investigaciones, el tribunal exoneró a Casiodoro de todos los cargos de herejía y conducta inmoral (1579).
La injusta persecución de que fue objeto, la humillación de repetir una y otra vez su confesión de fe para contentar la ortodoxia de los guardianes de verdad, no lo detuvo para entregarse sacrificadamente a la traducción de la Biblia en castellano, que con mucho esfuerzo y dificultades fue publicada en 1569, destinada a convertirse en el símbolo del protestantismo hispano y memoria eterna de este singular personaje.
Aparte de la Biblia, nos dejó otro legado importante, su espíritu pacificador y comprensivo. Como alguien ha dicho “supo ser tolerante en una sociedad intolerante y dogmática”. Casiodoro es sin duda un ejemplo de lo mejor de ese espíritu cristiano abierto y tolerante, que ejerce con una caballerosidad ejemplar. De haber conseguido la formación de una Iglesia Reforma Española creo que la cristiandad habría sido testigo de una nueva manera de Reforma inclusiva, pacífica y netamente evangélica. Casiodoro expresó con valentía su opinión que “también a los anabautistas se les debía considerar como hermanos”. Y esto lo dijo en una época que tanto católicos como protestantes competían en dar caza y muerte a estos creyentes que se negaban a bautizar niños y defendían el bautismo de adultos en base a la profesión de fe en Cristo —la tesis de un Casiodoro anabautista es sostenida por Manuel Díaz Pineda en su estudio histórico-doctrinal de la Reforma española, y también por Perez Zagorin.
Por si fuera poco, Casiodoro propagó entre los refugiados españoles el libro de Castellion donde defiende que no se deben quemar los herejes, y afirma que Miguel Servet había sido quemado injustamente. El argumento de Castellion era irrebatible: “Matar a un hombre no es defender una doctrina, es matar a un hombre. Cuando los ginebrinos ejecutaron a Servet, no defendieron una doctrina, mataron a un ser humano; no se hace profesión de fe quemando a un hombre, sino haciéndose quemar por ella. Buscar y decir la verdad, tal y como se piensa, no puede ser nunca un delito. A nadie se le debe obligar a creer. La conciencia es libre… que los judíos o los turcos no condenen a los cristianos, y que tampoco los cristianos condenen a los judíos o a los turcos… y nosotros, los que nos llamamos cristianos, no nos condenemos tampoco los unos a los otros… Una cosa es cierta: que cuanto mejor conoce un humano la verdad, menos inclinado está a condenar (Stefan Zweig, Castellio contra Calvino: Conciencia contra violencia. El Acantilado,  Barcelona 2012).

Nota bibliográfica:
Manuel Díaz Pineda, La Reforma en España. Siglos XVI-XVIII. CLIE, Barcelona 2017.
Enrique Fernández Fernández, Las Biblias castellanas del exilio. Editorial Caribe, Miami 1976.
Ignacio Javier García Pinilla, “El foco reformador de San Isidoro del Campo”, en Actas Simposio San Isidoro del Campo, 1301-2002, 61-91. Consejería de Cultura, Sevilla 2004.
1975.        Gordon Kinder, Casiodoro de Reina: Spanish Reformer of the Sixteenth Century. Tamesis Books ltd., Londres 1975.
Manuel Gutierrez Marín, Historia de la Reforma en España. Producciones Editoriales del Nordeste, Barcelona 1973.
Doris Moreno Martínez, Casiodoro de Reina. Centro de Estudios Andaluces, Sevilla 2017.
José C. Nieto, El Renacimiento y la otra España. Visión sociespiritual. Librairie Droz, Ginebra 1997.
Raymond S. Rosales, Casiodoro de Reina, patriarca del protestantismo hispano, Editorial Concordia, Saint Louis 2002.
Perez Zagorin, How the Idea of Religious Toleration Came to the West. Princeton University Press, Princeton 2003


