¡Vos podes ayudarnos!

---
;

viernes, 17 de abril de 2009

El converso católico Tony Blair critica la `homofobia´ del Vaticano

Desde su nuevo papel de católico comprometido, Tony Blair ha criticado la "inflexibilidad" que muestra la Iglesia católica en su condena de la práctica homosexual.
En una entrevista concedida a la revista mensual Attitude, dirigida al colectivo homosexual, el exprimer ministro británico y exanglicano cuestiona la actitud de Benedicto XVI respecto a gays y lesbianas, y pide al Vaticano que "revise" su posición, que considera rígida. En el pasado mes de diciembre, el Papa afirmó que borrar las distinciones de género entre hombres y mujeres puede llevar a la "autodestrucción", una hecatombe con consecuencias similares a las del cambio climático. Ahora el que fue líder laborista advierte de que la actitud de los altos mandatarios de la jerarquía de la Iglesia católica ante temas sexuales es muy diferente a la de muchos de sus fieles. Aunque Blair acepta que los creyentes de más edad mantienen "posturas inalterables" acordes a las del Papa, que tiene 81 años, piensa que la mayoría de las comunidades católicas poseen "una mente más liberal". El político cree incluso que la Iglesia católica debería reformarse como lo hizo en su día el Partido Laborista. Hay "que aceptar que el mundo está cambiando" e intentar "liderar el cambio y conectar con la gente", afirma Blair, que tras 11 años al frente del Ejecutivo en un país de mayoría anglicana se convirtió formalmente al catolicismo cuando abandonó el cargo.
Ahora impulsa una fundación para la comprensión entre religiones. Aunque con quien, desde luego, no se entiende el propio Blair es con “su” Iglesia católica. Algo de lo que ya informábamos al dar la noticia de su conversión al catolicismo, con el título de “Tony Blair ya es católico: ¿conversión o `mudanza´?”.
HISTORIA DE UNA CONVERSIÓN ANUNCIADA El deseo de Blair de "convertirse" a la fe católica ha sido un secreto a voces durante años. Si no ocurrió durante sus diez años en el número 10 de Downing Street fue, según la prensa británica, porque habría resultado polémico ya que, en interpretación de algunos expertos, la Ley de Emancipación (religiosa) de 1829, que dio plenos derechos civiles a los católicos, impide a un miembro de esa religión ser primer ministro. También habría creado un conflicto desde el punto de vista de la Iglesia Anglicana ya que el primer ministro es quien elige a los obispos de esta confesión.
Fuente: Agencias. Redacción: ACPress.net

jueves, 16 de abril de 2009

EL TESORO DE LAS RUINAS

Nuevo libro del Dr. René Krüger. será presentado por el Dr. Jorge A. León el viernes 29 de mayo de 2009, a las 20 horas en la Iglesia Metodista, 2009.
Luego del descubrimiento accidental de un curioso informe de 1773 que aparentemente confirma un mito varias veces centenario sobre un supuesto tesoro oculto en algún lugar en la región de las antiguas reducciones de la entonces llamada Provincia Jesuítica del Paraguay, Rubén Frisch y Juanita Villalba emprenden una difícil búsqueda. Para comprender las indicaciones del críptico documento y acercarse paso tras paso a su meta, deben hacer suyos todos los aspectos de la vida de las reducciones: misión, catequesis, música, arquitectura, culto, imaginería, economía, el idioma guaraní, la primera imprenta rioplatense, oposiciones, invasiones bandeirantes, migraciones, la Guerra Guaranítica, expulsión de los padres, memoria histórica del pueblo, esperanzas y tragedias. De ese abigarrado panorama van obteniendo las letras de la palabra clave con la que logran identificar finalmente el escondite. En esa trayectoria no exenta de riesgos y peligros, recorren no sólo la encantadora geografía de Misiones, Paraguay y Brasil, sino también los caminos intrincados y sorprendentes de ese “sagrado experimento”, como lo ha llamado un dramaturgo. Recapitulan el mensaje medular de esa gigantesca obra misionera y civilizatoria y se apropian espiritualmente de cada una de sus páginas de fe, esfuerzos sobrehumanos y realizaciones utópicas.
La novela vive de la convicción que el sistema reduccional atestigua elocuentemente que otro mundo es posible: un mundo basado en la fe, el amor, la justicia, el respeto, el trabajo digno y la comunión de todas las personas. Ofrece a la lectora y al lector más de un siglo y medio de vivencias concretas y palpables. Anhela que las sílabas de la historia broten de la miel de la leyenda del tesoro de las ruinas y se entrelacen con la memoria siempre actual; tan actual que ella continúa siendo un desafío para nuestro presente tan difícil y ávido de esperanza.
La búsqueda apasionada del gigantesco tesoro llevará a la lectora y al lector a la grandiosa obra de las misiones jesuítico-guaraníes de los siglos XVII y XVIII. Estos pueblos, cuyas ruinas se hallan en el nordeste de la Argentina, el sur del Brasil y el sudeste del Paraguay, no tienen paralelo alguno en toda la historia de las misiones cristianas ni de las construcciones socioeconómicas basadas en un ideal comunitario y voluntario. Durante más de un siglo y medio, el sistema reduccional constituyó una auténtica alternativa a la realidad colonial caracterizada por la violencia impuesta al mundo indígena, la destrucción de la naturaleza y la expoliación de los recursos naturales de este continente por las potencias de ultramar.
Más información: http://www.sagepe.com.ar/sitio4/lasruinas/

