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viernes, 22 de febrero de 2013

La misión de Jesús y la nuestra

Por C. René Padilla
El punto de partida más apropiado para entender la naturaleza de la misión que Dios ha encomendado a la iglesia es la misión que, según los cuatro Evangelios, Jesucristo llevó a cabo durante su ministerio terrenal. ¿Cuáles fueron sus prioridades? ¿Cuál fue su mensaje? ¿Qué elementos incluyó en su misión? ¿Cuál fue su motivación? Las respuestas a estas preguntas nos ayudarán a entender un hecho fundamental de la eclesiología y la misionología bíblicas: que, sin desconocer o minimizar las grandes diferencias de lugar y tiempo entre los de Jesús y los nuestros, la iglesia está llamada a continuar la misión de su Señor a lo largo de la historia hasta que él vuelva.
En términos generales, el propósito de Dios es que la iglesia se constituya en una comunidad de testigos de Jesucristo. Esto, sin embargo, significa mucho más que “dar testimonio” verbal acerca de él: significa ser y vivir como él. La misión de la iglesia es inseparable de la misión de su Señor no sólo porque la iglesia le pertenece a él sino también porque la vocación de la iglesia es que la Palabra que en el siglo I se hizo carne y vivió entre nosotros (Jn 1:14) continúe manifestando su presencia en la sociedad en el siglo XXI por medio de ella.
De todas las descripciones de Jesucristo en el Nuevo Testamento, ninguna comunica con tanta fuerza la naturaleza de su misión como la descripción de él como “siervo” o “esclavo” (doulos). Según Marcos 10:45, él dijo de sí mismo que “el Hijo del hombre no vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos”. Tal descripción combina dos figuras del Antiguo Testamento: el glorioso Hijo del hombre de Daniel 7, que viene entre las nubes del cielo para establecer su dominio eterno sobre todos los pueblos, naciones y lenguas, y el Siervo sufriente del cántico del Siervo del Señor en Isaías 53, que ofrece su vida en expiación para justificar a muchos. Esta admirable paradoja es una manera de afirmar que Jesús vino para establecer su reinado universal sobre la base del sacrificio de sí mismo por los pecadores, es decir, como “el Mesías crucificado” (1Co 1:23; 2:2).
Es obvio que el sacrificio de Cristo—un sacrificio de eficacia redentora—es irrepetible. Como afirma el autor de la carta a los Hebreos, en virtud de la voluntad de Dios “somos santificados mediante el sacrificio del cuerpo de Jesucristo, ofrecido una vez y para siempre” (10:10). Sin embargo, el Nuevo Testamento provee una base sólida para afirmar que los seguidores de Cristo estamos llamados a reproducir en nuestra propia experiencia el mismo tipo de entrega, inspirada por el amor, que lo llevó a él a la cruz. En palabras del apóstol Juan: “En esto conocemos lo que es el amor: en que Jesucristo entregó su vida por nosotros. Así también nosotros debemos entregar la vida por nuestros hermanos” (1Jn 3:16).
Para el apóstol Pablo es clara la relación entre la entrega de Jesucristo en la cruz y su propia experiencia como misionero. A eso apunta un texto cuya interpretación ha dado mucho que pensar a los estudiosos: “Ahora me alegro en medio de mis sufrimientos por ustedes, y voy completando en mi mismo lo que falta de las aflicciones de Cristo a favor de su cuerpo, que es la iglesia” (Col 1:24). No se trata de que Pablo considere que los sufrimientos de Cristo hayan sido insuficientes para cumplir cabalmente su propósito redentor. Se trata, más bien, de que el apóstol considera que su propio sufrimiento hace posible que la iglesia llegue a ser lo que Dios se ha propuesto hacer de ella y por lo cual Jesucristo dio su vida. Si la iglesia quiere ser fiel a su llamado a prolongar la misión de Jesucristo a lo largo de la historia, toda ella y más aún sus líderes no pueden evadir el sacrificio que implica seguir el camino de Jesús como el Siervo sufriente del Señor.

miércoles, 20 de febrero de 2013

‘Da vida’, el aborto, la vida y la muerte. Derechos Humanos, los cristianos y los pobres

Por. Juan Simarro Fernández,  España*
La Declaración de los Derechos del Niño de la ONU (1959) demanda “especiales salvaguarda y cuidado del niño, incluida la legal, antes y después del nacimiento”.
 
