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miércoles, 16 de noviembre de 2011

HACER TEOLOGIA FEMINISTA- ENTRE EL CUERPO Y LA PALABRA

Por. Ute Seibert


“Toda experiencia, todo análisis de las situaciones sociales en las que vivimos, todas las críticas de las tradiciones que compartimos y las afirmaciones de construcciones teológicas (los cuatro “puntos” del círculo de Segundo) se han hecho en relación con cómo experimentamos, sentimos, pensamos y vivimos como cuerpos. Dado que las tradiciones cristianas han sido el lugar para la denigración del cuerpo −especialmente del cuerpo femenino− las mujeres concedemos un lugar preferente a las experiencias actuales de nuestro cuerpo, lo que muchas otras teologías de la liberación, a pesar de ser materialistas, no han asumido como central, como principio y fin de todas nuestras experiencias, de justicia/dios en el mundo”1.
Somos cuerpos, y es en nuestro cuerpo donde vivimos el dolor, la alegría, el abuso, la violencia, hambre y placer; el cuerpo es nuestro lugar de bendición y maldición. Participamos en el movimiento social como cuerpos; formando parte y queriendo transformar este cuerpo social, nos encontramos en la comunidad, en la iglesia −el cuerpo de Cristo− como cuerpos, compartiendo un cuerpo de creencias acerca de la vida, la muerte y la resurrección de los cuerpos; el sistema, económico negocia con los cuerpos, la cultura los moldea y las políticas afectan su crecimiento o deciden su exclusión.
Para las mujeres, nuestro cuerpo muchas veces ha sido un punto de conflicto y de desencuentro con el cristianismo. En nuestros procesos de toma de conciencia hemos tenido que dar-nos cuenta, desmitificar y luchar contra una serie de aprendizajes −de negación, desprecio y culpabilización− bien incorporados con relación a nuestros cuerpos que provienen de la tradición cristiana. A la vez, en la medida en que hemos ido habitando nuestros cuerpos y le hemos dado importancia a las experiencias hemos afirmado y descubierto “el cuerpo como punto de partida de la teología” (Ivone Gebara). Hay un camino iniciado que valora los cuerpos y relee la tradición cristiana desde esta perspectiva.
Este proceso se ha realizado como parte del movimiento de mujeres y en relación con el pensamiento feminista, en prácticas comunes y muchas veces desafiado por éste al darse cuenta de cómo los mensajes misóginos en nuestra cultura se han sustentados en la tradición cristiana para mantener políticas que niegan a las mujeres, jóvenes y niñas/os condiciones de vida con menos violencia y el reconocimiento del “derecho a tener derechos” y de ejercerlos, especialmente los derechos sexuales y reproductivos, que menciono aquí porque esta área parece presentar los mayores nudos y evocar las mayores resistencias dentro de las iglesias cristianas, especialmente la Católica Romana.
En adelante trataré de hacer dialogar propuestas metodológicas corporales experimentadas con grupos de mujeres con reflexiones y preguntas para nuestro quehacer teológico, abierto a reflejar la diversidad y las contradicciones, la vulnerabilidad y la belleza de los cuerpos humanos y de todos los cuerpos vivientes... CONTINUE LEYENDO

martes, 15 de noviembre de 2011

“LOS EXHIBIÓ PÚBLICAMENTE EN LA CRUZ…”

Por. Leopoldo Cervantes-Ortiz, México
…y despojando (apekdysámenos) a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente (edeigmátisen en parresía), triunfando sobre ellos (thriambeúsas) en la cruz.
Colosenses 2.15, RVR 1960
1. Los “principados y potestades”, factor importante a considerar
La reiterada mención paulina de los “principados y potestades” inicia con un pasaje que subraya la importancia que otorgaba a estas realidades en relación con la fe que él tenía en Cristo. Se trata de Romanos 8.38-39, en donde afirma tajantemente que ninguna cosa puede apartar al creyente “del amor de Dios que es en Cristo Jesús”. En la lista, que incluye a la muerte, la vida, los ángeles, lo presente, lo por venir, lo alto y lo profundo, los principados y potestades también son considerados un factor entre ellos. El teólogo reformado Hendrikus Berkhof subraya que “la secuencia es de lo más notable” y que “Pablo se refiere a un número de realidades que son parte de nuestra existencia terrenal y cuyo papel es uno de dominio”.[1] Según esto, el apóstol insiste en que estas potestades son capaces de condicionar la vida terrenal y que no se trata sólo de entidades meramente espirituales o abstractas.
La vida humana siempre está condicionada y muchas cosas pueden condicionar también el compromiso de los creyentes con Cristo hasta conseguir que se ponga en entredicho. Combinando este pasaje con las advertencias y señalamientos de Colosenses 2.8ss, Berkhof resume:
Pablo observa que la vida es gobernada por una serie de poderes. Habla del tiempo (lo presente y lo por venir), de espacio (lo alto, lo profundo), de la vida y la muerte, de política y filosofía, de la opinión pública y de la ley judía, de tradiciones piadosas y del curso fatal de las estrellas. Apartado de Cristo, el hombre está a la merced de estos poderes. Ellos circundan, llevan y guían su vida. Las demandas del presente, el temor por el futuro, el Estado y la sociedad, la vida, la muerte, la tradición y la moralidad ─todas estas cosas son nuestros “tutores y cuidadores”, las fuerzas que unifican el mundo y la vida de los hombres y que los protegen del caos.[2]
Las siguientes dos menciones aparecen en I Cor 2.8 y 15.24-26. En la primera hay una acusación directa hacia “los príncipes de este siglo” (arjóntos tou aionos), idénticos a las potestades, quienes “crucificaron al Señor de la gloria” como parte de una confrontación directa, “de poder a poder” con Dios. “En y detrás de estas autoridades visibles Pablo puede ver poderes superiores en acción”.[3] En la segunda, en alusión expresa al salmo 110, el apóstol afirma que el reino de Dios y de su Hijo se establecerá como resultado de un conflicto que “suprimirá a todo dominio, autoridad y potencia (jótan katargése pasan arjén kai pasan exousian kai dúnamin)”. Se insiste en la supresión y no en un proceso de continuidad natural o de identificación con algún régimen histórico: el Reino de Dios es una realidad y una esperanza que se sitúa más allá de los esfuerzos humanos por conseguir mejores situaciones de vida, algo que se coloca en situaciones sociales y políticas condicionadas por ideologías, partidismos e intereses muy determinados. Las potestades espirituales, enunciadas desde esta percepción teológica, participan en estos procesos a contracorriente de los designios divinos y en un “bando opuesto” a las directrices divinas y a las acciones salvíficas realizadas en Cristo. Es decir, estamos ante las fuerzas empeñadas en establecer el “anti-reino” en el mundo.

