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martes, 24 de mayo de 2016

Lo creamos o no, Dios siempre obra lo imposible



Por. Óscar Margenet, España
Gracias a los teléfonos móviles y los mensajes gratuitos nos unimos en oración con otras personas. Participamos en verdaderas cadenas de oración; y resulta gratificante escuchar acerca de las respuestas del Señor a algunas de nuestras peticiones.
Pocos días atrás una activa hermana de la congregación nos contó que su madre, finalmente, había aceptado escuchar el Evangelio.
Lo más sorprendente es que no fue por la insistencia de años de su hija, sino ¡por el buen hombre que le arregla sus zapatos!
Está claro que mientras trabaja este zapatero charla con sus clientes sobre las maravillas de Dios. Y Él obra sorprendente y fielmente en sus propios y sabios tiempos.
La importancia que tiene hacer bien nuestro trabajo y con él dar testimonio de quién es nuestro Señor queda de manifiesto con esta anécdota.
Y resulta aún más atinente cuando recordamos a alguien que, siendo zapatero, se convirtió en el pionero de las misiones modernas. Me refiero a William Carey 1.
Llegó a mis manos un escrito traducido del inglés, “El padre de las misiones modernas”, publicado por la iglesia bautista en North Bergen, New Jersey, EE.UU. 2 De ellos rescato y adapto este artículo que me demandará dos entregas.
Este hombre elegido por Dios para llevar la palabra a la India y países vecinos, también ocupó mi tiempo de lectura en la infancia. Leer sobre él ahora me ayuda a comprender aún mejor por qué su obra tiene un valor incalculable para mi fe actual.
Esta primera entrega es ideal para los adolescentes y jóvenes con deseos de aprender. Comencemos:
William Carey nació en Inglaterra, en 1761. Pocos hubieran pensado que ese niño era un instrumento escogido para llevar a cabo muchas obras en el mundo, entre ellas dar a conocer el evangelio a personas de naciones que nunca habían oído en sus propias lenguas el nombre de Jesús y no sabían nada de la Palabra de Dios.
SUS PRIMEROS CATORCE AÑOS DE VIDA
Los padres de William Carey pertenecían a la Iglesia de Inglaterra, o anglicana. Su abuelo paterno, a quien William nunca conoció, fue el maestro de una escuela en la aldea mantenida por filántropos. También era empleado de la Iglesia, atendiendo asuntos administrativos (como registrar los nacimientos y bautismos, mantener las actas y otras cosas). El padre de William ocupó ambas posiciones.
Desde los años 1660 en adelante sólo los miembros de la Iglesia Anglicana podían ser empleados del gobierno, oficiales del ejército o marina y maestros de escuelas. Quienes no lo fuesen no podían graduarse en las universidades, tenían que registrar los edificios donde se reunían y limitar sus actividades públicas a esos edificios. Había tolerancia de la confesión de otros que no eran anglicanos (presbiterianos, congregacionalistas, bautistas, cuáqueros y otros “no conformistas”, “disidentes”, o “independientes”), pero sus libertades o derechos civiles fueron restringidos y ellos muchas veces fueron mirados con sospecha como potenciales enemigos del estado, revolucionarios y “terroristas”. 3
Aunque la familia de William era pobre fue criado entre privilegiados y absorbía el desdén de ellos hacia los “no conformistas”. Con todo, debido al Señor y su gracia común y también a lo que el Señor hizo en conexión con lo que se llama el “Gran Despertamiento” o “Gran Avivamiento” William nació en tiempos que sucedían algunas cosas buenas en el país a pesar del trato hacia aquellos que no pertenecían a la Iglesia de Inglaterra. Por ejemplo, la educación estaba llegando a los hijos de los pobres y William recibió 7 años de estudios con su propio padre, incluyendo los rudimentos de latín. Además, otras cosas estaban sucediendo en Inglaterra que sirvieron para preparar el camino para lo que el Señor hizo por medio de Carey y sus compañeros que apoyaban su visión misionera.
La expansión colonial había generado un nuevo punto de vista y responsabilidad internacional, abriendo comercio y viajes. La creación de mapas del mar Pacífico, islas y costas continentales, el mundo industrial y las empresas que controlaban el comercio en la India le permitieron saber de pueblos del mundo que no tenían el evangelio. Esto tocó la conciencia de algunos ingleses y los impulsó hacia el camino de la labor misionera.
Al mismo tiempo, en las colonias de América del norte, los hijos de padres puritanos daban lucha por nuevas libertades y Francia estaba en medio de una revolución para obtener más justicia. En el parlamento y en la prensa ingleses el pueblo estaba ganando campañas para tener más libertades. Los que no eran de la Iglesia de Inglaterra estaban protestando contra los estatutos que les negaban igualdad de ciudadanía con los de la iglesia “oficial”; se estaba tomando conciencia de la vergüenza del comercio de esclavos; se estaba despertando compasión hacia los enfermos y prisioneros; el gran avivamiento había demostrado el poder del evangelio predicado; los redimidos estaban alabando al Señor en poesía; el híper calvinismo estaba cediendo a un evangelio ofrecido a todos; las iglesias estaban aprendiendo a cooperar; la oración colectiva fue estimada y practicada constantemente.
UN ADOLESCENTE BRILLANTE
William Carey terminó su educación a los 14 años de edad. Gustaba de la ciencia y leer libros sobre viajeros. Por su apego por los libros sobre Cristóbal Colón recibió el mote de Columbus. A los doce años de edad ya memorizaba 60 páginas de vocabulario en latín, lo que mostraba su aptitud para los idiomas. Sus intereses se extendieron más allá de los libros. Como cerca de la aldea había campos y bosques le prestó mucha atención a las plantas, aves y animales; interés que nunca perdió gracias a un tío suyo que era jardinero.
Pero ese niño-adolescente no aprendió las verdades netamente evangélicas y de piedad, no tenía fe salvadora; y fuera del hogar juraba y mentía como todos los demás.
No puedo menos que apuntar el contraste entre la formación de William y la de los niños y adolescentes de nuestra generación; estos, atrapados largas horas frente al ordenador, la TV o con los móviles siempre en sus manos, cuando osamos ponerles límites o les apuntamos las locuras que se difunden y absorben reaccionan con gran enfado.
Para colmo de males, en las escuelas públicas se difunden teorías acuñadas e impuestas por los enemigos de Jesucristo y su pueblo fiel. Poco se aman la Creación que nos sustenta y los libros de valor educativo y motivacional que se escriben. Olvidamos que la crianza de nuestros hijos es clave para construir entre todos un mundo más sostenible 8.
EL FACTOR CLIMÁTICO PUEDE AYUDAR
Los segundos catorce años en la vida de William Carey incluyen su formación, su conversión, el desarrollo de su fe y su primer matrimonio. 9
Cuando se decidió por la botánica y la zoología el jovencito comenzó a trabajar con su tío Peter. Pero, una enfermedad de su piel que le impedía exponerse al sol, le hizo cambiar su plan. Nadie hubiese pensado que este muchacho, que no podía soportar el tibio sol de su país serviría al Señor por largos años en el tórrido clima de la India. Es evidente que todo ayuda para bien de los que aman a Dios 10.
Su padre le presentó a un fabricante de calzado en un pueblo vecino. Quería ayudarle a que se hiciese de un futuro propio en una industria que prometía mucho. El dueño de la zapatería era un hombre severo, especialmente cuando bebía, pero Carey perseveró como aprendiz en su empleo. Allí conoció a otro mayor que él, John Warr, cuyos padres le criaron en una iglesia no conformista. Como compartían cuarto y trabajo ambos discutían sobre teología y costumbres religiosas. A Carey le molestaba escucharlo y menospreció a su compañero. Pero, Dios ayudó a que John entregase su vida a Jesucristo y diese testimonio de ello a Carey, sus compañeros y patrón. Fue entonces que William comenzó a conocer el evangelio. Se esforzaba por dejar de mentir, jurar y cometer otros pecados. Hasta comenzó a asistir a los cultos de oración en la iglesia de su amigo y trataba de orar cuando estaba solo. Pero no dejaba de cumplir con religiosa asistencia dominical a la Iglesia anglicana de la parroquia. No obstante, él no había sido transformado por la gracia de Dios en Cristo Jesús. A pesar de sus esfuerzos su pecaminosidad le seguía dominando.
