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martes, 30 de diciembre de 2008

Liderazgo bíblico: Delegando responsabilidad y poder

Por. Scott Yingling *

Recientemente estuve platicando con un familiar que decidió salir de su iglesia local. Me dijo que la razón por su decisión estaba basada en el control que el pastor ejercía sobre su familia. Resulta que una de los cinco adolescentes en la familia era novia de un muchacho en el grupo de jóvenes. Sus padres estaban de acuerdo con el desarrollo de esta relación, pero el pastor de la iglesia no. Finalmente el pastor prohibió a la jovencita hablar con sus padres… ¡y no lo hizo por dos años! Que tragedia. Que triste abuso de poder espiritual.
Los líderes que tienen un puesto o título formal en la iglesia (como Pastor) tienen gran autoridad y control sobre los asuntos en la iglesia. Muchas veces esta autoridad y control también se lleva sobre las vidas de las personas dentro de la iglesia. Mientras la razón de otorgar este poder al líder es para ver el bien y para edificar a otras personas, los líderes pueden fácilmente abusar de su poder y control. Todos tenemos que reconocer el peligro al que un autor llama “el lado oscuro del liderazgo”. Como líderes espirituales tenemos que tener mucho cuidado de no sobrepasar nuestro límite de responsabilidad. En nuestro afán de ayudar podemos dañar las vidas de otros y perjudicar el ministerio que Dios nos ha encomendado.
Muchos lideres espirituales llegamos a tener una adicción al poder y control. Muchas veces somos lentos para involucrar a otros en el ministerio porque implica compartir el poder y control que hemos logrado tener. Como líderes espirituales estamos llamados a entrenar, equipar e involucrar a todos los creyentes en la obra. Sin el buen uso de los dones espirituales de todos los miembros de la iglesia local, algo nos hace falta. Ningún pastor o líder tiene todos los dones para poder hacer todo lo necesario sin involucrar a otros. Debemos tener como meta el que todos los cristianos estén al servicio de su Señor. Pero muchas veces esto ni entra en la mente del líder cristiano.
En seguida vemos varias formas en que razonamos mal o damos excusa para no compartir ministerio ni la autoridad con otras personas en la iglesia:
1. Alguien puede tomar ventaja de mí si comparto la autoridad que me han dado.
2. Puede ser que me vean como persona débil si doy poder y autoridad a otras personas.
3. Me preocupa lo que otras personas harían y eso también puede afectar lo que otros piensen de mí.
4. No quiero compartir el control porque ya no podría hacer lo que quiero. Voy a tener que rendir cuentas a otros.
5. No van a poder hacerlo tan bien como yo lo hago.
¿Cuál es el hilo común en estas excusas? Todos tienen que ver con como esto va a afectarme. Como líderes espirituales, y tomando el ejemplo de Jesucristo, nuestro deseo de que otras personas también tengan poder en la iglesia debe ser con la meta de avanzar la obra y no preocuparnos por como pueda afectarnos a nosotros mismos.

La Biblia esta llena de ejemplos de sacerdotes, grupos religiosos, reyes, falsos profetas, etc. que abusaron de otros por medio de su liderazgo espiritual. Que Dios nos ayude a no abusar del poder, autoridad y control que tenemos.


Seamos fieles delegando responsabilidad y poder a otros en la iglesia,


*Scott Yingling
Director General de ObreroFiel.com

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