Queremos seguir hablando sobre el derecho humano a la vida, sobre el artículo 3 de la Declaración Universal sobre los Derechos Humanos, que es el tema de esta serie de la cual llevamos ya 25 artículos.
Estamos escribiendo desde Madrid, España. Veo en la prensa evangélica una noticia que dice: “Según el Instituto de Política Familiar (IPF), en España se han realizado 118.359 abortos en 2012, convirtiéndose en el tercer país de la UE en su práctica —sólo detrás del Reino Unido y Francia—, y el primero en tendencia de crecimiento” . Por tanto no estamos hablando de un tema fantasma o irrelevante. Estamos hablando de algo sumamente importante para la vida humana.
Una de las incoherencias sociales o esquizofrenia social como afirmamos en los Principios Inspiradores de nuestro centro “Da Vida” de Misión Evangélica Urbana de Madrid, es el hecho de que se invierten una cantidad de recursos sanitarios para que la ciencia avance en temas de fertilización asistida y que los niños prematuros puedan tener viabilidad, mientras que, por otra parte, en muchos casos de nuestro momento histórico y dependiendo de los diferentes países, se flexibiliza el abortoo, como se dice eufemísticamente, la interrupción voluntaria del embarazo, en lugar de llamarle el exterminio de los no natos, su muerte violenta.
Por eso, aunque en algunos ambientes no se nos entienda y se nos pueda tachar de retrógrados, nos unimos a muchos médicos y científicos que están por la defensa de la vida humana en su etapa prenatal y afirmamos con ellos que el principio de la vida humana se da en el mismo instante de la fecundación.
También en nuestro Servicio “Da Vida” de Misión Evangélica Urbana de Madrid, en sus principios inspiradores, afirmamos que, aunque en el proceso de crecimiento intrauterino el feto depende de la madre en cuanto a su alimentación y viabilidad desde las perspectivas físicas, no se puede afirmar que el feto constituya en ningún momento una parte del cuerpo de la madre. Este concepto es muy importante para la defensa de la vida en el tema del aborto. El feto es un ser humano totalmente distinto, un individuo distinto de la madre en cuyo seno habita, se nutre y crece.
Así, no podemos afirmar, en ningún caso, que la madre sea dueña de ese ser humano y, por ende, creemos que no puede hacer con él lo que quiera, no puede exterminarlo, matarlo. Con el aborto, la madre destruye una vida humana distinta de su vida misma.
Aunque nosotros, como cristianos evangélicos tenemos como base de inspiración las Sagradas Escrituras, al igual que nuestro Programa Da Vida, nos alineamos también con el artículo 3 de la Declaración de los Derechos Humanos que estamos citando en defensa de la vida, pero también este Programa evangélico también se adhiere a la Declaración de los Derechos del Niño de la ONU (1959), que demanda “especiales salvaguarda y cuidado del niño, incluida la legal, antes y después del nacimiento”.
Que estos textos no queden en declaraciones formales que no se tienen en cuenta a la hora de realizar un aborto.
También nos adherimos y recordamos lo dicho en la Carta de Derechos del Niño aprobada por el Consejo de Europa(Carta Europea de los Derechos de la Infancia, de octubre del año 1.979), en la que se dice: “desde el momento de su concepción, el niño que va a nacer debe gozar de todos los derechos enunciados en la presente Declaración” .
Yo sé que no es fácil hablar en estos términos en algunos ambientes sociales en los que los cristianos nos movemos, pero yo creo que, a la luz del propio texto bíblico, los cristianos debemos estar a favor de la defensa de la vida, sea en el caso del aborto que ahora estamos tratando por tener la Entidad que presido un centro pro-vida, o en otros casos en los que la vida se siente amenazada.
Nosotros estamos muy contentos de tener nuestro Centro Da Vida aún con la característica de que la propia naturaleza asistencial y de integración social de la Misión Evangélica Urbana de Madrid, su propia característica de ser una Misión de ayuda a las personas en desventaja social, en riesgo de exclusión social o ya en exclusión social, haga que no sólo vengan como usuarios a este servicio sólo mujeres buscando alternativas al aborto, sino mujeres con sus hijos ya nacidos en sus brazos buscando recursos asistenciales, orientación y amor.
Creo que en estos aspectos de nuestro Programa Da Vida es un privilegio para los evangélicos que muchos niños en Madrid se puedan pasear en carritos o sillas que compraron familias evangélicas para sus propios hijos y que luego han donado, que se puedan alimentar con alimentos que provienen de los fondos de donantes de nuestras iglesias, que puedan ir vestidos también con ropas infantiles que han usado los niños de las familias evangélicas, o comprados con donativos de creyentes evangélicos —pues también se usa mucha ropa infantil nueva—, aunque tengamos otras ayudas que no provienen estrictamente de la generosidad de los miembros de nuestras iglesias o, mismamente, de nuestras iglesias mismas.
Consideramos evangelizador y altamente positivo para la sociedad civil la convicción cristiana que atribuye la propiedad exclusiva de la vida humana a Dios, convicción que no sólo nos lleva a hacer alguna que otra declaración, escrito o charla, sino que nos lleva a comprometernos con las mujeres embarazadas, un compromiso que surge de la vivencia de nuestra espiritualidad cristiana que nos lanza a la defensa de la vida. Es el ánimo de servicio que Jesús nos enseñó y del cual nos dio ejemplo.
 
©Protestante Digital 2013

domingo, 17 de febrero de 2013

¿QUE ES LA MEMORIA?

Deseo que esta canción que nos habla de la memoria, nos ayude a repensar nuestra historia, nuestro pensamiento, nuestra vida en el seguimiento a Cristo. La memoria es una herramienta pedagógica que nos sirve para aprender, a sentir el dolor de los otros. Que Dios nos ayude a ser ejemplo hacia los demás.

