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domingo, 27 de noviembre de 2016

Colombia y la opción entre dos grietas-Parte III: ¡Si todo fuese al revés!



Por. Hilario Wynarczyk- Argentina
QUÉ HUBIESE PASADO SI TODO FUESE AL REVÉS- Parte III
Yo no vivo en Colombia  ni soy colombiano. No me tocó experimentar los problemas de Colombia. Sin embargo me inclino a posicionarme a favor del , o de alguna solución que conduzca a firmar las paces y disolver el movimiento armado. Pero el análisis del sector de Colombia que estuvo por el NO, dejan percibir la sólida entidad del colectivo que así se manifiesta. Los datos permiten suponer, pensando “contrafactualmente”, que si el voto por el hubiese alcanzado el triunfo, se habría cerrado una grieta dramática. Y simultáneamente se habría abierto otra, por lo pronto menos dramática. Tal vez el triunfo habría sido el mal menor tomado en cuenta por los actores políticos favorables a los Acuerdos de Paz sellados con un estrechón de manos entre el Presidente Santos y el líder guerrillero Timochenko.
Pero es notable que un bando perdedor en la pugna SÍ/NO quedaría formado por quienes a su modo, necesariamente respetable, estarían pretendiendo defender los que consideran valores constitutivos de su sociedad y en definitiva de su nación y su Estado. No dejarían de ser un segmento de la sociedad civil cuya existencia, formas de pensamiento y escalas de valores, no podrían dejar de ser tomados seriamente en consideración, así como su fuerza demográfica. En fin, esto es la punta del ovillo para reflexiones apropiadas.
EVANGÉLICOS DEL NO Y UN GERMEN POLÍTICO
Volviendo ahora a los evangélicos y extrayendo algunas inferencias a partir de los datos, parece que en gran parte lo que sucedió con ellos frente al plebiscito es que han constituido una notable masa de maniobra a favor del NO. De ese modo han aparecido presentados ante la opinión pública y la imagen así creada podría ser una burbuja, pues, como hemos dicho, la mitad de los votantes evangélicos habría estado (según datos seguramente discutibles) a favor del SÍ. De cualquier manera, esto es un problema para los propios evangélicos, sus líderes y analistas.
A su vez entre los católicos, no hubo un predominio del discurso a favor del . Esto es una paradoja porque la posición geopolítica del Vaticano ha sido enfáticamente favorable al .
Esa paradoja podría ser leída como un indicador de las tensiones internas existentes dentro del espacio católico colombiano, tema que conviene señalar, pero en el cual no corresponde entrar en este artículo.
En definitiva el voto por el NO permite notar las tensiones internas de los universos religiosos evangélico y católico considerados como campos de fuerzas o sistemas en cuyo interior hay elementos heterogéneos que pueden entre sí coincidir u oponerse, por motivos de ideas e intereses.
Pero tal vez las cosas no son tan simples. Tal vez los evangélicos (y en particular sus dirigentes pastorales) también hicieron un cálculo prudencial. Los votantes evangélicos de algún modo se han manifestado como una fuerza colectiva. Y sus dirigentes y organizaciones tienen de esta manera un capital político situable junto al ex presidente Uribe que ha sido el gran promotor del NO. Y situable asimismo junto a la mesa de discusión de los posibles ajustes a los Acuerdos de los que tendrá que ocuparse el presidente Santos. En línea con esta reflexión, Harold Segura, en el segundo de los artículos  mencionados, sostiene que las iglesias querrían ser “reconocidas dentro del concepto de participación ciudadana y que su aporte sea contemplado en los procesos del posconflicto en los entornos rurales, regionales y nacionales”. A lo que se suma la demanda por una mayor igualdad religiosa en un país de obviamente significativa presencia institucional de la Iglesia Católica. En fin, por qué no pensar que los dirigentes evangélicos podrían muy bien estar aspirando a que su capital demográfico y sus opciones participativas deriven (por una especie de metamorfosis sociológica bastante presente en las religiones como sistemas que se relacionan con otros sistemas) en un aumento del reconocimiento a las iglesias evangélicas en la sociedad civil y más arriba todavía en la esfera pública.
En definitiva, la dinámica descripta aparece como el incremento de la cadena de agregación de valor del capital demográfico y electoral a través de la institucionalización de un actor religioso en la esfera pública de Colombia, que en calidad de actor colectivo se reconoce a sí mismo, su identidad y poder, demandando en consecuencia un tratamiento adecuado. Para dar ese paso cuenta con un bien, un capital, sobre el cual afirmarse y negociar.
Analizado ahora desde el interior de las iglesias evangélicas, el problema puede ser planteado como la pregunta por saber si algunos evangélicos (o mejor dicho algunos líderes evangélicos, que usualmente son pastores) podrían estar siguiendo ingenuamente una estrategia prebendarista de obtención de algunos beneficios de parte del Estado, frente al reconocimiento de su capital demográfico y la potencialidad de actitudes electorales, como apoyando a Fujimori la aplicaron en el Perú, sin obtener después nada a cambio, salvo una gran desilusión.
No sé si esto sucede en Colombia pero puedo decir que es una tendencia perceptible entre algunos evangélicos en países de América Latina.
¿OFERTA EVANGÉLICA PARA UN NUEVO SÍ?
Como quiera que sea, las organizaciones de dirigentes evangélicos en Colombia han abierto una instancia de debate y llegaron a la presentación de un llamado Pacto Cristiano por la Paz, en el que reclaman frente al Estado negociador de los Acuerdos de Paz con las FARC, el reconocimiento de una lista de puntos mayormente relacionados con el sostenimiento del formato tradicional de la familia, la educación cristiana, libertad e igualdad de cultos, protección a la propiedad privada, y un concreto pedido de eliminación en los Acuerdos,  como vayan futuramente a ser reformulados, de toda concesión a la “ideología de género” y muy especialmente al reconocimiento de la diversidad de identidad de género. En fin, estas serían concretas demandas de las iglesias evangélicas colocadas en la mesa a cambio (obviamente, aunque no manifiestamente) de su apoyo a unos Acuerdos de Paz reformulados.
El discurso sería coherente con el hecho de que entre los evangélicos de nuestras naciones sudamericanas suelen predominar demográficamente los adherentes a iglesias que podríamos llamar “conservadoras” en el sentido de un apego a la lectura literalista de la Biblia, el conocido técnicamente como “rigorismo ético” en las costumbres sociales vinculadas con vestimenta y consumo de alcohol, aunque notoriamente más laxo actualmente en muchas iglesias sobre todo en cuanto a la vestimenta, y   el  rechazo (de particular importancia para todos estos análisis) a los cambios de la “posmodernidad” en materia de moral sexual y familia.
Aquí salta a la luz el enérgico comentario de Harold Segura acerca de la necesidad de los cristianos preocuparse y manifestarse más, en cambio, por los problemas de la justicia, la reconciliación, la paz y el perdón. Desde el punto de vista sociológico, queda el problema de entender más y mejor por qué las preocupaciones del rigorismo ético predominan sobre las otras, entre los adherentes a las iglesias evangélicas mayoritarias entre nosotros sudamericanos. Pero sin dudas es un tema que aquí no correspondería considerar más allá de su mera mención.
En definitiva este artículo no arriba a una respuesta a los dilemas que emergen del análisis de los datos. Y establece algunos supuestos acerca de los cuales otras personas podrían situarse en frontal desacuerdo. Pero deja colocadas algunas ideas –creo yo, espero yo– que puedan contribuir a despertar la búsqueda de más conocimientos y  discusión.
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El autor es Doctor en Sociología por la Universidad Católica Argentina (UCA), Máster en Ciencia Política con mención en Teoría y Método por la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG, Brasil), Licenciado en Sociología por la Universidad de Buenos Aires (UBA). En la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM) es Profesor Titular de Metodología y Taller de Tesis de Posgrados en Gestión Ambiental y Economía y Negocios.