Fuente: Lupatrotestante, 2017

jueves, 21 de diciembre de 2017

La libertad cristiana y la jerarquización en la Iglesia

Por. Adrián Aranda, Uruguay.
A mis amados hermanos en la fe, así como a todo el Cuerpo de Cristo en su integridad, quisiera dar cuenta de un fenómeno que se ha establecido sobre todo en nuestras iglesias neopentecostales, de las cuales me siento parte en carne y sangre:
En mis prematuros nueve años de conocer al Señor y de ser partícipe de Su amor y gracia, me he enfrentado a algo que me ha inquietado, desvelado e incluso me ha hecho pasar por largos períodos de depresión y confusión. Me refiero a la jerarquización en la Iglesia y a los problemas que dicha gradación trae a la libertad cristiana, ya que creo que la afecta de manera dañina.
Con mucho temor de caer en aires mesiánicos infundados he acudido a la Historia y a las Sagradas Escrituras para analizar este fenómeno y comprobar su legitimidad, la cual actualmente se nos presenta como algo incuestionable, de carácter absoluto.
En principio, encontré en la protocomunidad judeocristiana del primer siglo ciertas características sobre las que quisiera explayarme. Primeramente pude dilucidar un fuerte sentido de justicia, de igualdad y de abnegación. Las riquezas se depositaban “a los pies de los apóstoles” y se repartían “a cada uno según su necesidad”, (Hch.4:35). Cuando los apóstoles ya no pudieron atender con diligencia esta tarea propusieron al pueblo, a la grey, que eligieran siete diáconos para administrar los bienes y atender a las viudas y a los huérfanos con diligencia, y “agradó la propuesta a toda la multitud; y eligieron”, (Hch.6:5). Aquí vemos claros ejemplos de estos valores, de justicia en tanto que las ofrendas eran repartidas entre toda la grey según las necesidades y con un plus de protección para los más vulnerables , de igualdad en tanto fue la “multitud” quien escogió a los siete diáconos mediante una “propuesta” de los apóstoles y de abnegación ya que los apóstoles, de forma desprendida, no tuvieron reparo alguno en ceder el trabajo de administrar los bienes a creyentes “de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y sabiduría”, (Hch.6:3), pero no elegidos por ellos, sino por la “multitud” en tanto que “los doce convocaron a la multitud de los discípulos y dijeron: […] Buscad, pues hermanos entre vosotros, […] a quienes encarguemos de este trabajo”, (Hch.6:3).
Algo similar sucede cuando Pedro recibe la revelación de ir a predicar a los gentiles en la casa de Cornelio. El impacto para su mentalidad judía fue muy grande, debió desestructurarse y ceder a la revelación del Señor. Así y todo, “siendo considerado como columna” de la Iglesia, (Gá.2:9), al volver a Jerusalén tuvo que rendir cuentas, dado que lo increparon “diciendo: ¿Por qué has entrado en casa de hombres incircuncisos, y has comido con ellos?”, (Hch.11:3). Pedro, sin aires de imponer su liderazgo ni su nueva revelación, (que era la del Evangelio mismo en su totalidad), les contó todo “por orden lo sucedido”, (Hch.11:4). Aquí vemos al “máximo líder” de la Iglesia primitiva rendir cuentas sobre algo que había hecho, con humildad, sencillez y cautela y ni siquiera se trató de rendirles cuentas a los demás apóstoles solamente sino que lo hizo ante “los que eran de la circuncisión”, es decir, a toda la comunidad judeocristiana que se encontraba en Jerusalén.
Avanzada y desarrollada la Iglesia primitiva, consolidadas y bien distinguidas la comunidad cristiana judía y la comunidad cristiana gentil, surgió el asunto de si los nuevos conversos gentiles debían circuncidarse o no. Para ello se estableció un ámbito de diálogo y “mucha discusión”, (Hch.15:7), en lo que más tarde se conocería como el Primer Concilio de Jerusalén, en el cual se resolvió en conjunto, puesto que les había parecido bien al Espíritu Santo y a ellos, (a “nosotros” dice Hch.15:28), no imponer la circuncisión a los gentiles como condición para comulgar y a esos efectos elaboraron una carta que enviaron a Antioquía para divulgar su resolución.
Vemos, en el anterior relato, un espíritu “democrático”, en el sentido de que no existían imposiciones ni se concebían las arbitrariedades de los principales líderes como “la verdad” o como una orden vertical, sino que predominaba el diálogo, la búsqueda del consenso, la unidad en el “sentir” pero nunca en el “pensar”. Varias veces el apóstol Pablo exhorta en sus epístolas a los creyentes a tener un mismo “sentir”, “parecer, (Fil.2:2; 1Co.1:10), y a estar “unidos en una misma mente”, pero debemos destacar que esta palabra, “mente”, en el griego tiene como término más próximo “Noûs”, que no refiere a “pensar” ni a “razón”, dado que estos términos aparecieron siglos después, sino que refiere al “alma”. En ninguna parte del Nuevo Testamento se nos insta a “pensar todos igual”, sino más bien que la exhortación es a “sentir todos igual”.
La historia parece indicar que fue en siglo II cuando nació una estructura jerárquica dentro de la Iglesia. Según el teólogo Hans Küng constó de tres fases antes del ascenso del obispo de Roma, hecho que consolidó la jerarquización eclesial. Una primera fase se da cuando los obispos-presbíteros, durante los últimos años del primer siglo, luego de la muerte paulatina de los primeros apóstoles, fueron imponiéndose a los profetas, maestros, diáconos y a los cristianos que desempeñaban otros servicios dentro de la Iglesia. La segunda fase se produce al comenzar a imperar el episcopado monárquico, es decir, un solo obispo por ciudad. En la tercera fase el episcopado se extiende a un territorio eclesial más allá de una sola ciudad, lo que se llamaría luego “diócesis”, palabra que viene del latín “dioecĕsis” que deriva del griego “διοικησις” (dioikēsis), y significa “administración, dirección, gobierno”. Finalmente el episcopado monárquico en Roma surge a mediados del siglo II, personificado en el obispo Aniceto.
Ateniéndome al desarrollo señalado pareciera que la jerarquización no formó parte de la esencia de la cuna del cristianismo, sino que fue un producto elaborado y alimentado por la sed de poder de los hombres. Atendiendo a esto, ¿por qué estamos cometiendo los mismos errores? ¿No podemos aprender de la Historia? El protestantismo, simbolizado en Lutero, representa una ruptura con la verticalidad monárquica y una apología a la libertad cristiana mediante la legitimación del sacerdocio universal, a saber, el hecho de que todos podemos acercarnos directamente a Dios a través de Jesucristo, lo cual nos pone en igualdad de condiciones delante del Soberano Señor. Las Sagradas Escrituras no hacen distinción entre cristianos, las distinciones las introdujeron hombres que querían apartarse de la masa y formar una “élite eclesial”, (Lutero). El Reformador, en su carta sobre la Libertad cristiana, escribió que esto es hacernos “verdaderos esclavos de la gente más incapaz del mundo”.
¿Cómo podemos alegar ser protestantes y evangélicos y permitir estructuras piramidales que sólo pretenden dominar a los hombres y usurpar la libertad que Cristo nos ha dado? Gran parte de las Iglesias neopentecostales actuales promueven la idealización del líder, la obediencia ciega, prácticas que terminan creando creyentes sumamente infantiles e incapaces de tomar decisiones por sí mismos o en comunión con el Espíritu Santo, gente muy confundida, lastimada y oprimida por no “poder ser”, negando así la esencia de La Reforma: Sola scriptura, (“sólo por medio de la Escritura”); Sola fide, (“sólo por la fe ”); Sola gratia (“sólo por la gracia”); Solus Christus (“sólo a través de Cristo”) y Soli Deo gloria (“la gloria sólo para Dios”).
Alguien podría intentar refutar argumentando que la monarquía fue instituida por Dios y que como cristianos somos parte de un Reino, (el Reino de Dios), pero ésta es una mezquina interpretación. A este último respecto, el Señor dejó muy en claro: “Mi reino no es de este mundo”, (Jn.18:36), y con relación a la institución monárquica es menester volver a las Escrituras y recordar que antes de que Israel tuviera rey, las naciones circundantes ya lo tenían, por lo cual podemos deducir que la monarquía fue una constitución humana. También es importante recordar que Israel pide rey al profeta Samuel diciendo “constitúyenos un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones”, (1S.8:5), y la respuesta de Dios fue clara “no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos”, (1S.8:7). Dios sabía que el hombre quería ser rey, ser divinizado, se repite la tentación del pecado original: “seréis como Dios”, (Gn.3:5). El resultado de la cesión de rey a Israel resultó en la gran desgracia de esta nación: un pueblo dividido, tribus desaparecidas, cautiverio, esclavitud y la diáspora que recién finalizó el siglo pasado. Alto precio han pagado por “querer ser como Dios”, alto precio hemos pagado por “querer ser como Dios”, mejor dicho, alto precio ha pagado el Señor con Su sangre por nuestra ambición de poder… ¿seguiremos por el mismo camino? Espero que no, quiero una novia de Cristo diferente para mis hijos, espero que mi corazón lata para que mis ojos lo vean “antes que la lámpara se apague”.

