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lunes, 11 de junio de 2012

‘Y tú, cuida de ti mismo’ “Se ve el cuidado del líder como un lujo innecesario”

El pastor Eduardo Bracier y la psicóloga Ester Martínez hablan del libro que han escrito juntos.
Por. Joel Forster, España*

No es un libro de autoayuda pero da consejos muy prácticos para el día a día. Tampoco es un libro sobre doctrina, aunque todo lo que se explica busca sus raíces en la Biblia. Eduardo Bracier y Ester Martínez han escrito conjuntamente Y tú, cuida de ti mismo (Publicaciones Andamio, 2011) como un llamado a los líderes cristianos a cuidarse aún cuando están volcados en el servicio a otros.
Pastor evangélico él, psicóloga ella, los autores, que son matrimonio, explican que el libro “tiene una base diferente a un libro de autoayuda porque en lo que más insistimos es en que somos insuficientes totalmente para llevar a cabo la obra del liderazgo que nos ha sido encomendada y enfatizamos, hasta la saciedad, que sólo podemos ser útiles con la ayuda del Señor”.
La idea del título surgió “oyendo predicar al pastor Manuel Rodríguez sobre el tema de que cada líder debía cuidarse también a sí mismo”. De hecho, el cuidado de uno mismo es un principio que aparece literalmente en la Biblia. El Apóstol Pablo usa este concepto en sus cartas a Timoteo.
Aún así, uno de los principales problemas de los líderes cristianos es que pueden olvidarse de sí mismos y de su familia. Esto sucede porque “hay una idea totalmente errónea de que cuidarse es un lujo innecesario” , explican. Pero “Dios mismo insiste y nos da ejemplo desde la creación para que nos cuidemos”. Si la carga de trabajo es excesiva, será fácil flaquear “y cumplir las predicciones del suegro de Moisés: ‘Desfallecerás tú y el pueblo contigo’”.
No hay que esperar ni siquiera a que aparezcan señales de alarma. “Debemos empezar a cuidarnos ya”, recomiendan los autores.
PARA PERSONAS INTERESADAS EN SERVIR
El libro lo pueden leer todos los creyentes, explican Bracier y Martínez, “porque creemos en el sacerdocio universal”. Pero será especialmente útil “para aquellos que tienen interés en las personas y que sienten el llamado a liderar de alguna forma”.
En el prólogo, Víctor Mirón , consejero familiar y amigo de los autores, dice que “Dios no nos ha llamado al éxito, sino a la obediencia”. Bracier y Martínez lo ven igual: “En el mundo la idea de liderazgo está asociada al éxito, en la iglesia de Dios el líder es el siervo y nuestro ejemplo es el Siervo por excelencia, Cristo Jesús. Él dejó muy claro que el que quiere liderar tiene que coger la toalla y estar dispuesto a lavar los pies de los demás miembros del equipo”.
COMIDA, CUIDADO FÍSICO, ACTITUDES
Mucho se suele hablar de cuál debería ser el trabajo de un líder, pero pocos remarcan la necesidad de cuidarse. Y aún menos, se suele reflexionar sobre aspectos tan prácticos como dormir suficientes horas, comer bien o llevar una agenda ordenada. ¿Son estas disciplinas menos espirituales? Los autores, que son matrimonio, creen que no.
“ El cuidado del cuerpo es algo tremendamente espiritual, no podemos nunca olvidar que nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo y que es el único vehículo que tenemos para llevar el evangelio y servir a los demás”.
De hecho, es importante ser consciente de que “no vamos a tener otro cuerpo en este mundo, no creemos en la reencarnación y por lo tanto debemos cuidar mucho esta morada terrestre siendo buenos administradores también de la salud que Dios nos ha dado”.
“DE LA ABUNDANCIA DEL CORAZÓN…”
Las actitudes son esenciales en el liderazgo. El libro las analiza en uno de los capítulos. Bracier y Martínez avanzan algunas pistas. “El antepasado de cualquier acción o actuación es una actitud. En un sentido las actitudes determinan todo, es por eso que las hemos de cuidar con mucho esmero. Surgen del corazón, el escritor sagrado dice: ‘Sobre toda cosa guardada guarda tu corazón’”.
También la relación cercana con Dios no puede dejar de ser central. “Desgraciadamente es posible estar tan involucrados en la obra del Señor que nos olvidemos del Señor de la obra”. Es imprescindible “llenarse de Él” y estar “muy cerca de la fuente de poder”.
UN LIBRO PRÁCTICO Y PERSONAL
Los autores q que el libro sea un diálogo “de tú a tú” con el lector, “fácil de leer” y remarcan que “no hemos pretendido hacer un manual de estudio”.
“Nos gustaría que fuera un libro de reflexión y autoanálisis para tomar las decisiones oportunas y cambiar lo que se tenga que cambiar para ser responsables de nuestras decisiones y tomar las riendas de nuestra vida en cuanto a nuestra salud física, mental y espiritual”, concluyen.
MÁS INFORMACIÓN
Puede leer más sobre el contenido del libro y la forma de conseguirlo en la página web de Publicaciones Andamio, que lo edita. También puede obtener más información en el Facebook de la editorial.