Hemos publicado:

Fuente: ALCNOTICIAS

domingo, 30 de octubre de 2016

Matrimonio peligroso en Colombia: Evangélicos y Uribismo

Por. JOHN SANTIAGO ESPITIA FAJARDO, Colombia
Luego de la victoria en las urnas del NO al plebiscito el pasado 2 de octubre, el senador Álvaro Uribe expresó lo siguiente: “Reiteramos la necesidad de estimular los valores de la familia sin ponerla en riesgo, los valores de familia defendidos por nuestros líderes religiosos y pastores morales…”. Esta expresión de parte de uno de los líderes políticos más influyentes en la historia reciente de Colombia es claramente una expresión político-religiosa.  Y es una de las maneras en que fácilmente se manipulan las posturas políticas en un país tradicionalmente religioso.
El ‘voto evangélico’ fue claramente uno de los principales responsables de haber inclinado la balanza a favor del NO.  Iglesias como la del Pastor Miguel Arrázola, Ríos de Vida, en Cartagena, que cuenta con una membresía de más de 15.000 personas, o la Misión Carismática Internacional (que puede contar en su feligresía con cerca de 200.000 miembros) en cabeza de su líder César Castellanos, abiertamente han mostrado ser aliados políticos de Álvaro Uribe. A esto se suma el caso de varios políticos autodenominados cristianos como por ejemplo, el caso de la Diputada por Santander Ángela Hernández, de quien se afirma que “tiene línea directa con el ex presidente de la república Álvaro Uribe Vélez a quien considera su ‘amigo, padrino y mentor’”[i]. 
La afinidad entre muchas iglesias (principalmente de sus líderes) con el uribismo, sumada a la desinformación en las feligresías con relación a los acuerdos entre Gobierno de Colombia y FARC, tuvo un efecto político, donde el principal beneficiado fue el Centro Democrático y los más perjudicados, las víctimas del conflicto armado.
Muchas iglesias fueron manipuladas con el falso argumento de que en los acuerdos se estaba poniendo en riesgo la idea de familia a partir de la inclusión del enfoque de género en los mismos. Esto, además de mostrar que no hay comprensión en cuanto a qué es enfoque diferencial y, en este caso, enfoque de género[ii], demuestra que la política fácilmente puede usarse para manipular a unas masas que no comprenden porque no profundizan en ciertos temas.  Estas iglesias, así como otros movimientos, fácilmente vienen a ser como ‘idiotas útiles’[iii]. Pensando que ellas (las iglesias) se beneficiarán de estos resultados, en verdad, los únicos beneficiados son los líderes políticos que les están manipulando.
Los líderes políticos y religiosos tienen el poder de manipular a las masas a su antojo y, cuando estos dos poderes se unen, los resultados son catastróficos, ¿Por qué? Porque en este tipo de ‘matrimonio’ los más perjudicados son los más vulnerables, en este caso, las víctimas directas del conflicto. La relación entre la Iglesia y el Estado ha sido considerada un tema crucial desde los orígenes de la historia del cristianismo. En los primeros cristianos no se encuentra ninguna evidencia de cooperación con el Estado en sus guerras, ni en aquello que atentara contra sus valores durante los primeros 170 años[iv]. Esto por dos posibles razones: porque los cristianos querían evitar los ritos idolátricos del culto al emperador o porque los cristianos consideraban que la violencia, la matanza, así como otras prácticas eran incompatibles con el seguimiento de Jesús[v]. Cuando Constantino asumió el control del Imperio Romano y luego se ‘convirtió’ al cristianismo, durante la segunda década del siglo cuarto, marcó un cambio de actitud de los cristianos en su relación con el Estado y, por ende, hacia la guerra. En la práctica, el cristianismo se vuelve la religión estatal impuesta y se empieza a pensar que obedecer al Estado es igual que obedecer a Dios[vi].
La iglesia en la actualidad sigue con este modelo ‘constantiniano’, lo prefiere, dado que es más cómodo. El problema es que dejó a un lado el mandato de Jesús, de servir, en especial a aquellos que son víctimas de diversas formas de injusticia. ¿Qué pastores/as son los que se sientan y caminan junto a reconocidos líderes políticos? No son los pastores campesinos, indígenas, afrodescendientes de zonas vulneradas, aquellos que viven en zonas de conflicto armado, no, ellos no son.  Son principalmente, aquellos que tienen mega-iglesias y que están en las ciudades y que han generado alguna alianza o, de manera ingenua, terminan sirviendo de plataforma electoral y guiando a sus feligreses a votar por A o B candidato. Estos pastores son seguidos por miles y miles de feligreses que simplemente asienten a cada una de sus afirmaciones.
Luego del triunfo del NO, el pasado 4 de octubre se reunieron varios líderes de la iglesia cristiana evangélica con el presidente Juan Manuel Santos, de la misma forma que lo haría Álvaro Uribe al día siguiente. ¡Qué ironía, tanto en una como en la otra reunión, no había un solo representante de las víctimas del conflicto armado!… ¡Quienes estaban a la mesa, dialogando acerca de la Paz, eran los poderosos, los líderes de partidos políticos poderosos, los líderes de iglesias poderosas!... La pregunta sigue siendo: ¿dónde está la voz de las víctimas?  

