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viernes, 13 de junio de 2014

La Biblia Satánica Antón Szandor Lavey, Ediciones Martínez Roca, 351 páginas.

Por. Juan Antonio Monroy, España*
El mal de nuestro mundo –escribe José María Souvirón en EL PRINCIPE DE ESTE SIGLO- no reside solamente en que se haya dejado de creer en Dios, sino también, indirectamente, en que se ha dejado de creer en el demonio... 
Hace años, hacia 1973, fui invitado a pronunciar una serie de conferencias en San Francisco, California. Estando allí leí un artículo que hablaba de una iglesia satánica en el centro de la ciudad. Por entonces yo andaba recopilando material sobre satanismo para el capítulo tres de mi libro INQUIETA JUVENTUD, publicado en la primavera de 1975. De modo que tomé un taxi y me planté en la dirección que llevaba.
A la iglesia satánica se entraba a través de una librería esotérica abierta al público. Dije al encargado que quería presenciar una ceremonia. Dudó. Yo insistí. Me permitió un máximo de quince minutos a condición de que permaneciera en silencio. Lo hice. No agoté el tiempo concedido. En una amplia sala adornada con cuadros y objetos alusivos al diablo y a los demonios, estaban sentadas en círculo unas 25 personas. El ambiente era oscuro, lúgubre. Paredes y cortinas negras. El grupo inició un cántico monótono, repetitivo: “Glory for ever to flesh” (Gloria por siempre a la carne).
El murmullo de aquellos cantos, los rostros lúgubres, tenebrosos, el escenario nebuloso en el que me encontraba, se iban apoderando de mí voluntad, lo percibía. Antes de acabar cantando yo también “gloria por siempre a la carne” decidí marcharme.
Algo parecido me ocurrió en los arrabales de Puerto Príncipe, en Haití, presenciando una ceremonia de Vudú primitivo.
Pero esta es otra historia.
El encargado de la librería, indudablemente satánico, me dijo que al día siguiente hablaría el sumo sacerdote de la iglesia; desde luego no aparecí más por allí.
Ojeando libros vi expuestos varios ejemplares de LA BIBLIA SATÁNICA en inglés, escrita por Anton Szandor Lavey. Compré dos. Para mi asombro descubro que esta Biblia satánica ha sido traducida al español por Ester Valverde y publicada por la editorial madrileña Martínez Roca. Tal vez con la intención de satanizar al pueblo español. Aunque poco le falta.
Lavey, autor de la Biblia satánica, nació en Chicago en 1930, pero sus padres pronto se trasladaron a California. Su abuela, procedente del Este de Europa, le contaba historias de dráculas y demonios. Pronto se interesó por este tipo de literatura. Pasó temporadas como organista en bares, salas sociales y clubes nocturnos. Trabajó en circos, primero como peón y chico de jaulas, posteriormente como domador de animales. Tanto los libros como sus trabajos le proporcionaron una visión oscura de la naturaleza humana. Dos veces contrajo matrimonio, que acabaron en divorcio. En 1956 compró una casa victoriana en San Francisco, la pintó toda de negro y allí comenzó a recibir gentes que se interesaban por todos los aspectos del ocultismo. El 30 de abril de 1966 fundó la iglesia de Satanás y estableció ese año como el primero de la era satánica. En 1971 publicó LA BIBLIA SATÁNICA. Toda vez que el negocio prosperaba, Anton S. Lavey fundó otras iglesias satánicas en California y en varios estados de la Unión norteamericana. Según un estudio realizado por la Universidad de Loyola en Chicago, en Estados Unidos hay 6.000 organizaciones dedicadas al culto al diablo. La más importante, se dice, es la “Iglesia de Satanás” fundada por Lavey en San Francisco.
La Biblia satánica no está dividida, como la cristiana, en capítulos y versículos. Sigue los mismos registros de redacción que cualquier otro libro. Consta de cuatro capítulos principales, encabezados con estos títulos: Libro de Satán, libro de Lucifer, libro de Belial y libro de Leviatán. En una invocación al diablo, Lavey escribe: “En el nombre de Satán, Señor de la Tierra y Rey del Mundo, ordeno a las fuerzas de las tinieblas que me otorguen sus poderes infernales”.
El credo satánico, plasmado en páginas 35 y 36, se resume en nueve afirmaciones:
1. Satán representa la complacencia, en vez de la abstinencia.
2. Satán representa la existencia vital, en vez de quimeras espirituales.
3. Satán representa la sabiduría inmaculada, en vez del autoengaño hipócrita.
4. Satán representa la amabilidad hacia quienes la merecen, en vez del amor malgastado con ingratos.
5. Satán representa la venganza, en vez de ofrecer la otra mejilla.
6. Satán representa la responsabilidad hacia quien la merece, en vez de la preocupación por los vampiros psíquicos.
7. Satán representa al hombre como otro animal –en ocasiones, mejor, pero la mayoría de las veces peor que los de cuatro patas- que, debido a su “divino desarrollo espiritual e intelectual”, se ha convertido en el más depravado de todos.
8. Satán representa los denominados pecados, pues todos ellos conducen a la gratificación física, mental o emocional.
9. Satán ha sido el mejor amigo que la Iglesia ha tenido nunca, puesto que la ha mantenido viva durante todos estos años.
La gran tragedia que se esconde en el fondo de estos ritos y representaciones grotescas es que el hombre de hoy, en el fondo, no cree en el diablo. No cree en el diablo porque tampoco cree mucho en Dios. De ahí esas parodias, burlas y juegos ocultos tomando por pretexto al diablo.
“El mal de nuestro mundo –escribe José María Souvirón en EL PRINCIPE DE ESTE SIGLO- no reside solamente en que se haya dejado de creer en Dios, sino también, indirectamente, en que se ha dejado de creer en el demonio…Cuando el maligno hace su habitación en las criaturas- en el corazón o la inteligencia de los hombres-, necesita un hueco para estarse allí; pero con algo en torno: una oquedad hecha lógicamente en algo… Un interés excesivo por conocer el mal puede indicar una disposición para entregarse a él”.