Autores: Joel Forster
© Protestante Digital 2012

jueves, 5 de enero de 2012

R. Cohen: La ciencia dice que la gente no nace gay

Por. David Alandete, España
Un libro para 'curar' la homosexualidad enciende la polémica en las redes sociales (*)

Richard Cohen (Filadelfia, 1952), es autor del polémico libro ‘Comprender y sanar la homosexualidad’. Se define como un exgay que tiene la clave para corregir las tendencias homosexuales. Su libro, escrito originalmente en 2000, ha sido editado por Libros Libres en España.
El martes pasado, El Corte Inglés lo retiró de su librería, tras las protestas de varias agrupaciones homosexuales. Cohen define esa decisión como “un atentado contra la libertad de expresión”. No es la primera vez que su libro genera polémica. En 2009 se empleó en Uganda para apoyar un proyecto de ley que castigaría las conductas homosexuales con pena de muerte. Cohen asegura que se malinterpretó su mensaje y que no odia a los gais. Aquí en Estados Unidos es el principal representante de lo que se llama "terapia de conversión", que promete a los pacientes hacer desaparecer tendencias homosexuales.
Cohen no es psiquiatra. Obtuvo un máster en terapia psicológica por la Universidad de Antioch. En este momento tampoco tiene licencia para ejercer como psicoterapeuta. Regenta una organización llamada International Healing Foundation, para la que trabajan otros terapeutas. Recibe a EL PAÍS en su casa en las afueras de Washington, en una consulta decorada con una pequeña bandera gay, muchos libros y una foto con su mujer y sus tres hijos.
Pregunta: ¿Cree que la homosexualidad se puede curar?
Respuesta: ¿Qué quiere decir con curar? No entiendo la palabra.

P: ¿Sanarla, entonces? Es la palabra que emplea en el libro.
R: En 2008, la Asociación Norteamericana de Psicología dijo que aunque ha habido muchas investigaciones sobre las posibles causas genéticas, biológicas u hormonales de la orientación sexual, no ha habido descubrimientos que les permitan a los científicos llegar a la conclusión de que la orientación sexual esté determinada por uno o varios factores particulares. La ciencia dice que la gente no nace gay.

P: Lo que usted hace, ¿es una terapia que revierte una supuesta fase gay?
R: Yo creo en el derecho del cliente a la autodeterminación y libre albedrío. Si alguien quiere vivir una vida gay, lo respeto. Y si alguien quiere explorar las posibilidades de cambiar de gay a heterosexual, también lo respeto.

P: Pero niega la posibilidad de que la homosexualidad sea biológica.
R: Si hay algo biológico en ella, mi experiencia dice que es que aquellos que experimentan sentimientos homosexuales son hombres y mujeres extremadamente sensibles.Viven una relación con sus padres, con sus compañeros y con su entorno, distinta a la de sus hermanos y a las de otra gente a su alrededor. Esa sensibilidad puede sentar las bases para los sentimientos homosexuales.

