¡Vos podes ayudarnos!

---
;
Mostrando entradas con la etiqueta evangelico.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta evangelico.. Mostrar todas las entradas

domingo, 24 de mayo de 2015

¡¡El Pentecostés tiene fecha!!

Por Juan Stam, Costa Rica
Las iglesias evangélicas observan infaliblemente dos celebraciones especiales cada año: la Navidad y Semana Santa. Pero hay dos sucesos más, también sumamente importantes, con fecha del mes y del día, que nunca se celebran. Son el domingo de Ascensión y el domingo de Pentecostés. ¿Cuántos de nosotros nos dimos cuenta el pasado 11 de mayo que se cumplían los cincuenta días después de la Pascua? Es tal nuestro olvido de las bases históricas de nuestra fe, que ni las iglesias pentecostales acostumbran celebrar el día de Pentecostés. Hermanos y hermanas, ¡recordemos que el pentecostés es una fecha y no sólo ciertas experiencias especiales!
Eso levanta una pregunta importante para hoy: ¿Qué significa, bíblicamente, ser pentecostal? Para responder a esa pregunta, tenemos que volver al día de Pentecostés, en que Cristo fundó la iglesia en el Espíritu y marcó su carácter para siempre. Es obvio, entonces, que ser pentecostal es vivir de acuerdo con el modelo que nos da el capítulo dos de los Hechos.
El Pentecostés, según este capítulo, ocurrió en tres momentos, tres fases, y todos los tres son indispensables para una auténtica pentecostalidad. En primer lugar, experimentaron los poderosos dones del Espíritu Santo (Hch 2:1-13). En segundo lugar, Pedro proclamó el evangelio con un mensaje profundamente bíblico (2:14-41). En tercer lugar, una comunidad transformada practicó el evangelio en todas sus consecuencias (2:42-47). ¡Eso es ser pentecostal, todo eso y nada menos!
Los discípulos tenían por delante una gran tarea de comunicación, y el Espíritu los calificó para ella con el extraordinario don de idiomas extranjeros. El texto hasta identifica la larga lista de pueblos en cuyas lenguas los apóstoles hablaron “las maravillas de Dios” (2:11), y todos oyeron “en su propio dialecto” (2:6, griego), “en nuestra lengua en que hemos nacido” (2:8). Lo interesante es que en seguida Pedro les predicó en una lengua común, probablemente un griego medio machucado porque no era su lengua materna. Pero entendieron muy bien su mal griego, tanto que tres mil personas entregaron sus vidas a Cristo. Entonces, ¿Para qué hacían falta las lenguas? ¿Cuál fue la intención del Espíritu en impartir ese don, si de todas maneras entendían el sermón de Pedro?
Creo que el propósito y el sentido del don de lenguas en el Pentecostés era doble. Primero, el Señor quería decirnos que todos los pueblos tienen el derecho de escuchar el evangelio en su propio “dialecto” en que han nacido, en los tonos auténticos de su propia cultura. En el día de Pentecostés el Espíritu demostró que el evangelio no tiene ningún idioma oficial, ni el latín ni el inglés ni el hebreo ni el griego.
Para nuestros hermanos y hermanas bribrí, el lenguaje del evangelio es el bribrí. Tampoco tiene el evangelio una cultura oficial. El evangelio está llamado a encarnarse en los “acentos” auténticos de cada cultura, como Jesús mismo se encarnó plenamente en la cultura suya.
Creo que San Pedro da otra razón del don de lenguas cuando explica en su sermón lo que había pasado (2:17-18). En esta cita de Joel 2:28-32, debemos observar dos detalles: aquí ni Joel ni Pedro mencionan el don de lenguas como tal, pero todos los dones mencionados son de tipo profético (profetizar, ver visiones, soñar). Además, según Joel y Pedro, los dones se reparten entre todos los creyentes, sin discriminación alguna, ni de edad (hijos, ancianos), ni de sexo (hijos, hijas), ni de clase social (siervos, siervas). En otras palabras, el don de lenguas aquel día significaba que de ahí en adelante, la iglesia entera estaría llamada a ser una comunidad profética en medio de las naciones (2:9-11). En el Antiguo Testamento, sólo unos pocos recibieron el Espíritu y el llamado profético. Ahora, el Espíritu profético, que vino sobre Elías e Isaías y todos aquellos antiguos portadores de su presencia y su poder, ha venido.
Pero no basta sólo la experiencia de los dones del Espíritu para ser pentecostal. El segundo momento, la predicación fiel de la Palabra con exposición bíblica clara y cuidadosa (2:14-41), es esencial a la pentecostalidad, igual que el tercer momento, una nueva comunidad que llega aun hasta compartir todos sus bienes (Hch 2:42-47; 4:31-35).