Autores: Juan Antonio Monroy

©Protestante Digital 2014
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jueves, 8 de agosto de 2013

John Mackay, escocés universal

Por. Juan Antonio Monroy,  España*
Juan A. Mackay y su obra, varios autores. Editorial Andamio. Barcelona, 79 páginas
 
¡Ojo a ANDAMIO!
Hace años, varios jóvenes evangélicos catalanes, encuadrados en los Grupos Bíblicos Universitarios, todos soñadores, idealistas, con más ilusiones que medios, decidieron poner en marcha una modesta empresa editorial.
No tuvieron en cuenta los problemas relacionados con el libro, el cálculo de precios, la elaboración, la distribución, la publicidad, la propiedad literaria y otras cuestiones. No era falta de prudencia. Era exceso de ideal, fe y confianza en el Dios por el que dirigían sus vidas. Sin ideales y sin confianza en las propias facultades no se produce realidad buena alguna.
David venció a Goliat con una piedra. Fue así como nació PUBLICACIONES ANDAMIO. Comenzó con libros breves de páginas sobre temas monográficos, pero al día de hoy se ha convertido en una importante y selectiva editorial en el mundo evangélico que habla el idioma de Cervantes, con una oferta ininterrumpida de obras que llegan a alcanzar las 200 y 300 páginas. Unos sueños se roncan y otros se realizan. Esto último ha premiado la fe y la constancia de quienes iniciaron la publicación de ANDAMIO.
El pasado mes de abril tuvo lugar en Madrid la reunión que anualmente suele celebrar la Alianza de Escritores y Comunicadores Evangélicos (ADECE). Con tal motivo ANDAMIO dispuso una mesa con libros propios a la venta. Allí encontré un ejemplar atrasado dedicado íntegramente al escritor y misionero escocés Juan A. Mackay.
Algo sabía yo acerca de éste hombre. Mi admiración por su persona data de años, cuando leí la primera edición castellana de su libro EL OTRO CRISTO ESPAÑOL, publicado en 1952. Poseo otra versión hecha en México en 1989. Después me sorprendió el juicio del aragonés Pedro Laín Entralgo, uno de los pensadores más importantes de la España contemporánea. En página 372 de su lúcido ensayo MI RELIGIÓN, Lain Entralgo dice de Mackay que fue “poeta, español y apasionado especulador de sus relaciones personales con el Dios del Cristianismo”.
En el pequeño volumen de ANDAMIO escriben Francisco Mira, Samuel Escobar y Anabel Fernández.
Unos datos biográficos.
John Alexander Mackay nació en Inverness, Escocia, el 17 de mayo de 1889. Murió en Maryland, Estados Unidos, el 9 de junio de 1983. Tuvo en la tierra  una vida larga, 94 años. Los padres eran sumamente piadosos, de rigor calvinista. A los 14 años leía la epístola a los Efesios con gran interés. La lectura temprana de la Biblia despertó su vocación misionera. Estudió en Universidades de Escocia, Perú y Estados Unidos. En la Universidad de Madrid tuvo como profesor al catedrático Miguel de Unamuno, cuya personalidad dejó en él huellas profundas. La Iglesia presbiteriana del Norte lo nombró secretario de misiones para Latinoamérica y África. En una de sus cartas circulares se expresaba así: “cada vez siento más intensamente que la suprema necesidad que experimentamos hoy día en la Iglesia y en el mundo, es lo que designo como “un renacimiento” evangélico, con lo cual quiero decir un redescubrimiento del Evangelio de Cristo en su dimensión más plena”.
Dice Samuel Escobar que “la significación sin par del legado misionero de Juan A. Mackay se puede medir por la marca profunda que su vida dejó en el mundo y en la Iglesia durante el siglo XX”. Como consecuencia de una visita a Cuba Mackay escribió dos artículos en 1964 y 1965 que fueron objeto de aguda controversia. “En su interpretación de América Latina –añade Escobar- Mackay mantuvo su convicción evangélica, pero manifestó también una aguda sensibilidad hacia la realidad socio-política”.
La obra de ANDAMIO da cuenta de una bibliografía abreviada del autor escocés: siete libros publicados en castellano y otros siete en inglés. Entre los primeros destaca la tesis doctoral que presentó en Lima con el título DON MIGUEL DE UNAMUNO: SU PERSONALIDAD, OBRA E INFLUENCIA y EL OTRO CRISTO ESPAÑOL, publicado, como queda escrito, en 1952 en México por la Casa Unida de Publicaciones y La Aurora en versión de Gonzalo Báez-Camargo.
En 1918 Mackay escribió un largo y emotivo artículo en el que habla de sus primeros encuentros con Unamuno. ANDAMIO lo reproduce íntegro en 29 páginas de texto. Conmueven los recuerdos del misionero ante el filósofo. Dice: “Dos años y medio hará que, andando por tierras de España, encontréme en la ciudad medieval de Salamanca. Durante una corta estancia en ese lugar de la vieja Castilla, donde las orillas del lento Tormes respiran memorias de pícaros místicos, y donde innumerables edificios conservan huellas aun de la piedad y cultura de antaño, cúpome la suerte, en dos ocasiones, de visitar, en su propio domicilio, al ilustre escritor vascongado don Miguel de Unamuno. A los momentos pasados a los pies de este maestro eximio, cuyas conversaciones me volvieron en fervoroso admirador y discípulo, tributo los siguientes tan indignos renglones”.
El título que Mackay pone a su libro más conocido está inspirado en uno de los poemas más citado de Unamuno, que tiene similitudes con otro poema de Antonio Machado, LA SAETA.
El largo poema de Unamuno en torno al CRISTO YACENTE DE SANTA CLARA, publicado por vez primera en LOS LUNES DE “EL IMPARCIAL” en Madrid, el 26 de mayo de 1913, termina con una negación del Cristo terreno y una evocación al Cristo del cielo. Dice el pensador vasco: “el Cristo de mi tierra es sólo tierra, tierra, tierra. Cristo del cielo, líbranos del Cristo de la tierra”.
Aludiendo a este poema, Báez-Camargo explica que “la gran renovación religiosa que España e Iberoamérica esperan y urgentemente necesitan, consistiría, esencialmente, en rescatar de su sepulcro de tierra a este “Otro Cristo” que es el Cristo verdadero y al que en sus mejores y más iluminados momentos de intuición espiritual, el alma hispánica se abrazó, abrasándose en El su más íntima entraña”.
Esto, que era verdadero y necesario ayer, sigue siendo necesario y verdadero hoy.
Autores: Juan Antonio Monroy
©Protestante Digital 2013