*John Santiago Espitia Fajardo - Teólogo, Magíster en Bioética - Bogotá, Colombia

[ii] El enfoque de género es necesario incluirlo en los acuerdos para comprender de manera diferenciada cómo el conflicto armado impacta a las mujeres y a los varones.  Esto ayuda, entre otras cosas, a reconocer a las mujeres como agentes, actores y sujetos políticos, algo que usualmente no se da.  La mujer en la guerra de Colombia merece no uno, sino muchos capítulos aparte. A ella se le ha violentado de manera particular, por tanto, su reparación también debe hacerse de manera diferenciada.
[iii] La expresión ‘idiota útil’ es usada para describir a alguien que es manipulado por un movimiento político, generalmente de tendencia extremista, haciéndole creer a la persona que ella está siendo beneficiada de algo. [iv] BAINTON, Roland. Actitudes cristianas ante la guerra y la paz. Trad. Rafael Muñoz Rojas. Tecnos, Madrid, 1963, P.67.
[v] Varios Autores. Siendo Sal y Luz: Reflexiones anabautistas sobre la responsabilidad de la iglesia frente a la sociedad y el estado. 2008, P.22 [vi] Siendo Sal y Luz P. 23 


Fuente: Protestantedigital, 2016

viernes, 7 de marzo de 2008

En Colombia las mayorias de las personas son indiferentes al problema: ¿Quienes son los enemigos del pueblo?