Fuente: El blog de René Padilla, Fundación Kairos, 2015. 

miércoles, 13 de mayo de 2015

En pos del “efecto Francisco”: un relato con números



Por Hilario Wynarczyk (UNSAM), Argentina*
¿Qué importancia tiene la religión para la gente en la Argentina? ¿En qué medida la gente cree en los principios de moral sexual y familia de la enseñanza religiosa católica? ¿Podemos encontrar en esto algo así como las marcas del “Efecto Francisco”, el efecto de la exaltación de un sacerdote argentino al rol de Papa de Roma?
Pensé hallar datos para contestar a estas preguntas en los resultados de dos encuestas encargadas por la Revista Noticias en 1996, al celebrar los 1000 números, y de nuevo en 2015, al alcanzar los 2000. Datos provenientes de ambos relevamientos fueron presentados por Marina Abuso en un artículo titulado “Cómo nos vemos los Argentinos” en la edición del 24 de abril de este año 2015, en las páginas 88 a 95. A mi vez, yo recuperé esos datos y los trabajé con mis propios criterios de selección, ordenamiento y técnica, para escribir estas reflexiones.
Posibles limitaciones de los datos
Antes de continuar, debemos detenernos en las características básicas y limitaciones de las encuestas mencionadas. Ambas fueron realizadas por  Giacobbe y Asociados Opinión Pública. La de 1996 tuvo lugar cuando transcurría el primer tercio de la presidencia de Carlos Saúl Ménem, un peronista a favor del libre mercado y la privatización de empresas del Estado, genéricamente considerado el gestor de una política neoliberal. La del 2015 en el último año del segundo mandato presidencial de Cristina Fernández, del peronismo del Frente para la Victoria, orientado hacia un fuerte nivel de estatismo, el otorgamiento de subsidios a los sectores castigados por la desigualdad económica, y genéricamente considerado por sus críticos como populista.
La encuesta de 1996 abarca 1335 personas en todo el país, del 20 de enero al 10 de febrero. Esta encuesta fue del tipo autoadministrado por sobre cerrado (cada persona abría el sobre, encontraba las preguntas, y las contestaba). La del 2015 abarca 3000 casos, del 18 al 21 de abril de este año 2015, es decir, en las vísperas de las PASO (votaciones Primarias Abiertas Simultáneas Obligatorias) que tuvieron lugar en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y otros varios distritos electorales de la Argentina. Esta encuesta funcionó con cuestionario por Internet.
Los límites de ambos tipos de técnicas de recolección de datos (sobre cerrado e Internet) se encuentran en la mayor disponibilidad para responder por parte de personas con más instrucción formal, que cuentan con mayor cantidad de tiempo libre y están más familiarizadas con Internet. Además de estas circunstancias intervinientes en la calidad y los posibles sesgos de los datos de campo, resulta en principio más confiable la muestra del 2015, de 3000 casos, versus la de 2015, de 1335 casos. Aclaradas estas posibles limitaciones, consideramos muy bueno disponer de estos números y definitivamente resulta interesante trabajarlos analíticamente y en forma independiente para alimentar el  conocimiento y la discusión.
La religiosidad en la práctica
Lo primero que nos interesa ahora es considerar en qué medida la gente se relaciona en forma práctica con la religión, a partir de los datos disponibles en este caso. Y encontramos lo siguiente, de acuerdo con los criterios de selección y exposición adoptados para el presente artículo. En los datos que a continuación encontraremos, resultará claro el importante descenso del vínculo con alguna creencia religiosa por parte de la gente que responde, y que este descenso es especialmente fuerte en cuanto al compromiso institucional, a la vez que menos fuerte en cuanto al compromiso informal.
1.     PRAXIS RELIGIOSA. PORCENTAJES DEL TOTAL DE LAS PERSONAS ENCUESTADAS

