¡Vos podes ayudarnos!

---
;

sábado, 9 de julio de 2011

Entrevista al sociólogo Hilario Wynarczyk

Por Nicolás Panotto, Argentina*

Hilario Wynarczyk es el sociólogo argentino que más exhaustivamente ha estudiado a los evangélicos. Hilario es doctor en sociología (Universidad Católica Argentina), máster en ciencia política (U. Federal de Minas Gerais, Brasil), licenciado en sociología (U. de Buenos Aires). Pertenece a varias asociaciones académicas especializadas en temas del campo religioso y sus relaciones con la sociedad, la política y el Estado, en calidad de socio directivo y asesor. Sus aportes bibliográficos más importantes son Ciudadanos de dos mundos. El movimiento evangélico en la vida pública argentina 1980-2001, (UNSAM EDITA, sello editorial de la Universidad Nacional de San Martín, 391 páginas, octubre del 2009) y Sal y luz a las naciones. Evangélicos y política en la Argentina 1980-2001 (Instituto Di Tella y Siglo XXI Editora, 222 páginas, octubre del 2010).
En esta oportunidad, Hilario nos ayuda a pensar sobre diversos temas en torno a la relación entre política y religión, especialmente en el contexto argentino.
¿Cómo ves, desde el punto de vista de la dinámica sociológica, las relaciones entre la religión y la política?
Todos los procesos de movilización social colectiva necesitan un marco de ideas capaz de orientar la acción, si la acción será sostenida en el tiempo. Los marcos brindan una descripción del escenario de la acción, los objetivos, las estrategias, la clasificación de los aliados y los adversarios, y de las tácticas en buenas e inaceptables. Siempre los marcos son articulados por líderes.
Estos marcos pueden nutrirse de diferentes reservorios ideológicos, filosóficos, teológicos o de creencias religiosas en general. Movimientos de rebelión nativista como la que protagonizaron los tobas en el Chaco en 1924, dramáticamente aplastados a balazos, pueden hallarse encuadrados como de hecho sucedió en creencias de tipo religioso. Así fue en las Cruzadas; así fue con el avance de las tribus del tronco de Abraham sobre territorios y culturas politeístas; así con el Destino Manifiesto americano; y así con las revueltas de la Reforma Radical, a las que Martín Lutero, de la Reforma Oficial, les respondió con un contra-marco que legitimó el aplastamiento de las “salvajes hordas campesinas”.
Los marcos de la acción colectiva tienen fases de consolidación. En el caso que nos interesa, los dirigentes que los articulan toman elementos del pensamiento religioso. Luego los convierten en dogmas, legitimados por un supuesto poder sobrenatural y por la autoridad carismática de quienes los articulan y difunden.
Me gustaría aplicar tu razonamiento en un caso práctico. ¿A vos te parece que en tiempos de la primera y la segunda presidencia de Juan Domingo Perón el Justicialismo constituyó un marco que podríamos considerar como católico o algo semejante?
El caso de la Doctrina Justicialista es muy especial en el sentido en que vos lo decís, porque parece un intento de crear una doctrina paralela al catolicismo e independiente del catolicismo a mediados del siglo XX.
De hecho el Justicialismo tenía un núcleo en la Doctrina de la Tercera Posición, pretendidamente equidistante del capitalismo y el comunismo, y una fuente de poder carismático que emanaba del caudillo. También contaba el sistema con una mediadora femenina que recibía el carisma y lo bajaba a “los descamisados de Evita”.
Este marco constituía a los obreros en un sujeto, encuadrado para la acción colectiva en el sistema de los sindicatos con sus propios líderes. En ese momento no había masas de marginados como en este momento en las villas y por consiguiente el marco interpretativo se refería a los obreros.
Con un criterio parecido ¿te parece que es posible distinguir algunos marcos de acción colectiva en las iglesias evangélicas en la Argentina?
Creo que podemos hablar de una sucesión de marcos principales. Hay otros marcos menores pero ahora no tenemos espacio para hablar de ellos. Creo que hubo un primer marco desarrollado entre fines del siglo XIX y principios del siglo XX sobre las ideas de la laicidad republicana. Su núcleo era la separación de la religión y el Estado y el avance salvacionista como el avance de la luz sobre la oscuridad. Este marco logró buena simpatía con las ideas liberales y socialistas al tiempo que mantenía el eje en la acción religiosa. El conversionismo partía del supuesto de que el bautismo generalizado en la religión católica no garantizaba que la nación estuviese formada por personas que hubiesen tenido un encuentro personal con Jesucristo.
A partir de los 60 hubo dos marcos que en cierta manera pugnaban dentro de las iglesias evangélicas. Uno era el marco conservador bíblico orientado a la acción colectiva de tipo estrictamente religioso para llevar las almas a Jesús. En general se trataba de un marco basado en la idea dualista radical de calumnia del mundo (en términos de Nietzsche) y rechazo de la política como un ámbito pecaminoso. El otro era el marco orientado hacia el énfasis en la justicia social y las relaciones ecuménicas, que a rigor no eran sino las relaciones con el sector progresista de la Iglesia Católica. Para el catolicismo como movimiento social no había un desafío, porque el segmento progresista del protestantismo no buscaba prosélitos. Todo esto tenía mucho que ver con la geopolítica de la Guerra Fría.
En la década de los 90 hubo una confluencia de los evangélicos conservadores bíblicos y los progresistas alrededor del marco de la unidad de la iglesia que partía de la idea de la injusticia, porque el derecho eclesiástico del Estado las colocaba a las iglesias evangélicas en una posición de víctimas del privilegio concedido a la Iglesia Católica. Para entonces un acontecimiento crucial en la cristalización de este marco fue que los evangélicos habían crecido hasta unos cuatro millones de personas y más de diez mil congregaciones. Los dirigentes lo sabían, no estaban dispuestos a tolerar malos tratos, y la reforma Constitucional de mediados de los 90 creaba un clima adecuado para la queja cívica.
El marco de la unidad tenía la finalidad práctica de movilizar el colectivo de las iglesias por medio de sus federaciones aglutinadas en una sola gran federación que tuvo unos años de efectiva vigencia, para abolir la ley de culto y crear otra. Todo esto alcanzó su punto de auge durante el gobierno de Fernando de la Rúa, entre 1999 y 2001, y yo fui testigo porque pertenecía al Consejo Asesor en Materia de Libertad Religiosa de la Secretaría de Culto de la Nación, que existió durante ese mismo lapso aproximadamente.