Fuente: Lupatrotestante, 2017

miércoles, 20 de diciembre de 2017

La iglesia frente al VIH-SIDA

Por. René Padilla, Argentina
EN LA ACTUALIDAD, uno de los azotes más nefastos de la humanidad es el Síndrome de Inmuno-Deficiencia Adquirida (SIDA). Descubierto por el científico francés Luc Montagnier hace varias décadas, el terrible Virus de Inmuno-Deficiencia Humana (VIH) se ha extendido y sigue extendiéndose por todo el mundo. El avance del SIDA coloca a muchísimas familias, incluyendo tal vez a la nuestra, en una situación de absoluta incertidumbre en cuanto al futuro. El VIH puede manifestar su presencia en cualquier momento, sin previo aviso. Es un asesino que permanece agazapado en su escondite hasta que llega el momento de dar el golpe mortal y cubrir de luto a su indefensa víctima.
El SIDA nos plantea a los cristianos un inmenso desafío.
En primer lugar, nos exige tomar conciencia de los factores que facilitan la rápida propagación del mal, y de las medidas que se requieren para atenuarlo. La falta de información es en sí uno de los mayores obstáculos para su prevención y control. Además, es la causa principal de la triste discriminación y aislamiento social a que los pacientes del SIDA se ven sujetos. La sociedad que nos rodea, que con tanta frecuencia funciona sobre la base de prejuicios, puede permitirse el lujo de intentar hablar del SIDA con la misma reserva con que se habla de la muerte. Nosotros no: nuestra fe en el Dios de la vida nos obliga a hablar con toda libertad sobre el tema y a encarar la enfermedad, no como un problema de “los demás”, sino como un mal que directa o indirectamente nos afecta a todos. Lo menos que podemos hacer es informarnos e informar a otros sobre el tema, sin vueltas ni rodeos.
En segundo lugar, el SIDA subraya la urgente necesidad de difundir la enseñanza de una ética que enfoque temas relativos al matrimonio y al acto sexual desde una perspectiva bíblica. Nunca estuvo bien que nuestros líderes eclesiásticos hicieran de la moral un moralismo y nos enseñaran como si fuésemos seres angelicales sin instintos ni necesidades sexuales. Hoy, mucho menos. Pero no nos engañemos: la prevención del SIDA no depende de campañas en pro de un uso masivo de condones y jeringas descartables. Depende, más bien, de un cambio radical de actitud hacia cuestiones de conducta ética, incluyendo las relaciones sexuales; de una clara afirmación, en palabra y en hecho, de la fidelidad conyugal como el único contexto apropiado para los deleites del amor erótico. Y aclaremos: de la fidelidad conyugal de la pareja, y no sólo de la mujer, ya que en América Latina –según ciertos informes– muchas mujeres contraen la enfermedad por intermedio de sus propios esposos que practican la promiscuidad.
En tercer lugar, el SIDA demanda el cultivo de una profunda compasión hacia los portadores del VIH, una compasión modelada en la que Cristo tuvo hacia los leprosos de su tiempo. En ese entonces la lepra –una enfermedad que hasta hace apenas algo más de tres décadas era considerada incurable– hacía de la víctima un objeto de una insoportable discriminación social vinculada con la idea que quien la padecía estaba bajo el castigo de Dios.
Los leprosos de nuestro tiempo son los enfermos del SIDA. ¿Qué actitud hemos de adoptar frente a éstos si no es la de aquel que devolvió su dignidad a los leprosos al tocarlos con poder sanador? ¿Hemos de evadir nuestra reponsabilidad, interpretando el SIDA como evidencia del juicio de Dios, y nada más, o hemos de actuar movidos por la compasión que llevó al Señor a hacer suyo el sufrimiento de todos los marginados sociales, incluyendo los leprosos?
En cuarto lugar, el SIDA destaca la importancia de desarrollar una pastoral de consolación para acompañar a los familiares y amigos de las víctimas de tan fatídica enfermedad. Desde un punto de vista cristiano, no hay lugar para la actitud fatalista de quien conecta el sufrimiento y la muerte con la “mala suerte”. Como afirma Eugene Peterson, “donde está el que sufre, allí está Dios”. La tarea pastoral en situaciones de sufrimiento es, por lo tanto, una tarea de acompañamiento que tiene como objetivo consolar al que sufre, recordándole que el juicio de Dios es inseparable de su misericordia; que Dios es el “Artista del Amor y del Dolor”, según la atinada descripción de Gonzalo Báez-Camargo.
Lo hemos dicho muchas veces y ahora lo repetimos: para quienes nos hemos comprometido con Jesucristo, el Rey-siervo, cada necesidad humana es una oportunidad de servicio. Desde esta perspectiva, el avance del SIDA, sin dejar de ser una tragedia, es uno de los grandes desafíos que se le plantean a la Iglesia en nuestro tiempo. Pero, como cualquier otro desafío, sólo puede encararse adecuadamente si se lo encara comunitariamente. El hacerle frente con integridad cristiana no es una acción heroica individualista, sino una responsabilidad de toda la congregación. La pregunta es si nuestra propia congregación está dispuesta a hacer su parte para cumplirla.
2 Editorial de la revista Iglesia y Misión, Nro. 46.

