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viernes, 7 de mayo de 2010

Nosotras en los textos escolares

Por Silvina Molina, Argentina.

Develar el sexismo en los libros que se utilizan actualmente en las escuelas argentinas, es una tarea nueva e incipiente que comenzó a realizar el INADI. El trabajo nos estimula a recordar los textos con los cuales nos educamos las generaciones anteriores, cuando los estereotipos de género formaban parte de nuestra socialización. Y sirve también para reflexionar sobre la carencia actual de formación y bibliografía no sexista en la carrera docente. El camino de la revisión comenzó en Argentina.
Mujeres en el espacio privado o desarrollando actividades tradicionales de cuidado, hombres ocupando el espacio público o en casa leyendo el diario o viendo televisión, son estereotipos que abundan en la mayoría de los textos escolares. Por eso, a partir de 2008, el Instituto Nacional Contra La Discriminación la Xenofobia y El Racismo (INADI) comenzó a trabajar con editoriales especializadas, para incluir el enfoque de género en los libros y manuales de primaria y secundaria. Los primeros resultados muestran un lenguaje no sexista, y textos e imágenes acordes a la realidad: mujeres y varones compartiendo tareas en todos los ámbitos sociales.
Mercedes Monjaime, una de las responsables de los Foros de la Sociedad Civil del INADI y de este proyecto, destaca que ahora hay libros y manuales “con cierto uso del lenguaje de género. Incluso, en uno de ellos aparece un papá lavando los platos con su hija, con un texto que resalta que cada familia organiza su funcionamiento como más le guste”
Las editoriales Santillana, Puerto de Palos, SM y Estrada fueron las que aceptaron participar de esta iniciativa, y en el inicio de este año escolar presentaron sus textos inclusivos, donde no sólo está la transversalización de género, sino que también aparecen afrodescendientes y pueblos originarios, los otros ejes del proyecto.
Por ejemplo, uno de los manuales presenta en su flamante edición una lectura sobre la diversidad cultural de los pueblos originarios, y en un destacado se resalta la tarea social de la abogada indígena Viviana Figueroa, de la comunidad Ocumazo, de Jujuy. En otro, se pueden leer testimonios de mujeres guaraníes y tobas, resaltando su rol como trasmisoras de la cultura ancestral y actual.
Concientizar y capacitar
Monjaime explica que un equipo conformado por profesionales de los Foros de la Sociedad Civil y personal del INADI, comenzó a leer los manuales, e hicieron sus aportes a cada editorial en particular. Algunas empresas accedieron a sumarse al proyecto, a partir de una devolución que se hizo de lo que se veía en las ediciones en relación a pueblos indígenas, afrodescendientes y género. “Se firmaron convenios con el 70 por ciento del mercado editorial, una muy buena cifra. Estas son además, las de mayor tirada”, indica Monjaime.
Para poder trabajar con las editoriales, se buscaron acuerdos “que no perjudicaran la libertad de opinión, o que llevaran a pensar que el Estado invadía espacios -reconoce la funcionaria- por eso hubo que trabajar mucho, hasta lograr convenios donde quedó claro que lo que se brindan son espacios de capacitación, desde donde cada editorial toma lo que quiera. No hay imposiciones”.
Las capacitaciones al personal de las empresas editoras estuvieron a cargo de profesionales como Graciela Tejero Coni o Graciela Morgade. La Librería de la Mujer llevó su experiencia de 15 años, y su colección de profesiones no sexistas “Yo soy igual”. Algunos manuales sumaron uno de los relatos. También el INADI aportó a las editoras materiales específicos e imágenes.
¿Qué encontró el equipo de trabajo en la primera lectura?: “En género no había lenguaje inclusivo, tampoco la historia de las mujeres, y lo que más se veía eran estereotipos. No solo que el papá aparece mirando la televisión o leyendo el diario mientras la mamá está cocinando, sino que aparecen cuestiones más sutiles, como cuando se habla de la incorporación de la mujer al ámbito laboral, porque se la sigue relacionando con la educación o con tener niños a cargo. Lo típico, siendo maestra o siendo enfermera”, comenta Monjaime.
“Había una foto para ilustrar el ámbito laboral donde aparecía la maestra en la puerta de la escuela, y en la misma cuadra, un señor arreglando un poste de luz, afuera, en el espacio público, y un policía en la calle. Pero la maestra estaba detrás de la puerta, dentro”, cuenta.
Y aporta otro dato interesante, cuando dice que “si se analizan las consignas en matemáticas, en general, son los varones los que aparecen mencionados”.
Ideología en la formación docente
