¡Vos podes ayudarnos!

---
;
Mostrando entradas con la etiqueta guerrilleros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta guerrilleros. Mostrar todas las entradas

sábado, 14 de marzo de 2009

Colombia: Una oligarquía y dos gobiernos

Por. Obed Juan Vizcaíno Nájera. Maracaibo- Venezuela.

"Los Estados Unidos parecen predestinados
por la providencia para plagar de miseria
nuestros pueblos". Simón Bolívar.
Con bastante curiosidad vemos, a través de los grandes titulares de la gran prensa internacional, como hay una pugna entre el supuesto gobierno colombiano representado por Álvaro Uribe y el otro gobierno de facto del ministro de defensa colombiano Juan Manuel Santos. A veces da la impresión que la opinión del señor Uribe está subordinada a la opinión del verdadero representante de la oligarquía colombiana.
Un día Uribe se abraza con Chávez y con cuanto presidente comunista hay en la América latina, y al otro día aparece el Santo echando por el suelo con sus declaraciones, todo lo que ha hecho o dicho el títere presidente de la Casa de Nariño. Que papelazo el de el gran Alvarito, parece que no tiene el verdadero control del gobierno colombiano. Es la fachada delante de las cámaras, para esconder que en Colombia gobiernan los militares en nombre de la más rancia oligarquía de nuestro continente.
Uribe y algunos funcionarios de poca monta, son la cara supuestamente democrática de un grupo que utilizó todo el terror de las Auto defensas Unidas de Colombia o grupos terroristas paramilitares, para ganar las elecciones truculentas de la reelección de don Alvarito. El supuesto actual presidente de Colombia, hasta tenía un número en las listas de la DEA y supuestamente se codeaba y que todavía lo hace con los grandes capos de la droga en Colombia.
Han desmovilizado a los grupos paramilitares en Colombia, para reagruparlos en los estados fronterizos de Venezuela, con el propósito de asesinar a líderes sociales y campesinos en nuestro país y para mantenerlos como fuerzas mercenarias de ocupación de todo el occidente venezolano, en el supuesto negado que puedan establecer una media luna separatista en nuestros estados fronterizos occidentales.
Ahora amenazan con bombardear los sembradíos de coca en las cercanías de las fronteras con Venezuela. Precisamente cuando el gobierno de nuestro país está empeñado en conquistar la soberanía alimentaria, para poder garantizar la verdadera soberanía política, económica y financiera. Nada es casualidad, nada es sin intención, buscan debilitar a la economía venezolana y el gobierno de la oligarquía colombiana se presta para ese plan desestabilizador y terrorista.
Para estos bombardeos selectivos en la frontera con Venezuela el ministerio de la Defensa de Colombia pretende utilizar irresponsablemente el herbicida altamente toxico Glifosato, considerado por grupos ecologistas como nocivo para la salud humana y animal y para los cultivos legales, dicho herbicida está prohibido en Venezuela. Esto le importa poco al gobierno oligárquico y dictatorial de Juan Manuel Santos.
Empiezan a revivir, en tiempos de elecciones en Ecuador, el plan desestabilizador basado en la política de defensa extraterritorial, que el ministro de defensa colombiano quiere imponer en nuestra región, atendiendo a las exigencias que hace el gobierno norteamericano a la oligarquía colombiana. De nuevo vuelven a sonar el amañado caso de las computadoras del Comandante Raúl Reyes.
El pobre señor Uribe, está siendo utilizado para revivir un viejo conflicto de fronteras marítimas con Nicaragua. Todo esto para justificar posibles invasiones y embargos a nuestros pueblos, táctica que la Cuba revolucionaria derrotó con bastante dignidad y coraje.
Quieren revivir el fracasado Plan Colombia, para esto el gobierno norteamericano, exige al señor Santos, que los jóvenes soldados colombianos vayan a morir en Afganistán, en una guerra que no es de ellos. Los van a utilizar para hacer el trabajo sucio, que las grandes potencias no se atreven a hacer, aprovechando la experiencia que tienen las fuerzas militares de Colombia en la masacre de pueblos y de luchadores sociales.
Al señor Uribe solo le ha quedado el protocolar papel de ser un títere, en las celebraciones oficiales, para recibir credenciales diplomáticas, para recibir a presidentes y reyes en el aeropuerto y para ser un simple vocero de esa oligarquía que le dio ese triste papel de segundón del ministro Santos. Él es el vocero que utilizan contra Chávez y otros presidentes y presidentas latinoamericanos, verdaderamente cumple su papel de bufón de la corte narcoligarca colombiana.
Su papel netamente decorativo, solo lo hace representar roles de segunda categorías, él solo está para predicar las supuestas bondades de los decadentes TLC. Su rol tan solo se limita a estar mendigando un nuevo Plan Colombia, dinero y armamento para reprimir y asesinar a defensores de derechos humanos en su país, a líderes sociales y a comunidades indígenas.
Venezuela y otros países, deberían enfrentar las amenazas del ministro Santos de bombardear con sustancias químicas prohibidas todos los sembradíos de coca ubicados en las fronteras con Venezuela y Ecuador, con el cierre de sus fronteras de los productos colombianos y de las inversiones binacionales. Además se puede suspender la exportación de combustibles para todo el oriente colombiano.
Colombia, a través del gobierno de su majestad Juan Manuel Santos I, es la cabeza de playa para una posible invasión a nuestros países. Va a seguir siendo utilizado el suelo colombiano, como una especie de globo experimental, para provocar a los países que tienen fronteras comunes con este país.
Estos vuelos de bombardeos a sembradíos en la frontera con Venezuela, son pruebas ensayos para probar la capacidad operativa y defensiva de nuestras Fuerza Armada, y como acto de provocación que facilite un enfrentamiento político o militar, para que los Estados Unidos puedan intervenir de alguna manera en contra de nuestros pueblos.