2. La exhibición pública de las potestades en la cruz

En Colosenses 2, los efectos de la muerte de Jesús en la cruz son presentados en el marco de la anulación del decreto divino contra el pecado humano, cuya “acta” (jeirógrafon) fue clavada en la cruz con Cristo para quitarla de en medio (v.14). Ese momento climático, cuando Jesús estuvo en la cruz, representó el triunfo definitivo e irreversible sobre las potestades que se oponen a los planes redentores de Dios. La Traducción en Lenguaje Actual vierte así el v. 15: “Dios les quitó el poder a los espíritus que tienen autoridad, y por medio de Cristo los humilló delante de todos, al pasearlos como prisioneros en su desfile victorioso”. Los “rudimentos del mundo” (stoijeia), entre los que están las potestades, ya no pueden dominar la vida de los seguidores/as de Jesús, por lo que esta lectura político-espiritual de su cruz y muerte apunta hacia una teología del establecimiento del triunfo de los proyectos divinos de vida sobre los planes de muerte, vigentes aún, de las potestades terrenales y espirituales contrarias la voluntad del Creador y Redentor, presentes en las estructuras cósmicas e históricas que dominan sobre la existencia de millones de personas:
Los poderes gobiernan la vida humana fuera de Cristo. Se manifiestan en tradiciones humanas (v. 8), en la opinión pública que amenaza seducir a los cristianos en Colosas para que se aparten de Cristo. Se manifiestan en la observancia cuidadosa y timorata de requerimientos sobre abstinencia de comida y bebida, o días de fiesta (vv. 16-20). Todo esto puede resumirse “en mandamientos y doctrinas de hombres”. Los “poderes mundiales” bajo los cuales la humanidad languidece, y bajo los cuales los colosenses están en peligro de volver a ser sujetos son definitivamente reglamentos religiosos y éticos […] En el v. 14 se habla de estas estructuras como la forma en que estos principados y potestades gobiernan sobre los hombres, o más bien los poderes son las estructuras. El punto principal es que Cristo por medio de su cruz ha desenmascarado y desarmado la autoridad casi divina de estas estructuras.[4]
En la cruz, Jesús luchó y venció a estos dominios político-espirituales a los que la imaginación popular identifica con “ángeles caídos” o espíritus malignos que desafían su condición de criaturas para oponerse a los designios de Dios. En la cruz, afirma Pablo, los poderes mostraron su fiereza y potencial destructivo. Allí salió a la luz la fuerza con que intentaron impedir la redención, pues por definición se oponen a que triunfe el amor y la justicia. “Antes de esto habían sido aceptados como las realidades más básicas y últimas, como los dioses del mundo. […] Ahora que el verdadero Dios aparece en Cristo sobre la tierra, viene a ser aparente que los poderes son hostiles a Dios, actuando, no como sus instrumentos sino como sus adversarios”.[5] Los instrumentos humanos y sobrehumanos al servicio de esta enemistad han sido vencidos de una vez y para siempre en la cruz de Jesús. Esos poderes no gobiernan el mundo, aunque visiblemente pueda parecerlo: la cruz los desarmó e inhabilitó para siempre. Ésa es la realidad más grande para la fe cristiana y hay que asumirla no con triunfalismo, sino con una responsabilidad activa en la promoción de la venida del Reino de Dios.


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[1] H. Berkhof, Cristo y los poderes. Grand Rapids, TELL, 1985, pp. 21-22.
[2] Ibid., p. 26.
[3] Ibid., p. 23.
[4] Ibid., p. 24. Énfasis agregado.
[5] Ibid., p. 43.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Títulos de Grado y Máster: Aprobado el reconocimiento de títulos universitarios de teología protestante

