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martes, 17 de mayo de 2016

Movimiento de la Misión Integral



Compartimos con ustedes las respuestas a algunas preguntas sobre la Misión Integral que le enviaron a C. René Padilla desde una revista internacional que se publica en el Brasil.
1. ¿Qué análisis hace del movimiento de la Misión Integral en perspectiva histórica, desde sus inicios en la década de 1960 hasta la actualidad, en el contexto latinoamericano?
CRP – Este movimiento surgió a comienzos de la década de 1960 como resultado de una seria lectura de las Sagradas Escrituras en búsqueda de fidelidad al Evangelio en la práctica de la misión cristiana. La intención no fue “hacer teología” como tal, sino fomentar el testimonio cristiano especialmente en las universidades de América Latina. Con el tiempo el movimiento se extendió a iglesias que reconocieron la importancia de que la evangelización no se reduzca a la proclamación oral del Evangelio, sino que, además incluya: (1) un estilo de vida personal y comunitario que se conforma a los valores del Reino de Dios, y (2) buenas obras por medio de las cuales, según la enseñanza de Jesucristo, se demuestre prácticamente que los cristianos somos llamados a resplandecer como “luz del mundo”.
2. ¿Qué información tiene sobre el movimiento de la Misión Integral hoy en el Brasil? ¿Cree que este movimiento ha logrado los objetivos que persigue?
CRP – El movimiento de Misión Integral está creciendo mucho alrededor de todo el mundo, especialmente en los países del mundo de las grandes mayorías, entre los cuales se incluye el Brasil. Una pequeña muestra de este crecimiento es la Red Miqueas, un movimiento que hoy suma cientos de miembros a nivel global y sigue activo para alcanzar su objetivo de que todas las iglesias alrededor del mundo sean fieles a la totalidad del mensaje bíblico y hagan su parte para que se haga la voluntad de Dios en la tierra como en el cielo.
3. Incluso hoy en día, muchos teólogos y líderes cristianos son críticos de la Misión Integral debido a sus vínculos ideológicos con la izquierda y el hecho de que, en palabras de ellos, no constituye una “teología” en el sentido de la palabra. Según estos pensadores, sería mejor que su conexión con los movimientos sociales, su búsqueda de la justicia política y su crítica a los gobiernos neoliberales fuera reemplazada por una mayor preocupación por anunciar el Evangelio que libera. Los resultados de esto serían más personas convertidas que afecten a la sociedad positivamente. Le pido que hable de esta revisión y analice sus argumentos.
CRP – Lamentablemente, muchas de las críticas muestran que sus promotores no están familiarizados con las bases bíblico-teológicas de nuestra posición, de lo contrario no dirían lo que dicen. Personalmente, frente a las críticas adopto la actitud del apóstol Pablo: “Por mi parte, muy poco me preocupa que me juzguen ustedes o cualquier tribunal humano; es más, ni siquiera me juzgo a mi mismo. Porque aunque la conciencia no me remuerde, no por eso quedo absuelto; el que me juzga es el Señor. El sacará a la luz lo que está oculto en la oscuridad y pondrá al descubierto las intenciones de cada corazón. Entonces cada uno recibirá de Dios la alabanza que le corresponda” (1 Co 4:3-5). Mi mayor preocupación no es “hacer teología” como tal. Mi mayor preocupación es que quienes confesamos a Jesucristo como Señor y Rey, comenzando por mí, nos mantengamos fieles al propósito de que todo ser humano experimente la vida en abundancia (shalom), para lo cual él vivió, murió, resucitó, ascendió al cielo y volverá otra vez. No me preocupa que, porque creo que Dios es justo, ama la justicia y exige justicia, se me tilde de “izquierdista” o “liberacionista”. Por otra parte, sí me preocupa que tantas personas en el mundo evangélico se conformen con un evangelio individualista y ultramundano, y no se interesen en explorar las dimensiones más amplias del Evangelio, incluyendo la social, la política, la económica y la ecológica. Si Jesucristo es Señor de toda la creación y de todo aspecto de la vida humana, no tenemos el derecho de excluir tales dimensiones de nuestra vida cristiana.
4. Hoy la situación política conflictiva en el Brasil crea muchos antagonismos en la sociedad, y esto se refleja en la Iglesia Evangélica. Recientemente, el movimiento de misión integral, compuesto por líderes como Ariovaldo Ramos, Ed René Kivitz y otros exponentes de la Iglesia, publicó un manifiesto que ha sido criticado por supuestamente contener elementos políticos partidistas en favor del actual gobierno brasileño, de matriz socialista. ¿Usted tuvo conocimiento de este episodio? ¿Cuál es, en su opinión, cualquier idea equivocada que el movimiento de la Misión Integral ha provocado en el Brasil?
CRP No me sorprende que la situación política brasileña sea hoy tan conflictiva como es. Lo mismo está sucediendo en otros países latinoamericanos con gobiernos que, por primera vez en nuestro continente, han logrado en cierta medida marcar una diferencia significativa en lo que tiene que ver con la tarea fundamental de todo gobierno. Como cristianos necesitamos entender que los gobiernos no existen para favorecer la concentración de la riqueza de la creación de Dios en pocas manos — el sector rico de la población. Más bien, existen para procurar el bien común en áreas tales como la educación, la salud, la vivienda y el trabajo. Desconozco el manifiesto de Integra como tal, pero me alegra saber que hay líderes en el movimiento evangélico en el Brasil dispuestos a tomar partido a favor de un gobierno que, a pesar de todas sus imperfecciones, por su posición política ha logrado producir profundos cambios socioeconómicos en estos últimos años a favor de los sectores más pobres y mayoritarios de la población. Me entristece pensar que los poderosos sin conciencia social logren regresar al poder con su objetivo históricamente marcado por la opresión y el abuso del poder.
5. Usted es un líder veterano que está siguiendo de cerca el mundo evangélico durante más de medio siglo. En el actual panorama mundial, ideológico y social, ¿qué futuro ve usted para la Misión Integral?
CRP – El futuro de la Misión Integral está en las manos de Dios, pero ciertamente anhelo que quienes confesamos a Jesucristo como nuestro Señor y Rey sigamos procurando ser fieles en aquello que Dios, como el Dios de amor y justicia, requiere de cada uno de nosotros: “Practicar la justicia, amar la misericordia y
Humillarte ante tu Dios”. Mi oración es que, por la gracia de Dios, su Espíritu obre de modo que un creciente número de quienes confesamos a Jesucristo como Señor seamos incluidos entre quienes escuchemos de él: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados”.

