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martes, 24 de enero de 2012

Como si Dios no existiese. Dietrich Bonhoeffer.

Por Honorio Cadarso, España.

Dietrich Bonhoeffer, autor de esta frase tan cargada de contenido, fue ahorcado por el régimen de Hitler acusado de conspirar contra el mismo.
Su vida transcurre entre el 4 de febrero de 1906 y su ejecución el 9 de abril de 1945, tras haber sido condenado por un tribunal en un paquete que reunió al Almirante Canaris y otros cinco militares de alta graduación y un juez. El era un pastor evangélico adscrito a la Iglesia Confesante, la un grupo en el interior de la Iglesia Luterana que lideraba él mismo en su oposición abierta al nazismo y al silencio de su iglesia oficial y en la defensa de los judíos.
Pertenecía a una familia de la alta sociedad prusiana. Había dedicado su vida a ser vicario del pastor en Barcelona y a la enseñanza en los seminarios de Alemania y Estados Unidos, pero ante la irrupción del nazismo se sintió llamado a centrarse en la lucha contra Hitler y se unió con el grupo del almirante Canaris en sucesivos intentos de derrocamiento del dictador.
Fue encarcelado el 5 de abril de 1943 y desde ese momento supo que terminaría en la horca. En el tiempo que pasó en la cárcel pudo escribir cartas y otros documentos en los que madura su pensamiento y su religiosidad. Alejado de la enseñanza a futuros aspirantes al ministerio de la predicación en los seminarios, su vida está en la cárcel abocada al fracaso de la horca, y, algo que le marcó todavía más, al diálogo y relación con prisioneros ajenos a toda idea religiosa, descreídos o agnósticos.
Esta doble circunstancia –junto a la correspondencia con su novia María von Wedemeyer que le bajaba siempre a la realidad– le mueve a elaborar un pensamiento nuevo o más bien a extraer las consecuencias más audaces de los principios de la Ilustración y de la evolución de la teología y la filosofía alemana a través de pensadores como Harnack, Barth y otros.
Extraemos de sus escritos de la cárcel algunos párrafos que podrían resumir su pensamiento y aclarar y precisar el contenido de su expresión “hay que vivir como si Dios no existiese”, que lejos de significar un posicionamiento ateo o negación de Dios, es una afirmación del Dios que se nos manifiesta a través de toda la Biblia y principalmente en Jesús de Nazaret.
“La Ilustración condena al hombre a resolver todas las cuestiones importantes, no solo las científicas y artísticas, sino también éticas e incluso religiosas, sin apelar a la hipótesis Dios. No se trata de negar a Dios, sino de afirmar su inutilidad.”
“Las personas religiosas hablan de Dios cuando el conocimiento humano no da más de sí, o cuando fracasan las capacidades humanas. En realidad se limitan siempre a ofrecer un “deus ex machina”, al que sacar a relucir para que solucione los problemas insolubles…Pero yo no quiero hablar de Dios en los límites, sino en el centro, no en las debilidades, sino en la fuerza, es decir, no a la hora de la muerte y de la culpa, sino en la vida y en lo bueno del hombre. En los límites, me parece mejor guardar silencio y dejar sin solución lo insoluble”
“No podemos ser honestos sin reconocer que es necesario que vivamos en este mundo etsi Deus non daretur...El nos hace saber que es preciso que vivamos como seres humanos que llegar a vivir sin Dios. El Dios que nos deja vivir en el mundo sin la hipótesis de trabajo “Dios” es aquel ante el cual estamos constantemente. Ante Dios y con Dios vivimos sin Dios. Dios se deja desalojar del mundo y clavar en la cruz. Dios es impotente y débil en el mundo, y solo así está en nosotros y nos ayuda…Mateo 8,17 nos indica claramente que Cristo nos ayuda no por su omnipotencia sino por su debilidad y sufrimientos”.
He aquí la diferencia decisiva de todas las demás religiones. La religiosidad del ser humano le remite en su miseria al poder de Dios en el mundo: Dios es el “deus ex machina”. La Biblia le remite al sufrimiento y a la debilidad de Dios. Solo el Dios sufriente puede ayudar. En este sentido se puede decir que la evolución del mundo hacia la edad adulta, haciendo tabla rasa de una falsa imagen de Dios, libera la miseria del ser humano para dirigirla hacia el Dios de la Biblia que adquiere su poder y su lugar en el mundo por su impotencia”.
Bonhoeffer confesaba desde la cárcel que Frente “a las personas religiosas, con frecuencia, no me atrevo a pronunciar el nombre de Dios, porque tengo la sensación de producir un sonido falso y no muy honesto. Frente a personas no religiosas, por el contrario, puedo nombrar a Dios ocasionalmente con toda tranquilidad y como algo que cae de su peso”.
Está claro que este lenguaje de Bonhoeffer, luchador en primera fila y mártir del nazismo, choca frontalmente con el lenguaje de Ratzinger, cuya trayectoria frente al nazismo dista mucho de ser tan vehemente y decidida como la del pastor de la Iglesia de la Confesión…Y sin duda la tensión del ser humano y de su espíritu al enfrentarse a una muerte violenta como la que le tocó a Bonhoeffer ayudan a alcanzar las verdades en toda su profundidad.
Las citas están extraídas del libro “Resistencia y sumisión-Cartas y apuntes desde el cautiverio” que recoge los escritos de Bonhoeffer desde la cárcel. Está editado por Ediciones Sígueme. Salamanca 2008.
Asimismo puede consultarse un estudio de la teología de Bonhoeffer escrito por Arnaud Corbic, titulado Cristo,Señor de los no religiosos, en Internet, Biblioteca de Koinonia