El Consejo de Ministros ha aprobado un Real Decreto que establece el régimen de equivalencias de títulos de nivel universitario relativos a enseñanzas de carácter teológico y de formación impartidos en centros docentes dependientes de la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España (FEREDE).
Era una noticia esperada, en particular por los miembros de la recién constituida Comisión para la Acreditación de Centros y Títulos de Teología Protestante. Por fin las instituciones de Formación Teológica de Ferede podrán adecuar sus programas a los criterios de Bolonia.
Había sido un camino largo y difícil hasta llegar a este punto y -a pesar del trabajo puntual de la Comisión de rectores protestantes-, había dudas sobre si se podría cumplir con todos los pasos de la tramitación, para ser aprobado antes del cambio de Gobierno, es decir, antes de la consulta electoral del 20-N.
PRIMERAS VALORACIONES
Pedro Sanjaime , Rector de la Facultad Internacional de Teología IBSTE , destaca "dos aspectos importantes que han marcado el proceso de elaboración de los proyectos académicos: Unidad y Diversidad. Unidad porque ha sido un trabajo de equipo dialogando y unificando criterios técnicos y organizativos de la educación universitaria. Diversidad, porque cada Facultad hemos mantenido la identidad bíblico-teológica de cada una. Hemos aprendido una lección importante; que a pesar de las diferencias, y sin renunciar a ellas, estamos llamados a unir esfuerzos para conseguir objetivos de calidad y excelencia en la educación teológica. Es mi convicción que Dios ha usado las circunstancias sociales, políticas y económicas para responder a la oración de Su Pueblo y cumplir Su voluntad.”.
Sanjaime también se muestra agradecido a Ferede y a sus compañeros de trabajo en la Comisión: “Quiero expresar también mi gratitud a la FEREDE y a mis colegas Rectores de las Facultades por su integridad y compañerismo", dice.
En términos parecidos se ha expresado Fernando Méndez de Moratalla , profesor de Nuevo Testamento y Exégesis en la Facultad de Teología UEBE , quien subraya el “hito histórico” que supone este reconocimiento para el trabajo de las instituciones de formación teológica protestantes: “No obtenemos el reconocimiento a algo nuevo, que no estuviera antes. Es la confirmación de que años de dedicación a la formación de hombres y mujeres para el servicio cristiano han sido el fundamento y los pilares de los programas docentes que el Estado ahora acredita”, señala.
LA TAREA POR DELANTE
La Comisión para la Acreditación de Centros y Títulos de Teología Protestante tiene ahora por delante el camino allanado para seguir trabajando por la calidad de la enseñanza teológica, la armonización de programas y la acreditación de aquellos Centros de Estudios que deseen obtener el reconocimiento a los efectos civiles de sus titulaciones.
Todo ello sin perjuicio de la identidad y carácter propio de cada Seminario que, además, mantendrán sus propios criterios de admisión, de énfasis doctrinales y en cuanto a su orientación a la formación de pastores.
CENTROS Y TÍTULOS
Al día de la fecha, los centros de formación evangélicos que han obtenido el reconocimiento civil de sus titulaciones son los siguientes: Facultad de Teología UEBE; Facultad de Teología IBSTE, Facultad de Teología SEUT (en la modalidad presencial y a distancia); y la Facultad de Teología Asambleas de Dios (CSTAD). También la Facultad Adventista de Teología, integrada en Ferede.
La relación de los títulos que se reconocen a cada entidad es la siguiente: Título de Grado en Teología expedido por la Facultad Protestante de Teología Unión Evangélica Bautista de España (Madrid), el expedido por la Facultad Internacional de Teología del Instituto Bíblico y Seminario Teológico de España (Barcelona), el de la Facultad de Teología Asambleas de Dios (Córdoba), el de la Facultad Adventista de Teología (Valencia) y el de la Facultad de Teología Seminario Evangélico Unido de Teología (Madrid).
Los títulos equivalentes al título oficial de Máster Universitario son: Máster en Teología expedido por la Facultad Protestante de Teología UEBE (Madrid) y el de la Facultad Adventista de Teología (Valencia).
A partir de ahora, los alumnos que estudien en estas Facultades de Teología, previa aprobación de las pruebas de acceso a la Universidad, recibirán un Título de Grado en Teología, que les permitirá realizar estudios de postgrado (maestría y doctorado), en cualquier Universidad española o extranjera, dentro del área de Humanidades, lo que sin duda constituye un importante estímulo para aquellos estudiantes capaces, que aspiren a una formación teológica y académica superior.

Fuentes: Efe, Actualidad Evangélica
© Protestante Digital 2011

sábado, 12 de noviembre de 2011

ENTREVISTA CON JOSE COMBLIN

Primera parte:


Segunda parte:

Tercera parte:

Cuarta parte:

Quinta parte:

Sexta parte:

Septima y final:

Jose Comblin, sacerdote, teologo conversa con warken

viernes, 11 de noviembre de 2011

11.11.11 Día Internacional del Compromiso por los Huérfanos

RIP Steve Jobs

Un hombre que experimentó El milagro de la Adopción, su historia puede repetirse en la vida de huérfanos que están en busca de familias adoptivas. 11.11.11 Día Internacional del Compromiso por los Huérfanos ¡Para que el mundo tenga muchos más Steve Jobs!
Cuando hablo de Steve Jobs y la Adopción, me refiero al comienzo de su historia y he querido compartir con ustedes parte de un bello Discurso de Steve Jobs. Este discurso fue pronunciado el 12 de Junio de 2005 en la Ceremonia de Graduación de la Universidad de Stanford. Creo que es conveniente hacerlo por dos razones: primero, porque habla de sus comienzos y segundo porque habla de cómo él veía a la muerte.
Sus comienzos fueron de aventura y milagros, como toda historia de adopción. Y para mi, (Rebeca Knowles) como madre adoptiva, me conmueve el escuchar su historia, pues me recuerda que cada ser tiene su destino, y nosotros como padres, tenemos el privilegio de ser parte, de ser testigos de la vida de otro individuo a través de la paternidad, la maternidad, ya sea biológica o a través del milagro de la adopción.
Que iba ella a saber, que el niño que estaba en sus brazos seria el gran Steve Jobs. Ni ella, ni aquella lo sabía. Sin embargo, solo una lo disfruto y lo vio crecer. Dos madres lo amaron. La primera, le dio la vida cuando lo “dio a luz”, la otra le dio vida con el corazón al adoptarlo hijo.
Al final del discurso cuando habla de la muerte, Steve dice: “Recordar que vas a morir es la mejor forma que conozco de evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder. Ya estás desnudo. No hay razón para no seguir al corazón.”
Yo soy madre adoptiva, soy una “madre del corazón”, y es mi deseo inspirar a los que están a mí alrededor, principalmente a mis hijos, a vivir con el corazón, a darse de corazón, a amar con el corazón. Steve Jobs logro hacerlo.
Esta es la manera que Steve Jobs compartió su historia de adopción hace solo seis años atrás.“Dejé Reed College después de los seis primeros meses, pero después seguí por allí por libre otros 18 meses, más o menos, antes de dejarlo de veras. Entonces, ¿por qué lo dejé?
Comenzó antes de que yo naciera. Mi madre biológica era una titulada universitaria joven y soltera, y decidió darme en adopción.
Ella tenía muy claro que quienes me adoptaran tendrían que ser titulados universitarios, de modo que todo se preparó para que fuese adoptado al nacer por un abogado y su mujer. Solo que cuando aparecí decidieron en el último momento que lo que de verdad querían era una niña. Así que mis padres, que estaban en lista de espera, recibieron una llamada a media noche preguntando:
“Tenemos un niño no esperado; ¿lo queréis?” “Por supuesto”, dijeron. Mi madre biológica se enteró de que mi madre no tenía titulación universitaria, y que mi padre ni siquiera había terminado el bachillerato, así que se negó a firmar los documentos de adopción. Sólo cedió, meses más tarde, cuando mis padres prometieron que algún día iría a la universidad.
Y 17 años más tarde realmente fui a la universidad. Pero de forma descuidada elegí una universidad que era casi tan cara como Stanford, y todos los ahorros de mis padres de clase trabajadora los estaba gastando en mi matrícula. Después de seis meses, no le veía propósito alguno.
No tenía idea de qué quería hacer con mi vida, y menos aún de cómo la universidad me iba a ayudar a averiguarlo. Y me estaba gastando todos los ahorros que mis padres habían conseguido a lo largo de su vida. Así que decidí
dejarlo, y confiar en que las cosas saldrían bien. En su momento me dio miedo, pero en retrospectiva fue una de las mejores decisiones que nunca haya tomado.
En el momento en que lo dejé, ya no fui más a las clases obligatorias que no me interesaban, y comencé a meterme en las que parecían interesantes.
No era idílico. No tenía dormitorio, así que dormía en el suelo de las habitaciones de mis amigos, devolvía botellas de Coca Cola por los 5 céntimos del depósito para conseguir dinero para comer, y caminaba más de 10 Km los domingos por la noche para comer bien una vez por semana en el templo de los Hare Krishna. Me encantaba. Y muchas cosas con las que me fui topando al seguir mi curiosidad e intuición resultaron no tener precio más adelante.
Os daré un ejemplo: en aquella época el Reed College ofrecía la que quizá fuese la mejor formación en caligrafía del país. En todas partes del campus, todos los póster, todas las etiquetas de todos los cajones, estaban bellamente caligrafiadas a mano. Como ya no estaba matriculado y no tenía clases obligatorias, decidí atender al curso de caligrafía para aprender cómo se hacía. Aprendí cosas sobre el serif y tipografías sans serif, sobre los espacios variables entre combinaciones de letras, sobre qué hace realmente grande a una gran tipografía. Era sutilmente bello, histórica y artísticamente, de una forma que la ciencia no puede capturar, y lo encontré fascinante.
Nada de esto tenía ni la más mínima esperanza de aplicación práctica en mi vida. Pero diez años más tarde, cuando estábamos diseñando el primer ordenador Macintosh, volvió a mí. Y diseñamos el Mac con todo dentro. Fue el primer ordenador con tipografías bellas. Si nunca me hubiera dejado caer por aquél curso concreto en la universidad, el Mac jamás habría tenido múltiples tipografías, ni tipos con espaciado proporcional. Y como Windows no hizo más que copiar el Mac, es probable que ningún ordenador personal los tuviera. Si nunca hubiera decidido dejarlo, no habría entrado en esa clase de caligrafía, y los ordenadores personales no tendrían la maravillosa tipografía que poseen. Por supuesto que era imposible conectar los puntos mirando hacia el futuro cuando estaba en clase. Pero era muy, muy claro al mirar atrás diez años más tarde.
Otra vez: no se pueden conectar los puntos hacia adelante, sólo puedes hacerlo hacia atrás. Así que tenéis que confiar en que los puntos se conectarán alguna vez en el futuro.” En este link puedes leer la historia de cómo su padre biológico, original de siria, se arrepiente de haberlo dado en adopción: Pueden también leerlo en wikipedia aquí
Quisiera continuar con la última parte de su discurso:
“Mi tercera historia es sobre la muerte, Cuando tenía 17 años, leí una cita que decía algo como: “Si vives cada día como si fuera el último, algún día tendrás razón”. Me marcó, y desde entonces, durante los últimos 33 años, cada mañana me he mirado en el espejo y me he preguntado: “Si hoy fuese el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy?” Y si la respuesta era “No” durante demasiados días seguidos, sabía que necesitaba cambiar algo.
Recordar que voy a morir pronto es la herramienta más importante que haya encontrado para ayudarme a tomar las grandes decisiones de mi vida. Porque prácticamente todo — las expectativas de los demás, el orgullo, el miedo al ridículo o al fracaso — se desvanece frente a la muerte, dejando sólo lo que es verdaderamente importante. Recordar que vas a morir es la mejor forma que conozco de evitar la trampa de pensar que tienes algo que perder. Ya estás desnudo. No hay razón para no seguir al corazón.Hace casi un año me diagnosticaron cáncer. Me hicieron un análisis a las 7:30 de la mañana, y mostraba claramente un tumor en el páncreas. Ni siquiera sabía qué era el páncreas. Los médicos me dijeron que era prácticamente seguro un tipo de cáncer incurable, y que mi esperanza de vida sería de tres a seis meses. Mi médico me aconsejó que me fuese a casa y dejara zanjados mis asuntos, forma médica de decir prepárate a morir. Significa intentar decirle a tus hijos todo lo que ibas a contarles en los próximos diez años en unos pocos meses.
Significa asegurarte de que todo queda atado y bien atado, para que sea tan fácil como sea posible para tu familia. Significa decir adiós.
Viví todo un día con ese diagnóstico. Luego, a última hora de la tarde, me hicieron una biopsia, metiéndome un endoscopio por la garganta, a través del estómago y el duodeno, pincharon el páncreas con una aguja para obtener algunas células del tumor. Yo estaba sedado, pero mi esposa, que estaba allí, me dijo que cuando vieron las células al microscopio los médicos comenzaron a llorar porque resultó ser una forma muy rara de cáncer pancreático que se puede curar con cirugía. Me operaron, y ahora estoy bien.Esto es lo más cerca que he estado de la muerte, y espero que sea lo más cerca que esté de ella durante algunas décadas más. Habiendo vivido esto, ahora os puedo decir esto con más certeza que cuando la muerte era un concepto útil, pero puramente intelectual:
Nadie quiere morir. Ni siquiera la gente que quiere ir al cielo quiere morir para llegar allí. Y sin embargo la muerte es el destino que todos compartimos. Nadie ha escapado de ella. Y así tiene que ser, porque la Muerte es posiblemente el mejor invento de la Vida. Es el agente de cambio de la Vida. Retira lo viejo para hacer sitio a lo nuevo. Ahora mismo lo nuevo sois vosotros, pero dentro de no demasiado tiempo, de forma gradual, os iréis convirtiendo en lo viejo, y seréis apartados. Siento ser tan dramático, pero es bastante cierto.
Vuestro tiempo es limitado, así que no lo gastéis viviendo la vida de otro. No os dejéis atrapar por el dogma — que es vivir según los resultados del pensamiento de otros. No dejéis que el ruido de las opiniones de los demás ahogue vuestra propia voz interior. Y lo más importante, tened el coraje de seguir a vuestro corazón y vuestra intuición. De algún modo ellos ya saben lo que tú realmente quieres ser. Todo lo demás es secundario.”