Un día William fue cogido en un acto de deslealtad en el empleo. Fue descubierto, denunciado y humillado públicamente. Por la misericordia divina se arrepintió, reconoció que sin Jesucristo su vida no valía el chelín que había codiciado; y conservó el empleo. De allí en adelante vio su falta de justicia propia, recibió la justicia de Cristo y vivió como un hijo de Dios, redimido, transformado y dedicado a servirle hasta su muerte. Por entonces, su atracción por el idioma griego le llevó a estudiarlo con pasión, gracias a un ejemplar del Nuevo Testamento que tenía su empleador.
Tras su conversión, William aprendió en las iglesias ‘no conformistas’ la disciplina que implica tener convicciones y prácticas de fe basadas en las enseñanzas bíblicas.
A la muerte de su patrón el joven fue recogido por alguien que se congregaba en la iglesia no conformista a la que asistía. Allí Carey conoció a Thomas Scott 5, quien tendría una fuerte influencia positiva en su vida. También conoció a seguidores extremistas de las enseñanzas místicas de William Law, autor del famoso libro ‘Una llamada seria a una vida piadosa y santa’. Carey cayó en confusión hasta que vio que solo las Escrituras son la guía segura para todo lo que debemos pensar y hacer. Dios usó a Scott y a otros en esa etapa de la vida de Carey para salvarle de la confusión y darle una seguridad bíblica. El libro ‘Ayuda para los viajeros a Sión’ del bautista Robert Hall 6 también le afirmó en la fe.
A los 20 años de edad, Carey se casó con Dorothy, hija de un líder no conformista y cuñada del dueño de la zapatería. Buena mujer, creyente fiel, como muchas mujeres de aquel entonces Dorothy no sabía leer ni escribir; pero, William le enseñó con amor. Ambos vivían felices en su hogar; él trabajando, estudiando latín y griego (Scott llamó a su casa ‘el Colegio Carey’), cuidando su huerta, adorando a Dios con los hermanos de la aldea. Nació una hija, llamada Ann; un año después William y su hija enfermaron con fiebre. La niña murió y Carey siguió con fiebre sufriendo más de año y medio, pero sin dejar de cumplir sus responsabilidades. Esa enfermedad le dejó calvo a los 22 años de edad. Además su cuñado y dueño de la zapatería murió y tocó a Carey ayudar con el cuidado de la viuda y sus 4 hijos. Los tiempos eran difíciles y le tocó sufrir la pobreza.
A pesar de la carga pesada y sus luchas doctrinales y espirituales, Carey siempre fue activo en el servicio del Señor. Cuando tenía 21 años asistió a una reunión de una asociación de iglesias bautistas, celebrada en un pueblo cercano. Como no le conocían fue ignorado y ese día lo pasó sin comer. Pero oyó tres excelentes sermones inolvidables que le fueron de gran ayuda. Uno de ellos, por Andrew Fuller 7, un hombre que influiría positivamente en el resto de su vida.
En junio de ese año, junto con otro hermano, comenzó a ayudar con la predicación, cada quince días, en una iglesia bautista que no tenía pastor. Además, la gente no conformista de la aldea pidió que les predicara también a ellos. Aceptó ir una vez al mes. Así pudo visitar a sus padres y hermanas, a los cuales quiso ver convertidos y sirviendo en una iglesia de creyentes en vez de estar en la iglesia anglicana. Sus hermanas recordarían tiempo después su celo y su deseo de “derrumbar todos los altares de Baal a una vez”.8
A los 22 años de edad William escuchó un sermón sobre el bautismo de los creyentes que le inquietó. Estudió el Nuevo Testamento cuidadosamente y llegó a la conclusión que el bautismo no es para los bebés sino una ordenanza dada por Dios para los conscientes de su fe 9. Habló con el bautista calvinista John Ryland sobre el asunto. Este le bautizó en el rio Nene 10, un domingo a las 6 de la mañana.
La lectura de los apuntes de Cook 11 despertó en su ser un fuerte deseó de llevar el evangelio a los paganos. Contrariamente a la negativa opinión de Cook sobre los paganos, Carey no solo deseaba la salvación de los paganos de otros países, sino que predicó el evangelio en su propio país y buscó la salvación de sus parientes.
Como leeremos en la segunda entrega, el Señor llenó con experiencias formativas la vida de este joven. Resumiendo hasta aquí, William aprendió su oficio de zapatero; aprendió griego; descubrió su naturaleza pecadora y a su Salvador personal; aceptó el reproche de pertenecer a iglesias no conformistas; llegó a convicciones propias y bíblicas sobre la fe y doctrinas de Jesucristo; conoció lo bueno de estar casado y tener un hogar; experimentó el gozo de ser padre y también la angustia de perder una hija y la dura vida en la pobreza. Trabajó en enseñar, dio testimonio cristiano, se unió a una iglesia, predicó su primer sermón, obedeció la ordenanza del bautismo, sintió profundamente la condición perdida de los paganos y llevó a sus hermanas al Señor y a su servicio hasta el fin de sus vidas.
El Señor nos ayude a tomar en cuenta esta biografía de alguien que puso su vida por amor de Jesucristo y sus semejantes en su generación12. En la próxima repasaremos lo que hizo en la India y su influencia en las generaciones futuras, hasta el día de hoy.
Quiera Dios bendecir esta modesta crónica.
Notas
Ilustraciones: Colegio de Serampore, India. Fundado por misioneros cristianos pioneros en la India. William Carey (1761-1834) Joshua Marshman (1768-1837) y William Ward (1869-1823). Edificado en la comunidad danesa, se convirtió en el centro de instrucción en el cristianismo y las ciencias para la juventud india.
Retrato de William Carey, calvo desde los 22 años de edad.
01. Nació el17 de agosto de 1761, en Paulerspury, Reino Unido y murió el 9 de junio de 1834, en Serampore, India.
03. Compárese con el tratamiento que reciben actualmente los cristianos evangélicos por parte de fundamentalistas de la ICAR en países latinoamericanos (especialmente en México) e islámicos (IS) en países árabes asiáticos y africanos, y por gobiernos dictatoriales como los de Vietnam del Norte y China.
04. Entre los años 1775 a 1784.
05. Conocido del autor de himnos John Newton, y autor de ‘La fuerza de la verdad’ (1779).
06. Nacido en 1764 y muerto en 1831, es autor de libros revolucionarios en su época, y que resultan sumamente actuales, como: ‘El cristianismo consistente con el amor por la libertad’; ‘Apología de la libertad de prensa’; ‘La infidelidad moderna’, ‘Reflexiones sobre la guerra’; ‘Sentimientos propios de la crisis actual’; entre otros.
07. 1754-1815. Pastor y autor bautista, escribió acerca de la absurda creencia deísta, una crónica sobre las misiones en la India, comentarios sobre los libros de Génesis y Apocalipsis, entre muchas otras obras muy leídas.
08. Comparar con 2ª Reyes 23 y con todos los reyes que hicieron lo bueno delante de Jehová, derribando altares.
09. Marcos 16:16.
10. Vaya paradoja: quien había sido bautizado de párvulo reconoce de adulto el bautismo evangélico por inmersión y es bautizado en las aguas de un río inglés con ese nombre.
11. James Cook, 1728 – 1779, navegante, explorador y cartógrafo inglés. El motín del Bounty ha dado lugar a numerosas películas e interpretaciones sobre la vida en el mar y el comercio imperial en aquella época.
12. Hechos 13:36, en referencia a que David murió después de servir a los de su propia generación.