Entonces los conservadores bíblicos aportaron su notable experiencia de movilización y los progresistas su capacidad intelectual y sensibilidad social para construir un discurso que no fuese tan endogámico como el de los conservadores bíblicos, y sobre todo los pentecostales, tan dirigido solamente a defender los intereses de las iglesias evangélicas, y tan basado únicamente en una retórica que podía tener resonancia en las iglesias pero poca en la arena de la sociedad civil. El discurso se expandió hasta referirse también a los problemas de la sociedad argentina en general. Así trascendió el tema de la igualdad de culto, que en manos de algunos dirigentes evangélicos parecía una causa corporativa, similar a la del clero más conservador católico (y capaz de producir un efecto de empate o suma cero).
Asimismo en los 90 hubo un intento de crear un marco de acción colectiva por parte de laicos y pastores de segunda línea (en este caso hablo de pastores pentecostales). Estos activistas tendían a subvertir el encuadre teológico conservador bíblico y su calumnia del mundo. Sostenían que la política es una actividad noble si está guiada por valores adecuados. Algunos llegaron a sostener que Dios podía levantar ministerios políticos así como levantaba ministerios pastorales. De haber prosperado, hubieran legitimado con un marco de origen teológico su condición de políticos cristianos para juntar votos dentro de las congregaciones y constituirse en una imaginaria sal y luz de la vida cívica.
Este marco encuadró intentos sucesivos tanto de crear un partido político llamado Movimiento Cristiano Independiente, como de organizar fracciones evangélicas que, con el nombre de Movimiento Reformador, se incluían sucesivamente dentro de la Alianza, la Democracia Cristiana y el Polo Social del Padre Luis Farinello. De los primeros intentos a lo largo de este proceso (antes todavía de la consolidación del Movimiento Cristiano Independiente) surgieron líderes de clase media con educación universitaria que pasaron al Partido Demócrata Progresista. Algunos asumieron posiciones afines a las del liberalismo económico radical de la UCEDÉ. Pero el partido evangélico y las fracciones si bien en ciertos momentos movilizaron miles de votos no alcanzaron a colocar ningún evangélico en un cargo del Estado.
¿Por qué fracasaron los intentos?
En primer término porque enfocaban la procura de seguidores en las congregaciones. Pero los pastores no eran muy proclives a dejar que la política dividiese las congregaciones. Posiblemente albergaban el temor de que otros líderes disputasen su capacidad de definir la realidad en términos teológicos. En segundo lugar, sucedió que esos activistas progresivamente se vincularon con católicos de la democracia cristiana que confluían en el peronismo anti-menemista. Por consiguiente se alejaron de la queja social de las iglesias evangélicas por la discriminación del Estado, administrada por los líderes del pastorado. Y en tercer término, estos evangélicos creían que la religión determina el voto, el evangélico debería votar al evangélico. Pero la mayoría de los constituyentes del campo evangélico pertenecen a sectores populares y sus entradas a las iglesias pentecostales, principalmente, tuvieron lugar en la adultez. Estas personas por su origen en la estructura social se hallarían más proclives a votar hacia el Partido Justicialista de acuerdo con una mentalidad estructurada fuera de las iglesias. Al mismo tiempo es válido suponer que otros constituyentes de sectores evangelicales numerosos de clase media (bautistas, hermanos libres) sintonizasen con partidos como la Unión Cívica Radical o variantes socialistas democráticas y liberales.
Yendo ahora a la actualidad, entre los conservadores bíblicos podríamos decir que hay un marco orientado a lograr que las iglesias adquieran influencia en la sociedad argentina, pero también una pulsión hacia la búsqueda de reconocimiento público de los organismos del Estado. Desde tiempos de Perón esta pulsión los constituye a algunos pastores en targets políticos en momentos de tensión entre la Iglesia Católica y el Estado.
De todas maneras sus articuladores no alcanzan todavía un discurso con impacto social notable. En general se advierte cierta falta de experiencia detrás de esta retórica, y unas marcas históricas convergentes. Por un lado es posible distinguir en tal sentido una vigente conexión con la teología del rechazo del mundo (que no es sino una metáfora de la sociedad y la cultura), nutrida de impulsos antimodernos, adversos al relativismo de las teologías críticas, que no tomaban la Biblia en sentido literal. Por otra parte, las marcas de una experiencia cortada de la reflexión histórica y social, a causa del crecimiento evangélico a través de líneas de clase y las capas de menor instrucción.
Por este camino los dirigentes llegan a asumir de hecho posiciones afines con la agenda pública de sectores católicos conservadores en materia de bioética, sin levantar una voz (como en cambio lo hacen los dirigentes católicos a su modo) frente al espectáculo de la multitud de personas que duermen en las calles y las que viven de la basura, o los niños sucios que mendigan en los subterráneos.
Sin embargo, no llega a haber explícitamente, un fenómeno de confluencia más o menos institucionalizada, como en los Estados Unidos, donde la Nueva Derecha Cristiana aglutinó en una misma agenda pública, elementos del catolicismo y las iglesias evangélicas.
Por otra parte, esta descripción va perdiendo su validez. Las dirigencias de este sector evangélico en la Argentina comienzan a ejercer un rol de crítica profética de la moral política e institucional.
Y en cualquiera de las variantes, los pentecostales sobre todo, cumplen una función de agrupamiento de personas y afirmación de identidades colectivas, que es bueno para la nación porque contribuye a la diversidad.
Mientras tanto los sectores progresistas del campo evangélico han incorporado a su enfoque liberacionista (que nunca abandonaron desde la década de los 60), el discurso contra la discriminación de género. Un segmento, minoritario pero bien articulado intelectual y socialmente, asume posturas radicales contra el modelo conservador y patriarcal de la sociedad.-
(*) Nicolás Panotto, Director de GEMRIP, Grupo de Estudios Multidisciplinarios Sobre Religión e Incidencia Pública. Es Licenciado en Teología por el Instituto Universitario ISEDET. Cursa posgrado en Antropología Social en FLACSO, sede Buenos Aires.