Fuente: RELIGION PURA

jueves, 10 de noviembre de 2011

MUJERES HACIENDO TEOLOGÍA: REDESCUBRIENDO LAS TEOLOGÍAS FEMINISTAS EN AMÉRICA LATINA

Por. LORETO FERNÁNDEZ MARTÍNEZ, Chile
“Sueño con recuperar nuestra memoria… que como mujeres podamos ofrecer una nueva economía, una nueva política, una nueva teología… sueño con hablar de lo nuestro sin tener tanta vergüenza…”A.C., entrevistada de Bolivia
¿Pueden las mujeres pensar? La pregunta en sí misma puede pasar por insulsa, ridícula, obvia, innecesaria. Sin embargo, para muchas de nosotras se mantiene la sospecha de que a pesar de las luchas sociales en que “nuestros derechos” se han equiparado, parcialmente al menos, a los de los varones y que en los discursos políticamente correctos la exclusión de las mujeres es inaceptable, la respuesta no es tan evidente. En la práctica no sólo persisten diferencias inexcusables en todos los ámbitos, incluido el académico, sino que presenciamos, además, una refinada forma de marginación que opera soterradamente y sigue suponiendo que la voz de las mujeres (pensamiento, prácticas, proyectos, visiones, juicios), es mera alteridad de aquello que realmente tiene consistencia ontológica, a saber, la voz masculina. Como bien dice Margarita Pizano:
Hoy se ha modernizado una masculinidad neoliberal y globalizada que controla, vigila y sanciona igual que siempre. Pero esta vez a través de un discurso retorcido, menos desentrañable y en aparente diálogo con la sociedad en su conjunto, donde va recuperando, funcionalizando, fraccionando, absorbiendo e invisibilizando a sus oponentes y que trae consigo una misoginia más profunda, escondida y devastadora que la del viejo sistema patriarcal.
Aún así, y parafraseando a Foucault, hay mujeres que solas o asociadas a colectivos, desde espacios académicos u otros inventados por ellas mismas, mantienen la insurrección de los saberes sometidos, afectando de alguna manera las disciplinas del conocimiento humano. En este contexto, el Centro
Ecuménico Diego de Medellín (en adelante CEDM), desde su programa de “Teología y justicia de género”, se hizo cargo de una investigación tendiente a pesquisar el estado del quehacer teológico de mujeres católicas en América Latina, con el fin de generar algunas líneas fundamentales para el fortalecimiento de la teología feminista en nuestro continente. Dicho estudio se centra, en principio, en examinar las posibilidades de las teólogas de pensar críticamente las categorías de lo sagrado y de la trascendencia. De esta manera, se preocupa de forma especial por la incidencia que estos nuevos discursos de lo divino puedan tener en la creación de nuevos imaginarios religiosos y prácticas liberadoras, alternativas al modelo patriarcal que se refleja y reproduce en los paradigmas teológicos tradicionales.
En este breve artículo, presentaremos algunos antecedentes de las Teologías Feministas en América Latina, antecedido de una nota aclaratoria, una categorización de este quehacer como marco de referencia, temáticas recurrentes en las teólogas latinas y, finalmente, algunos desafíos que nos parece oportuno señalar. Todo esto, dentro del marco de esta investigación iniciada a fines del 2007 y en la que colaboraron más de 40 mujeres de 9 países del continente. que da cuenta de la distancia que hay entre la declaración de buenas intenciones y las prácticas efectivas al respecto.
NOTA ACLARATORIA
¿Qué decimos cuándo decimos? Con la certeza de que el lenguaje no es ni unívoco ni neutral, y que en cuanto dador de sentido y mediador de las experiencias, supone siempre un margen de distancia entre la comprensión de quien le usa y la generación de resignificados de quien o quienes lo recepcionan, es que nos permitimos explicitar los márgenes de la definición que tienen algunos conceptos que usaremos en esta presentación y que se establecieron como parámetros para la investigación en curso. De este modo, cuando hablamos de Teología/as feminista/as Latinoamérica/as las entendemos como teologías múltifacéticas y pluralistas, realizadas desde la óptica de las mujeres, sus búsquedas de sentido, sus luchas y su contribución a generar espacios de justicia y reciprocidad en todos los ámbitos, superando la lógica patriarcal imperante. Como aproximación general, se pueden reconocer al menos dos grupos: Radicales, Post-Patriarcales, post-cristianas o teálagas, que tienen una actitud completamente rupturista con sus tradiciones de origen y que apuntan a recuperar la experiencia de Jesús más allá de la cultura que lo encierra; están también las Reformistas, que tienen una actitud crítica y de sospecha frente al sexismo que descubren en las prácticas y sustentos teóricos de sus tradiciones, pero que aún poseen algún grado de vinculación con sus respectivas Iglesias, confiando en que es posible transformarlas desde dentro.
Hemos optado por hablar de “quehacer teológico” más que de teología, puesto que en cuanto disciplina y en un sentido tradicional, ésta se asocia casi exclusivamente a los ámbitos académicos, desarrollados por profesionales que acreditan su experticia con determinados grados. Sin embargo, los condicionamientos que excluyen a las mujeres de dichos espacios son de tal magnitud en la teología, que nos parece importante validar las nuevas geografías que las mujeres han buscado para sí y sus discursos de lo sagrado. Por lo tanto, es importante el proceso de empoderamiento que han llevado adelante mujeres de diversos contextos, tratando de significar o resignificar sus propias experiencias y prácticas de fe, ya sea que las hayan sistematizado discursivamente o no, en los centros tradicionales de estudio o fuera de ellos. Lo anterior incluye ámbitos teológicos o espacios pastorales, es decir, aquellos lugares al interior de la iglesia católica, como grupos diocesanos, parroquiales, de comunidades religiosas, y donde las mujeres, teniendo posturas más o menos críticas, siguen adhiriendo a la confesionalidad desde la pertenencia estructural a la iglesia católica romana y grupos independientes. Consideran también lugares donde las mujeres en solitario o en colectivos, se reconocen originalmente como parte de la tradición católica, aunque hacen sus búsquedas de manera autónoma y sin ninguna regulación eclesial.
ANTECEDENTES DE LA TEOLOGÍA FEMINISTA EN AMÉRICA LATINA
La diversidad y riqueza del quehacer teológico de las mujeres en nuestro continente y su correlato en determinadas prácticas orientadas a un estilo de vida que supere los marcos impuestos por el actual sistema patriarcal imperante, tiene algunos antecedentes fundamentales que se han ido entretejiendo hasta dar luz lo que se conoce como Teologías Feministas Latinoamericanas (en adelante, TFLA). Puesta la mirada en los procesos sociales a nivel mundial, entre sus antecedentes está, por ejemplo, el Movimiento de Liberación de las Mujeres –considerado como uno de los hitos del siglo XX–, con sus dirversas reivindicaciones: aquellas, por ejemplo, que apuntan a los aspectos relacionales, de derechos civiles y reproductivos, o vinculados al similar status. Su fuerte desarrollo en Europa y EE.UU. a partir de la década de los 60, se fue expandiendo lentamente al resto del planeta, y con mayor intensidad en América Latina desde los ’80 con matices particulares, como en el caso del desafío planteado por el intento de superar la feminización de la pobreza, en un continente marcado por la opresión y la desigualdad social.