miércoles, 15 de abril de 2009

DIOS O EL MAMÓN: Análisis semiótico del proyecto económicoy relacional del Evangelio de Lucas

Para mi es un honor y privilegio compartir el estracto del libro Dios o el Mamón, de mi estimado amigo, colega y profesor Dr. René Krüger, éste fue su tesis doctoral en teología bíblica presentada al Instituto Universitario ISEDET, claro está el mismo ha sido actualizado, además ha sido traducido al alemán. Le animo a comprar el libro ya que no puede faltar en su biblioteca.
René Krüger. LUMEN, Buenos Aires, 2009
La comunidad salvífica es el espacio del mundo amado por Dios que ha de estructurarse según la voluntad del Señor. Las dimensiones relacionales y económicas son partes esenciales de ese espacio. Su estructuración según el mandato de Jesús no es cuestión secundaria, opcional al margen de una supuesta “proclamación pura”; sino que pertenece a la prolongación de la encarnación del evangelio y a la salvación misma, dentro de las coordenadas de una cristología de la solidaridad. A través de estas dimensiones, la comunidad puede constituirse en paradigma para el cambio salvífico del mundo entero. Este libro se dedica al análisis de estas dimensiones.
La primera sección del libro brinda información sobre antecedentes importantes a tomar en cuenta para el estudio lucano, sitúa la investigación en el contexto actual de América Latina, despliega el proyecto temático y presenta la metodología que se aplica. La segunda consiste en la exégesis pormenorizada de los textos elegidos del Evangelio, combinando selectivamente pasos clásicos del método histórico-crítico y sus aportes con el análisis estructural. También se incluyen elementos de la investigación sociohistórica. La tercera sección parte del relevamiento de los datos obtenido en el recorrido exegético y semiótico del texto, y analiza tres isotopías semiológicas: la ideológica, la relacional y la económica. A partir de allí, la cuarta analiza la estructura profunda del texto y su oposición fundamental.
El estudio descata que en respuesta a la invasión de las propias filas cristianas por esquemas y prácticas de explotación económica y de desprecio con justificación religiosa, el cristianismo lucano desarrolló la idea de la justicia, del compartir y de una economía desde y para las personas necesitadas; y un proyecto de relaciones solidarias y de integración basadas en el amor y el perdón de Dios. Este proyecto de solidaridad económica y paz social para la comunidad cristiana indudablemente también debía proyectar su atracción sobre la sociedad circundante, constituyendo de esa manera un impacto social y político.
Con su construcción de una simbología contrahegemónica en lo social, económico y comunitario, basada en la llegada de Dios en Jesucristo y en la inversión de las relaciones, Lucas colaboró con la creación del universo intelectual e imaginario cristiano, que se enfrentó al universo del imperio romano. El evangelista mostró cómo la memoria histórica proporcionaba suficientes bases teológicas para cambiar relaciones y circunstancias. Por ello su texto, como literatura de proyección de alternativas, es también literatura de resistencia. Lo mismo vale al revés: por ser literatura de resistencia, es literatura de proyección de alternativas. Esto implica ruptura, no adaptación funcional.
El dominio imperial exclusivo y excluyente de Roma practicó un inclusivismo de todos los pueblos conquistados y sometidos. La práctica cristiana proyectada por Lucas y analizada en este estudio consiste en un exclusivismo cristológico que quiere incluir a todas las personas en el plan de Dios, comenzando por las más excluidas, ya incluidas por Jesucristo.
Para pedidos dirigirse a:

LUMEN
Viamonte 1674
C1055ABF Buenos Aires
Teléfono: +54-11-4373 1414
FAX: +54-11-4375 0453
ARGENTINA
editorial@lumen.com.ar
http://www.lumen.com.ar

martes, 14 de abril de 2009

La teología del gozo y el gozo de la teología: La alegría de Dios

Juan Stam, Costa Rica.