Fuente: El blog de René Padilla, 2017.

martes, 5 de diciembre de 2017

Evangélicos y Política en Chile en búsqueda de la gloria y el poder

Por. Josaphat Jarpa, Chile
Existe en este último tiempo un mayor interés de entender la política evangélica en Chile. La aparición del pastor evangélico David Hormachea en la franja televisiva electoral del candidato presidencial José Antonio Kast llamando a votar por “quien crea en Dios y defienda la moral absoluta”, sumado a los esfuerzos del Pastor Javier Soto en promocionar por los medios a Kast como el nuevo mesías, abre la constante, incierta y compleja pregunta ¿Cuál es el lugar político de los evangélicos en Chile?
No es un ejercicio fácil, los casos Brasil y Colombia principalmente, en donde sectores de las Iglesias Evangélicas marcaron una tendencia en la agenda pública. Así, son significativos los casos del Impeachment a la presidenta de Brasil Dilma Rouseff y el plebiscito por el acuerdo para la terminación del conflicto de la guerrilla y la construcción de la paz en Colombia, donde evangélicos se movilizaron por el NO, por incluirse en el acuerdo políticas que promovían la denominada “Ideología de Género”.
La relación de evangélicos en América Latina y el Caribe con la Derecha no es nueva. El historiador costarricense Arturo Piedra hace una exhaustiva revisión en su tesis doctoral “Evangelización protestante en América Latina. Análisis de las razones que justificaron y promovieron la expansión protestante”. Uno de sus principales aportes es la identificación de la intervención de los Estados Unidos en los países del sur, no sólo desde una esfera política y económica sino también cultural y religiosa, fortaleciendo alianzas con sectores que adherían al emergente movimiento religioso conservador que nace en EE.UU., a decir, el fundamentalismo evangélico, que desde la década de los 60 experimenta una gran expansión en América Latina y el Caribe, instalando una teología exclusivista, imperialista y colonial, que tiende tensiones excluyentes con ciertas tendencias de la época principalmente el marxismo, el liberalismo, el humanismo y el feminismo.   Su expansión logró hegemonizar las disputas teológicas, anulando lecturas alternativas de las teologías cristianas en el continente, concentrando el poder y la exclusividad de la verdad.
El mejor representante de este movimiento en la actualidad es el propio David Hormachea, egresado de la Universidad de Biola, lugar protagónico en la elaboración de revista “Fundamentos” que origina el movimiento del Fundamentalismo evangélico. Es difícil olvidar que el año 2000, Hormachea criticó al obispo Emiliano Soto, presidente de la Mesa Ampliada, cuando este llamó a votar por Eduardo Frei, con la frase “los pastores no deben meterse” , sin embargo en internet se encuentran vídeos de Hormachea apoyando a Donald Trump , Manuel José Ossandón , y en su reciente apuesta a José Antonio Kast, el candidato de la ultra derecha, apoyado por militares condenados por crímenes de lesa humanidad, grupos neonazis, y sectores del integrismo católico, históricos obstaculizadores del reconocimiento de los evangélicos en Chile .
La razón de Hormachea y de otros actores de la región para apoyar a los sectores conservadores de sus respectivos países es “detener el debacle cultural” entre otras, la promoción de lo que denominan “ideología de género”, concepto promovido ferozmente como el nuevo “anti-cristo”, y que constituye una estrategia internacional para frenar las luchas y avances sociales que han sostenido los movimientos sociales de mujeres y de la diversidad sexual. Se trata de un freno que accionado representa la autoridad y el poder de quienes deciden en la economía, la cultura y la religión a nivel global. Genilma Boehler , profesora de la Universidad Bíblica Latinoamericana, dice al respecto: “El gran problema es que, hoy día, los estudios de género ponen en duda a las verdades relativas a las posturas éticas, a la biogenética, a los estudios de la sexualidad humana, a las morales cerradas bajos las llaves de los fundamentalismos, a los modelos hegemónicos y por supuesto que al momento actual; si hacemos un análisis de coyuntura política y miramos el regreso de los dominios políticos de las élites crueles y excluyentes, mantener a la gente desinformada y luchando entre sí, es estrategia planificada y no ingenua, tampoco neutral[1]”.
No obstante en Chile, el crecimiento de la derecha evangélica no se da con la fuerza que algunos quisieran. Existen algunos motivos que podríamos identificar muy brevemente, por ejemplo la cultura religiosa de los evangélicos de base, quienes aún se niegan a la participación política en el espacio público, evitando la polarización en su práctica de fe y comunitaria. Es una forma masiva de pensar dentro las Iglesias Pentecostales mayoritarias a la nominación “evangélicas”, que se complementa con una cultura despolitizada en los sectores empobrecidos, en donde se sitúa mayormente estas Iglesias, lugares de precaria formación ciudadana, y enajenadas de la problemática social.
Otro sector no alcanzado son aquellos que han abrazado otros tipos de experiencias de construcción comunitaria, trabajando con mayor atención en los problemas sociales de sus comunidades en donde la política nacional no se lee de la misma forma, ni con los mismos énfasis, por ejemplo quienes dedican sus templos y lugares de reunión para desde ahí conformar comedores libres, centro comunitarios, jardines infantiles, la rehabilitación de personas por el consumo de drogas, sin ánimo de lucrar sino con una práctica misericordiosa y solidaria con sus iguales.