Ya en el plano de la estructura eclesial, el Concilio Vaticano II fue un momento de fuerte impacto para la iglesia católica. Sus conclusiones permitieron, entre otras cosas, una revisión de las prácticas pastorales, una relación dialogante con el mundo, la historia y otras Iglesias y confesiones religiosas, como también el fortalecimiento de las Iglesias locales y la emergencia de una eclesiología centrada en la categoría teológica de pueblo de Dios, que impulsó una mayor participación de las y los laicos al interior de la comunidad eclesial. En Latinoamérica a partir de la 2ª Conferencia Episcopal de Medellín (1967), cuyo objetivo era precisamente la aplicación del Concilio nombrado en nuestro continente, se ahondó en un compromiso por la justicia social y en una opción clara y decidida por los pobres, sustentada por la emergente Teología de la Liberación, cuya reflexión se articulaba considerando la praxis de compromiso social y político de las y los cristianos en un continente marcado por la pobreza, la exclusión y la desigualdad. Sin embargo, las resistencias de los sectores más conservadores siempre mantuvieron una tensión que se fue acrecentando durante el largo pontificado de Juan Pablo II, quien mantuvo en entredicho, cuando no descalificó, el camino de las comunidades católicas y particularmente de las teólogas y los teólogos de la liberación.
En un escenario social, marcado mayoritariamente por la mantención de sistemas políticos opresivos y eclesialmente por el refuerzo de posturas contrarias a los derroteros abiertos por el Concilio, la teología de la liberación no sólo se mantuvo, si no que se fue diversificando contextualmente. De este modo, en algunas teólogas fue creciendo la conciencia que hacer teología en América Latina tomando en cuenta la situación del pobre, debía consistir en asumir el rostro de las mujeres campesinas, indígenas, afrodecendientes, pobladoras, que eran doblemente marginadas en su situación de pobres y de mujeres. Este será otro elemento que va a singularizar la producción teológica en nuestro continente y es la interpelación permanente que se hace a los discursos, desde las experiencias de las mujeres concretas, mujeres pobres que por su vida cotidiana interpelan todas nuestras representaciones, especialmente nuestro imaginario de Dios: ¿Qué Dios es este que ha permitido su exclusión, su explotación, su permanencia en un situación social que les niega su condición de personas? ¿Dónde está el Dios que escucha el clamor de su pueblo? ¿Cómo es? ¿Dónde está? ¿Qué puede aportar a la liberación de las mujeres?
Otro elemento que articula la TFLA es su acento ecuménico. Las mujeres del continente nos hemos hermanado en nuestras búsquedas y en nuestros sueños, al ir descubriendo que independientemente de la tradición religiosa de la que somos herederas, tenemos una historia común de sometimiento y una serie de aprendizajes hechos en nuestras iglesias que nos cuestionan, nos inquietan y nos llaman a buscar nuevas respuestas desde espacios diferentes, surgidos a partir de nuestras propias preocupaciones y experiencias. Aparecen entonces las Teologías Feministas en nuestro continente, las que también sufrirán procesos de diversificación, marcados tanto por los contextos desde donde se hacen, como por las subjetividades de quienes la van gestando. También se verán afectadas, negativamente, en el caso de las teólogas católicas, por la mantención, durante casi 30 años (considerando los pontificados de Juan Pablo II y de Benedicto XVI), de políticas eclesiales centralistas. Una de las consecuencias de este proceso de repliegue doctrinal, es el resurgimiento de un modelo de cristiandad que impuso –e impone– fuertes sanciones a los sectores de mayor crítica hacia la cúpula de la iglesia católica (cuestionamiento, censura, prohibiciones, reprobación pública, etc.). Lo anterior se justifica, por parte de la curia romana, a través de un discurso anquilosado y cerrado a las reivindicaciones de género. Además, las Teologías Feministas, en general, han debido enfrentar los nuevos escenarios culturales donde lo religioso es puesto en entredicho y se ha cuestionado su lugar en la sociedad. Un proceso de secularización que no se puede evadir, porque el impacto que causa, toca de alguna manera a la teología en general y particularmente a aquella circunscrita a posturas feministas, o cuyas prácticas pastorales se suman a las reivindicaciones de las mujeres, como por ejemplo, la búsqueda de la igualdad de género y de la reciprocidad en el conjunto de relaciones.
CATEGORIZACIÓN DEL QUEHACER TEOLÓGICO
Si bien es cierto que destacadas teólogas latinoamericanas han dado cuenta del despliegue de la teología desarrollada por mujeres en el continente9, Ivonne Guevara ha sido una de las de mayor influencia en las corrientes feministas latinoamericanas y nos parece que su explicación del quehacer teológico en tres fases diferentes, de los 60 a la fecha, sigue teniendo plena vigencia. Al menos así lo constata nuestra investigación, por una parte, cuando es citada espontáneamente por más de la mitad de las mujeres entrevistadas y, por otro lado, ante la evidencia de que su propuesta da cuenta muy acertadamente del lugar de las teólogas. En este sentido, se descubre con relativa facilidad, en los relatos de las participantes, su permanencia en alguna de las fases o las evoluciones experimentadas, por cada una de las mujeres, a lo largo de sus trayectorias. Como la misma autora señala, dichas fases no tienen un orden cronológico, pueden darse de manera sucesiva o convivir de manera simultánea de acuerdo a los procesos y los contextos en que se efectúen.
La Primera Fase es llamada por Ivonne Guevara como“El descubrimiento de la mujer como sujeto histórico oprimido”. Es un trance que corresponde a cuando las mujeres se van asumiendo, desde su singularidad y especificidad, como sujeto oprimido, pero también de liberación y reflexión teológica. Hay que recordar que muchas de las mujeres que hoy adscriben a la teología feminista, a fines de los 60 e inicios de los 70, mostraron un fuerte compromiso social, estuvieron presentes en las luchas reivindicativas del continente y fueron adherentes a la teología de la liberación. En este proceso muchas de ellas descubrieron que el rostro de los pobres no era abstracto y, en el caso de las mujeres, revestía una doble marginalidad. La Segunda Fase es “La feminización de los conceptos teológicos”, que da paso a las búsquedas de imágenes de Dios, practices celebrativas y espacios de vivencia de la fe que integren lo femenino. En esta fase se cuestiona fuertemente el patriarcado y se empiezan a descubrir sus expresiones en las prácticas religiosas que tienen que ver con una concepción eclesial tradicional, aunque ésta siga presente y reproduciéndose, en los discursos teológicos. Por último, la Tercera Fase es la “Teología ecofeminista holística”, a través de la cual se replantean todos los paradigmas tradicionales de la teología y se invita a generar nuevos referentes en todos los ámbitos, buscando mayor libertad y creatividad. Del mismo modo, se presta atención a nuevas temáticas, vedadas en la teología tradicional, como el cuerpo, el placer, los derechos reproductivos, etc., y otras formas de relaciones integradoras que abarquen toda la realidad de las mujeres.