¡El Pueblo nunca Olvida!

Fuente: Obed Juan Vizcaíno Nájera.

martes, 1 de julio de 2008

TEOLOGIA Y VIOLENCIA: REFLEXIONANDO SOBRE LOS GRUPOS ARMADOS EN COLOMBIA

Por. Luis Eduardo Cantero*, BUENOS AIRES, Argentina.
Hace tres años (2005) Héctor Jouvé relató a la revista La Intemperie las actividades desarrolladas en el norte argentino por el “Ejercito Guerrillero del Pueblo”. Allí el autor narra los fusilamientos de los militantes Bernardo Groswald y Adolfo Rotblat. A raíz de esto, el filósofo Oscar del Barco se manifestó en contra de todo acto que atente con la integridad del ser humano, bajo el lema: “No matarás”, el asume su responsabilidad moral, que prefiero llamar cristiana y condena toda forma de violencia política, ideológica y religiosa fuera de izquierda o de derecha. Bueno no se hizo esperar que se levantara un abanico de discusiones en torno a justificar una acción violenta de los grupos a favor de los poseídos o avalar la acción del Estado de mantener el orden. Cosa que mantiene en tensión la oligarquía y los grupos al margen de la ley en Colombia. La discusión sigue abierta, todavía no se ha escrito el ultimo capitulo que cierre y sane las heridas de los hijos de la guerra. Todavía sigue escribiéndose esta novela sangrienta: la tormenta de opresores y oprimidos.
Algunos justifican la violencia como una forma de mantener en vilo al opresor: El Estado que cumpla su razón de ser a favor de los excluidos: Los grupo guerrilleros. Ellos actúan y velan como si fueran el ejército del pueblo. Los oprimidos, avalan estas acciones porque están acorde a las ideas de vencer al Goliat, que hay que vencer a toda cuesta. Pero, hay quienes exigen del Estado una presencia, con el objetivo de acabar con estos grupos que siembran el miedo y la zozobra. Cada uno tiene derecho de exigir, pero en esa exigencia no hemos pensado ¿Quiénes son los que pierden? ¿Quiénes mueren en esta lucha ilógica? Se han puesto a pensar sobre la herida que sangra en los inocentes que nada tienen que ver en esta guerra, que es el pueblo. Sobre los campesinos que dejan de sembrar y hacer producir la tierra, para que no haya en el futuro escases.
Frente a la condena que hace Oscar del Barco a toda forma de violencia política o revolucionaria. El texto de Martin Baigorria nos lleva a pensar en las heridas que deja todo acto violento, esas heridas son los hijos de la guerra, de los que han sufrido por años, nos lleva a reflexionar sobre los traumas que deja la violencia. A partir de ella se podría entender que los privados de la libertad como los fusilamientos del grupo guerrillero FARC que se adjudica en nombre del “Ejercito del Pueblo” como otro asesinato bajo las coordenada de su lucha por el pueblo. Vale preguntarle a estos grupos y aquellos que consideran que la FARC tiene un proyecto bolivariano, si secuestran y asesinan a los hijos del pueblo colombiano no importando su estatus social ¿a caso ellos no son seres humanos? ¿Los policías, el ejército no son seres humanos? ¿Acaso se justifica el asesinato en nombre de una ideología, de una clase o de una fe en Dios? ¿Se justifica asesinar a un guerrillero en nombre del Estado de derecho de una nación? ¿No son ellos hijos del pueblo colombiano?
Volviendo al lema “No mataras” no es solo una cuestión religiosa, lo es también jurídico humanista y reflexiva sobre cada acto irracional del ser humano. Aunque estos actos han sido legitimados por la psicología jurídica que ha provocado otra herida en nuestra sociedad. Hay muchos locos sueltos que amparándose a estas leyes siguen haciendo daño a nuestra sociedad, ya es hora de hacer un replanteamiento de las normas jurídica si queremos sanar las heridas de una nación tan golpeada por estos burdos y estoicos. El no matarás significa un imperativo categórico necesario para vivir en armonía y en comunidad. Pero, para hacer posible esa comunidad tenemos que erradicar todo acto violento, por la sencilla razón que el actual sistema democrático (Estado) e ideológico (Guerrilla) se hallan cimentado en la herida de los que han sufrido y pagado el costo de esta guerra: los inocentes, el pueblo colombiano que se ejemplifica en el niño Emanuel (hijo del pueblo) y Álvaro Uribe (hijo de la oligarquía) no son ellos hijos de la guerra. Al primero al nacer fue arrancado de los brazos de su madre, ¿no es un acto violento? Al segundo, le asesinaron a su padre. ¿No son hijos de la guerra? Heridas que sangran el dolor de una pérdida… Es comprensible la acción del presidente Uribe en cerrar esa herida desterrando a estos grupos terroristas. Pero, nuestro Presidente se ha dado cuenta que condicionar la violencia es agregar otro acto violento: sangrar más la herida y esto sustrae toda posibilidad de un entendimiento entre gobierno y FARC.
