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jueves, 7 de abril de 2016

Conmemoración asesinato de Martin Luther King



4 de Abril de 1968 en la ciudad de Memphis (Tennesse, Estados Unidos). En su funeral, su esposa Coretta Scott pidió que se reprodujese una grabación de uno de sus sermones, “The Drum Major Instinct”, del que traducimos aquí un fragmento:
“Esta mañana puedes estar a su mano derecha y su mano izquierda si sirves (Amén). Es la única manera de entrar. Supongo que cada tanto todos pensamos de manera realista (sí señor) en ese día en que seremos víctimas de aquello que es el común denominador final de la vida: eso que llamamos “muerte”. Todos pensamos en ello. Y cada tanto pienso en mi propia muerte y pienso en mi propio funeral. Y no lo pienso en un sentido morboso. Y cada tanto me pregunto: “¿Qué es lo que me gustaría que se diga?” Y dejo esta palabra con ustedes en esta mañana.
Si alguno de ustedes está presente cuando me llegue ese día, no quiero un velorio largo. Y si le piden a alguien que, del discurso fúnebre, pídanle que no hable demasiado (sí). Y cada tanto pienso qué es lo que me gustaría que se diga. Pídanle que no mencione que recibí un Premio Nobel de la Paz; eso no es importante. Pídanle que no mencione que tengo trescientas o cuatrocientas condecoraciones; eso no es importante. Pídanle que no mencione dónde estudié. (sí). Me gustaría que alguien mencione ese día que Martin Luther King, Jr., trató de dar su vida para servir a otros (sí). Me gustaría que alguien diga ese día que Martin Luther King, Jr., trató de amar a alguien. Me gustaría que diga ese día que traté de no equivocarme en el tema de la guerra (Amén).
Me gustaría que puedan decir ese día que realmente traté de dar de comer al hambriento (sí).
Y me gustaría que puedan decir ese día que en mi vida realmente traté de vestir al desnudo (sí).
Quiero que digan ese día que en mi vida realmente traté de visitar a los que estaban en prisión (Señor).
Quiero que digan que traté de amar y servir a la humanidad (sí).
Sí, si desean decir que fui el tamborista mayor, digan que toqué el tambor de la justicia (Amén). Digan que toqué el tambor de la paz (sí). Toqué el tambor de la rectitud. Y todas las cosas superfluas no importarán (sí). No tendré dinero para dejar. No tendré las cosas finas y lujosas de la vida para dejar. Solo quiero dejar una vida comprometida. Eso es todo lo que quiero decir.
Si puedo ayudar a alguien al pasar,
Si puedo alegrar a alguien con una palabra o una canción,
Si puedo indicarle a alguien que está yendo por mal camino,
Entonces mi vida no habrá sido en vano.
Si puedo cumplir con mi obligación como debe un cristiano,
Si puedo traer salvación al mundo que un día fue creado,
Si puedo difundir el mensaje como el maestro enseñó,
Entonces mi vida no habrá sido en vano.
Sí, Jesús, quiero estar a tu derecha o a tu izquierda (sí). No por razones egoístas.
Quiero estar a tu derecha o a tu izquierda, no en términos de un reino o una ambición política. Solo quiero estar allí en amor y en justicia y en verdad y en compromiso con los demás, para que podamos hacer de este viejo mundo un mundo nuevo.”

