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domingo, 11 de junio de 2017

Teología de espaldas al mundo



Por. Juan Simarro, España
Muchos cristianos estamos acostumbrados a escuchar unos mensajes o una teología en la que nos enseñan lo que hemos de creer, cómo debemos orar y alabar, cómo debemos servir en los programas de la iglesia, a donar, a la práctica del ritual. Sin embargo, en cuanto al mundo y sus problemáticas, pueden mantenernos de espaldas a él. Tristeza. Falta de visión. Ruptura de la vivencia del cristianismo integral.
¿Es posible vivir el cristianismo de espaldas al mundo? Pensad, por tanto y ante esta pregunta, si en cuanto a las situaciones de marginación de las personas, formas de opresión, las circunstancias que muestran los desequilibrios económicos en el mundo y otras cuestiones sociales en las que el mundo demanda la involucración y el compromiso de los cristianos, solemos mantenernos de espaldas, silentes, estáticos, paralizados. Una reflexión sobre esto es imprescindible.
Debemos estar de cara al mundo. Quizás hoy necesitemos unos pastores o una teología que nos haga girar y volver el rostro poniéndonos de cara al estado de cosas en nuestra tierra, sus avatares, sus problemáticas, sus injusticias. Creo que si nos giramos volviendo el rostro hacia el prójimo sufriente y sus condiciones de vida en el mundo, vendrá un siguiente paso casi de forma natural: Comenzaremos a tomar postura frente a esas situaciones, ante los abusos que se hacen de nuestro prójimo, tantas y tantas violencias que se ejercen por parte del hombre contra el hombre ante la indiferencia, a veces, de los cristianos.
De cara al mundo es como vamos a comenzar a pensar que quién es mi prójimo, vamos a verlo y es la única forma de que nos sintamos movidos a misericordia.  Luego, cuando estemos amando en relación de semejanza a nuestro Dios y al prójimo oprimido y apaleado, comenzaremos a entender como no se puede practicar la projimidad de espaldas al mundo. Que nadie nos dé ni nos enseñe una doctrina estática o paralizadora en relación con el mundo y con el prójimo. 
Tenemos que saber que creer también nos lleva a comprometernos con el prójimo sufriente. Necesitamos una enseñanza que haga que nuestra espiritualidad cristiana encuentre sentido en el tomar partido, postura y compromiso frente a tanta exclusión, tanta pobreza, tanto sufrimiento, tanta opresión y tanto abuso del hombre por el hombre. Sólo porque así nos lo enseñó Jesús, los profetas, la doctrina bíblica en general. No podemos ser un bálsamo para los apaleados, no podemos ser agentes del Reino ni aplicar sus valores en un mundo que los necesita, si nos sentamos de espaldas al mundo. Hay que dar el giro, el trastoque de valores asumiendo la acción cristiana como forma de vivir la espiritualidad.
Así, pues, gírate. Da la cara en compromiso con el mundo. No seas cristiano sólo de ritual. Es importante situarse ante Dios, ante su hijo Jesucristo, ante el Espíritu que nos da vida, hacer fiestas solemnes, dar diezmos y ofrendas, alabar y otras cuestiones imprescindibles para vivir la vida cristiana, pero dando la cara a un mundo en donde hay millones de personas sufriendo, en donde se da el escándalo de la pobreza, de la tortura, del robo, de la corrupción, de la exclusión de millones de personas que son como un sobrante humano que no participan de los bienes del planeta tierra, bienes a los que tienen derechos como criaturas de Dios. 