martes, 12 de febrero de 2013

Mercaderes de personas. No a la trata de personas

Banner "No a la trata"El pasado 4 de febrero, en España, era desarticulada una organización dedicada a la explotación sexual de mujeres brasileñas resultando en la liberación de 6 de ellas que eran obligadas a ejercer la prostitución[1]. Esta noticia es, tan sólo, la punta del iceberg del sangrante tema de la trata de personas en el mundo.
Según el informe de Tyler Marie Christensen, publicado por ACNUR[2], “es extremadamente difícil evaluar el alcance de la trata de personas a nivel mundial debido a la naturaleza clandestina de este crimen. La Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (ONUDD) estima que hay, como mínimo, 2,5 millones de víctimas de trata de personas en un determinado momento.
Según la ONUDD, aproximadamente el 79 por ciento del total de la trata de personas tiene el propósito de explotación sexual, mientras que la OIT estima que el 98 por ciento de las personas objeto de trata con fines de explotación sexual son mujeres y niñas. Las mujeres son víctimas de la trata por muchas razones. En primer lugar, ellas intentan encontrar trabajo en países ricos y les prometen empleos de camareras o niñeras y posteriormente, cuando llegan al país de destino, son forzadas a involucrarse en situaciones de explotación sexual. Es indudable que la desigualdad y las desventajas económicas son factores que hacen que las personas se vuelvan vulnerables a la trata. Un factor igualmente importante es la posibilidad de conseguir grandes ganancias de la explotación de personas y el riesgo relativamente bajo de tener que rendir cuentas por estos crímenes.
La OIT estima que las ganancias ilícitas totales del trabajo forzoso son de casi USD 32 billones anuales, de los cuales se estima que el 67 por ciento se deriva de la industria del sexo. El Departamento de Estado de los EE.UU. ha reunido estadísticas sobre el número total de procesos y condenas relacionados con la trata en todo el mundo. En 2008 se produjeron 5.212 procesos y 3.427 condenas, cifras relativamente insignificantes”.
Ante esta lacerante situación Lupa Protestante lanza una campaña (cartel+banner) de sensibilización-denuncia de la trata de personas en nuestras sociedades. Os proponemos el uso del cartel y el banner para ser utilizados en vuestras comunidades, blogs y sitios web, así como sugeriros la organización de coloquios y grupos de acción y reflexión sobre el tema en vuestras iglesias. Para ello os proponemos el visionado del reportaje emitido en el programa televisivo Informe Semanal (TVE) realizado por Teresa Rodríguez y Mikel Martin que explica la situación de las mujeres víctimas de tráfico y explotación sexual en España (http://vimeo.com/14506335 – visionar abajo). Y la lectura del informe “Trata con fines de explotación sexual: Protección de las víctimas en la legislación nacional e internacional de asilo” (Acnur, 2011)
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domingo, 10 de febrero de 2013

Jacques Ellul, pensador-poeta (II)

Por. Leopoldo Cervantes-Ortiz, México*
El silencio para Ellul: “la ausencia de palabras es un misterio que conduce hacia Dios”,
 
Lo poético contiene una paradoja dentro de sí. ¿Consideras insignificante al lenguaje poético, en comparación con el discurso político y científico? Tienes razón, pero la poesía continuamente nos acerca la incertidumbre de la ambigüedad, junto con los dobles significados junto con los dobles sentidos, interpretaciones múltiples, trasfondos falsos y múltiples facetas. La palabra es siempre paradójica porque corresponde directamente a nuestra ambigüedad como personas . [1] J.E.
En ese gran libro que es La palabra humillada , Jacques Ellul no deja de reflexionar, desde loss prolegómenos, acerca del lenguaje poético y sus capacidades . Nada alejado de los postulados lingüísticos sobre la arbitrariedad de los signos, en su propia labor como escritor se situó ante la palabra con un respeto muy notable, al grado de que no publicó en vida su poesía.
Como se ve en el epígrafe, Ellul consideraba a las palabras como portadoras no solamente de significados múltiples sino también como expresión del ser humano, ontológicamente, en la línea existencialista de Martin Heidegger. Este paralelismo ha sido señalado por Jean-Pierre Jézéquel: “la meditación, el redescubrimiento del arte y en particular de la palabra, a la que atribuye un papel esencial en la develación del ser”. [2]
Su valoración teológico-lingüística del poder y, al mismo tiempo, de las limitaciones del lenguaje humano, lo hizo explorar, en ese volumen, la manera en que “la dictadura de la imagen”, en nuestro tiempo, ha avasallado las capacidades expresivas de lo escrito y hablado. Recurre también a la idea religiosa de “misterio” y escribe al respecto :
Ahora estamos llegando a la última característica a tener en cuenta acerca de la palabra: es el misterio. Lo más explícito y la palabra mejor explicada aún me lleva inevitablemente de regreso al misterio. Este misterio tiene que ver con la otra persona, a quien no puedo desentrañar, y cuya palabra me proporciona un eco de su persona, pero sólo eso. Percibo este eco, sabiendo que hay algo más. Este es el misterio que siento al reconocer espontáneamente que no entiendo bien o totalmente lo que dice la otra persona. Hay un misterio para mí en mi propia falta de comprensión, ya que puedo darme cuenta de ello. ¿Cómo voy a reaccionar? ¿Cómo puedo responder? Tengo la sensación de toda una zona de misterio en el hecho de que no estoy muy seguro de que he entendido correctamente. No estoy muy seguro de contestar. No estoy muy seguro de lo que estoy diciendo . [3]
Ese misterio contenido y desatado por la palabra en la poesía se multiplica y aumenta dada la polisemia que alcanza por el trabajo consciente de quien escribe a sabiendas del material que está en sus manos.
Con ello, Ellul se puso del lado de poetas-críticos como T.S. Eliot, Octavio Paz o Josef Brodsky, para quienes la marea del lenguaje rebasa las limitaciones temporales del escritor históricamente situado . Yannick Imbert, en su breve análisis sobre la sociología y la fe en sus poemas póstumos, destaca el celo con que Ellul asumió la labor poética: “La poesía hace a la persona, es la encarnación de una sabiduría personal día tras día. La íntima naturaleza de la poesía explica la dificultad para leer los poemas de Ellul. De hecho, él no había deseado, durante su vida publicarlos, pero también indicó que su poesía era una parte importante de sí mismo”. [4]
Didier Schillinger, director de Editions Opales (que publicó Silences ) afirma: “Ellul me dijo que para él era la parte más importante de su obra”. Y sobre el poder evocativo de las palabras para él, pone un poema de ese libro como ejemplo:
En el bazar tomaré
la estrella y su banquete
el mirto y su cortejo
Edipo y su destino
Puesta en escena virtual
el aparador, va y viste
Y el azar ritual
me da la espalda – Se voltea
Poesía de observación vital, un tanto autocontenida y hasta tímida, que se acerca a las realidades del mundo y las reseña con delectación y sorpresa . Allí están siempre las cosas, pero ellas “hablan” desde el misterio de la palabra, al ser vehiculadas por ella.
El breve poema citado no deja de aludir figuras míticas y en otros textos de Silences, según refiere Imbert, recurre a imágenes tomadas de metáforas bíblicas, la literatura, la pintura o algunos eventos históricos. En el texto incluido aquí las alusiones son Electra, Medea , de Pierre Corneille y, por supuesto, Edipo Rey. Y agrega: “El poeta está jugando consigo mismo, con su imaginación y la vida, con las palabras y la experiencia, con la creatividad y la memoria. Pero en Electra, Medea y Edipo Ellul encuentra recapitulada la tragedia y el drama de la libertad humana y la responsabilidad. Aquí el poeta enfrenta la inescapable realidad de la elección, con la irremediable realidad de la vida”.
No es casualidad que ese libro aluda desde el título a lo contrario de la palabra, el silencio, pues, para Ellul, “la ausencia de palabras es un misterio que conduce hacia Dios”, en lo que siguió las lecciones del Eclesiastés, sobre el que meditó tan profundamente.
“La palabra es un misterio. El silencio, la ausencia de la palabra, también lo es”. [5] En Oratorio, como veremos, la palabra se despliega en esta misma línea, pero con otro registro.
Ellul, quien escribió tanta prosa, al asumirse como poeta enfrentó valientemente los linderos del silencio.