¡Nos cuesta mucho pensar en Dios como alegre! Nuestra imagen de Dios suele ser seria, a veces severa, jamás con sonrisa. Pero la Biblia nos habla del multifacético gozo de Dios, como Suprema Belleza e Infinita Alegría. Según las escrituras hebreas, Dios se deleita y se complace en nuestro cumplimiento de su buena voluntad y nuestra práctica de la justicia (1 Sm 15:22; cf. Miq 6:7). Según Isaías 62:5, "como un novio que se regocija por su novia, así tu Dios se regocijará por ti". Dios se deleita en nuestro bienestar, lo que nos motiva a nosotros a lanzar gritos de alegría (Sal 35:27; cf. 95:1-2). Es un gozo mutuo, de que nos habla Salmo 104:

Que la gloria de Yahvéh perdure eternamente; que Yahvéh se regocije en sus obras...Cantaré a Yahvéh toda mi vida, cantaré salmos a mi Dios mientras tenga aliento.Quiere él agradarse de mi meditación; yo, por mi parte, me alegro en Yahvéh (104:31-34; cf. 92:1-5).
¡Dios se goza disfrutando sus obras, y comparte ese gozo con nosotros!1
Es más, Dios mismos se ríe de nuestras vanidades, sabiendo que son más comedia que tragedia (Sal 2:4; 37:13; 59:8). Dios se ríe y nos hace reír a nosotros con su finísimo sentido de humor (Gen 21:6; cf. Sal 52:6).2 Es sorprendente y significativo que uno de los tres patriarcas hebreos se llama "Risa". El relato del nacimiento de Isaac está permeado del verbo hebreo para "reírse". Cuando Dios le anunció a Abraham que Sara iba a tener hijo, él se rió, al imaginar a su anciana esposa con barriga materna o dando de mamar (Gn 17:17). A continuación la misma Sara, que ya había dejado atrás la época de procreación, al escuchar esa misma noticia, se rió y después pretendió negarlo (18:12-15). Al nacer el niño, Sara exclamó, "Dios me ha hecho reír", y a los demás a reír con ella (21:6). No cabe la menor duda: ¡Dios tiene buen sentido de humor!
Este episodio tan humano y jocoso reaparece en el cuarto evangelio, nada menos que una evidencia de la deidad de Cristo: "Abraham, el padre de ustedes, se regocijó al pensar que vería mi día, y lo vio y se alegró" (Jn 8:56). ¿Cómo pudo decir Jesús que Abraham vio su día y se alegró? ¿Por qué escoge este texto, precisamente el pasaje sobre el nacimiento de Isaac, y específicamente el tema de la risa? Los textos de Génesis no indican ningún conocimiento salvífico de parte de Abraham; la promesa era sólo que tendrían un hijo, una nación, y una tierra. Pero en ese loco proyecto de fe nació toda la historia de la salvación, y nació con gozo evangélico. Ese gozo lo compartieron Abraham y Sara, en todo el humor divino con que Dios los hizo reír.
Filon de Alejandría, pensador judío contemporáneo con Jesús (20 a.C.-50 d.C.), enseñó que toda alegría humana es una participación en la alegría de Dios.3 Sobre Abraham, Filón describe su reírse como "resultado de una felicidad establecida y un regocijarse de la mente" (de Abr 202), que constituye "un sacrificio que la persona sabia ofrece como ofrenda a Dios". Afirma también que "el regocijarse pertenece propiamente sólo a Dios". Filón lo razona filosóficamente: sólo Dios está totalmente libre de dolor o temor, por lo que "la naturaleza de Dios... es la única naturaleza que posee completa felicidad y bendición" (ibid.). Así, sólo Dios puede alegrarse completa y totalmente. En otro escrito, Filón describe "el reír del alma" aun cuando sufre, pero "sonríe en su mente porque un gozo grande y sin mezcla ha entrado en ella [su mente]"(Mut 154).
El teólogo contemporáneo que más ha profundizado en el tema de la alegría de Dios es Karl Barth, en su larga exposición de la gloria de Dios (Church Dogmatics II/1 640-677). Partiendo de la belleza de Dios como revelación de su gloria, Barth concluye que la alegría pertenece al mismo ser de Dios.4 Como bello que es, afirma Barth, "Dios actúa como aquel que da placer, crea deseo y la premia con el goce de lo deseado" (651). "La gloria de Dios", afirma Barth, "es el gozo inherente de su ser divino, que brilla desde él y rebosa en su riqueza" (647). Eso no es casualidad ni accidental, pues Dios se revela así y actúa así, porque es así, porque es bello y deseable, lleno de goce. "El Dios atestiguado en las sagradas escrituras es el Dios quien irradia gozo, y sin ese gozo no sería comprensible en su deidad y no sería quien es" (654). Además, todas las criaturas "tienen su ser y su existencia en el movimiento divino de la divina auto-glorificación en la transferencia a ellas de su propia alegría inmanente. Es su destino ofrecer en la esfera temporal una respuesta fiel aunque inadecuada al júbilo con que está repleto Dios desde la eternidad y hasta la eternidad" (648). Las criaturas estamos llamados a "co-operar en el júbilo que rodea a Dios" (648). En una docena de páginas (646-657) Barth nos ofrece una reflexión impresionantemente profunda e inspiradora sobre la belleza y la alegría del ser de Dios como fuente suprema de la belleza y la alegría creadas. Domina el vocabulario de deseo, placer, gozo y felicidad. Ignorar esto, según Barth, es negar "el carácter radicalmente evangélico del mensaje bíblico" (654; cf. 655).