Vuélvete. Da la cara en compromiso con el mundo. Los que tenéis el privilegio o la carga de enseñar las características del Evangelio, de los valores del reino, de la sana doctrina, no convirtáis vuestra enseñanza en mantener personas practicando el ritual de espaldas al mundo. El ritual que no compromete nuestra acción para con el mundo en conflicto, para con el prójimo sufriente, para la evangelización en palabra y acción solidaria que el mundo necesita, no es el ritual que responde a los valores del auténtico Evangelio, el de la gracia y la misericordia de Dios. Este evangelio nos posiciona, obligatoriamente, ante la necesidad de sentirnos movidos a misericordia, a la acción, a las obras de la fe, a una fe que actúa en el mundo a través del amor. Lo otro es comodidad, egoísmo, pecado de omisión.
La teología, los pastores, la iglesia, nos debe enseñar dos caminos que se necesitan el uno al otro: el camino del cielo y el camino que nos lleva por los vericuetos de la tierra allí donde el prójimo está en necesidad. No hay camino al cielo que no esté arraigado en el de la tierra. 
Tenemos que saber mirar al cielo y seguir el camino estrecho, pero sin dejar de mirar el mundo, las problemáticas terrestres en donde estamos llamados a ser sal y luz. No se puede vivir una auténtica espiritualidad cristiana mirando sólo hacia arriba. Hay que mirar también los caminos y senderos del mundo. Vivir de cara a él. 
Intentar vivir el cristianismo de espaldas al mundo, es una irresponsabilidad egoísta, es lo que impide que, realmente, vivamos en autenticidad los valores del Evangelio.
Peligro: Vivir un cristianismo escandalosamente cómodo, con alabanzas a un Dios que se siente molesto con esos ruidos que son como metal que resuena o címbalo que retiñe. Muchas veces estamos inundados de doctrina, preñados de enseñanzas, pero estáticos, silentes, insolidarios. 
Engordamos ante el mundo por falta de acción y no sé si por un exceso de pietismo, pero esa gordura no agrada a Dios. Él nos quiere trabajando, actuando, sirviendo al prójimo en un mundo problematizado.
Jesús irrumpe en nuestra historia dando ejemplo de lo que es ser seguidor suyo. No es sólo recluirse en el templo para alabar o adorar, sino comprometerse con el hombre en su realidad de nuestro aquí y nuestro ahora, su realidad sufriente, aprendiendo a ejercer la denuncia profética y a ser las manos y los pies del Señor en medio de un mundo de dolor.
Los valores del Reino no son solamente doctrina, sino una fuerza, una dinámica, un lanzarnos al mundo como agentes de liberación y de anuncio de salvación, para el más allá y para el momento en el que nos ha tocado vivir. 
¿De dónde sacaremos esa energía que nos haga darnos la vuelta y girar nuestro rostro de cara al mundo? ¿De dónde sacaremos las fuerzas para seguir a Jesús en el servicio al mundo? Hay que buscar el cristianismo integral, el que nos hace mirar al cielo sin dejar de mirar a la tierra a la vez que decimos al Señor: “Heme aquí, envíame a mí” y caminar en obediencia comprometidos con el mundo, de cara a él.
Fuente: Protestantedigital, 2017