viernes, 2 de agosto de 2013

‘Mi marido me pega lo normal’, violencia de género

Repaso seis libros en torno al tema. Puede ser una guía para aquellas personas que deseen profundizar en esta lacra de la sociedad moderna.
En los primeros días de junio tuvo lugar en Madrid una exposición de obras sobre la llamada violencia de género o maltrato de mujeres. Ana María Pérez del Campo, presidenta de la Federación de Asociaciones de Mujeres Separadas y Divorciadas dijo en la inauguración: “hay que hablar desde el arte de lo que está ocurriendo en este mundo nuestro en el que empezamos a retroceder hacia el año 36”.
Algunos temas de la muestra reflejaban los problemas de la violencia contra las mujeres: ¿cómo se justifica el maltrato?, ¿cómo viven los niños las diferencias sexistas, ¿cómo se ocultan las heridas?, ¿cómo es posible que queden impunes declaraciones de determinados políticos?
El 20 de diciembre de 1993 las Naciones Unidas ratificaron la “Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer”. Según esa Declaración, por “violencia contra la mujer se entiende todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o sicológico contra la mujer, así como las amenazas a tales actos, la coacción o privación arbitraria de la liberad, tanto si se producen en la vida pública como en la privada”.
Desgraciadamente, el hombre de hoy no se rige por los principios de la Declaración. Los maltratos a las mujeres constituyen una epidemia que se extiende por todos los países del mundo, en unos más que en otros
En un informe de las propias Naciones Unidas se afirma que una de cada tres mujeres en el mundo sufre maltrato físico y sicológico por parte de los hombres. El mismo informe añade que este tipo de maltrato es la primera causa de muerte o invalidez en mujeres entre 15 y 44 años.
En este artículo repaso seis libros en torno al tema. Puede ser una guía para aquellas personas que deseen profundizar en esta lacra de la sociedad moderna.
 LAS SEMILLAS DE LA VIOLENCIA, por Luis Rojas Marcos, Editorial Espasa Calpe, Madrid, 228 páginas. Rojas Marcos, nacido en Sevilla, es profesor de Psiquiatría en la Universidad de Nueva York. Dice que el objetivo de su libro es explorar la violencia entre las personas. Cree que la agresión sádica, repetida y prolongada se produce en los matrimonios y en las familias, “donde se manifiestan las hostilidades, las rivalidades y los más amargos conflictos”.
Rojas Marcos encuentra la semilla de la violencia en la génesis de la civilización, cuando Caín se alzó contra su hermano Abel y le arrebató la vida. Fue el principio del mal. Desde entonces, la violencia deviene una condición humana omnipresente e inevitable. En la sociedad actual, aparentemente pacífica, piadosa y de sólidos principios, la violencia está más arraigada que en tiempos pasados, especialmente la que se manifiesta en el maltrato a las mujeres, que con frecuencia suele llegar al crimen.
TRAUMA Y RECUPERACIÓN, por Judith Hernán, Editorial Espasa Calpe, Madrid 378 páginas. Un mensaje directo al corazón de la mujer maltratada. ¿Qué hacer para vencer las atrocidades de la violencia física? ¿Cómo sobreponerse a los malos tratos recibidos? ¿Por dónde empezar la curación? ¿A quién acudir?
La recuperación de los traumas que se padecen a casusa de los maltratos recibidos pueden tener varias fases: matar los recuerdos desagradables. Que la mujer esté segura de lo que quiere y de lo que hace. Compartir los problemas con otras mujeres que hayan tenido las mismas experiencias. Compartir experiencias e información puede ayudar. No encerrarse en sí misma. Tomar el control de la propia vida. Recuperar el control del cuerpo –dice Judith Hernán, profesora de psiquiatría en la prestigiosa Universidad de Harvard y autora de este libro – “supone centrarse en los ritmos biológicos: la alimentación, el sueño, las actividades diarias, los amigos, los familiares, la vida social”.