Fuente: Protestantedigital, 2016.

domingo, 2 de octubre de 2011

DISCRIMINACION HACIA LOS PASTORES SOLTEROS

Por. Erik Eckholm, USA

Como a muchos estadounidenses, a Mark Almlie lo despidieron en la primavera de 2009, cuando hubo recortes en la plantilla de su centro de trabajo. Estuvo buscando un puesto apropiado desde entonces, y respondió a más de 500 anuncios de empleos sin ningún éxito.
Sin embargo, Almlie, a pesar de una formación excelente y años de experiencia, se enfrentó a un obstáculo que no existe en la mayoría de las profesiones: es un pastor soltero, en un campo en el cual quienes contratan prefieren, de forma abrumadora, a personas casadas y, en especial, hombres casados con hijos.
Almlie, de 37 años, dice estar impresionado por lo que califica de discriminación injusta, basada, principalmente, en temores irracionales: que un pastor soltero no puede aconsejar a los fieles, en su mayoría casados, de que podría sembrar la confusión al coquetear con una feligresa de la iglesia o que podría ser gay. Si la búsqueda de empleo es difícil para los solteros, lo es doble para las solteras que se instruyen para el ministerio, en parte porque muchas denominaciones evangélicas mandatan explícitamente que un hombre guíe a la congregación.
Almlie, un ministro evangélico ordenado que vive en Petaluma, California, tuvo que enfrentar el argumento, que cuestiona con sus propias citas bíblicas, de que la Biblia demanda líderes casados.
“Abundan los prejuicios contra los pastores solteros”, escribió Almlie en artículos que publicó en un popular sitio cristiano de blogs en enero y febrero, con lo que desencadenó un debate de gran alcance en Internet sobre un tema del que muchos dijeron, en buena parte, se hizo caso omiso.
Algunas iglesias evangélicas, en particular, excluyen abiertamente a los candidatos solteros. En un anuncio reciente para solicitar un pastor para una iglesia en Long Island, Nueva York, se decía que se buscaba “un hombre de familia, cuya familia se involucre en la vida ministerial de la iglesia”. Otras iglesias transmiten el mensaje mediante palabras en clave, como “se busca un hombre bíblico” (traducción: un esposo y proveedor).
“Una vez recibí un correo electrónico que decía: Excelente currículo?”, comentó Almlie en una entrevista. “Una vez que digo que soy soltero, que nunca me he casado, no vuelvo a saber de ellos”.
La ley federal contra la discriminación exenta específicamente a las organizaciones religiosas cuando contratan a una persona para actividades relativas a la religión, y los tribunales se resistieron a interferir en el empleo ministerial, explicó David Middlebrook, un abogado y especialista en legislación religiosa en Dallas y Fort Worth.
R. Albert Mohler, hijo, el director del Seminario Teológico Bautista del Sur en Louisville, Kentucky, dijo que es injusto acusar a las iglesias de discriminación porque esa palabra implica algo “ilícito”.
“La lógica de los Evangelios y la centralidad del matrimonio en la sociedad”, dijo, justifican “la fuerte inclinación de las congregaciones a contratar a un hombre que no sólo sea casado, sino fielmente casado”.
Mohler dijo que dice a los estudiantes de su seminario que “si permanecen solteros, tienen que entender que habrá una limitante significativa en su capacidad para servir como un pastor”.
Las mujeres que buscan puestos en denominaciones protestantes tradicionales, como la episcopal y la presbiteriana, vieron ensancharse las puertas: para 2009, 28% de los pastores de alta jerarquía en las iglesias tradicionales era mujeres, según una encuesta de opinión que levantó U.S. Congregations, un organismo de investigación sin fines de lucro en Louisville. Sin embargo, persiste una preferencia hacia los pastores o es un requisito firme entre las iglesias conservadoras (principalmente evangélicas), donde mujeres ocupan menos de 2% de los puestos de alta jerarquía.
Los pastores solteros siguen siendo poco comunes, en especial en las iglesias conservadoras, en las cuales la proporción es uno en 20, de acuerdo con la misma encuesta. En las denominaciones protestantes tradicionales, aproximadamente uno de cada seis pastores de alta jerarquía es soltero.
Amy Mark fue, como Almlie, ordenada en la Iglesia Evangélica de la Alianza, y, como él, buscó un puesto permanente más ampliamente en el mundo evangélico. Tras siete años con sólo breves periodos temporales, se encuentra trabajando en una tienda de artesanías para irla pasando.
Descubrió que muchas iglesias locales no tomaron a pecho la política de su denominación de aceptar mujeres como guías. Ser soltera es un segundo e importante obstáculo.
En más de 50 entrevistas, dijo, “a menudo se comportaban como si no fuera del todo íntegra porque soy soltera”, y cuestionaban si podría aconsejar a parejas o a padres. Al mismo tiempo, algunos también preguntaron si, en caso de casarse y tener una familia, sería capaz de continuar con el demandante trabajo de ser pastora.
Mark ayuda ahora a establecer un ministerio nuevo para madres adolescentes en una zona de bajos ingresos al este de San Francisco; un proyecto que le levantó el espíritu, dijo, después de años de sentirse herida y traicionada.
Scott Cormode, un catedrático de desarrollo del liderazgo en el Seminario Teológico Fuller en Pasadena, California, – donde Almlie obtuvo la maestría en Teología antes de trabajar como pastor adjunto en ese estado – dijo que no cree que el prejuicio en contra de los pastores solteros sea tan omnipresente como sostiene Almlie. Notó que siempre es difícil encontrar un puesto en un campo abarrotado.
Sin embargo, Jackson W. Carroll, profesor emérito de religión en la Escuela Duke de Teología, indicó que podría ser que se haya endurecido la preferencia por el matrimonio debido a la agitación social de las últimas décadas.
“Los evangélicos responden a la revolución sexual de los 1960, a la que percibieron como una amenaza real para la familia”, explicó. “Es menos probable que un pastor con una esposa sea homosexual y más factible que refleje la imagen tradicional de la familia”.
Matt Steen, de 35 años, se topó con inquietudes sobre la posibilidad de mala conducta sexual en el año que buscó infructuosamente un puesto nuevo como pastor de jóvenes.
“Tuve conversaciones bastante francas con las iglesias”, recordó sobre sus entrevistas en 2006. “Decían: cuéntame de tu esposa y tus hijos?, y yo respondía: todavía no los conozco?”.
Parecía que muchos entrevistadores temían que pudiera “hacer algo estúpido, como involucrarme con una estudiante”, señaló. “Les dije que comprendía la inquietud, pero que vi a algunos pastores casados cometer los mismo errores”.
Steen se casó después y, por razones familiares, se mudó a Long Island, y al final abandonó el ministerio. Ahora comercializa servicios de contabilidad en las iglesias.
Algunos expertos en religión indicaron una razón menos caritativa del requisito del matrimonio: la expectativa de que la esposa de un pastor haga trabajo sin salario, quizá dirigiendo el coro o enseñando en la catequesis.
“A veces, los feligreses tienen una preferencia tácita por un hombre felizmente casado, con una esposa que no trabaja fuera del hogar”, escribió Cynthia Woolever, la directora de investigación en U.S. Congregations, en un artículo de 2009. “Ella también hace trabajo voluntario en la iglesia mientras cría hijos íntegros y educados?”.
Almlie nota que durante los primeros 1,500 años de la cristiandad, “la soltería, y no el matrimonio, se alababa como casi divina”. Martín Lutero, al romper con Roma, predicó en contra del celibato obligatorio y se casó.
Mientras busca empleo, Almlie también busca una compañera para toda la vida. Intentó mediante servicios cristianos de citas e, incluso, en eHarmony, pero no tuvo resultados. Dice que entiende el deseo de tener una familia modelo, pero que se enfrenta a demasiados mitos y temores.
“En última instancia, sí me duele que no me contraten”, expresó.