sábado, 27 de abril de 2013

Viktor Frankl: El enigma del sufrimiento

Por.Alexander Cabezas, Costa Rica*
Al vienés Viktor Frankl (1905-1997), se le recuerda por haber sido un renombrado científico, especialista en neurología y psiquiatra. Pero también por llevar las marcas de un ser un superviviente de tres campos de exterminio nazi por casi cuatro años, durante la Segunda Guerra Mundial.
El Holocausto le arrancó su familia, su esposa, sus posesiones más queridas, pero no sus sueños y su deseo de seguir viviendo. Desde su perspectiva, no solo como psiquiatra, sino como un prisionero obligado a atravesar este infierno, obra macabra de la Alemania hitleriana, se propuso “analizar” el mayor de los enigmas de la vida: “La existencia a través del sufrimiento”. ¡Fue algo así como “encontrar una bella flor en medio de un vertedero de basura! Esta investigación hecha libro, se publicaría posteriormente con el título: “El hombre en búsqueda del sentido”.
El sufrimiento y el sentido de la vida
El sufrimiento humano es el trago amargo que desearíamos no beber. Idealizamos un mundo perfecto, ajenos de su presencia. Buscamos ganarle la partida, pero aunque la ciencia haya logrado mitigar algunos de sus embates, frente a la vida y a la muerte el sufrimiento sigue floreciendo como si se tratara de “mala hierba que crece en el campo”.
Desde nuestro contexto latinoamericano, “tierra de contrastes y sufrimiento”, hay una tendencia triunfalista en señalar la abundancia y la prosperidad sobre la fe genuina, mientras la pobreza, la ausencia de salud y el dolor, “demuestran falta de fe o de pecado”, pues no forma parte del plan de Dios, según dicen estos mercadólogos de la fe que asocian el éxito cristiano con todo aquello que genere comodidad y bienestar personal, algo que sin duda es una vil manipulación y no refleja una teología cristológica.
La adversidad nos ayuda a crecer como seres humanos. El sufrimiento puede ser un instrumento que nos forma, nos vuelve más solidarios, menos egoístas y menos autosuficientes. Quizás porque nos recuerda lo frágiles y efímeros que somos ante la vida y ante Dios.
En tanto el ser humano más consciente de su “valor pedagógico”, estará más cercano de descubrir el sentido de su existencia. Bien lo reafirmaba Frankl: “El sufrimiento es un aspecto de la vida que no puede erradicarse, como no pueden apartarse el destino o la muerte. Sin todos ellos la vida no es completa” (Frankl, El hombre en búsqueda del sentido, Pág.72)
C.S. Lewis, autor de las Crónicas de Narnia y el Problema del Dolor, por mencionar tan solo dos de sus muchas obras, decía: “Dios nos susurra en nuestros placeres, nos habla en nuestra conciencia, pero nos grita en nuestros dolores: es su megáfono para despertar a un mundo sordo” (Lewis, 2001,39).
Por medio del sufrimiento el Siervo Sufriente, hecho verbo en la persona de Jesús, “aprendió lo que significa la obediencia a Dios”, nos dice Hebreos 5:8. Su dolor y sacrificio es a la vez la expresión máxima e incondicional de su gracia, esperanza y amor redentor para los que en él creen.
Para Frankl, padre de la logoterapia y demoledor del psicoanálisis freudiano, la experiencia le hizo redescubrir el valor de la vida, el amor, la libertad, el perdón, el propósito de la vida. Cuenta que un día después de su liberación caminando por los campos:
Me detuve, miré en derredor, después al cielo y finalmente caí de rodillas. En aquel momento yo sabía muy poco de mí o del mundo, sólo tenía en la cabeza una frase siempre la misma: “Desde mi estrecha prisión llamé a mi Señor y él me contestó desde el espacio en libertad”. No recuerdo cuanto tiempo permanecí allí, de rodillas, repitiendo una y otra vez mi oración. Pero yo sé que aquél día, en aquel momento, mi vida empezó otra vez. Fui avanzando, paso a paso, hasta volverme de nuevo ser humano (Frankl 1997, 94).
Es nuestro deber y es la voluntad de Dios, luchar por combatir aquellos efectos del sufrimiento siempre y cuando esté a nuestro alcance y sobre todo si éste trata de imponerse como un mal causado por otras personas que lo infligen para subyugar, explotar y violentar a otros seres humanos más vulnerables. Devolverle el sentido y la dignidad a la humanidad que ha perdido su identidad es una importante labor que la Iglesia al servicio del reino no puedo negociar u olvidar.
 
*Alexander Cabezas Mora, costarricense. Es coordinador de Relaciones Eclesiásticas de Viva de América Latina. Miembro de la secretaria administrativa del Movimiento Cristiano Juntos con la Niñez. Parte del equipo coordinador del núcleo local de la Fraternidad Teológica Latinoamericana. Coordinador del programa Desarrollo Integral de la Niñez del Seminario Esepa. Bachiller en educación y posgrado en teología. Anciano de la Iglesia Comunidad Amistad Internacional y ha escrito dos libros sobre temas relacionados con la niñez.
 
Fuente: Lupaprotestante, 2013

miércoles, 20 de febrero de 2013

‘Da vida’, el aborto, la vida y la muerte. Derechos Humanos, los cristianos y los pobres

Por. Juan Simarro Fernández,  España*
La Declaración de los Derechos del Niño de la ONU (1959) demanda “especiales salvaguarda y cuidado del niño, incluida la legal, antes y después del nacimiento”.
 