El proyecto está en etapa de revisión de contenidos, para hacer una nueva devolución de comentarios a las editoriales. Monjaime anticipa que están trabajando para firmar un convenio con el Gobierno de la Ciudad “para hacer capacitaciones a docentes, para fortalecer el proyecto, con la intención de replicarlo en todo el país. La idea es que las y los docentes puedan tener encuentros con autores de los libros, y con personas de la sociedad civil especializadas en la temática”.
Graciela Tejero Coni, es una de las coordinadoras de la Especialización Superior en Educación Sexual del Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires, e integrante del equipo de trabajo del INADI. Desde su experiencia, considera que el material bibliográfico “es siempre un soporte más para el docente que para el alumno, porque de alguna manera es la organización programática del docente y, a veces, se les impone un Manual. Y trabajando con docentes en ejercicio con esta temática, no se puede avanzar sin hablar de género, es imposible. Entonces, tener colecciones como las de la Librería de la Mujer o los Manuales escolares con mirada de género, es imprescindible”. Asimismo, recuerda que las y los chicos solos, no acceden a la bibliografía, “de ahí la importancia de trabajar con docentes, de tener soporte ideológico”.
Reproduciendo estereotipos
“La ‘paradoja educativa’ es que quienes reprodujimos estereotipos de género en la escuela fuimos mujeres, mayoría en la profesión docente, característica absoluta en el nivel inicial y primario, y hegemónica desde la década del ‘60 en el nivel medio. Si bien desde principios de siglo, las feministas de la primera ola como Ernestina López, Cecilia Grierson o Elvira Rawson, lucharon por una educación mixta e igualitaria también en los contenidos, y en los últimos 20 años se produjo mucho material teórico de análisis sobre los mecanismos de discriminación, recién hoy las docentes comenzamos a tomar en nuestras manos las reivindicaciones de género desde nuestro rol educativo, y para ello necesitamos de manuales y textos como instrumentos de acción educativa”, reflexiona la profesora Tejero Coni.
Precisamente, Emilio Corbiére escribió en 1999 ‘Mamá me mima, Evita me ama-La educación argentina en la encrucijada’, un libro fundamental para entender el desarrollo pedagógico argentino “y el imaginario que rodeó los modelos curriculares” a lo largo de la historia.
En un capítulo titulado ‘El movimiento feminista. Los recreos infantiles’, se destaca la iniciativa de Fenia Chertkoff de Repetto y María de Spada, quienes en 1931, abren estos recreos para recibir a niños y niñas, bajo el amparo del socialismo. Chertkoff y Alicia Moreau de Justo ya militaban en el feminismo desde principios de 1900. También se recuerda a Raquel Camaña, pionera en la educación sexual.
Entre los escasos análisis de género que se pueden encontrar en el libro de Corbiére, puede leerse que en la pedagogía del primer gobierno de Juan Domingo Perón “se venera a la maestra, pero Evita supera a los dos paradigmas tradicionales de la mujer (la madre y la maestra)…”, y recuerda la utilización de cartillas escolares, donde “se exaltó a la mujer trabajadora, sus derechos civiles, su vigencia como persona”.
Los libros del arcón
Un reencuentro con los libros escolares guardados en el arcón familiar de recuerdos, permite ver la conquista del voto femenino. En ‘Alfarero’ –libro de lectura para cuarto grado-, el texto titulado ‘El voto femenino’, termina diciendo que “la Patria aguarda de todas las mujeres que, dueñas ya del sagrado derecho de votar, han de concurrir a los comicios, con el anhelo de servirla mejor como madres, esposas, hermanas y educadoras”. Toda una definición: voten, pero se quedan en casa. Un poco más acá en el tiempo, ‘Girasoles’, que se utilizaba en las aulas de fines de los 60 y de buena parte de la década del 70, muestra lecturas donde varones explican el funcionamiento del sistema gubernamental, y son mujeres las que protagonizan lecturas donde se las ve en el mercado y haciendo compras, por citar sólo dos ejemplos.
La experiencia europea
‘Educación en igualdad’ comenzó a instrumentarse en 2003, gracias al programa europeo Daphne, que subvencionó el proyecto piloto promovido por la asociación "Solidarité Femmes", en Bélgica. De la iniciativa participan también la Fundación Mujeresde España, e IUFM de Lille de Francia.
Entre los objetivos, se encuentra la prevención de las violencias sexistas “tratándolas desde el origen, es decir, desde la construcción social de los sexos y las desigualdades entre hombres y mujeres que de ella se derivan”.
Y se destaca el papel de la escuela, “esencial para la promoción de relaciones de igualdad entre chicos y chicas, como prevención primaria de las violencias sexuadas”.
Uno de los ejes, es la formación de docentes, ya que la academia “no prepara para impartir una educación no sexista”.
El proyecto creó un portal, en el cual se pueden encontrar diversos recursos educativos no sexistas para trabajar en el aula y para capacitar a docentes.