Se puede identificar un tercer sector no alcanzado, y estos son quienes tienen una mirada crítica al modelo neoliberal, promueven una lectura de fe en diálogo con la sociedad y los derechos humanos. Tienen una activa participación través espacios políticos alternativos , se encuentran en el campo educativo, con la situación migrante, la niñez, con las mujeres, las comunidades indígenas, la diversidad sexual, el dialogo interreligioso entre otras causas.
Lo primero y relevante que habría que identificar es que la confesionalidad evangélica no es perteneciente ni a izquierdas, ni derechas, aunque en este último tiempo se trate de promocionar un solo rostro evangélico en particular. Los más interesados en la hegemonización de dicha identidad son aquellos que gozan de los privilegios de la jerarquía religiosa y cultivan una ambición por el poder de forma irrenunciable en desmedro de la adoración a Dios desde una vida piadosa. Pero esta “Derecha Evangélica” niega su identidad política, en circunstancias de que sus discursos, relaciones y propuestas se encuentran en este sector, por una clara razón se sitúan aquí, la derecha gane o pierda “siempre ganará”.   En efecto, son los que tienen el control de las riquezas en nuestro país. De allí que no es forzoso sostener que acercarse a este sector es acercarse al poder y la gloria, esto es, al poder absoluto al que señala implícitamente Hormachea.
La articulación de la Derecha evangélica para estas elecciones tiene como fecha importante el mes de Mayo de este año, con el nombramiento del “Consejo Ciudadano” de la candidatura presidencial del empresario Sebastián Piñera a través de la inclusión de dos obispos evangélicos: El obispo Jorge Méndez, quien representa el “Consejo Nacional de Obispos y Presidentes Evangélicos de Chile” entidad de personalidad jurídica de Derecho Público creada el año 2007, que según el sitio web de Transparencia, lo integran diez personas, todos hombres, mayores de 50 años, ninguno con adhesión a alguna Iglesia con alcance nacional, y del listado constituyente tres de ellos se encuentran fallecidos. Será un simple detalle que dentro de sus estatutos se identifique como un ministerio “apolítico”. El otro obispo, es Eduardo Durán Castro, que según consigna un reportaje de La Tercera[2] goza de un patrimonio en propiedades avaluadas en $1.800 millones, empresas y vehículos de lujos. Un poco escandaloso para una persona que ha dedicado mayormente en su vida laboral como pastor a hablar de Jesús, el hijo de un carpintero de Nazareth. Ambos auto identificados en el debate público como “representantes” del mundo evangélico.
Otra fuerza relevante en esta articulación son quienes han apostado a constituir partidos políticos confesionales, según el reportaje del medio evangélico Cosmovisión[3] serían cuatro los nuevos partidos evangélicos : el Partido Nuevo Tiempo, ubicado en la zona norte principalmente en la región de Antofagasta; El Partido Unidad Cristiana Nacional en la región de la Araucanía; el Partido Unidos en Fe, que salió a la luz pública luego de levantar el apoyo como candidato presidencial a Franco Parisi ; y el Partido Cristiano Ciudadano quienes habían levantado como su propio candidato presidencial a Abraham Larrondo, y que tras diversos escándalos al interior del Partido no lograron juntar las firmas necesarias para inscribirlo frustrando su postulación. Estos cuatro partidos proceden de diferentes cunas culturales, e intentan posicionarse cada uno como el representante político del mundo evangélico, sin embargo comparten algunas características claramente no neutrales, como validar la moral sexual conservadora como principal eje articulador, deslegitimizar cualquier posición que esté a favor de la despenalización del aborto, el matrimonio igualitario, la Ley de Identidad de Género y la Ley de Protección Integral de los derechos de la Infancia. Los cuatro partidos tienen una estrecha relación con la derecha chilena, de hecho, dos de los partidos mencionados, han decidido dar su apoyo público al candidato de la extrema derecha José Antonio Kast.
Importante también es considerar la agrupación de candidatos evangélicos amparados en una plataforma llamada: “Por un Chile para Cristo” que consignan en su sitio web: “cumpliremos la hermosa promesa que Dios nos ha dado “CHILE SERA PARA CRISTO[4]”. Entre los candidatos destacan: Andrea Ojeda, candidata por el distrito 8, ex funcionaria del gobierno de Piñera en donde fue protagonista del episodio de la recepción de una invitación dirigida al mismo Piñera para asistir a un homenaje al violador de Derechos Humanos Miguel Krassnoff, diciendo: “Éxito en la actividad”; Ojeda es socia de RyS Inversiones II S.p.A., como consigna un reportaje en El Mostrador[5] , manteniendo la la cuestionable relación de un ex jefe entre la política y el dinero . Otro candidato es el también ex funcionario en el gobierno de Piñera, Eduardo Durán Salinas, hijo de Obispo de la Catedral Evangélica de Chile, con quien comparte una gran fortuna y fue quien se apropió del espacio del último Te Deum Evangélico para promocionar su candidatura política con clara complicidad de otros actores del acto. También se encuentra en esta agrupación la Pastora/Profeta de la Teología de la Prosperidad Angélica Pino, al igual que los tres anteriores, militante de Renovación Nacional.