En la misma línea, Ronald Gregor Smith (Richardson, A Theological Wordbook, 117) afirma que "el gozo no es una consecuencia aislada u ocasional de la fe, sino una parte integral de toda la relación con Dios". Citando a Filipenses 4:4, Romanos 14:17 y 15:12, Gregor Smith concluye que "la fuente de gozo en la vida de Dios hace que nuestro gozo sea no sólo un don derivado del gozo de Dios, sino también un anticipo del estado final". En nuestro gozo, no sólo expresamos el gozo de Dios mismo sino también vivimos por adelantado el gozo eterno de nuestra salvación. Nuestro gozo es completo sólo en la plenitud de la presencia de Dios (Sal 16:11). "El gozo en la Biblia aparece consistentemente como una realidad escatológica que se hace presente proléptica y parcialmente en la vida humana como anticipo del reino de Dios" (ibid.).
De este origen divino nace una fuente inagotable de gozo. El pueblo de Israel celebraba las misericordias de Dios en la exuberante alegría de sus fiestas (cf. Sal 122:1). La consigna festiva era "te alegrarás delante de Yahvéh tu Dios...y tu alegría será completa" (Dt 16:11, 14,15). ¡Los hijos e hijas de Dios vivimos en fiesta permanente! De la fiesta de Enramadas se comentaba, "Quien no ha visto la alegría de esta fiesta, nunca ha visto alegría en su vida" (Zorrilla 1981:54). "Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Yahvéh iremos" (Sal 122:1). La consigna de nuestros cultos es, "Cantad alegres al Señor, habitantes de toda la tierra" (Sal 100:1). Nuestras celebraciones cristianas, como Navidad, Semana Santa, bautismo, eucaristía, renuevan la alegría de las hazañas salvíficas de Dios y también miran adelante hacia su reino definitivo.
La alegría bíblica a menudo se relaciona con la esperanza escatológica. A los perseguidos el Señor les exhorta, "Alégrense y llénense de júbilo, porque les espera una gran recompensa en el cielo" (Mt 5:12). A los mayordomos fieles se les invita a entrar en el gozo de su señor (Mt 25:21,23). Sin ver a Jesús, los fieles "se alegran con un gozo indescriptible y glorioso" en la espera de su venida (1 P 1:7-8), anticipando con alegría ese encuentro (4:13). En el Apocalipsis "la idea de gozo se proyecta hacia adelante" (Richardson 117). Apocalipsis 7 compara el cielo a la muy alegre fiesta de Enramadas (Cf. Stam, Apocalipsis Tomo II, 149-151, "El cielo será una fiesta"). Aquí en 18 y 19 Juan está celebrando con júbilo la futura derrota de Babilonia (Ap 18:20; 19:7; cf. 12:12). Bien comentan Mesters y Orofino (Apocalipse de Sâo Joâo, 317-318):
Esta alegría tan grande nace del futuro y, a través de una lectura diferente de los hechos penetra el presente, provocando el canto de las comunidades perseguidas. Aquí [en el canto] ellos verifican que no han sido engañados. La resistencia y la lucha de hoy son simiente de este futuro tan atrayente...
El Apocalipsis es uno de los libros más alegres de la Biblia. En su pobreza, los perseguidos viven una felicidad que los poderosos, en su riqueza, no consiguen entender ni poseer... Detrás del dolor de la persecución, los apocalípticos encuentran la certeza de estar en la mano de Dios. La alegría explosiona en cantos de loor y de acción de gracias.
Finalmente, esta teología de la alegría debe producir un teologizar también alegre. Nuevamente Karl Barth lo expresa elocuentemente:
La teología en su totalidad, y en todas sus partes y en sus interconexiones, en su contenido y su método es... una ciencia peculiarmente bella. De hecho, podemos decir con confianza que es la más bella de todas las ciencias. Encontrar desabrida es la marca del Filistino. Es una forma extrema del filistinismo poder encontrar la teología desabrida. El teólogo que no tiene gozo en su trabajo simplememente no es teólogo. Caras malhumoradas, pensamientos adustos y estilos aburridos de hablar son intolerables en esta ciencia. Que Dios nos libre de lo que la Iglesia Católica ha considerado uno de los siete pecados del monje – el taedium – ante las grandes verdades espirituales con las que la teología tiene que ver. Pero tenemos que entender, por supuesto, que sólo Dios nos puede guardar de caer en ese tedio. (2/1 p.656).
Así es como la teología del gozo inspira una inmensa alegría en todo el quehacer teológico. Ser llamado por Dios a la tarea teológica significa el indescriptible privilegio de "habitar en la casa de Yahvéh todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Yahvéh y recrearme en su templo" (Sal 27:4). ¡Y de alegrarme ante Dios y con Dios!
__________
1 Este gozo estético en una obra de arte bien realizada debe ser el sentido del repetitivo "bueno" de Génesis 1, que no parece tener sentido ético de "moralmente bueno". Parece ser la exclamación de un artista, "¡Qué bién que me salió esto!" (Stam 2003:19-22). En Proverbios 8:22-31, "Sabiduría" acompañó a Dios en la obra de creación y se llenó de alegría (8:30-31). Hay cierto paralelo entre la JaCMâh (Sabiduría) de Proverbios y el Logos (Palabra, Verbo) del cuarto evangelio.
2 Según Sal 126:2, Dios llena nuestra boca de risa al liberar a su pueblo; cf. Job 8:21.
3 Sobre Filón, ver BalzSch II:2033 y los respectivos escritos de Filón.
4 Con todo su énfasis sobre la belleza de Dios y el placer que produce, Barth distingue estas perfecciones divinas de otros atributos esenciales y definitivos como la santidad de Dios, su amor y gracia o su eternidad. Para Barth, la belleza y alegría de Dios son aspectos de su gloria (p.652d-653a, 655c).
Fuente: Lupaprotestante