Fuente: Urbanas en red

jueves, 6 de mayo de 2010

Prólogo del libro EL PAPIRO DE LOS RICOS

Por. Prof. Dr. René Krüger, Argentina*

Con cierta regularidad, los manipuladores de los medios de información aprovechan comercialmente la sensibilidad del mundo religioso por un lado y una cierta veta antirreligiosa o por lo menos crítica de las instituciones religiosas por el otro, y anuncian con frases rimbombantes algún nuevo descubrimiento, supuestamente único y sensacional, relacionado con el campo religioso. Es importante recordar que hasta el momento, en la mayoría de los casos tales anuncios se evidenciaron como totalmente exagerados, cuando no falsos. Ninguna de esas supuestas informaciones sobresalientes y “totalmente novedosas” logró derribar el valor del mensaje cristiano, erradicar la fe de los corazones y las mentes de las personas creyentes o agregar información histórica valiosa y fidedigna. En un primer momento, el nuevo “producto” suele ser presentado como “un tema que nunca fue dado a conocer”, “la verdad jamás dicha sobre los orígenes del cristianismo”, “algo que siempre se ocultó pero que ahora salió a luz”, y otras fanfarroneadas mediáticas con las que un grupo selecto pretende manejar la opinión mundial, siempre con el objetivo de meter su mano en el bolsillo de la gente y sacarle su dinero. Luego de algún tiempo, en el que esas “noticias” siembran dudas, levantan preguntas cautelosas, provocan turbación y producen buenos ingresos a quienes las venden, suele imponerse una cierta desilusión. Pasado un lapso prudencial, las “novedades” dejan de interesar, ya sea porque se evidenciaron como pompas de jabón, espuma barata o vapor sin solidez; o simplemente porque la gente pierde el interés en ellas. A los manipuladores que distribuyen esos sensacionalismos no les interesa en absoluto el contenido ni si es verdad lo que anuncian. Sólo les interesa vender.
Así pasó con algunas afirmaciones altisonantes sobre los textos del Mar Muerto; con el “Código”, que fue el producto que más arrasó y que a la vez contenía la mayor cantidad de inexactitudes y falsedades; con una tumba en cuyos osarios supuestamente se encontraban los restos de toda la familia de Jesús; con el Evangelio de Judas, un texto de mediados del siglo II pero que fue anunciado como “la verdad sobre el discípulo que entregó a Jesús”; con una inscripción hecha con tinta en una piedra que sugería que la concepción de un Mesías muerto y resucitado era anterior a Jesús…
Cabe preguntar por qué esos anuncios “prenden” con tanta facilidad. Puede haber múltiples respuestas, vinculadas acaso con el malestar en la cultura, tendencias contrarias a las instituciones religiosas, la avidez de novedades, el gusto por lo oculto y esotérico, y también una búsqueda sincera del misterio y de la dimensión trascendental. Las reacciones masivas a tales “productos” hábilmente colocados por los megamanipuladores de la opinión pública deben dar de pensar a las Iglesias cristianas y llevarlas por un lado a una revisión de su manera de anunciar el Evangelio de Jesucristo y de ser comunidad; y por otra, a no dejarse ilusionar por aquello que “vende bien”, logra éxito impactante, entusiasma y encanta fácilmente a las grandes masas. La línea divisoria que separa la recepción del misterio divino real de la fantasía patológica es muy débil y difusa. Es fácil confundir “verdad oculta” con trascendencia, “novedad absoluta” con las buenas nuevas del Evangelio, “sentido profundo jamás sacado a luz” con el verdadero sentido de la vida revelado por la Biblia y del que hemos de apropiarnos en un constante esfuerzo personal y comunitario con nuestra práctica de fe y amor.
Le invito, estimada lectora, estimado lector, a prolongar ahora la serie de los sensacionalismos al “papiro de los ricos”. Observe cómo este producto se suma a la larga lista de objetos pomposos anunciados con colores chillones y gritos estridentes. Vea cómo la cosa parece tener solidez científica basada en datos de la papirología, la arqueología, la historia antigua y la geografía histórica. Precisamente por contar con tanto respaldo académico, ese papiro podría tener efectos fatales para la fe cristiana, pues su contenido cuestiona y desautoriza absolutamente todo lo que dicen los cuatro Evangelios del Nuevo Testamento. Pero verifique usted por su cuenta si realmente se trata de algo fidedigno o apenas de otro producto fraudulento más de ese sensacionalismo comercializado que gana mucho dinero vendiéndole baratijas a personas que tienen preguntas sinceras y profundas y que buscan un sentido para su vida. Déjese acompañar en esta verificación por Jorge del Cántaro, un joven pastor que vive y trabaja en Urdinarrain, Provincia de Entre Ríos, Argentina. A Jorge no le cierran ciertos datos del papiro y de la historia de su recorrido a lo largo de dos mil años. Por ello emprende un largo viaje para verificar punto por punto todas las afirmaciones del papirólogo que publicó ese texto, que –según el canal de televisión que lo promocionó– “por fin revela la verdad sobre los orígenes del cristianismo”. Acompañe a Jorge en su vertiginosa búsqueda y su valiente publicación de la verdad, no exenta de gravísimos riesgos para su vida, misión ésta que hará eclosión de una manera totalmente inesperada.
*El Dr. René Krüger, es Pastor de la Iglesia Evangélica del Rio de la Plata, Doctor en Teología y profesor titular de Nuevo Testamento y Griego en el Instituto Universitario ISEDET (del que también fue Rector) y Ph.D por la Universidad Libre de Ámsterdam. Es profesor visitante en diversas Universidades y Seminarios Teológicos de América latina y Europa. Es autor de varios libros sobre temas de su especialidad, traductor, editor de varios libros en alemán, inglés y español y autor de numerosos articulos, ensayos y conferencista Internacional. Luterano por decisión, ecuménico por naturaleza, políglota por don y, felizmente, progresista, en un área donde, que haya progresistas, se agradece. (Esta nota ha sido preparada con la ayuda del blog de Juan Sánchez y libros del autor)

miércoles, 5 de mayo de 2010

Mujeres migrantes en la Argentina: en busca de un futuro mejor


Por Luis Eduardo Cantero, Argentina.