[1] J. Ellul, The humiliation of the Word. Grand Rapids, Eerdmans, 1985, p. 25. Traducción española: La palabra humillada. Madrid, Ediciones SM, 1983. Texto completo del libro: www.jesusradicals.com/wp-content/uploads/humiliation.pdf.
[2] J.P. Jézéquel, “Jacques Ellul ou l’impasse de la technique”, en Journal du MAUSS, Mouvement Anti-utilitariste dans les Sciences Sociales, www.journaldumauss.net/spip.php?article743.
[3] J. Ellul, op. cit., p. 25.
[4] Y. Imbert, “Jacques Ellul’s poetry: sociology and faith have fused”, en www.transpositions.co.uk/2012/08/jacques-elluls-poetry-sociology-and-faith-have-fused-part-i.
[5] J. Ellul, op. cit. Estas palabras forman parte del final del segundo capítulo, “Los ídolos y la palabra”, que despliega un brillante análisis teológico.

*Autor: Leopoldo Cervantes-Ortiz

©Protestante Digital 2013

lunes, 4 de febrero de 2013

Jacques Ellul, pensador-poeta (I)

Jacques Ellul, pensador-poeta (I)
Su labor poética, que escondió hasta el final de su vida, como ha sucedido con otros autores, lo muestra como alguien que respetaba profundamente la palabra.
Por. Leopoldo Cervantes-Ortiz, México*
                                 