Fuente: The New York Times

domingo, 21 de junio de 2009

EEUU: la Iglesia episcopal vetará por primera vez un obispo electo, por herético

WASHINGTON, 2009.

¿Poco ortodoxo incluso para la Iglesia Episcopal? Con este titular la revista Christianity Today informa que los líderes de la Iglesia episcopal de EEUU por primera vez en su historia desde los años 30 vetarán a un obispo electo, Kevin Thew Forrester. Una situación tan crítica que incluso quienes han logrado imponer el veto se entristecen de la realidad que esta situación supone, y que demuestra que el problema con el matrimonio homosexual de su obispo Gene Robinson tiene raíces más profundas que una cuestión de ética sexual.
A menos que haya un cambio inesperado de opinión de última hora por parte de sus oponentes, parece decidido que los líderes de la Iglesia Episcopal de EEUU han rechazado la consagración de un obispo electo a nivel local, debido a que niega las enseñanzas fundamentales cristianas sobre el pecado, la salvación y la muerte redentora de Cristo en la cruz del Calvario.
Evangélicos pertenecientes y no pertenecientes a la Iglesia Episcopal, declaran que hubieran estado realmente preocupados si a Kevin Thew Forrester se le hubiera llegado a entregar el báculo pastoral y la responsabilidad de “alimentar y cuidar del rebaño de Cristo” de la diócesis del Norte de Míchigan, donde fue elegido el 21 de febrero. Pero prácticamente nadie ha visto este rechazo como algo digno de celebrarse.
Esta situación de veto se produce porque según las reglas de la Iglesia episcopal, la elección de un obispo en una congregación local debe ser confirmada por una mayoría de la “House of Bishops” (Casa de Obispos) de la Iglesia Episcopal (aunque no a todos los miembros les está permitido votar) y una mayoría de su órgano de gobierno diocesano, conocido como “comités permanentes”.
Aunque los resultados no serán oficiales hasta mediados de julio, la mayoría de los votos de estos comités permanentes han negado el apoyo al obispo electo, según un estudio hecho por la Arkansas Democrat-Gazette. A esto se añade que estudios no oficiales muestran también que el obispo electo Kevin Thew Forrester no logrará los votos necesarios entre los obispos de la “House of Bishops”.
KEVIN THEW FORRESTER
Sería el primer obispo electo en una congregación local que es luego vetado por los líderes denominacionales nacionales desde al menos los años 30, según la Oficina de Comunicación de la Iglesia episcopal. Y es que es conocido por todos que Thew Forraster ha reescrito el Acta Bautismal de la Iglesia episcopal, el Credo de los Apóstoles y el Libro de oraciones de la liturgia de la vigilia de Pascua para eliminar doctrinas cristianas históricas.
Es cierto que hay antecedentes similares en la iglesia Episcopal de EEUU, que consta de 2.300.000 miembros, ya que ha tenido obispos que han negado doctrinas cristianas básicas como la Trinidad, o el nacimiento virginal y la resurrección de Jesús. Pero los obispos más preeminentes que han hecho tales declaraciones (como John Shelby Spong y James Pike) no lo hicieron públicamente hasta estar en su cargo.
Por su parte Thew Forraster defiende sus cambios teológicos y litúrgicos diciendo que reflejan la fe cristiana “que evoluciona continuamente”. “Lo que hemos hecho es bastante responsable y apropiado, y desde luego la iglesia necesita hacerlo para seguir siendo relevante en el siglo XXI”, dice.
Además de rechazar las enseñanzas ortodoxas cristianas sobre la muerte de Jesús en la cruz, Thew Forrester niega que exista Satanás, llama al Corán “Palabra de Dios”, describe el pecado como “estar ciegos ante nuestra propia bondad”, y se pregunta si Jesús es de verdad el Hijo unigénito de Dios.
Como estudiante de Budismo Zen, Forrester se ordenó como budista laico y adoptó un nuevo nombre, Genpo, que significa “camino de sabiduría universal”. Los críticos acusan también a Thew Forrester de haber alterado las liturgias cristianas para añadir principios budistas, universalistas-unitarios y de la Nueva Era.
REACCIONES DE LÍDERES EPISCOPALES
Muchos críticos episcopales de líneas teológicas liberales y conservadoras dicen que el abandono de Thew Forrester de la doctrina y liturgia de la Iglesia episcopal, como la que contiene en su Libro de Oraciones, le sitúan muy lejos de la corriente general, tanto que le impide servir como obispo.
En especial el rechazo por parte de Thew Forrester de la teología expiación y sus afirmaciones de que la crucifixión no era la voluntad de Dios, fueron particularmente polémicas para algunos episcopales. Según Thew Forrester, la sangre de Cristo no lava el pecado y la muerte de Cristo no redime y restaura a la humanidad; Jesús no nos hace uno con el Padre, sino que simplemente nos revela que ya somos ahora y siempre uno con el Padre, mantiene el obispo electo.
Estas innovaciones doctrinales han sido demasiado para algunos obispos, que han hecho declaraciones públicas contrarias. Por ejemplo, “Hay algunas cosas que son absolutamente no negociables en le fe cristiana, porque sin ellas, deja de ser fe cristiana”, dice el obispo episcopal del Oeste de Texas, Gary R. Lilibridge.
Pero no todos piensan igual, como es el caso del obispo de Wyoming, Bruce Caldwell, partidario de Thew Forrester, que expresa que esta teología “nos estira, pero no hasta el punto de la ruptura”.
Incluso los que son contrarios a Thew Forrester ven con preocupación el proceso que ha llevado al rechazo del obispo electo. “En cualquier otra iglesia cristiana –doctrinalmente evangélica, católica, ortodoxa, o pentecostal- esta persona no llegaría ni al seminario, cuánto menos a poder liderar a todo un cuerpo regional”, dice Kendall Harmon, teólogo y canónigo de la Diócesis Episcopal de Carolina del Sur. “El hecho de que una diócesis eligiera a Thew Forrester y de que casi 30 comités permanentes hayan votado para confirmarle, es preocupante”, dice Harmon.
Harmon y otros teólogos conservadores, señalan también que la oposición a Thew Forrester está fragmentada. Algunos se oponen a él porque era el único candidato a obispo en la votación local. Otros dicen que debería haber utilizado los cauces normales antes de reescribir el Credo de los Apóstoles y del Acta de Bautismo. Sólo una minoría –entiende Harmon- se opone a Thew Forrester porque creen que los cambios son contrarios a las enseñanzas cristianas. “Esto no es algo que celebrar. Es algo por lo que entristecerse. Revela una iglesia profundamente enferma”, dice Harmon.
EL CRISTIANISMO EN LA IGLESIA EPISCOPAL
En un mensaje colgado en su blog, Paul V. Marshall, obispo de Bethlehem (Pensilvania), advierte de que la incapacidad de la denominación a la hora de mantener las enseñanzas históricas cristianas, la ha puesto en apuros hasta el punto de que “Como iglesia nos estamos convirtiendo en un hazmerreír… porque no proclamamos continuamente una base sólida: palabras tan simples como “todos pecaron y han sido destituidos de la gloria de Dios” y “Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo,” escribe Marshall.
“Las innovaciones teológicas y litúrgicas de Thew Forrester son demasiado extremistas para la mayoría de miembros de la Iglesia Episcopal”, dice Greg Griffith, fundador de la “website” Anglicana conservadora “www.standFirmInFatih.com”.
“Todo lo que la Iglesia Episcopal ha hecho es decir que alguien que claramente no es cristiano, no puede ser uno de sus obispos,” dice con claridad y rotundidad Griffith. “Puede que estemos haciendo historia, pero difícilmente se puede llamar como un noble logro, y ciertamente no es una señal de que la Iglesia Episcopal esté volviendo a la ortodoxia.”, sino más bien al contrario.
Pos su parte Bill Carroll, rector de la Iglesia Episcopal del Buen Pastor en Atenas, Ohio, dice que esta votación puede ser un momento decisivo para su denominación. “Creo que la iglesia recordará este como el momento en que la Iglesia Episcopal empezó a mostrar más fortaleza en cuanto a la doctrina cristiana básica”, escribió en sus comentarios vertidos en EpiscopalCafe.com. “Durante demasiado tiempo hemos permitido que nuestro respeto por diversidad signifique que todo vale. Todo tiene un límite.”
LÍDERES DE OTRAS DENOMINCACIONES EVANGÉLICAS
Los líderes cristianos ajenos a la Iglesia Episcopal, dicen que la gestión que haga la Iglesia episcopal de este tema tiene implicaciones que van más allá de la propia denominación episcopal. “Si alguien llamado obispo no está de acuerdo con los elementos centrales de la fe cristiana, no debe llamarse a sí mismo cristiano ni mucho menos obispo, ni debe ordenarle una iglesia. Es un apóstata de la fe; y una iglesia que ordena a semejante individuo, es también apóstata,” dice enérgicamente George O. Word, general superintendente de las Asambleas de Dios.
Albert Mohler, presidente del Seminario Teológico Bautista del Sur, coincide con esta postura. “La diferencia entre la ortodoxia y la herejía es de vital importancia para cualquier creyente evangélico”, dice. “Debemos sentir pena y dolor siempre que vemos una iglesia que está metida en este tipo de torbellino de teológica básica y cuando oímos que se niega la verdad del Evangelio, porque pone en un compromiso el testimonio del Evangelio de los cristianos de todo el mundo”.