Estados Unidos se ha convertido la tierra prometida para un sinnúmero de latinoamericanos y latinoamericanas. Lo mismo le sucede a la Argentina, es la tierra soñada por muchos bolivianos/as, peruanos/as y paraguayos/as. Ellos y ellas vienen convencidas a esta tierra en busca de una oportunidad laboral, de estudios, etc. Han dejado sus países por no encontrar las condiciones necesarias para su sobrevivencia y ven la Argentina como el país rico, que los puede sacar de su pobreza. Un clarísimo ejemplo, lo constituye Bolivia.
Bolivia es el país mas pobre de suramericana, compuesto en su mayoría de indígenas y campesinos pobres, que vienen a trabajar a la Argentina por pocos pesos; no les importa saber si le están explotando o no, porque para ellos un peso le representa cuatro billetes de su moneda local (cuatro bolivianos). Ellos creen que si trabajan muchos años pueden hacer dinero y volverse a su país con mucho dinero, que les permita comprar una casa, parcela o colocar un negocio. Lo mismo acontece en los dos países mencionado arriba (peruanos y paraguayos), aquí excluimos a los uruguayos, es el grupo junto a los chilenos que ya no emigra a la Argentina, porque según ellos no representa nada, lo que para los bolivianos y peruanos es un campo minado para hacer dinero.
Antes los hombres de estas colectividades venían solo (algunos con familias), en busca de trabajo para enviar remesas a su familiares. Hoy todo ha cambiado, son las mujeres que emigran en busca de trabajo, dejaron de ser “meras acompañantes, dejan a sus hijos en sus lugares de origen”. Es normal uno encontrarse en las calles principales de la Capital Federal y conurbano con bolivianas, paraguayas y peruanas ofreciendo productos comestibles, ropas, y hasta sexo. Otras se dedican a la limpieza de aseo, por ejemplo, Dionisita, es una mujer boliviana indígena, vino a la Argentina a visitar a su esposo, también indígena, que vino a estudiar Teología en unos de los Seminarios que abundan en Buenos Aires, becado por una agencia becaria, su beca solo le alcanzaba para sobrevivir junto a sus dos hijos. Pero, ya lo tenían planeado, a los dos meses Dionisita se vino con sus otros tres hijos a visitar al esposo, que la esperaba en un departamento que era de dos ambientes, allí se acomodaron uno encima del otro. Recorrieron las calles de capital federal, analizaron el terreno y armaron la estrategia para quedarse, porque les permitía poder trabajar y hacer dinero para luego regresar a Bolivia. Los chicos y las chicas han crecido, ya no se quieren volver a su tierra. Porque la Argentina para ellos ha sido una tierra prometida, que les da para poder comer y vivir mejor que en su país, ven que allá, no pueden tener lo que la Argentina les brinda educación gratis, salud, en fin. Hoy no quieren saber nada de su lugar de origen, el volver para ellos, es hacer parte de los pobres, de los desplazados y excluido del sistema. Aunque ellos se sientan discriminados en la Argentina, prefieren quedarse; ellos han logrado crear una forma de trabajar haciendo limpieza en algunas oficinas de organizaciones no gubernamentales. Las chicas trabajan en talleres clandestinos y en ventas callejeras en Once, Avellaneda o la Salada. Los chicos, en cambio, ayudan al padre en la portería de un edificio, etc. El padre vino a estudiar para ser pastor, pero el trabajo que están haciendo como grupo familiar les da para vivir como “rico” que ser pastor en su país.
Una de estas chicas la he visto arrastrar un bolso repleto de hortalizas y cítricos. Despliega un diminuto banquito de caño de tela, ya sentada como de costumbre limpia minuciosamente con un trapo los choclos, los tomates, limones y acomoda una mesita, que usa como mostrador las bolsitas con condimentos. Dando inicio a una jornada de 10 horas, es repetido por ciertos de mujeres a las puertas de los importantes supermercados o autoservicios en los barrios de capital y del conurbano. (1) Pero, el trabajo de estas mujeres no termina allí, siguen trabajando cuando llegan a casa, el marido sentado, todo el día viendo la tele o navegando en internet, no ha hecho nada, ni los deberes de la casa, mucho menos encuentran un bocado de comida para saciar el hambre de una jornada de trabajo duro a sol a sol. Vienen a descansar como a las 12 de la noche, duermen 4 o 5 horas, porque justo a las 6 de la mañana ya están preparando el desayuno para comer y dejarles algo al marido y a los hijos.
Ana María Vargas, es una mujer boliviana, pastora luterana, que trabajó durante muchos años con migrantes de su comunidad. Habla de su experiencia como boliviana tuvo que enfrentar algunos choques culturales, que ella misma describe en un artículo publicado (ver ref. 2). Dice que ser migrante significa ser excluido o excluida. No es cuestión jurídica, que no protegen a los y las migrantes, sino de un vacío del alma, que a veces es un vacío mortal. Los migrantes bolivianos u otros son vistos como los “otros”, extraños, foráneos, chivos emisarios. Como los que vienen a quitarle el laburo a los y las argentinos (as) (2). Esto lo confirma Alejandro Grimson: “(…) Tradicionalmente, los migrantes limítrofes tendieron a ocupar “nichos” laborales en ciertos trabajos que los nativos no aceptaban. Pero al cambiar el horizonte laboral, los argentinos empezaron a aceptar puestos tradicionalmente ocupados por los inmigrantes. Lo que había crecido de modo dramático no era la inmigración, sino la desocupación y la exclusión.” (3)
El colapso de la economía del 11 de septiembre que afectó a las economías tercermundistas ha generado una alta desocupación y exclusión, ha provocado otros males en la sociedad que se manifiesta en los brotes de xenofobia por parte de la sociedad Argentina hacia los bolivianos u otro. No solo lo viven los argentinos, también en otros países del primer mundo, que ven en los migrantes como un problema. Algunos han generado una política antiinmigrante que ha colocado al ser humano como problema. Los migrantes son personas, las personas no son problema, ya sea bolivianos, peruano, ancianos, pobres nacidos o no. “Reducir al extranjero, que es imagen y semejanza de Dios, a un simple problema es ofender la dignidad que le fue otorgada por Dios.” Si tenemos un problema, el problema no es la persona, sea o no residente legal o ciudadano argentino. El problema es este sistema neoliberal, que genera estos males sociales. Que hace que muchos de ellos salgan de sus países en busca de un lugar en el mundo, un lugar donde se les pueda ver. (4)... Siga leyendo en ALCNOTICIAS