EL ROMPECABEZAS, por Miguel Lorente Acosta, Editorial Crítica, 304 páginas. Miguel Lorente disecciona en este libro los motivos y anatomía del maltratador, si bien aclara que no existe un perfil único de agresor. Para el maltratador, todos pueden ser argumentos suficientes con tal de justificar la demostración de poder y violencia que impone a la mujer.
Miguel Lorente es doctor en Medicina y Cirugía, profesor asociado en la Universidad de Granada y director del Instituto de Medicina Legal de esa misma ciudad andaluza. Según este autor, el hombre suele anteponer sus propias circunstancias a las de la mujer, “convirtiéndola más en un objeto de su posesión que en una compañera con la que compartir las emociones de los sentimientos y las realidades de la vida”.
Circula la idea de que el agresor es un hombre de nivel sociocultural bajo, con una educación deficiente, que abusa del alcohol o de otras sustancias tóxicas. No obstante, estudios modernos concluyen que el maltrato físico y sicológico a las mujeres se da también en las capas altas de la sociedad por hombres cultos no influenciados por el alcohol ni por las drogas.
MI MARIDO ME PEGA LO NORMAL, por Miguel Lorente Acosta, Editorial Planeta, Barcelona, 315 páginas. Un segundo libro del mismo autor. Aquí, Miguel Lorente sostiene que, por muy increíble que parezca, hay mujeres que sufren malos tratos y lo consideran como una consecuencia normal de la vida en común. Y pregunta: “¿cómo ha llegado a anidar en sus conciencias una noción de normalidad tan perversa?”.
El libro se abre con un prólogo de Victoria Camps. Dice la ilustre filósofa que “el maltrato corporal es la afrenta más vejatoria que puede ocurrirle a una persona. Consecuencias del maltrato son la destrucción de la confianza en uno mismo, la imposibilidad del auto-respeto y la pérdida de la autoestima”.
Siendo esto verdad, ¿cómo se explica que existan mujeres que como consecuencia de los mensajes que le manda el hombre en cada y entre cada agresión lleguen a pensar que el maltrato es normal y que se tienen merecido lo que les está pasando? En estas mujeres, la personalidad queda empequeñecida como un bonsái, permitiendo al hombre llevarla y traerla, ponerla y quitarla según su voluntad.
GRITOS SILENCIOSOS, por Paula Zubiaur, Ediciones Ámbar, Barcelona, 313 páginas. Ilustra la portada de este libro la fotografía realizada por Pau Guasch de una mujer de grandes ojos sorprendentemente abiertos, espantados casi, y un ancho esparadrapo cubriéndole toda la boca y parte superior de la barbilla. La imagen alude a los gritos del corazón procedentes de una mujer maltratada, gritos que nadie oye y de los que apenas se habla.
Este es un libro diferente. Un libro testimonio escrito por una mujer, Paula Zubiaur, sufriendo maltrato dentro de un matrimonio aparentemente perfecto. Ya en las primeras páginas la autora se confiesa: “fui torturada por mi marido de forma continuada a lo largo de interminables años. Ahora que todo ese sufrimiento queda ya tan lejos me decido a contarlo, a dejar testimonio escrito de lo que ocurrió y de cómo ocurrió”. Zubiaur escribe este libro para que los lectores comprendan cómo se siente una mujer maltratada.
APUNTES SOBRE VIOLENCIA DE GÉNERO, por Raquel Osborne, Ediciones Bellaterra, Barcelona, 187 páginas. Otro libro sobre violencia de género escrito por una mujer. Raquel Osborne es doctora en Sociología y posee un Master en la misma materia por la Universidad de Nueva York. Enseña Sociología del Género en el departamento de Sociología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED).
Osborne pone el énfasis en el maltrato y la violencia sexual como forma de control de las mujeres. Entiende que en la violación se conjugan dos elementos: la agresión y el sexo. Se da por sabido que las agresiones sexuales suelen resultar devastadoras para las mujeres que las padecen, hasta el punto de poder impedirles desarrollar con normalidad su vida cotidiana.
El hombre machista llega a creer que la violación y el maltrato deben ser aceptados sin rechistar. Una canción canaria del siglo pasado viene a confirmar esta aberración:
 Si tu marido te pega
 no llores, Lola,
 vale más llevar palo
 que dormir sola.