lunes, 13 de abril de 2009

Albert Mohler: líder bautista denuncia el «suicidio de la iglesia» con pastores sin fe real en Dios

Albert Mohler, presidente del Seminario teológico de los Bautistas del Sur, ha publicado recientemente un artículo en el que da una visión representativa de lo que su denominación opina sobre las teologías protestantes liberales. Titulado “¿Cree tu pastor en Dios?”, el conferenciante y teólogo se muestra preocupado por la aparición de “ateos que predican desde el púlpito”.
Mohler empieza el artículo citando “un reciente reportaje desde Holanda”, que “apunta a una forma de locura teológica” que se estaría extendiendo. Describe el autor que autoridades eclesiales holandesas han decidido no tomar acciones contra un pastor que “abiertamente se considera ateo”. Y finaliza defendiendo que “la iglesia tiene la responsabilidad de clarificar los temas y defender la fe”, porque “si no, no es iglesia”. Y concluye que mientras Holanda ha tenido repercusión internacional debido a que ha impulsado la eutanasia, ahora se estaría dando allí algo nuevo pero similar, “el suicidio de una iglesia”, en relación a casos como el de Klaas Hendrikse.
EL CASO HENDRIKSE
Mohler explica que Klaas Hendrikse, ministro en una Iglesia Protestante, ya en 2007 publicó un libro que fue descrito como un “manifiesto de un pastor ateo”. En él, Hendrikse argumenta a favor de la no existencia de Dios, aunque insiste que cree en él como un mero concepto. El propio Hendrikse escribe que “la no existencia de Dios no es para mí un obstáculo sino una precondición para creer en Dios, es decir, soy un ateo que cree”. Más adelante dice que “Dios no es para mí un ser, sino una palabra para lo que puede suceder entre personas. Alguien por ejemplo, dice ‘no te abandonaré’, y eso convierte estas palabras en verdaderas. Sería perfecto llamar a esto, pues, Dios”.
ATEOS “EN EL ARMARIO”
Mohler, en el artículo, considera que “aunque este tipo de lenguaje teológico puede ser chocante, no es tan poco común”. El autor considera que existen teólogos cristianos que “en realidad pueden ser ateos o que no necesariamente creen que Dios exista”, pero que de alguna forma consideran que el “concepto de Dios puede ser útil” para el ser humano. Más adelante, Mohler argumenta que “la mayoría de cristianos estarían muy afectados y escandalizados si supieran que su pastor es ateo, y que no sólo eso, sino que además tiene la intención de seguir siendo el pastor”. Pero en el “entorno doctrinalmente desarmado de muchas denominaciones, el trabajo de un pastor ateo no sólo es entendible, sino real”. De alguna forma, explica Mohler, “Hendrikse es simplemente más abierto respecto a su ateismo de lo que lo son otros”. El autor sigue diciendo que “muchos protestantes de teología liberal creen que Dios es, finalmente, un concepto intelectual que puede dar sentido a la vida”, y “no un ser divino que es real, que tiene vida por si mismo, y que es soberano sobre todo lo creado”.
EL PROBLEMA: LA NO REACCIÓN