Este que se sustrae debe ser pensado en su posibilidad, como violencia. ¿Y no en este plano imposible donde pensamiento y violencia se encuentran, allí donde el fundamento contingente de la política gubernamental emerge en su imperfecta facticidad? Entonces vale la pena que pensemos ¿Quién pierde en esta lucha? ¿Quiénes son los que mueren en esta guerra? Ahora bien, si nuestra democracia se encuentra construida bajo las heridas del dolor, no conviene entonces que organicemos nuestros ideales. Lo mismo sucede en los grupos guerrilleros, seguir haciendo filosofía revolucionaria y enseñando en medio de un País herido por las atrocidades cometidas en la historia de Los grupos revolucionarios. No seria mejor deponer las armas o reorganizar los ideales y emprender una nuevo proyecto no bolivariano sino un proyecto donde todos seamos uno en la diversidad de ideas. Pero, esta insistencia en pensar en las secuelas que ambos bandos: gobierno y guerrilla dejan en esta lucha campal, no cierra toda reflexión sobre las distintas formas de violencia que serian propia o no de la política gubernamental o ideológica del grupo al margen de la ley. Por eso, cuando se trata de pensar en las secuelas de la guerra, las consecuencias del terrorismo de Estado, ya no parecieran ser más la esencia del problema, sino que ellas mismas deben ser pensadas a partir de nuestra posición ante la violencia de izquierda.
El no matarás, no sólo debe surgir de un principio de negar o reprimir la violencia de la fundación social. A una democracia de estado, sino a una democracia del pueblo, de respeto por la vida del otro: no más terrorismo de Estado, ni de grupos al margen de la ley. Si intentamos limar asperezas y dejar la violencia a un lado se trata de hacer campañas y enseñar a las generaciones futuras lo que pasó en la historia de las guerras de nuestro País. Es bueno hablar de los ideales del pasado, pero es bueno condenar sus fantasmas. Pero, surge un problema metodológico y pedagógico al diferenciar en la enseñanza los ideales y su fantasma se pregunta el docente filosófico, teológico y en general ¿Cómo podríamos diferenciarlos? ¿Cómo distinguir entre los ideales que motivaron la lucha armada guerrillera y sus consecuencias, sobre todo cuando ellas mismas, cada vez más, son vistas como inevitables? Martin Boigorria nos aconseja que los ideales de la lucha armada del siglo pasado vuelvan una y otra vez bajo la forma de su propia denegación, eliminando sistemáticamente los modos en que ellos mismos pensaban realizarse. Por lo que, al igual que el “no matarás”, la democracia sólo para olvidar aquello sobre lo cual vino a fundarse, tuvo que reprimir a un grupo para llegar a ser un estado de derecho…
En conclusión, esta reacción de los grupos armados a la problemática de la violencia política. Que utiliza toda su maquinaria bajo el lema: “no a los grupos terroristas” para hacer valer sus derechos constitucionales de mantener el “orden social”. No estarían el Estado y los grupos guerrilleros generando más violencia: “País imperialista” “Servidores de Bush”. Si el objetivo es construir una democracia donde quepan todos y todas. Pero, mantener ciertos calificativos, ya mencionados, que en nada ayuda a cerrar o sanar una herida que sigue desangrándose. Si queremos cerrar esa herida, entonces debemos erradicar de nuestros discursos todo aquellos calificativos despectivos y deponer no solo las armas abstractas sino también físicas, esto los mantendrán alerta y abierto a un dialogo fructífero.
*Es Pastor bautista, colombiano, docente universitario y miembro de la Iglesia Evangélica Bautista de Flores. Profesor y Decano Ad - honorem del Seminario Teológico Misionero Tiranno, San Justo, Bs. As, Argentina (www.misiontiranno.visitame.es). Este artículo surge de la experiencia de análisis del cristiano frente a la violencia. Una propuesta teológica que fue el tema de su tesis de Licenciatura en Sagrada Teología: Especialidad Eticateológica del INSTITUTO SUPERIOR DE TEOLOGIA Y CIENCIAS BIBLICAS. CENTRO DE INVESTIGACION BIBLICA, Tenerife, España.