martes, 4 de mayo de 2010

La explosiva misiva de Hans Küng

Por Carlos Martínez García, México*
El documento es contundente y letal, sus repercusiones son de largo alcance y no pueden ser ignoradas por la cúpula de la Iglesia católica. La carta que el teólogo Hans Küng dirige a los obispos de la Iglesia católica instándoles a que dejen de obedecer ciegamente a Benedicto XVI, es un llamado que solamente se había hecho antes en el siglo XVI, con la reforma iniciada por Martín Lutero.
Hans Küng sabe bien de qué habla cuando se refiere al autoritarismo del Papa en turno. Él fue quien muy al principio del papado de Juan Pablo II criticó que el régimen del clérigo polaco estaba restaurando el estado de cosas anterior al Concilio Vaticano II. Por sus posturas a Hans Küng en 1979 le fue retirada la licencia para enseñar como teólogo católico. El organismo encargado de la sanción fue la Congregación para la Doctrina de la Fe, cuya antecesora, la Santa Inquisición, tiene amplia historia en la persecución de los disidentes.
Entre las opiniones de Küng mal vistas por el Vaticano está la que ha sostenido sobre Lutero y el movimiento de Reforma que desató en el siglo XVI. Para él la responsabilidad del cisma recae más en el autoritarismo de la jerarquía católica que en el teólogo agustino alemán: “Todo el que haya estudiado esta historia no puede albergar dudas de que no fue el reformista Lutero sino Roma, con su resistencia a las reformas –sus secuaces alemanes (especialmente Johannes Eck)–, la principal responsable de que la controversia sobre la salvación y la reflexión práctica de la iglesia sobre el Evangelio se convirtiera rápidamente en una controversia diferente sobre la autoridad e infalibilidad del papa y los concilios… La Reforma de Lutero fue un cambio mayúsculo del paradigma católico romano medieval al paradigma evangélico protestante: en teología y en el ámbito eclesiástico equivalía a un alejamiento del eclesiocentrismo, humano en demasía, de la iglesia poderosa hacia el cristocentrismo del Evangelio. Más que en otra cuestión, la Reforma de Lutero puso el énfasis en la libertad de los cristianos […] incluso los en aquel entonces instruidos oponentes romanos y alemanes de Lutero podrían haber visto dónde tenía razón Lutero si no hubieran defendido las palabras y los intereses del papa por encima de la comprensión de las Escrituras. Podrían haber reconocido que Lutero preservó la sustancia de la fe, que a pesar de todos los cambios radicales seguía habiendo una continuidad fundamental en la fe, el rito y la ética […] solo se produjo un cambio de paradigma, no un cambio en la fe” (La Iglesia católica, Editorial Mondadori, 2002, p. 169-171) .
Congruente con ideas que ha sostenido desde que fue nombrado, en 1962, consultor teológico del Concilio Vaticano II, Hans Küng llama a los obispos de la Iglesia católica a no cerrar los ojos frente a la que sostiene es “la peor crisis de credibilidad desde la Reforma” de la institución. Llama al papado de Benedicto XVI como uno de oportunidades perdidas: “se perdieron las oportunidades para el acercamiento con las iglesias protestantes, para la reconciliación a largo plazo con los judíos, para un diálogo con los musulmanes en una atmósfera de confianza mutua, para la reconciliación con los pueblos indígenas colonizados de Latinoamérica y para el suministro de asistencia al pueblo de África en su lucha contra el sida. También se perdió la oportunidad de hacer del espíritu del Segundo Concilio Vaticano la brújula para toda la Iglesia Católica”.
Al igual que su antecesor Juan Pablo II, Joseph Ratzinger ha privilegiado la regresión de la Iglesia católica a posiciones preconciliares. Los dos son restauradores del conservadurismo que simplemente niega los cambios necesarios en una organización que aspirara a ser pertinente al mundo contemporáneo. En el rastauracionismo de Benedicto XVI, Küng enumera medidas tomadas por el Papa que denotan su espíritu conservador a ultranza: Abrir los brazos para recibir, y sin ninguna condición previa, en el seno de la Iglesia católica a los obispos tradicionalistas de la Sociedad Pío X; promover intensamente que se oficie la misa tridentina (en latín y de espaldas a los congregantes); negativa a poner en vigor los acuerdos de acercamiento con la Iglesia anglicana, acuerdos que son oficiales y sancionados por organismos católicos y anglicanos.
No falta en la carta de Küng el asunto de los escándalos de abusos sexuales de infantes por parte de sacerdotes en varios países. A la ofensa perpetrada contra infantes y adolescentes se suma la operación encubrimiento armada desde Roma para poner a salvo a los delincuentes, sobre todo cuando son obispos. Küng subraya que “para empeorar las cosas, el manejo de estos casos ha dado origen a una crisis de liderazgo sin precedentes y a un colapso de la confianza en el liderazgo de la Iglesia”.
Para salir de la crisis Hans Küng llama a seis acciones muy puntuales. Concordamos con las mismas, pero no vemos por dónde y quiénes, en el seno de la Iglesia católica, van a dar los pasos necesarios para reformar a la paquidérmica institución. Küng urge a los obispos a 1) No guardar silencio frente al férreo verticalismo del Papa, “¡Envíen a Roma no manifestaciones de su devoción, sino más bien llamados a la reforma!” 2) Dar pasos concretos en su esfera de influencia para iniciar la reforma, grandes movimientos han sido iniciados por grupos pequeños. 3) Recobrar la colegialidad y oponerse a la curia romana, recuperar el decreto del Concilio Vaticano II sobre que el gobierno de la Iglesia católica debe realizarse en común, entre el Papa y los obispos. 4) No rendirle obediencia incondicional al Papa, porque “sólo Dios merece obediencia incondicional… presionar a las autoridades romanas en el espíritu de la fraternidad cristiana puede ser permisible e incluso necesario cuando no cumplen con las expectativas del espíritu del Evangelio y su misión”. 5) Trabajar para alcanzar soluciones regionales, en tanto que existen mejores condiciones generales para reformar a toda la institución. 6) Convocar a un Concilio, ya que los obispos tiene autoridad para hacerlo, cuyo objetivo sería “solucionar los problemas dramáticamente intensos que ameritan una reforma”.