TEMÁTICAS RECURRENTES
¿Cómo se articula el discurso de lo sagrado en el trabajo de las teólogas feministas? ¿Hay tópicos recurrentes en el continente a pesar de la diversidad cultural, considerando, además, que las mujeres que hacen teología pueden estar en diversas fases y, por lo tanto, tener preocupaciones muy distintas en sus diversos quehaceres teológicos? Nuestra investigación arrojó que si bien algunas temáticas tienen mayor o menor interés y relevancia, hay preocupaciones transversales como la espiritualidad o los estudios de género, cuya diferenciación está dada por el tratamiento, lenguaje o códigos en que se presenta, pero cuya presencia reiterada demuestra que son de importancia para la teología latina hecha por mujeres de hoy. Por supuesto, los puntos de convergencia de los quehaceres teológicos suponen los diversos espacios en los que se desarrollan, estos es, dependen, en principio, de si las mujeres se ubican en los ámbitos académicos, donde claramente se sigue trabajando temas más tradicionales como la Biblia o los sacramentos, ambientes pastorales donde el acento está puesto más en lecturas populares de la Biblia y emergen como preocupación la violencia o la autoestima, o si están relacionados los espacios independientes donde al no haber control jerárquico se da una mayor creatividad y libertad para incorporar con fuerza el tema del cuerpo, la sexualidad, derechos reproductivos, ecología.
DESAFÍOS
Nos gustaría finalizar dejando hablar a las mujeres que generosamente colaboraron con nuestro trabajo, a ellas les preguntamos qué desafíos tenían en su quehacer teológico, qué esperaban, con qué soñaban. Claramente hay un sinnúmero de factores que dificultan la concreción de estos planteamientos, pero mostrarlos puede ser una manera de empezar a buscar caminos o pistas que ayuden a superarlos. El primer desafío que surge con nitidez es la necesidad de incrementar la producción escrita de las teólogas del continente y salir de la máxima de que “Son pocas y escriben poco”. Otra búsqueda tiene que ver con la necesidad de generar mayor articulación y trabajo en redes. Es interesante que como método, muchas mujeres creen colectivos donde los procesos de reflexión y síntesis surgen de manera cooperativa, donde la circularidad de las relaciones va permitiendo la autoafirmación de ellas mismas, animándolas a sacar adelante sus proyectos y aportar creativamente a la teología desde miradas renovadas. Para algunas, vinculadas a los espacios confesionales, se hace imprescindible una mayor –cuando no real– presencia de mujeres en la academia. Asociado a lo anterior, agregaríamos la posibilidad de hacer verdaderamente teología feminista y no mera reproducción de los ya conocidos relatos masculinos sobre Dios, la religión y lo sagrado. Otros desafíos tienen que ver con el rol sociopolítico de los discursos teológicos. Al respecto es muy elocuente lo que planteaba una de nuestras entrevistadas: “Quiero una igualdad total, económica, política, una democracia radical, que quiere decir que yo puedo hacer muchas luchas, porque la igualdad es una cosa muy grande…También la igualdad religiosa, es muy importante, hinduismo, budismo, cristianismo… …yo espero que las mujeres de América Latina, las mujeres pobres, negras, marginalizadas puedan reunirse con mujeres de otros continentes para que puedan ver que no estamos en una competencia, estamos juntas también con los hombres marginalizados…Yo quiero luchar con las mujeres que quieren resistir, analizar su situación, reflexionar sobre sus experiencias, su posición local, su posición social y así hacer una historia de transformación.”
Para concluir, creemos que entre nuestras tareas pendientes está reconocer –como lo hemos hecho tantas veces – que la palabra de Dios para nosotras es una palabra masculina, que “aunque se quiera hablar de Dios sin imagen precisa, en las culturas cristianas latinoamericanas…persisten rastros de imágenes que identifican a Dios con lo masculino”. No obstante, este reconocimiento tiene que alentarnos a seguir caminando y buscando, para que nuestros balbuceos sobre la trascendencia, alguna vez, ayuden a romper con este modelo patriarcal imperante y nuestros discursos de lo sagrado tengan el gusto inigualable del primer beso, una copa de buen vino o un paseo por playa al atardecer.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Combatir la desigualdad de género para lograr la salud de las mujeres