También es preocupante, para el representante bautista, que en el caso del pastor holandés, “ninguna de las dos denominaciones de las que forma parte Hendrikse le ha pedido su dimisión o ha empezado un proceso disciplinario”. Solo se anunció a los creyentes que “se abriría un debate sobre el sentido de las palabras (usadas por Hendrikse) que logre aclararlas”, y que sólo a partir de ese punto se plantearía cuáles podrían ser los siguientes pasos. “Así es el mundo protestante de teología liberal”, concluye Mohler, una denominación cristiana “que no exige a sus pastores que crean en Dios es una denominación que ha llegado al punto más bajo en términos de demencia teológica”. Porque en realidad, “la autodestrucción teológica de la iglesia no empieza con un pastor que no cree en Dios”, sino “con la negación de una doctrina aquí, y la negación de otra allá”. Así, según una fuerte frase del autor, “la cobardía de los burócratas de la iglesia abre una puerta a cualquier tipo de aberración teológica, y así se llega finalmente, claro, a tener a un ateo en el púlpito”.
Fuente: protestantedigital.com

domingo, 12 de abril de 2009

Jesús está Resucitando

Tres noches de oscuridad
te tragaron como queriendo
enterrar los sueños
del pueblo oprimido,
de la gente que ama.
El imperio y la religión insensible
creían que matándote, mataban las esperanzas de los humildes.
Tres días de oscuridad no bastaron
para matar la esperanza de la humanidad.
Te querían silenciar los que le daban al cesar
lo que era de Dios y del pueblo.
Te asesinaron los que predican
y no practican sus discursos.
Te quería matar el imperio para eliminar
los ideales de libertad de los pueblos invadidos,
y masacrados. Te mataron, maltrataron tu cuerpo,
pero no pudieron matar tu espíritu,
tus ideales.
Te enterraron para borrar tu recuerdo,
porque el imperio siempre le teme
a las ideas que resucitanen la conciencia de la gente.
El imperio huyó despavorido
a la señal de tu resurrección,
abandonaron la tumba encadenada,
¡Como te temían Jesús!
¡Le pusieron cadenas a tu tumba!
Tenían miedo de tus palabras de amor,
de tu contacto con los pobres,
tenían miedo de tu sonrisa.
Resucitaste, porque tu proyecto es vida, solidaridad.
Los ricos y sacerdotes te odiaban,
siempre andabas con los marginados,
con los excluidos, hablabas con prostitutas
y hasta te contaron con malhechores.
¿Como podías llamarte maestro?
¿Como pretendías ser un Rabino?
Tenias que morir,
Tenían que matarte,
Había que desaparecerte.
Los llamaste Hipócritas,
Sepulcros blanqueados.
¿Quien te dio esa autoridad?
Los sacerdotes que se vendieron al imperio,
te acusaron de traidor, porque querías tumbar al imperio,
porque tumbaste las mesas de las ganancias del templo.
Te habías proclamado Rey y solo rey era el Cesar,el extranjero opresor.
Te odiaban los ricos comerciantes,
¿Como te atrevías a regalar el pan y brindar salud de forma gratuita?
¿Sabes cuanto cuesta el trigo?
¿Cuanto cuestan las patentesde los medicamentos?
No sabes Jesús cuantos hambreadores deseaban tu muerte.
Jesús, resucitaste,
rompiste las cadenas que pusieronen tu tumba.
Resucitaste, te mostraste a los pobres,
a los bienaventurados y bienaventuradas,
a los que sufren, a los ciegos, a los oprimidos, a los encarcelados.
Tres noches no bastaron,
todavía hoy estas resucitando en los pueblos, en las mujeres.
Todavía el imperio te teme, e intenta matarte,
pero si te vuelven a matar seguirás resucitando una y otra vez,
y cada vez que sea necesario te resucitaremos,
porque resucitas en mi, en mis hermanos y hermanas,
en los niños y niñas, en los que aprenden a leer,
en los que luchan, en nuestros pueblos autóctonosde Bolivia , Ecuador y Perú.
En nuestra gente afrodescendiente.
Estas resucitando y resucitaras cada vez que sea necesario.
¡Este es el tiempo de resurrección!
¡Aleluya, Jesús esta resucitando!
Fuente: Obed Juan Vizcaíno Nájera. Maracaibo- Venezuela.