Fuente: Christianity Today. Traducción: Carmen Cuadrado. Redacción: ACPress.net

jueves, 7 de mayo de 2009

Reflexiones bíblicas sobre el concepto de Sanidad Interior

Por el Pastor Dr. Jorge A. León, Argentina

Introducción

¿Qué queremos decir cuando nos referimos a la sanidad interior? Estamos en presencia de un significante, término que tomo prestado a la lingüística, y por debajo de dicho significante encontramos muchos significados. Es evidente que no todos queremos decir lo mismo cuando nos referimos a la sanidad interior, porque muchos le damos significados diferentes. La diversidad de significados puede conducirnos a una gran confusión que puede afectar al pueblo de Dios, y a las personas que deseamos ganar para Cristo. Necesitamos una autoridad, un fundamento aceptable para todos, que nos esclarezca lo que queremos decir cuando nos referimos a la sanidad interior. Para el cristiano, que pretende ser fiel al Evangelio, la máxima autoridad para aclarar los contenidos de nuestra fe, de nuestra moral y de nuestra pastoral evangélica, es la Biblia. Pero aquí tenemos otro problema, la hermenéutica, Tenemos diversas maneras de interpretar algunos textos bíblicos. Cada uno se siente enmarcado en el contexto de las diferencias herencias religiosas en las que nacimos al Evangelio. Nadie tiene derecho a dudar de la sinceridad, la fidelidad, y la honestidad de un creyente al interpretar. Pero es necesario señalar que cualquier interpretación que esté en pugna con las enseñanzas de nuestro Señor, la máxima revelación divina, está errada.
Creo que no existe una exégesis o una hermenéutica químicamente pura. Es por eso, que no pretendo expresar toda la verdad en que lo que digo. Pero quiero compartir lo que creo y lo que siento. Y eso que creo y que siento, lo coloco como material de trabajo para la reflexión, en el amor de Cristo, sobre lo que la revelación bíblica nos dice acerca de la sanidad interior. Espero enriquecerme con el aporte que los hermanos van a ofrecer. También espero que los que me escuchen puedan tomar como propias algunas de mis ideas. Sobre todo en lo referido a lo que dice la Biblia, sobre la manera de aplicar, coherentemente, lo que ella nos dice en la situación compleja que vivimos, y cuáles herramientas de nuestra cultura pueden ayudarnos a mejorar nuestro ministerio pastoral.