Fuente: Fundación Kairos, blog de René Padilla

martes, 19 de enero de 2016

El sueño imposible de Martin Luther King



Por. Germán Gorraiz Lopéz*
El 3 de abril de 1.968, víspera de su asesinato, el Premio Noble de la Paz y activista de los derechos civiles, reverendo Martin Luther King, declaró a sus seguidores “(...) He visto la tierra prometida. Quizá no pueda llegar con vosotros pero deseo que sepáis que nosotros, como pueblo, conseguiremos la tierra prometida”, con lo que se adelantaría casi medio siglo a la elección de un Presidente afroamericano. Así, por primera vez en la Historia de EEUU, en 2008 es elegido como Presidente de la Nación un negro debido al voto de las minorías latina y afroamericana, con lo que los partidos tradicionales del establishment habrían cambiado su estrategia electoral para captar un voto que en el horizonte del 2050 será mayoritario. Así, según la Oficina del Censo de EEUU, hacia el 2043 los blancos dejarán de ser la mayoría de la población estadounidense y serán desplazados por la suma de la población hispana que aumentaría de 53,3 millones en la actualidad a 128,8 millones en 2060 y la afroamericana, que pasaría los 41,2 millones actuales a los 61,8 millones previstos por las proyecciones.
Sin embargo, según un artículo de la publicación canadiense Global Research, 47,8 millones de estadounidenses vivirían bajo el umbral de la pobreza y deberían utilizar los cupones de alimentación (SNAP por sus siglas en inglés), para satisfacer sus necesidades alimenticias, lo que se traduce en un aumento del 70 por ciento desde 2008 debido a la elevada tasa de desempleo y pobreza que se habría ensañado con las minorías latina y afroamericana. Así, desde el inicio de la recesión en 2008, 28,2 millones de personas se inscribieron en el SNAP y unos 10 millones de niños vivirían en la pobreza extrema, según dicha publicación.
Por otra parte, la reducción en el Presupuesto del 2015 de cerca de 85.000 millones de dólares, ha obligado al Programa Especial de Nutrición Suplementaria para Mujeres, Infantes y Niños (WIC) a eliminar beneficios a casi 600.000 madres, lactantes y niños, según la publicación canadiense. Además, la tasa de paro de EEUU en el mes de Mayo subió hasta el 5,5 % y continúa el endemismo crónico de altas tasas de desempleo en la población afroamericana (17%), cifra que se triplicaría en cuanto atañe a la población joven negra (51%), con los consiguientes efectos colaterales de marginalidad, economía sumergida e incremento de los índices de delincuencia. que se elevaría hasta cifras ionosféricas en lo que respecta a la población joven pues seguiríamos hablando de 8,7 millones de desempleados (superior a la población de Chicago), a lo que habría que sumar los 6,7 millones que trabajan a tiempo parcial por las condiciones de sus empresas o por motivos económicos (comparable al total de vecinos de Detroit y Baltimore) y los 2,2 millones que no buscan empleo (equivalente a Baltimore), con lo que la frase icónica de Luther King “I have a dream” (Tengo un sueño) continúa como una utopía inalcanzable en la distópica sociedad estadounidense del siglo XXI.
La distopía afroamericana y la vigencia de las ideas de Jeremiah Wright.
Una distopía sería “una utopía negativa donde la realidad transcurre en términos antagónicos a los de una sociedad ideal” y se ubican en ambientes cerrados o claustrofóbicos. Así, Detroit sería un escenario distópico de naturaleza real (no ficitica) y el paradigma del mayor éxodo masivo de población sufrido por una ciudad moderna durante los los últimos 70 años , éxodo motivado por la conjunción de razones económicas (la corrupción generalizada de las autoridades municipales y el hecho de que los altos impuestos por vivir dentro del área metropolitana se reducían drásticamente en el extrarradio) y raciales. Así, Detroit habría pasado de tener en el área metropolitana 1, 8 millones de habitantes en 1960 ( 90 % de raza blanca) a 700.000 en el 2012 (84% de raza afroamericana), movimiento migratorio centrífugo conocido coloquialmente como “white fligt “ (vuelo blanco) ya que la mayoría de la población que emigraba a los extrarradios era de raza blanca y de clase media y alta, quedando la población de color confinada al este de la ciudad en una zona irónicamente denominada “Paradise Valley” (Valle paraíso).Nos encontraríamos pues ante un escenario distópico, donde el 36% de la población viviría por debajo del umbral de la pobreza y con la tasa de delincuencia más alta de todo EEUU, favorecido por la lacerante falta de inversiones en los servicios públicos y la existencia de miles de solares y viviendas abandonados vacíos que deberán ser derruidos por el Ayuntamiento. Además, la drástica recaudación de impuestos obligará a recortar todavía más los programas de asistencia social, subir los impuestos y privatizar la mayoría de servicios públicos debido al déficit acumulado y al nivel de los bonos emitidos ya que no pueden imprimir dinero para financiar sus déficits como lo hace la nación, situación extrapolable a otras muchas ciudades de mayoría afroamericana. Así, la ciudad de Camden, en Nueva Jersey, la segunda ciudad con mayor tasa de criminalidad de Estados Unidos, se vio abocada a despedir al 45% de sus fuerzas del orden, con lo que la conjunción de tasas de paro estratosféricas ( superiores al 15 %), drástica reducción de los programas de asistencia social para una población de facto subsidiada y la actuación desmesurada y con claros tintes racistas de las fuerzas de orden público.