sábado, 11 de abril de 2009

Las Siete Palabras de Jesús en la Cruz

Por Les Thompson.
Lo dicho por Jesús cuando moría en la cruz
1. Padre, perdónales porque no saben lo que hacen
El odio es una barrera contra el perdón: Mateo 5:38-39 Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra. ¡Cristo en la cruz está volviendo la otra mejilla! ¡Increíble amor! ¿Por qué necesitaban perdón?—Mateo 18:21-22 Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete.
¡No sabía la multitud que ellos intentaban matar a Dios! ¡Realmente no sabían quién era! Por su crimen todos urgentemente necesitaban el perdón de Dios el Padre. Nótese que Jesús no hace demandas de arrepentimiento. Esta verdad ha traído acusación de otras religiones de que el Dios de los Cristianos no hace demandas, es un Dios débil, indulgente. Con los musulmanes, si alguien roba, se le corta la mano. Todo pecado tiene que ser castigado, Alá no perdona arbitrariamente. Y entre los hindús está el concepto de la reencarnación: uno paga las consecuencias de su pecado en cada reencarnación, a la vez que tiene la oportunidad de mejorar al portarse mejor. Los cristianos, al contrario, reconocemos que la razón por la cual Jesús pudo decir, “Perdónales, porque no saben lo que hacen”, es que él (al ser Dios) en ese momento moría en la cruz, precisamente está pagando la pena del pecado de cada uno de los que le crucificaban —y también de los nuestros y los de todo el mundo.
2. Hoy estarás conmigo en el Paraíso
Habían tres cruces. La costumbre era colocarlas en forma de medio círculo, para que cada crucificado pudiera ver la agonía del otro, así agrandando o aumentando el sufrimiento. Trajo Jesús esperanza para todos nosotros —Lucas 23:35-45 Y el pueblo estaba mirando; y aun los gobernantes se burlaban de él, diciendo: A otros salvó; sálvese a sí mismo, si éste es el Cristo, el escogido de Dios. Los soldados también le escarnecían, acercándose y presentándole vinagre, y diciendo: Si tú eres el Rey de los judíos, sálvate a ti mismo. Había también sobre él un título escrito con letras griegas, latinas y hebreas: ESTE ES EL REY DE LOS JUDÍOS. Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros. Respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación? Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas éste ningún mal hizo. Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso. Si Jesús perdona al malhechor en la cruz sin pedirle nada más que su fe y confianza, ¡hay esperanza para todos nosotros!
Podemos confiar en las palabras de Jesús: “¡Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo, tu y tu casa! Dios solo pide que creamos en lo que su Hijo realizó en la cruz a nuestro favor. Nada más. El lo hizo todo, no hay mérito humano que valga ante Dios. Nuestros esfuerzos para salvarnos por nuestras obras representa un repudio de lo que ya hizo Jesús. Nuestra esperanza es eterna: ¡pues el Paraíso es eterno! La gracia divina no tiene límite —se extendió a un criminal. Sencillamente porque creyó en Quién era Jesús, el que moría a su lado… y sin poder hacer nada para ganársela. Igual con nosotros.
3. Madre, he aquí tu hijo… He aquí tu madre
¡Cuán importante es la familia! ¿Por qué Jesús no entregó a su madre a uno de sus hermanos, si es que los tenía? Es que ninguno estaba presente. Dice Juan 7:5 que ninguno de los hermanos creía en él. Y en verdad tenía hermanos: Dice Mateo 13:55- 56: ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas? ¿No están todas sus hermanas con nosotros? ¿De dónde, pues, tiene éste todas estas cosas? Jesús entendía que en tiempos de grandes sufrimientos necesitamos consuelo, y el consuelo demanda el amor y cariño de seres amados. Jesús, aún desde la cruz, satisface no sólo las necesidades de su madre, pero seguramente también las de Juan: obviamente necesitaba una madre. Jesús sabe consolarnos en nuestras pérdidas y gran dolor.
4. Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Todo sufrimiento grande es acompañado por dudas. No hay un gran dolor que no haya traído las palabras: “¿Por qué yo? / ¿Donde está Dios? ¿Porqué… porqué? Pero también las dudas nos pueden llevar a la fe, si realmente creemos y confiamos en el hecho que Dios es bueno, un Dios de amor: Job 1:21 Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito. El pecado de la humanidad fue llevado por el Hijo de Dios: Habacuc 1:13 habla de Dios cuando dice: “Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio". Todo el mal, injusticia, desgracia, podredumbre del ser humano tuvo que ser cargado por Jesús en la cruz. Si no lo hubiera llevado todo, jamás pudiéramos nosotros reclamar su perdón y recibirlo. Reconozcamos el precio que tuvo que pagar Dios a cuenta de su amor: Juan 3:16: Porque de tal manera amo Dios al mundo…
5. Tengo sed
¡Cuanto sufrió Jesús en la cruz! Esta es sola una indicación. Meditando sobre las palabras de Jesús en la cruz, Francisco de Asís dice: Cuando llegué a estas palabras, me parecía que escuchaba el llanto de un pobre despreciado huérfano gritando: “¡Tengo sed!” Me pareció escuchar a los despreciados y maltratados en la tierra en un grito unísono decir; “¡Tengo sed!” Y esas palabras de Jesús cambiaron mi vida. Me dediqué, pues, a responder a esos gritos de los miserables y necesitados y despreciados de toda Italia. Jesús satisface nuestra sed: Dice Juan 19:26 que tomaron una esponja y la llenaron de un vino barato que tenían los soldados, y se lo extendieron a Jesús. Qué distinta es la manera maravillosa y amorosa y bondadosa en que Jesús satisface nuestra sed.
6. Consumado es
La expresión en ingles es TERMINADO ES, o CUMPLIDO ES, que creo nos ayuda a entender mejor lo que quería decir. Morir por los pecadores es lo que vino a hacer cuando dejó su trono en el cielo y descendió al mundo por medio de una jovencita judía que le cargó en su vientre unos nueve meses mientras el Espíritu Santo lo transformaba en hombre. Ese propósito redentor ahora lo había cumplido. Todo lo que el Hijo de Dios vino a hacer había terminado, se había cumplido y se había hecho a perfección. Nada en lo absoluto faltaba. El propósito de su sufrimiento fue cumplido: Había hecho mi salvación y la salvación tuya su prioridad…y ¡LO HABÍA LOGRADO! Tenemos, a cambio, la seguridad del amor de Dios. Para verificar que había aceptado su sacrificio en nuestro lugar, Dios lo resucitó, y como dice el texto, lo exaltó: "Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre" (Filipenses 2:9-11).
7. Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu
Cuando muy pequeño mi madre, una muy fiel y piadosa presbiteriana, me enseño las siguientes líneas, las cuales yo oraba cada noche al acostarme —y me han servido hasta el día de hoy: Me acuesto ahora a descansar, Y pido a Dios mi alma cuidar; Si muriera antes de despertar, Pido a Dios mi alma llevar. Eso fue lo que hizo Jesús en la cruz—descansar en su Padre Dios: “En tus manos encomiendo mi espíritu”. Al cabo de todo, sólo es en Dios que podemos confiar. A su vez,
por lo que hizo el amado Hijo de Dios a nuestro favor, él nos da la confianza de descansar en el perdón y en la eterna salvación que me ganó ese bendito Hijo. Sé que Jesús fue a la cruz con el fin de morir en mi lugar, y tomar allí el castigo que yo merecía. Con esa seguridad, igual que el ladrón que estuvo a su lado, puedo descansar en el hecho que él me llevará a su eterno Paraíso. A su vez, toda esta verdad me hace consciente de que después de esta vida toda persona va a uno de dos posibles destinos: el infierno (si es que no he aceptado el remedio que el Único Hijo de Dios realizó a nuestro favor), o al cielo, ese paraíso al cual nos ha abierto la puerta Jesucristo.
Fuente: Ministerio logoi