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viernes, 18 de abril de 2014

En memoria de García Márquez

Por. Juan Antonio Monroy, España*
¿Creía Gabriel García Márquez en Dios? ¿Era ateo o creyente?.. Conocí a García Márquez en Managua, Nicaragua, en enero de 1985.
Gabriel García Márquez, el célebre escritor colombiano, Premio Nobel de Literatura en 1982, autor de la más que famosa novela, CIEN AÑOS DE SOLEDAD, desde hace años padecía un cáncer linfático que se agravaba a medida que transcurría el tiempo. Hoy, 17 de abril de 2014, ha fallecido a los 87 años de edad en México DF, donde vivía desde hace años, después de pasar las últimas semanas aquejado por una neumonía
El autor de CIEN AÑOS DE SOLEDAD nació el 6 de marzo de 1928 en Aracataca, un pequeño pueblo colombiano al pie de la sierra de Santa Marta.
Criado por sus abuelos, cursó estudios primarios y secundarios en Barranquilla y Zipaquira, donde en 1946 terminó el bachillerato.
A los 19 años ingresó en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional en Bogotá. Allí escribió una serie de quince cuentos que fueron publicados en el diario “El Espectador” entre 1947 y 1952.
De 1948 a 1954 lo vemos en Cartagena de Indias, Barranquilla y Bogotá, donde empieza a trabajar como periodista en “El Espectador”.
Viaja a París en 1955 y permanece unos tres años en Europa. Vuelve de nuevo a Barranquilla para contraer matrimonio con Mercedes Barcha. Ese mismo año, 1958, publica la novela corta de título EL CORONEL NO TIENE QUIEN LE ESCRIBA.
Entre 1959 y 1967 desarrolla una activa labor como periodista en Colombia, Cuba, Nueva York y México.
En el verano de 1967 aparece la primera edición de CIEN AÑOS DE SOLEDAD. Tres meses más tarde García Márquez viaja a España y se instala en Barcelona. Allí permanece durante ocho años. A lo largo de todo este período publica algunas obras importantes, entre ellas EL OTOÑO DEL PATRIARCA, varios volúmenes de cuentos y un ensayo en colaboración con Vargas Llosa que fue titulado como LA NOVELA EN AMÉRICA LATINA.
Decidido a cambiar de aires deja España en 1975. Se instala en México, donde inicia un período de intensa actividad periodística.
En 1981 se publica otra novela suya de impacto, CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA. Un año después, el 10 de diciembre de 1982, Gabriel García Márquez recibe en Estocolmo el Premio Nobel de Literatura, que “coronaba el reconocimiento internacional de una carrera construida mediante un derroche de esfuerzo y personalidad”.
Entre las incontables opiniones vertidas en torno a García Márquez quiero reproducir aquí una del profesor George McMurray, de la Universidad del estado de Colorado (EEUU). En la conclusión de una obra biográfica publicada primeramente en inglés y más tarde en español, McMurray que decía, sobre el entonces aún vivo "Gabo":
“García Márquez es hoy el más conocido de los escritores latinoamericanos vivos. Es, además, uno de los artistas realmente sobresalientes de nuestra época. La totalidad de su obra no sólo comunica la cruda realidad de un continente que emerge en medio de los desgarrones del combate sino también, por medio de los elementos humanistas y universalizantes del mito, la imaginación y la percepción estética, una visión sumamente original del hombre y de su mundo”:
DIOS Y GARCÍA MÁRQUEZ
¿Creía García Márquez en Dios? ¿Era ateo o creyente?
Conocí a García Márquez en Managua, Nicaragua, en enero de 1985. Ambos formábamos parte de las 350 personas llegadas de todo el mundo para asistir a la toma de posesión del presidente Daniel Ortega. García Márquez estaba allí como amigo personal del presidente. Yo fui invitado en mi condición de periodista por el entonces ministro de Asuntos Exteriores Miguel D´Escoto.
En el curso de una recepción celebrada el miércoles 9, un día antes de la toma de posesión, pude hablar con García Márquez. Naturalmente, toqué el tema de CIEN AÑOS DE SOLEDAD. Le pregunté qué significaba ese “Macondo, Dios existe” en el tercer capítulo de la novela y me contestó literalmente:
“Puede que ahí esté la clave del libro”.
¿Lo dijo sabedor de mi preocupación por el tema de Dios?
¿Lo dijo para dar una respuesta que cerrara la conversación?
¿Lo dijo porque lo cree, porque efectivamente es así?
No hay más vida que la vida que a cada uno nos tiene asignada el Eterno. No hay más tiempo que el que marca el reloj de Dios. No podemos, como quería García Lorca, atar en los árboles el tiempo con un cable de noche negra.
Desde hace un mes,  Juan Antonio Monroy está escribiendo una serie sobre “Cien años de soledad” , la genial obra de García Márquez, bajo el título de “100 años de soledad y Dios”. Se publican en la sección “ El punto y la palabra ” de Protestante Digital. Se prolongará a lo largo de los próximos domingos. 
 