Autores: Juan Antonio Monroy

©Protestante Digital 2013

lunes, 6 de mayo de 2013

Protestantismo y crisis

Por. Juan Antonio Monroy, España*
Máximo García, escritor consagrado y persistente, gran trabajador de la palabra como herramienta, está contribuyendo a la historia del protestantismo español con obras que formarán parte del mismo durante siglos, como Lutero en Alemania, como los hugonotes en Francia, como Enrique octavo en Inglaterra, como Calvino en Suiza, como Juan Hus en Checoslovaquia, como tantos grandes hombres de letras comprometidos con las creencias religiosas. Digo lo que digo, lo que puedo documentar. Y para quienes lo ignoren o lo hayan olvidado, ahí están –están aquí, sobre el cristal de la mesa en la que trabajo- algunas de las obras de Máximo: LIBERTAD RELIGIOSA EN ESPAÑA, PROTESTANTISMO Y DERECHOS HUMANOS, CON LOS PIES EN LA TIERRA, LA BIBLIA PERSEGUIDA y así, hasta 22 libros que hacen de este escritor un maestro en los profundos misterios de la Teología y en las edades de la Historia.
Del genial Quevedo es esta frase: “Ha sido preciso decir lo que fuimos para disculpar lo que somos y encaminar lo que pretendemos ser”.
Aquí está reflejada la tarea que Máximo García asume en sus libros: La perpetua lucha entre las ideas y los intereses, dar luz al alma de un pueblo que durante siglos ha sido víctima de discriminación, persecución, violencia.
Me gusta ofrecer las líneas maestras de los libros que comento. El lector de estos artículos ya lo habrá advertido. Lo considero importante para despertar su interés inicial.
Este último libro de Máximo García se estructura en cinco capítulos: Conceptos básicos. Europa, un proyecto en construcción. Protestantismo como factor de cambio. El ascetismo como forma de vida y Retos y esperanzas. Le sigue una conclusión y siete páginas con la bibliografía que le ha servido de apoyo en la construcción del libro.
El autor revela su faceta de economista, bien informado, al discurrir sobre las causas de la crisis que padece Españadesde los Pirineos hasta la cercanía de Gibraltar. Optimista en grado sumo o creyente en las posibilidades sin límites del ser humano, a García le parece posible la regeneración ética de España cuando cierre puertas, ventanas y agujeros a la corrupción y también la restauración de un sistema político y social diferente al que hoy impera. ¡Dios lo oiga! ¡Lo oiga y se digne actuar!
Muy firme, muy convencido, estima que el protestantismo español, en proceso de crecimiento numérico, “puede convertirse en una minoría con suficiente peso social y, consecuentemente, capaz de ocupar un espacio específico en la reconstrucción de este país”. ¡Ojalá! Decía José Cardona que el protestantismo español había hallado su grandeza y su gloria en el yunque de la persecución. En línea similar a la de Cardona, José María Martínez sostiene que cualquier crisis debe convertirse en desafío; cualquier conflicto o dificultad, en victorioso avance.
Máximo García cree firmemente, sin una chispa de duda, que el protestantismo es una fe que puede superar las crisis. Pone como ejemplos el desarrollo político, industrial y económico de algunos países englobados dentro de la tradición protestante.
Hace referencia al recientemente fallecido José Luis Sampedro en una de sus observaciones. Para este escritor, que adquirió reconocimiento internacional, lo más grave y destructivo para la sociedad que ha entrado en crisis es “la pérdida de valores superiores y con ello, de las más altas referencias para la conducta humana”. Pero Máximo García eleva el problema a una altura que no logró llegar Sampedro. Para él, los valores superiores no son los morales o religiosos, pero si los espirituales que provienen de Dios. Los pueblos, España entre ellos, han dado la espalda a Dios. Ni siquiera lo niegan, como ocurría en el siglo de la Razón, simplemente lo ignoran. Pobres desmemoriados, no advierten que el alejamiento de Dios nos hunde en crisis de las que es difícil salir.
¡Qué certero se muestra Pedro Tarquis en las pocas líneas que escribe en Protestante Digital sobre PROTESTANTISMO Y CRISIS ! Dice que el libro constituye “un exhaustivo estudio que gira en torno a un pensamiento central: los protestantes españoles pueden hacer una valiosa contribución a una sociedad en crisis, si son capaces de interiorizar la herencia protestante europea que Max Weber identifica como “ética protestante” y que contribuyó a hacer de algunos países europeos el paradigma de la democracia, de la prosperidad industrial y del Estado del bienestar”.
Ocurre que los políticos que nos gobiernan no han leído a Max Weber, ni conocen, porque no les interesa, la presencia y la fuerza del protestantismo español. Van en carrozas a la Virgen del Rocío, en coches propios a la Moreneta de Montserrat, en avión al Vaticano, pero ignoran, porque no tienen asesores de nuestra fe, que hay en la España de hoy un millón de personas que practican la fe protestante.
¡Gran libro este último de Máximo García! Desde la admiración del lenguaje a la cuidada elaboración literaria, articula un espacio social con mirada intuitiva. Entre tanta hojarasca temática, a lo que algunos llaman la Literatura de Ideas, PROTESTANTISMO EN CRISIS ofrece soluciones razonables y posibles para liberarnos del estrangulamiento económico que aprieta la garganta de millones de españoles.
 