Queremos seguir hablando sobre el derecho humano a la vida, sobre el artículo 3 de la Declaración Universal sobre los Derechos Humanos, que es el tema de esta serie de la cual llevamos ya 25 artículos.
Estamos escribiendo desde Madrid, España. Veo en la prensa evangélica una noticia que dice: “Según el Instituto de Política Familiar (IPF), en España se han realizado 118.359 abortos en 2012, convirtiéndose en el tercer país de la UE en su práctica —sólo detrás del Reino Unido y Francia—, y el primero en tendencia de crecimiento” . Por tanto no estamos hablando de un tema fantasma o irrelevante. Estamos hablando de algo sumamente importante para la vida humana.
Una de las incoherencias sociales o esquizofrenia social como afirmamos en los Principios Inspiradores de nuestro centro “Da Vida” de Misión Evangélica Urbana de Madrid, es el hecho de que se invierten una cantidad de recursos sanitarios para que la ciencia avance en temas de fertilización asistida y que los niños prematuros puedan tener viabilidad, mientras que, por otra parte, en muchos casos de nuestro momento histórico y dependiendo de los diferentes países, se flexibiliza el abortoo, como se dice eufemísticamente, la interrupción voluntaria del embarazo, en lugar de llamarle el exterminio de los no natos, su muerte violenta.
Por eso, aunque en algunos ambientes no se nos entienda y se nos pueda tachar de retrógrados, nos unimos a muchos médicos y científicos que están por la defensa de la vida humana en su etapa prenatal y afirmamos con ellos que el principio de la vida humana se da en el mismo instante de la fecundación.
También en nuestro Servicio “Da Vida” de Misión Evangélica Urbana de Madrid, en sus principios inspiradores, afirmamos que, aunque en el proceso de crecimiento intrauterino el feto depende de la madre en cuanto a su alimentación y viabilidad desde las perspectivas físicas, no se puede afirmar que el feto constituya en ningún momento una parte del cuerpo de la madre. Este concepto es muy importante para la defensa de la vida en el tema del aborto. El feto es un ser humano totalmente distinto, un individuo distinto de la madre en cuyo seno habita, se nutre y crece.
Así, no podemos afirmar, en ningún caso, que la madre sea dueña de ese ser humano y, por ende, creemos que no puede hacer con él lo que quiera, no puede exterminarlo, matarlo. Con el aborto, la madre destruye una vida humana distinta de su vida misma.
Aunque nosotros, como cristianos evangélicos tenemos como base de inspiración las Sagradas Escrituras, al igual que nuestro Programa Da Vida, nos alineamos también con el artículo 3 de la Declaración de los Derechos Humanos que estamos citando en defensa de la vida, pero también este Programa evangélico también se adhiere a la Declaración de los Derechos del Niño de la ONU (1959), que demanda “especiales salvaguarda y cuidado del niño, incluida la legal, antes y después del nacimiento”.
Que estos textos no queden en declaraciones formales que no se tienen en cuenta a la hora de realizar un aborto.
También nos adherimos y recordamos lo dicho en la Carta de Derechos del Niño aprobada por el Consejo de Europa(Carta Europea de los Derechos de la Infancia, de octubre del año 1.979), en la que se dice: “desde el momento de su concepción, el niño que va a nacer debe gozar de todos los derechos enunciados en la presente Declaración” .
Yo sé que no es fácil hablar en estos términos en algunos ambientes sociales en los que los cristianos nos movemos, pero yo creo que, a la luz del propio texto bíblico, los cristianos debemos estar a favor de la defensa de la vida, sea en el caso del aborto que ahora estamos tratando por tener la Entidad que presido un centro pro-vida, o en otros casos en los que la vida se siente amenazada.
Nosotros estamos muy contentos de tener nuestro Centro Da Vida aún con la característica de que la propia naturaleza asistencial y de integración social de la Misión Evangélica Urbana de Madrid, su propia característica de ser una Misión de ayuda a las personas en desventaja social, en riesgo de exclusión social o ya en exclusión social, haga que no sólo vengan como usuarios a este servicio sólo mujeres buscando alternativas al aborto, sino mujeres con sus hijos ya nacidos en sus brazos buscando recursos asistenciales, orientación y amor.
Creo que en estos aspectos de nuestro Programa Da Vida es un privilegio para los evangélicos que muchos niños en Madrid se puedan pasear en carritos o sillas que compraron familias evangélicas para sus propios hijos y que luego han donado, que se puedan alimentar con alimentos que provienen de los fondos de donantes de nuestras iglesias, que puedan ir vestidos también con ropas infantiles que han usado los niños de las familias evangélicas, o comprados con donativos de creyentes evangélicos —pues también se usa mucha ropa infantil nueva—, aunque tengamos otras ayudas que no provienen estrictamente de la generosidad de los miembros de nuestras iglesias o, mismamente, de nuestras iglesias mismas.
Consideramos evangelizador y altamente positivo para la sociedad civil la convicción cristiana que atribuye la propiedad exclusiva de la vida humana a Dios, convicción que no sólo nos lleva a hacer alguna que otra declaración, escrito o charla, sino que nos lleva a comprometernos con las mujeres embarazadas, un compromiso que surge de la vivencia de nuestra espiritualidad cristiana que nos lanza a la defensa de la vida. Es el ánimo de servicio que Jesús nos enseñó y del cual nos dio ejemplo.
 