Héctor Abad Faciolince en su reflexión acerca del problema que vive Colombia, comienza con una tesis de entrada diciendo: "en Colombia las mayorías están ciegas, o lo que es peor, son indiferentes al horror. Los enemigos del pueblo." Los colombianos hemos vivido en medio de un valle de horror: guerrilla, paramilitares y narcotraficante. Pero, lo doloroso de todo esto es que los paises vecinos como Ecuador y Venezuela, cobijándose bajo una ideología barata del proyecto bolivariano ampare a estos grupos terroristas. Sería bueno que estos presidentes Correa y Chavez sean denunciados ante la corte de la Haya por permitir que estos grupos terrorista tengan libertad y campamentos en su Paises. Quien protege a un delicuente es también un culpable, entonces, es hora de revisar ese famoso proyecto bolivariano y que se dediquen a construir un nuevo proyecto de sociedad, porque me tienen mamao con ese cuentito contra los paises imperialista. Es hora de mirar la reflexión de Héctor Abad Faciolince e interpretar y aplicar a nuestro contexto tan golpeado, quienes en verdad son nuestros enemigos.
Hay una obra de Ibsen que se llama Un enemigo del pueblo. La pieza fue estrenada en 1883 y sigue tan vigente como entonces. Resumida, la historia es la siguiente: Stockmann, el médico de un balneario en una pequeña ciudad noruega, un día se da cuenta de que algunos turistas de los baños termales se enferman gravemente. Ordena algunos exámenes de laboratorio y encuentra que las aguas del balneario están contaminadas por las alcantarillas del pueblo y por los residuos mefíticos de los curtidores de pieles, la otra actividad económica importante de la ciudad. La gente se muere de tifus y otras infecciones por bacterias, después de beber las aguas 'medicinales' del balneario.
El médico, orgulloso de su hallazgo, se apresura a hacérselo saber al alcalde, para que se corrija el problema. El balneario debe ser cerrado durante dos años para permitir los trabajos de limpieza, y hay que publicar la verdad en la prensa, para que los visitantes no corran riesgos. El doctor entrega su estudio al periódico La voz del pueblo. Todo parece muy razonable, pero en pocas horas la sociedad entera se pone en contra del doctor. Los accionistas del balneario se enfurecen y acusan al médico de ser un agitador político. Los trabajadores del mismo temen perder sus puestos y se levantan también contra él. El alcalde le sugiere al periódico que no se publique el artículo del médico, y La voz del pueblo sigue sus instrucciones. El alcalde publica un informe alternativo donde tranquiliza a la gente y dice que se aplicarán correcciones menores a un problema que se pretende exagerar con fines ideológicos.
Se cita a una reunión y la asamblea de ciudadanos abuchea al médico. Votan. Todos, menos un borracho, se ponen contra el doctor Stockmann y lo declaran "un enemigo del pueblo". Lo echan del puesto, el dueño de la casa donde vive pide que la desocupe, y el médico ve que sólo le queda el camino del exilio. La inmensa mayoría, manipulada por el periódico y por los accionistas del balneario, lo vapulean, rasgan su ropa, quiebran sus ventanas, expulsan a sus hijos del colegio. Es odiado por todos porque se atrevió a decir la verdad sobre la podredumbre de la ciudad. Como ven, la de Ibsen es una fábula sobre el problema de decir la verdad en una sociedad enferma, corrompida, podrida por dentro. Los que dicen la verdad alejan a los inversionistas; los que dicen la verdad, dañan la imagen del país; los que dicen la verdad, hacen perder sus puestos a los trabajadores; los que dicen la verdad, son agitadores políticos que buscan el poder y para eso tratan de deponer al gobierno legítimo. Los que dicen la verdad, encuentran muy difícil publicarla en los periódicos, y los periódicos que la publican son declarados también apátridas, enemigos del pueblo.
Lo que está pasando aquí sobre la verdad de lo que han hecho los paramilitares en estos decenios de crímenes asquerosos (torturas, fosas comunes, desapariciones, asesinatos indiscriminados y selectivos, pueblos arrasados, desplazados por cientos de miles), se parece mucho a la denuncia del médico Stockmann. La gente no quiere ni oír hablar de esta verdad. En las encuestas que se hacen, quienes denuncian los horrores del paramilitarismo, pierden puntos y tienen pésima imagen. Quienes las minimizan, suben en las encuestas. El presidente recibe más apoyo que nunca. El doctor Stockmann, al final de la obra, manifiesta entre irónico y serio su decepción por la democracia. Las mayorías están ciegas. También en Colombia las mayorías están ciegas, o lo que es peor, son indiferentes al horror que ven. El temple moral de los colombianos es flojo, por decir lo menos. Los aliados de los asesinos, los tramposos electorales, serían reelegidos. Una porción alta de los encuestados apoya los métodos de los paramilitares. Las inversiones van bien, el desempleo disminuye, los turistas empiezan a visitar el país. Por lo tanto, hay que callarles la boca a los aguafiestas que exageran con fines políticos los crímenes de los paracos.
Mi conclusión es trágica: hay algo oscuro en la conciencia gregaria, sumisa, de la mayoría de los seres humanos: aman el látigo, tienen sed de líderes que les digan lo que hay que hacer, no quieren pensar por sí mismos, sino ser conducidos por un carácter fuerte. Sólo la mano dura, la autoridad rígida, los hace mover en fila y con fines comunes. La sociedad marcha disciplinada cuando la dirige un ogro furibundo. También durante Franco, Hitler, Mussolini, se construyeron las grandes autopistas, la inflación se detuvo, volvieron las inversiones. Así somos los seres humanos. Los que digan una verdad que contradiga la mentira pública, serán declarados enemigos del pueblo. Y si se van del país y enfermos de un amor rencoroso, declaran lo que acaba de declarar (dolorosamente) Fernando Vallejo, entonces el linchamiento moral queda asegurado. Salud entonces, sumisos compatriotas ciegos, sigan brindando con las aguas podridas del balneario en que vivimos.
Fuente: Héctor Abad Faciolince

domingo, 20 de mayo de 2007

DESAFÍOS DE DIETRICH BONHOEFFER PARA LAS IGLESIAS EVANGELICAS COLOMBIANAS DE HOY ¿A QUÉ DESAFÍOS TEOLÓGICOS Y PASTORALES NOS CONDUCE?


El 4 de febrero de 2006 celebramos los cien años del nacimiento del destacado pastor y teólogo luterano Dietrich Bonhoeffer. Para mi que también soy teólogo significa un referente evaluativo a la hora de ponerme al nivel de su compromiso; y de hacer un pare en el camino, que me lleva a evaluar esa vieja teología conservadora aprendida en mi denominación y de apoyarme en las bases, fundamentos de segunda formación teológica, que hacen tejido de lucha y compromisos por los humanos en el camino: los marginados, los oprimidos, los pobres, los inmigrantes, etc. El año pasado tuve la dicha de cursar un seminario de doctorando de teólogos contemporáneos, como parte de mi formación doctoral en teología sistemática del Seminario Internacional Teológico Bautista, Bs. As, Argentina. Investigué y leí con dedicación libros, cartas, sermones de éste autor, desde diferentes escenario donde las escribió, no lo puedo negar Bonhoeffer es un autor que nos estimula por aquellos humanos en el camino, porque se atrevió a pensar y sobre todo hacerle frente a los problemas de creyentes y no creyentes. Su frase que resuena como un eco en las llanuras de los que sufren y que invitan a luchar por ellos reza lo siguiente: “No tiene derecho cantar gregorianos quien no protesta contra la injusticia, la persecución de los judíos, de los palestinos.” En él su fe cristiana, su teología y praxis caminan junto. En este artículo hablaré de su perfil, compromiso existencial que de su teología, compromiso que lo llevó a morir en el campo de exterminio de Flossensbürg el 9 abril de 1945.