Fuente: ECUPRES&CRISTIANET

domingo, 17 de abril de 2011

Bonhoeffer, espiritualidad y acción cristianas

Leopoldo Cervantes-Ortiz, México*
Hace algunas semanas causó cierta polémica en Estados Unidos una nota referente al libro de Eric Metaxas sobre el teólogo alemán Dietrich Bonhoeffer.

Se trata de Bonhoeffer: pastor, mártir, profeta, espía. Nashville, Thomas Nelson, 2010; y se produjo en el sentido de si éste podía ser considerado o no un creyente evangélico convencional, al más típico estilo del país norteamericano, es decir, caracterizado por ser una persona de convicciones bíblicas conservadoras, para decirlo de algún modo. Evidentemente, una controversia de este tipo solamente podía alborotar a la gente menos familiarizada con su trabajo teológico, reconocido de manera unánime en todo el ámbito cristiano e incluso fuera de éste.

En el artículo, titulado “Redimiendo a Bonhoeffer” (Christianity Today, 7 de febrero de 2011), Jason B. Hood cita una entrevista con Metaxas donde afirma: “Bonhoeffer se parece más a un evangélico conservador que a otra cosa. Era tan ortodoxo como San Pablo o Isaías” (Collin Hansen, “The authentic Bonhoeffer”, CT, julio de 2010).

Las reacciones de muchos lectores fueron extremas, pues oscilaron entre la total aceptación al rechazo sin matices, algo predecible en espacios poco dados a la interacción entre la fe y la teología, porque intentar re-clasificar a Bonhoeffer como “evangélico” sólo puede entenderse como parte de un proceso de reincorporación y aceptación para el gran público estadunidense, cuya valoración de ciertos teólogos/as, según parece, sigue siendo muy limitada a la hora de considerar su utilidad para su vida de fe y devoción. Y es que, más allá de las lecturas reduccionistas de otros tiempos en los que se le consideró casi como el “padre” de algunas expresiones de la llamada “teología de la muerte de Dios”, especialmente en Estados Unidos, hoy ya nadie es capaz de negar la importancia de su pensamiento, sobre todo porque se considera que lo respaldó con acciones muy concretas, particularmente su toma de partido en contra de la dictadura nazi y su colaboración en la conjura que intentó asesinar a Hitler, y que lo condujo al martirio pocos días antes del fin de la Segunda Guerra Mundial. Porque los mártires pueden ser populares, pero se vuelven incómodos cuando se habla de sus razones más profundas para la acción elegida.