viernes, 7 de marzo de 2008

En Colombia las mayorias de las personas son indiferentes al problema: ¿Quienes son los enemigos del pueblo?

Héctor Abad Faciolince en su reflexión acerca del problema que vive Colombia, comienza con una tesis de entrada diciendo: "en Colombia las mayorías están ciegas, o lo que es peor, son indiferentes al horror. Los enemigos del pueblo." Los colombianos hemos vivido en medio de un valle de horror: guerrilla, paramilitares y narcotraficante. Pero, lo doloroso de todo esto es que los paises vecinos como Ecuador y Venezuela, cobijándose bajo una ideología barata del proyecto bolivariano ampare a estos grupos terroristas. Sería bueno que estos presidentes Correa y Chavez sean denunciados ante la corte de la Haya por permitir que estos grupos terrorista tengan libertad y campamentos en su Paises. Quien protege a un delicuente es también un culpable, entonces, es hora de revisar ese famoso proyecto bolivariano y que se dediquen a construir un nuevo proyecto de sociedad, porque me tienen mamao con ese cuentito contra los paises imperialista. Es hora de mirar la reflexión de Héctor Abad Faciolince e interpretar y aplicar a nuestro contexto tan golpeado, quienes en verdad son nuestros enemigos.
Hay una obra de Ibsen que se llama Un enemigo del pueblo. La pieza fue estrenada en 1883 y sigue tan vigente como entonces. Resumida, la historia es la siguiente: Stockmann, el médico de un balneario en una pequeña ciudad noruega, un día se da cuenta de que algunos turistas de los baños termales se enferman gravemente. Ordena algunos exámenes de laboratorio y encuentra que las aguas del balneario están contaminadas por las alcantarillas del pueblo y por los residuos mefíticos de los curtidores de pieles, la otra actividad económica importante de la ciudad. La gente se muere de tifus y otras infecciones por bacterias, después de beber las aguas 'medicinales' del balneario.
El médico, orgulloso de su hallazgo, se apresura a hacérselo saber al alcalde, para que se corrija el problema. El balneario debe ser cerrado durante dos años para permitir los trabajos de limpieza, y hay que publicar la verdad en la prensa, para que los visitantes no corran riesgos. El doctor entrega su estudio al periódico La voz del pueblo. Todo parece muy razonable, pero en pocas horas la sociedad entera se pone en contra del doctor. Los accionistas del balneario se enfurecen y acusan al médico de ser un agitador político. Los trabajadores del mismo temen perder sus puestos y se levantan también contra él. El alcalde le sugiere al periódico que no se publique el artículo del médico, y La voz del pueblo sigue sus instrucciones. El alcalde publica un informe alternativo donde tranquiliza a la gente y dice que se aplicarán correcciones menores a un problema que se pretende exagerar con fines ideológicos.