Las personas que responden tienen compromiso con alguna creencia religiosa
 ENCUESTA DE 1996
 ENCUESTA DE 2015
Compromiso institucional
33,26  %
9,5  %
Compromiso informal
55,51 %
47,1  %
Total
88,77 %
56,6 %

Por otra parte, los siguientes datos nos indican que la gente desvincula significativamente la religión de la felicidad y esta desvinculación se tornó cuantitativamente más importante con el paso del tiempo entre los dos años de los estudios sobre cuyos datos nos basamos. Ahora bien, resulta algo muy llamativo que la religión no sea percibida como una condición para la felicidad, porque se supone que la religión es en gran parte procurada como un recurso contra las desazones de la vida y un camino hacia la felicidad.
2. LA PRAXIS RELIGIOSA Y SU IMPORTANCIA PARA LA FELICIDAD. PORCENTAJES DEL TOTAL DE LAS PERSONAS ENCUESTADAS.
Es posible ser feliz sin profesar una religión
ENCUESTA DE 1996
ENCUESTA DE 2015
48,46 %
71,2 %
NO
34,23 %
10, 8 %

Hasta aquí hemos visto dos dimensiones de la vida religiosa: el compromiso con alguna forma de religión y la importancia atribuida a la religión para la felicidad. Ahora será interesante notar cuál es la influencia de la religión como regla de la moral en materia de sexualidad, y la importancia atribuida a la idea de formar una familia y tener hijos. Los datos nos indicarán un considerable y creciente desapego con respecto a algunos criterios establecidos en las reglas de moral religiosa. Finalmente los datos de la fila que cierra la tabla, la cuarta fila, nos indicarán una percepción de la pérdida de importancia de la familia, muy similar entre 1996 y 2015.
3. RELIGIÓN Y CRITERIOS DE MORAL EN MATERIA DE SEXUALIDAD Y FAMILIA. PORCENTAJES DEL TOTAL DE LAS PERSONAS ENCUESTADAS.
Lo que la gente encuestada responde
ENCUESTA DE 1996
ENCUESTA DE 2015
La homosexualidad no me molesta
24,94 %
53,4 %
Que la mujer llegue virgen al matrimonio es nada importante
38,05 %
59,5 %
Es importante formar un hogar y tener hijos
78,2 %
33,7 %
La familia en la sociedad actual está perdiendo importancia
70,83 %
71,80 %

Satisfacción con el contexto y esperanza
Hasta aquí los datos muestran una baja y decreciente incidencia de la religión en la vida de las personas, y permiten deducir que no hubo un “efecto Francisco”, es decir, un impacto de la presencia pública del papa argentino, Francisco, que fuera suficientemente eficaz como para que los números marchen en sentido creciente.
¿Por qué será? Podríamos asumir, como ya lo hemos mencionado, la hipótesis de que la insatisfacción, la amargura, la falta de esperanzas, pueden producir un vacío y conducir las personas hacia las religiones. En sentido inverso, entonces, también podríamos  imaginar que la gente está muy feliz y se siente de acuerdo con sus circunstancias, y que por eso muchas personas no manifiestan un compromiso religioso. ¿Es así? Los datos siguientes muestran que no:
4. SATISFACCIÓN CON EL CONTEXTO  Y ESPERANZAS. PORCENTAJES DEL TOTAL DE LAS PERSONAS ENCUESTADAS.
Las personas encuestadas dan estas respuestas
ENCUESTA DE 1996
ENCUESTA DE 2015
Muy contento de vivir en la Argentina
55,66
26,4
La Argentina está cambiando para mal
19,25
54,2
Creo que la Argentina no será una gran potencia
29,81
53,4
El argentino no se esfuerza por mejorar
62,17
76
No volvería a votar por el candidato a presidente que votó en la última elección
37,45
53,90

