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jueves, 29 de diciembre de 2016

MUERTE DEL SOLDADO PENTECOSTAL: LOS HECHOS



Por. Hilario Wynarczyk, Argentina
Primera de tres notas que analiza los acontecimientos del asesinato del soldado pentecostal Omar Carrasco. Tema candente en el año de la Reforma Constitucional de 1994, que cobra notoriedad nuevamente.  
Los hechos a los que se refiere este artículo tienen lugar y su punto de partida en 1994, que en la Argentina significó el año de la Reforma de la Constitución, un proceso político orientado a modernizar la Carta Magna y defender la democracia. La Convención Constituyente se reunía en Santa Fe y Paraná, dos ciudades de fuerte tradición relacionada con las anteriores Convenciones Constituyentes y la primera capital (Paraná) de la Confederación de Provincias que tomaron luego la forma de la República Argentina. La Reforma del 94, desde el punto de vista del análisis del poder (es decir, de la política), fue el resultado del “Pacto de Olivos”, cerrado entre el Presidente de la Nación Carlos Saúl Menem, proveniente del peronismo (un mundo que necesita una explicación segmentada para la cual no tenemos espacio en este artículo), y don Raúl Ricardo Alfonsín, de la Unión Cívica Radical, primer presidente luego de la dictadura militar 1976-1983, marcada en sus postrimerías por la nefasta “Guerra de Malvinas” de 1982, donde fueron destinados a la muerte muchos jóvenes del país.
CRIMEN Y OCULTAMIENTO
El 3 de marzo de 1994 Omar Carrasco ingresó al grupo de Artillería 161 en Zapala, provincia de Neuquén, para cumplir el Servicio Militar Obligatorio, genéricamente conocido en Argentina como “la colimba”.
Omar era miembro de una pequeña congregación pentecostal, flaquito y tímido. En la localidad donde vivía, Cultral-Có (provincia de Neuquén) trabajaba de repartidor de pollos.
El 6 de marzo, un subteniente mandó a dos soldados veteranos a que lo “aviven” mediante tradicionales ejercicios de cuerpo a tierra y saltos de rana conocidos como “baile”. El subteniente también era muy joven.
Los dos responsables del “avivamiento”, por extraña coincidencia con el uso de la palabra “avivamiento”, que en el universo conceptual de los pentecostales en la década del 90 se refería a la “visitación del Espíritu Santo a la Argentina”, lo dejaron en coma.
Cuando Sebastiana y Franciso Carrasco fueron a visitar a su hijo, el Ejército les dijo que había desertado. Pero un mes después del “avivamiento”, el 6 de abril, apareció el cuerpo de Omar. Las pericias científicas mostraron que permaneció inconsciente en una cisterna para agua. Tenía una costilla rota que le perforó el pulmón, un magullón profundo en un ojo presumiblemente fue hecho con un instrumento de metal, tal vez una pala. Habría muerto a causa de hemorragias internas, el 8 de marzo.
REACCIONES DE ORGANIZACIONES EVANGÉLICAS
En su edición de Mayo de 1994 el mensuario El Puente le dedicó al caso la portada y una nota (página 31). El periódico El Puente, que a partir del año 2016 dejó de ser publicado, representaba la voz mayormente de las iglesias evangelicales y pentecostales. Carrasco, sostenía El Puente, fue muerto por su fe. Carrasco tenía estándares morales más altos que los usuales en la cultura que lo rodeaba: no robar, no mentir. Por ese motivo resultó una víctima. De hecho la narración de El Puente fue inscripta en el marco de interpretación de la realidad del cristianismo apegado a la teodicea del sufrimiento: con su muerte, el jovencito Omar Carrasco pagó el precio de ser un cristiano.
En su edición de junio (portada y página 25) nuevamente El Puente colocó el tema. Pero esta vez apuntó al problema de la discriminación religiosa en los cuarteles, desplazando la cuestión hacia la arena de debate jurídico. Este dato es importante porque se refiere a una estructura del Estado nacional que durante el período 1976-1983 concentró la suma del poder en el contexto de una dictadura más tarde condenada por atrocidades de lesa humanidad.
Ese mismo mes de junio de 1994, la Federación Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina, FACIERA, tomó intervención en el asunto. En línea con lo que dijimos respecto de El Puente, esta asociación congregaba a las iglesias que pertenecen mayormente a corrientes evangelicales y pentecostales (aunque los pentecostales tienen sus propias federaciones). En una descripción muy genérica, y quizás imprecisa, de lo que es su posición al interior del heterogéneo universo de iglesias evangélicas de la Argentina, podríamos destacar algunos de sus rasgos: el énfasis en la conversión y los problemas morales de familia y sexualidad (por contraste con un énfasis menor en problemas sociopolíticos), junto con su comprensión marcadamente literalista de la Biblia, y un caudal demográfico mayoritario dentro del universo evangélico. Pero al mismo tiempo, estas iglesias han mostrado siempre un interés en reclamar un reconocimiento de parte del Estado.

Dr. Hilario Wynarczyk
Doctor en Sociología (Universidad Católica Argentina, UCA)
Máster en Ciencia Política (Universidade Federal de Minas Gerais, Brasil, UFMG)
Licenciado en Sociología (Universidad de Buenos Aires, UBA)
Profesor de Metodología y Taller de Tesis (Universidad Nacional de San Martín, UNSAM)
Integrante de los consejos directivos de:
Asociación de las Cientistas Sociales de la Religión en el Mercosur (ACSRM)
Consejo Argentino para la Libertad Religiosa (CALIR)
Pertenece a:
Red Latinoamericana de Estudios Pentecostales (RELEP)
Programa Latinoamericano de Estudios Socio-Religiosos (PROLADES)
Ha sido integrante del Consejo de Expertos de las Secretaría de Culto de la Nación
Investigador y escritor

Fuente: Cordialmentepxg

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