C. René Padilla

Fuente: El blog de René Padilla, 2016.

domingo, 6 de marzo de 2016

Misión Integral y Biblia: conclusión



Por. Juan Stam, Costa Rica
Hemos intentado demostrar que tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo Testamento enseñan un concepto integral de la misión.
Vimos, quizá para nuestra propia sorpresa, que tanto el lenguaje como la enseñanza del AT imparten una visión del "envío" que abarca prácticamente todo tipo de mandado que Dios pudiera pedir a seres humanos, con la única excepción (para el AT) de salir a "evangelizar" a otras naciones.
Después de la venida del Hijo de Dios nuestro privilegio es mucho mayor, inmensamente más glorioso, pues el Señor de la mies nos envía a una misión de buenas nuevas al mundo entero.
El NT da a la misión nuevas dimensiones (Cruz y resurrección, justificación por la fe, etc) y una nueva dirección (centrífuga; envío a toda nación).
Pero nada en el NT restringe su contenido, ni reduce la amplitud de su significado anterior en las escrituras hebreas.
Creemos haber descubierto ese carácter holístico e integral en las enseñanzas bíblicas sobre la encarnación de Jesús (navidad), su muerte, resurrección y señorío (Semana Santa, Ascensión), el don del Espíritu (Pentecostés), y la nueva creación (Venida futura del Señor).
Ante una visión tan grandiosa, sólo podemos exclamar "¡Cuán grande es El!" y ¡cuán grande es nuestra salvación (Heb 2.3)!
Que nuestro Señor y Salvador nos tenga siempre fieles, con integridad e integralidad, en esta noble misión que nos ha encomendado, para la gloria de su nombre.