Eso sucede mucho con Bonhoeffer, un teólogo cuya imagen liberal (e incluso neo-ortodoxa) se le indigesta a los lectores más conservadores o, al menos, de tendencia evangelical muy pronunciada, puesto que incluso estudiantes de teología o pastores con una formación más o menos sólida no saben qué hacer con su pensamiento a la hora de intentar trasladarlo a la realidad pastoral y eclesiástica. El precio de la gracia ha iluminado el compromiso con Jesucristo de una manera poco común, la Ética ha impulsado reflexiones muy sólidas y Resistencia y sumisión, las cartas desde la prisión, son una lección de teología intensa, cotidiana y pertinente. En América Latina, al menos, hace tiempo que se le considera una influencia sana y crítica para la teología protestante, especialmente a la hora de ver cómo Richard Shaull introdujo sus ideas y Julio de Santa Ana junto con Rubem Alves ensayaron los primeros esbozos de su aplicación práctica en los años del movimiento Iglesia y Sociedad en América Latina. Los varios textos que Santa Ana ha dedicado a comentar la influencia específica de Bonhoeffer en el continente son ya referencias obligatorias. En el libro clásico de Alves, Cristianismo: ¿opio o liberación? (1970, 1973) es notable cómo se refiere a la idea de la “polifonía de la vida”.

Mención aparte merece el homenaje que le dedicó el INSTITUTO UNIVERSITARIO ISEDET en 1995 en las Cátedras Carnahan, una de cuyas expositoras fue Beatriz Melano, antigua estudiante de Paul Lehmann en Princeton, amigo personal de Bonhoeffer, mientras visitó Estados Unidos. En “La presencia de Bonhoeffer en América Latina”, se expresa así:Lo que Paul Lehmann nos enseñó —en base a la ética de Bonhoeffer— fue no solamente hacer teología a partir del contexto, sino seguir una ética que no fuera normativa, sino contextual y relacionada con la cambiante realidad del mundo.[…]

En nuestras marchas de protesta en forma activa y pacífica; en nuestra enseñanza teológica en relación al momento histórico en que vivíamos. Fue el ejemplo de Bonhoeffer a través de Lehmann, el que nos dio fe y valentía cuando la policía nos interrogó en nuestras casas, en la cárcel y revisó nuestras bibliotecas personales. Muchos fuimos acusados falsamente de ‘subversivos’ y ‘comunistas’” (Bonhoeffer: a 50 años de su ejecución por el tercer reich. Buenos Aires, ISEDET, 1998, pp. 17, 20, énfasis agregado).

Se trataba, es claro, de una “espiritualidad en acción” en medio de situaciones críticas, no sólo de especulaciones teóricas. Más recientemente, Luis Eduardo Cantero (“La influencia de Bonhoeffer en la teología latinoamericana”) y Alberto F. Roldán (“Dietrich Bonhoeffer: una teología para el mundo”) han indagado en la actualidad de Bonhoeffer de manera incisiva. De ahí que resulte tan novedosa la propuesta de Ron Klug, quien en 40 días con Dietrich Bonhoeffer (Santander, Sal Terrae, 2008) propone una lectura espiritual de sus textos mediante un acompañamiento casi místico. Las palabras-guía de dicho libro son elocuentes: “Dios ha de ser reconocido en medio de la vida, y no sólo en los límites de nuestras posibilidades. Dios quiere ser reconocido en la vida y no sólo en la muerte, en la salud y la fuerza y no sólo en el sufrimiento, en la acción y no sólo en el pecado”. Un buen lector puede sin problemas identificar esta perspectiva en un himno tan genuinamente evangélico como lo es “En medio de la vida”, del obispo metodista uruguayo-boliviano Mortimer Arias, también ya un clásico de la fe latinoamericana.