El reverendo Wright en un sermón pronunciado en el 2001 en la parroquia de la United Church of Christ de Chicago expresó la necesidad de una metanoia colectiva de la sociedad estadounidense “que transforme las guerras militares imperiales en guerras políticas internas contra el racismo y las injusticias de clase”, para lo que propuso una redistribución fundamental de la riqueza a través de la reasignación del presupuesto público. Citando el “regalo de la Administración de George W. Bush de 1.300 billones de dólares en exenciones de impuestos para los ricos”, replicó con una propuesta de financiación pública de asistencia médica universal y de reconstrucción del sistema educativo para ponerlo al servicio de los pobres.
Asimismo, en una conferencia pronunciada en la Universidad Howard (Washington) en el 2006 afirmó: "Este país se fundó y está dirigido según un principio racista (...) Creemos en la superioridad blanca y en la inferioridad negra (...) más que en el propio Dios", según un extracto publicado por The Wall Street Journal. Obama, hijo espiritual del Reverendo Wright y deudor del título de su libro “La Audacia de la Esperanza,”, se vio forzado a renegar de su paternidad ideológica y no dudó en desmarcarse de la influencia de su mentor religioso ante los ataques recibidos siendo todavía senador, pero en su libro “Los Sueños de mi padre” , habla sobre la actitud vital de la población afroamericana , marcada por el estigma generacional de “una segregación racial que ha caracterizado el devenir norteamericano” según sus palabras, herida sin cicatrizar que posiblemente vuelva a abrirse y estallar en el final de su segundo mandato.
El racismo policial y el papel de las Fraternidades
Tras la muerte del adolescente afroamericano Trayvon Martin por el vigilante George Zimmerman (absuelto de los cargos de asesinato), el profesor de Estudios Culturales y Negros en la Universidad Duke, Mark Anthony Neal afirmó: ”Lo primero que aprendimos es que no hemos superado el asunto de la raza. En la elección de 2008 se tenía la esperanza de que haber elegido a Obama nos permitiría trascender las cuestiones de raza”, pero la deriva totalitaria sufrida por EE.UU. durante el mandato de George W. Bush provocó que en nombre de la sacro-santa seguridad del Estado se llegara en la práctica a anular el principio de inviolabilidad (habeas corpus) de las personas, instaurando de facto el principio de “presunción de culpabilidad” en lugar del primigenio de “presunción de inocencia”, lo que habría quedado como estigma imborrable en las fuerzas de seguridad de los EEUU y tendría su reflejo en la prepotencia, brutalidad y el desprecio racial que destilan las intervenciones policiales en las grandes ciudades de EEUU, elementos constituyentes de la llamada “perfección negativa”, término empleado por el novelista Martín Amis para designar “la obscena justificación del uso de la crueldad extrema, masiva y premeditada por un supuesto Estado ideal”. Así, tras la muerte todavía sin aclarar del joven afroamericano de 18 años Mike Brown por disparos de un policía blanco en Ferguson (Missouri) , la población afroamericana volvió a rememorar la década de los 60 y la lucha por las libertades civiles encabezada por el reverendo Martin Luther King, Premio Nobel de la Paz (“Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces, pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos”).
Según elinformador.com.mx, casi la totalidad de las nueve hermandades históricamente negras, (conocidas como ''Las Nueve Divinas''), nacieron del conflicto racial en el país y fueron fundadas en los campus universitarios a principios de la década de 1900 cuando los estudiantes negros se enfrentaban a prejuicios raciales y a la exclusión. Así, según Gregory Parques, profesor asistente en la Escuela de Derecho de la Universidad Wake Forest y miembro de la fraternidad Alpha Phi Alpha. “Hubo un momento en que las fraternidades negras estaban en la vanguardia de la lucha por los derechos civiles, pero esos días se han perdido en la memoria” pues la mayoría de sus dirigentes estarían sedados y adormecidos debido a las cuantiosas aportaciones que reciben de los fondos federales.
Sin embargo, la persistencia de la violencia policial contra la población afroamericana y la práctica impunidad de la policía (cuyo penúltimo exponente sería el asesinato de 9 personas en la iglesia metodista afroamericana de Charleston (Carolina del Sur) entre los que se incluye el senador demócrata Pinckney), hará oscilar en sus valores la otrora monolítica actitud de las Fraternidades de permanecer al margen de las protestas violentas. Así, fraternidades negras como Omega Psi Phi, Alpha Phi Alpha y Beta Phi Sigma y las hermandades Zeta Phi Beta y Gamma Sigma Rho han hecho un llamamiento a sus miembros para que se unan a las protestas contra las actuaciones policiales, con lo que podríamos asistir al agigantamiento mediático del líder activista pro-derechos civiles Jesse Jackson y a una nueva gran marcha pacífica sobre Washington (Martin Luther King, 1963), no siendo descartable una posterior reedición de los violentos disturbios raciales del verano de 1963 que podría hacer que las áreas metropolitanas con altas tasas de población afroamericana ( New Orleans, Washington, St-Louis, Los Ángeles, Atlanta, Cleveland y Chicago) estallen en violentos disturbios callejeros donde se entremezclarán las demandas sociales con las de segregación racial, olvidando las enseñanzas de Martin Luther King (“La violencia crea más problemas sociales que los que resuelve”) y quedando postergado “sine die” su sueño utópico de ver sentados en la misma mesa a los hijos de blancos y negros en las praderas de Georgia.