Fuente: Protestantedigital, 2016.

jueves, 25 de febrero de 2016

Nueva Creación y Misión Integral



La meta de la salvación, y por ende de la misión, es la nueva creación que anticipan los profetas hebreos y que anuncia el N.T.
Por. Juan Stam, Costa Rica
Es muy impresionante que la Biblia, escrita durante más de diez siglos, comienza y termina con casi las mismas palabras. "En el principio Dios creó los cielos y la tierra" (Gn 1.1), y al final Dios creará "cielo nuevo y tierra nueva" (Ap 21.1).
El tema de la creación es fundamental para el pensamiento de ambos testamentos, y fundamental también para la comprensión de misión integral desde Génesis hasta el Apocalipsis.
La meta de la salvación, y por ende de la misión, es la nueva creación que anticipan los profetas hebreos (Isa 65.17ss) y que anuncia el NT (Ap 21-22; 2 Pe 3.13; Rom 8.18-23).
Probablemente pocos lectores del Apocalipsis se dan cuenta de que este libro no termina en el cielo sino sobre una tierra nueva, con una nueva Jerusalén que "desciende del cielo, de Dios" para establecerse en esa nueva creación (21.2,10).
Eso es muy importante para nuestra perspectiva sobre la misión. Si la meta final de la salvación fuera exclusivamente celestial, entonces nuestra misión tendría por lógica ese mismo carácter. Pero según el Apocalipsis y otros pasajes, nuestra salvación terminará "sobre tierra", en una comunidad social que Juan de Patmos describe con mucho detalle (21.22-22.5).
La "integralidad" de la misión, iniciada por el AT, se mantiene fielmente hasta la última página de la Biblia.
Eso significa que la comprensión de la misión debe ser también amplia e integral. Un aspecto importantísimo de nuestra misión es introducir a otros al conocimiento del Salvador, para que reciban el perdón de sus pecados y el don de la vida eterna. Es muy importante que otros estén reconciliados con Dios y vivan en la comunidad de fe. Es muy importante que por el poder del Espíritu Santo los seres humanos logren victoria sobre el pecado y crezcan en santidad.
Pero la promesa de la tierra nueva, tan enfática en la Biblia, nos hace recordar que nuestra misión se relaciona también con toda la vida física y social de las personas. El ministerio de Jesús incluía sanidades físicas, que anticipaban la resurrección del cuerpo y el día futuro cuando la enfermedad estará abolida para siempre. Hoy también el ministerio de sanidad pertenece a la misión de la iglesia; incluye el ministerio médico, la salud pública, y toda forma de promover el bienestar físico y mental en nuestra sociedad.
La visión de la nueva creación en Isaías 65 y Apocalipsis 21 anticipa con muchos detalles una sociedad armoniosa y justa; 2 Pe 3.13 la describe como un espacio para la justicia.
Si es así, ¿cómo pueden las urgentes cuestiones de justicia en nuestra época estar ajenas al evangelio y a la misión de los discípulos del Señor? El mismo Señor que nos mandó "buscar primeramente el reino de Dios y su justicia" (Mat 6.33) y nos ordena orar para que venga el reino de Dios, hoy y aquí, y que se haga la voluntad de Dios en la tierra así como en el cielo. Sería hipocresía orar por la justicia, y después permanecer pasivos frente a las injusticias en nuestras tierras. "A Dios orando y con el mazo dando" se aplica para nuestro discipulado en la sociedad.
Apocalipsis 21 culmina una larga serie de enseñanzas bíblicas sobre la tierra. Esta tierra, que Dios proclamó buena en la creación, es muy importante para Dios y para nuestra misión. Dios nos ha puesto como mayordomos de ella, responsables ante él por su cuidado.
En ese contexto sorprenden las drásticas palabras de Apocalipsis 11.18 al agregar que Cristo vendrá para "destruir a los que destruyen la tierra". Muchas enseñanzas bíblicas sugieren que nuestra misión conlleva una importante dimensión ecológica.
Podríamos pensar que estos y otros temas son importantes, pero que no pertenecen al evangelio mismo ni a la misión propia de la iglesia. De hecho, muchos evangélicos lo ven así. Pero en el caso de la nueva creación, el NT lo vincula directamente con la salvación al enseñar que los creyentes ya somos "nueva creación".
La terminología de 2 Corintios 5.17 está repleta de ecos de los grandes pasajes sobre los cielos nuevos y la nueva tierra: ¿Alguno en Cristo? ¡¡nueva creación!! Las cosas viejas pasaron; ¡mira! se volvieron nuevas.
La palabra "creación" aquí (5.17, ktísis) es el sustantivo griego que corresponde al verbo hebreo "crear" de Génesis 1 e Isaías 40-66, especialmente 65.17s. Aquí no se trata solamente de individuos transformados, sino de la irrupción de la nueva creación como orden transformado de todas las cosas.
Igual que en la primera creación, esta nueva creación es también por la Palabra y el Espíritu. Como señala Juan Driver, "la iglesia es la comunidad de la nueva creación en que esta restauración ya ha comenzado por la gracia de Dios y en el poder del Espíritu...La iglesia es una nueva creación y una nueva humanidad".
A la luz de este trasfondo, no es ninguna casualidad que Pablo haya agregado, "las cosas viejas pasaron; todas se volvieron nuevas" (5.17). Ya en el primer anuncio de la nueva creación, Isa 65.17ss, el profeta rodeó su sensacional anuncio con cuatro "fórmulas de olvido", dos antes (65.16) y dos después (65.17).
También Apocalipsis 21.1,4 declara, con referencia al cosmos, que "las primeras cosas pasaron; he aquí hago nuevas todas las cosas". Cuando Pablo utiliza la misma terminología en cuanto a cada creyente en Cristo, está diciendo que la nueva creación comienza ya en nosotros. Nuestra misión es de ser portadores y agentes de la nueva creación, del reino de Dios, del nuevo orden que él ha comenzado a crear.