©Protestante Digital 2013

jueves, 14 de junio de 2012

Una historia personal: Es una niña, y se llamará Zoé, que significa Vida

Una joven madre soltera halla valor para contar cómo "fallé a mi Padre", y cómo su confianza en Dios ha convertido su experiencia en una oportunidad para la vida.
Por. Joel Forster, España

En el momento en el que responde a nuestras preguntas, Míriam está en la semana 38 de su embarazo. “Me faltan 15 días”, explica. Escribe desde casa de sus padres en Menorca, la isla en la que ha crecido. Tiene 18 años y muy pronto va a ser madre. Ha explicado su historia en un vídeo que ha recorrido las redes sociales en las últimas semanas.
“Es una niña, y se llamará Zoe”, escribe. El nombre, en griego, significa “vida”, una palabra que ha ido creciendo en significado en los últimos meses. “El concepto de vida siempre ha tenido un gran valor para mí, por influencia de mi fe, supongo, y por mi carácter, considero único cada momento y cada detalle. Sin embargo, no creo que me planteara ciertas cosas hasta ese día”, dice. “Con el embarazo he entendido eso que dice la Biblia de que Dios ya había puesto su mirada sobre ti desde que estabas en el vientre de tu madre y que desde ese momento, todos tus días ya estaban diseñados”.
A Zoe “la sentía dentro de mí, dependiente de mí… y provocaba que ya la quisiera”. Desde que se confirmó su embarazo, algunas cosas cambiaron en su forma de ver la vida. “Pasé a entender lo valiosa y lo fácil de perder que es, y lo pronto que empieza a, simplemente, ser”.
MÁS ALLÁ DE LOS SIMPLISMOS
Míriam no quiere que la decisión de tener a su bebé se relacione con causas políticas. Lo que le interesa realmente es que su experiencia pueda tener un impacto personal en otras chicas en su misma situación.
“No ha sido a partir de vivir todo esto que he confirmado mi posición al lado de la vida de un ser que aún no ha nacido. Sin embargo, ahora puedo entender mucho más a una chica que aborta. Podría parecer más normal que a partir de ahora tuviera más razones para criticar esa acción. Pero no es así. Ahora sólo las entiendo más, y me dan ganas de poder compartir con ellas para que se sientan tan apoyadas como yo me he sentido en estos meses”.
UNA DECISIÓN CON SUS CONSECUENCIAS
Mi hija se llamará Zoé, que significa Vida Una joven soltera encuentra valor para contar cómo "fallé a mi Padre", pero no quiso cometer otro grave error y "equivocarme de nuevo como madre". ¿Cómo se llega a la decisión de asumir el coste de un embarazo, sabiendo entre otras cosas que el bebé no tendrá un padre cerca? “Desde luego mi decisión está muy condicionada por mi fe”, explica Míriam . “Aún así, sé que no tomé la decisión a modo de ley religiosa o por miedo a Dios. Mi pareja, por ejemplo, creía que estaba siendo manipulada por mis padres y que mi religión no me dejaba ser coherente, que era esclava de mi fe. Pero no es así, tomé la decisión porque sentía que era la forma correcta de actuar delante de Dios, sí, pero muy consciente y usando la razón”.
“Lo hice también por mí, porque sabía que no podría haber vivido con esa carga, y por mi hija, porque ya sentía que tenía vida y se merecía vivirla como cualquier otro. No fue un sacrificio de buena cristiana, sino una forma de actuar de acuerdo a unos principios y a mi carácter, influidos, por supuesto, por Dios ”.
FALLÉ A DIOS”
Pese a la claridad de su decisión, la vida durante los últimos meses no ha sido fácil. Empezó, explica Míriam, por darse cuenta que había tomado decisiones que iban contra la voluntad de Dios. “Fallé a mi Padre”, dice claramente en un momento del vídeo en el que explica su historia.