*GERMÁN GORRAIZ LÓPEZ. Analista económico y geopolítico, colabora habitualmente en varias publicaciones digitales e impresas españolas y latinoamericanas.

Fuente: Telesurtv.net.

domingo, 17 de enero de 2016

Martin Luther King, un pacifista que luchó por la igualdad



Martin Luther King fue el más férreo defensor de los derechos humanos y civiles de los afrodescendientes en Estados Unidos, su lucha dio pie a la aprobación de la Ley de los Derechos Civiles en 1964.
La larga lucha por la plenitud de los derechos de estadounidenses afrodescendientes registró el adelanto más significativo de su historia desde el año 1955, gracias a la activa participación y liderazgo del joven pastor Martin Luther King, a quien su espíritu de lucha sin violencia le concedió el Premio Nobel de la Paz en 1964.
El 15 de enero de 1929, nace en Atlanta, Georgia (sur de EE.UU.) Martin Luther King, un niño de piel oscura que con el paso de los años fue adquiriendo conciencia de la situación de segregación social y racial en la que vivían los afrodescendientes en su país.
Lea también→ Martin Luther King: Símbolo de paz mundial 
En 1954, con 25 años de edad, fue nombrado pastor de una Iglesia bautista en Montgomery, Alabama (sur), donde la comunidad empezó a notar su carisma y su firme decisión de defender pacíficamente los derechos civiles de los negros, la libertad y el fin de la discriminación, inspirándose en la figura de Mahatma Gandhi y en la teoría de la desobediencia civil de Henry David Thoreau.
La lucha de Martin Luther King cobró el reconocimiento nacional tras liderar un masivo boicot, durante más de un año, en contra de la separación racial en los autobuses municipales. Esto debido a que en agosto de 1955 una humilde modista afrodescendiente fue detenida y multada por sentarse en la sección reservada para blancos en un vehículo de transporte público.
El 23 de agosto de 1963, MLK lideró una marcha en Washington D.C., la cual contó con la participación de más de 250 mil personas, que exigieron frente al Capitolio la aprobación de las leyes de los derechos civiles. 
Ante esta multitud, Luther King pronunció su inolvidable e histórico discurso "I have a dream" (Tengo un sueño), con cuyas palabras se manifestó en favor de la paz y la igualdad entre los seres humanos.
King y otros representantes de organizaciones antirracistas fueron recibidos por el entonces presidente John F. Kennedy, quien se comprometió a acelerar la política contra la separación en las escuelas y en el desempleo que afectaba a la comunidad afrodescendiente.
Un año más tarde, el presidente estadounidense Lyndon  B. Johnson firmó la ley de Derechos Civiles, a través de la cual se garantizó la igualdad de derechos sin importar la raza o el color de la piel.
Este gran logro, y por sus manifestaciones pacíficas para conseguir la igualdad, le otorgaron al pacifista el Premio Nobel de la Paz.

Fuente: Telesurtv, 2016.
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