*Carlos Mnez. Gª es sociólogo, escritor, e investigador del Centro de Estudios del Protestantismo Mexicano.

© Carlos Martínez García, ProtestanteDigital.com.

lunes, 3 de mayo de 2010

¿Por qué creemos en fantasmas y casas encantadas?

La fe en lo sobrenatural es extremadamente común, y no puede ser eliminada con una educación científica, asegura desde Gran Bretaña el psicólogo de la Universidad de Bristol, Bruce Hood. La razón: los seres humanos nacen con un cerebro preparado para darle sentido al mundo, aunque sea a través de explicaciones que van más allá de lo racional y de lo natural. Esa característica les permite adaptarse y sobrevivir.
En su libro Supersense: Why we believe in the unbelievable (Supersentido: por qué creemos en lo increíble), Hood analiza una capacidad específica del ser humano: la de creer que existen energías, patrones, fuerzas y entidades que operan en el mundo, a pesar de que la ciencia las niegue categóricamente.
Estas creencias y prácticas son, sin embargo, la norma y no la excepción. Así, por ejemplo, en una encuesta realizada en 2005 con 1.000 adultos estadounidenses, se constató que el 73% de éstos afirmaba creer en, al menos, un fenómeno sobrenatural.
En percepciones extrasensoriales creía el 41%. En casas encantadas, el 37%. En fantasmas, el 32%. En telepatía, el 31%. En la clarividencia, el 26%. En la posibilidad de comunicarse con los muertos, el 21%. ¿De dónde proceden todas estas creencias? Según Hood, muchas de ellas tienen su origen en la forma en que los niños piensan, de forma espontánea, el mundo.
El psicólogo argumenta que los niños generan el conocimiento a través del razonamiento intuitivo, un proceso que produce tanto creencias naturales como sobrenaturales.
Con la educación científica se aprende que las creencias sobrenaturales son irracionales, pero dado que éstas operan en un nivel intuitivo, en realidad son muy resistentes a la razón y pueden permanecer dormidas incluso en las mentes de los adultos más racionales.
Según el científico: estamos pre-equipados con un diseño mental que crea un supersentido destinado a dar forma a nuestras intuiciones y supersticiones y que resulta esencial para nuestra manera de aprender a comprender el mundo.
Por eso, afirma, es muy probable que no seamos capaces de eliminar del todo las creencias sobrenaturales o las actitudes supersiticiosas que las acompañan. Además, estas creencias podrían servir para desarrollar los lazos de los grupos sociales, a pesar de que algunas de ellas persigan o marginen a los que no las comparten.

Más información en www.neomundo.com.ar
Fuente: Yahoo noticias.
Una vez leido el informe, te pregunto ¿Crees que los fantasma existen? O son percepciones de los sentidos? Bueno, espero sus comentarios.

domingo, 2 de mayo de 2010

MATRIMONIO Y FAMILIA EN LA ENCRUCIJADA ACTUAL

Por. Leopoldo Cervantes-Ortiz, México.