El itinerario propuesto de lectura de un teólogo tan brillante como Bonhoeffer ofrece una posibilidad distinta para experimentar una guía espiritual bastante ajena a las modas y los vaivenes de los best-sellers religiosos de turno, tan faltos de sustancia y hondura, tal como resume Klug: “En Bonhoeffer encontrarás una vigorosa, desafiante y nada sentimental llamada al seguimiento” (p. 11). Ahora que estamos a las puertas de una nueva celebración del martirio redentor de Jesús, sus palabras resuenan diáfanamente: “La gracia barata es la predicación del perdón sin arrepentimiento, el bautismo sin disciplina eclesiástica, la eucaristía sin confesión de los pecados, la absolución sin confesión personal. La gracia barata es la gracia sin seguimiento de Cristo, la gracia sin cruz, la gracia sin Jesucristo vivo y encarnado”.

*Leopoldo Cervantes-Ortiz escritor, médico, teólogo y poeta mexicano.

Leopoldo Cervantes-Ortiz es Maestro en teología por la Universidad Bíblica Latinoamericana (Costa Rica) y pasante de la maestría en letras latinoamericanas (Universidad Nacional Autónoma de México). Director del Centro Basilea de Investigación y Apoyo, A.C. Pastor presbiteriano. Miembro del Presbiterio Juan Calvino, México, D.F. Coordinador de la Facultad Autónoma de Teología Reformada (en formación). Ha publicado los siguientes libros: Sendos placeres. Poemas para leer y acariciar (2000), Lo sagrado y lo divino. Grandes poemas religiosos del siglo XX (2002), Sobre ángeles. Antología de poemas del siglo XX (2003), Navegación del fuego (2003), Series de sueños. La teología ludo-erótico-poética de Rubem Alves (2003) y El salmo fugitivo. Una antología de poesía religiosa latinoamericana (2004). Dirige la revista virtual de poesía elpoemaseminal (www.elpoemaseminal.lupaprotestante.es).

sábado, 17 de mayo de 2008

Bonhoeffer, una fe que implica una decisión

Segunda parte de una reflexión teológica ética y práctica de la vida y el pensamiento de Dietrich Bonhoeffer realizada por Luís Eduardo Cantero.

Dietrich Bonhoeffer (II)

Las palabras con las que Bonhoeffer comienza su primer sermón en 1925 dice “El cristianismo implica la decisión”. Solo se puede ser creyente si la fe que se dice profesar se traduce en una toma de decisión. Cuanto más importante sea lo que está en juego en la decisión, mayor será la angustia que conlleve. Kierkergaard afirma que solo cuando el ser humano pone en juego toda su existencia temporal a causa de lo eterno, se arriesga en el sentido propio del término. Este filósofo danés ve este heroísmo en la vida de Sócrates quien, a pesar de la incertidumbre objetiva, tuvo la creencia en la inmortalidad y de llegar a la muerte por esta fe. De la misma manera el cristiano debe saber que si permanece en retaguardia buscando razones objetiva para decidirse, acaba sustrayéndose a la acción de la providencia divina. La fe es decisión y decisión es por tanto la capacidad para asumir el riesgo que exige la fe en Jesús por los que sufren, aunque se trate del riesgo de la propia vida. Sostiene Carlos Eymar en su artículo titulado “A riesgo de la propia vida”.(1)
En su celda de los condenados a muerte, Bonhoeffer arrodillado oraba con fervor “Es el final, había dicho horas antes, pero para mí es el comienzo de la vida. Su vida y testimonio nos enseña que la fidelidad a Dios, a la iglesia de Jesucristo y la libertad del individuo están por encima de las ideologías totalitarias que pretendan instrumentalizarlas. La fe para nuestro teólogo en cuestión, es algo concreto, que mantiene la realidad ante Dios y que precisa la mundanidad (satanizada hoy día) para expresarse: es como poner en práctica la capacidad de ser auténticamente hombre (…). Es en la realidad del mundo que está oculta la verdad de Dios así como Jesucristo es, hasta la cruz, el responsable, el representante oculto del amor del género humano. Es también gratificante el dialogar con Bonhoeffer a la luz del necesario “dialogo con el mundo” que se ve compelido el creyente, el teólogo; postula la necesaria inserción en la realidad secular pero sin caer en la actitud de kenosis que algunos ven como imprescindible, declarándose equivocadamente bonhoefferianos, para actuar en el plano social y político. Siga leyendo en http://www.protestantedigital.com/new/nowleerarticulo.php?a=2121