Se cita a una reunión y la asamblea de ciudadanos abuchea al médico. Votan. Todos, menos un borracho, se ponen contra el doctor Stockmann y lo declaran "un enemigo del pueblo". Lo echan del puesto, el dueño de la casa donde vive pide que la desocupe, y el médico ve que sólo le queda el camino del exilio. La inmensa mayoría, manipulada por el periódico y por los accionistas del balneario, lo vapulean, rasgan su ropa, quiebran sus ventanas, expulsan a sus hijos del colegio. Es odiado por todos porque se atrevió a decir la verdad sobre la podredumbre de la ciudad. Como ven, la de Ibsen es una fábula sobre el problema de decir la verdad en una sociedad enferma, corrompida, podrida por dentro. Los que dicen la verdad alejan a los inversionistas; los que dicen la verdad, dañan la imagen del país; los que dicen la verdad, hacen perder sus puestos a los trabajadores; los que dicen la verdad, son agitadores políticos que buscan el poder y para eso tratan de deponer al gobierno legítimo. Los que dicen la verdad, encuentran muy difícil publicarla en los periódicos, y los periódicos que la publican son declarados también apátridas, enemigos del pueblo.
Lo que está pasando aquí sobre la verdad de lo que han hecho los paramilitares en estos decenios de crímenes asquerosos (torturas, fosas comunes, desapariciones, asesinatos indiscriminados y selectivos, pueblos arrasados, desplazados por cientos de miles), se parece mucho a la denuncia del médico Stockmann. La gente no quiere ni oír hablar de esta verdad. En las encuestas que se hacen, quienes denuncian los horrores del paramilitarismo, pierden puntos y tienen pésima imagen. Quienes las minimizan, suben en las encuestas. El presidente recibe más apoyo que nunca. El doctor Stockmann, al final de la obra, manifiesta entre irónico y serio su decepción por la democracia. Las mayorías están ciegas. También en Colombia las mayorías están ciegas, o lo que es peor, son indiferentes al horror que ven. El temple moral de los colombianos es flojo, por decir lo menos. Los aliados de los asesinos, los tramposos electorales, serían reelegidos. Una porción alta de los encuestados apoya los métodos de los paramilitares. Las inversiones van bien, el desempleo disminuye, los turistas empiezan a visitar el país. Por lo tanto, hay que callarles la boca a los aguafiestas que exageran con fines políticos los crímenes de los paracos.
Mi conclusión es trágica: hay algo oscuro en la conciencia gregaria, sumisa, de la mayoría de los seres humanos: aman el látigo, tienen sed de líderes que les digan lo que hay que hacer, no quieren pensar por sí mismos, sino ser conducidos por un carácter fuerte. Sólo la mano dura, la autoridad rígida, los hace mover en fila y con fines comunes. La sociedad marcha disciplinada cuando la dirige un ogro furibundo. También durante Franco, Hitler, Mussolini, se construyeron las grandes autopistas, la inflación se detuvo, volvieron las inversiones. Así somos los seres humanos. Los que digan una verdad que contradiga la mentira pública, serán declarados enemigos del pueblo. Y si se van del país y enfermos de un amor rencoroso, declaran lo que acaba de declarar (dolorosamente) Fernando Vallejo, entonces el linchamiento moral queda asegurado. Salud entonces, sumisos compatriotas ciegos, sigan brindando con las aguas podridas del balneario en que vivimos.
Fuente: Héctor Abad Faciolince