1. ¿Defender valores o intereses tradicionales?
Matrimonios deshechos, padres ausentes, madres trabajadoras, hijos e hijas rebeldes… Esta fórmula, así de esquemática, es la que parece estar en la mente de muchas personas a la hora de abordar la cuestión actual del matrimonio y la familia. Además, el indetenible aumento en el índice de divorcios no vendría sino a confirmar esta tendencia aparentemente negativa en la percepción de lo que sucede en lo que antes fue o había sido un baluarte de “la tradición contra las tendencias de cambio”, dicho esto con las salvedades del caso.[1] Cuando acudimos a las Escrituras en busca de aliento para responder a esta situación, nos asalta, invariablemente, el fantasma de la “defensa de los valores tradicionales”, pues casi siempre dejamos de advertir que ese tipo de cruzadas lo que enmascara más bien es una legitimación de intereses. Sólo así puede entenderse la preocupación de los empresarios agazapados tras de un Consejo de la Comunicación que insistentemente pugna en los medios masivos y en las avenidas por reunir o salvar a las familias, es decir, a los consumidores potenciales de sus productos.
Leer la Biblia en busca de los “valores tradicionales de la familia” debería ser una discusión y una lucha conflictivas y agónicas con una serie de testimonios contradictorios de lo que Renita Weems ha denominado acertadamente como “amor maltratado”, pues muchas veces lo que encontramos es una caricatura del matrimonio debido a la puesta en acción del poder patriarcal autoritario para someter y reprimir indefinidamente la sexualidad femenina, entendida como una fuerza indomable más allá de cualquier forma de control:
No se puede hablar de la sexualidad de las mujeres en el Antiguo Testamento sin dedicar también atención a las costumbres matrimoniales de los hebreos: sexo y matrimonio se daban la mano. En realidad, el sexo en el antiguo Israel estaba, por ley, completamente confinado al matrimonio; cualquier desviación, de acuerdo con los códigos de la ley, podía acarrear fatales consecuencias para las mujeres y severos castigos para los hombres. La sexualidad de una mujer era propiedad exclusiva de su esposo o de cualquier otro hombre que fuera el cabeza de su casa.[2]
Todo estaba subordinado, explica Weems, a no empañar las líneas ancestrales y personales que distinguían a las casas patriarcales (“el buen nombre”), y a salvaguardar el estatus y honor de un marido dentro de la comunidad. Por ello, textos como el salmo 127 aparecen como verdaderos remansos reflexivos en medio de tanta violencia soterrada y administrada progresivamente para mantener el equilibrio social, porque se intuía que la sexualidad se domesticaba al integrarla, primero, al marco del matrimonio, y después, al de la vida familiar. Este salmo, especie de oda a la unidad básica de producción, da por sentado que la estabilidad se basa en la aceptación de las reglas jerárquicas instituidas en la ley de Yahvé, puesto que ésa es la posición oficial establecida para cada integrante de la familia. A la institución matrimonial, con todo y que aceptaba la poligamia masculina (única tolerada para mantener el statu quo), le sigue la casa como establecimiento firme de lo que socialmente debía ser una realidad en ese marco de sometimiento, que no era mutuo, como después sugerirá el Nuevo Testamento. La casa representa la estabilidad afectiva, pero también los aspectos económicos inherentes a la convivencia de la pareja y la familia. El v. 2 subraya la importancia del trabajo y la necesidad de realizarlo con base en una estrategia de sabiduría que debe considerar seriamente lo marcado en las leyes divinas.
El v. 3 es una loa a Dios por la presencia de los hijos, se diría que es la vertiente espiritual que después dará paso a la vertiente material, económica e incluso “militar”, pues el final del salmo habla de la defensa ante los enemigos. La relación Yahvé-descendencia es una alusión directa a las consecuencias del pacto con Dios en el esquema abrahámico. Hoy tendríamos que traducir esta sección para referirnos a “hijos e hijas”, pues el salmo parece estar pensando sólo en los varones, con base en las necesidades de fuerza laboral y militar para el pueblo en general.
2. Entre la tradición y el cambio
Siempre ha habido familias dirigidas o gobernadas por mujeres, lo que no las ha hecho ni mejores ni peores y, más aún, nunca se ha discutido su legitimidad, pues sencillamente ha sucedido: nadie se sorprende de no encontrar menciones masculinas al leer acerca de la familia de Timoteo, colaborador del apóstol Pablo (II Tim 1.5). Por ello, el difícil balance entre tradición y cambio, esto es, entre lo que debe permanecer y lo que puede cambiar, es uno de los problemas que enfrenta la eventual defensa de las instituciones matrimonial y familiar. Si aceptamos como válidas las observaciones del pastor y teólogo reformado Roger Mehl sobre el origen y la función del matrimonio, podremos construir una plataforma de análisis y práctica que nos coloque más allá de una imagen de defensa a ultranza de estas instituciones o de promoción de novedades a toda costa, extremos completamente inútiles ante las exigencias de las personas concretas. Escribe Mehl:
El problema de la vida sexual se resuelve con el acceso del amor a la fidelidad. Lo cual no quiere decir que se resuelva necesariamente con el matrimonio. Porque existen muchos tipos de matrimonios: algunos son considerados por los interesados (o por uno de ellos) como una forma de disciplina y una obligación más o menos soportable; otros son mero consentimiento a las conveniencias sociales: en ambos casos, el problema sexual subsiste íntegro; y también existen otros matrimonios, aunque menos frecuentes, en los que constantemente se rechaza la vida sexual y se persigue una laboriosa y estéril búsqueda de un amor falsamente calificado de espiritual. La institución del matrimonio monogámico no constituye en sí misma una solución al problema del amor. Ofrece tan sólo un marco social y jurídico más favorable que la poligamia para la realización de un amor personal y para la creación de un hogar acogedor para los hijos. No temamos referirnos a la ambigüedad de la institución del matrimonio; en la que el control social pretende garantizar la intimidad, mientras que la disciplina quiere mantener a raya la potencia tumultuosa del eros.[3]
Con una mirada así, no anclada necesariamente en uno de los extremos mencionados, será posible releer los textos bíblicos y asumir una postura acorde con los postulados escriturales y consecuente con los tiempos que se viven, dominados por una búsqueda de respeto, tolerancia y equilibrio. El matrimonio y la familia podrán ser vistos, entonces, como espacios de humanización en los que hombres y mujeres, al participar o no de ellos, podemos mirarnos en un espejo para crecer como personas en el marco de la fe y la esperanza. Porque, como agrega Mehl: “Si el matrimonio no educa al amor y no le permite convertirse en fidelidad, sólo es una institución social tan relativa como las demás”.[4]