No obstante, la derecha evangélica chilena, sufre algunas complejidades propias de su cultura para un mayor fortalecimiento, como lo son sus estructuras jerárquicas, clientelares y autoritarias, esta forma de relación dentro de algunas iglesias evangélicas se debe a la considerable influencia de ex militares jubilados como pastores llevó a un tipo de cultura evangélica en claves militarizadas. Asimismo, la relación patronal propia de un sistema de aristocracia rural terrateniente convierte a cada pastor como un pequeño patrón de fundo. Esto hace que los líderes evangélicos se apropian de verdades y estas sean incuestionables para la feligresía. CIPER reveló un importante reportaje[6]sobre las pugnas para instalar en Chile el poder político evangélico. Las razones “teológicas-doctrinales” de algunas denominaciones evangélicas quedan desplazadas por las riñas de poder que desean como un mandato de Dios instalarse en una nueva elite religiosa.
Lo complejo de este sector evangélico que se suma a la contienda electoral democrática no concibe la democracia como un valor interno dentro de sus propios espacios comunitarios. En un contexto de profunda crisis ética por los recientes casos de corrupción, estos sectores tienen una gran deuda con sus feligreses en transparentar las ganancias de sus negocios encubiertos en un ropaje sagrado. Es sabido como gran cantidad de Iglesias se dividen por escándalos de dinero y poder, pero existe una frágil moral que supone que los candidatos evangélicos van a lograr aportar al debate democrático cuando ellos mismos son parte de organizaciones débilmente transparentadas, democratizadas y éticamente hoy no son respetadas por una parte de la sociedad que las identifica como intolerantes. Las propios feligreses confían en Dios, en su comunidad en gran cantidad de casos, pero no necesariamente en sus líderes.
Este mismo sector intentó hacerse propietario de la Universidad del Mar en pleno contexto de movilizaciones por el derecho a la educación que cuestionaba el lucro, paradójicamente a la fecha no ha sido capaz de presentar un proyecto que aporte con importantes recursos para la investigación teológica en sus propias corporaciones, las cuales viven del desamparo y la precariedad de intentos frustrados para generar conocimiento . En realidad, no es ese el asunto que les preocupa sino “un sentido de propiedad”, porque esto es lo que entrega poder en un sistema neoliberal como el chileno. Es débil la relación de la formación teológica con la participación política en estos sectores, evidencian su adaptación al modelo y el deseo de alcanzar su poder.
La cultura del poder en Chile tiene símbolos muy concretos, su historia colonial en la construcción de la moral, la separación de las clases sociales, y posteriormente el imaginario neoliberal instalado en la Dictadura de Pinochet. El poder que propone el sistema neoliberal para una sociedad aspiracional, es de gran atracción, y así también lo es para algunos líderes evangélicos. Es por eso que uno de sus enemigos clásicos como la Iglesia Católica, se transforma curiosamente en un gran aliado en la “defensa de los valores”. La necesidad de llegar a un mejor estatus y un mejor reconocimiento es un elemento principal para comprender la política de la derecha evangélica chilena. El conservadurismo chileno le da sentido al evangélico aspiracional, que no formula un pensamiento crítico al orden, que le es complejo cuestionar las violaciones a los derechos humanos y nombrar “dictadura” al “gobierno militar”, pero le es fácil criticar las manifestaciones sociales por la educación, las pensiones, el medio ambiente, la corrupción, etc.
El mensaje transgresor de Jesús al poder religioso y político que lo llevo a su sufrimiento y la Cruz, es silenciado por la aspiración de alcanzar la gloria. Es necesario sospechar de quienes dicen hoy apostar en defensa de los valores pero olvidan el lugar no privilegiado de Jesús. Esos son los valores de quienes aman el orden actual, aman la desigualdad y las injusticias, desprecian el grito de los excluidos y los marginados de hoy.
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[1] G. Boehler. ¿Por qué se oponen los fundamentalismos religiosos a lo que llaman “ideología de género”? Evento: “Retos y dilemas de la educación para la afectividad y la sexualidad en Costa Rica frente al conservadurismo religioso”. Ponencia presentada en la Universidad Estatal a Distancia-UNED, el 29 de septiembre de 2017, en San José, Costa Rica. Publicado en: http://www.ubl.ac.cr/index.php/blog/item/259-ideologia-de-genero
[2] J.P. Sallaberry y S Labrín. (24.09.2017). LA TERCERA: El alto patrimonio detrás de la Catedral Evangélica. Recuperado de http://www.latercera.com/noticia/alto-patrimonio-detras-la-catedral-evangelica/
[3] Director. (23.04. 2017). COSMOVISIÓN: [POLÍTICA] 4 Partidos Evangélico y 2 Candidatos Presidenciales irrumpen en la carrera electoral. Recuperado de http://cosmovision.cl/politica-4-partidos-evangelico-2-candidatos-presidenciales-irrumpen-la-carrera-electoral/
[4] Por Un Chile Para Cristo. (Sin Fecha). Quienes Somos. Recuperado de https://www.porunchileparacristo.com/quienes-somos
[5] A. Carmona. (08.11.2017) EL MOSTRADOR: Los millonarios contratos que entregó la Municipalidad de Puente Alto a empresa vinculada a ex asesora de Piñera. Recuperado de http://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2017/11/08/los-millonarios-contratos-que-entrego-la-municipalidad-de-puente-alto-a-empresa-vinculada-a-ex-asesora-de-pinera/
[6] P. Ramírez y G. Pizarro. (26.10.2017) CIPER: Las pugnas y negociaciones para instalar en Chile el poder político evangélico. Recuperado de http://ciperchile.cl/2017/10/26/las-pugnas-y-negociaciones-para-instalar-en-chile-el-poder-politico-evangelico/