Concepto de Sanidad en el Nuevo Testamento

La palabra sanidad, según la Concordancia Bíblica editada por Caribe, aparece seis veces en el Nuevo Testamento. (Hechos 3:16; 4:22; 4:30, I Cor. 12:9; 12:30 y Apocal. 22:12. Pero existen varios verbos, con sus respectivos sustantivos que nos ayudan a descubrir lo que el Nuevo Testamento enseña sobre la sanidad. Les propongo que reflexionemos sobre tres enfoques referidos a la sanidad. Veamos:

1.- Según la Concordancia del Nuevo Testamento, en griego, la palabra iasis, sanidad, aparece sólo tres veces: Luc. 13:32; Hechos 4:22 y 4:30. En Hechos 3:16, texto que relata la curación de un cojo, aparece la palabra holoklerían, que significa sanidad perfecta, o plenitud de la salud. Esta palabra no vuelve a aparecer en el Nuevo Testamento. Es por eso que en este primer punto vamos a referirnos al verbo iaomai y al sustantivo iasis. El verbo iaomai, aparece en los siguientes textos: Mateo 8:8,13; 13:15. Marcos 5:29. Lucas 5:17; 6:18,19; 7:7; 8:47; 9:2,11,42; 14:4; 17:15; 22:51. Juan 4:47; 5:13; 12:40. Hechos 9:34; 10:38; 28:8,27. Hebreos 12:13; Santiago 5:16 y 1 Pedro 2:24. Del mismo verbo procede iatrós, palabra que significa médico. Es fácil recordarla porque al médico de la mente se le llama psiqu-iatra. La palabra iatrós se utiliza sólo siete veces en el Nuevo Testamento. En todos los textos se pone de manifiesto la existencia, hace dos mil años, de la profesión de médico. En tres de ellos Jesús dice: “Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos” (Mateo 9:12; Marcos 2:17 y Lucas 5:31. También Jesús menciona un refrán popular, referido a esos profesionales: “Médico cúrate a ti mismo”. Finalmente, hay dos referencias a una mujer que sufrió de flujo de sangre, durante doce años, quien había gastado todo su dinero con médicos, sin lograr resultado alguno (Marcos 5:26 y Lucas 8:43), hasta que se encontró con el Médico Divino. En Colosenses 4:14 San Pablo da testimonio de que San Lucas era médico.
2.- El verbo Therapéuo, que significa cuidar y sanar, aparece 36 veces en los cuatro evangelios, y 7 en otros libros del Nuevo Testamento. En San Mateo aparece 16 veces, en Lucas 14, en Marcos 5 y en Juan una sola vez. Lo encontramos cinco veces en Hechos y dos en Apocalipsis. (Mateo 4:23,24; 8:7,16; 9:35; 10:1,8; 12:10,15,22; 14:14; 15:30; 17:16,18; 19:2; 21:14. Marcos 1:34; 3:2,10; 6:5,13. Lucas 4:23,40; 5:15; 6:7,18; 7:21; 8:2,43; 9:1,6; 10:9; 13:14 (dos veces); 14:3. Juan 5:10. Hechos 4:14; 5:16; 8:7; 17:25; 28:9. Apocalipsis 13:3,12). En muchos casos, el contexto indica que la traducción debe ser servir o ministrar, en otros, el contexto indica que la traducción correcta es sanar o curar. Por ejemplo en Mateo 4:23,24; 8:16, etc. Therapeia, de donde viene la palabra española terapia, aparece en Lucas 9:11, 12:42 y Apocalipsis 22:2. Therápon, de donde viene nuestra palabra terapeuta aparece una sola vez en el Nuevo Testamento y se aplica a Moisés como el sirviente, el que cuida, el que ministra al pueblo. (Hebreos 3:5).
3.- Salvación, salud, libertad y liberación. La palabra sotería, no siempre se utiliza para referirse a la salvación del alma. A veces se la utiliza para señalar la salvación de la maldad de los enemigos, como en Lucas 1:71. Es en ese sentido que la utiliza Esteban en su discurso de defensa en Hechos 7:25. Reina Valera aquí traduce sotería por libertad. En Hechos 27:34 traduce por salud. “Por tanto, os ruego que comáis por vuestra salud......”. La misma palabra griega la traduce por liberación en Filipenses 1:19. En una experiencia mística que tuve cuando me encontraba, en terapia intensiva, en grave peligro de muerte; como consecuencia de un infarto agudo de miocardio, (ocurrido el 14 de febrero de 1994), sentí que Dios me hablaba, no con palabras articuladas, sino a mi corazón. Las cosas que escuchó mi hombre interior comenzaban así: ¡NO VAS A MORIR! VIVIRAS CON UNA MISION, RECUERDA HEBREOS 1:14” Yo no tenía la menor idea del contenido de ese versículo, pues no suelo leer, con frecuencia, la epístola a los Hebreos, cuando tomé mi Nuevo Testamento encontré lo siguiente: “¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación? Leyendo el contexto me di cuenta que el autor bíblico se estaba refiriendo a los ángeles. En este caso sotería, para mi, era el regalo divino de concederme la vida, la salud, para cumplir una misión. Desde entonces, no soy la persona que antes era.
San Pablo utiliza con concepto de sotería como un proceso de liberación de todo lo que ata al creyente. En Romanos 13:11, nos dice: “...porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos”. Este texto se aclara en la epístola a los Efesios donde aparece la liberación como un proceso. La liberación se expresa por palabra griega apolútrosis, que Reina Valera traduce por redención. Justamente, redimir a un esclavo era otorgarle la libertad. En el corazón de esta palabra está el verbo lúo, que significa desatar. El proceso está marcado por dos extremos, que son: 1.- Lo que ya tenemos en Cristo, y 2.- Lo que todavía nos falta alcanzar, la vida plena en Cristo. En Efesios 1:7 leemos: “....en quien tenemos liberación (redención según Reina Valera) por su sangre, el perdón de pecados según la riqueza de su gracia.....”. En este versículo la liberación es algo logrado en cuanto al destino de nuestras almas. Pero en la misma epístola, (4:30), se nos dice que la redención o liberación todavía no se ha consumado: “No contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el dia de la liberación (redención).” Aquí se trata de la apolútrosis como algo por alcanzar. Si bien somos salvos por la fe en Jesucristo y el arrepentimiento de nuestros pecados, mientras haya algún problema espiritual, moral, económico, familiar, de salud, etc., que nos mantenga atados, la redención cristiana no se ha consumado en nosotros todavía.
San Pablo da testimonio de cómo ese proceso, de sanidad interior, se realiza en su vida. Para comprobar esta realidad es necesario tener en cuenta la cronología de las epístolas paulinas. Si fechamos a Romanos en el año 55, notamos como en esa época San Pablo era consciente de la imperfección de su vida cristiana. Esta realidad la encontramos en el capítulo siete. Si aceptamos que la Epístola a los Filipenses fue escrita en el año 62, encontramos a un hombre que reconoce que, si bien ha avanzado en el proceso de su sanidad interior, todavía le falta: “No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea teleiós (acabado, pleno, perfecto); sino que prosigo, por ver si logro....”. (Filip. 3:12). Posiblemente Pablo murió en el año 67, y poco antes de su muerte escribió su última epístola, la segunda a Timoteo, En ella se refiere a la culminación de un proceso de sanidad interior, cuando dice: “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor....”. (II Tim. 4:7-8). Llama la atención la certeza con que afirma que ha de recibir, en el cielo, “una corona de justicia”. El sabía que, como ciudadano romano, no podía ser crucificado, que sería decapitado. Pero, por fe, se refiera a una corona para alguien a quien le van a cortar la cabeza. Los tiranos de este mundo pueden destruir nuestros cuerpos, pero ninguno podrá cortar la cabeza de nuestras almas. Esta actitud de Pablo es la máxima expresión de la sanidad interior. La experiencia de San Pablo que este proceso de sanidad interior, puede ser largo. En la mayoría de los casos no es puntual e instantáneo, sino lineal. Si somos honestos con Dios, y con nosotros mismos, reconoceremos que a cada uno de nosotros, algo nos falta todavía.