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[1] Un reporte del INEGI indica que en 1970, por cada 100 matrimonios había tres divorcios, que en 2003, esta cifra se elevó a 11 divorcios y para 2007 hubo 13 divorcios por cada 100 matrimonios, En 2008, el índice fue de 13.9. Hasta 2007, la edad promedio en la que se divorcian las mujeres es de 35 años, para los hombres es de 38, http://cuentame.inegi.org.mx/poblacion/myd.aspx?tema=P .
[2] R. Weems, Amor maltratado. Matrimonio, sexo y violencia en los profetas hebreos. Bilbao, Desclée de Brouwer, 1997 (En clave de mujer), p. 16.
[3] R. Mehl, Sociedad y amor. Problemas éticos de la vida familiar. Madrid, Fontanella, 1968 (Pensamiento, 21), p. 171.
[4] Ibid., p.172.


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Lucian Blaga (Rumania, 1895-1961)

La estalactita
El silencio es mi sabiduría
y como permanezco inmóvil y sereno,
tal un asceta de piedra,
me parece
que soy un estalactita dentro de una cueva inmensa
con el cielo por bóveda.
Lentas,
lentas,
lentas gotas de luz,
gotas de paz, caen incontenibles
del cielo
y se hacen de piedra dentro de mí.


Versión de Darie Novâceanu

sábado, 1 de mayo de 2010

DIA DEL TRABAJADOR

Por. Bernardo A. Sánchez, Argentina*
Un nuevo 1º de MAYO, nos encuentra comenzando la segunda década del siglo XXI, en esta hermosa Nación, ARGENTINA.
Hoy se recuerda a los mártires de Chicago (EEUU); esos sindicalista anarquistas que iniciaron la huelga general ese día por el derecho a la jornada laboral de 8 hs, y que al finalizar la misma el 4 de mayo, fueron ejecutados por las autoridades de entonces. Paradójicamente en el país del norte, no se celebra nada el día de hoy, sino, el primer lunes de septiembre (1882) el LABOR DAY.
Han pasado muchos años, de entonces, pero las luchas sociales aún siguen; lamentablemente derechos adquiridos con mucho esfuerzo y con leyes de destacados legisladores, estuvieron y están en constante deseo de ser modificadas o suprimidas por distintos gobiernos de nuestro país, a fin de poder explotar y mantener sumisa a la mayoría de los trabajadores argentinos, con salarios de miseria y la necesidad de dividir el deseo de luchar por los derechos, con migajas para algún alcahuete, a y así socavar la dignidad del trabajador.
Se ha dicho que la libertad no puede existir sin justicia social. Por eso ahora nos quieren hacer creer que hay libertad donde el trabajador es explotado, yo digo: una hermosa libertad, la de morirse de hambre!! Se habla de la dictadura y se revive el pasado con sed de venganza, pero la peor de las dictaduras es la fatua incapacidad de los gobernantes.
Para fraseando un mensaje del Tte. Gral. Juan D. Perón, dijo a los trabajadores: (…) he sido leal a mi pueblo y, a Dios loado, mi pueblo ha sido leal conmigo. Al afirmar una vez más esta lealtad y esta sinceridad entre el gobierno de los trabajadores y el pueblo argentino. Quiero recordad lo que tantas veces les he dicho: seamos unidos, porque estando nosotros unidos, somos invencibles. Por eso a todos los que me conocen, les deseo un muy FELIZ DÍA DEL TRABAJO y que Dios los bendiga.

Un abrazo fraternal

Bernardo A. Sánchez, es miembro de la Iglesia Evangelica Bautista y de profesión abogado.