Fuente: GEMRIP/Hilario W

viernes, 8 de julio de 2011

Caricaturas de la teología de la liberación

Por Alberto F. Roldán. (*)Argentina


Todos sabemos lo que es una caricatura. Es un dibujo en el cual se exageran los rasgos característicos de una persona. De ese modo, si el sujeto en cuestión tiene una nariz grande, se la extiende para que aparezca como “narigón”. Lo mismo se hace si tiene una cabeza grande o un mentón grande. Algunas caricaturas son graciosas y tienen la capacidad de que el observador apenas las ve, identifica claramente de quien se trata, más allá de que lejos están de ser “fotografías” de las personas que representan. La palabra “caricatura” procede el italiano caricare y significa “exagerar”. Aunque creativas, las caricaturas terminan por distorsionar los rasgos del personaje en cuestión.
Las caricaturas no se aplican sólo a dibujos. También se aplican al lenguaje, sobre todo cuando quienes escriben sobre un tema en particular, en lugar de investigar antes, se hacen eco de frases hechas y lugares comunes. El fenómeno se puede aplicar a la teología de la liberación. Siendo un movimiento teológico latinoamericano que tuvo su génesis “oficial” en el Celam II (Medellín, 1968), hunde sus raíces en otro espacio teológico denominado ISAL (Iglesia y sociedad en América Latina, 1961).
Mientras la teología de la liberación está asociada a teólogos de la Iglesia católica romana (Gustavo Gutiérrez, Leonardo y Clodovis Boff, Jon Sobrino, Juan Luis Segundo, entre otros) ISAL fue un espacio de teólogos protestantes (Richard Shaull, Rubém Alves, José Míguez Bonino, Emilio Castro, entre otros) que reflexionaron sobre los rápidos cambios sociales que se operaban en el mundo de la posguerra y las revoluciones sociales y políticas de los años 1960. Aunque ISAL fue pionera en estas cuestiones, por razones que no viene al caso mencionar aquí, no tuvo el desarrollo e impacto que alcanzó la teología de la liberación surgida en el seno del catolicismo latinoamericano.
Desde los sectores conservadores y fundamentalistas de las iglesias de América Latina (en la que debemos ubicar tanto a católico-romanos como evangélicos) a lo largo del desarrollo de la teología de la liberación se fueron acuñando expresiones descalificadoras de esa teología. Es preciso, entonces, encarar una especie de “desmitificación” de esas caricaturas. Dado el limitado especio de este artículo, me permito señalar sólo tres de ellas.
Primera caricatura (ideológica): “La teología de la liberación es marxismo y, como tal, niega a Dios e insta a la lucha armada.”
En esta caricatura se mezcla algo de verdad con mucha mentira. En efecto, los teólogos de la liberación hacen uso consciente del marxismo como instrumental socioanalítico para elaborar su teología. Entendían que el marxismo representaba el marco teórico más idóneo para repensar el mensaje cristiano en la situación latinoamericana. Pero siempre distinguieron entre los aspectos metafísicos del marxismo y su valor como instrumental para analizar la sociedad y la política latinoamericanas.
En su agudo análisis de la teología de la liberación que encara Míguez Bonino en La fe en busca de eficacia, el teólogo metodista argentino evalúa el tema del uso del marxismo. Algunos, admite, conciben el materialismo dialéctico e histórico “como una suerte de teoría metafísica, una formulación filosófica absoluta a la que se transfiere una especie de ciega adhesión como la que se pretendía para el dogma teológico.” ([i]) Pero no es esa, precisamente, la tónica que dominó en las producciones de la teología de la liberación.
Gutiérrez, por caso, tanto en su Teología de la liberación como en su tesis-defensa realizada en Bélgica en ocasión del otorgamiento del doctorado en teología, separó muy bien los campos: el de la teología como mediación hermenéutica y el de las ciencias sociales como mediación socioanalítica. Lo mismo planteó Clodovis Boff en su obra Teología de lo político, sus mediaciones.
Por otra parte, como bien señaló Gutiérrez en su defensa, nunca estuvo en el pensamiento y en la intención de los teólogos de la liberación instar a la lucha de clases y, por ende, a la lucha armada, sino que más bien la lucha de clases era un indicativo más que un imperativo que se podía percibir en la historia de América latina.
Además, la caricatura ideológica que se hace de la teología de la liberación no toma en cuenta el contexto en que siempre se gesta una teología que responda a situaciones históricas concretas. Sus críticos, parten del supuesto errado de que es posible hacer teología desde un ámbito carente de ideologías.
A ese respecto, es oportuno recordar el sesudo trabajo de Juan Luis Segundo “Las ideologías y la fe”([ii]) en el que, luego de analizar el concepto de ideología en relación a la fe, concluye en que ésta última “no consiste, pues, en la adhesión intelectual a un cierto contenido revelado como solución definitiva para problemas teóricos y prácticos” ([iii]) sino que es “la madurez para las ideologías, es la posibilidad de desempeñar plena y conscientemente el cometido ideológico del que depende la liberación real de los hombres.” ([iv]) Igualmente, el ya citado Míguez Bonino critica esa pretendida “objetividad” carente de ideologías en las teologías occidentales señalando: Basta una lectura somera de la historia de la interpretación en la teología europea, por ejemplo a partir del siglo XVIII, para desvanecer toda duda al respecto. Las exégesis “científicas”, “históricas” y “objetivas” se revelan plenas de presupuestos ideológicos.”([v])
Muchas de las teologías que se leen en América latina y que son forjadas en el Nordatlántico son expresiones de las más enérgicas ideologías pese a que se presenten como “evangélicas” y “bíblicas” ya que defienden las guerras (incluyendo las “preventivas”) la segregación racial y el dominio de las superpotencias sobre los pueblos débiles. Es aquello que Noam Chomski denomina creativamente “Estados canallas”. En otras palabras: no se trata de que la teología de la liberación sea “ideológica” mientras las teologías “evangélicas” son “bíblicas”, sino que las unas y las otras son portadoras de ideologías, sólo que de distinto signo.([vi])
Segunda caricatura (teológica): “La teología de la liberación reduce el mensaje cristiano a agendas socioeconómicas y políticas.”
En este caso estamos ante una caricatura teológica porque acusa a la teología de la liberación de reducir el mensaje cristiano a lo socioeconómico y político. A contrario sensu se podría decir que la realidad es exactamente al revés de lo que se argumenta. Una lectura somera de las obras sistemáticas de Leonardo Boff, Gustavo Gutiérrez, Jon Sobrino y Juan Luis Segundo, muestran que la producción de estos teólogos latinoamericanos dista de ser un reduccionismo como se pretende. Han abordado la totalidad de los temas de la teología sistemática cristiana: Dios, trinidad, cristología, antropología, soteriología, pneumatología, eclesiología y escatología. No hay tal cosa como un reduccionismo socioeconómico y político que desplace los temas clásicos de la teología.
Tomando un tema en particular, la cristología, el aporte de la teología de la liberación ha sido decisivo en varios aspectos: uno, en recuperar la dimensión humana e histórica de Jesús de Nazaret ([vii]) aspecto eclipsado por cristologías trascendentes y docetas que subrayan lo divino de Jesucristo en detrimento de su dimensión humana e histórica; en segundo lugar, la teología de la liberación pone al descubierto los resortes políticos e ideológicos que condujeron a Jesús a la cruz, llámense el establishment religioso de los fariseos y maestros de la ley y los poderes políticos del Imperio Romano: Herodes, Poncio Pilatos, etc.
En tercer lugar, la teología de la liberación, en lugar de reducir el significado de la “salvación” en términos de liberación, amplía el concepto hacia alcances sociales y políticos sin negar las dimensiones espirituales. A partir del paradigma del “éxodo”, central en la narrativa bíblica, la teología de la liberación va más allá de una mera “salvación del alma” o de la persona o de las familias para reflexionar sobre las dimensiones sociales del pecado, lo que Gutiérrez llama “jamartiósfera” (pecado estructural) y del que ya hablaron los profetas de Israel cuando señalaban la opresión de los ricos sobre los pobres. Toma conciencia, también, del mensaje y de la praxis de Jesús de Nazaret en su reivindicación de los pobres “en espíritu” y “pobres desclasados”.
Tercera caricatura (eclesiológica): “Los teólogos de la liberación optaron por los pobres y los pobres optaron por los pentecostales.”
Esta tercera caricatura acaso mezcle lo teórico-reflexivo con lo eclesiológico-empírico. Habría que preguntarse ¿en qué sentido los pobres optaron por los pentecostales? Toda opción es el resultado de un conocimiento previo de aquello por lo que se opta y, en este caso, es dudoso que los pobres considerados como un colectivo social hayan conocido la teología de la liberación con cierta profundidad como para rechazarla y, en consecuencia, optar después por los pentecostales.
Esto, dicho sin ningún tenor peyorativo hacia una expresión del evangelicalismo que ha tenido un crecimiento notable en América Latina. Pero si de crecimiento numérico se trata, no creo que haya estado en la mente de los teólogos de la liberación ese tema en el sentido de la sumatoria de convertidos a la fe del Evangelio y la creación de megaiglesias para impactar al mundo.
La opción por los pobres fue un concepto derivado del Evangelio y tiene fundamento nada más y nada menos que en las palabras de Jesús: “Dichosos ustedes los pobres, porque el reino de Dios les pertenece” (Lc. 6.20 NVI); “a los pobres se les anuncian las buenas nuevas” (Lc. 7.22); “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para buenas nuevas a los pobres” (Lc. 4.18). Los pobres son tanto objeto como sujeto de la liberación que opera Dios en Jesucristo.([viii])
Cuando se critica a la teología de la liberación por un supuesto “fracaso” en sus predicciones o en su papel liberador, habría que recordar que se está confundiendo lo teórico con lo empírico. Si la missio Dei consiste en aumentar el número de miembros de iglesias a los cuales no hay que enseñar la palabra de Dios y mucho menos ayudarles a pensar su fe, entonces se podría decir que la teología de la liberación fracasó. Pero nunca estuvo en su intención reducir la misión al incremento de convertidos como si ello, ipso facto, derivaría en un cambio social profundo y sostenido. De hecho, en los países donde se evidenció un crecimiento cuantitativo de evangélicos, lejos estuvo de materializarse un cambio social y político de grandes dimensiones como lo fue, mal que pese a muchos, la Reforma Protestante.
Criticar a la teología de la liberación como una teorización sin sentido es no entender la naturaleza de un texto que, al decir de Paul Ricoeur es “todo discurso fijado por la escritura.” ([ix]) Como tal, adquiere una autonomía propia más allá de las intenciones de su autor y se enriquece en múltiples lecturas y relecturas.
Si algo tiene de virtud la teología de la liberación es haber producido una obra de amplios alcances como un nuevo modo de hacer teología desde la praxis y que, asumiendo el círculo hermenéutico, implica la puesta en práctica de las sospechas ideológica, teológica y exegética que alumbren a una nueva hermenéutica acorde a los nuevos tiempos. ([x])
Criticar a la teología de la liberación mediante señalamientos carentes de rigor académico termina por convertirla en una caricatura que distorsiona su imagen y su mensaje.+ (PE)
---------------------------------------------------------------------------