©Protestante Digital 2013

lunes, 1 de octubre de 2012

Unamuno ¿un hereje católico? El trágico sentimiento religioso de Unamuno

Por. Juan Antonio Monroy, España*
“El mayor hereje español de los tiempos modernos”
Tal como escribí la pasada semana, este 2012 ha sido declarado oficialmente “Año Unamuno”. Protestante Digital ha querido unirse al calendario con una serie de artículos en torno al genio vasco.
En esta segunda entrega analizamos las relaciones entre Don Miguel y la Iglesia católica .
En un volumen de 678 páginas, coordinado por Domingo Ródenas, leemos: “La obra de Unamuno es inmensa y variada. Casi mil artículos periodísticos, más de ochenta relatos de diferente extensión, veintitantos volúmenes de ensayos, una decena de obras teatrales, numerosas conferencias y discursos, nueve libros de poesía, además de un nutridísimo epistolario aún no conocido por completo, son el resultado de más de medio siglo de escritura”. (3)
En 1946 el jesuita Quintín Pérez publica un libro titulado EL PENSAMIENTO RELIGIOSO DE UNAMUNO FRENTE AL DE LA IGLESIA.
Pérez pregunta para sus adentros: “¿Cómo está ese pensamiento (el de Unamuno) en relación con el de la Iglesia católica, que es el tradicional de España?” Y responde para sus afueras: “El enunciado de Unamuno suena a herejía” . (4)
Esta obrita escandalizó en su día a los seguidores de Unamuno. Pero no tenía por qué. En realidad, el pensamiento de Unamuno estuvo siempre frente al pensamiento de la Iglesia católica . Contra el pensamiento de esta Iglesia. Quintín Pérez no ha sido el único en denunciarlo. El que fuera obispo de Canarias por los años 50, Antonio de Pildain y Zapiain, apañó en un librito de 16 págs. que se vendía a dos pesetas, la pastoral que pronunció desde el púlpito catedralicio el 19 de septiembre de 1953 titulada D. MIGUEL DE UNAMUNO, HEREJE MÁXIMO Y MAESTRO DE HEREJÍAS. En opinión del señor obispo, “no hay, en España, en los tiempos modernos, ningún otro escritor que, continuando en llamarse cristiano de continuo, haya no sólo puesto en duda, sino negado pertinazmente tantos dogmas y enseñado tantas herejías como Don Miguel de Unamuno”. (5)
En apoyo de su tesis Pildain reclama la opinión de otro jesuita, González Caminero, calificado como “uno de los críticos de Unamuno más documentados y objetivos”, para quien el profundo pensador vasco fue “el mayor hereje español de los tiempos modernos”.
Cuántas y cuáles fueron las herejías que según los autores citados profesaba y propagaba Unamuno, las detalla largamente el autor canario Gabriel de Armas , Juez Fiscal Municipal, en el libro que publicó con el título UNAMUNO, ¿GUÍA O SÍMBOLO? En las páginas 121-126 el autor señala hasta 59 puntos heréticos en la obra de Unamuno. De haber vivido en tiempos de la Inquisición, nueve de ellos habrían bastado para ser sometido a tormentos o quemado vivo.
Del largo inventario de declaraciones anticatólicas que Marcelo de Armas atribuye a Unamuno, ofrezco aquí algunos ejemplos.
- Que en el Concilio de Nicea vencieron, como más adelante en el Vaticano, los idiotas, los ingenuos, los obispos cerriles y voluntariosos.
- Que al pueblo hay que darle fe en sí mismo y no dogmas; que los dogmas él se los haga y deshaga.
- Que los dogmas han matado la fe.
- Que la Dogmática Católica es un sistema de contradicciones, mejor o peor concordadas.
- Que el culto de la Santísima Virgen es un culto idolátrico a la Madre de Dios.