©Protestante Digital 2014
  
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sábado, 22 de febrero de 2014

Telemaratones, ofrendas y canciones. Mi opinión de la forma de recaudar fondos

Por. Noel Navas, Salvador*
¿Es correcto que un cantante o músico participe de una Telemaratón donde a todas luces se manipulan las emociones de las personas?
En 2006 me invitaron a cantar a una Telemaratón de Enlace, El Salvador. Resulta que un grupo de amigos y yo habíamos armado una especie de quinteto con quienes interpretamos la canción “Salvemos la familia, salvemos la nación” que la Asociación Evangelística Alberto Mottesi me solicitó componer.  Después de la campaña, el director de Enlace nos pidió a algunos reunir una banda para ir a ministrar la alabanza durante los días de Telemaratón que celebrarían. Mis amigos (no yo) accedieron a la petición, pero como yo había cantado en la campaña de Mottesi, obvio, tenían que incluirme.
A las semanas me llamaron para recordarme de participar, pero yo estaba renuente. Así que conversé con mi pastor y le comenté que no me sentía bien participando de una actividad donde en mi opinión se manipulaban las Escrituras y las emociones de la gente. “No quisiera ser coparticipe de eso”, le dije. A lo que mi pastor respondió: “Noel, ve a cantar con tus amigos. Tú no serás quien pedirá dinero, solo ministrarás la alabanza. Como salvadoreños debemos apoyar a nuestro canal cristiano”.
Accedí. 
Ahora que me había comprometido a participar, propuse en mi corazón hacerlo bien. Por eso, como primer paso decidí ofrendar una suma de dinero que jamás antes había ofrendado en algún lugar. Yo pensaba: “Con qué autoridad voy a alabar al Señor frente a las cámaras de televisión si jamás he ofrendado en Enlace”. Así que el primer día que llegué, me aparté de todos los que habíamos llegado a ministrar y me dirigí al área de donaciones.
“Quisiera ofrendar”, le dije a una hermana que estaba allí. “¡Qué bien!…” respondió ella, “¿Y qué quiere que el Señor haga en su vida ahora que va a ofrendar?” Yo fruncí el ceño y con cara de extrañeza le pregunté: “¿Cómo?” “Sí…” insistió, “¿Qué quiere que el Señor haga por usted a cambio de su ofrenda?” “Nada hermana, simplemente quiero dar una ofrenda de gratitud por la bendición que ha sido Enlace para mí durante todos estos años”. “¡Ah, ok!” Respondió y procedió a llenar la boleta de datos.
Después mi amigo Alfredo Maravilla, que también había ido a cantar con nosotros, me contó que le había ocurrido lo mismo. Se acercó al área de donaciones y le preguntaron que ahora que iba a ofrendar qué favor quería que Dios le hiciera a cambio. O sea, no fue un lenguaje que solo usaron conmigo, sino que con otros también.
Para hacer de una historia larga, una corta, sucedió lo que sabía que iba a suceder. Los predicadores que lideraron la Telemaratón se entregaron a la tarea de pedir dinero cual evangelista pide a las personas que se conviertan a Cristo. ¡Qué pasión Dios mío! Por cierto, una de las noches el Presidente de la República llamó a todos los medios de comunicación a cadena nacional, por lo que la Telemaratón tuvo que suspenderse por unos minutos. Al nomás salir del aire para esperar que finalizara la cadena, uno de los líderes de Enlace manifestó su indignación quejándose con tono airado de por qué el Presidente se atrevía a interrumpir su Telemaratón. “¡Qué barbaridad!”, dijo, “¡Cuántas veces le he dicho que respete este espacio!”
¡Ops!
Después de los primeros dos días yo ya estaba hastiado de lo que hora tras hora veía, por lo que la noche que mis amigos me pidieron dejar el coro para dirigir desde el frente la alabanza, me negué a hacerlo. De más está decir que me sentí aliviado cuando terminó la Telemaratón.
Desde entonces lo único que supe de Enlace El Salvador es que hubo conflictos con la sede de Costa Rica y no estoy seguro si en la actualidad Enlace solo puede verse por cable y no por televisión abierta.
AL FRENTE Y DETRÁS DE CÁMARAS
Hace algunos años un amigo fue a cantar a Enlace, en la Telemaratón que ahora montan desde Costa Rica y que transmiten a todas las naciones. Él fue, cantó e hizo lo que le pidieron; sin embargo, ¡oh, sorpresa!, durante los intermedios en el que los cantantes y predicadores invitados descansan detrás de cámaras, presenció conversaciones vergonzosas acerca del dinero y la forma de manejar el tema de las ofrendas en sus propios ministerios. Al punto que en una de esas pláticas tuvo que retirarse de la mesa donde estaban debido a lo incómodo de escucharlos hablar.
Unos días después pidió hablar con el “mero mero” de Enlace y le comentó lo que había pasado en los recesos y además, le reconvino sobre la forma que estaban usando para recaudar dinero.
Un tiempo después lo volvieron a invitar a una Telemaratón y mi amigo gentilmente les contestó: “Con todo gusto puedo ir a cantar al canal, ¡pero en época que no sea de Telemaratón!”
Desde entonces nunca lo han vuelto a invitar a Enlace.