[i] José Míguez Bonino, La fe en busca de eficacia, Salamanca: Sígueme, 1977, p. 210 (Esta obra es la traducción del original inglés: Doing Theology in a Revolutionary Situation).
[ii] Juan Luis Segundo, “Las ideologías y la fe” en Liberación de la teología, Buenos Aires: Carlos Lohlé, 1975, cap. IV, pp. 111-140
[iii] Ibid., p. 140
[iv] Ibid.
[v] Op. Cit., p. 128
[vi] Como botón de muestra, véase el modo en que George Ladd relee un pasaje del Sermón del Monte. Comentando el mandato de Jesús: “No resistáis al que es malo” (Mt. 5.38, 42), dice: “Si se ha de acatarlo en forma literal estricta, éste sería el inevitable y frecuente resultado. Si las naciones occidentales practicaran literalmente la no resistencia y liquidaran todos los recursos militares, nos encontraríamos de inmediato con una tiranía mundial del comunismo.” George E. Ladd, El Evangelio del Reino, Miami: Caribe, 1974, p. 90. Está de más preguntarse si esta reflexión es ideológicamente aséptica o, por el contrario, es portadora de una clara y definida ideología a favor del armamentismo.
[vii] Mencionemos aquí los trabajos de Jon Sobrino, Jesús en América Latina, Santander: Sal Terrae, 1982 y Jesucristo liberador. Lectura histórica-teológica de Jesús de Nazaret, San Salvador: UCA, 1991. He analizado el tema del Reino en la teología de Sobrino en mi reciente Reino, política y misión, Lima: Ediciones Puma, 2011, capítulo 2. De paso, recordemos que Sobrino fue sancionado por la jerarquía católica romana por su cristología que juzga “deficiente”. También son dignos de tomar en cuenta los volúmenes de Juan Luis Segundo, El hombre de hoy ante Jesús de Nazaret, publicados por Ediciones Cristiandad.
[viii] Para un estudio profundo de los pobres como objeto y sujeto de la liberación en la teología de Juan Luis Segundo, véase David A. Roldán, Teología crítica de la liberación. Un replanteo desde el problema de la interioridad y la exterioridad. Con atención especial a Juan Luis Segundo y José Míguez Bonino, tesis de doctorado en teología, Buenos Aires, 2011, cap. 6.
[ix] Paul Ricoeur, Del texto a la acción, Buenos Aires: FCE, 2000, p. 127.
[x] Para una aplicación del círculo hermenéutico a las teologías de Juan Calvino y Karl Barth, véase Alberto F. Roldán, Reino, política y misión, cap. 6.

(*) Alberto F. Roldán es doctor en teología por el Instituto Universitario Isedet y master en ciencias sociales y humanidades (filosofía social y política). Director de posgrado del Instituto Teológico Fiet
Director de la revista Teologia y Cultura: www.teologos.com.ar
http://karlbarthenlatinoamerica.blogspot.com/
http://teologiapoliticaysociedad.blogspot.com/

Fuente: Agencia de Noticias Prensa Ecuménica. Argentina.
www.ecupres.com.ar
asicardi@ecupres.com.a

jueves, 7 de julio de 2011

México: Las iglesias evangélicas en Chiapas viven entre asesinatos y avivamiento

Organizan un Congreso Nacional de Avivamiento en Chiapas, días después de varfios asesinatos a evangélicos.
El estado mexicano de Chiapas genera noticias contradictorias en relación a la libertad religiosa. Mientras activistas de derechos humanos denuncian la persecución de cristianos evangélicos en el lugar, Jorge Alberto Gutiérrez Anta, presidente de la Confraternidad de Iglesias Evangélicas de Chiapas, declaró recientemente que "la presencia de iglesias cristianas evangélicas es cada vez mayor en el estado”, y que “con la fuerza del evangelio se ha logrado derribar las estructuras 'caciquiles' que prevalecían en muchas zonas indígenas”.

Agregó también que “con la ley se ha hecho respetar la libertad de creencias y de culto público; a la fecha, es escasa la incidencia de intolerancia religiosa". Estas declaraciones fueron hechas en oportunidad de anunciar la realización del Congreso Nacional de Avivamiento, a efectuarse en coordinación con el pastor Marco Tulio Carracosa los días 21 y 22 de julio en Tuxtla Gutiérrez.