“Sentí que había fallado a Dios por tomar mis propias decisiones y eso se suma al malestar de no haber asimilado aún la situación, por eso el primer paso debe ser el arrepentimiento y la restauración, sino se hace imposible seguir adelante”.
También su propia vida, tal como se la imaginaba, sufría un cambio de rumbo. “El primer fin de semana fue muy duro. Todos mis planes cambiaron y lo veía todo muy negro. Pensé que dejaría de estudiar, que no podría cumplir ninguno de mis sueños y hasta me vi sin poder seguir adelante con mi ministerio, por vergüenza”.
Pero las personas alrededor le ayudaron a ver las cosas con un nuevo enfoque. “Mis padres me dejaron claro que ellos me apoyarían para que siguiera estudiando, en la iglesia me dijeron que debía continuar en la alabanza, pensé en otras formas de servir a Dios (como por ejemplo, ayudando a otras chicas, de ahí el video) y empecé a imaginar mi nueva vida, distinta a como la había planeado, cierto, pero no peor por eso, supondría muchos momentos difíciles y una gran responsabilidad”.
Se cambió de centro para acabar segundo de bachillerato a distancia. “Desde la semana pasada ya tengo el título, en Septiembre haré la selectividad y dejaré un año de pausa para dedicarme a la niña”. A partir de ahí, ya se verá, pero la idea es empezar una carrera. En todo caso, ante el futuro, dice: “Si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes”.
LO QUE TRAJO EL CAMBIO
Míriam está convencida de que Dios le ha perdonado. “Un perdón que se siente y que permite seguir adelante. Yo, después de pasar los momentos de arrepentimiento y de vergüenza, sentí a Dios a mi lado, sentí que me estaba acompañando y que, dentro del error, estaba en el camino correcto . Pasé por un momento de ponerme delante de Dios y decirle, lo siento, hasta ahora he actuado sola, perdóname, no puedo, te necesito, sé tú el que actúe ahora. Le entregué mis sueños y mis miedos y él se los quedó para darme paz. Esa paz se hizo presente en mi vida y dio un giro a todo lo que estaba sucediendo”.
LOS PADRES Y LOS AMIGOS
Este proceso de comprender la gracia de Dios como Padre, también ha ido acompañado por el darse cuenta más aún de la importancia de sus padres y su papel . “Han sido mi gran apoyo. Sé que sin ellos no podría ser quien soy”. La cercanía y la confianza han sido indispensables “para llevar juntos mi embarazo”. Como lo que ha podido ver en el Dios de la Biblia, también en sus padres ve que “me han demostrado que su amor no tiene fin, que aún cuando falle no me abandonarán, me querrán todavía más”.
Le da un ánimo especial saber que hay “un montón de gente” que ya espera la llegada de Zoe. Especialmente su grupo de amigos de Menorca. “Enseguida se ilusionaron, me decían: ‘yo seré la tita no se qué!’, ‘lo llevaremos a hacer tal cosa’... Me han dado mucha confianza, ya que temía que tuviera falta de amor”.
Una de sus amigas, Loida García, que estudia Cine y Televisión en Barcelona, quiso dar a conocer su historia. El resultado ha sido un vídeo que gira alrededor de su experiencia, colgado en el blog "Awake my art" . Ha recibido cerca de 3.000 visitas en un mes y medio.
“Después del vídeo fueron aún más las palabras que recibí de ese tipo. Mi hermana me escribió una carta muy especial, diciendo cosas así (en menorquín): ‘Rebosant de vida, despertes dia rere dia i empenys lluny de tu, cap a l'abism, tot allò que pugui frenar-te... Avances, no t'enganxes absurdament al passat. Encara m'al·lucines. Qui millor que tu per donar vida? Una mare de cor pur per un cor pur d'un nadó’”.