Cuando tengo chance de ver las Telemaratones siempre me sorprende el derroche de talento que hay. La banda que ministra la alabanza, muy bien ensamblada; los músicos y cantantes, ¡wow! ¡Qué dones Dios mío! El director principal de adoración es un compositor espontáneo como pocos. Conocidos míos que han estado en Telemaratones me han relatado cómo a veces él compone canciones allí mismo durante la Telemaratón, se las muestra a la banda y las montan para ser cantadas de inmediato. ¡Impresionante!
Sin embargo, siempre que veo a la banda y al resto de solistas que aparecen, me pregunto: ¿Es correcto que un cantante o músico participe de una Telemaratón donde a todas luces se manipulan las emociones de las personas? ¿Por qué los ministros de alabanza aparentemente se hacen los del “ojo pacho” ante las manipulaciones al texto bíblico que hacen los predicadores? ¿Cuál será la verdadera motivación de estos salmistas para participar en las Telemaratones si mucho de cuanto se hace allí no honra la forma bíblica de recaudar ofrendas?
No tengo la respuesta.
El otro día vi a un predicador famosísimo enseñando en una Telemaratón. Cuando lo vi me dije a mi mismo: “¡Ok! Voy a escuchar la prédica de este brother sin ningún prejuicio. Ellos dicen que no venden milagros y que respetan el texto de la Escritura al enseñar, ¡entonces les voy a creer y escuchar el sermón!”
Solo aguanté diez minutos.
El predicador comenzó a hablar de la salida de Israel de Egipto y de cómo mientras salían los egipcios le dieron todas sus joyas y prendas valiosas para que las llevaran consigo. ¡Hasta allí todo bien! El problema surgió cuando dijo: “Hermanos, Israel salió enriquecido de Egipto, pero eso no sucedió así por así; sino que un día antes ellos habían sacrificado un cordero y lo dieron en ofrenda al Señor. Para que Dios te enriquezca como a Israel primero tienes que ofrendar en el altar”.
¡Cambié de canal!
Nota: Si después de leer el párrafo anterior usted no notó la clara malinterpretación del texto bíblico, ¡preocúpese eh!
¿ESTÁ BIEN O ESTÁ MAL?
Recuerdo la conversación que sostuve con el Hermano Pablo (Un Mensaje a la Conciencia) muchos años antes de que falleciera. Resulta que él casó a mis abuelos maternos y mi abuelita quería ir a saludarlo. Yo la acompañé y al final que lo saludamos le pregunté qué opinaba de las Telemaratones de Enlace. Me dijo: “Algo que me prometí a mí mismo con Un Mensaje a la Conciencia fue nunca pedir dinero a través del programa. ¿Por qué? Porque eso le es tropiezo a los inconversos para que vengan a Cristo”.
Curiosamente cuando entrevisté a Paulina Aguirre, Grammy Latino a la música cristiana 2009, le pregunté sobre su dueto con Armando Manzanero y aproveché para preguntarle sobre la espiritualidad de este gran compositor mexicano. Paulina me dijo: “Él aún sigue teniendo un acercamiento al Señor pero algo que lo pone un poquito mal es la pedidera de dinero de los evangelistas de la televisión. Lastimosamente eso es de muy mal testimonio para la gente que no conoce al Señor” (1).
Cuando fui parte del equipo de alabanza del Templo Cristiano de las Asambleas de Dios, una iglesia que en aquel entonces tenía más de 2,500 miembros, como toda iglesia a favor de las misiones celebrábamos anualmente una Convención Misionera. Esta consistía en una semana entera de predicaciones sobre misiones que nos preparaban a todos para el último y gran día donde los miembros nos comprometíamos, mediante promesas de fe, a financiar los misioneros que apoyábamos en el extranjero. En aquel entonces se tenía un presupuesto anual de aproximadamente 100 mil dólares como meta.
De paso, recuerdo haber compuesto dos canciones para un par de Convenciones, “Anunciaré el arrepentimiento” y “Proclamemos en las naciones”. Siempre fue un gran desafío componer para ellas y una gran emoción que se cantaran cada día de esas semanas de concientización misionera.
Mi punto es que en diez años que participé de esas convenciones en el Templo Cristiano NUNCA se manipularon las emociones de las personas y NUNCA se manipuló el texto bíblico para provocar que la gente se desbocara en dar. Hasta donde recuerdo, todos los años se alcanzaron las metas financieras establecidas por el pastor principal y la Comisión de Misiones de la iglesia.
En este sentido, si no se manipulaban las emociones ni las Escrituras, ¿cómo entonces se alcanzaba la meta financiera de cada año? ¿Cómo se conseguía que la generosidad se hiciera presente al final de cada Convención?
Respuesta: Simple y sencillamente predicando sobre la responsabilidad misionera que tiene la iglesia delante de Dios y la necesidad que tienen las naciones de escuchar el evangelio. NADA MÁS.
No se ofrecían milagros ni sanidades a cambio. No se ofertaban perdones de deudas ni prosperidades mágicas. NADA DE ESO. Simplemente se predicaba sobre nuestra responsabilidad misionera y la necesidad que hay en el mundo.
Definitivamente hay formas bíblicas y efectivas para recaudar fondos para los ministerios.