P: Por lo que usted ha escrito, cree que es el entorno familiar, escolar, de amistades, lo que determina la homosexualidad.
R: Efectivamente, es algo de suma importancia.

P: Y, ¿cómo hace usted que alguien evolucione de tendencias homosexuales a tendencias heterosexuales?
R: Durante los pasados 21 años, en los que trabajé como psicoterapeuta, desarrollé un protocolo para aquellos que quieran cambiar, no para los que estén contentos siendo gais. Yo mismo viví como gay, tuve una pareja gay durante tres años.

P: ¿Había algo dentro de usted que le decía que aquello no era correcto?
R: No. Lo que pasa es que desde pequeño, siempre tuve un sueño: estar casado con una mujer y tener una familia. No fue la presión de mis padres, de la sociedad o de la religión. Era yo mismo, que tenía el sueño de casarme con una mujer y tener niños.

P: ¿Fue fácil para usted dejar de ser gay?
R: No. Se me dijeron muchas mentiras. Que encontrara a la mujer adecuada que me volviera heterosexual. Me casé. Pero reprimía los deseos homosexuales. No los había resuelto. Hice mi terapia después de casarme. Fue un proceso complejo, duro. Muchos terapeutas me decían que yo había nacido gay, que no había nada que hacer. Que debía aceptarlo y vivir una vida gay.

P: ¿Nunca tuvo una aventura con un hombre después de casarse?
R: Tuve una relación con un hombre. Y se lo dije a mi mujer. No buscaba sexo, sólo un mentor masculino. Bajo mi deseo por los hombres había una herida. No recordaba que mi tío había abusado sexualmente de mí. Es algo que reprimí durante 25 años, hasta que hice mi terapia. Entonces encontré a un mentor masculino, heterosexual. Cuando experimenté el luto por ese abuso mis tendencias homosexuales desaparecieron.

P: Usted hace especial insistencia en la figura del abuso sexual como una razón para desarrollar sentimientos homosexuales. ¿Cree usted que es una razón común?
R: Es una de las 10 razones posibles que detallo en mi libro. Nunca es una cosa sola. Es una combinación de varios factores. Un 50% de mis clientes sufrió abuso sexual por parte de alguien de su mismo sexo.

P: ¿No cree que esto se puede interpretar como que usted caracteriza a los gais como abusadores sexuales?
R: Es lo opuesto. Si se da cuenta de las proporciones de la población, la mayoría de abusadores son heterosexuales.

P: ¿Por qué?
R: Porque en la sociedad no hay más de un 2 o 3% de homosexuales. Es una cuestión de proporcionalidad. En mi caso, fue un hombre heterosexual quien abusó de mí.

P: Hace usted una reflexión en su libro sobre por qué los homosexuales tienden a cultivar su cuerpo, cuidar su apariencia... algo muy asociado a los tópicos que hay sobre la cultura gay.
R: Es lo que se llama sobrecompensación, porque no sienten su propia masculinidad. He tratado a hombres culturistas, con físicos increíbles. No importa cuántos músculos desarrollen, aun se sienten inferiores interiormente.

P: Usted habla de un mito, reforzado por los medios, Hollywood, las novelas...
R: Es el mito de que se nace gay, que es una afirmación que científicamente no es válida. Pero tampoco se puede decir que ser gay sea una opción. Uno no se despierta un día y decide ser gay. Hay una serie de factores combinados que hacen que alguien se comporte como gay. Tratando a cientos de homosexuales he descubierto que hay una serie de contextos comunes en todos ellos. En las biografías de los famosos queda claro también: tuvieron experiencias similares. Rosie O’Donnell, Greg Luganis, Elton John, Ricky Martin, Ellen DeGeneres... todos tienen historias similares. Es algo clínico. Decir que alguien ha nacido así es contrario a la naturaleza.

(*) Reproducción de la entrevista publicada en el diario español El País
Autores: David Alandete
Fuentes: El Pais

©Protestante Digital