   Un poeta miente cuando arroja el lenguaje: “Le dije ‘Manzana’ a la manzana, y me contestó: “Mentiroso”. Y “Buitre” al buitre, pero no respondió”. La soberanía humana se debe más a nuestro lenguaje que a nuestra técnica y a los instrumentos de guerra. Uno puede esperar o creer de sí mismo que es libre a causa del lenguaje. Nombrar algo significa afirmarse a uno mismo como sujeto y designar al otro como objeto. Es el mayor riesgo espiritual y personal . [i] J.E.
Ahora que se han cumplido 100 años del nacimiento del gran intelectual protestante francés Jacques Ellul, aniversario bien referido por Samuel Escobar en estas páginas hace unas cuantas semanas, [ii] bien vale la pena el esfuerzo por indagar en varias de sus facetas como escritor .
Ellul formó parte de una pléyade de militantes del protestantismo francés que incluye a gente como Oscar Cullmann, Pierre Chaunu, Paul Ricoeur y Georges Casalis, por sólo mencionar algunos. Como ellos, desarrolló una intensa actividad escritural en sus 82 años de vida. Sus magníficos trabajos sociológicos y teológicos le granjearon el respeto de su generación, incluso en el ámbito religioso, pues a su participación formal en la Iglesia Reformada de su país agregó una sólida contribución al surgimiento del Consejo Mundial de Iglesias, dado que colaboró en la redacción de sus documentos iniciales , además de que sus diversos libros sobre el tema capturaban poderosamente la atención puesto que desarrollaba los temas que le interesaban desde una perspectiva muy personal y polémica.
En la sección de teología del sitio Jesus Radicals , que describe a Ellul también como un anarquista (y vaya que da fe de esta descripción la enjundia que manifiesta en Cristianismo y anarquismo ), es posible leer algunos de sus libros en inglés y una gran cantidad de documentos, inconseguibles por otra vía. Destacan, entre ellos, “Karl Barth and us. The groundwork of our theological task” ( Karl Barth y nosotros, el fundamento de nuestra tarea teológica ), escrito a solicitud de la revista Sojourners, que explica magistralmente la manera en que el teólogo reformado suizo influyó en él y también aprovechó el momento para deslindarse del adjetivo “calvinista”, que utilizaban algunas personas en estados Unidos para describirlo; y “¿The victory of Hitler?” , considerado ya un clásico y que publicó en los días finales de la Segunda Guerra Mundial. Tomás Hanks, en un artículo publicado por el Boletín Teológico de la Fraternidad Teológica Latinoamericana, describe a Ellul como el “original teólogo de la liberación”. [iii]
Joyce Main Hanks encontró en su obra una veta prácticamente inagotable, prueba de lo cual son las traducciones de varios libros, varios volúmenes de recopilación bibliográfica bibliografía, así como su estrecha colaboración en el Forum Ellul , que ha publicado 50 boletines desde 1988 ( en Facebook ). (De la vertiente teológica de Ellul nos ocuparemos en otro momento.) La revista Réformé, en donde colaboró abundantemente, le dedicó un número especial que recoge textos de diversas épocas .
Su labor poética, que escondió hasta el final de su vida, como ha sucedido con otros autores, lo muestra como alguien que respetaba profundamente la palabra , por lo que escribió ese gran alegato en su defensa que es La humillación de la palabra, donde según algunos responde a la obra de Paul Evdokimov, El arte del icono: teología de la belleza, “a la que objeta tratar de comprender la naturaleza divina a partir de la imagen y de las imágenes, más que mediante la palabra de Dios”. [iv] En esa línea, han hecho bien algunos analistas, como Yannick Imbert, que han relacionado estas preocupaciones teológico-lingüísticas con sus textos poéticos. [v]
Silences (Silencios, Burdeos Opales, 1995) y Oratorio. Les quatre cavaliers de l’Apocalypse ( Oratorio. Los cuatro jinetes del Apocalipsis, Burdeos, Opales, 1997)son los dos volúmenes aparecidos después de su muerte . Con 96 páginas cada uno, no incluyen prólogo ni introducción.
El primero, una colección muy variada de 16 textos, está integrado por textos recopilados por su secretaria y Jean, su hijo mayor. El segundo fue escrito en los años sesenta y está dividido en cinco capítulos que abarcan los grandes temas que le apasionaron: la naturaleza, la tecnología, la muerte, Dios, el ser humano y la libertad. [vi] Este poemario sigue la estela de Apocalipsis: arquitectura en movimiento (título original en francés, ), en el que Ellul indaga en profundidad sobre ese libro bíblico. Javier Sicilia, en un número dedicado íntegramente a Ellul en 2002 por la revista Ixtus, que dirigió,tradujo dos fragmentos de Oratorio , cuyo aliento y simbolismo apocalíptico no dejan de percibirse:
I
El cielo resonó con el duelo más cruel
cuando la Mano se posó sobre el segundo lacre
y los temerosos ángeles contuvieron sus alas
al saber que el hombre a lo lejos llamaba a su delirio.
Pero quién habría podido rechazar ese llamado
cuando Dios no inflige semejante retractación
a aquellos cuya locura rechazó la sal—
Y la mano que responde se apresta a responder.
Misterio, sello abierto, catástrofe engendrada
de la tierra al cielo, los fragmentos esparcidos
(¿dónde te buscaremos, lacre roto para siempre?)
cubren el curso perdido de los ríos de la Historia.
La plegaria guardó silencio y los cantos enmudecieron,
los enhiestos ángeles dejaron caer un velo sobre sus zozobras
y sólo los querubines escucharon sus armas
en el toro Behemot a quien hablaron.
Majestad para la gloria y pronto para el miedo,
Poder acumulado de energía en la materia
adorable en el cristal del trono del Señor,
mas terrible cuando se desencadena sobre la tierra.
Un solo mugido, insostenible estrépito
que se dirige más allá de nuestros tibios deseos,
hacia el insospechado ser que no evocamos…
Cuando grites “Ven” se borrarán nuestra quimeras.
CORO
A las puertas del sol golpeó la palabra
y Todo resonó con un largo estremecimiento
Debimos abandonar la canción de los símbolos
y mendigar desde entonces la paz para un óbolo
Emprendimos el balbuceo de un canto
para reemplazar la loa de los ángeles
para apaciguar el ardor del hierro
para consolar la llaga de la carne
para huir un poco entre las ilusiones
Mientras que más allá de los más funestos sueños
en la perfecta oscuridad del umbral de esa nada
se abría uno desconocido,
pura espera, abierto—
Las puertas del infierno creadas en el instante mismo
comprendieron la Palabra y nos han aguardado . [vii]
Olivier Millet reseñó Silencios con estas palabras precisas y sugerentes, destacando la extrañeza y, al mismo tiempo, la complementariedad de esta poesía con sus múltiples preocupaciones e intereses:
Pero al leer estos poemas ahora, después de su muerte, nos damos cuenta de que la obra de Ellul, el pensador y teólogo, estaba arraigada en una experiencia y en una escritura que acompañaba las formas “públicas” de su expresión. Su profunda vida interior y su lirismo se localizaban detrás de sus ideas y su testimonio, o van más allá de ellas. Este es probablemente el significado del título, Silencios. […]
Ellul, como poeta, se reafirma en este volumen a así mismo como el lector-exegeta que hemos admirado . [viii]