La Dra. Sarojini Nadar es una teóloga y académica de Sudáfrica que trabaja en cuestiones de género, religión y salud desde hace muchos años. Actualmente es profesora principal y directora del programa de Género y Religión, en la Facultad de Religión y Teología de la Universidad de KwaZulu-Natal. Nadar ha estado empeñada a fondo con las iglesias para crear una conciencia sobre la salud de las mujeres en las comunidades, poniendo en tela de juicio los valores patriarcales y trabajando a favor de la justicia de género.
Como parte de la iniciativa del Consejo Mundial de Iglesias (CMI) de invitar a congregaciones y cristianos individuales a hacer de noviembre un mes de salud y sanación, e iniciar meditaciones bíblicas sobre género y salud reproductiva y sexual, Nadar fue entrevistada por el grupo de comunicaciones del CMI en relación con el tema “Desigualdad de género y su impacto en la salud: creadas a imagen de Dios”.
¿Cuáles son los problemas principales con que se enfrentan las mujeres en relación con su salud y bienestar, como consecuencia de la desigualdad de género?
Es importante señalar que la salud no es necesariamente la ausencia de enfermedad, sino un estado de bienestar holístico en todos los aspectos de la propia vida: físicos, emocionales, mentales, sociales y, ciertamente, espirituales. La desigualdad de género influye desgraciadamente en cada uno de estos aspectos del bienestar, causando no sólo un desequilibrio en la sociedad, sino también puede conducir incluso a la muerte física. El ejemplo más doloroso de ello es el de la pandemia del VIH y el SIDA en Sudáfrica. La desigualdad de género es un factor determinante en la transmisión sexual del VIH y, al mismo tiempo, influye en el tratamiento, la atención y el apoyo. El VIH ha llegado a manifestarse como una pandemia de género debido al contexto sociopolítico de nuestras sociedades.
¿Qué soluciones pueden ofrecer las iglesias para garantizar la buena salud de las mujeres en las comunidades?
Hay toda una serie de espacios que existen y pueden crearse para que las mujeres elijan opciones más sanas que conduzcan a su bienestar. No hay tiempo para examinar todos estos espacios, pero yo pienso que uno de los más poderosos es el de las organizaciones eclesiales de mujeres.
Estas organizaciones pueden ofrecer el espacio para que las mujeres lleguen a ser agentes de cambio y para combatir el status quo patriarcal. Por desgracia, estas organizaciones se han convertido en “portavoces patriarcales”, en lugar de ser espacios para la transformación. El único modo en que se pueden recuperar estos espacios es que las mujeres mismas tengan un fuerte sentido de justicia y equidad de género.
Además, prácticas culturales perjudiciales, tales como la “limpieza de las viudas” (práctica tradicional según la cual se espera que las mujeres tengan relaciones sexuales, en muchos casos, con un pariente de su fallecido marido, con el fin de asegurar la propiedad dentro de la familia), la mutilación genital femenina, la preparación de las mujeres para relaciones de género desiguales en el matrimonio, todo lo cual continúa alimentando la pandemia del VIH. Frecuentemente son las mujeres quienes mantienen estas prácticas.
¿Cómo ve usted la función de las iglesias para apoyar a las mujeres en su búsqueda de la equidad y buena salud?
Varios estudios sobre desigualdad y violencia de género muestran que, a pesar del impresionante mecanismo nacional, la desigualdad y la violencia de género siguen alcanzando niveles inaceptablemente altos. Por esta razón, es más importante que nunca la función de las iglesias.
Una de las formas más importantes para atender a las personas es por medio del texto sagrado, la Biblia. La Biblia está llena de recursos para afrontar la desigualdad de género y mostrar los modos en que dicha desigualdad conduce a la enfermedad y la muerte. Estos textos bíblicos son demasiados para mencionarlos todos, pero quizás en el meollo del problema se halla la cuestión de la dignidad humana: profundizar en lo que significa haber sido creadas a imagen de Dios.
¿Cómo entiende usted la frase bíblica “Creados a imagen de Dios”?
El mito mediooriental de los orígenes de la creación que aparece en la Biblia Hebrea no sólo se ha afianzado en las culturas de todo el mundo sino que ha servido para establecer y legitimar una jerarquía de relaciones de género en la sociedad, debido simplemente a la idea de que la mujer fue creada a partir de la costilla del hombre.
Como ha señalado Phyllis Trible, “a través de los tiempos se ha utilizado este texto para legitimar el patriarcado como voluntad de Dios. Se defiende que subordina la mujer al hombre en la creación, la describe como su seductora, la maldice, y autoriza al hombre a dominarla”. Un estudio de la Biblia que cuestione la noción de que la mujer fue creada de una costilla, en lugar de ser la mitad del primer adama terrícola, puede contribuir en gran medida a fundamentar la idea de que la mujer fue creada plenamente a imagen y semejanza de Dios y que, por lo tanto, la violencia contra la mujer implica “violencia contra Dios”

Sobre Consejo Mundial de Iglesias
El CMI agrupa a 349 iglesias, denominaciones y comunidades de iglesias en más de 110 países y territorios de todo el mundo que representan más de 560 millones de cristianos, incluidas la mayoría de las iglesias ortodoxas, gran cantidad de iglesias anglicanas, bautistas, luteranas, metodistas y reformadas, así como muchas iglesias unidas e independientes.

Fuente: Consejo Mundial de Iglesias & LUPAPROTESTANTE