Perfil de Dietrich Bonhoeffer

Alfredo Tamayo, que es un teólogo y filósofo católico dice “que seguramente ningún teólogo protestante ha influido en el mundo católico como ha sido Bonhoeffer. En él su pensamiento teológico y su trayectoria vital caminan unidos”. Bonhoeffer venia de un hogar culto y aristócrata. Toda su familia de una u otra forma sintieron el cambio del régimen nacional – socialista (…). Cursó teología en las facultades de Tubingan y Berlín, donde se doctoró en 1927; interrumpe su formación posdoctoral, para asumir el pastorado en una comunidad alemana en Barcelona, España. Tamayo dice, que estando allí, le impresionó la condición social de las personas barcelonesas: sus buenas costumbres, su sencillez, su honradez. Sin embargo, la impresión de cierto clero es negativa. Se le antoja un clero popular en su teología y escribe: “Mi teología, comienza a hacerse humanística”. Esto lo lleva a mantener contacto con los que han sido sus grandes maestros en Berlín: Seeberg, en especial Adolf von Harnack. En esas relaciones ya flora una pasión teológica típica del segundo Bonhoeffer, que es su pasión y lucha por los creyentes y no creyentes que son los hijos de la tierra: de los que sufren y lucha por mejorar sus condiciones de vida.

Después de haber tenido esta experiencia pastoral regresa a Berlín; allí le ofrecen el cargo de docente en la Facultad de teología de la Universidad. La iglesia luterana le ofrece la capellanía de la Escuela Politécnica y el de la juventud obrera del barrio difícil de Weding. Esta experiencia académica y su relación con los lideres socialistas, sobre todo con Deissmann, Lietzman, y Barth, lo lleva hacer un pare en el camino, comienza a distanciarse de su vieja teología racionalista y se interesa por la teología dialéctica del profesor suizo Karl Barth. Pero, esta mirada teológica no lo lleva a renunciar a su pensamiento social, que en el fondo era su pasión por los humanos en el camino: los creyentes y los no creyentes. Bonhoeffer toma conciencia del error del dualismo de sus contemporáneos en crear un abismo entre creyentes y no creyentes: lo sagrado y lo secular. Esto lo lleva hacer teología desde lo secular, lo terrestre, lo social. Y afirmar “Mis pensamientos, escribe ahora, están siempre dispuesto a encontrar a Cristo en mundo secularizado o descreído (ateo)”.


El desafío de un compromiso por el Otro: A riesgo de la propia vida


La obra de Eberhard Bethge, de 1967, subraya en muchos aspectos que el concepto de decisión representa en la vida de Bonhoeffer. Las palabras con las que Bonhoeffer comienza su primer sermón en 1925, a los 19 años de edad, son las siguientes: “El cristianismo implica la decisión”. Solo se puede ser cristiano si la fe que se profesa se traduce en una decisión. Carlos Eymar, agrega “cuanto mas importante sea lo que está en juego en la decisión, mayor será la angustia que conlleve. La decisión es, por el Otro”: que sufre, que no tiene voz, que ha sido silenciado por los opresores; esto conmueve el interior de un cristiano que verdaderamente vive la fe, lo lleva a la capacidad para asumir el riesgo que exige fe, aunque esté en juego su propia vida, Bonhoeffer piensa en lo que dijo Jesús a los discípulos que habían mal interpretado su misión aquí en la tierra: “Si alguno quiere venir en pos de mi, niéguese a si mismo, tome su cruz y sígame; y todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mi y del evangelio, la salvará (…) (Marcos 8: 34 – 35).

Este ambiente que respira Bonhoeffer se debe a la influencia de los escritos de Kierkegaard, uno de los ejemplos notorio de esta forma de arriesgarse la ve Bonhoeffer en el temor y temblor de Abraham, cuando afirma Kierkegaard que solo cuando el hombre pone en juego su existencia temporal a causa de lo eterno (que tiene relación con el pasaje bíblico citado), se arriesga en el sentido propio del termino (…). Cree Bonhoeffer que el cristiano debe saber que si permanece quieto, indeciso o sumiso, buscando razones objetivas para decidirse, acaba como muchos cristianos colombianos negándose a la acción de la divina providencia: quien quiera salvar su vida la perderá. En este problema: sustracción a la acción, los llevan a huir como le sucedió a Bonhoeffer, el 2 de junio de 1939, inicia su vuelo de Berlín a Londres para embarcarse (como el profeta Jonás en su huida para no asumir su responsabilidad) hacías los Estados Unidos.

Dice Eymar, que durante la travesía Bonhoeffer experimentó como Jonás, la angustia y el dolor profundo de su corazón y sobre todo la sustracción de la acción de la divina providencia. Esto lo llevó a reflexionar y a tomar una decisión. Como Sócrates, siente las voces de su pueblo que reclaman fidelidad y la voz de Dios que clama su presencia “(…) y he oído su clamor a causa de sus opresores, pues he conocido sus angustias” (Ex. 3: 7s). Esto hace, que Bonhoeffer regrese, aunque conciente de lo que implicaba sumergirse en su país: Una Alemania convulsionada y sometida al régimen nazi. Pero, era su gente que lo animaba asumir el riesgo; estando allí en Alemania, por influencia de su cuñado Dohnangy, entra a formar parte de los servicios secretos de la Abwehr y conspirar contra la vida de Hitler.