[i] J. Ellul, The humiliation of the Word. (La humillación de la palabra) Grand Rapids, Eerdmans, 1985, p. 52.
[ii] Samuel Escobar , “ Centenario de Jacques Ellul, profeta de un cristianismo radical ”, en Protestante Digital, 28 de diciembre de 2012 . Carlos Martínez García ha dedicado varios artículos al autor francés en la misma revista.
[iii] T. Hanks. “Jacques Ellul: ¿el original ‘teólogo de la liberación’?”, en Boletín Teológico, núm. 12, octubre-diciembre de 1983, pp. 1-31.
[iv] Véase: Julio Trebolle, Imagen y palabra de un silencio. La Biblia en su mundo. Madrid, Trotta, 2008, pp. 32-33.
[v] Y. Imbert, “Jacques Ellul’s poetry: sociology and faith have fused”, en
[vi] James Lynch, “ The poetry of Jacques Ellul ”, en The Ellul Forum. For the critique of technological civilization, núm. 22, enero de 199, p. 11.
[vii] J. Ellul, “Poemas”, en Ixtus. Espíritu y Cultura, año IX, núm. 36, 2002, pp. 43-45.
[viii] O. Millet, Reseña de Silences, en The Ellul Forum , traducción de J.M. Hanks, núm. 20, enero de 1998, p. 20.
 