- Que el culto de la Virgen, la mariolatría, ha ido poco a poco elevando lo divino de la Virgen hasta casi deificarla.
- Que el pueblo no hace sino ensalzarla más y más alto, pujando por ponerla al lado del Padre mismo, a su igual, en el seno de la Trinidad, que pasaría a ser Cuaternidad, si no es ya que la identifica con el Espíritu Santo, como con el Verbo se identificó al Hijo.
- Que eso del reinado social de Jesucristo es la cantinela con la que nos vienen los jesuitas, los degenerados hijos de Iñigo de Loyola.
- Que derecho y deber no son sentimientos religiosos cristianos; y que después de Constantino nació esa cosa horrenda que se llama Derecho Canónico.
- Que el dogma jesuítico de la infalibilidad pontificia es un dogma militarista engendrado en el seno de una milicia, de una Compañía fundada por un antiguo soldado, por un militar.
- Que el culto del Sagrado Corazón de Jesús es el sepulcro de la religión cristiana.
- Que, para nacionalizar de veras a España, una de las cosas que más falta hacen es descatolizarla en el sentido en que cierto general español y sus consejeros y directores espirituales tomaban el catolicismo, y añadiendo que acaso haya otro sentido en que quepa decir que la Iglesia Católica Romana se está descatolizando, etcétera, etc.
El obispo Antonio Pildain concluye su denuncia contra Unamuno acusándolo de estar “descatolizando ciertamente y en el peor de los sentidos a millares de hijos de España” y calificándolo como “el más acérrimo enemigo de la fe católica de sus compatriotas”.
Expurgando textos de aquí y de allá en las obras completas de Unamuno se llega a la conclusión de que cuanto dicen Marcelo de Armas y el obispo Pildain es verdad. Unamuno atacó dogmas capitales de la Iglesia católica.
“Acaso se deba a la Inquisición –a la externa y a la interna, a la del Santo Oficio y a la de las costumbres- el que el catolicismo haya venido a ser en España una pura mentira”. (6)
“En cuanto se han hecho especialistas en religión –los sacerdotes- en lo que se debe ser más general y más común, el sentimiento religioso se ha falseado y se ha debilitado. Los dogmas han matado la fe, los misterios han sido ahogados por las explicaciones que de ellos se han dado”. (7)
“Tu fe es lo que tú crees teniendo conciencia de ello, y no lo que cree tu Iglesia. Y tu Iglesia misma no puede creer nada, porque no tiene conciencia personal. Es una institución social, no una fusión de almas”. (8)
“En el orden más íntimo, en el orden más entrañable, en el orden religioso, toda la miseria de esta pobre España, enfangada en toda clase de mentiras, es que se perpetúa una mentira: la mentira de que España sea católica”. (9)
3. Domingo Ródenas, 100 ESCRITORES DEL SIGLO XX, Editorial Ariel, Barcelona 2008, páginas 2-3.
4. Quintín Pérez, S.J., EL PENSAMIENTO RELIGIOSO DE UNAMUNO FRENTE AL DE LA IGLESIA, Editorial Sal Terrae, Santander 1946, página 2.
5. Antonio de Pildain y Zapiain, MIGUEL DE UNAMUNO, HEREJE MÁXIMO Y MAESTRO DE HEREJÍAS, Imprenta del Obispado, Las Palmas de Gran Canaria, 1953, página 3.
6. Obras Completas, tomo III, página 847.
7. Ibidem, página 864
8. Ibidem, página 864
9. Ibidem, página 863


©Protestante Digital 2012

lunes, 16 de abril de 2012

El método en teología

Por. Juan Antonio Monroy, España
Una obra de Juan Mª Tellería Larrañaga. Editorial El Mundo Bíblico. Calle Artemi Semidán 49, 35009 Las Palmas de Gran Canaria. 282 páginas.