Bonhoeffer quiere dejar una enseñanza concreta al creyente y al mundo general, que esta decisión tiene una base teológica y ética. Pero, una ética que no se basa en una especulación teórica ni en una mística privada, sino en el mandamiento de Cristo. Con respecto al problema presente de las autoridades y el cristiano, la misión de éste es obedecer, cumplir y respetar sus órdenes como encarnaciones de lo ético. Lo que sucede es que si esa autoridad rompe toda vinculación con el mandamiento de Cristo, se transforma en un Anticristo que ha de ser combatido. Es excepcional que se den tales circunstancias, pero en el caso de Hitler se daban. Una interpretación apocalíptica de una autoridad concreta implica que todo acto individual de obediencia es una negación a Cristo. Eymar, concluye, que “la valentía y el temple mostrado por Bonhoeffer, además de su fe y su teología, hay que buscarlas en la herencia de la mejor tradición humanista alemana: su padre y su madre, como en sus ancestros donde encontramos a condes, generales y artistas”. A esto se abona su formación clásica tanto del liceo Grunewald, los idiomas que habla, su formación teológica y filosófica en las facultades mencionadas y sobre todo su relación con los pensadores, teólogos de su tiempo.


El desafío de una Iglesia en acción: sumisión o resistencia

Mi articulo publicado por la revista Signos de Vida (CLAI): "Bonhoeffer en defensa de la justicia y la paz" (SV # 41, 2006, pp. 18 – 19) afirmo: “Para Bonhoeffer, el accionar en conjunto de las diversas iglesias en defensa de la vida era la clave para alzar la voz en contra de la guerra y la muerte, eso era para él: iglesia y acción. Activo opositor al gobierno nazi”, que promulgó la ley de los arios que excluye a los judíos de la función pública y a los pastores de origen judío. El ambiente político de su época genera una estabilidad tanto social que provoca una serie de marchas en contra de la injusticia y la paz. Esta inestabilidad social y política de 1933 provoca una división en la iglesia evangélica luterana: la iglesia de Reich que acepta y asume lealtad al gobierno nazi y la que no acepta tal juramento (Füher): En 1934 escribió un ensayo, en el que denunciaba a los antisemitas “Cristianos Alemanes,” que intentaban pervertir el cristianismo histórico por medio de adaptar la teología a la nueva ideología nazi. Mientras el lema de éstos era “Cristo y Hitler”, Karl Barth y Bonhoeffer intervienen decisivamente oponiéndose al señorío absoluto de Cristo en su doctrina de la relación Iglesia – Estado.

Desde la ascensión de Hitler al poder, tanto Barth como Bonhoeffer mantuvieron una verdadera lucha por la iglesia. Contra los esfuerzos del régimen nazi de establecer una iglesia “cristiana alemana”, Karl Barth funda junto con Bonhoeffer y otros la llamada Iglesia Confesante como reacción vigorosa e indignante contra el régimen nazi. En 1934 tiene lugar el Sínodo de Barmen, cuya Declaración, preparada por Karl Barth y firmada por Bonhoeffer que expresa la convicción de que el único modo de ofrecer resistencia a la secularización y paganización de la Iglesia en la Alemania nazi es adherirse firmemente a la doctrina cristiana. Bonhoeffer no duda que la Iglesia del Reich ya no es la Iglesia de Cristo. Estando como dirigente activo de la Iglesia confesante; el régimen nazi lo tiene en una lista negra para hacerlo desaparecer, un dirigente conocedor de las circunstancia le ofrece a Bonhoeffer el cargo de pastor en comunidad alemana en Londres, cargo que acepta por consejo de amigos y allegados, viaja a Londres.

En Gran Bretaña de nuevo surge el sentimiento de pasión y lucha por los humanos que ha dejado en el camino: sus hermanos, los judíos y los que sufren. Esto lo hace volver a su País en una circunstancia tan crucial. Barth le anima a regresar y que el único modo de ofrecer resistencia al régimen es hacerle frente. En Alemania emprende una tarea que lo lleva a formar los futuros teólogos de su comunidad, funda al este de Alemania, en Finkenwalde: el seminario de los predicadores con una formación espiritual y pastoral comprometida por la pasión y lucha por los que sufren los atropellos de los opresores. Alfredo Tamayo afirma que “durante cinco años Bonhoeffer se esforzó por enseñarles a estos jóvenes pastores una vida intensa de fe y oración necesaria en el seguimiento a Cristo. Pero, el régimen termina cerrando el seminario. En todo ese tiempo hace viajes secretos a Inglaterra, Suecia y Suiza. Ha tomado la decisión mas importante de su vida preparar una acción violenta contra Hittler”. El régimen que seguía de cerca sus pasos, sabia de su actividad resistente, pero no todo. En la abadía benedictina de Ettal (Baviera) entra por ultima vez en contacto con los hermanos católicos y está encantado por ese ecumenismo que es el fruto de la unidad de la iglesia que todos seamos uno en Cristo. En enero de 1943 se casa con Maria von Wedemeyer y en abril es detenido y llevado primero a la prisión militar de Tegel y después Gestapo, ambas en Berlín. Aquí escribe sus famosas cartas, comparto un trozo de ella:

“Nuestra iglesia que durante estos años solo ha luchado por su propia subsistencia como si ésta fuera una finalidad absoluta, es incapaz de erigirse ahora en portadora de la palabra que ha de reconciliar y redimir a los hombres y el mundo. Por esta razón las palabras antiguas han de enmudecer y nuestra existencia de cristianos solo tendrá en la actualidad dos aspectos orar y hacer justicia entre los hombres” (Resistencia y sumisión)

Bonhoffer con su testimonio nos enseña que la fidelidad a Dios, a la iglesia de Jesucristo y la libertad del individuo están por encima de las ideologías totalitarias que pretendan instrumentalizarlas. La fe para nuestro teólogo en cuestión, es algo concreto, que mantiene la realidad ante Dios y que precisa la mundanidad (satanizada hoy día) para expresarse: es como poner en práctica la capacidad de ser auténticamente hombre (…). Es en la realidad del mundo que está oculta la verdad de Dios así como Jesucristo es, hasta la cruz, el responsable, el representante oculto del amor del genero humano. Es también gratificante el dialogar con Bonhoeffer a la luz del necesario “dialogo con el mundo” que se ve compelido el creyente, el teólogo; postula la necesaria inserción en la realidad secular pero sin caer en la actitud de kenosis que algunos ven como imprescindible, declarándose equivocadamente bonhoefferianos, para actuar en el plano social y político. (Cantero, Op., cit, pp. 22 – 23)

¿A qué desafíos teológicos y pastorales nos conduce Dietrich Bonhoeffer?

Como teólogo he aprendido a conocer las diferentes formas de hacer teología en América Latina. Cuando hablo de hacer teología, me refiero a esa forma de leer e interpretar el texto sagrado, que nos puede llevar a extremos, como sucede en esas formas de hacer teología hoy en América Latina, un ejemplo a citar: Teología de la prosperidad, teología del pacto, teología de la siembra, teología de la guerra espiritual; esto implica una nueva manera de interpretar la acción pastoral, por ejemplo, hoy en pleno siglo XXI en muchas comunidades evangélicas se oyen vientos de los nuevos roles dentro de la estructura jerárquica como son el Profeta, el Apóstol, Guerreros espirituales y con el tiempo vamos a tener nuestro primer Pontífice evangélico.

De todo esto me pregunto ¿cuál será el grado de responsabilidad de nuestros seminarios teológicos y bíblicos de mi País? ¿A que modelo pastoral, misionológico, docente, etc., apuntan? En otro articulo publicado por esta revista: Desafíos teológicos para una eclesiología misionera Bautista contextual, yo afirmaba “Más que una teología racional, necesitamos una teología pastoral que pueda ser interpretada y comprendida por nuestra comunidad. No una teología del escritorio, o del lucro, sino más bien, una teología desde y para nuestra comunidad cristiana colombiana.” (SV # 39, 2006, p. 7). Es allí donde se hace la pastoral desde la problemática social de violencia, de tragedia, de crímenes, de secuestros, de asaltos bancarios, de explotación y de injusticia social que viven muchos países del mundo, en algunos con más dolor, como es el caso de Colombia. Pero, en ese mar de incertidumbre muchos teólogos, creyentes y personas con sus discursos quieren hacer dinero, a través de talleres, de seminarios y de cátedras en las iglesias, escuelas, seminarios y universidades, cursos de capacitación laboral, con ayuda tanto del Estado como de organizaciones no gubernamentales. Es muy sencillo ofrecer alternativas de formación técnicas para ejercer un determinado oficio, con el objetivo de aliviar el problema. Pienso que con soluciones de éste tipo e inclusive, en casos desesperados, con intervenciones de tipo militar, ¿podemos dar una respuesta adecuada al problema? Pero, la realidad nos ha mostrado otra cosa, ejemplo tenemos en toda la historia de las guerras (…), como diría mi colega Lucia Victoria Hernández, “en el fondo de cada problema social o económico tenemos un problema moral y detrás de cada problema moral tenemos un problema epistemológico y detrás de cada problema epistemológico tenemos un problema teológico”, si somos cristianos o antropológico, si no tenemos fe. El profeta Isaías definió en pocas palabras la situación y su solución cuando afirmó: la paz es fruto de la justicia (32: 17), con lo cual esta situando el problema en su verdadera dimensión y orienta hacia los principios que debe tener en cuenta.

Muchas personas conscientes abogan por una medida militar, porque piensan que vencida la guerrilla, los paramilitares, tendremos paz. Pero, están equivocados; nada se arregla con las armas, mientras siga las mismas condiciones de explotación, de abandono por parte del gobierno. Una posible solución seria erradicando las causas de injusticia social con mejorar las condiciones de vida, posibilidad de trabajo, acceso a la educación, atención a la salud. Es cierto, no basta eso; si queremos una sociedad mejor según el modelo bíblico debemos ir más allá de lo material. Es allí donde surge el desafío teológico de Bonhoeffer, un hombre consciente de la problemática social y marginación de sus hermanos cristianos y no cristianos del régimen nazi. Las perspectivas pastorales, eclesiológicas y teológicas que nos abre como líderes, pastores, creyentes son impulsar una teología comprometida y solidaria por los sujetos sociales marginados y desplazados de nuestra sociedad colombiana, debido a esta guerra sucia de poder [...] (Luis Eduardo Cantero, “la situación de violencia en Colombia”, en Interacción Revista de comunicación educativa, # 45, 2006, CEDAL, Bogotá, pp. 38 - 40).