 Notas:
 (1) Tomado de  “La aventura de componer” 
 
 *Autores: Noel Navas
©Protestante Digital 2014

sábado, 5 de mayo de 2012

Soy ilegal ¿Somos cristianos o burgueses privilegiados?

Por. Mario Escobar Golderos, España

Queridos hermanos, doctos en la ley, se nos ve el plumero. ¿Somos cristianos o burgueses privilegiados?
Una noticia parece haber pasado desapercibida a muchos españoles. El gobierno va a poner en marcha una norma que excluirá de la sanidad pública a los inmigrantes irregulares. Con este gesto se pone fin a la sanidad gratuita y de calidad que había hecho de España uno de los países más solidarios del mundo.
No me gusta hablar de política, pero la vida se convierte en política todos los días. Hace dos semanas el gobierno de España terminaba con la sanidad gratuita y universal. Seguían dándose algunos servicios mínimos a embarazadas, enfermos crónicos y casos de emergencia, pero los inmigrantes irregulares perderían el derecho a acudir a su médico de cabecera o a un especialista.
A muchos prudentes y venerables cristianos esta medida les puede parecer buena e incluso razonable. Los inmigrantes ilegales son invitados no deseados y como a tales debe tratárseles, se piensa en círculos religiosos. La Iglesia Católica no se ha manifestado tampoco en este sentido. Aunque sea la mayor beneficiaria de las subvenciones del estado y esté exenta de casi todos los impuestos.
¿Por qué los protestantes españoles no han puesto el grito en el cielo? Muy sencillo, porque el cielo puede esperar . No importa lo que digan las leyes levíticas sobre el trato al extranjero. Después de explotar a los inmigrantes, darles un salario de miseria y hacerles vivir en condiciones infrahumanas, no hay nada más que ir al campo español para ver esta realidad, ahora simplemente estorba. Han llegado las vacas flacas y no hay sanidad ni educación para todos.
Queridos hermanos, doctos en la ley, se nos ve el plumero. ¿Somos cristianos o burgueses privilegiados; vivimos conforme a nuestra fe o conforme a los pensamientos de este mundo? Nuestros hechos hablan más fuertemente que nuestras palabras. Ayudar a los necesitados y al extranjero no es de derechas ni de izquierdas, es de justicia. Me temo que algunos al único consejo de Jesús que obedecen es al de “los pobres siempre estarán con vosotros”.
Cuando los derechos se recortan los cristianos debemos protestar, pero cuando además es un derecho fundamental, debemos hacerlo contundentemente. Esta plaga racista se extiende por toda Europa y está inspirada en el Lepenismo: “los franceses primero”. Aunque lo que realmente quiere decir es únicamente los franceses.
Lo malo es cuando el presidente de la República Francesa lo dice en un debate televisado. Él, que es hijo de judíos húngaros. ¿Qué hubiera hecho su padre si le hubieran aplicado a su familia el mismo trato que el da a los inmigrantes franceses? Pero los Sarkozy provienen de una familia noble y eso les convirtió en residentes extranjeros no inmigrantes ilegales. Soy ilegal, porque como dijo Jesús: Mi reino no es de este mundo. Somos extranjeros y advenedizos . Para el que no conozca el significado de la palabra advenedizo, significa exactamente que somos intrusos en este mundo con sus valores y principios egoistas.
La próxima vez, cuando mires al hermano de tu iglesia o al vecino a alguien que conozcas ilegal, dile a la cara que piensas que sobra, que molesta y nos está gastando los recursos. Pero ten cuidado, no sea que te pase como Elías y a la viuda de Sarepta, y que termines tú mendigando el pan del que hoy llamas extranjero.