La Teología, con mayúscula, fue definida por el ensayista y crítico inglés Gilbert K. Chesterton como “el pensamiento aplicado a la religión”. A Ortega y Gasset no gustaban los teólogos. Decía que eran espías de Dios. Enredan en sus elucubraciones la sencillez del Evangelio. Hacen complicado lo fácil. En ocasiones escriben más desde la razón que desde la fe.
Por el contrario, la Teología que tenga por base el Nuevo Testamento ha de ser concebida como exposición doctrinal de los principios cristianos que recorren los libros desde Mateo a Apocalipsis. En este sentido están concebidas las obras teológicas de Cullman, Bultman, Bonsirven y, especialmente, de Stauffer, quien introdujo la historia de la salvación en la Teología del Nuevo Testamento.
Libros sobre interpretación teológica de la fe cristiana, desde mediados del siglo primero hasta ayer, abundan tanto como las estrellas del cielo, si se me permite la hipérbole.
El teólogo protestante nacido en el país vasco Juan María Tellería nos ofrece ahora un bello manual sobre los métodos teológicos.
¿Quién es Tellería? Su curriculum da para llenar muchas páginas. Aquí se impone la síntesis. Es licenciado en Filología Clásica, con especialidad en griego, y Filología Española. El Centro de Investigaciones Bíblicas que desde las islas afortunadas –Tenerife en su caso- preside ése gran trabajador que es José Manuel Díaz Yanes, figura destacada del protestantismo español, concedió en su día a Tellería otra licenciatura, ahora en Sagrada Teología.
En ese Centro imparte enseñanzas a estudiantes del mismo el autor del libro que comento. De este libro dice Diaz Yanes que “tras recorrer los veinte siglos de Historia de la Teología Cristiana, su autor nos propone una sencilla y al mismo tiempo profunda reflexión acerca de la necesidad del retorno a las fuentes de nuestra identidad”.
Así es, en efecto.
La obra de Tellería consta de dos partes principales. En la primera inicia una aproximación a la historia de la teología cristiana en el Nuevo Testamento y en los llamados padres de la Iglesia , escritores que durante los cinco primeros siglos compusieron obras de contenido profundo y comentaron cada libro, cada capítulo, cada frase del Nuevo Testamento. Una literatura de oro, ascética y mística, apologética y hermenéutica, moral y pastoral. Tellería dice de ellos que están considerados como “figuras descollantes de la antigüedad cristiana”.
En esa aproximación a la historia de la Teología cristiana, a la que el autor dedica 50 páginas, Tellería afirma que “las elaboraciones teológicas que hallamos en el Nuevo Testamento nos permiten vislumbrar la forma de comprender y estructurar el mensaje de Cristo por parte de los tres grandes pensadores apostólicos: Pablo, Juan y Pedro”.
En la segunda parte del libro Tellería discurre sobre teología y teólogos en la actualidad . En plan pastoral y partiendo de una frase del teólogo católico francés Ives Congar, el autor de EL MÉTODO EN TEOLOGÍA escribe. “El hombre de hoy sigue necesitando a Dios, sigue precisando la Palabra de Dios para su vida, sigue requiriendo el mensaje del Evangelio de Cristo. Es decir, sigue siendo perentorio que exista una teología cristiana, un pensamiento cristiano que vehicule de forma conveniente la Buena Nueva. Pero ¡atención!, ha de ser una Nueva Real, un Cristo Real, el Dios auténtico del Cristianismo”.
En las últimas páginas del libro el autor realiza certeros y excelentes comentarios a los principios que impulsaron la Reforma religiosa del siglo XVI: Sola Escritura, Solo Dios, Solo Cristo, Sola Fe, Sola Gracia .
En los anaqueles de mi Biblioteca particular se ordenan ahora mismo cinco mil libros, después de los regalados a la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España. Entre estos libros cuento unos 30 sobre teología de la Biblia. Pero, lo escribo como lo siento, ninguno como este.
Juan María Tellería, a quien no conozco personalmente, me ha sorprendido con su obra . ¡Qué belleza de libro! ¡Qué profundidad de pensamiento!¡Qué argumentación sin fisura! ¡Qué prosa tan bien estructurada, tan natural! ¡Qué vocabulario tan selecto!
Impresiona la abundancia de documentación que maneja el autor. Este vasco es una lumbrera. Programa el libro en un perfecto orden lógico y cronológico. Reflexiona con serenidad y objetividad, apoyado en documentos fidedignos.
Digo yo: ¿Para qué andar traduciendo obritas de autores norteamericanos que apenas conocen la historia del Cristianismo en Europa cuando tenemos en casa este valioso método de teología bíblica? ¡Bien hecho, Juan María!

Autores: Juan Antonio Monroy

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