El concepto de sanidad de “lo interior del hombre” en el Nuevo Testamento

¿Qué queremos decir cuando nos referimos a la sanidad interior? ¿Significa que lo interior está siempre enfermo? ¿Quién soy yo, cuando estoy dormido, y sueño? ¿Por qué un buen cristiano puede tener sueños pecaminosos? ¿Por qué es posible decir palabras, o hacer cosas, en sueños, que despiertos ni siquiera pensaríamos? En la Biblia se hace referencia a revelaciones divinas producidas a través de sueños. Pero, no siempre los sueños tienen esa característica. Nuestro Señor dice: “de la abundancia del corazón habla la boca”.. (Mateo 13:24 ). De esa enseñanza podemos deducir que: “de la abundancia del corazón soñamos lo que soñamos. En otras palabras, los sueños son la realización alucinada de nuestros propios deseos inconscientes. Tenemos almacenadas, en nuestro hombre interior, cosas buenas y cosas malas. Desde el punto de vista teológico, tenemos el imago Dei y nuestra condición de pecadores. Nos dice la Palabra de Dios que el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios (Génesis 1:27). Pero la Biblia también se refiere a la caída del ser humano, en Génesis 3. Luego, en cada uno de nosotros coexisten la Imagen de Dios y el pecado original. Pecado original que es una especie de inconsciente colectivo de la humanidad. De esta tensión interna suelen surgir sentimientos de insatisfacción, y sensación de que nos falta algo. La Parábola del Sembrador se refiere a cuatro tipos de estructuras psíquicas. Desde el punto de vista psicológico tenemos que reconocer la existencia de temperamentos diferentes, algo que traemos al mundo, al nacer, como una especie de equipaje inconsciente. Además es necesario reconocer la incidencia en nuestras mentes de los traumas infantiles, y la influencia de la enfermedad, o la salud mental, de los padres y otros adultos que influyen sobre los niños.
Algunos creyentes tienen dificultades para distinguir lo anímico de lo emocional o psicológico. Hay personas que afirman que no existen los problemas psicológicos, para ellos, toda dificultad “interior” es reducida a una problemática espiritual. Sería muy útil lograr un consenso sobre el significado del significante sanidad interior. En lingüística, significante es todo aquello que significa algo para alguien. La estructura del lenguaje determina el significado de los significantes. Por ejemplo: El significante “blanca” puede significar el nombre de una persona o el color de un objeto, en las siguientes oraciones: 1.- La casa es blanca, y 2.- Blanca se casa. El adjetivo anímico viene de la palabra latina anima, que significa alma. Sanidad interior, tiene sentido si nos referimos a la salud del alma, en griego, el significante psiqué puede significar tanto alma, como mente. Si alguien interpreta que los problemas internos del sujeto humano, son exclusivamente espirituales; otra persona, con el mismo derecho, podría asumir la actitud reduccionista inversa. Es decir, puede afirmar que todos los trastornos internos del ser humano son exclusivamente materiales, tales como: Cáncer en los órganos internos, tuberculosis, trastornos cardíacos, úlceras, sida, etc.
Anímico, podría también proceder del griego anemos, que significa viento. También el significante pneuma puede traducirse por viento, como en neumático, neumonía, etc., y por espíritu. El Señor hace un juego con dos significados de un significante, en San Juan 3:8, cuando dice: “El viento (pneuma) sopla de donde quiere, y oyes su sonido; más ni sabes de donde viene, ni a donde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu (pneuma).” (En el Nuevo Testamento en griego, la p de pneuma está escrito con letra minúscula, Reina Valera corrige el texto, y pone la p con mayúscula.
¿Presupone la sanidad interior la sanidad exterior? Claro que no, un buen cristiano puede tener enfermedades del cuerpo tanto en su parte externa como en la interna. También puede tener problemas espirituales, y anímicos o psicológicos. Es necesario aclarar que la sanidad interior sí presupone la sanidad exterior cuando ésta se refiere a las relaciones con el prójimo. En toda comunidad de fe hay creyentes que, con mucha facilidad, crean tensiones con sus hermanos. Hay algunos cuya sola presencia, y su actitud de vida, nos traen tranquilidad y paz. Son los buenos discípulos del Gran Maestro, quien dijo: “Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón” (Mateo 11:29), es decir, en su vida interior. También hay otros, cuya sola presencia crea un ambiente de molestia o tensión. De la abundancia de la vida interior se expresa exteriormente lo que realmente somos. Deseo ahora ratificar la definición de la Iglesia que hice hace un cuarto de siglo, en una de mis publicaciones: “Una iglesia es un conjunto de personas que confiesan a Jesucristo como su Señor y Salvador personal, conservan sus características individuales distintivas, adoran juntos a Dios, interactúan entre sí a la luz del evangelio para el mutuo enriquecimiento, y colaboran con Dios para el logro de la redención de todo el hombre y de todos los hombres”. Cuando digo: La redención, o liberación, de todo el hombre, estoy incluyendo el adentro y el afuera. No existe la sanidad interior si ésta no se expresa, en sanidad exterior, por el fruto del Espíritu Santo (Gálatas 5:22-23). Por sus frutos los conoceréis, dice el Señor. Quienes no sean capaces de interactuar con otros, a la luz del evangelio para el mutuo enriquecimiento, carecen de sanidad interior, porque sus frutos los delatan.