sábado, 1 de marzo de 2008

Muere el número dos del grupo terrorista Farc 'Raúl Reyes',

Elpais.com.co-Colprensa La prensa colombiana informa que: Fue dado de baja alias Raúl Reyes, es el golpe más contundente que se le ha dado este grupo terrorista", con esta frase el ministro de la Defensa, Juan Manuel Santos, acaba de confirmar la muerte de uno de los miembros del Secretariado de las Farc, lo que se convierte en el principal golpe a este grupo ilegal. Santos anunció la noticia al país en rueda de prensa realizada en el Ministerio de la Defensa, en la cual estuvo acompañado la cúpula militar, la cual dejó expresar en sus rostros la satisfacción por el operativo. Santos, quien leyó un comunicado, informó que la acción militar se inició a las 12:25 minutos de la madrugada, luego de haber recibido información de una fuente humana que permitió identificar la ubicación de Reyes. Explicó que tras iniciado el operativo, las Farc respondieron con un ataque a los aviones de la Fuerza Aérea, el cual se produjo desde unos 1.800 metros distante de la frontera. Santos igualmente confirmó que el miembro del secretariado fue abatido en un campamento que las Farc tenían instalado en territorio ecuatoriano, por lo cual los integrantes de la Fuerza Pública entraron al vecino país a recuperar los cuerpos.
El ministro sostuvo que dicha acción fue informada de manera inmediata por el presidente de la República, Alvaro Uribe Vélez a su homólogo del Ecuador, Rafael Correa. La acción militar, la más contundente contra la organización de las Farc, también permitió dar de baja al ideólogo de las Farc, Guillermo Enrique Torres, alias "Julián Conrrado". Juan Manuel Santos consideró, como "el golpe más contundente que se le ha dado a este grupo terrorista".
El cádaver de Reyes será traslado a Bogotá, a donde llegará hacia las 2 de la tarde, en un operativo dirigido por los altos mandos militares. Previamente, el cuerpo fue remitido en un helicóptero al aeropuerto de Puerto Asís, Putumayo, desde donde un avión Hércules de la Fuerza Aérea Colombiana (FAC) remitirá el cadáver a la Base Aérea de Catam, en la capital del país.
Ante esta crueldad que podemos decir, si ayer los verdureros del discurso izquierdista (venezolano y colombianos) celebraban otra acción de entrega, de libertad. Todos lloraban de gozo por la libertad, hasta una secuestrada aceptaba un regalo como un recuerdo (un manojo de flores) de haber estado conviviendo con estos asesinos e indolente. Me pregunto ¿recuerdo de qué? Si estos terroristas asesinaron a su esposo y a muchas familias ¿Vale la pena recordar 6 años privado de la libertad, viviendo en condiciones pauperrima? Hoy celebran los verdureros de la derecha: los noticieros y otros medios hicieron lo mismo ¿Hay que seguir matando para celebrar un triunfo? Que ironía tiene la vida, ¿ante esto podrá Colombia tener futuro? Estamos volviendo a revivir los enlatados del oeste americano: El zorro, el llanero solitario, etc.