Bonhoeffer como hoy, pensaría en las nuevas generaciones que están creciendo con un sentido de frustración y sin ninguna esperanza en el futuro. Colombia vive entre la angustia y la esperanza. Es sobre el trasfondo de ésta terrible realidad que deseo explorar el problema, desde la perspectiva de un cristiano comprometido con el Señor de la Vida, como lo afirma Pablo Deiros: ...Para nosotros como cristianos bautista [y no bautistas] es necesario admitir que también somos parte de la situación, y que de una manera u otra estamos envueltos en el mismo partimos la culpa, porque también nosotros somos pecadores. Nuestra participación en el sufrimiento de otros puede ser a través de una acción activa o de una indiferencia pasiva. Cualquiera sea nuestro grado de responsabilidad, es necesario que confesemos y admitamos nuestra culpa. (1985: 91)

Según lo anterior, todos los que hacemos parte de una estructura económica de un país, de una u otra manera estamos involucrado en el problema y como todo ser humano de carne y hueso siente el dolor que le embarga tanto a él como al prójimo, por eso una diferencia del creyente del no creyente es el mandamiento del amor, por lo que nadie puede decir que ama a Dios si no ama a su prójimo (cfr 1 Jn 4, 20, ese amor y respeto por el Otro se debe a que Dios nos creó a su imagen y semejanza. Por eso, Jesús actúa a favor de los pobres que son bienaventurados porque tienen a Dios por rey (Mt 5: 3) y sobre todo, demuestra en su vida que no hay razón para discriminar a nadie por su condición de mujer, de etnia, de teología, de oficio, ni por ser pecador, etc., ejemplo de ello es Bonhoeffer, que dio su vida a favor del prójimo.

Todo esto me lleva a considerar que el derecho a la vida y a la libertad es un compromiso de todos. Un compromiso que exige amor entrega por los que sufren en nuestra sociedad como lo hiciera Bonhoeffer; la declaración de los Derechos Humanos dice: “Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona..., nadie estará sometido a secuestro, marginado o trato inhumano. ¿Por qué hay tantas muertes violentas? ¿Por qué hay tantos que no gozan de la vida y la libertad en nuestro País? El derecho a la vida está declarado por la legislación mosaica en el quinto mandamiento, cuando dice: No matarás. (Ex 20: 13). Pero, además de prohibir la violencia, el quinto mandamiento, considera como irrespeto a la vida y enemigo de ésta: el adulterio, el robo, la codicia, la extorsión, el secuestro, la droga, el aborto, entre otros. En resumen cualquier acto violento que atente con la vida, se constituye otro enemigo, es el clima de violencia que actualmente se vive en Colombia y con un agravante que es la complicidad de los ciudadanos, por negligencia o por miedo que no se atreve a denunciarlos.

Finalizo esta parte citando a Thomas Hobbes, decía el estado natural del ser humano es una condición de guerra de todos contra todos, en la cual cada uno está gobernado por su propia razón, no existiendo nada de lo que pueda hacer uso, que no le sirva de instrumento para proteger su vida contra sus enemigos. Mientras las personas se aferran a su derecho a la vida y a la libertad estarán en guerra contra todo aquello que atente con ese derecho. Este estado de guerra cesará si todos renuncian a su derecho. La renuncia a los derechos debe ser colectiva, ya que si uno renuncia y otro no, quien renuncia será presa fácil de quien no renuncie. Por eso, que en ningún país no habrá paz, mientras no se respete la vida y la libertad del Otro. Como líderes evangélicos colombianos debemos revaluar nuestros postulados teológicos, nuestra razón de ser en la economía del Reino de Dios, nuestro grado de compromiso con respecto al de Bonhoeffer. Para luego plantear nuevos paradigmas hacia una nueva forma de hacer teología en Colombia, que se manifieste en una teología y pastoral comprometida con los marginados, desplazados, etc., de nuestra sociedad.

En conclusión Bonhoeffer sigue siendo un desafío tanto teológico como pastoral, ya que con su vida demostró el grado de compromiso de su fe por el prójimo. Sin duda su vida fue un testimonio como seguidor de Cristo. Su convicción del valor cristiano de lo terrestre y de lo humano, lo veía en su maestro, porque para él Cristo es el hombre para los demás. Y por eso aconsejaba a la iglesia a dar de mano a un lenguajes viejo e incomprensible para el hombre de hoy (siglo pasado) y buscar uno nuevo que hable desde lo secular (mundano). Esta visión y evolución teológica le llevó a mirar el mundo con una “visión desde abajo”, desde la perspectiva de los pobres, los marginados. Esto explica su influencia en la Teología Latinoamericana. Pienso lo mismo, que la religión de occidente ha muerto en sus ideales, en su razón de ser, para lo que fue creado. La religión de ayer como hoy está más preocupada por hacer que implica en el tener (teología de la prosperidad, etc.,) que por el ser la voz profética de los que no tienen voz (… )



Luís Eduardo Cantero, Administrador de los Recursos Eclesiásticos, Universidad Nazarena, San José, Costa Rica. Licenciado en Teología, Seminario Teológico Bautista Internacional (Hoy Fundación Universitaria Bautista) Colombia. Licenciado en Sagrada Teología, Centro de Investigaciones Biblica/Instituto Superior de Teologia, Facultad de Teología Protestante, Tenerife, España. Candidato a Master en Ciencias Teologicas, Universidad Biblica Latinoamericana, San José, Costa Rica. Especialista en Diseño de Ambientes de Aprendizaje, Universidad Minuto de Dios, Medellin, Colombia. Doctor en filosofia, Laud Hall Seminary, Floridad. USA. http://www.luiseduardocantero.visitame.es/