Gutiérrez Anta informó que en la capital son trescientas las iglesias aglutinadas en la confraternidad, pero cada mes se añaden nuevas. "Trabajamos para que se funden otras dos mil en la región Centro y otras cinco mil en el estado; existen muchas colonias y localidades donde no existen congregaciones cristianas y se pretende llegar a ellas", dijo. CONFLICTO RESUELTO El líder reconoció que las autoridades han hecho respetar la libertad religiosa y de culto público, pues los casos de intolerancia en las zonas indígenas se han resuelto y ahora sólo existen hechos aislados.

En cuanto a las causas de esos episodios, señaló que “son diferentes, en la mayoría de los casos es debido a falta de educación”."Cuando alguien viola los derechos de otras familias es porque no tienen en cuenta la Constitución”, dijo. Expresó también que a veces los conflictos sociales se mezclan con la religión, y que el compromiso de las instituciones es revisar cada caso desde el Consejo Interreligioso del Estado de Chiapas. "No se pueden violar derechos por creer en Cristo, se tiene que revisar cada caso, a veces se tarda un poco la justicia pero es porque no se denuncia a tiempo”, dijo Gutiérrez Anta, señalando que la solución es “que lleguen las leyes a todas las regiones, difundirlas en todas las lenguas indígenas".

Reiteró que lo necesario del trabajo de promoción y difusión de la ley, como también mayor educación en los pueblos y comunidades indígenas. Aclaró asimismo que lo primero a respetar es la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, seguida de la estatal. DEMANDA DE JUSTICIA El presidente de la Confraternidad de Iglesias Evangélicas de Chiapas condenó el asesinato de personas evangélicas acaecido hace unos días en el municipio indígena de Huixtán, por lo que demandó justicia."A pesar de la falta de educación creemos que Dios ha sido bueno con Chiapas, debido a que es aquí donde más ha crecido la presencia del evangelio; cerca de un 50 por ciento de la población total del estado, 4.8 millones de habitantes, profesa la fe cristiana evangélica", precisó."Chiapas ha sido bendecido por el evangelio, hay que aclarar que no es la religión la que cambia a los hombres, sino Jesucristo; el centro de la Biblia se llama Jesucristo, el Hijo de Dios que murió, resucitó y pagó por nuestros pecados, y está fluyendo de manera importante en el estado", aseguró.

En cuanto al Congreso Nacional de Avivamiento, a efectuarse próximamente, comentó que el objetivo es fomentar el evangelio de Jesucristo, los valores humanos y cristianos, la verdad sustentada en Dios, la edificación, la enseñanza y la consejería del amor de Dios a la sociedad. "La meta es vivir en paz y armonía", dijo."Se trata de que la gente tenga una convicción radical de buscar a Dios, y que sea una búsqueda constante. La vida cristiana tiene que ser una convicción, tenemos que avivar nuestros corazones en una relación con nuestro señor Jesucristo, que tengamos hambre y sed de su palabra, a la vez, que hagamos algo positivo por nuestra sociedad", subrayó el pastor evangélico. CHIAPAS, "AL ROJO CONTRA LOS EVANGÉLICOS" El periodista mexicano Luis Jershon por su parte informa que en menos de un año, Chiapas, el estado fronterizo del sureste mexicano se ha vuelto nuevamente un foco rojo contra evangélicos , esto después del asesinato del pastor evangélico Sebastián García Vacash, su esposa María Pérez y su hijo Emilio García Pérez de 14 años quienes fueron emboscados al regresar a su hogar en El Calvario, municipio de Huixtán.
Por su parte el pastor Esdras Alonso González en una entrevista concedida al diario local “Cuarto poder” fechada el 29 de junio señaló que el ministro de culto Sebastián García se dirigía al templo para asistir a un culto religioso cuando fue muerto y que días anteriores a este crimen en una asamblea católicos tradicionalistas de las comunidades de San Gregorio Las Casas donde se ubica “El Calvario” de donde era originaria la familia asesinada, en la que se juntaron "65 mil pesos de cooperación para parar a los evangélicos" Alonso González reveló que fueron contratados dos indígenas de la Colonia Cenepac, cercana a El Calvario, a cada uno de los cuales pagaron 12 mil 500 pesos y no descartó que estos dos indígenas, se apellidan Pale Morales, estén involucrados en el caso de Sebastián García Vacash.

Hasta el momento, la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) encabezada Raciel López Salazar no ha podido encontrar a los autores de ambos crímenes de los religiosos, pese a esto, el diputado local Enoc Hernández Cruz ha dado un voto de confianza al procurador del Chipas de que pronto pueda dar con homicidas. A este crimen se le suma la muerte del pastor Armando López López, asesinado cobardemente el pasado 3 de diciembre de 2010 en el municipio de La Trinitaria, esto en el marco de la celebración de la libertad de culto en México.Y aunque el congreso del estado de Chiapas aprobó en 9 de junio del presente año la iniciativa de otorgar pensión vitalicia a la cónyugue y becas a los cinco hijos del pastor Armando López López, estas acciones no son suficientes para dar certidumbre y respuesta del reclamo del pueblo evangélico en la entidad.

© Protestante Digital 2011
Blog México: ¿quién defiende a los indígenas evangélicos?

miércoles, 6 de julio de 2011

Los mercaderes vuelven al templo


Por MARÍA ROSA MEDEL

Poco que se conozca el relato bíblico, casi todo el mundo recuerda el hecho. Jesús, indignado por la utilización del Templo de Jerusalén, hizo un látigo y expulsó a los mercaderes que hacían negocio dentro del mismo. Si no estoy mal informada fue la única vez que se nos menciona una “pérdida de papeles” por parte de Jesús, supongo que con toda razón.
Pues bien, ahora, veintiún siglos después, el que se autodenomina representante de él en la tierra llama a los mercaderes para que le subvencionen unas Jornadas de la Juventud, y supongo que habrán sido bendecidos para evitar problemas.