*Autores:Leopoldo Cervantes-Ortiz
©Protestante Digital 2013

sábado, 2 de febrero de 2013

Ediciones Kairós y sus libros de semilla local

Por C. René Padilla, Argentina
Lo que sigue se basa en la transcripción que Martha de Berberián hizo y editó de la conferencia que René Padilla dictó en la Consulta Letra Viva que se realizó en San José de Costa Rica en julio de 2012.
Mucho de lo que voy a decir tiene que ver con mi propia biografía. Mi propósito es compartir un poco de lo que significa para mí cumplir un ministerio en el campo de la literatura en América Latina.
Hace poco leí un artículo sobre las semillas modificadas genéticamente para lograr mejores resultados en los cultivos. Hay un debate muy serio porque no están todas las investigaciones científicas apropiadas para decir que realmente estas semillas no producen problema para la salud humana. Se sospecha que muchos problemas de salud hoy (el cáncer, por ejemplo, que está creciendo de una manera asombrosa en todo el mundo) se deben a la modificación genética de las semillas. Y en América Latina nos especializamos en recibir las semillas de ese tipo para aumentar la producción.
Voy a hablar de cultivos. En el Nuevo Testamento se hace referencia a la “siembra del evangelio”, o sea, a la siembra de semillas que pueden reproducirse. Ustedes recuerdan la parábola del sembrador. Es una parábola muy conocida. No se trata de cuatro tipos de “personas” sino de cuatro tipos de “terrenos”, porque a veces la misma persona tiene diferentes tipos de actitud frente a la Palabra de Dios. Jesucristo muy a menudo hace referencia a lo que sucede a su alrededor. Sus oyentes están muy familiarizados con los cultivos y la siembra, y saben que no siempre la cosecha es igual. En gran medida ésta depende del terreno. En el capítulo 13 de Mateo leemos lo que significa la parábola del sembrador.
Cuando alguien oye la palabra acerca del reino y no la entiende viene el maligno, y arrebata lo que se sembró en su corazón. Esta es la semilla sembrada junto al camino. El que recibió la semilla que cayó en terreno pedregoso es el que oye la palabra e inmediatamente la recibe con alegría, pero como no tiene raíz, dura poco tiempo. Cuando surgen problemas o persecución a causa de la palabra, enseguida se aparta de ella. El que recibe la semilla que cayó entre espinos es el que oye la palabra pero las preocupaciones de esta vida y el engaño de las riquezas la ahogan de modo que no llega a dar fruto. Pero el que recibe la semilla que cayó en buen terreno es el que oye la palabra y la entiende. Este sí produce una cosecha al 30, al 60 y hasta el 100 por ciento.
En los cuatro terrenos la semilla es la misma: es semilla con potencial para germinar y reproducirse, pero los terrenos son diferentes. Ayer escuchamos una muy buena exposición sobre la importancia que tiene para la literatura el conocimiento del público al cual se dirige. Podemos decir que hay que conocer el terreno y hay que estar seguros de que se siembra en donde se debe sembrar. Pero hablemos un poco de la semilla misma. Refiriéndonos a los libros que publicamos decimos: “Tenemos un buen producto”. Queremos transformar la manera de pensar de la iglesia y del mundo. Estamos convencidos de que la semilla es buena, pero no siempre es buena para el terreno donde vamos a sembrarla: es semilla “transgénica”, traída de “otro lado”.
Yo me crié en un hogar donde no había mucha formación académica, pero había mucho interés en la lectura. Mi padre era un lector voraz y leía de todo: las noticias de la II Guerra Mundial, libros de historia y comentarios bíblicos. Me crié en ese ambiente y siempre, desde muy chico, me gustó la lectura. Creo que empecé a escribir cuando aprendí a leer y escribir, y me gustó la idea de dedicarme a escribir.
Doy gracias a Dios porque en mi formación tuve un profesor de primera en el primer año del colegio secundario. Nunca me olvido de ese profesor, porque durante todo un año recibía cada viernes 120 trabajos escritos por los estudiantes, y el lunes nos los devolvía con sus observaciones y las calificaciones respectivas. A mí me ayudó mucho eso, y como resultado comencé a escribir ensayos cuando estaba en la secundaria. Lo que nunca imaginé es que me convertiría en alguien que no solo disfrutaría el escribir, sino en alguien a quien le gustaria publicar, publicar y publicar. ¡Nunca pensé que terminaría publicando más de 200 libros!
Resulta que el movimiento estudiantil con el que yo trabajaba, la Comunidad de Estudiantes Evangélicos (CIEE), consiguió un excelente editor para publicar la revista Certeza, y con el sueño de publicar también libros eventualmente: Alejandro Clifford, quien había sido profesor de literatura de inglés en la Universidad de Córdoba. Consiguió también la ayuda de un administrador, Paul Sheetz, un misionero estadounidense que se encargó de todo lo que tenía que ver con la distribución de la literatura, aunque no tenía mucha experiencia en ese campo.
Al poco tiempo salió la revista Certeza, que tuvo una trayectoria muy hermosa lo largo de cerca de dos décadas. También empezamos la publicación de libros bajo el sello de Ediciones Certeza. El primer libro que se publicó fue Cristianismo básico, de John Stott. Lamentablemente Paul Sheetz tuvo un infarto y se vio obligado a renunciar a su cargo, dejando así un vacío que nadie quería llenar.
En ese entonces nosotros estábamos viviendo en Lima, Perú, una ciudad que a mí me fresultó deprimente. Me deprimía el cielo siempre gris, el polvo que a uno se le mete por los oídos, la pobreza tan visible incluso en las cercanías del centro de la ciudad. Como se me había nombrado Secretario General de la Comunidad Internacional de Estudiantes Evangélicos para América Latina, yo propuse nuestro translado a la Argentina, donde yo me encargaría de la admistracion de Ediciones Certeza. Se aprobó la propuesta, así que nos trasladamos a Buenos Aires.
Por un tiempo me desempeñé no solo como secretario regional de la CIEE para América Latina sino también como administrador de Ediciones Certeza. Samuel Escobar llegó del Brasil (donde había estado trabajando como obrero de la CIEE) y se hizo cargo de Ediciones Certeza por un tiempo. Pero luego decidió emigrar al Canadá, y me dejó a mí como director de la editorial. La preparación que yo tenía para este cargo se limitaba a mi gusto por la lectura y por los libros. Nunca pensé que terminaría dedicando muchísimo más tiempo a editar lo que otros escribían que a escribir yo mismo. ¡Hay que ponerse a editar los escritos de autores latinoamericanos para descubrir que algunos no aprendieron ni en la secundaria ni en la universidad lo que debieron haber aprendido en la primaria en cuanto a redacción! Sin embargo,i tienen buenas ideas, y hay que hacer algo para que en sus escritos quede lo que quieren decir y que se comunique con claridad. Así que dediqué muchísimo tiempo al trabajo de editar.