Fuente: Lupaprotestante, 2017.

lunes, 4 de diciembre de 2017

El género no es ideología: explicando los estudios de género

Por. Georgiane Garabely Heil Vázquez-, Brasil.
En los últimos años, este campo de estudios académicos ha sufrido con la difusión de términos extraños a él, como el de “ideología de género”, y con la propagación de informaciones falsas o cuestiones desde hace tiempo superadas.
En los últimos años, los investigadores y los investigadores de los estudios de género han sufrido una serie de ataques (algunos violentos) en contra de los temas que estudian y problematizan. Al principio, nada nuevo, una vez que los Estudios de Género han sido durante mucho tiempo marginados por sectores dentro de las propias universidades. Sin embargo, el aumento de la propagación de discursos equivocados sobre el campo en los últimos años, especialmente en Brasil, llama la atención hacia uno de sus principales combustibles: la desinformación.
A fin de deshacer ciertas confusiones-algunas mal intencionadas- propongo discutir lo que es, a fin de cuentas, el concepto de género. De una forma simple, directa y académica, pretendo contribuir a un debate bastante pertinente tanto en el campo de las investigaciones como en los debates públicos que ocurren por el país.
Género y Feminismos
No es posible entender lo que son Estudios de Género sin comprender el movimiento feminista, que comienza en el escenario internacional en el siglo XIX y reivindica derechos civiles para las mujeres. Es muy reconocida la lucha por el derecho al voto, pero es importante recordar que esa no era la única reivindicación – las mujeres tenían poco derechos y mucho por lo que luchar.
En el espacio universitario, los feminismos-en plural debido a la heterogeneidad del movimiento- iniciaron una trayectoria a mediados del siglo XX. En la historia, por ejemplo, la incorporación de la categoría mujer está relacionada a todo un movimiento historiográfico de renovación en el campo del conocimiento. La historia demográfica , la historia familiar y la idea de una historia “vista desde abajo” en la que también debe contarse la vida de la gente común, los trabajadores y trabajadores, de los campesinos, entre otros, han contribuido significativamente a la comprensión de que era necesario escribir sobre la Mujer – en ese primer momento aún en lo singular, o sea, todavía pensada como una categoría homogénea. 1 1
Entre el final de los años 1970 y el inicio de la década de 1980 las historiadoras feministas -principalmente ligadas al feminismo norteamericano- empezaron a problematizar las particularidades que existían entre ellas mismas. La categoría Mujer ya no daba cuenta de explicar la multiplicidad de experiencias y subjetividades. Joana María Pedro argumenta que las mujeres negras, particularmente, cuestionaron el gesto excluyente de la escritura de la historia de las mujeres, revelando las fracturas internas no sólo de la historia, sino del propio feminismo académico al mostrar las trampas e ilusiones de la categoría Mujer. Desde entonces, feministas como Angela Davis y de Bell Hooks, colocaron el dedo en la herida al decir que las mujeres no vivían de la misma forma la experiencia de ser mujer. Otras variables necesitaban ser tenidas en consideración, como clase, color, escolaridad, entre otros aspectos que necesitaban ser comprendidos.
Género: ¿qué negocio es ese?
Es aquí donde llegamos a la cuestión de la utilización de la palabra de género a finales de 1980, cuando Joan de Scott publicó su famoso artículo “Género: una categoría útil de análisis” en la American Historical Review en 1986 (clic para ver el original, Inglés y traducido al portugués en 1990), se pretendía demostrar que la inmensa producción de la historia de la mujer había llegado a un punto muerto y estaba en una categoría adicional a la corriente principalhistoriográfico, o forzaba una transformación en el interior de la disciplina y del conocimiento histórico. Defendiendo la segunda posición, Scott entonces propone el género como categoría de análisis y no como un tema o un objeto. Y como categoría, ella propone la perspectiva de género para el análisis, incluso, de las estructuras y de los discursos políticos:
El género es una de las referencias recurrentes por las cuales el poder político ha sido concebido, legitimado y criticado. No sólo hace referencia al significado de la oposición hombre / mujer; también lo establece. Para proteger el poder político, la referencia debe parecer cierta y fija, fuera de toda construcción humana, parte del orden natural o divino. De esta manera, la oposición binaria y el proceso social de las relaciones de género se convierten en parte del propio significado de poder; poner en cuestión o alterar cualquiera de sus aspectos amenaza el sistema completo (SCOTT, 1990, p.92).
Scott apunta, de manera muy interesante, a uno de los ejes más polémicos que los Estudios de Género enfrentan hoy en Brasil. No se trata de negar las diferencias sexuales y corporales entre hombres y mujeres, sino de comprenderlas no como naturales y determinadas, sino como relaciones sociales y de poder, que produjeron jerarquías y dominación. Para Scott, el género es la organización social de las diferencias sexuales. Es un saber que establece significados para las diferencias corporales.
En 1989, Judith Butler publicó “El género en disputa”, que en Brasil se publicó en 2003 con el título “El género en disputa: el feminismo y la subversión de la identidad”, mostrando la naturaleza performativa de género. En él, Butler cuestionó la idea de que el sexo está exclusivamente ligado a la biología y de qué género relacionado a la cultura, como el debate era presentado hasta ese momento por buena parte de las investigadoras e investigadores del área. Ella cuestionó la idea de que el género fuera una especie de “interpretación cultural del sexo”.