No sé la falta que hace financiar tales Jornadas en este momento de crisis, donde la gente lo está pasando mal, y supongo que la Administración también, pues puestos a embargar, hasta por una deuda de un impuesto de circulación, llega a embargar nada más y nada menos que una aportación a la maternidad de 100 euros.
Da la impresión de que algo no cuadra. El Papa, que venga, que haga todo tipo de Jornadas , pero no estaría mal que corriera a cargo del riquísimo Estado Vaticano, que creo no tiene ningún “mercado” amenazándole ni bajándole las primas de riesgo, en fin, todas esas cosas que nos tienen a los demás sin respirar.
Bueno pues los países que sí nos bajamos todo lo que suponga ayuda social, sentimos el aliento de los “mercados” en el cogote, nos vamos a gastar muchos millones en una visita que nuestro “aconfesional” Gobierno califica de “evento de interés especial”. No está mal, esto supone que las empresas que van a colaborar tendrán una desgravación de hasta el 80%. Al final es buen negocio.
Pero no sólo pagan empresas de tan reconocido itinerario ético como el Santander, El Corte Inglés, Telefónica y otras igual de filantrópicas. El Gobierno va a correr con la mitad de los gastos, véase seguridad, servicios, etc. Entre el Estado central y las Autonomías le pagaremos todo lo demás. El Palacio de Congresos se lo ceden sin cargo. Ahora me viene a la cabeza lo que cobran a cualquier confesión religiosa, “naturalmente” no católica, por el alquiler de dicho local.
También les cedemos el aeródromo de Cuatro Vientos, sede principal de las Jornadas, además de Plaza de Cibeles. También les cederemos las calles para hacer un Vía Crucis y una misa con sacristía de lujo: el Ayuntamiento de Madrid, donde se vestirán un millar de obispos.
Aunque parezca mentira, no es una visita de Estado, pues no recibimos a un Jefe de Estado, sino al jefe de la Iglesia Católica. Y ahora yo me preguntaría por qué no lo pagan los católicos, por qué lo tenemos que pagar todos los ciudadanos españoles aunque no creamos y en algunos casos con experiencias duras a la hora de pedir permisos para celebrar sus eventos “religiosos”
Como iguales todos los españoles, como dice la Constitución. Espero que el Papa tenga línea muy directa con el de arriba, pues a mi corto entender no entra dentro de los parámetros de un representante de Cristo en la Tierra, pero en fin también cobran esos millones los rockeros famosos , solo con la diferencia que esto lo pagan los seguidores. Está claro que esto es lo lógico.
Esperemos que la próxima vez que tengamos una visita de este tipo, ya seamos lo suficientemente mayores para que cada colectivo se pague sus fiestas y no corran a cargo del erario público, o peor todavía, que con cargo al erario público y en pos de la igualdad todos se pongan a hacer lo mismo, musulmanes, protestantes, laicos, etc… ¿A que se nos ponen los pelos de punta sólo de pensarlo?

lunes, 4 de julio de 2011

El marketing del adulterio

Por. Marcos Zapata, España

¡Qué frustrante! ¡No soy nada moderno!Amo a mi esposa, es más, me gusta mi mujer, le soy fiel cada día de mi vida y no pienso en “enriquecer” mi matrimonio con una aventura, un affaire, una cana al aire… estas expresiones que intentan hacer desaparecer la otra más fuerte y descriptiva: adulterio. Pero es que una aventura suena mejor, más como un suceso o acontecimiento cargado de sorpresas agradables y satisfactorias que servirá para mitigar los efectos de las “crisis de los cuarenta o de los cincuenta”, devolverá alegría perdida, aportará más emoción al matrimonio, y nos convertirá en mejores amantes. ¡Qué tonto soy por no querer tener una aventura, lo que me pierdo… debo ser poco creativo, ya que ni sueño con semejante expectativa!
Acabo de leer la noticia de que han llegado a España las agencias de relaciones extramatrimoniales que se pueden encargar de buscarte la pareja ideal para tener una aventura , un entretenimiento que le echará sal a los sosos matrimonios que, parece ser, abundan en España, y me he quedado estupefacto, por no decir asqueado. Anuncios televisivos y de prensa con un magnífico marketing del adulterio, del pecado, de la degradación. Desde luego el apóstol Pedro tuvo una percepción profética al decir: “Tienen los ojos llenos de adulterio, no se sacian de pecar, seducen a las almas inconstantes, tienen el corazón habituado a la codicia.” (2ª Pedro 2:14), tal cual parece estar definiendo a los promotores de semejantes agencias.
Nunca pierde vigencia la Biblia, más en estos momentos de confusión social respecto a la familia y el matrimonio. En el libro de Isaías 5: 20 se nos dice: ¡Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo! A lo malo dicen bueno, al adulterio se le da carta de bendición, como un factor favorable para el matrimonio. A lo bueno dicen malo, la fidelidad es una virtud trasnochada, sin valor en los tiempos que vivimos. ¿Quién tiene razón? ¿Será verdad lo que estos nuevos constructores (más bien destructores) de la familia proponen?
Pelear contra el mito de que “una aventura no es tan grave, que todos en algún momento lo hacen, de que si no lo has hecho seguro que lo has deseado”, no es sencillo, ya que remamos contracorriente, más cuando el cine y la televisión muestran el adulterio como una terapia para revitalizar al matrimonio y acabar con el aburrimiento y la monotonía. De lo que se trata es de suavizar el hecho, relativizar el pecado y la conducta moral, y a través de todo tipo de sugestiones, menguar el valor del pecado y convertirlo en un derecho, en una opción de conducta. Frank Pittman afirma que “la infidelidad no radica necesariamente en el acto sexual propiamente dicho, sino en el secreto y el engaño… No se trata de con quién te acuestas, sino de a quién mientes o de quién te vengas.” Frank Pittman es psiquiatra y autor de diversos libros, entre ellos Private Lies: Infidelity and Betrayal of Intimacy (Mentiras privadas: La infidelidad y la traición de la intimidad), del que se saco la cita Debemos estar alertas y ser sabios ya que las parejas de las aventuras adúlteras no suelen escogerse por su atractivo, sino por satisfacer necesidades que el cónyuge no satisface, principalmente el compañerismo, la comunicación y los vínculos emocionales. Esto ocurre incluso entre quienes mantienen convicciones morales o religiosas muy fuertes. Son las áreas emocionales no atendidas las que crean el vacío peligroso en la vida de la persona.
El Dr. Frank Pittman encontró en su propio estudio personal del tema que muchos de sus pacientes que mantenían aventuras amorosas mantenían una sana vida sexual con sus cónyuges, pero no gozaban de intimidad, cariño, ternura, comunicación y demás vínculos emocionales. Su conclusión es muy significativa: “Las aventuras tienen una probabilidad de darse tres veces mayor de ser la búsqueda de un “compinche” que de un mejor orgasmo” (op. cit.) Habitualmente, la infidelidad se mantiene por la emoción y la estimulación que provocan los encuentros. La clandestinidad sirve de refuerzo a una situación que, a priori, da miedo pero que después se convierte en la excitación que estábamos necesitando en nuestra vida diaria. Se acabó la monotonía y el agobio por el estrés y tenemos algo excitante por lo que estar contentos.
A menudo, son relaciones difíciles de romper, ya que se establece un vínculo que funciona como una droga : me relaja cuando la estoy tomando y me produce excitación cuando la tengo lejos (no dejo de pensar en ello, rememoro los buenos momentos, deseo que llegue el siguiente encuentro, etc.). Sin embargo la realidad es que el adulterio no se convierte en una relación en la que todo es dulce y termina de maravilla. En una investigación realizada por Giorgio Agostini, un psicólogo especializado en familia y pareja, sobre una muestra de 112 parejas formadas producto de una infidelidad, el 72% de ellas fracasó. Dice "se tiende a elegir el mismo tipo de persona y caer en la misma clase de errores. Repiten la historia y lo más probable es que fracasen, sin aprender de sus errores".
Otro dato importante es que incluso hasta científicamente se ha tratado de encontrar el gen de la infidelidad, sin resultados positivos. Lo que sí se ha comprobado, desde el punto de vista fisiológico, es que todas las relaciones, incluso aquellas producto de una traición, cuando se basan sólo en la atracción sexual o en términos de pasión, su duración tiene un máximo de cuatro años, a partir de los cuales está comprobado que el interés decae y los conflictos se incrementan, haciendo muy difícil sobrellevar una estructura afectiva armónica con la pareja que tanto se deseó al principio. La figura del amante puede a su vez ser, bien un episodio meramente transitorio, o bien algo serio y con indicios de permanencia. Tengamos en cuenta, que según las estadísticas, el 37% de las infidelidades son aventuras de una sola noche y apenas el 12% de ellas duran más de un año.
En la decisión del paso hacia la infidelidad ha de sopesarse no sólo el brillo placentero de un flirteo o una "canita al aire" con un cuerpo nuevo, sino el futuro de esa nueva relación que nace y que puede amargar la vida de los tres implicados.
¿Por qué es tan engañoso el adulterio? Hay varios componentes involucrados, distorsiona la realidad, genera la ilusión de ser amado, proporciona falsamente significado, puede llegar a ser placentero físicamente (no siempre), da la sensación de confianza pasajera, provee una sensación falsa de relación, hace que ambas partes se crean amadas, acalla el dolor emocional, desvía la atención de los problemas familiares y hasta puede usarse como arma para castigar al cónyuge. Como bien dice Proverbios 14:12: “Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte”. La Palabra de Dios nos dice: “No os ha sobrevenido ninguna TENTACIÓN que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.” (1 Corintios 10:13).
El proceso del adulterio tiene una secuencia de tentación muy evidente:
T T entación de probar - atracción por el fruto prohibido.
E E xcitación emocional - satisface la lascivia, escapa de la realidad.
N N egligencia del matrimonio - devaluación del pacto matrimonial.
T T ergiversa la verdad - miente y niega la aventura.
A A lejamiento físico - evita llegar a casa para estar en familia.
C C ambia lo temporal por lo eterno - prefiere el placer momentáneo.
I I ra en vez de responsabilidad - se niega a discutir los problemas.
Ó O pta por proteger a la otra - la defiende y se pone a su favor.
N N iega la guía de Dios - endurece su corazón.
(Tomado de www.hopefortheheart.org )