Mi experiencia como editor ha sido bastante satisfactoria por varias razones. En primer lugar, cuando empecé había demasiados libros producidos con semillas transgénicas. Para las editoriales que publicaban libros evangélicos en ese entonces, si había libros que se vendian exageradamente bien en los Estados Unidos, había que traducirlos, y eso era lo que publicaban. De vez en cuando traducían libros que valía la pena publicar, pero en general… bueno, sin comentarios. Entonces empecé a soñar. En América Latina también pensamos; tenemos semilla local, pero es cuestión de ayudar a que los autores en potencia escriban. Algunos escriben aunque no tienen mucho que decir, pero lo escriben bien. Otros tienen mucho que decir, pero no se animan a escribir. Entonces había que descubrir a los que podían escribir bien y también tenían algo que decir. Así fue, y gracias a Dios comenzamos un proceso de “latinoamericanización” no solamente de libros en general, sino también de obras teológicas.
Eso coincidió con el surgimiento de la Fraternidad Teológica Latinoamericana (FTL), que nació hacia fines de 1970. Fue el único resultado concreto del Primer Congreso Latinoamericano de Evangelización (CLADE I ), que se organizó en Estados Unidos y se realizó en Bogotá en 1969 para tratar la estrategia para evangelizar América Latina financiado por la Asociación Billy Graham. Con la FTL empezamos todo un proceso de reflexión teológica desde América Latina con énfasis en la contextualización del mensaje bíblico desde una perspectiva evangélica. La publicación y difusión de la teología vinculada a la FTL pasó a ser uno de los aspecto principales en el ministerio de Ediciones Certeza y posteriormente de Ediciones Kairos. Con el tiempo, por varias razones, yo renuncié a Ediciones Certeza, en parte porque la economía en la Argentina estaba en bancarrota en ese tiempo, y eso nos afectó profundamente, y en parte porque descubrimos serios problemas contables debidos a la gestión a cargo del quien fungía en ese entonces como administrador de la editorial.
Salí de Certeza sin saber cuál sería para nosotros el próximo paso. Por unos meses trabajé con Editorial Caribe, para la cual edité varios libros. Bajo la dirección de Juan Rojas, formé parte del equipo que comenzó un proyecto muy ambicioso de comentarios bíblicos: la serie del Comentario Bíblico Latinoamericano. Publicamos varios comentarios, realmente muy buenos. Lamentablemente Editorial Caribe se vendió al mejor postor, y de nuevo me quedé sin contacto directo con una editorial que me ayudara a realizar mis sueños.
En ese mismo tiempo, sin embargo, se organizó una reunión teológica en Grand Rapids, Michigan, que me abriría inesperadamente otra puerta en este campo. El propósito era reflexionar sobre la relación entre la evangelización y la responsabilidad social, un tema que había suscitado mucha controversia en el contexto del Movimiento de Lausana. El organizador fue John Stott, quien me invitó a responder a uno de los oradores del plenario.
Para el lanzamiento del gran encuentro, con la asistencia de unas ochenta personas de todo el mundo, se realizó un banquete organizado por gente de Grand Rapids que habia hecho un importante aporte económico para hacer posible la financiación de los pasajes. Por la providencia de Dios (no era casualidad sino causalidad) a mi lado se sentó el dueño de una de las editoriales más importantes en el mundo evangélico en Estados Unidos, muy conocida porque publica libros de calidad: William B. Eerdmans. En medio del banquete me preguntó:
—¿Hay algo que podemos hacer para América Latina?
Su pregunta fue para mí como una chispita que prende un gran fuego.
—Sí, claro que hay algo—le repondí.
—¿Qué podemos hacer?—me preguntó.
—Publicar en castellano algunos de sus mejores libros.
Sin negar lo que dije sobre “semillas transgénicas”, ahora tengo que añadir que hay obras de otras culturas que sí vale la pena que se traduzcan.
—¿Publicar libros nuestros en castellano?—me preguntó sorprendido—. Nosotros no publicamos libros en castellano.
—Por eso le digo: publiquen en castellano.
—Y ¿cómo sería eso?
–Mire—de dije—, yo pongo los sesos, usted pone el dinero.
—A ver, ¿cómo es eso? Explíqueme.
—Yo tengo un poco de experiencia en publicaciones y estaría dispuesto a colaborar para que se traduzcan buenas obras, comentarios bíblicos, por ejemplo. Hay algunos comentarios publicados por su editorial que deberían estar en castellano.
—Bueno . . . y ¿cuánto cobraría usted?—me preguntó.
–Nada— le respondí.
—¿Nada?
—¡Nada! Yo haría el trabajo como voluntario. A mí me interesa que esos libros estén en castellano.
—¿En serio?
—En serio.
—¿Podemos almorzar juntos mañana, y conversar al respecto?
—Claro que sí. Almorcemos mañana juntos.
Allí nació lo que llamaríamos Nueva Creación, una filial de William B. Eerdamans Publishing Company. Él ponía el dinero, yo ponía los sesos, y el primer comentario que publicamos fue el comentario sobre la Carta a los Hebreos, del profesor F. F. Bruce, quien había sido mi profesor en la Universidad de Manchester. ¡Un excelente comentario! Bajo el sello de Nuea Creación tuve el privilegio de publicar unos cuarenta libros, algunos voluminosos, entre ellos el que considero la mejor obra de misionología del siglo XX: Misión en transformación, por David Bosh. Con ese libro mi esposa y yo viajamospor varios países musulmanes, corrigiendo las pruebas en los aeropuertos y en los aviones.
Lamentablemente en la Nochebuena de 1996 recibí un correo electrónico de Sam Eerdmans (hijo de Bill Eerdmans, que estaba encargado de mantener el contacto conmigo por parte de la editorial estadounidense) con una triste noticia: “Mi padre decidió vender el sello y todo el inventario de libros Nueva Creación a Libros Desafío, porque —como él dice— no producen dinero sino pérdidas”. Mi reacción fue: “Yo puse los sesos, él puso el dinero, así que no puedo decir nada”.
En realidad, desde mucho antes yo sospechaba que esa noticia me llegaría cualquier momento. En esas circunstancia nació Ediciones Kairos. ¡Nació sin dinero! Sin embargo, desde su iniciación hemos producido más de 120 libros, por la gracia de Dios. El énfasis está en la producción de literatura preferentemente (no exclusivamente) escrita por latinoamericanos, con un mensaje contextual, un buen número de ellos relacionados con el tema de la misión integral, que incluye el anuncio y la demostración del amor de Dios revelado en su Hijo Jesucristo. Este es un tema que ha trascendido América Latina en los últimos años. En nuestro continente la iglesia de Jesucristo ha logrado demostrar que el evangelio no es solamente lo que heredamos del Norte, sino mucho mas. No se limita a la salvación de almas, sino que apunta a la transformación de todos los aspectos de la vida humana a nivel personal y social. Y esto se ha constituido en uno de los temas fundamentales de nuestra obra literaria, producida casi en su totalidad con semilla local, no transgénica.
 
Fuente: El blog de René Padilla, Ediciones Kairós.