En concepto de “lo interior” en el Nuevo Testamento

Hay varios significantes en el Nuevo Testamento que se refieren a la vida interior del hombre. Creo que es necesario que los tengamos en cuenta en toda reflexión seria sobre la sanidad interior. Nos vamos a referir a tres de ellos.
1.- Comenzamos por el concepto de hombre interior (éso ánthropos), que San Pablo presenta en Romanos 7:22 y Efesios 3:16. En oposición al hombre exterior, (éxo ánthropos) aparece también en 2 Corintios 4:16. En todo el capítulo 7 de la Epístola a los Romanos el Apóstol se refiere a su lucha interna. Nos ocuparía mucho espacio hacer la exégesis de ese capítulo, por lo tanto, renuncio a esa tarea. Sólo voy a señalar que en su vida interior Pablo encuentra cosas buenas y malas, como cualquiera de nosotros. Siente una tensión interna muy grande, seguramente agravada por estímulos o tentaciones externas, que le llevan a exclamar taloíporos égo ánthropos, que me gusta traducir: “Pobre de mi, que soy un ser humano” (Romanos 7:24). La tensión interna que Pablo describe en Romanos 7, se aparece mucho al mito de la carroza de Platón. Se trata de la lucha por mantener un equilibrio, y una dirección, a pesar de encontrarse tironeado por dos fuerzas contradictorias que quieren conducir la carroza de la vida por caminos diferentes, a pesar de que somos un sólo ser humano.
Veamos ahora el segundo texto donde San Pablo se refiere al hombre interior. Esta porción de las Escrituras es muy clara, pero al mismo tiempo es muy profunda. Está cargado de significados espirituales y teológicos. Es un texto que se refiere a la plenitud del hombre, como meta deseable, y a la plenitud de Dios porque es un texto trinitario. Por lo tanto, me voy a limitar a citarlo en su contexto: “....para que os de, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cual sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer al amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios” (Efesios 3:16-19). En el último texto donde San Pablo se refiere al hombre interior, lo hace por oposición al hombre exterior, y dice: “....aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de dia en dia.” (2 Corintios 4:16). Aquí se pone de manifiesto el proceso de sanidad interior en la vida de San Pablo, al cual me he referido antes. Todos necesitamos esa renovación interior de dia en dia. Todo creyente conoce cuáles son los medios de los que dispone para lograr la renovación interior cotidiana. Es necesario robustecer el alma, nutriéndola con alimento sano. El orgullo, la vanidad, el egoísmo, la frivolidad, han sido siempre los corruptores de las almas. Debemos tener una buena calidad de vida interior, tan buena como la que logró Pablo. También se necesita mucha humildad para reconocer que todavía no somos todo lo que debemos ser.
La espiritualidad no es sólo un esfuerzo humano, aunque debemos ser compañeros de trabajo, sunergoi, de Dios, como nos sugiere San Pablo en 1 Corintios 3:9. No debemos perder de vista que sólo Cristo nos puede dar el crecimiento interior, que sólo el Espíritu Santo puede darnos conciencia de pecado, según Juan 16:8, para lograr dicho crecimiento. Tampoco debemos olvidar que por el amor del Padre vino el Hijo y el Espíritu Santo, a bendecir nuestras vidas. En el dia de hoy existen muchos Testigos de Jehová y muchos testigos del Espíritu Santo. Dios desea que todos seamos testigos de la Santísima Trinidad. Quien actúe fuera del contexto trinitario no está siendo fiel al Unico Dios, el que nos ha revelado Jesucristo.
En el contexto del mensaje de San Pablo a los Corintios en el tercer capítulo de su primera epístola, versículos 1 al 9, me gusta traducir sunergoi, en el versículo nueve, no como “compañeros de trabajo de Dios”, o colaboradores de Dios, como traduce Reina Valera sino como jardineros. Porque es Dios quien otorga el crecimiento y la sanidad interior, Nosotros colaboramos con la obra divina como simples “jardineros de nuestras almas”. Para San Pablo, el proceso de sanidad interior también implica una transformación de la mente, dicho proceso es para San Pablo una metamorfosis, utiliza el verbo metamorfóo, (Romanos 12:1-2) de donde viene nuestra palabra metamorfosis. Se refiere a la transformación de la mente. Proceso largo y difícil, pero no imposible de lograr. La ciencia se ocupa de este tema desde distintos enfoques: Neurología, psiquiatría, psicología, psicoanálisis, y otras técnicas psicoterapéuticas.
2.- El segundo significante que deseo considerar es kardía, corazón. ¿Dónde está el alma? ¿En el corazón? No sabemos. Lo que sí sabemos es que en los tiempos bíblicos no se conocían las funciones del corazón. El médico y teólogo español Miguel Servet (1511-1553), quien murió en la hoguera, como hereje, por orden del gobierno calvinista de Ginebra, fue el primero en informarnos sobre el asunto. Su libro: La restauración del cristianismo, publicado poco antes de su muerte, contiene la primera descripción rigurosa del sistema circulatorio pulmonar. Es decir, que mediante la colaboración de los pulmones, el corazón, y el resto del aparato circulatorio de la sangre, el organismo se alimenta con el oxígeno que necesitan nuestros músculos para funcionar. En tiempos de Jesús era común referirse al corazón para significar el hombre interior. Hay una gran cantidad de textos: Los limpios de corazón verán a Dios (Mateo 5:8). Jesús mismo se define como un hombre manso y humilde de corazón. Y afirma que de la abundancia del corazón habla la boca (Mateo 12:34). En ocasiones se utiliza para expresar la comunicación de la vida interior con la exterior, por ejemplo, en los binomios: Corazón-boca y Corazón-rostro
3.- El tercer significante que deseo presentar es splagchon, entrañas, intestino, víscera. Este significante tiene sólo un significado negativo, el que aparece en Hechos 1:18, donde dice de Judas, que: “......se reventó por la mitad y todas sus entrañas se derramaron”. En los restantes textos del Nuevo Testamento tiene un significado positivo. Este significante, y el verbo de donde procede splagchnídsomai son de difícil traducción. Por lo general se traduce por: Ser movido con piedad o compasión, dando por sentado que los sentimientos residen en el vientre, y no en el corazón, como solemos pensar hoy. En Mateo 9:36; Mateo 14:14; etc., es a Jesús mismo al que se le mueven las entrañas, para tener compasión. En Lucas 10:33 al buen samaritano, y en Lucas 15:20 al padre del hijo pródigo se le mueven las entrañas. En todos los casos Reina Valera traduce tuvo misericordia, compasión o algo similar.
La Biblia de las Américas acompaña a Reina Valera en la traducción del verbo, pero cuando aparece el substantivo, en todos los casos, tiene una nota que dice: Literalmente: entrañas. Para los interesados en encontrar estos textos, les ofrezco las citas bíblicas, según la Concordancia Griega del Nuevo Testamento: 2 Corintios 7:14-15, donde Pablo expresa su sentimiento interno por Tito. La Biblia de las Américas, traduce en Filipenses 1:8: “...con el entrañable amor de Cristo Jesús”, pero tiene una nota que dice: Literalmente: “en las entrañas”. La misma nota aparece en la traducción de Filipenses 2:1; tres veces en Filemón, versículos 7, en el 12, donde dice: “recíbelo como si fueran mis propias entrañas”, y en el versículo 20 se traduce corazón, donde el texto original dice entrañas, aunque no falta la nota explicativa. Finalmente, en 1 Juan 3:17 se refiere a las personas que cierran sus entrañas a los pobres. Aunque en el texto aparece corazón, la nota explica que en la lengua original dice “entrañas”.
¿Cuál es la residencia del alma? Algunos han dicho que en la glándula pineal, que se encuentra en la parte superior del cerebro medio. Se sabe que tiene el tamaño de un garbanzo, que la descubrió el fisiólogo francés Philippe Pinel, de ahí viene el nombre. Que, en los seres humanos, la glándula alcanza su madurez hacia los siete años. Se sabe que segrega la hormona denominada melatonina, que fue descubierta en 1958. Se sabe que segrega la hormona durante la noche, para regular el sueño, e interrumpe la segregación durante el dia. En un congreso de musicoterapia escuché a un orador afirmar que la glándula pineal se dilata en el ser humano, cuando se escucha determinado tipo de música. Yo no se si esto será cierto. Pero todavía hay mucho que investigar sobre esta glándula de secreción interna o endocrina. La Biblia nos dice que el cuerpo es el templo del Espíritu Santo, pero ¿dónde está el alma? ¿dónde el Espíritu Santo? Esta es una cuestión que, todavía, pertenece al mundo de la fe. Debemos recordar las palabras de nuestro Señor a Tomas: “Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron” (San Juan 20:29).
Con diferentes significantes, tomados de la cultura de su tiempo, la Biblia nos muestra la realidad que constatamos cotidianamente; que en cada uno de nosotros existe una vida interior. Es el deber de cada ser humano, y especialmente de los cristianos, cuidar y desarrollar esa vida interior conduciéndola a la salud, que es también el camino de la salvación. Como consecuencia de la segunda guerra mundial, los pastores, sacerdotes y rabinos se dieron cuenta que necesitaban “tomar prestadas” algunas herramientas científicas, para poder ayudar eficazmente a sus feligreses. Así se comenzó a enseñar en los Seminarios Teológicos, Pastoral Counseling, que después se llamó Psicología pastoral, Consejería pastoral, Poiménica, y últimamente, Sanidad interior. Abrimos el debate para los que quieran hacer sus aportes. Les rogamos escriban a jorgealeon@psicologia-pastoral.com.ar
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