Jesús enseña que el adulterio se inicia en el corazón por causa de la codicia. La codicia se ha convertido en un estilo de vida que deteriora la sociedad, todo lo que la compone , economía, familia, relaciones personales, y nosotros como creyentes no somos inmunes a esta tentación. Hablar de santidad, fidelidad, compromiso hace que seamos juzgados de antiguos, trasnochados y hasta de fundamentalistas.
Pero nosotros, no nos dejamos engañar, nos levantamos del sueño en el que ha caído nuestro país, y aunque la noche está avanzada ya se acerca el día: “Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos. La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz. Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne.” (Romanos 13:11-14).
El tema es tan pertinente que requerirá que nos acerquemos a él nuevamente planteando las soluciones para aquellas personas que han pecado y con estrategias de prevención para todos los matrimonios.

Autores: Marcos Zapata


© Protestante Digital 2011

domingo, 3 de julio de 2011

JESÚS, MODELO DE UNA HUMANIDAD NUEVA: UNA HUMANIDAD LIBRE SEGÚN EL DESIGNIO DIVINO

Leopoldo Cervantes-Ortiz, México

Por la humanización de Dios en Jesucristo, se ha cambiado la situación de perdición en la que todos los hombres están presos y por la que están íntimamente determinados. Esa situación se rompió en un lugar y este nuevo comienzo determina ahora de forma nueva la situación de todos los hombres. Por eso la redención se puede entender como liberación.[1] Walter Kasper

1. La figura de Jesús en nuestro tiempo y la novedad de su mensaje y acción
Jesús de Nazaret no es un extraño en nuestras sociedades latinoamericanas, pues su nombre ha estado asociado a una multitud de proyectos y procesos sociales actuales y añejos. Desde el Cristo Rey hasta el Cristo revolucionario, pasando por la devoción hacia el Sagrado Corazón de Jesús por parte de los sectores más conservadores, la figura del Galileo ha contribuido a formar una mentalidad cristiana, la cual muchas veces está desligada de lo que cuentan los Evangelio sobre él, acaso porque la doctrina y la liturgia se han apropiado de su mensaje y han sustituido incluso los acercamientos a su pensamiento y acción. Algunos sugieren que los eventos pascuales (la cruz y la resurrección) han impedido que mucha gente conozca más de cerca lo que representó el “Jesús histórico”, es decir, el Jesús activo en medio de su tiempo. En otra época se habló mucho de la oposición entre esta imagen y la del llamado “Cristo de la fe”, es decir, la que habiendo pasado por el filtro de la doctrina, fue entregado a las comunidades para relacionarse con él sin considerar suficientemente los acontecimientos de su vida previos a su muerte. Ese esquema, superado desde hace tiempo, es el trasfondo histórico y religioso contra el cual se ha intentado, dentro y fuera de América Latina, la recuperación de un Jesús más dinámico y presente en las luchas de las comunidades que reivindican la esperanza en el Reino de Dios, el mismo que predicó con sus gestos, acciones y discursos.
Un folleto de los años 80, dirigido a estudiantes universitarios, expresaba así este problema:
Ciertos datos de la vida de Jesús de Nazaret son de conocimiento común en América Latina: año tras año se evoca su nacimiento en Navidad y su muerte y resurrección en Semana Santa. El que se cría en este ambiente, sin embargo, corre el riesgo de dejar que la familiaridad con esos datos, que forman parte de su tradición cultural, le impida ver la importancia que tiene la lectura personal del registro de los hechos y enseñanzas de Jesucristo en el Nuevo Testamento. ¡Y cuántos se conforman con un conocimiento superficial del hombre que transformó el curso de la historia humana![2]
Esta superficialidad, que predomina en la mayoría de los ambientes, propicia el fortalecimiento, incluso en muchas iglesias, de una percepción, a veces hasta de tinte esotérico, sobre las acciones y enseñanzas de Jesús, guiada por la deformación y hasta ridiculización de su mensaje. Por todo ello, hace falta divulgar los enormes avances que se han logrado en nuestro continente sobre la recuperación y actualización de su mensaje, partiendo del hecho de que las masas, al igual que en su tiempo, pueden quedarse con una visión muy limitada de su mentalidad, misión y proyección, tal como las describen los evangelios. Leerlos desde una perspectiva ya no dominada por tantos prejuicios y a la luz de la manera en que él mismo quiso que se entendieran sus esfuerzos por vivir la fe de otro modo puede contribuir a llevar a cabo una especie de “reconstrucción” de los hechos para poder asimilar su obra con más frescura y claridad, a fin de hacer presente su mensaje con los misma intensidad con que él pasó por el mundo.
2. La libertad de Jesús y la de sus seguidores/as
Acaso la práctica libertaria de Jesús, en el marco de la búsqueda genuina de su mensaje y acción, sea una de los aspectos más incomprendidos de su persona y realidad. Situarlo como una persona que fue capaz de distanciarse de los poderes de su tiempo y que, habiéndolo logrado, propusiera una praxis más acorde con los designios de Dios, actualizándolos, es uno de los mayores desafíos para la fe. La pregunta que él mismo lanzó a un pescador de Galilea sigue resonando en los oídos de la humanidad y es la puerta de entrada para entablar algún tipo de relación él: “¿Quién dices tú que soy yo?” (Mt 16.15). La respuesta que se ofrezca implica un grado de compromiso que define la manera en que podemos asumir la presencia ineludible de Jesús en la historia humana, pues a esa pregunta le precede otra, igualmente importante, basada en el conocimiento de las voces y opiniones que se tienen sobre él y que circulan de boca en boca o en los diversos espacios. Joseph Ratzinger ha escrito dos libros sobre Jesús (Jesús de Nazaret, en 2007, y Jesús de Nazaret. Desde la entrada en Jerusalén hasta la resurrección, 2011), en los que, como comenta Juan José Tamayo, al referirse al segundo:
La imagen que ofrece en el libro es la un Jesús pensado y vivido desde la fe de la Iglesia y despolitizado. Un Jesús que pasa por la tierra como por brasas sin implicarse en la vida social de su pueblo, que no constituye peligro alguno para el Imperio Romano, que anuncia un reino de Dios basado en la “verdad que está en el intelecto de Dios” y que apenas hace pie en la historia. Un Jesús que separa con nitidez religión y política, y cuya muerte no es consecuencia del conflicto con el poder, sino auto-entrega vicaria para la reconciliación de la humanidad con Dios.[3]
Un panorama de este tipo contrasta profundamente con la forma en que Jesús ejerció su libertad frente a las exigencias del ambiente en el que desempeñó su labor profética y redentora, y es una de las mayores lecciones que el ámbito religioso ofrece a la humanidad entera. Existen diferentes formas de interpretar la libertad de Jesús, por ejemplo, la que lo muestra distante del tener, valer, poder y ante la opinión de los demás.[4] Otra más, que fue libre también ante las exigencias de la Ley, la tradición, la familia y los poderes.[5] Mateo 17.24-27 es un pasaje en que se demuestra también la manera en que fue capaz de tomar distancia, incluso, de las exigencias económicas de la religión establecida, pues allí se somete, aparentemente, a la necesidad de cubrir el impuesto religioso (Ex 30.13), pero sale del apuro mediante un recurso no sólo milagroso (e ingenioso) sino profundamente crítico de las realidades institucionales de su época.
Jesús es capaz de expresar su libertad frente a las estructuras económico-religiosas cuestionando de raíz su legitimidad pues deseaba instaurar la gratuidad como forma de existencia en el mundo, comenzando con la salvación. Por eso propuso el perdón de las deudas y la superioridad de las ofrendas de las personas más necesitadas, como la viuda que dio todo lo que tenía.[6] Jesús enseña a vivir en libertad delante de Dios como un profeta que captó adecuadamente los nuevos tiempos que Dios anunció con su venida para formar, como en los tiempos de Moisés, un pueblo libre.