Además, diferentes personas se le han acercado a explicarle sus propias historias. Y ha experimentado también la confianza que otras personas tienen en Dios. “Al principio del embarazo, cuando se enteró, un joven de la iglesia me habló un día diciéndome que tenía una palabra para mí. Ese texto me ha acompañado durante todos estos meses, ha sido un verdadero refuerzo para mí. Se trata de Isaías 54: 4-10, también el versículo 13 y 14. Cada cierto tiempo necesito leer estas palabras. Siento como si Dios me las estuviera diciendo a mi directamente, y me levantan”.
¿Y QUÉ VENDRÁ DESPUÉS?
Míriam tiene la convicción que Dios la va a usar. En primer lugar, en su relación con Zoe, cuando por fin nazca . “Desde que ella existe, le pido a Dios que no sólo la cuide sino que haga de ella una gran hija suya. Que nunca se aleje de Él y que siempre entienda que Él estuvo con nosotras desde el principio y nos cuidó. Simplemente le hablaré del Dios que yo he experimentado en mi vida y la animaré a buscarle. ¡Espero hacerlo bien!”.
Ahora ya casi ha terminado la primera parte de su experiencia como madre. “Todos estos meses he hecho un proceso de aceptación y de restauración, y la realidad es que las ideas que más me preocupaban han ido cambiando a medida que se ha ido acercando el día del parto”.
“A día de hoy, mi hija ya está lista para nacer, en lo que más pienso es en el parto y en su llegada. Es algo a lo que nunca he tenido miedo, pero la realidad es que se trata de un momento muy importante y delicado del cual no puedes prever casi nada…y asusta el hecho de que pueda ocurrir cualquier problema”. También tiene su mente centrada “en los primeros días o semanas que ella esté aquí, mi adaptación a ella y su adaptación a mí y al mundo”.
UN MENSAJE PARA QUIENES VIVEN UNA SITUACIÓN SIMILAR
En medio de su experiencia, Míriam anima a otras chicas en su situación a que se planteen la oportunidad que significa mirar hacia adelante . Ante un embarazo, “las animaría porque me duele pensar en todas las vidas que se están perdiendo sin ni siquiera ver la luz, en los planes que no se cumplirán para algunas increíbles personas que ni siquiera nacerán. Las animo porque creo que ellas serán las primeras en sentirse felices de su decisión”.
Reconoce que “es cierto que yo aún no he vivido mi decisión del todo, por eso no puedo hablar mucho todavía, pero aún así, pienso que nuestra sociedad ha retrasado anti-naturalmente la maternidad y que se ha establecido un sistema que hace muy difícil ser madre joven por no poder formar familia sin una independencia económica”.
Cree que ser madre a su edad puede ser “duro”, pero “la experiencia no tiene precio”. “Yo todavía no tengo a mi bebé en mis brazos y ya siento haber vivido la mayor experiencia de mi vida: ver cómo crece tu vientre, sentirla dentro, acariciarla aún sin verla, ha sido una pasada”.
MÁS INFORMACIÓN
El vídeo “Vida”, en el que Míriam explica su experiencia, puede verse aquí

Autores: Joel Forster
©Protestante Digital 2012

martes, 5 de febrero de 2008

La verdadera historia de Steve Jobs

La verdadera historia de Steve Jobs. La Historia de su vida la tituló "conectar los puntos". Un hombre que pasó momentos difíciles, que la luchó hasta lograr sus metas. En cada etapa de su vida solia unir puntos, puntos que le iban conectando a otro eslabon de la vida, de la carrera. Observe usted mismo esta historia, haga clip en el link http://video.google.com/videoplay?docid=3014637678488153340

Discurso pronunciado por de Steve Jobs en la Universidad de Stanford (subtitulos en español)