Autores: Mario Escobar Golderos

©Protestante Digital 2012
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martes, 27 de marzo de 2012

Líbrame del discriminador

Por. Alfredo Pérez Alencart, España
Líbrame del fanático y, también, del que no mata ni una mosca si no es para su beneficio.
Señor, Tú que supiste estar entre pecadores y mendigos, líbrame de quienes ahora, en mi propio Tiempo, discriminan por razón de tez, acento, sexo, bolsillo u opción religiosa. Y porque Tú supiste enseñarlo en una praxis alejada de heterodoxas pantomimas, haz que muchos más se aproximen a tu ejemplo y no a la perorata, no a la grandielocuente hipocresía; no al decir sin hacer, sin sentir la providencia.
Porque aquí, en confianza Jesusito, también te pido que me libres de estos últimos, pues mi temor se agranda ante sus máscaras impolutas, ante sus meas culpas por los otros, pero no por sus tenaces imposturas: la discriminación racial no existe cuando el Otro trae millones o prestigio; el negro artista o deportista; el chino millonario comprando nuestra deuda…
Líbrame de seguir contemplando esta aporofobia, Señor, pues Tú estás con los pobres siempre, con los desclasados, excluidos o segregados (sean esquimales o yanomanis). Líbrame de seguir oyendo tópicos sobre el Otro, y haz que la gente viaje mucho más, que salgan de sus pueblos o ciudades, porque así sabrán reconocerse como foráneos nada más cruzar su vallado provincial.
Señor, desde el asombro y la inocencia, te pido que sigas manteniendo firmes y cálidos mis abrazos con los de abajo, con los que llegan, con los que parten, con los que sufren y con los que gozan de la querencia de los suyos. Haz que sea el primero en estar con ellos cuando la derrota; haz que toda muestra de no discriminación cierta sea asunto primordial de mi corazón; haz que hasta la hermosamente inútil en los días y en los meses de mi vida; fructifique lejos del estercolero enchapado de oropeles.
Creo que no es un antojo, Jesusito, creer nos inmola por el desprecio de quienes muestran tanta prisa por poseer numerosos bienes, por escalar en el entramado social, por ser precoces en el desprecio y la relegación del diferente sin recursos.
Líbrame, Señor, de mí mismo, y haz que ate mi ego y relegue tantas vanidades que asedian por doquier, tantas tentaciones insulsas que no colman de felicidad, que no llenan la vida porque subsisten apenas lo que dura el empalago. Y dame el Amor que necesito a cada instante; dame el eco no abolido de esa sangre que clama por los demás; concédeme siquiera otra porción de ternura para que yo la transfiera de inmediato a quien más la necesite.
Líbrame del fanático y, también, del que no mata ni una mosca si no es para su beneficio . Aquí estoy, Amado galileo, pidiéndote, sí, porque soy un pordiosero que pone la mano sin vergüenza con la finalidad de sellar el pacto de projimidad. No te pido bolsillos llenos, sino derogación de edictos policiales que alientan la caza y captura del diferente sin recursos.
Líbrame, Señor, de aparentar compasión. Líbrame de tener sentimientos leves respecto al necesitado, sea de aquí o de allí, mongol o quechua. Líbrame de hacer desaires al que perdió la estima por haberse sentido discriminado por raza, sexo, religión, condición económica… Líbrame de ocupaciones que engullen horas o minutos que permiten sonreír y ayudar a quienes en la otra verja suelen tener en vilo.

Voluntad tengo, Señor
Autores: Alfredo Pérez Alencart
Fuentes: El Adelanto de Salamanca
©Protestante Digital 2012