-----------------------------------------------------
[1] W. Kasper, Jesús, el Cristo. 3ª ed. Salamanca, Sígueme, 1979, p. 253.
[2] “Presentación”, en Jesús, modelo del hombre nuevo. México, Sociedades Bíblicas Unidas, 1983, p. III.
[3] J.J. Tamayo, “Ortodoxia frente a teología crítica”, en El País, 19 de marzo de 2011, www.elpais.com/articulo/portada/Ortodoxia/frente/teologia/critica/elpepuculbab/20110319elpbabpor_37/Tes.
[4] Joseph Thomas, Llamados a la libertad. Santander, Sal Terrae, 1986, pp. 32-63, “Jesús, hombre libre y liberador”, en www.mercaba.org/FICHAS/JESUS/hombre_libre_liberador.htm.
[5] C. Duquoc, Jesús, hombre libre. 8ª ed. Salamanca, Sígueme, 1990, pp. 27-39.
[6] Leif Vaage, “Jesús-economista en el evangelio de Mateo”, en RIBLA, núm. 27, www.claiweb.org/ribla/ribla27/jesus%20economista.html.
***

Jorge Hernández Campos (México, 1921-2004)

Tú eres piedra

eres

piedra

y sobre esta piedra

fundaré lo impalpable

la mirada en la nube

el viento entre los árboles e

l calosfrío que divide

el agua

de la piel

la desgana.

eres

piedra

y sobre esta piedra

dura

egoísta

dispondré lo efímero

deleznable

la flor en la oreja

la juventud

y si muchos pecados

mucho

también

arrepentimiento.

eres

piedra

y sobre esta piedra

quemaré la casa

pero edificaré
el vino

la cama

revuelta

el amor repudiado

todo lo que

mísero

nos desnuda.
Y las puertas

del infierno n

o prevalecerán

contra ello.

sábado, 2 de julio de 2011

Sandra Bullock y la fama

Por. Jaime Fernández Garrido, España
Ser famoso parece muy bonito, parece que estás en las nubes, pero la fama no te cura las enfermedades, ni te trae sopa caliente a la cama.
Son palabras de la actriz Sandra Bullock en una entrevista para “El Dominical”. Algunas personas equivocan los objetivos de su vida. Son capaces de dar todo su tiempo y sus fuerzas a cambio de fama y dinero. Capaces de cambiar relaciones por poder y posesiones. Piensan que son inteligentes, hasta que se dan cuenta que necesitan a alguien y no hay nadie. Hasta que descubren que la fama o el dinero no alivian la soledad.
Las cosas más valiosas que hay en el mundo no las podemos comprar, y una de las más importantes es la amistad. Recuerda que muchos pueden escuchar lo que dices, pero sólo buenos amigos escuchan incluso lo que no puedes o no quieres decir.
Un amigo es aquel que llega cuando todos se van, un verdadero amigo es alguien que conoce la canción que hay en tu corazón y puede cantarla cuando tú la estás olvidando. Todos tenemos que tomar decisiones en nuestra vida, pero vayamos a donde vayamos, siempre llevamos con nosotros un poco de nuestros amigos. Es cierto que les extrañamos, y que nos gustaría abrazarlos y estar a su lado, pero aún lejos, nuestros amigos son la manera en la que Dios nos enseña que está cuidando de nosotros. Tenemos que aprender a disfrutar con nuestros amigos ahora. Sólo tenemos una vida y un momento para abrazarlos, para hablar con ellos, para llamarlos… Cuando estén lejos vamos a recordar las oportunidades que perdimos y las tonterías que hicimos.
Gastamos demasiado tiempo en “nuestras cosas”, pensando que lo importante es dedicar tiempo para tener más, para que nos conozcan más, para ganar más, para que todos hablen de nosotros; mientras olvidamos que nada puede compararse a una conversación sencilla con las palabras entrando en cada corazón de dos buenos amigos. Eso sí cura enfermedades.
Alguien dijo una vez que si cuando mueres tienes por lo menos cinco buenos amigos, es que tu vida ha sido realmente grandiosa. En los últimos momentos, ni la fama ni el dinero, ni ninguna cosa que poseas puede ayudarte cuando estás solo o sola. Lo que realmente merece la pena son las personas. Aquellos a quienes puedes acercarte y abrazar.


Autores: Jaime Fernández Garrido
© Protestante Digital 2011