5. NIVELES DE CONFIANZA EN VARIAS CLASES DE PERSONAS, MEDIDOS CON UN PUNTAJE DE 0 A 5 Y EXPRESADOS EN PROMEDIOS.
Confianza en
PROMEDIOS EN LA ENCUESTA DE 1996
PROMEDIOS EN LA ENCUESTA DE 2015
Amigos
3.98
3,94
Parientes
3.65
3.88
Compañeros de trabajo
2,48
2,72
Sacerdotes
2,41
2,20

El resultado hasta aquí es que la gente representada por la encuesta no está contenta con sus circunstancias sociales, no se inclina hacia la religión, pese a ello, y confía más en sus círculos sociales primarios constituidos por los amigos (en primer término) y los parientes (en segundo término), cuyos promedios tienden en ambos casos a acercarse a los 4 puntos dentro de una escala de 0 a 5. En cuanto al clima de queja que surge de varias respuestas cabe formular todavía la duda siguiente. Tal vez las personas que respondían, encontraban en la encuesta un espacio para expresar sus disconformidades y exageraban en las posiciones negativas.
Por otra parte, y dejando ahora los datos de la revista Noticias, podemos observar que en las recientes elecciones primarias para el gobierno de  la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (PASO, elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas, Obligatorias), Gustavo Vera,  legislador de la Ciudad de Buenos Aires, con cercanía personal al papa Francisco, dirigente de la ONG llamada La Alameda, un activista que lucha principalmente contra la trata de personas, los prostíbulos y la venta de drogas, y cuya presencia en la televisión por esos motivos se ha constituido en algo bastante frecuente,  alcanzó un 0,6 % de los votos. No llegó al 1,5 % mínimo requerido para tener derecho a competir en las elecciones definitivas que tendrán lugar en el mes de julio. En cambio Myriam Bregman y Luis Zamora, dos candidatos del Frente de Izquierda, consiguieron respectivamente el 2,2 % y el 2 %. Situados en el último escalón de las cantidades de votos, lograron sin embargo calificar para poder competir en las elecciones de julio.
Conclusiones
En fin, no hay dudas de que en la Argentina la atmósfera social está atravesada por un “efecto Francisco”. El papa aparece en los diarios varias veces por semana, los políticos quieren visitarlo y aparecer en fotografías con él; personalidades de la televisión, la política y el sindicalismo, se refieren a Francisco Primero con expresiones como “el Santo Padre”, “Su Santidad”, “nuestro papa”, “el Papa Celeste y Blanco”. Pero en los aspectos medidos por las encuestas no pareciera haber un movimiento de “efecto Francisco” en el sentido de una mayor participación religiosa y adhesión a principios morales sostenidos por la iglesia católica, mayoritaria en la Argentina (principios también sostenidos por muchos evangélicos).  Tampoco aparece un aumento de la satisfacción con las circunstancias sociales, aunque en este punto hemos hecho notar ciertas dudas acerca de posibles exageraciones de parte de los respondientes, si encontraban tal vez en las encuestas un lugar para colocar sus quejas.
Estos datos no pueden ser tomados como absolutamente confiables, pero nos permiten contar con una orientación para pensar y discutir…

Doctor en Sociología por la Universidad Católica Argentina, Máster en Ciencia Política con mención en Teoría y Método por la Universidad Federal de Minas Gerais y Licenciado en Sociología por la Universidad de Buenos Aires.