Fuente: Protestantedigital,2016

miércoles, 17 de febrero de 2016

Pentecostés y Misión Integral



Por. Juan Stam, Costa Rica
La misionología contemporánea ha redescubierto la importancia central del Espíritu Santo y del Pentecostés para nuestra comprensión de misión integral.
Teólogos como Roland Allen, Leslie Newbigen y Harry Boer han estudiado a profundidad la relación entre Pentecostés y misión. Sin recibir el poder del Espíritu Santo, mejor los discípulos se hubieran quedado sentados en Jerusalén (Lc 24.49); sólo revestidos de poder de lo alto podremos ser testigos del Señor (Hch 1.8).
Por supuesto el movimiento pentecostal nos ha hecho a todos reconocer la importancia central del significado del Pentecostés.
Es muy importante recordar que el Espíritu de Pentecostés es el mismo Espíritu de los profetas de tiempos antiguos. Ni hay otro Espíritu, ni se ha cambiado el Espíritu de Dios.
Pero la más ligera lectura de los escritos proféticos nos impresionará inmediatamente con la gama casi ilimitada de su programa de acción. Se preocupaban por la adoración de Dios y la fe del pueblo, pero también se preocupaban por el abandono de las viudas y los huérfanos (Isa 1.23), la servidumbre humana (Amós 2.6,9), la violencia (Isa 1.15), el robo (Amós 1.11), la acumulación de latifundios (Isa 5.8) y los abusos de los derechos humanos (Amós 1.13; 2.1).
En el Apocalipsis el Vidente de Patmós primero contempla el cielo y escucha cantar a los ángeles (Ap 4,5), pero en seguida protesta contra los precios exorbitantes de la canasta básica (6.6). En toda la Biblia, la misión profética es misión integral.
El día de Pentecostés nos da el mejor ejemplo de misión integral en el Espíritu. El capítulo dos de los Hechos nos presenta un modelo insuperable de misión integral. Todos saben que el Pentecostés comienza con experiencias carismáticas (2.1-13), pero pocos observan que el capítulo no termina ahí. Sigue un sermón sólidamente bíblico y teológico (2.14-36), después del cual unas tres mil personas se convirtieron. (¡Cuán importante y poderosa la predicación expositiva, como este sermón de Pedro, y cuán necesario que nuestros sermones evangelísticos sean realmente bíblicos!).
Y después de tan hermosa "campaña evangelística", por decirlo así, sigue la formación sólida de una comunidad comprometida: doctrina, comunión y oración (4.42,46), maravillas y señales (4.43), comunidad de bienes materiales y un extenso proyecto social de "comedores populares" (4.44s; 4.32-5.11; 6.1).
En conjunto, constituía "misión integral". ¡Eso sí significa ser pentecostal, pero en obediencia a todo el capítulo dos de los Hechos!

Fuente: Protestantedigital, 2016