Para Judith Butler, la idea de performatividad de género comprende la noción de que sexo y género son discursivamente creados y que, al desnaturalizarse el sexo, se debe también desnaturalizar el género. Por lo tanto, no se trata de negar la existencia de sexo o de género, sino de historizar tales diferencias, buscando analizar las estrategias discursivas que las consolidaron. Ese momento, en mi opinión, es una de las contribuciones más importantes de la obra de Judith Butler: dar visibilidad al hecho de que hay cuerpos que “importan” – cuerpos enmarcados en el sistema de heteronormativos- y cuerpos que “no importan” – lo que la autora llama de cuerpos abyectos. Estos, dentro de la lógica binaria, pueden ser vistos como “cuerpos desviantes”, culturalmente ininteligibles y que amenazan las estructuras de poder. Homosexuales, lesbianas, transexuales e intersexuales finalmente demarcan los límites que no deben ser cruzadas dentro del sistema heteronormativo y dentro de este sistema exclusivo, no se aceptan sus cuerpos, o más bien la existencia de estas personas no se acepta. Tal exclusión acabó por poner en riesgo la vida de esas personas, generando intolerancia, muertes y otras innumerables violencias.
Así, Butler propuso la reflexión sobre las trampas en la naturalización del género. De aquí para allá, pasaron 30 años. Y todo ese período fue de mucha lucha para la consolidación de un campo de investigación académica. 2
La expresión “ideología de género”, que tanto ha sido empleada en estos días para criticar los Estudios de Género, no es una categoría académica o un objeto de investigación. Como hemos visto, los investigadores e investigadores que se dedican lo entienden justamente en el contrario: qué género no es una ideología. Para ellos, el término “ideología de género” es extraño, una anomalía. Quien habla (y mucho) en “ideología de género” son los movimientos conservadores – muchas veces con explicaciones falsas y sin fundamento.
Estudios de género hoy
Los Estudios de Género nunca tuvieron como objetivo modificar la sexualidad de nadie – incluso porque los investigadores e investigadores del área no creen que la orientación sexual o la identidad de género de las personas sean modificables como quieren hacer creer a sus detractores. Nunca defendieron pedofilia o incentivaron la erotización infantil. Nunca fueron “ideología”.
Los Estudios de Género nunca tuvieron como objetivo modificar la sexualidad de nadie.
-Estudiar Género significa establecer un recorte sobre aspectos de la realidad social existente -en el presente y / o en el pasado- que tienen como pieza fundamental la organización de roles sociales basada en una imagen socialmente construida acerca de lo que fue consolidado como siendo masculino o femenino por ejemplo. Por lo tanto, procura comprender cómo la idea de una masculinidad hegemónica influye en las relaciones y restringe las opciones sociales de mujeres, de niños y de los propios hombres, y proponer estrategias de liberación.
– Estudios de género son la investigación sobre la violencia doméstica, la violencia sexual, el feminicidio, la desigualdad económica y otras desigualdades relacionadas con las desigualdades de género.
-Por otra parte, los Estudios de Género poseen como una de sus principales características la interdisciplinariedad, lo que amplía sus temas de investigación. Diferentes áreas, no sólo de las Ciencias Humanas, sino también las Ciencias Sociales Aplicadas, las Ciencias de la Salud y las Ciencias Exactas se están dedicando a las investigaciones en Género.
-También es el respeto a las diferencias sexuales y ver los sujetos históricos que han sido eliminados de las narrativas históricas: homosexuales, lesbianas, trans, intersex y bisexuales. Significa comprender que el “mundo privado” también es político y que, por lo tanto, el derecho a la ciudadanía debe efectivamente ser de todas, todos y todes.
-Las investigaciones sobre sexualidad existen dentro de los estudios de género, pero -y parece que es necesario repetir – no se trata de conspirar para cambiar la orientación sexual de nadie. Las investigaciones sobre sexualidad varían en cantidad proporcional y, en la mayoría de las veces, buscan analizar trayectorias, sociabilidades o incluso subjetividades de los individuos relacionando tales conceptos a la sexualidad – sean los individuos heterosexuales o no.
-También son temas dentro de los Estudios de Género: maternidad, sentimientos, religión, para el cuidado, la participación política, el racismo, los factores intersectoriales y el propio movimiento feminista, por mencionar sólo unas pocas áreas.
¡No existe ideología de género! Y si los Estudios de Género pueden impactar de forma transformadora en nuestra sociedad, será en la construcción de un mundo más justo e igualitario. Un mundo en que las niñas no sean muertas por sus novios. Un mundo sin violencia doméstica, sin explotación sexual. Un mundo en el que nadie tenga miedo de la igualdad de derechos y deberes.
Notas
1  Es importante que tenga en cuenta, al igual que Joan Maria Pedro (2011), que no existe, al menos en la linealidad total de Brasil entre la mujer categorías, las mujeres, el género. Tales palabras / conceptos / categorías, transitan en títulos de artículos y proyectos variados, sin un rigor cronológico.
2  Los Estudios de Género ahora figuran como una de las zonas más consolidadas en universidades internacionales y brasileños. En Brasil tienen revistas de alto impacto como el REF (Revista de Estudios Feministas) vinculado a la UFSC y Cadernos Pagu , UNICAMP, entre otros numerosos especializada en el tema. Además, el área ya posee un curso de bachillerato específico (Bachillerato en Género y Diversidad, en la UFBA), disciplinas de graduación y posgrado en varias áreas, además de innumerables proyectos de investigación y extensión.
Referencias bibliográficas
ALVES, PITANGUY B., J. ¿Qué es el feminismo . 8 a d. San Pablo: Brasiliense, 2003
BUTLER, Judith. Problema de Género: El feminismo y la subversión de la identidad . a d. San Pablo: Civilización Brasileña, 2015.
SCOTT, Joan. Género: una categoría útil de análisis histórico . Revista Educación y Realidad. v.lS, n.2, jul./dez. 1990.
PEDRO, Joana María Traduciendo el debate: el uso de la categoría de género en la investigación histórica . HISTORIA, Sao Paulo, v.24, n.1, P.77-98 de 2005.
________. Las relaciones de género como categoría transversal en la historiografía contemporánea Topoi , v. 12, n. 22, enero-jun. 2011, p. 270-283.
Georgiane Garabely Heil Vázquez es historiadora, feminista. Doctora y Maestra en Historia por la Universidad Federal de Paraná (UFPR). 
Vázquez, Georgiane Garabely Heil. Género no es ideología: explicando los Estudios de Género. (Artículo) en: https://www.cafehistoria.com.br/explicando-estudos-de-genero/ . Publicado el: 27 de noviembre. 2017.
Traducción: Claudia Florentin para ALC Noticias


Fuente: ALCNOTICIAS, 2017