sábado, 10 de mayo de 2008

Oración y justicia, eje del pensamiento de Bonhoeffer

Una reflexión teológica ética y práctica de la vida y el pensamiento de Dietrich Bonhoeffer realizada por Luís Eduardo Cantero.

Dietrich Bonhoeffer (I)

Soy consciente que escribir sobre Bonhoeffer no es fácil cuando se viene de un ambiente conservador baupen(1), donde los problemas sociales no tienen tanta trascendencia e importancia. Parece que eso no hace parte de la teología baupen ni mucho menos para un teólogo. Pues en las iglesias no se discute sobre la violencia, la globalización, etc. Ni muchos se ven manifestaciones de creyentes conservadores. En este contexto eclesial podemos percibir los efectos de la globalización, del neoliberalismo, al igual que en el orden secular de nuestros países juegan un papel pasivo, en el sentido de ser receptores de los criterios y decisiones de los que dominan el mercado mundial, de la misma manera nosotros como iglesias cristianas (de tradición conservadora, neo pentecostales, baupen, etc.) latinoamericanas y del mundo somos receptores pasivos de las decisiones que a nivel general toma el Estado.
Gracias a Dios, hay un remante, entre los baupen, afirmaba en mi artículo titulado DESAFÍOS TEOLÓGICOS PARA UNA ELESIOLOGÍA MISIONERA CONTEXTUAL publicado por Signos de vida, allí citaba como ejemplo a personajes importantes de nuestro ambiente baupen; pues pensé que habíamos empezado la tarea de reflexionar como cristianos desde nuestro contexto conservador (…).(2) Pero me defraudaron posiblemente por el temor de ser acusados por los demás líderes y hermanos baupen. Ellos enviaron un comunicado a la revista Signos de Vida manifestando que no eran parte de ese remante que el autor trata de reivindicar.(3) Creo que esta actitud deja mucho que desear y me pregunto ¿Si no son teólogos de opción por los pobres, ecuménicos, que luchan por los excluidos, cómo pueden participar en organismos que luchan por ellos? O sencillamente son teólogos pasivos, sofistas, oportunistas, que se yo. Creo que ellos son teólogos aficionados del discurso: sofistas, no teólogos que reflexionan desde la praxis. Más que una teología aficionada o como se le llame, necesitamos una teología pastoral comprometida con la acción, que pueda ser interpretada y comprendida por nuestra comunidad. No una teología sofista o estoica como modelo imperialista, sino más bien, una teología desde y para nuestra comunidad. Tal tarea no se puede realizar sino no hay una reverencia y vivencia de los valores de la Palabra de Dios, la cual nos guiará a realizar la tarea pastoral. Creo que esa teología se hace con pasión por el otro, pasión que surge del meditar la Palabra de Dios, orar y hacer justicia es clave en el pensamiento teológico de Bonhoeffer. Siga leyendo http://www.protestantedigital.com/new/nowleerarticulo.php?r=224&a=2104